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miércoles, julio 17, 2019

Pericles (12: Pericles, el demagogo)

Capítulos anteriores

Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
¡Tora, tora, tora!


La primera intervención de Pericles de la que tenemos testimonios como tal se basó en un discurso duro y de tintes demagógicos, basado en el no es no y en excitar los sentimientos de los atenienses sobre la excesiva prepotencia de los espartanos por su intervención en asuntos como Egina y Megara; cosas que hacían necesario, le dijo el general a sus conciudadanos, que los espartanos entendiesen que “deben tratarnos como sus iguales”.

lunes, julio 08, 2019

Pericles (11 ¡Tora, tora, tora!)

Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón

Finalmente, los atenienses asistieron a los corfiotas en la batalla de Sibota, que libraron contra los corintios en el 433, y que lograron ganar. Aquella victoria conjunta le dio alas a los atenienses para ir más allá, y por eso se dirigieron Potidea. Este emplazamiento, situado en el norte de la Hélade, era un caso curioso porque, siendo como era una colonia corintia, era tributario de Atenas, así pues había ya una relación de partida. Los atenienses ordenaron a los poti-potis que echasen de la ciudad a los magistrados corintios.

miércoles, julio 03, 2019

Pericles (10: primero Samos, luego los corfiotas)

Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Cuando los colonos ingleses lograron imponerse sobre los primigenios holandeses que se habían establecido en la isla que los indios locales llamaban de Manhattoes, quisieron llamar al lugar donde se establecían en referencia a aquél del que venían, y lo llamaron Nueva York. De haber sabido que su emplazamiento iba a tener el éxito que ha tenido, probablemente lo habrían llamado Gran York. Eso y no otra cosa es lo que hicieron los romanos cuando, a la hora de ponerle nombre a los emplazamientos itálicos sobre los que fueron extendiendo su dominio, comenzaron a conocer al conjunto del sur de la península italiana como Magna Grecia, la Gran Grecia.

jueves, junio 27, 2019

Pericles (7bis: ...y Damón inventó el Estado del Bienestar)

Como acertadamente apreció Alberto MdH, en la serie de Pericles me salté un capítulo. que es éste. Por lo tanto, debéis de tener en cuenta que este texto que hoy os ofrezco va de la siguiente forma:

Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón


De las cosas que se dijeron de Pericles poco después de su existencia, o incluso cuando todavía estaba vivo, es difícil no discernir que, cuando menos al principio de su carrera política, no fuera un demagogo con todas las letras. Aunque sobre su carrera política resulta difícil tener datos precisos en ese momento, lo que sí parece claro es que desarrolló una importante carrera militar. Cuando menos a partir del 455, si no antes, Pericles comenzó a ser un visitante usual del alto mando de generales atenienses, ése que Cimón ya había aprovechado en su beneficio antes que él. Mi visión particular (aquí muchas cosas, ya lo he dicho, son hipótesis porque no pueden ser otra cosa) es que Cimón abrió un camino que Pericles supo aprovechar muy bien. En los tiempos cimónidas, cuando menos, los generales atenienses adquirieron un poder de influencia muy elevado. Eran escuchados por la asamblea, y no sólo en lo relativo a las cosas militares que eran lo suyo; en realidad, y puesto que en aquellos Estados permanentemente en guerra todo acababa por tener relación con las cosas militares, los generales eran escuchados en todas las materias. Pericles se encontró ese surco bien trazado, y no hizo sino ampliarlo y profundizarlo.

lunes, junio 17, 2019

Pericles (8: Nunca abras dos frentes a la vez)

Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón

No nos cabe ninguna duda de que, con el tiempo, Pericles logró ganarle la partida a Tucídides Melesiou, puesto que en el año 444 la asamblea ateniense votó su ostracismo de la ciudad durante diez años. La decisión fue clara por parte de los atenienses: cualquiera que quisiera gobernarlos desde entonces, debería partir de la base de que las decisiones relativas al pago de los miembros de jurados, así como la pasta gastada en obras públicas, eran intocables. Y hasta hoy; aunque, la verdad, hay que reconocer que los atenienses, precisamente los atenienses, han despertado recientemente, de forma bastante brusca, de su sueño de 2.500 años.

lunes, junio 10, 2019

Pericles (7: la apoteosis de Efialtes)

Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
¿Por qué los lacedemonios, que la verdad es que han pasado a la Historia más por ser tercos de narices y poco dados a los cambios de opinión, tomaron una decisión tan extrañamente diferente sobre los atenienses? Pues la verdad es que, en esto, como en otras muchérrimas cosas que ocurrieron en aquellos tiempos de la Historia del mundo, tenemos apenas unos pocos datos y un mucho de especulación. Quizá lo más sólido que se puede decir es que algo tuvo que pasar poco después de que los hoplitas saliesen de la ciudad camino de Esparta que hizo que éstos se mosqueasen.

miércoles, junio 05, 2019

Pericles (6: el juicio de Cimón y la estrella de Esparta se apaga)

Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón

¿De qué se acusó a Cimón o, cuando menos, qué sabemos nosotros de dicha acusación? Aunque pueda parecer lo contrario, y cuando menos por la información que nos aporta Plutarco, Cimón no fue encausado por las acciones de Tasos, que llevaron una fuerte carga de intereses personales; fue acusado de haber sido sobornado para no atacar Macedonia. En el análisis de los acusadores, atacar Macedonia era la consecuencia lógica desde un punto de vista naval-militar, una vez que los temas en Tasos habían sido razonablemente bien. Sin embargo, es aquí, decían los acusadores, donde Cimón se había dejado llevar en exceso por sus intereses personales, pues, contactado para darse la vuelta a cambio de pasta, habría aceptado la movida.

lunes, mayo 20, 2019

Pericles (4: Cimón)

Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides

En torno al año 470, estos son los hechos que más o menos conocemos, los griegos tomaron finalmente la decisión de exiliar a Temístocles y, posteriormente, lo llamaron para responder por sus cargos.

miércoles, mayo 08, 2019

Pericles (2: por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo)


En la Grecia clásica no faltaban personas con criterio suficiente como para entender que la Ilíada es un cuento poético. Que Troya, tal vez, fue asediada y tomada por los griegos; pero en esa pelea, definitivamente, no participaron pollos que eran inmortales por todos los lugares de su cuerpo menos uno llamado talón. Sin embargo, la mayoría de los griegos creían esas versiones, las daban por perfectamente ciertas; y no sólo eso, sino que su existencia colectiva se identificaba, en muy buena parte, con el objetivo de alcanzar de nuevo esos momentos pretéritos.

lunes, abril 22, 2019

Pericles (1: un proyecto imperialista)


Muy probablemente, los atenienses podrían haber ambicionado ser una talasocracia, un imperio basado en el poderío marino, bastante antes de lo que lo hicieron. Al fin y al cabo, la Historia de Atenas mira desde muy pronto hacia el Egeo y las islas allí situadas, y concibe todos esos territorios como elementos lógicos de la expansión de la metrópoli continental. Sin embargo, como bien nos cuenta Fustel de Coulanges en su seminal La cité antique, los griegos, en realidad, eran gente profundamente constreñida por su religión, una religión que se basaba fundamentalmente en la conservación de los cuerpos muertos (que no consideraban propiamente muertos y, de hecho, vivían con sus parientes vivos en las mismas casas); por lo que la perspectiva de morir en el mar, ahogados, durante una batalla, no les molaba mucho.

En eso, como en otras muchas cosas, los griegos en general, y los áticos muy en particular, acabaron por evolucionar. En el sexto siglo antes de Cristo, los atenienses ya se habían anexionado la isla de Salamis, una conquista que marcó el inicio de una expansión hacia el noreste, con objetivos en el Egeo y el Helesponto que ser mantuvieron vivos hasta la dominación macedonia (dominación que, obsérvese el chiste gilipollas, fue muy variada). En aquel sexto siglo, Atenas vivió la dictadura conocida como de los pisistrátidas, que ya estuvo, en buena parte, teñida de estos deseos imperialistas. De hecho, en los tiempos por venir, en Atenas habría gobiernos de muy variada naturaleza; pero todos ellos compartirían el sueño talasocrático; pues para Atenas, que, a falta de la Unión Europea que todavía no se había inventado, basaba en buena parte su Producto Interior Bruto en el comercio de granos, era fundamental controlar el Helesponto.

Cito a los pisistrátidas (que gobernaron del 546 al 510 antes de Cristo) porque creo que son muy importantes en el dibujo de lo ateniense. Es cierto que muchos contemporáneos de Pericles ya los veían como lo que fueron, esto es, unos dictadores bastante poco consistentes con el ser de Atenas. Pero también lo es que, como le ocurre a muchos dictadores, en su momento no fueron percibidos como tales; y, de hecho, a los pisistrátidas los echaron de Atenas los espartanos, no los atenienses. Bajo su mando, Atenas se convirtió, en buena parte, en la ciudad poderosa que luego fue, por no mencionar que la etapa relativamente traumática de su gobierno sirvió, a la postre, para que el pueblo llano adquiriese conciencia de su posible papel en la gobernación.

La incorporación al mando ateniense de las pequeñas villas del Ática había comenzado ya en el octavo de los siglos antes de Cristo. Al fin y a la postre, Atenas conseguiría controlar una superficie de terreno tan grande que sólo Esparta sería capaz de competir con ella. Fue, en realidad, un proceso bastante generalizado dentro de la Grecia clásica en aquel periodo; un proceso en el que las ciudades-Estado del territorio que hoy conocemos básicamente con Grecia se aplicaron a una multitud de expediciones colonizadoras, que los llevaron desde las orillas del Mar Negro hasta, como sabemos bien, nuestras costas.

Atenas, de hecho, anduvo tardana en ese proceso. La gran mayoría de sus vecinas ya habían comenzado a explorar el Mediterráneo cuando Atenas seguía centrada, básicamente, en el Ática propiamente dicha. Sin embargo, allá por el 600 antes de Cristo, los atenienses ya se están dando cuenta de que están haciendo un poco el maula; que para defender el Pireo y su modelo de negocio necesitan ir más allá; así pues, ya los encontramos peleando para controlar la región de Sigeion, fundamental para hacerse con la llave del Helesponto.

De hecho, la política exterior ateniense, desde ese tiempo, se centrará en obtener la consiguiente influencia a ambos lados de ese estrecho estrecho sin el cual todas sus capacidades como potencia exportadora de cereales serían nada. Así las cosas, el principal interés de Atenas era lo que luego sería Macedonia y la Tracia septentrional, así como las islas del Egeo. Todo esto creó todo un espíritu ateniense basado en la necesidad de defender constantemente esa presencia de la ciudad-Estado como elemento fundamental de su poder y su capacidad de proveer bienestar a sus ciudadanos. Los atenienses, pues, eran gentes que hacían valer la famosa frase de John Fitzgerald Kennedy: antes de preguntarse qué podía hacer Atenas por ellos, se preguntaban qué podían hacer ellos por Atenas.

Aproximadamente en los cien años anteriores al momento del nacimiento de Pericles, Atenas estuvo en un estado de guerra prácticamente constante, impulsado por sus ambiciones imperialistas y colonialistas. Su gran problema era Megara, una ciudad situada en la hebilla del estrecho cinturón que une el Peloponeso con el resto de Grecia. Ambas ciudades se enfrentaron en una guerra bastante complicada cuyo botín era el control de la isla de Salamis. Los atenienses reclamaron la propiedad de esta isla invocando los poemas homéricos y afirmando que ellos eran los herederos, por así decirlo, de los descendientes de Ajax, ese potente guerrero que formó parte de la tropa griega que tomó Troya y que, por si no lo sabéis, era oriundo de Salamis. Según los atenientes Fileo, el hijo de Ajax, se había hecho ateniense, y de hecho la familia de Cimón, quien sería el gran contrario de Pericles, afirmaba ser descendiente de este Fileo y, por lo tanto, heredera de Salamis. Otros, sin embargo, acusaban a los atenienses nada menos que de interpolación, pues decían que las líneas de la Ilíada en las que más claramente se establece la identidad de Ajax con Salamis habían sido introducidas por Solón para así sustentar las reclamaciones atenienses. Y los más cultivados de entre todos venían a recordar que el papel de Atenas en la guerra de Troya había sido poco menos que decorativo (¿quién se acuerda de Menesteo? Pues fue el campeón ateniense que, según Homero, participó en dicha expedición); lo que no era otra cosa sino la constatación de que el papel de Atenas en la Grecia preclásica había sido más bien poca cosa. Atenas era un parvenu en el mundo de las reivindicaciones griegas, y por eso se vio obligada a jugar el complicado juego de carambolas relacionado con Ajax.

La importancia de la guerra (más precisamente, las guerras) por el control de Salamis queda afirmada por detalles como que tanto Solón como Pisístrato sirvieron en la armada ateniense en estas guerras. Les costó casi un siglo pero, al final del siglo VI, los ateniense habían arrimado el ascua a su sardina, o más bien el Salamis a su Pireo, y habían integrado el territorio dentro de los de su dominio común. Fue la de Salamis la última posesión de Atenas que les aportó, además de nuevos territorios y riquezas, también nuevos ciudadanos.

A mediados del siglo VI se produjo en Atenas la dominación dictatorial de los pisistrátidas. En esa época, Atenas guerreó para controlar Sigeion y también el Chersoneso; de hecho, un ateniense, Miltíades, tío del vencedor de Maratón, se convirtió en el tirano de la zona, inaugurando una dinastía de poder que conocemos como los cimónidas o, en ocasiones, como los filaides. El último de los cimónidas que dominó el Chersoneso fue el propio Miltíades que resultaría ganador en Maratón, y siguió conquistando territorio, pues se hizo con el control de la isla de Lemnos (muy cerquita de Monmforte). Toda esta red de influencias y poder, y teniendo en cuenta que los cimónidas y los pisistrátidas colaboraban muy estrechamente entre ellos, hizo que Atenas consiguiese en aquella época, aproximadamente medio siglo antes de que naciera Pericles, su ansiado objetivo de controlar ambos lados del Helesponto; lo que la convertía, digamos, en algo así como la dominadora del Canal de Panamá o de Suez de su época. Así es como debe de entenderse el salto de poder dado por la polis en relativamente poco tiempo, y que justifica que los atenienses, por lo general, y a pesar de reconocer que Pisístrato había sido un poco mala burra, guardasen un excelente recuerdo de él (imagínese el lector que el general Franco hubiera, durante su dictadura, obtenido para España el control de la Costa Azul francesa, y trate de imaginar cómo influiría esto en su juicio histórico contemporáneo).

Pisístrato, además, fue el responsable de la conquista ateniense de la isla de Naxos. Sin embargo, en algún momento, aproximadamente en el 510, los pisistrátidas fueron expulsados de Atenas, pues nada dura eternamente. Pero dejaron su impronta militarista, porque es un hecho que, con su desaparición, Atenas no cedió en su política de reforzamiento militar. En torno al año 506, por ejemplo, realizaron una expedición a la isla de Eubea, donde tomaron grandes porciones de territorio que hasta entonces habían sido propiedad de la ciudad de Chalkis.

Fue en esta Atenas peleona, talasocrática e imperialista, en las que había de nacer Pericles.

Los pisistrátidas, como ya os he dicho, fueron tiranos de Atenas a mediados del siglo VI y, como una prueba más (por si hacen falta) de que no hay que mirar nunca el pasado con los ojos del presente, que eso no es Historia sino relato (y del malo), los atenienses clásicos siempre contemplaron esos años como una edad de oro. Lo realmente importante, sin embargo, son las consecuencias permanentes que parece dejó aquel gobierno en la ciudad. Parece ser, por ejemplo, que una de las consecuencias permanentes del dominio pisistrátida en Atenas fue la pérdida de poder por parte de algunas familias aristocráticas que hasta entonces habían dominado el momio. Según la mayoría de los indicios de que disponemos, los tiranos de Atenas, entre otras cosas, trataron de construir en la ciudad estructuras centralizadas, ensayando los primeros intentos de exacción tributaria, para conseguir construir eso que hoy nos parece tan natural: la existencia de un poder centralizado, con capacidad económica, que pueda abordar las inversiones y los gastos por el bien común. Los pisistrátidas, de hecho, abordaron diversas obras públicas en la ciudad, en lo que más que probablemente fue un intento de hacer las cosas de manera que esos desarrollos ya no dependiesen, nunca más, del albedrío de las familias dominantes en la ciudad.

Cuando los tiranos cayeron, este modelo, cuando menos parcialmente, se quedó ahí. Atenas, por así decirlo, se había acostumbrado a que existiese un poder centralizado, independientemente de que lo ejerciese un tirano o un cargo electivo; lo importante es que la ciudad ya no estaba dispuesta a cederlo de nuevo a quienes habían tenido, por derecho natural por así decirlo, ese poder de decisión antes del periodo tiránico. En términos actuales que podamos entender, tras la caída de los pisistrátidas se dio el primer paso, pequeñito obviamente, en una dirección en la que no han dejado de avanzar ya nunca los sistemas políticos, esto es, hacia la dominación de la economía de los particulares por parte del Gobierno; pues, a los políticos, tengan en el color que tengan, eso de firmar en el BOE estatuyendo que tienes que hacer esto o aquello, les gusta más que a un tonto un lapicero. Y por mucho que digan, cuando todavía no se han subido al pedestal, que cuando lo hagan van a dejar de presionar el botoncito del mando social luego, cuando llegan, seguirán apretándolo.

Existe otra razón para que Atenas desarrollase, durante el sexto siglo antes de Cristo, una política tan ambiciosa de expansión y poder: la plata. Era la ciudad la única de toda Grecia que poseía minas propias de este metal y, como no quería dejar de tener ese poder, por eso, en parte, se expandió por todo el Egeo, precisamente por las islas que también tenían minas de este tipo. Dado, además, que el descubrimiento de los mejores yacimientos parece haberse producido en plena dominación tiránica pisistrátida, esto explicaría que, desde el inicio de la explotación intensiva de la plata, los atenienses considerasen las minas como propiedad pública (lo que inicia toda una tendencia jurídica, sólidamente establecida, según la cual es subsuelo es público, es de todos; y, por eso, aquél que tiene una mina tiene, en realidad, una concesión).

Esto explica, en buena parte, el proyecto centralizador ateniense: antes del periodo tiránico, apenas se explotaban minas de plata. Éstas fueron perfeccionadas durante la tiranía, lo cual hizo que los pisistrátidas las poseyeran en nombre de la ciudad. Cuando los tiranos fueron expulsados, la ciudad, sin embargo, se había acostumbrado a ser empresaria de la plata, además de que, en puridad, no tenía a nadie a quien devolverle las minas, puesto que nadie había sido su propietario antes. Así pues, se las quedó. Este detallito sin importancia marca, sin embargo, un antes y un después en la Historia de Atenas, pues supone que, de golpe y porrazo, la ciudad accedió a una fuente generosa y continuada de ingresos públicos, con los que, por ejemplo, pudo construir la potente flota con que obtendría resonantes victorias ya en el siglo V.

De alguna manera, pues, el juicio de Pericles debe comenzar por una paradoja: este personaje, que es tomado por mucha gente (muy notablemente por los ignorantes que ni siquiera saben señalar a Grecia en un mapa, pero que aun así se presentan a elecciones y esas cosas) como el epítome de la democracia, fue, sí un gobernante democrático y todo eso. Pero todo lo que pudo hacer, pudo hacerlo porque alguien había sentado las bases socioeconómicas para que pudiera hacerlo; y ese alguien era un tirano o, más propiamente, una familia de tiranos.

La Historia, hermanos, se escribe con renglones torcidos.

lunes, febrero 20, 2017

Crónica del rey doliente

Es una discusión habitual entre frikis de la Historia cuál fue el imperio más grande que ha conocido la Historia. Y las apuestas suelen concentrarse a favor del imperio macedonio, y con razón. Sin embargo, yo suelo matizar, en este punto, que el de Alejandro es el mayor imperio jamás creado, pero no el más grande desde un punto de vista, digamos, ético. A mí me parece que el imperio percibido como el mayor del mundo es el asirio del rey Asurbanipal. Y lo digo porque todos los indicios nos señalan que Asurbanipal tuvo la sensación de que dominaba el mundo entero, pues prácticamente todo el ecumene que conocían los asirios era tributario suyo. Esto es algo que ningún otro imperio ha conseguido nunca.

sábado, noviembre 16, 2013

La senda de Dios (Epílogo: algunas lecturas)

Todas las tomas de esta serie:

Algunas cosas a modo de introducción
In Tirerim defluxit Orontes
Y tendréis una moral
Cibeles
Egipto, o la inmortalidad
Siria-Caldea, o la omnipotencia
Hay un Bien, y hay un Mal
El así llamado paganismo
Epílogo: algunas lecturas


Bueno, respondiendo a una petición que se me ha hecho en público y en privado, aquí dejo la referencia de los libros que yo considero más interesantes de consultar por aquél que quiera profundizar en los orígenes del cristianismo. Me dejo fuera muchos sobre los orígenes específicamente judíos, porque no era, ya lo he dicho, intención de estas notas tocar este hecho.

A disfrutar.


AUNE, D.E. Prophecy and early Christianity in the Mediterranean world.

BURKITT, F. C. Church and gnosis.

CROSSAN, J. D. The birth of Christianity.

CULLMANN, O. The salvation in History.

CUMONT, Franz. Les mystères de Mithra.

CUMONT, Franz. Les religions orientals dans le paganisme romain.

DUCHESNE, Louis. Historie ancienne de l'Église.

DUCHESNE, Louis: Les origines du culte chrétien.

HAVET, Ernest. Le christianisme et les origines.

KNIGHT, J. Christian origins.

LOISY, Alfred. Le quatrième evangile.

LOISY, Alfred. L'Evangile et l'Eglise

DE PRESSENSÉ, Edmond. Histoire des trois premières siècles de l'Eglise.

RAMSAY, William. The church in the Roman empire before 170.

RENAN, Ernest. Histoire des origines du Christianisme.

RENAN, Ernest. L'Eglise chrétienne.

viernes, noviembre 15, 2013

La senda de Dios (y 8: el así llamado paganismo)

Todas las tomas de esta serie:

Algunas cosas a modo de introducción
In Tirerim defluxit Orontes
Y tendréis una moral
Cibeles
Egipto, o la inmortalidad
Siria-Caldea, o la omnipotencia
Hay un Bien, y hay un Mal
El así llamado paganismo
Epílogo: algunas lecturas


Estamos llegando al final del camino. Sí, ya sé que no he hablado del principal piso por el que subió Dios hacia los cielos: la especulación judía. Ni lo voy a hacer. Lo que quiero hacer en estas notas es, ya lo dije al comenzar, luchar contra la falsa idea de que paganismo y cristianismo se anulan el uno al otro porque fueron antitéticos. Esta animadversión binaria no va con el judaísmo pues los cristianos, a pesar de construir con rapidez el mito de los judíos como los asesinos de su Cristo, nunca han podido negar sus orígenes judíos; aunque, en verdad, han hecho todo lo posible por convencernos de que no es verdad eso que dice Geza Vermes de que Jesús fue tan sólo un profeta carismático más, como lo pudo ser, casi en su tiempo, un Hanina ben Dosa.

lunes, noviembre 11, 2013

La senda de Dios (7: hay un Bien, y hay un Mal)


Es cierto que el imperio y la civilización persas son cosas muy estudiadas en los colegios y conocidas en general. Pero, a pesar de ello, cabe decir que somos pocos conscientes de lo mucho que nos ha dejado la civilización persa. Cada vez que, por ejemplo, encendemos una llama para significar el recuerdo de los combatientes, estamos reproduciendo, siquiera parcialmente, una vieja costumbre persa, de los tiempos de Darío, por la cual el caudillo militar iba siempre precedido de una llama. Asimismo, aunque sea un poco anecdótico el ejemplo, la costumbre de saludarse con un beso es de raíz persa.

lunes, noviembre 04, 2013

lunes, octubre 28, 2013

La senda de Dios (5: Egipto, o la inmortalidad)

Todas las tomas de esta serie:

Algunas cosas a modo de introducción
In Tirerim defluxit Orontes
Y tendréis una moral
Cibeles
Egipto, o la inmortalidad
Siria-Caldea, o la omnipotencia
Hay un Bien, y hay un Mal
El así llamado paganismo
Epílogo: algunas lecturas


El Vaticano de la religión egipcia tardía, que por serlo pudo pasar a Roma, fue el Serapeum de Alejandría, fundado en su día por Ptolomeo Soter. En el Serapeum se veneraba al dios Serapis pero, en realidad, esta deidad, que tal vez ni siquiera era egipcia en origen (bien podría ser el Sar-Apsi caldeo), muy pronto se identificó con el viejo dios egipcio. Serapis, como Osiris, era el rey del reino de los muertos, en el subsuelo del mundo conocido, y compartía con sus habitantes la inmortalidad.

lunes, octubre 21, 2013

La senda de Dios (4: Cibeles)

Todas las tomas de esta serie:

Algunas cosas a modo de introducción
In Tirerim defluxit Orontes
Y tendréis una moral
Cibeles
Egipto, o la inmortalidad
Siria-Caldea, o la omnipotencia
Hay un Bien, y hay un Mal
El así llamado paganismo
Epílogo: algunas lecturas


La primera religión oriental seriamente introducida en Roma vino de Frigia, y se refería a una diosa que los latinos conocieron como Magna Mater Deum Idea.

miércoles, octubre 09, 2013

La senda de Dios (3: y tendréis una moral)

Todas las tomas de esta serie:

Algunas cosas a modo de introducción
In Tirerim defluxit Orontes
Y tendréis una moral
Cibeles
Egipto, o la inmortalidad
Siria-Caldea, o la omnipotencia
Hay un Bien, y hay un Mal
El así llamado paganismo
Epílogo: algunas lecturas


En otra cosa se parecen las religiones orientales al cristianismo maduro de la Edad Media y, asimismo, se distinguen del panteón grecorromano: el carácter de sus sacerdotes.

lunes, octubre 07, 2013

La senda de Dios (2: in Tiberim defluxit Orontes)


Como poder político, esto es militar, Roma es un experimento de occidentalización del poder griego. Grecia tenía problemas para ser un imperio porque su estructura, su atomización en polis, no lo favorecía; y porque estaba demasiado cerca de estructuras nacionales que eran asimismo demasiado poderosas. Alejandro Magno cambió eso de una forma meramente provisional que sus herederos convirtieron en un expolio; pero habría de ser Roma quien lo perfeccionase.

El gran salto cualitativo de Roma lo dan dos parientes: Cayo Mario y su sobrino Julio. Ellos logran dominar la Galia para Roma y, dominando la Galia, dominan el gran vivero de guerreros de lo que pronto se convertirá en un imperio. Un vivero tan grande, tan potente y tan capaz que, igual que hace grande a Roma, acabará por destruirla.

viernes, octubre 04, 2013

La senda de Dios (1: algunas cosas a modo de introducción)

Todas las tomas de esta serie:

Algunas cosas a modo de introducción
In Tirerim defluxit Orontes
Y tendréis una moral
Cibeles
Egipto, o la inmortalidad
Siria-Caldea, o la omnipotencia
Hay un Bien, y hay un Mal
El así llamado paganismo
Epílogo: algunas lecturas





Comienzo yo a escribir, y tú a leer, una breve serie sobre Dios. Ya sabes que en este blog semos muy aficionados a hablar del cristianismo en sus orígenes y de su maestro, Jesús el nazareno. En  esta serie, sin embargo, vamos a dejar a Jesús un rato en paz. Mejor, hablemos de The Boss.