viernes, julio 18, 2025

Summer break

 Chavales, hoy se supone que es mi último día de trabajo. Y digo "se supone" porque ya me han colocado a traición una videoconferencia "absolutamente necesaria" el martes que me obligará a reprogramarme un par de horas. Pero el caso es que lo que sí se termina hoy, hasta finales de agosto, es la rutina de estar delante del ordenador a primerísima hora de la mañana; que es la rutina de la que se nutre la continuidad de este blog.

Dado que ayer se terminó una serie corta de artículos, entiendo que comenzar otra hoy es tontería, porque se quedaría como aquello que decía Julián Lago de "no me conteste ahora; conteste después de la publicidad". Así pues, todo lo que me queda es haceros un pequeño resumen de lo que tenéis por delante. 

Ahora mismo hay escritas ya varias series de artículos:


1.- Una serie (muy corta) con un ensayo soviético dedicado a la figura de Yuri Andropov y el enigma histórico que plantea.


2.- Otro ensayo soviético (corto) dedicado a la KGB, y su evolución después de la muerte de Stalin.


3.- Una tercera serie soviética dedicada a la depresión moral del régimen en los años sesenta, cuando los más listos de la casa se dieron cuenta de que estaban perdiendo la Guerra Fría.


4.- Una serie dedicada al advenimiento de la Restauración borbónica y los correveidiles que rodearon a la figura de Alfonso de Borbón.


5.- Una serie dedicada a Georghe Georghiu-Dej y Nicolae Ceaucescu; esto es, el comunismo en Rumania.


6.- Una breve historia de la independencia de Indonesia.


7.- Una serie dedicada a la guerra civil española del siglo XX, centrada en los aspectos económicos: la guerra monetaria, el oro de Moscú, etc.


8.- Una serie dedicada a la eclosión de Lutero y la Reforma.


Este verano, por lo demás, es un verano muy años treinta del siglo XX. Escribo dos series al mismo tiempo, dado que son bastante complementarias. La primera está dedicada a los aciertos (pocos) y los errores (muchos) que cometió Polonia en la gestión de su política exterior en el periodo de entreguerras, y que culminaron el 1 de septiembre de 1939 con el resultado que todos conocemos. 

La otra serie la he titulado "Cómo conocí a vuestro Führer", y está dedicada a describir los hechos básicos que culminaron con la designación, en enero de 1933, de Adolf Hitler como canciller alemán. No puedo garantizar que ninguna de las dos esté en nuestras pantallas en el otoño, porque llevarán su tiempo. Compagino la consulta de fichas y la escritura con el aprendizaje del chino mandarín, que es un tema que nadie me ha pedido, en el que empecé medio de coña, pero que me ha enganchado bastante. 

Esto, pues, es lo que tenemos por delante.

jueves, julio 17, 2025

Ensayos soviéticos: Gulag (y 3): Esto hay que pararlo

Ladrones de plusvalía
El PIB soy yo
Esto hay que pararlo 


A finales de los años cuarenta, todo el mundo con algo de poder en el Partido y en la Administración soviética conocía perfectamente que el Gulag, organizativamente hablando, era un cubo de basura. Una cosa que hay que poner en el haber del comunismo soviético es que, aunque reprimió casi cualquier forma de protesta contra el régimen, siempre valoró en mucho el hecho de que las cartas de los ciudadanos eran un feedback necesario para saber si las cosas se estaban haciendo bien. En consecuencia, los presos, que apenas tenían derechos, sí tenían el de escribir cartas: a sus alcaides, al propio Gulag, al ministerio, al Comité Central, a Stalin incluso, quejándose de esto y de aquello. A finales de los años cuarenta, los dirigentes soviéticos braceaban apenas en un proceloso mar de cartas en el que unos presos que habían perdido toda esperanza enfrentaban la posibilidad de represalias denunciando a sus guardias, a sus administradores, a todos. No fueron los únicos. Hubo comunistas honrados, colocados en las administraciones territoriales donde estaban los campos o, en algún caso, en los propios campos, que escribieron las mismas cartas. Pero nada de eso sirvió. El Gulag seguía garantizando mano de obra barata (esclava  en realidad), y eso era lo que importaba.

miércoles, julio 16, 2025

Ensayos soviéticos: Gulag (2): El PIB soy yo

Ladrones de plusvalía
El PIB soy yo
Esto hay que pararlo


La auditoría de 1940 fue impulsada por el Comisariado de Finanzas, ésta es cuando menos mi opinión, con un objetivo mucho más importante que valorar la posibilidad de adelgazar el Gulag. Lo que verdaderamente querían saber los rectores de la política económica soviética era cuánto de largo, y de ancho, era el brazo industrial que controlaba la policía secreta. En 1940, en efecto, todo el mundo sabía que la mano de obra forzada era fundamental para la maquinaria económica soviética; pero nadie, en puridad, sabía a ciencia cierta en qué medida. El tema se hizo más perentorio cuando la NKVD se convirtió en la MVD, es decir, se convirtió, ella misma, en un ministerio.

martes, julio 15, 2025

Ensayos soviéticos: Gulag (1): Ladrones de plusvalía

Ladrones de plusvalía
El PIB soy yo
Esto hay que pararlo

Una de las cosas más paradójicas del estalinismo, escasamente discutible salvo para personas con fuerte astigmatismo woke, es que la patria marxista mundial no sólo fue la que más muertos y represaliados generó mientras decía defender la libertad del hombre; sino que fue, también, el sistema que, con diferencia, más plusvalía le robó al obrero mientras decía hacerlo todo para defenderla. Centenares de miles, si no millones, de ciudadanos soviéticos, trabajaban en la Unión Soviética generando un valor que ni modo se acercaba al salario que verdaderamente percibían. De hecho, es que el despegue de la URSS, ese gran éxito consistente en convertirse en una potencia industrial en apenas unos años, no se entendería sin ese factor. En puridad, casi todos los sistemas económicos “disparados” tienen truco. El fuerte desarrollismo franquista no se explica sin el factor de que centenares de miles de españoles se quitaron de en medio emigrando. A la URSS le pasa lo mismo. Para llegar a ser una potencia económica, hubo de practicar un robo masivo de beneficio, de plusvalía, como jamás sistema capitalista alguno ha practicado. Y el ejecutor de ello tiene un nombre, o mejor unas siglas, bien conocidas: NKVD.

lunes, julio 14, 2025

Ensayos soviéticos 1: Lenin y Stalin (y 3)

 




Ensayos soviéticos: Lenin y Stalin (1)
Ensayos soviéticos: Lenin y Stalin (2)
Ensayos soviéticos: Lenin y Stalin (y 3)




Al día siguiente, 28, hubo reunión del Politburo. En dicha convocatoria, Kamenev fue, según todos los indicios, los ojos, las orejas y la boca de Lenin. Le mandó una nota a Stalin en la que le decía que Lenin estaba dispuesto a “ir a la guerra” con el tema de las nacionalidades; es más, le dijo que Lenin le había pedido a él (Kamenev) que fuese a Tibilisi para templar gaitas con los líderes caucásicos a los que Stalin había encabronado. La contestación de Stalin, también escrita, es puro Stalin: cuando no te den la razón, inventa una conspiración: “Tenemos que poner pies en pared frente a Illitch en esto. Si unos pocos mencheviques georgianos van y consiguen influir en unos pocos bolcheviques georgianos, y éstos en Lenin, uno debe preguntarse qué tiene que ver todo este follón con el asunto de la independencia”. Kamenev contestó: “Si Vladimir Illitch persiste en su actitud, oponerse a él [y subrayó “oponerse”] sólo va a empeorar las cosas”.