viernes, junio 03, 2022

La implosión de la URSS (14: The Wall)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado 
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

Gorvachev, como ya os he dicho, estaba convencido de que Alemania seguiría partida, porque seguiría existiendo una Alemania alistada en el bloque del Este. Sin embargo, eso pasaba porque la RDA comprendiese lo que su máximo mandatario, desde luego, no estaba dispuesto a comprender: que era necesario abordar reformas. El que tenía razón, sin embargo, era Honecker, a su manera. El máximo dirigente comunista alemán sostenía que la Alemania dizque Democrática no podría evolucionar hacia las reformas, porque el movimiento de oposición no las aceptaría. Ésta es la parte en la que, probablemente, el alemán tenía más información que el ruso. Al fin y al cabo Honecker, a través de la Stasi, tenía fichado a medio país, y conocía los movimientos de todo dios. Por eso, sabía bien que estaban surgiendo en el país movimientos variados de oposición, por lo general nucleados alrededor de la Iglesia protestante (porque entre los católicos hubo hasta ejemplos vomitivos de colaboración con el régimen, a pesar de que la misa les deja bien claro que también se peca por omisión); y que esos movimientos iban al copo.

miércoles, junio 01, 2022

La implosión de la URSS (13: El sudoku checoslovaco)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado 
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro  

De entre todos los partidos políticos que se crearon para afrontar las elecciones de 1990, el más importante fue el Forum Democrático Húngaro, un movimiento que en realidad ya existía desde 1987 y que en las elecciones se llevó el 42,7% de los sufragios. Tras las elecciones se alió con el Partido de los Pequeños Propietarios y con los Cristiano Demócratas, con los que construyó una comodísima mayoría parlamentaria. Esta mayoría impuso a Arpad Göncz como presidente de la República, y a Jozsef Antall como primer ministro.

lunes, mayo 30, 2022

La implosión de la URSS (12: Ucrania y el Telón se ponen de canto)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez

Putin, el inesperado 



Ucrania. El origen de la monarquía rusa. En origen, en realidad, de todo. Una república que había gobernado con mano de hierro la URSS toda (recuérdese a la conocida como Mafia del Dnieper, que rodeaba a Leónidas Breznev, él mismo un ucraniano putativo; o a Khruschev). Si Rusia era el corazón de la URSS, Ucrania era sus pulmones. Que los pulmones quisieran escindirse era algo muy doloroso. Pero hay pulmones que toman esa decisión.

viernes, mayo 27, 2022

La implosión de la URSS (11: La dolorosa traición moldava)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado

Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro  



El 18 de noviembre de 1989, un Soviet Supremo de Georgia que estaba poco menos que en Estado de guerra votó un proyecto de ley que introducía algunas enmiendas en la Constitución de la república. Entre dichas enmiendas, la ley suprema georgiana le concedía a su Soviet Supremo el derecho de rechazar toda ley federal que se considerase contraria a los intereses de la república. Simplemente, pararos a pensar en las consecuencias de que, en España, se permitiese que un Estatuto de autonomía reconociese ese derecho; un derecho, en la práctica, supraconstitucional, es decir, por encima de la Constitución Española y de su guardián, es decir el Tribunal Constitucional. Un derecho que convertiría al Parlamento autonómico en Tribunal Estatutario, capaz de dirimir qué leyes de las aprobadas en la Carrera de San Jerónimo se aplicarían en Cataluña, en el País Vasco o en Extremadura. Es evidente que, en circunstancias así, el Estado español, propiamente hablando, desaparecería. Y para la URSS, el problema no era menor. Y éstos, además, eran comunistas, lo cual quiere decir, acostumbrados a aplastarle a la gente los huevos por mucho menos.

miércoles, mayo 25, 2022

La implosión de la URSS (10: La masacre de Tibilisi)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 



El 15 de marzo de 1989, un mes después de la manifa de Tibilisi, los abjazos respondieron. Organizaron en Likhmy, su ciudad-talismán porque era allí donde había nacido el movimiento nacional separatista, una manifestación a lo puto bestia. Reivindicaban ya, no sólo separarse de Georgia, sino pasar a tener el estatuto jurídico de república soberana (no de república autónoma; o sea, como pasar de ser una comunidad autónoma a un Estado); esto es, el mismo estatus que tenía Georgia. Anunciaron que esta propuesta la llevarían al Congreso de Diputados del Pueblo, ése cuyas elecciones estaba preparando Gorvachev.

lunes, mayo 23, 2022

La implosión de la URSS (9: Lo de Georgia)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

 


Si Gorvachev creía que la incomodidad de los azeríes se iba a concretar en críticas en programas de radio, estaba muy equivocado. En noviembre de 1988, en Azerbayán se creó (y la denominación no dejaba de ser un zasca stalinista) un Frente Popular, cuya principal misión era defender al Azerbayán contra el Estado soviético. De la perestroika a la DUI sin escalones.

viernes, mayo 20, 2022

La implosión de la URSS (8: Lo de Karabaj)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

Con todos los conflictos y movidas que había en Armenia, sólo era cuestión de tiempo que el avispero se excitase también en Azerbayán. Los azeríes sabían que tenían la posición de fuerza en lo relativo a los territorios caucásicos, pues, por definición, quien tiene concedida una prez tiene de salida la ventaja. La posición de Azerbayán en Moscú, además, era de cierto peso gracias a la persona de Gaidar Alirza oglu Aliev, que había sido primer secretario general del Partido en la república pero, además, en 1981, en las últimas boqueadas del breznevismo, había sido nombrado vicepresidente del gobierno de la URSS y miembro del Politburó.

miércoles, mayo 18, 2022

La implosión de la URSS (7: El problema armenio, versión soviética)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

El ministro de Asuntos Exteriores de Gorvachev, Eduard Shevardnazde, no era tan optimista como su jefe sobre la posibilidad de abandonar Afganistán. Tras una visita al país, el georgiano volvió convencido de que la URSS no podía dejar aquel teatro. Por eso, su sugerencia al secretario general será la de ganar tiempo. Gorvachev convocó una reunión del Politburó. Incluso se marchó de Moscú y la convocó en Novo-Ogarevo. En ficha reunión, Shevardnazde hizo bola con los militares a la hora de defender la idea de que Najibullah no se podía quedar solo. Al parecer, la discusión fue muy subidita de tono, y Gorvachev acabaría gritando. Sucintamente, los militares exhibían razones estratégicas puesto que, decían, si caía Najibullah, la influencia de Pakistán, valedor de los muyaidines, sería total en la zona. Gorvachev, sin embargo, repetía y repetía que los soviéticos habían adquirido un compromiso en Ginebra frente al resto del mundo, y no podían deshacerlo. Quería seguir siendo el hombre de paz.

lunes, mayo 16, 2022

La implosión de la URSS (6: El hombre de paz)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 

Gorvachev era él mismo un político muy interesado por los temas internacionales, y rodeado de un equipo bastante bueno en el tema. Alexander Yakolev, como ya os he contado, había currado en Canadá. Anatoli Sergueyevitch Chernaiev había sido rescatado del departamento Internacional del Comité Central, codo con codo con Boris Nikolaievitch Ponomarev. Y, sobre todos estos fichajes, el de Andrei Serafimovitch Gratchev, que había desarrollado buena parte de su carrera el Budapest. Asimismo, hay que citar a Guiorgui Arkadyevitch Arbatov, considerado un experto en los Estados Unidos; Valentin Milhailovitch Falin, especializado en Alemania; y Giourgui Chanazarov. Además, obviamente, de Shevardnazde.

viernes, mayo 13, 2022

La implosión de la URSS (5: Los estonios se ponen Puchimones)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 


 



Antes incluso de la ley constitucional de diciembre de 1988, Gorvachev había comenzado la limpieza dentro de las estructuras del Partido. El 30 de septiembre, en efecto, había convocado un pleno del Comité Central al que sometió diversos cambios de nombres.

miércoles, mayo 11, 2022

La implosión de la URSS (4: Gorvachev reinventa las leyes de Franco)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 


 



Gorvachev declaró que Yeltsin le había declarado la guerra al Comité Central: algo que, en esencia, era plenamente cierto, puesto que el dirigente, de hecho, había puesto en duda que el PCUS fuese capaz de llevar a cabo la perestroika. Sin embargo, nadie se atrevió a fulminarlo así como así; el estatus de Yeltsin habría de definirse, se decidió, en un pleno posterior.

lunes, mayo 09, 2022

La implosión de la URSS (3: La gran explosión)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado

Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 



Milhail Gorvachev procedió a convocar el Politburó en el mismo momento que tuvo las primeras noticias de Chernóbil. El máximo órgano de gobierno colegiado de la URSS, en ese momento, navegaba en la misma dirección que todo el sistema soviético; en la misma dirección en la que siempre había avanzado la URSS ante cualquier suceso parecido desde que había comenzado a existir: la censura y la imposición de una tranquilidad oficial.

viernes, mayo 06, 2022

La implosión de la URSS (2: Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, un dos tres)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

A Yuri Andropov lo defiende ante el Politburó como candidato ideal el mismo que lo hará pocos meses después en favor de Gorvachev: el ubicuo Andrei Gromiko, lo cual sugiere que el veterano ministro de Asuntos Exteriores se ha convertido en el representante máximo del ala conservadora del PCUS, dominante. El otro gran avalista es Dimitri Fiodorivitch Ustinov, el ministro de Defensa y, por lo tanto, el hombre que Breznev había colocado al frente de eso que conocemos como complejo militar-industrial soviético o complejo LQM (Los Que Mandan).

miércoles, mayo 04, 2022

La implosión de la URSS (1: No es oro todo lo que reluce)

No es oro todo lo que reluce
Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro


Os pido que hagáis el siguiente ejercicio de imaginación: el general Francisco Franco muere en la cama, apenas dos semanas después de que una inesperada apoplejía haya acabado con la vida del príncipe Juan Carlos de Borbón. Luis Carrero Blanco, presidente del gobierno de Franco, el hombre que, años atrás, pudo ser asesinado por ETA si el atentado no se hubiera descubierto a tiempo, sucede al general. El país asiste a una reedición del franquismo a cargo de un hombre viejo y cansado que, de hecho, muere muy pronto, apenas unos meses después. A la muerte de Carrero, la clase política franquista, temerosa de la figura emergente del gobernador de Ávila, Adolfo Suárez, nombra jefe del Estado a José Antonio Girón de Velasco, un viejo falangista vallisoletano que lleva años ya en una silla de ruedas y que, durante unos meses, se arrastra por audiencias, actos públicos y consejos de ministros siendo, en sus últimas boqueadas, una especie de zombie. Durante el tiempo transcurrido desde la muerte de Franco, en puridad en España ya nadie toma una decisión seria. La jerarquía sigue en pie, los mandos del Movimiento son bien claros; pero, aunque los hombres del franquismo ni siquiera son capaces de imaginar un cambio de régimen, tampoco tienen la fuerza suficiente como para hacer que el franquismo funcione. Así las cosas, las listas de espera se eternizan, las decisiones se posponen, todo el mundo desconfía de todo el mundo y los españoles, día a día, se van acostumbrando a vivir en un país que, mutatis mutandis, no funciona. 

Si habéis construido esa imagen dentro de vuestras cabezas, habéis construido la imagen de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que heredó Milhail Sergueyevitch Gorvachev.

viernes, abril 29, 2022

Forajidos de leyenda: Kid Curry

...bueno, como esto ya va siendo toda una serie, aquí tienes otros capítulos.

Billy the Kid
Butch Cassidy
Los Dalton
La familia Earp
Wyatt Earp
Jesse James
Pat Garret



Un refrán muy gallego dice que el Miño lleva la fama y el Sil, el agua. Es bastante habitual que, en muchos mitos, quien realmente se lleva la fama sea quien tal vez no la merece del todo. Esto es lo que ocurre con el mito de Butch Cassidy y el Sundance Kid, inmortalizados en una peli de dos de los grandes de Hollywood, Paul Newman y el otro. Siendo como fueron dos forajidos importantes, lo cierto es que en su banda hubo gente mucho peor. Uno de ellos fue Kid Curry, o sea Harvey Logan. Un forajido del que se habla poco, quizás porque no cuadra demasiado con la visión romántica del ladrón del Salvaje Oeste que se ha labrado la industria del cine. Borracho, putero y extremadamente cruel, hay muy pocas cosas, por si hay alguna, en la vida de Harvey Logan, que sean aprovechables. Ni robaba para los pobres (lo hacía para sí mismo), ni el suyo fue un destino que no pudo regatear (si hubiera querido, habría sido ranchero), ni era valiente (a alguna de sus víctimas la mató a sangre fría y estando casi a su merced) ni trató de frenar su violencia (siempre que pudo matar, mató). Es lo que hay.

miércoles, abril 27, 2022

El fin (y 47: Game over)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over    



En la mañana del 24 de marzo, el Consejo volvió a reunirse. Se discutió, fundamentalmente, la propuesta de Casado de enviar al duque de Frías, José María de la Concepción Fernández de Velasco y Sforza-Cesarini, presente en Madrid, a zona nacional con una carta para Franco. A pesar de las protestas, lógicas, de Besteiro y los anarquistas, que no le veían lógica a una gestión tan peripatética, parece ser que se aprobó encomendar a Frías dicho viaje; aunque Casado, en sus memorias, nos quiere hacer creer que fue el duque quien se ofreció. Franco, por otra parte, no vio motivo alguno para recibir al duque, así pues la carta no sirvió para nada. En la misiva, Casado volvía a jugar, una vez más, la carta de que, en apenas horas, la confianza del pueblo de Madrid hacia él se podía convertir en rabia y violencia, si no se anunciaba un acuerdo.

lunes, abril 25, 2022

El fin (46: Gamonal)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
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En paralelo a estos preparativos, el CND trataba de conseguir medios para la salida de España de quienes quisieran hacerlo. El problema para la República es que sus últimos buques viables, una decena, estaban surtos en puertos soviéticos y la posibilidad de disponer de ellos era nula. En París, Trifón Gómez también multiplicaba sus esfuerzos, negociando sobre todo con la legación mexicana, el último gran apoyo que le quedaba a la República. En Madrid, tanto el cónsul británico como el francés se hicieron los orejas; el primero, porque siempre lo hacen, y el segundo, porque ya tenía el país petado de refugiados españoles.

viernes, abril 22, 2022

El fin (45: Franco no negocia)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
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El Consejo se reunió de nuevo en el ocaso de aquel día 13 de marzo. En términos generales, a sus miembros (y al propio Casado) les costaba entender por qué Centaño se había mostrado tan frío. En su cabeza, todos ellos pensaban que Franco se sentiría de alguna manera solidario con ellos, pues ahora ambos, Franco y el Consejo, tenían el mismo enemigo: los comunistas. Es una manera de ver las cosas que yo atribuyo a las presiones del momento, que vuelven a la gente lógicamente lentorra en los análisis. Casado tenía que comprender que sus continuas arengas al “pueblo antifascista” no movían, que se diga, a esa solidaridad. Pero, como digo, aparentemente creía en ella.

miércoles, abril 20, 2022

El fin (44: Organizar la paz)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
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El día 9 de marzo, los anarquistas avanzan hacia Torrejón, donde encuentran resistencia (probablemente, los comunistas alcalaínos que habían huido), que abaten con fuerte fuego artillero. A la altura del puente sobre el Jarama ya casi en San Fernando de Henares se encuentra otra línea de resistencia. Sin embargo, a su artillería se une algo fundamental: el coronel (o teniente coronel) Gascón, segundo de Camacho en la Aviación, ha volado a Guadalajara para estar en contacto con el Cuerpo de Maniobra formado por Liberino y, merced a esa combinación, une sus aviones a la artillería de los anarquistas.

viernes, abril 08, 2022

El fin (43: La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
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Con esta toma, el bloguero se va de vacaciones. Feliz Semana Santa a todos


Quien sabía nadar (que no eran muchos) y no estaba herido, pudo llegar al islote de Escombreras o a la costa. Carmen Hevia, farera de Escombreras, merece que la recordemos por lo muchísimo que hizo por ayudar a estos soldados en situación desesperada. Pero el mar se tragó aquel día más de 1.200 almas. El resto, unos 700, fueron hechos prisioneros.