viernes, mayo 06, 2022

La implosión de la URSS (2: Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, un dos tres)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

A Yuri Andropov lo defiende ante el Politburó como candidato ideal el mismo que lo hará pocos meses después en favor de Gorvachev: el ubicuo Andrei Gromiko, lo cual sugiere que el veterano ministro de Asuntos Exteriores se ha convertido en el representante máximo del ala conservadora del PCUS, dominante. El otro gran avalista es Dimitri Fiodorivitch Ustinov, el ministro de Defensa y, por lo tanto, el hombre que Breznev había colocado al frente de eso que conocemos como complejo militar-industrial soviético o complejo LQM (Los Que Mandan).

miércoles, mayo 04, 2022

La implosión de la URSS (1: No es oro todo lo que reluce)

No es oro todo lo que reluce
Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro


Os pido que hagáis el siguiente ejercicio de imaginación: el general Francisco Franco muere en la cama, apenas dos semanas después de que una inesperada apoplejía haya acabado con la vida del príncipe Juan Carlos de Borbón. Luis Carrero Blanco, presidente del gobierno de Franco, el hombre que, años atrás, pudo ser asesinado por ETA si el atentado no se hubiera descubierto a tiempo, sucede al general. El país asiste a una reedición del franquismo a cargo de un hombre viejo y cansado que, de hecho, muere muy pronto, apenas unos meses después. A la muerte de Carrero, la clase política franquista, temerosa de la figura emergente del gobernador de Ávila, Adolfo Suárez, nombra jefe del Estado a José Antonio Girón de Velasco, un viejo falangista vallisoletano que lleva años ya en una silla de ruedas y que, durante unos meses, se arrastra por audiencias, actos públicos y consejos de ministros siendo, en sus últimas boqueadas, una especie de zombie. Durante el tiempo transcurrido desde la muerte de Franco, en puridad en España ya nadie toma una decisión seria. La jerarquía sigue en pie, los mandos del Movimiento son bien claros; pero, aunque los hombres del franquismo ni siquiera son capaces de imaginar un cambio de régimen, tampoco tienen la fuerza suficiente como para hacer que el franquismo funcione. Así las cosas, las listas de espera se eternizan, las decisiones se posponen, todo el mundo desconfía de todo el mundo y los españoles, día a día, se van acostumbrando a vivir en un país que, mutatis mutandis, no funciona. 

Si habéis construido esa imagen dentro de vuestras cabezas, habéis construido la imagen de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que heredó Milhail Sergueyevitch Gorvachev.

viernes, abril 29, 2022

Forajidos de leyenda: Kid Curry

...bueno, como esto ya va siendo toda una serie, aquí tienes otros capítulos.

Billy the Kid
Butch Cassidy
Los Dalton
La familia Earp
Wyatt Earp
Jesse James
Pat Garret



Un refrán muy gallego dice que el Miño lleva la fama y el Sil, el agua. Es bastante habitual que, en muchos mitos, quien realmente se lleva la fama sea quien tal vez no la merece del todo. Esto es lo que ocurre con el mito de Butch Cassidy y el Sundance Kid, inmortalizados en una peli de dos de los grandes de Hollywood, Paul Newman y el otro. Siendo como fueron dos forajidos importantes, lo cierto es que en su banda hubo gente mucho peor. Uno de ellos fue Kid Curry, o sea Harvey Logan. Un forajido del que se habla poco, quizás porque no cuadra demasiado con la visión romántica del ladrón del Salvaje Oeste que se ha labrado la industria del cine. Borracho, putero y extremadamente cruel, hay muy pocas cosas, por si hay alguna, en la vida de Harvey Logan, que sean aprovechables. Ni robaba para los pobres (lo hacía para sí mismo), ni el suyo fue un destino que no pudo regatear (si hubiera querido, habría sido ranchero), ni era valiente (a alguna de sus víctimas la mató a sangre fría y estando casi a su merced) ni trató de frenar su violencia (siempre que pudo matar, mató). Es lo que hay.

miércoles, abril 27, 2022

El fin (y 47: Game over)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over    



En la mañana del 24 de marzo, el Consejo volvió a reunirse. Se discutió, fundamentalmente, la propuesta de Casado de enviar al duque de Frías, José María de la Concepción Fernández de Velasco y Sforza-Cesarini, presente en Madrid, a zona nacional con una carta para Franco. A pesar de las protestas, lógicas, de Besteiro y los anarquistas, que no le veían lógica a una gestión tan peripatética, parece ser que se aprobó encomendar a Frías dicho viaje; aunque Casado, en sus memorias, nos quiere hacer creer que fue el duque quien se ofreció. Franco, por otra parte, no vio motivo alguno para recibir al duque, así pues la carta no sirvió para nada. En la misiva, Casado volvía a jugar, una vez más, la carta de que, en apenas horas, la confianza del pueblo de Madrid hacia él se podía convertir en rabia y violencia, si no se anunciaba un acuerdo.

lunes, abril 25, 2022

El fin (46: Gamonal)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over   


En paralelo a estos preparativos, el CND trataba de conseguir medios para la salida de España de quienes quisieran hacerlo. El problema para la República es que sus últimos buques viables, una decena, estaban surtos en puertos soviéticos y la posibilidad de disponer de ellos era nula. En París, Trifón Gómez también multiplicaba sus esfuerzos, negociando sobre todo con la legación mexicana, el último gran apoyo que le quedaba a la República. En Madrid, tanto el cónsul británico como el francés se hicieron los orejas; el primero, porque siempre lo hacen, y el segundo, porque ya tenía el país petado de refugiados españoles.

viernes, abril 22, 2022

El fin (45: Franco no negocia)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over   

El Consejo se reunió de nuevo en el ocaso de aquel día 13 de marzo. En términos generales, a sus miembros (y al propio Casado) les costaba entender por qué Centaño se había mostrado tan frío. En su cabeza, todos ellos pensaban que Franco se sentiría de alguna manera solidario con ellos, pues ahora ambos, Franco y el Consejo, tenían el mismo enemigo: los comunistas. Es una manera de ver las cosas que yo atribuyo a las presiones del momento, que vuelven a la gente lógicamente lentorra en los análisis. Casado tenía que comprender que sus continuas arengas al “pueblo antifascista” no movían, que se diga, a esa solidaridad. Pero, como digo, aparentemente creía en ella.

miércoles, abril 20, 2022

El fin (44: Organizar la paz)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
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El día 9 de marzo, los anarquistas avanzan hacia Torrejón, donde encuentran resistencia (probablemente, los comunistas alcalaínos que habían huido), que abaten con fuerte fuego artillero. A la altura del puente sobre el Jarama ya casi en San Fernando de Henares se encuentra otra línea de resistencia. Sin embargo, a su artillería se une algo fundamental: el coronel (o teniente coronel) Gascón, segundo de Camacho en la Aviación, ha volado a Guadalajara para estar en contacto con el Cuerpo de Maniobra formado por Liberino y, merced a esa combinación, une sus aviones a la artillería de los anarquistas.

viernes, abril 08, 2022

El fin (43: La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
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Con esta toma, el bloguero se va de vacaciones. Feliz Semana Santa a todos


Quien sabía nadar (que no eran muchos) y no estaba herido, pudo llegar al islote de Escombreras o a la costa. Carmen Hevia, farera de Escombreras, merece que la recordemos por lo muchísimo que hizo por ayudar a estos soldados en situación desesperada. Pero el mar se tragó aquel día más de 1.200 almas. El resto, unos 700, fueron hechos prisioneros.

miércoles, abril 06, 2022

El fin (42: Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
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Tras la radio, Miaja partió hacia Carabaña. Allí llega a la hora de comer, y Ortega le sienta a su mesa como si no estuviera pasando nada. Según los testimonios existentes, en medio de la comida, y en voz alta, Ortega se dirige a González Marín y le pregunta, medio en serio, medio en broma, qué pasaría si lo hiciera detener allí mismo. El anarquista, que tenía más conchas que Jack Sparrow y tenía, en 1939, los huevos pelados de desayunarse gente como Ortega, acariciando la culata de su pistola, le contesta, fríamente, que tendría que venir a por él. Miaja acaba intermediando y luego comienza una confusa negociación con Ortega, en la que le arranca el compromiso de no agredir al Consejo, eso sí, a cambio de que nadie cuestione su mando.

lunes, abril 04, 2022

El fin (41: Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
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Este día 6 de marzo, en todo caso, no es importante sólo por lo que pasó, sino por lo que no pasó. El día anterior, 5, Mundo Obrero había anunciado con gran alarde que el día 6 se produciría un discurso de Negrín. Sin embargo, Negrín nunca pronunció esas palabras públicas.

viernes, abril 01, 2022

El fin (40: Últimas boqueadas en Cartagena II)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over 



A las doce menos cuarto, desde el Parque de Artillería le escriben a Burgos solicitando que batan los montes de Galeras y Atalaya. Afirman que tienen el Arsenal completamente en su poder, cosa que, aun siendo en ese momento literalmente cierto, no deja de ser información averiada; y les advierten de que no pueden asegurar la lealtad ni de la batería de Los Dolores ni la de La Parajola. Diez minutos después, Burgos pregunta, escuetamente, quién controla el castillo de San Julián (situado entre el puerto y la rada de Escombreras). Barrionuevo tiene que contestar la verdad: que no tiene ni puta idea (aunque, en realidad, en ese momento San Julián estaba en manos de los sublevados a sus teóricas órdenes; lo cual lo dice todo).

miércoles, marzo 30, 2022

El fin (39: Últimas boqueadas en Cartagena I)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal

Game over 


¿Y Cartagena? En la mañana del día 7, la Flota republicana llegaba a la bocana del puerto de la base naval francesa de Bizerta. En la tarde del día 5, cuando partieron, fueron sobrevolados por unos aviones, que probablemente eran republicanos. A eso de las ocho, captaron la señal de una emisora alemana que se hacía eco de noticias captadas en Bilbao. Estas noticias hablaban de la sublevación de Cartagena con distintas inexactitudes (la más importante para los barcos, creo yo, que ellos habían participado en la sublevación propiamente dicha) y con lógicos ribetes pronacionales. Sabemos por una comunicación de la una y media de la madrugada del día 6 de marzo que en los barcos se conocía a esa hora la sublevación de Casado en Madrid. En general, los mensajes de los barcos que le comunican al Cervantes lo que van oyendo en la radio (el buque insignia parece ser el que menos se enteró en un primer momento) son claramente procasadistas. En uno de los mensajes, incluso, el radiotelegrafista, o tal vez su mando, introduce un extemporáneo Ya era hora. Cerca de las tres de la mañana, sin embargo, el Cervantes ordena no variar el rumbo, esto es, seguir enfilados hacia Argelia. Sin embargo, a esa hora e incluso más tarde la emisora del Cabo de Palos emitió varios mensajes al Cervantes con el mantra Todo tranquilo con República e instando al buque insignia a ordenar el regreso a Cartagena. También se recibió un mensaje desde Portman en el que se afirmaba que la situación de Cartagena estaba ya plenamente dominada por la República y que la Flota podía regresar.

lunes, marzo 28, 2022

El fin (38: La llegada del Segundo Cobarde de España)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over

En efecto. Mientras todo esto ocurría, los verdaderos comunistas, que no eran otros que los soldados, suboficiales y oficiales que estaban en Madrid (y en Cartagena) batiéndose el cobre, bien a sabiendas de que si el Consejo les ganaba o los nacionales atacaban, muchos de ellos acabarían donde acabaron, estaban avanzando hacia la Posición Jaca para tratar de hacerla suya. La 300 División de guerrilleros, que no estaba lejos (Alcalá de Henares) llegó relativamente pronto y tomó sus posiciones. López Otero, el jefe de EM de Casado, parlamentó con ellos, con lo que la situación se estabilizó, aunque lo correcto es decir que durante todo el día 6, fueron los guerrilleros los que controlaron la situación.

viernes, marzo 25, 2022

El fin (37: La huida)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over   



Más o menos a esas horas, un poco antes del amanecer por lo tanto, Miaja telefonea al Ministerio de Hacienda. Al parecer, cuando Casado coge el aparato, Miaja se pone en plan de coña con él, afectando afearle el hecho de que se le haya adelantado. Lo más cierto, sin embargo, es que Miaja nunca habría dado el paso que dio Casado. Yo creo que su actuación en los días y semanas anteriores es bastante clara a la hora de demostrar que Miaja jugaba con la baraja que le parecía más ventajosa en cada momento; y que en la noche del 6 de marzo, lo que hizo fue esperar a ver cómo se definían las cosas y, si llamó a Casado, fue porque juzgó que, para poner una pica en el Consejo de Defensa, tenía que hacer algo así. Casado, siguiendo las previsiones que ya conocemos, le ofrece presidir el Consejo; Miaja acepta y promete estar en Madrid esa misma mañana.

miércoles, marzo 23, 2022

El fin (36: El tigre rojo se despierta)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over  


En Madrid, Wenceslao Carrillo, que recordemos ha asumido la responsabilidad de Gobernación en el Consejo de Defensa, trata de trazar la trama de apoyos civiles a su movimiento, llamando a los gobernadores civiles. En general, todos se pusieron a sus órdenes, salvo en Guadalajara, Cuenca y Castellón; aunque en el caso del primero no lo pudo localizar porque, como sabemos, había sido arrestado por orden de Mera.

lunes, marzo 21, 2022

El fin (35: Una madrugada ardiente)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over  



Los ministros de la República no terminaban de creer que hubiese habido una sublevación en Madrid. Pero otra cosa es Negrín. Según las versiones, el ministro Paulino Gómez o el general Antonio Cordón llamaron a Madrid y contactaron con Casado para confirmar o desmentir que en Madrid había una emisora poniendo a Negrín de puta para arriba. De lo que hablase el coronel con su interlocutor le quedó claro a este último que se tenía que poner el boss. Así pues, frisando la una de la mañana, Negrín y Casado hablaron por teléfono. Según la versión de Cordón, a Negrín le informó Matallana de la sublevación de Madrid. Negrín, siempre según Cordón, habría preguntado, primero, quién se había sublevado; y, después, contra quién. Cuando Matallana le dice: a lo primero, que Casado; a lo segundo, que contra él, toma el teléfono y contacta con Casado. Cordón le escucha decir: “Dígame usted, general, ¿qué es lo que me cuentan?” Y, después, tras unos segundos: “Bien, queda usted destituido”.

viernes, marzo 18, 2022

El fin (34: La sublevación)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
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En el conglomerado República-Guerra Civil, hay dos episodios que la historiografía dominante, y de consuno el sentir de los licenciados en Historia, prefieren no tocar: uno es las elecciones del 36 y el medio año que le siguió, con sus más de 200 muertos por la violencia política. El otro es el golpe de Casado. En ambos casos, la razón es muy parecida o, incluso, la misma: recordar estas mierdas le supone un problema a ideologías y partidos todavía existentes hoy en día. La institución española más golpista, de largo, es el ejército. Nadie ha dado tantos golpes de Estado contra regímenes legalmente constituidos como él. Por eso, el ejército español ha trabajado tanto en las últimas cinco décadas por convertirse en un mecanismo de solidaridad y ayuda, con plena fidelidad constitucional. Por detrás del ejército, están dos partidos políticos: el PSOE y Esquerra Republicana de Cataluña. ERC anota uno: la rebelión del 34; a lo que ahora, según puntos de vista, hay, o no, que sumar la DUI y el 1-0. El PSOE tiene otro: la mal llamada Revolución de Asturias, en realidad GERA (Golpe de Estado Revolucionario Anticonstitucional). Pero, claro, si consideramos la acción de Casado como otro golpe de Estado, entonces ya suma dos; puesto que en la habitación en la que Casado lo decidió todo estaban Julián Besteiro y Wenceslao Carrillo; en otras palabras, el PSOE no puede aducir que no estaba presente, y que no dijo que sí, amén Jesús Misericordioso. Eso sí, el suyo es un arabesco histórico de la leche, puesto que se habría dado el golpe de Estado a sí mismo, puesto que el primer ministro del gobierno de la República, Juan Negrín, no era sino militante del mismo PSOE. El mismo problema le acucia a la CNT, para la cual el recuerdo de la noche del día 5 de marzo de 1939 en el número 9 de la calle Alcalá no creo que le despierte, precisamente, una sonrisa.

Yo creo que por esta razón se habla tan poco del golpe de Casado en el debate histórico. No mola.

miércoles, marzo 16, 2022

El fin (33: Segis cogió su fusil)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal

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Armentia no tardó en atar cabos. La única forma de meterse en medio de una conversación militar privada, él lo sabía, era hacerlo desde la centralita telefónica del Gobierno Militar. Ergo, si el malencarado contertulio era capaz de hablarles, eso era porque las “Fuerzas de Ocupación de Cartagena” dominaban el Gobierno Militar. La peor noticia de todas es que, ahora, era imposible ya comunicar con seguridad con Espa. La Flota franquista iba hacia allá, disfrutando de seguridades de que no les iban a disparar; pero, ahora, eso ya no estaba tan claro, porque si los republicanos lograban reducir todas o alguna de las baterías, ellos no tendrían manera de saberlo. A su alrededor, sin embargo, todo el mundo sigue apostando porque Franco y el caballo blanco de Santiago van a aparecer por una esquina, arreando hostias a diesto y siniestro.

martes, marzo 15, 2022

Lectura: The Fires of Lust

Qué: The fires of lust. Sex in the Middle Ages
De quién: Katherine Harvey.
Dónde: Reaktion Books.
Cuándo: 11 de octubre del 2021
Cuánto: en Amazon, 22,86 lereles en tapa dura, 13,34 en blanda y 17,71 en formato digital.
Nota: 9 sobre 10.


La moderna historiografía, de un tiempo a esta parte, puede llegar a dar bastante asquito. Contar los porqués de esa repugnancia llevaría su tiempo, pero afortunadamente no es el tema de este post. En realidad, este post va de exactamente lo contrario.

lunes, marzo 14, 2022

El fin (32: Qué mala cosa es la procrastinación)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
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Franco y Cervera estaban en la fase premasturbatoria: ¿será verdad lo que imaginamos sobre Cartagena  o no lo será?, cuando llegaron los mentados cablegramas justo antes de las doce y media, enviados por Barrionuevo. Lo que más preocupó a los nacionales, obviamente, fue el hecho de que su comunicante no supiera qué rumbo había tomado la Flota. Los barcos, ahora lo sabemos, habían decidido buscar un puerto propicio en África, Bizerta, para llegarse allí; pero las hipótesis posibles eran otras. Nada impedía imaginar, por ejemplo, que la decisión de la Flota fuese seguir en la guerra, y que decidiesen tirar hacia la URSS.