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viernes, junio 14, 2024

La primera Inglaterra (y 15): El regreso de la línea dinástica

El nacimiento de una identidad
Mi señor Bretwalda, por ahí vienen los paganos
El tema vikingo se pone serio
Alfred, el rey inglés
Vikingos a la defensiva
Un rey contestado
El rey de la superación
Una sociedad más estructurada de lo que parece
Con la Iglesia hemos topado
La apoteosis de Edward y Aethelflaed
El fin de los vascos de Northumbria
Tres cuartos de siglo sistémicos
Aethelshit
Las tristes consecuencias de que un gobernante gobierne “sea como sea”
El regreso de la línea dinástica  


 


 

Edmund, sin embargo, fue derrotado, pero no muerto. Dado que tras la batalla no volvió a haber otro resultado definitivo en los diversos enfrentamientos, Edmund y Knut se encontraron en Alney, una isla del Severn, cerca de Deerhurst y Gloucestershire. Allí acordaron dividir el reino en dos. Knut reinaría en Mercia y quizás el norte, mientras que Edmund lo haría al sur del Támesis, o sea, más o menos el viejo reino de Wessex.

jueves, junio 13, 2024

La primera Inglaterra (14): Las tristes consecuencias de que un gobernante gobierne "sea como sea"

El nacimiento de una identidad
Mi señor Bretwalda, por ahí vienen los paganos
El tema vikingo se pone serio
Alfred, el rey inglés
Vikingos a la defensiva
Un rey contestado
El rey de la superación
Una sociedad más estructurada de lo que parece
Con la Iglesia hemos topado
La apoteosis de Edward y Aethelflaed
El fin de los vascos de Northumbria
Tres cuartos de siglo sistémicos
Aethelshit
Las tristes consecuencias de que un gobernante gobierne “sea como sea”
El regreso de la línea dinástica  


 



Las crónicas nos informan de que en el año 1006 hubo algo muy parecido a una purga. El noble Wulfgeat fue embargado de todas sus riquezas, Wulfheath y Ufegeat fueron cegados, y el ealdorman Aelfhelm fue asesinado o ejecutado. Aelfhelm era el sucesor de Thored como ealdorman de un territorio siempre complejo: Northumbria, y Wulfheath y Ufegeat eran sus hijos; la imaginación, más que los datos, le hacen a uno especular con la posibilidad de que pudiesen haber apoyado algún tipo de proyecto soberanista, a los que el norte inglés era muy aficionado en aquella época. Wulfgeat era, por lo que sabemos, uno de los principales actores de la Corte.

miércoles, junio 12, 2024

La primera Inglaterra (13): Aethelshit

El nacimiento de una identidad
Mi señor Bretwalda, por ahí vienen los paganos
El tema vikingo se pone serio
Alfred, el rey inglés
Vikingos a la defensiva
Un rey contestado
El rey de la superación
Una sociedad más estructurada de lo que parece
Con la Iglesia hemos topado
La apoteosis de Edward y Aethelflaed
El fin de los vascos de Northumbria
Tres cuartos de siglo sistémicos
Aethelshit
Las tristes consecuencias de que un gobernante gobierne “sea como sea”
El regreso de la línea dinástica  


  

Los ingleses, como cualquier país que atesora una larga lista de reyes, tienen una nómina de reyes capullos, cabrones o hijos de puta; lista que suele alimentar la discusión histórica de cuál de ellos fue el peor. Debéis saber, como primera providencia, que cada vez que se hace un roster de estas características en Inglaterra, nunca falta a la cita el rey Aethelred II. De hecho, no ha de extrañar que los Windsor, por muchos hijos que tengan, nunca tengan la tentación de ponerle a un niño de su rama Aethelred. Aparte de ser un nombre muy anticuado (pero, vaya, más anticuado es Recaredo, y todavía se usa), el problema es que es un nombre sinónimo de los apelativos que para sí mismo reserva Gloucester en la shakesperiana Richard III: subtle, false and treacherous. Durante muchos siglos, el remoquete de Aethelred II entre los ingleses ha sido The Unready; algo que, en lenguaje actual, podría traducirse como El Becario.

lunes, febrero 19, 2024

Cruzadas (16): Las últimas jornadas del gran cruzado

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano 


La aparición de los francos en la ribera izquierda del río Balikh puso inmediatamente de los nervios a los emires ortoqid o artúquidas, que eran los vecinos inmediatos del principado de Edesa. Además, el momento había sido especialmente elegido por los cruzados, puesto que la ciudad de Harran acababa de experimentar poco tiempo antes unos serios conflictos internos que, si bien habían terminado ya, no le habían dado tiempo a los gobernadores al mando para tomar el control efectivo de la ciudad.

miércoles, febrero 14, 2024

Cruzadas (13): La cruzada 2.0

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano


Con sus primeras actuaciones como soberano de Jerusalén, Balduino se hizo un Nayim Bukele; demostró tener muy claro que la principal aspiración de sus súbditos era tener más seguridad. Así pues, organizó una serie de expediciones en los alrededores para reducir la presión musulmana sobre sus territorios. Por lo que se refiere a su gran enemigo interior, Dagoberto se había retirado a la iglesia del Monte Sion, donde pretendió tener una actitud conciliadora que, en realidad, era más bien miedo de que Balduino se vengase de él. Le sirvió pues, a pesar de que Arnulfo Malecorne pensaba que con Balduino había llegado su oportunidad de ser de nuevo patriarca, fue Dagoberto quien finalmente coronó a Balduino.

martes, febrero 13, 2024

Cruzadas (12): Jerusalén será para quien la tenga más larga

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano 


Los dos señores de la guerra cruzados llegaron a la ciudad escoltados por una nutrida tropa de caballeros y soldados infantes, así como una compañía de soldados pisanos que se les había unido tras haber desembarcado en Laodicea. Para Godofredo y Tancredo la llegada de todas aquellas tropas, que podían ser unos 20.000 efectivos, causó gran alegría. Sin embargo, estuvieron diez días postrándose ante todas las cruces de todas las iglesias y, después, volvieron a marcharse. Su misión en Oriente ya no tenía demasiado que ver con Jerusalén.

lunes, febrero 12, 2024

Cruzadas (11): La difícil labor de Godofredo de Bouillon

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano  


Godofredo, de todas formas, quiso dejar meridianamente claro que el estatus que aceptaba no era propiamente el de un rey. Quiso llamarse algo así como guardián del Santo Sepulcro y dejó claro que no pretendía ejercer un poder omnímodo. Pero ni eso le sirvió. El conde de Toulouse retuvo el control de la ciudadela de la ciudad; Godofredo se la demandó, pero el obstinado provenzal prestó oídos sordos hasta que, finalmente, acorralado por la realidad, aceptó a regañadientes cederle la torre a un tercero, el obispo de Albara, Pedro de Narbona. Probablemente lo hizo imaginando que podría montar algún tipo de celada, pues el obispo era provenzal como él. Sin embargo, días después el clérigo le entregó la ciudad a Godofredo, lo que provocó que Raimondo abandonase teatralmente Jerusalén, acompañado por sus mesnadas, anunciando su presunta intención de regresar a sus tierras europeas.

viernes, febrero 09, 2024

Cruzadas (10): Decidiendo una corona

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 



Lo que los cruzados perpetraron en Jerusalén será calificado por unos de matanza y por otros de genocidio; los matices, sin embargo, en poco cambian el tono general de una actuación que, incluso liberándonos del presentismo, tiene muy poca justificación. Los tiempos medievales, con su pretendida brutalidad, no justifican, en efecto, cosas como las que pasaron en Jerusalén los días 15 y 16 de julio del 1099.

jueves, febrero 08, 2024

Cruzadas (9): Jerusalén es nuestra

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 



Como hemos podido ver en estas notas, para los cruzados, cada vez más, la razón, más que fundamental, teóricamente única por la que se habían lanzado a la aventura oriental era, cada vez más, un argumento teórico e incluso difuso que competía con la ambición terrenal, mucho más concreta y palpable. De hecho, puesto que en realidad los hombres medievales no se distinguían de los actuales y, por lo tanto, aplicaban su criterio, entre las tropas cruzadas comenzaba a haber mucha gente, sobre todo en las mesnadas de Godofredo y de Roberto de Flandes, que decía abiertamente que Pedro Bartolomé era un estafador, que lo de la lancita de los huevos era una ful, esas cosas. Sin embargo, los provenzales de Raimondo de Saint-Gilles, que tanto le debían a aquella reliquia, la defendían a muerte. Este enfrentamiento se hizo tan enconado que llegó a producirse el caso de que, estando los cruzados asediando alguna ciudad musulmana, la operación quedase en nada porque el ejército atacante se perdiera en discusiones internas interminables, no acerca de la estrategia de lucha, sino acerca de la autenticidad de la lanza.

miércoles, febrero 07, 2024

Cruzadas (8): Una expedición con freno y marcha atrás

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 



La animadversión entre Balduino y Tancredo no hizo sino agudizarse. Ambos ejércitos acabaron encontrándose a campo abierto, en Mamistra, y, ante los atónitos ojos de los musulmanes, se liaron a hostia limpia. El 15 de octubre del 1097, Balduino marchó hacia Marash, donde se encontraba la gran armada cruzada. No es que hubiese decidido terminar sus días de aventurero; pero su mujer estaba a punto de morir y su hermano Godofredo guardaba cama tras un accidente de caza. Balduino quería despedirse de su esposa; que no de sus hijos, que ya habían muerto para entonces. Apenas estuvo dos días en Marash, y la principal razón de ello es que el resto de los barones, que conocían ya perfectamente la historia de los normandos asesinados, le dejaron bien claro que no lo querían allí. Así pues, Balduino partió de nuevo, tomando una ruta que sabía no se cruzaría con Tancredo.

martes, febrero 06, 2024

Cruzadas (7): Balduino y Tancredo

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano   


Kerbogha, lógicamente, apenas tenía información del milagro de la iglesia de San Miguel y, además, como musulmán estaba pobremente armado para poder entender algo así y sus consecuencias. Por lo tanto, cuando vio que los cruzados tentaban la salida de la ciudad a campo abierto, en lugar de hacer lo que sus emires le aconsejaron, es decir, comenzar la batalla inmediatamente y hostigarlos para dificultar la salida, les dejó hacerlo, convencido de que en el enfrentamiento directo a campo abierto les iba a dar hasta en el DNI.

lunes, febrero 05, 2024

Cruzadas (6): El milagro de la lanza

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano  



En efecto, los cruzados se encontraron con un invierno en Antioquía totalmente inesperado. Faltos de la información que hoy dan los satélites meteorológicos, los europeos habían pensado que no se enfrentarían a temporadas frías peores que las que estaban acostumbrados a sufrir. Pero, claro, no fue así. Metidos además en tiendas inhábiles para aquel clima, hubieron, sobre todo, de acostumbrarse a la incómoda realidad de no estar nunca secos. Mientras tanto Yaghi-Siyan, el defensor de la ciudad, pasados unos primeros momentos en los que, la verdad, se cagó las calzas, comenzó a pensar. Fruto de estos pensamientos decidió enviar a pedir refuerzos; pero, sobre todo, hizo la jugada maestra de expulsar de la ciudad a aquellos ciudadanos que no eran aptos para la defensa. En la mayoría, esos expulsados eran cristianos, así pues no sólo los musulmanes pudieron dejar de preocuparse de alimentarlos, sino que cargaron con esa responsabilidad a sus sitiadores.

viernes, febrero 02, 2024

Cruzadas (5): Raimondo, Godofredo y Bohemondo

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano  


Antioquía era el paso obligado para cualquiera que quisiera controlar Siria. Esto lo sabían tanto quienes querían controlarla, es decir los cruzados; como quienes querían impedirlo, es decir los islamitas. Por esa razón, se trataba, a finales del siglo XI, de una ciudad fuertemente amurallada y defendida, nada sencilla de debelar. Antioquía era, además, el principal objetivo de los griegos bizantinos, poco inclinados a la expedición hierosolimitana pero que, sin embargo, consideraban que Antioquía les pertenecía y debía regresar a sus manos.

jueves, febrero 01, 2024

Cruzadas (4): Nicea y Dorylaeum

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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En realidad, Emich de Leisingen no fue una excepción. En su mismo tiempo, en la actual República Checa, un capitán llamado Volkmar estaba montando un pequeño ejército con el que atacó a los judíos de Praga y alrededores. Todos estos ejemplos lo son de aventureros y simples ladrones, los pandilleros medievales, que decidieron subirse al celo generalizado que generó la noticia de las cruzadas en torno a la imagen de Jerusalén, su necesaria y justa recuperación y el tema que lo había empezado todo: la muerte de Jesús; de la que, obviamente, los culpables eran los judíos. A la Europa cristiana latina siempre le costó mucho entender eso que los teólogos llaman el misterio de la Pasión. O sea, en el fondo, el cristianismo católico tiene una dificultad esencial a la hora de entender la resurrección. Al católico, históricamente, le cuesta comprender que el verdadero objetivo de la llegada de Jesús a la Tierra (supuestamente) era resucitar; pero que para resucitar tenía que morir, y no de un ictus precisamente, sino de forma violenta (entre otras cosas, porque así lo anuncia el Antiguo Testamento). Así las cosas, cuando menos en mi opinión, en pura teología dogmática católica, a Jesús no lo mataron los judíos; lo mató Dios. Lo mató su Padre, pues sin dicha muerte, violenta, sacrificial y pública, no podría existir resurrección, ni mensaje a los apóstoles, id y difundid mi palabra; ni, en esencia, existiría cristianismo, pues el cristianismo se basa en la resurrección de Jesús mucho más que en su vida. La piedad popular, que es la piedad del cachoburro, trató, inmediatamente, de buscar culpables en la Tierra de la muerte de su líder, de su Maestro; y esta voluntad fue inteligentemente excitada por los francisquitos, archifrancisquitos y todo lo demás; y eso, sin que se hubiese inventado todavía el progresismo. Poco se habla, en verdad, de los miles (porque fueron miles; pero la mala fue la Inquisición española, claro) de vidas de hombres, mujeres y niños que costó el celo hierosolimitano que despertó en todo el continente el clarinazo del PasPas Urban.

miércoles, enero 31, 2024

Cruzadas (3): Peregrinos en patota

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorulaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano 


Aunque Raimondo de Saint-Gilles fue el único jefe de la guerra que se negó a realizar un juramento de fidelidad al emperador Commeno, en realidad fue el único que logró tener eso que podemos denominar un buen rollo con él. Saint-Gilles era un hombre mucho más cultivado que sus compañeros de aventura, y eso parece ser que coadyudó a la hora de labrar su cercanía con el basileus, cercanía que éste aceptó y que comenzó a concretarse en una serie de encuentros entre ambos en los que el tema fundamental era poner a parir a Bohemondo de Toulouse.

martes, enero 30, 2024

Cruzadas (2): Unos comienzos difíciles

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorulaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano

En el momento de la primera cruzada,Alejo Commeno llevaba quince años siendo basileus bizantino. Diez años de guerra civil habían dejado el imperio en una situación comprometida, pero Commeno, que era un tipo hábil, había conseguido mantener aquel pequeño imperio en pie. Sin embargo, lo que no había conseguido impedir es que su territorio se convirtiese en un territorio discontinuo, en el que las posesiones tanto normandas como musulmanas hacían difícil la conexión entre las diferentes provincias.

lunes, enero 29, 2024

Cruzadas (1): Deus vult

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorulaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano 



Se ha exagerado un poco, un poco bastante, alrededor del concepto del fraile soldado, o soldado fraile, de la Edad Media. Es una exageración que ha terminado por dibujar a una Iglesia básicamente belicista cuando, en realidad, es más cierto decir que la inmensa mayoría de las formulaciones de la Iglesia medieval europea tienden a ser pacifistas. La reforma cluniacense, por ejemplo; una reforma sin la cual la revolución religiosa medieval no se entiende, no propugnó la consecución de la salvación a base de practicar la milicia, sino que fomentó la figura del ex soldado que abandonaba las armas para hacerse monje. De hecho, del soldado que abrazase el entorno moral y teológico de Cluny se esperaba que no levantase su espada contra nadie; ya sé que es una idea bastante difícil de asimilar hablando de la Edad Media pero, bueno, si lo que tienes son falsas ideas preconcebidas sobre esa etapa histórica, el problema lo tienes tú, no la Historia. Tanto los caballeros templarios como, sobre todo, los hospitalarios, eran monjes antes que soldados, aunque compaginasen ambas actividades.

martes, noviembre 21, 2023

Tairas y Minamotos (2): La Hogen no Ran y el Alzamiento Heiji

Masakado el masacrado
La Hogen no Ran y el Alzamiento Heiji
Taira Kiyomori
El principio del fin
Minamoto Yoshitsune y la Guerra Gempei

 

Aquella campaña fue la consagración del joven Yoshiiye. Los locales que luchaban contra él lo llamaban Hachiman Taro, algo así como el primogénito del dios de la guerra. Los futuros Minamoto que abrazaron la vida de samuráis lo adoraban como alguien casi divino.

lunes, noviembre 20, 2023

Tairas y Minamotos (1): Masakado el masacrado

Masakado el masacrado
La Hogen no Ran y el Alzamiento Heiji
Taira Kiyomori
El principio del fin
Minamoto Yoshitsune y la Guerra Gempei


En algún otro momento en este blog os he hablado de los emperadores enclaustrados japoneses. Este tiempo, que se desarrolló en el siglo XI de nuestra era, fue fundamental para la generación del sistema feudal japonés, caracterizado por la prevalencia de los shogun y sus samuráis o, con mayor precisión, de las grandes familias feudales. Como ya os he explicado, el emperador enclaustrado, en realidad, pretendía muchas veces seguir siendo el emperador que mandase, aunque formalmente no contase con el apoyo de la Corte. Por eso necesitaba hombres armados que le sirviesen de aval; y esos hombres sólo podían proceder de las grandes familias feudales. En gran medida, la Historia de eso que podríamos llamar la Alta Edad media japonesa es la Historia del choque entre familias rivales, delante de las barbas del emperador de turno.

viernes, octubre 21, 2022

Los emperadores enclaustrados

 

La Historia demuestra muchas veces que un rey no es, necesariamente, la persona más poderosa de un reino. En español tenemos la costumbre de designar a esa persona que está al lado del rey y que, en realidad, es más poderoso que él, con la palabra “valido”; aunque, justo es decirlo, con la llegada de Juego de Tronos, hoy son muchos que se entienden mejor usando la expresión Mano del Rey que, la verdad, es muy gráfica.