viernes, abril 17, 2020

Fernando (27: Murat se hace con todo, todo y todo)

Aquí están todos los capítulos presentes y futuros de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron
Francia apremia
La celada
El día que un vasco lloró por España delante de un rey putomierda
Bayona
Napoleón ya no se esconde
Padre e hijo, frente a frente
La carta del rey padre
La (presunta) carta de Fernando
La última etapa en la hoja de ruta de Napoleón
El 2 de mayo se cocina
Los madrileños no necesitamos que nos guarden las espaldas
De héroes, y de rocapollas
Murat se hace con todo, todo y todo
La chispa prende
Sevilla y Zaragoza
Violentos y guerrilleros
La Corte de Bayona
Las residencias del rey padre
Bailén
La "prisión" de Valençay
Dos cartas que dan bastante asco
Un ciruelo tras otro
El Tratado de Valençay
¡Vente p'a España, tío!
El rey, en España
El golpe de Estado
Recap: por qué este tío nos ha jodido

Una vez que las cosas se hubieron apaciguado, al menos relativamente, y después de ese procedimiento, por otra parte sobradamente conocido, en el cual los políticos se dijeron responsables de un proceso en el que poco habían hecho, las autoridades de la Junta se retiraron al Palacio Real, donde les esperaba el asténico y egoísta infante don Antonio, auténtico producto él mismo de la rama podrida del árbol Borbón. Una vez reunidos con su jefe formal, los españoles se fueron a ver a Murat, quien seguía en el atasco de la cuesta de San Vicente, no muy lejos pues, y le instaron a abandonar cualquier violencia pues, le dijeron, “bajo la fianza de los poderes públicos acaba de promulgarse la amnistía”. La verdad, no le reprocho a Murat que pensara, si es que lo pensó, que vaya panda de anormales le había venido a ver; ¿la Junta promulgando una amnistía de qué? Aun así, taimado como era y había aprendido a ser, Murat les dijo que sí, que guay, y los dejó marchar para, inmediatamente después de verlos cómo se iban, dictarle a sus secretarios una comunicación oficial para Antoñito el Borbonero.

jueves, abril 16, 2020

Fernando (26: de héroes, y de rocapollas)

Aquí están todos los capítulos presentes y futuros de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron
Francia apremia
La celada
El día que un vasco lloró por España delante de un rey putomierda
Bayona
Napoleón ya no se esconde
Padre e hijo, frente a frente
La carta del rey padre
La (presunta) carta de Fernando
La última etapa en la hoja de ruta de Napoleón
El 2 de mayo se cocina
Los madrileños no necesitamos que nos guarden las espaldas
De héroes, y de rocapollas
Murat se hace con todo, todo y todo
La chispa prende
Sevilla y Zaragoza
Violentos y guerrilleros
La Corte de Bayona
Las residencias del rey padre
Bailén
La "prisión" de Valençay
Dos cartas que dan bastante asco
Un ciruelo tras otro
El Tratado de Valençay
¡Vente p'a España, tío!
El rey, en España
El golpe de Estado
Recap: por qué este tío nos ha jodido

Ante aquel grupo de gente de la calle que había penetrado en el Palacio Real se presentó el infante Francisco de Paula, apenas un niño de catorce años, acompañado de uno de los grandes de España de su casa. El encuentro con los madrileños fue cordial, y eso a pesar de que Paquito era objetivo de buena parte de las maledicencias de los españoles entonces, pues lo encontraban sospechosamente parecido a Godoy. Se ofreció el miembro de la familia real a salir al balcón a saludar a la multitud, cosa que hizo. Lo recibieron con vítores ensordecedores y gritos continuados de “¡que no se vaya!”.

miércoles, abril 15, 2020

Fernando (25: los madrileños no necesitamos que nos guarden las espaldas)

Aquí están todos los capítulos presentes y futuros de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron
Francia apremia
La celada
El día que un vasco lloró por España delante de un rey putomierda
Bayona
Napoleón ya no se esconde
Padre e hijo, frente a frente
La carta del rey padre
La (presunta) carta de Fernando
La última etapa en la hoja de ruta de Napoleón
El 2 de mayo se cocina
Los madrileños no necesitamos que nos guarden las espaldas
De héroes, y de rocapollas
Murat se hace con todo, todo y todo
La chispa prende
Sevilla y Zaragoza
Violentos y guerrilleros
La Corte de Bayona
Las residencias del rey padre
Bailén
La "prisión" de Valençay
Dos cartas que dan bastante asco
Un ciruelo tras otro
El Tratado de Valençay
¡Vente p'a España, tío!
El rey, en España
El golpe de Estado
Recap: por qué este tío nos ha jodido

La tarde de aquel día 20 de abril, que como vemos bien se puede conceptuar como la fecha del golpe de Estado francés en España, ante el gobernador interino se presenta un impresor, Eusebio Álvarez de la Torre, quien le explica que se habían presentado en su casa unos franceses, que querían ver impresa una proclama por la que el trono de España se retrotraía a los reyes padres. Álvarez, considerando aquello un ultraje, tuvo sin embargo la inteligencia de aceptarlo, para así poder controlarlo y dar parte. Dos horas después, los españoles sorprendieron en la imprenta a dos franceses. Los gabachos dijeron estar al mando del general Emmanuel de Grouchy y tenían las pruebas de la proclama. Los españoles los arrestaron en una habitación de la propia imprenta, aunque posteriormente el infante don Antonio resolvió devolvérselos a su jefe.

martes, abril 14, 2020

Fernando (24: el 2 de mayo se cocina)

Aquí están todos los capítulos presentes y futuros de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron
Francia apremia
La celada
El día que un vasco lloró por España delante de un rey putomierda
Bayona
Napoleón ya no se esconde
Padre e hijo, frente a frente
La carta del rey padre
La (presunta) carta de Fernando
La última etapa en la hoja de ruta de Napoleón
El 2 de mayo se cocina
Los madrileños no necesitamos que nos guarden las espaldas
De héroes, y de rocapollas
Murat se hace con todo, todo y todo
La chispa prende
Sevilla y Zaragoza
Violentos y guerrilleros
La Corte de Bayona
Las residencias del rey padre
Bailén
La "prisión" de Valençay
Dos cartas que dan bastante asco
Un ciruelo tras otro
El Tratado de Valençay
¡Vente p'a España, tío!
El rey, en España
El golpe de Estado
Recap: por qué este tío nos ha jodido

En el estado mental y físico que ya he descrito, Carlos IV, derrotado y cansado, apenas se atrevió a exigirle a Napoleón que el nuevo rey le fuese querido a los españoles (compromiso que Napoleón no cumplió) y que garantizase la independencia (ja) y la integridad del territorio. Con estas vagas promesas genéricas, el mariscal Duroc y Godoy comenzaron una rápida negociación, por llamarla de alguna manera, para la redacción del decreto de Bayona, que lleva fecha de ese mismo día 5; lo cual nos da la medida de que debió redactarse en un cuarto de hora o así; la negociación, pues, debió durar un adarme. Un decreto en el que Carlos “cede todos sus derechos al Trono de las Españas y de las Indias, a SM el Emperador Napoleón, como el único que, en el estado a que han llegado las cosas, puede restablecer el orden”. Asimismo, se acoge a la generosidad del francés para su vida material, sin pedirle nada a los españoles (acogimiento del que  con seguridad, habría de arrepentirse muchas veces pues, como veremos alguna vez en estas notas, Francia se portó con los ilustres exiliados, financieramente hablando, como la rana).

lunes, abril 13, 2020

Fernando (23: la última etapa de la hoja de ruta de Napoleón)

Aquí están todos los capítulos presentes y futuros de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron
Francia apremia
La celada
El día que un vasco lloró por España delante de un rey putomierda
Bayona
Napoleón ya no se esconde
Padre e hijo, frente a frente
La carta del rey padre
La (presunta) carta de Fernando
La última etapa en la hoja de ruta de Napoleón
El 2 de mayo se cocina
Los madrileños no necesitamos que nos guarden las espaldas
De héroes, y de rocapollas
Murat se hace con todo, todo y todo
La chispa prende
Sevilla y Zaragoza
Violentos y guerrilleros
La Corte de Bayona
Las residencias del rey padre
Bailén
La "prisión" de Valençay
Dos cartas que dan bastante asco
Un ciruelo tras otro
El Tratado de Valençay
¡Vente p'a España, tío!
El rey, en España
El golpe de Estado
Recap: por qué este tío nos ha jodido

Los días 3 y 4 de mayo, efectivamente, Napoleón inicia una presión hacia los reyes padres a base de referirles noticias, no todas ellas ciertas, sobre la situación en España. La armonía existente en su inicio entre las tropas francesas y los españoles se estaba resquebrajando, y de ello responsabilizaba el emperador a Fernando de Borbón. Asimismo, le enseñó cartas de Fernando (presuntas, claro) a la Junta de Madrid que venían a demostrar que estaba confabulado contra los franceses. Como digo, yo la veracidad de estas cartas la pongo en salmuera, más que nada porque Fernando no tenía huevos de hacer algo así desde Bayona; y los asesores que lo rodeaban, menos aún.

viernes, abril 10, 2020

Fernando (22: la (presunta) carta de Fernando)

Aquí están todos los capítulos presentes y futuros de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron
Francia apremia
La celada
El día que un vasco lloró por España delante de un rey putomierda
Bayona
Napoleón ya no se esconde
Padre e hijo, frente a frente
La carta del rey padre
La (presunta) carta de Fernando
La última etapa en la hoja de ruta de Napoleón
El 2 de mayo se cocina
Los madrileños no necesitamos que nos guarden las espaldas
De héroes, y de rocapollas
Murat se hace con todo, todo y todo
La chispa prende
Sevilla y Zaragoza
Violentos y guerrilleros
La Corte de Bayona
Las residencias del rey padre
Bailén
La "prisión" de Valençay
Dos cartas que dan bastante asco
Un ciruelo tras otro
El Tratado de Valençay
¡Vente p'a España, tío!
El rey, en España
El golpe de Estado
Recap: por qué este tío nos ha jodido

Aquí tenéis, pues, la presunta carta de respuesta de Fernando, sin cortes ni resúmenes.

jueves, abril 09, 2020

Fernando (21: La carta del rey padre)

Aquí están todos los capítulos presentes y futuros de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron
Francia apremia
La celada
El día que un vasco lloró por España delante de un rey putomierda
Bayona
Napoleón ya no se esconde
Padre e hijo, frente a frente
La carta del rey padre
La (presunta) carta de Fernando
La última etapa en la hoja de ruta de Napoleón
El 2 de mayo se cocina
Los madrileños no necesitamos que nos guarden las espaldas
De héroes, y de rocapollas
Murat se hace con todo, todo y todo
La chispa prende
Sevilla y Zaragoza
Violentos y guerrilleros
La Corte de Bayona
Las residencias del rey padre
Bailén
La "prisión" de Valençay
Dos cartas que dan bastante asco
Un ciruelo tras otro
El Tratado de Valençay
¡Vente p'a España, tío!
El rey, en España
El golpe de Estado
Recap: por qué este tío nos ha jodido´

Aquel mismo día, el mariscal Duroc se presentó en la residencia del rey padre, y le entregó el borrador de respuesta del mismo a su hijo Fernando, redactada por el mismo Napoleón. No existe ni un solo testimonio de que Carlos de Borbón le cambiase a aquel borrador ni una coma. Así pues, la carta puede considerarse tan suya como del emperador. Es un poco larga, pero creo que tiene sentido que os la copie entera:

Hijo mío: los pérfidos consejos de los hombres que os rodean han conducido a España a una situación crítica; sólo el Emperador puede salvarla.

Desde la paz de Basilea he conocido que el primer interés de mis pueblos era inseparable de una buena inteligencia con la Francia. Ningún sacrificio he omitido para obtener esta importante mira; aun cuando la Francia se halló dirigida por gobiernos efímeros, ahogué mis inclinaciones particulares para no escuchar sino la política y el bien de mis vasallos.

Cuando el Emperador hubo establecido el orden se disiparon grandes sobresaltos, y tuve nuevos motivos para mantenerme fiel a mi sistema de alianza. Cuando la Inglaterra declaró la guerra a Francia, logré felizmente ser neutro y conservar a mis pueblos los beneficios de la paz. Se apoderó después de cuatro fragatas mías y me hizo la guerra aun antes de habérmela declarado; y entonces me vi precisado a oponer la fuerza a la fuerza y las calamidades de una guerra asaltaron a mis vasallos.

La España rodeada de costas, y que debe una gran parte de su prosperidad a sus posesiones ultramarinas, sufrió con la guerra más que cualquier otro estado: la interrupción del comercio y los estragos que acarrea afligieron a mis vasallos, y cierto número de ellos tuvo la injusticia de atribuirlos a mis ministros.

Tuve al menos la felicidad de verme tranquilo por tierra, y libre de la inquietud en cuanto a la integridad de mis provincias, siendo el único de los reyes de Europa que se sostenía en medio de las borrascas de estos últimos tiempos. Aun gozaría de esta tranquilidad sin los consejos que os han desviado del camino recto. Os habéis dejado seducir con demasiada facilidad por el odio que vuestra primera mujer tenía a la Francia, y habéis participado irreparablemente de sus injustos resentimientos contra mis ministros, contra vuestra madre y contra mí mismo.

Me creí obligado a recordar mis derechos de Padre y de Rey; os hice arrestar, y hallé en vuestros papeles la prueba de vuestro delito; pero el acabar mi carrera reducido al dolor de ver perecer a mi hijo en un cadalso, me dejé llevar de mi sensibilidad al ver las lágrimas de vuestra madre [reproduzco el texto literal; entiendo que aquí hubo un error de redacción, o de traducción, pues Napo tuvo que escribir en francés]. No obstante, mis vasallos estaban agitados por las prevenciones engañosas de la facción de que os habéis declarado caudillo. Desde este instante perdí la tranquilidad de mi vida, y me vi precisado a unir las penas que me causaban los males de mis vasallos a los pesares que debí a disensiones dentro de mi misma familia.

Se calumniaba a mis ministros cerca del Emperador de los franceses, el cual, creyendo que los españoles se separaban de su alianza, y viendo los espíritus agitados (aun en el seno de mi familia), cubrió bajo varios pretextos mis Estados con sus tropas [recuerde el lector que esta frase, originalmente, fue escrita precisamente por el invasor]. En cuanto éstas ocuparon la ribera derecha del Ebro y mostraban tener por objeto mantener la comunicación con Portugal, tuve la esperanza de que no abandonaría los sentimientos de aprecio y amistad que siempre me había dispensado; pero, al ver que sus tropas se encaminaban hacia mi capital, conocí la urgencia de reunir mi ejército cerca de mi persona, para presentarme a mi augusto aliado como conviene al Rey de las Españas. Hubiera yo aclarado sus dudas y arreglado mis intereses: di orden a mis tropas de salir de Portugal y de Madrid, y de reunirse sobre varios puntos de mi Monarquía, no para abandonar a mis vasallos, sino para sostener dignamente la gloria del Trono. Además, mi larga experiencia me daba a conocer que el Emperador de los franceses podía muy bien tener algún deseo conforme a sus intereses y a la política del vasto sistema de continente, pero que estuviese en contradicción con los intereses de mi casa. ¿Cuál ha sido en esas circunstancias vuestra conducta? El haber introducido el desorden en mi palacio, y amotinado al cuerpo de Guardias de Corps contra mi persona. Vuestro padre ha sido vuestro prisionero; mi primer Ministro, que había yo criado y adoptado en mi familia, cubierto de sangre fue conducido de un calabozo a otro.

Habéis desdorado mis canas, las habéis despojado de una Corona poseída con gloria por mis padres y que había conservado sin mancha. Os habéis sentado sobre mi Trono, y os pusisteis a la disposición del pueblo de Madrid y de tropas extranjeras que en aquel punto entraban.

Ya la conspiración del Escorial había obtenido sus miras: los actos de mi administración eran objeto del desprecio público. Anciano y agotado de enfermedades, no he podido sobrellevar esta nueva desgracia. He recurrido al Emperador de los franceses, no como un Rey al frente de sus tropas y en medio de la pompa del Trono, sino como un Rey infeliz y abandonado. He hallado protección y refugio en sus reales, le debo la vida, la de la reina y la de mi primer Ministro. He venido, en fin, hasta Bayona, y habéis conducido este negocio de manera que todo depende de la mediación de este gran Príncipe.

El pensar en recurrir a agitaciones populares es arruinar la España, y conducir a las catástrofes más horrorosas a vos, a mi Reino, a mis vasallos y a mi familia. El corazón se ha manifestado abiertamente al Emperador; conoce todos los ultrajes que he recibido y las violencias que se me han hecho; me ha declarado que no os reconocerá jamás como Rey, y que el enemigo de su padre no podrá inspirar confianza a los extraños. Me ha mostrado, además, cartas de vuestra mano que hacen ver claramente vuestro odio a la Francia [estas cartas, repito, yo las reputo falsificadas por lo que podríamos llamar los Servicios Secretos Franceses].

En esta situación, mis derechos son claros y mucho más mis deberes. No derramar la sangre de mis vasallos, no hacer nada al fin de mi carrera que pueda acarrear asolamiento e incendios a la España reduciéndola a la más horrible miseria. Ciertamente que si, fiel a vuestras primeras obligaciones y a los sentimientos de la naturaleza, hubierais desechado los consejos pérfidos, y que, constantemente sentado a mi lado para mi defensa, hubierais esperado el curso regular de la naturaleza que debía señalar vuestro puesto dentro de pocos años, hubiera yo podido conciliar la política y el interés de España con el de todos. Sin duda, hace seis meses que las circunstancias han sido críticas; pero, por más que lo hayan sido, aun hubiera obtenido de las disposiciones de mis vasallos, de los medios que aun tenía, y de la fuerza moral que hubiera adquirido, presentándome dignamente al encuentro de mi aliado a quien nunca diera motivo de queja, un arreglo que hubiera conciliado los intereses de mis vasallos con los de mi familia. Empero, arrancándome la Corona, habéis desecho la vuestra, quitándole cuanto tenía de augusta y la hacía sagrada a todo el mundo.

Vuestra conducta conmigo, vuestras cartas interceptadas, han puesto una barrera de bronce entre vos y el Trono de España; y no es de vuestro interés ni de la patria el que pretendáis reinar. Guardaos de encender un fuego que causaría inevitablemente vuestra ruina completa y la desgracia de España. [Esta última frase, sin duda alguna, es de Napoleón; el pígnico y cobardón Carlos de Borbón jamás la habría escrito de su pluma. Es más: yo creo que Napoleón, cuando la escribió, quería que Fernando se diera cuenta de que era su fautor.]

Yo soy Rey por el derecho de mis padres; mi abdicación es el resultado de la fuerza y de la violencia; no tengo pues nada que recibir de vos, ni menos puedo consentir a ninguna reunión en junta, nueva necia sugestión de los hombres sin experiencia que os acompañan.

He reinado para la felicidad de mis vasallos y no quiero dejarles la guerra civil, los motines, las juntas populares y la revolución. Todo debe hacerse para el pueblo, y nada por él: olvidar esta máxima es hacerse cómplice de todos los delitos que le son consiguientes. Me he sacrificado toda mi vida por mis pueblos, y en la edad a la que he llegado, no haré nada que esté en oposición con su religión, su tranquilidad y su dicha. He reinado para ellos; constantemente me ocupé de ellos; olvidaré todos mis sacrificios, y cuando, en fin, esté seguro que la religión de España, la integridad de mis provincias, su independencia y sus privilegios serán conservados, bajaré al sepulcro perdonandoos la amargura de mis últimos años.

Dado en Bayona, en el Palacio Imperial, llamado del Gobierno, a 2 de mayo de 1808.

Insisto en que, aunque os pueda ser difícil, debéis leer esta carta siendo conscientes que, cuando menos en lo fundamental, no fue redactada por quien la firma, sino por un amanuense de lujo, que no es otro que Napoleón. Lleva, desde luego, su impronta, o cuando menos yo se la veo. Observad algunos elementos que creo importantes.

  • Pasa de puntillas por los hechos de Aranjuez. Desde luego dice, porque es necesario para Carlos, que su abdicación fue el resultado de una traición y fruto de la presión; pero es deliberadamente etérea al referirse a los porqués de los disturbios. Una indefinición muy calculada por parte de alguien que, ya lo he dicho, cuando menos en mi opinión fue el instigador de los sucesos de Aranjuez en mucha mayor medida que Fernando de Borbón.
  • Sustenta las críticas en los hechos de El Escorial, haciendo decir a Carlos nada menos que lo lógico es que le hubiesen reservado el cadalso a su hijo. Está claro que Napoleón le enseñó al Borbón todas las cartas y pruebas de que disponía.
  • Finalmente, pero es lo más importante, observad lo poco claro que es el presunto rey obrante de España sobre sus intenciones respecto de la corona. Dice varias veces que el emperador es su amigo fiel y que a su arbitrio está entregado España; pero no repite en la carta ninguna de las cosas que sabemos le dijo a su hijo verbalmente, esto es: que él, personalmente, no estaba dispuesto a regresar a España ni a volver a reinar.

Con este texto, por lo tanto, Napoleón consumaba su plan de hacerse con la confianza total del Carlos de Borbón y, por lo tanto, hacía suyo el proyecto de ser el árbitro de los destinos de España. Todos los indicios son de que el rey padre compró esta teórica al completo, y que le estuvo enormemente agradecido al emperador por el esfuerzo de hacer patentes todos los resquemores que Carlos tenía contra su hijo.

Godoy, en sus memorias, confirma la autoría napoleónica de la totalidad de la carta (es él quien aporta el dato de que Carlos no cambió ni una coma); aunque nos recuerda, con la ventaja de escribir cuando el toro hace mil años que ha pasado, que todo lo hacía el pérfido francés para montarle una engañifa de la hostia a la corona de España.

¿Qué buscaba, exactamente, Napoleón con esa carta? Bueno, yo, personalmente, considero que todo lo que buscaba era un rompimiento formal y material dentro de la familia Borbón. Él tenía que saber que la respuesta de Fernando no podía ser ya plegarse a la voluntad de su padre, entre otras cosas porque la voluntad de su padre no está claramente expresada en la carta. No escribió esa carta, pues, para intimar la sumisión de Fernando de Borbón; lo hizo para que las cosas entre padre e hijo alcanzasen un punto de no retorno en el que la intervención de Francia pudiera verse como algo lógico por parte de todos. Y hay que decir que eso es, exactamente, lo que consiguió.

Una carta escrita en los términos que hemos visto tenía que tener respuesta. Y la tuvo. La misiva no sentó nada bien en el cuartel general de Fernando de Aragón, que lleva fecha de dos días después, más larga todavía que la del padre, y que reproduciré en la siguiente toma. Ya sé que es un poco coñazo, pero creo que estas dos misivas son fundamentales para la Historia de España, y por ello creo que, lejos o además de las interpretaciones de cada uno, lo suyo es que las podáis leer como se escribieron.

miércoles, abril 08, 2020

Fernando (20: padre e hijo, frente a frente)

Aquí están todos los capítulos presentes y futuros de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron
Francia apremia
La celada
El día que un vasco lloró por España delante de un rey putomierda
Bayona
Napoleón ya no se esconde
Padre e hijo, frente a frente
La carta del rey padre
La (presunta) carta de Fernando
La última etapa en la hoja de ruta de Napoleón
El 2 de mayo se cocina
Los madrileños no necesitamos que nos guarden las espaldas
De héroes, y de rocapollas
Murat se hace con todo, todo y todo
La chispa prende
Sevilla y Zaragoza
Violentos y guerrilleros
La Corte de Bayona
Las residencias del rey padre
Bailén
La "prisión" de Valençay
Dos cartas que dan bastante asco
Un ciruelo tras otro
El Tratado de Valençay
¡Vente p'a España, tío!
El rey, en España
El golpe de Estado
Recap: por qué este tío nos ha jodido

Cuando Carlos IV llegó a Bayona, Napoleón prosiguió con su estrategia, otorgándole los honores de un rey reinante e invitándole personalmente a comer. En esa comida, por cierto, pudo producirse una escena, que ha sido repetida por muchos historiadores en su relato de estos días, según la cual Carlos, al llegarse a la mesa y comprobar que no estaba prevista la presencia en la misma de Godoy (quien también se encontraba ya en Bayona), la exigió un poco con cajas destempladas, por lo que Napoleón le hizo llamar. Hay que decir que esta especie, que como digo ha sido aceptada por muchos historiadores, procede de una versión francesa, pues quien lo cuenta en estos términos es Louis-François de Bausset. Godoy lo cuenta de otra manera: según él, todo estuvo muy estudiado por el propio Napoleón, quien fue quien llamó la atención al rey español de que su valido no era de la partida y lo hizo llamar como si se hubiera dado cuenta en ese momento. Yo, la verdad, encuentro más creíble la versión del español, por ser más coherente con la que estaba intentando montar el emperador francés, en el sentido de reconstruir el viejo poder español para luego llevárselo por delante.

martes, abril 07, 2020

Fernando (19: Napoleón ya no se esconde)

Aquí están todos los capítulos presentes y futuros de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron
Francia apremia
La celada
El día que un vasco lloró por España delante de un rey putomierda
Bayona
Napoleón ya no se esconde
Padre e hijo, frente a frente
La carta del rey padre
La (presunta) carta de Fernando
La última etapa en la hoja de ruta de Napoleón
El 2 de mayo se cocina
Los madrileños no necesitamos que nos guarden las espaldas
De héroes, y de rocapollas
Murat se hace con todo, todo y todo
La chispa prende
Sevilla y Zaragoza
Violentos y guerrilleros
La Corte de Bayona
Las residencias del rey padre
Bailén
La "prisión" de Valençay
Dos cartas que dan bastante asco
Un ciruelo tras otro
El Tratado de Valençay
¡Vente p'a España, tío!
El rey, en España
El golpe de Estado
Recap: por qué este tío nos ha jodido


En paralelo a la entrevista entre Napoleón y Escoiquiz en el castillo de Marrac, se presentó en la residencia de Fernando, a eso de las cinco y media de la tarde, Géraud Christophe Michel Ducoc, duque de Frioul, a quien normalmente conocemos como el mariscal Duroc. Quería invitar al Borbón a tomar un refrigerio juntos. Sin embargo, la visita realmente importante fue la de Savary, quien se presentó en la residencia e informó a Fernando, fríamente, sin explicaciones ni subterfugios, de que Napoleón había decidido destronar a su dinastía de la corona de España. Puesto que sabemos que Escoiquiz, en Marrac, no fue invitado a compartir con Napoleón la mesa en la colación de la tarde; y que sabemos también que, cuando Fernando recibió la noticia de Savary no estaba en compañía de su principal asesor, debemos concluir que debió de ser cuando Napoleón se separó de Escoiquiz para ir a merendar que le comunicó a Savary su decisión final.

lunes, abril 06, 2020

Fernando (18: Bayona)

Ya hemos pasado por esto:

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron
Francia apremia
La celada
El día que un vasco lloró por España delante de un rey putomierda

El día 18 regresa Savary a Vitoria con la respuesta de Napoleón, destinada pues a resolver el “estado congojoso” de nuestro monarca. Apelándolo de “hermano mío”, Napoleón no tarda mucho en su misiva en empezar a atacar: “Yo esperaba, en llegando a Madrid, inclinar a mi augusto amigo a que hiciese en sus dominios algunas reformas necesarias, y que diese alguna satisfacción a la opinión pública”. Eso sí, se muestra partidario de la separación de Godoy del poder por ser “cosa precisa para su felicidad y la de sus vasallos”.

viernes, abril 03, 2020

Fernando (17: el día que un vasco lloró por España delante de un rey putomierda)

Ya hemos pasado por esto:

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron
Francia apremia
La celada

Aparentemente, ni siquiera la noticia de que Napoleón no estaba en Burgos esperándolos como inicialmente había prometido hizo sospechar a la panda de inútiles que acompañaban a Fernando (y es que la cabra tira al monte y, allí, se rodea de cabritos como ella) de que el pérfido francés les estaba preparando una celada que hasta Albert Rivera sería capaz de ver. Cevallos nos dice (a toro pasado, ojo) que hubo muchos debates en el seno del Consejo, pero que “el artificio y la perfidia luchaban contra el honor”. Una frase que, en sí misma, trae prendidas muchas de las desgracias de España en aquel momento: un rey que había sido elevado a tal condición por el pueblo, que se podría haber dicho con razón el primer rey constitucional de la Historia de España, no sentía que en la eventual respuesta a la presión de los franceses se estuviese jugando la soberanía de esa nación y ese pueblo, sino su honor. Y continúa: “las mismas benéficas intenciones que habían sacado al Rey de su Corte le arrastraron hasta Vitoria”. En otras palabras, viene a decirnos que el partido, en el que tal vez militaba el propio Fernando, tendente a defender que Napoleón era sincero en sus buenas intenciones hacia los Borbones, ganó la partida, y convenció a los demás que lo de no estar en Burgos sería algún problemilla con el GPS. Así pues, el día 13, a las cuatro de la tarde, llegaba el Borbón a Vitoria. Media hora después lo hacía Savary.

miércoles, abril 01, 2020

Fernando (15: Francia apremia)

Ya hemos pasado por esto:

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución
C'est moi le patron

El 23 de marzo Murat, quien como ya he dicho es para entonces el dueño total de España y de sus designios, es informado de que Godoy está siendo trasladado a Madrid, y le escribe un billete al capitán general de la plaza, Francisco Javier Negrete, sugiriéndole, en términos que más parecen los de una orden, que suspenda el traslado por la que se puede montar en la ciudad. En esa comunicación, le dice que “os hago responsable ante vuestro rey de la alteración del orden público que pueda ocurrir”. Como veis, el francés está, en ese momento, por decirlo con prosodia catalana, jugando a la puta y a la Ramoneta: tan pronto da sedal en sus actuaciones haciendo como que admite que en España hay un rey soberano, tan pronto lo niega, en los actos y en los textos.

martes, marzo 31, 2020

Fernando (14: Ici, c'est moi le patron)

El pueblo ha hablado, decantándose mayoritariamente por centrarnos en la historia de Fernando VII. Los interesados en el tema de Roberto Calvi, Michele Sindona, Paul Marcinckus y toda la pesca, que no desespere, que llegaremos (a finales de abril, si persiste el confinamiento). Así pues, no desesperemos.

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Ya hemos pasado por esto:

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez
Los porqués de una revolución

A las dos de la tarde del día 19, los tumultos regresaron. Regresaron, por lo tanto, cuando ya se había publicado el decreto de cese de Godoy; lo que demuestra que, como he analizado en el post anterior, alguien no había quedado contento con la solución de la crisis, que reputaba de solución parcial: el objetivo eran los reyes.

lunes, marzo 30, 2020

Fernando (13: los porqués de una revolución)

Tenéis el hilo de comentarios abierto para opinar: ¿preferís que sigamos a saco con la historia de Fernando VII para que así no perdáis el hilo; o preferís que lo vaya trenzando con la próxima historia (la de Roberto Calvi, el ahorcado del puente de Black Friars)?

El pueblo vota.

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Ya hemos pasado por esto:

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta
Aranjuez


El conde de Toreno, otro de los testigos presenciales de aquel quilombo, es quien le otorga un protagonismo especial en la manipulación de las turbas al Tío Pedro quien, según él, fue toda la noche de aquí para allá soliviantando al personal. Según su relato, entre las once y las doce de la noche, con todo ya bastante complicado, fue el momento en el que la mujer de Godoy, Josefina Tudó, escogió para tratar de escabullirse embozada. Fue sin embargo descubierta, lo cual provocó una reyerta en la que se escuchó un disparo. Parece ser que unos tomaron ese disparo como una señal para defender a la mujer del príncipe de la paz (cosa que probablemente no pudieron hacer, y es por eso que el caballerizo Blissy la vio llegar a palacio ensangrentada y con las ropas hechas jirones) , otros para iniciar la revolución, pues una turba de personas, siempre según Toreno, dirigidas por criados de Palacio y “caballerizos del infante don Antonio” asaltaron la casa de Godoy. Toreno termina su relato con una alabanza de las gentes del pueblo que entraron en la casa de Godoy, los cuales, en un discernimiento tan curioso como difícil, si no imposible, de creer, se aplicaron a destruir y a quemar los excesivos oropeles de un hombre tan rico, como los muebles; pero respetaron los signos de poder, como los collares regalados por el rey. También dice Toreno que ese mismo pueblo, juzgando a Josefina Tudó una víctima más de las maniobras de su marido, la respetó y llevó a Palacio tirando de su berlina; cosa también bastante discutible, como bien sabía ya, a esas alturas, la otrora reina María Antonieta.

viernes, marzo 27, 2020

Fernando (12: Aranjuez)

Ya hemos pasado por esto:

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza
Napoleón aprieta

El 14 de marzo, ya en una ambiente de creciente desconfianza entre padres e hijo, Carlos y Fernando celebran una conferencia en la que el primero pretende hacerse una idea cabal de cuáles son las ideas del príncipe de Asturias sobre la situación y, sobre todo, su nivel de sintonía con los franceses.

jueves, marzo 26, 2020

Fernando (11: Napoleón aprieta)

Ya hemos pasado por esto:

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso
El juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza

Si Carlos IV, Godoy o ambos pretendieron, que yo creo que de alguna manera lo pretendieron, al menos el primero de ellos, resistir el embate del francés, estaban en una situación bastante complicada para hacerlo. En términos modernos, en el proceso de El Escorial habían perdido, claramente, la batalla de la opinión pública. La insistencia de Godoy (y, tal vez, según algunas fuentes, también de la reina) en el sentido de mantener a Fernando lejos del banquillo y de la condena, se lo dejó muy fácil a sus parciales a la hora de convencer al pueblo español de que el príncipe era inocente.

miércoles, marzo 25, 2020

Fernando (10: el juicio se cierra en falso y el problema francés se agudiza)

Ya hemos pasado por esto:

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial
Comienza el proceso

En el proceso propiamente dicho contra los conspiradores, el que en ausencia del príncipe era el principal acusado, Escoiquiz, basó su defensa en la ley séptima del libro décimo segundo, título 33 de la Novísima Recopilación, por la que no se admiten memoriales firmados por personas desconocidas; regulación que el acusado pretendía de afección para el anónimo que recibió el rey. En otras palabras, no pudiendo saberse quién era el acusador primero, pretendía la nulidad del proceso. El duque del Infantado, por su parte, basó su defensa en argumentar que, ante la difícil situación de la nación y los achaques del rey, había considerado adecuado admitir el famoso decreto que le facilitó el príncipe.

martes, marzo 24, 2020

Fernando (9: comienza el proceso)

Ya hemos pasado por esto:

Un niño en el que nadie creyó
El ascenso de Godoy
La guerra en el mar
Trafalgar
A hostias con Godoy
El niño asustado y envidioso de Carlota
Escoiquiz el muñidor
La conspiración de El Escorial

El rey Carlos fue prontamente informado por Caballero, al regresar de la cacería, de las confesiones de su hijo, y de la fundamental de ellas, que era su sintonía con los franceses. Caballero, lógicamente, había esperado a la llegada del rey para informar por primera vez de aquellos extremos, por lo que fue el Borbón quien directamente informó a Godoy. Era una situación muy delicada. Francia y España eran aliados estrechos, hasta el punto de que las tropas de Napoleón estaban cruzando el país, camino de Portugal, país que ambicionaban invadir ambas armadas de forma combinada; y ahora se descubría que Napoleón, el hombre más poderoso del mundo, estaba combinando esa colaboración con una conspiración para cambiar a la persona sentada en el trono de España. Cabía incluso la posibilidad de que Napoleón, suponiendo o conociendo las dificultades de su parcial, llegase a decretar el desvío en la trayectoria de sus tropas, haciéndolas pasar por Madrid para hacer valer por la fuerza al príncipe de Asturias.

Partos (y 28. ¡Viva Partia libre!

Otras partes sobre los partos

Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Mitrídates
El ocaso de la Siria seléucida
Y los escitas dijeron: you will not give, I'll take
Roma entra en la ecuación
El vuelo indiferente de Sanatroeces
Craso
La altivez de Craso, la inteligencia de Orodes, la doblez de Abgaro y Publio el tonto'l'culo
... y Craso tuvo, por fin, su cabeza llena de oro
Pacoro el chavalote
Roma, expulsada de Asia durante un rato
Antonio se enfanga en Asia
Fraataces el chulito
Vonones el pijo
Artabano
Asinai, Anilai y su señora esposa
Los prusés de Seleucia y Armenia
Una vez más, Armenia
Lucio Cesenio Peto, el minusválido conceptual
Roma se baja los pantalones
De Volagases a Trajano
Fuck you, Trajan
Adriano el prudente, Antonino el terco, Marco Aurelio el pragmático y Lucio Vero el inútil
De Marco Aurelio a Severo, de Volagases a Volagases´
El hostión de Severo ante los hatrenimet

Finalmente, la opción que tomó Artabano fue contemporizar. Contestó a Caracalla sin decir que no, pero poniendo algunas objeciones, especialmente que ese matrimonio no podría ser una unión feliz, pues “marido y mujer, difiriendo en lenguaje, hábitos y modo de vida, no podrían ser sino dos extraños”.