viernes, noviembre 05, 2021

Carlos I (9): El avispero milanés

El rey de crianza borgoñona

Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia
Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion
En busca de un acuerdo
La oportunidad ratisbonense
Si esto no se apaña, caña, caña, caña
Mühlberg
Horas bajas
El turco
Turcos y franceses, franceses y turcos
Los franceses, como siempre, macroneando
Las vicisitudes de una alianza contra natura
La sucesión imperial
El divorcio del rey inglés
El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo
De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide
El largo camino hacia el altar
Papá, yo no me quiero casar Yuste 



En Inglaterra, el rey Enrique VIII se convierte también en un oscuro objeto de deseo de las alianzas francesas. Consciente de la posición en la que se coloca el rey inglés por su voluntad de divorciarse de su mujer española, los franceses comienzan a cortejar al monarca para que, con su actitud, abra una brecha en el bloque formado por el Imperio y el Papado. En el otoño de 1532, Enrique y Francisco se encuentran en Boulogne; fue muy comentado el hecho de que el rey inglés acudiese acompañado por Ana Bolena; Francisco, en un gesto estudiado para escenificar su aprobación del cambio en la familia real inglesa, aprovechó que su mujer, Eleanora, no estaba con él, para abrir el baile en su compañía. A finales del año siguiente, 1533, en paralelo al proceso de perfeccionamiento de las negociaciones entre París y Estambul, el segundo hijo del rey francés, Enrique, entonces duque de Orléans y futuro rey Enrique II, se casa con la sobrina del Papa, Francisquita Catalina de Medicis, en un matrimonio que se celebró en Marsella y a la que el ilustre tío Ariel asistió. Clemente VII, claramente, quería demostrar que no tenía ningún entusiasmo por cumplir las promesas que le había hecho a Carlos, tanto de ayudarle en la lucha contra el Turco como de convocar un concilio para abordar la reforma de la Iglesia.

miércoles, noviembre 03, 2021

Carlos I (8): El éxtasis boloñés

  El rey de crianza borgoñona

Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia
Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion
En busca de un acuerdo
La oportunidad ratisbonense
Si esto no se apaña, caña, caña, caña
Mühlberg
Horas bajas
El turco
Turcos y franceses, franceses y turcos
Los franceses, como siempre, macroneando
Las vicisitudes de una alianza contra natura
La sucesión imperial
El divorcio del rey inglés
El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo
De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide
El largo camino hacia el altar
Papá, yo no me quiero casar
Yuste


El enquistamiento del conflicto entre Francia y el emperador se hace bien patente de forma rápida. Una flota francesa se presenta en Nápoles y asedia la ciudad, aunque la eclosión de una epidemia le acaba aconsejando a los generales el levantamiento del sitio. La ofensiva francesa en Italia trae plena lógica en el aliado de facto que encuentran en ese teatro en la persona del Papa, para quien el principal objetivo, en ese momento, es debilitar el poder de Carlos en la península. El emperador, sin embargo, navega a favor de corriente. A estas alturas del tiempo, casi vencido el primer tercio del siglo XVI, ser el heredero de la corona castellana viene muy a cuento, por cuanto Carlos comienza a recibir un flujo de recursos desde América del que el resto de sus enemigos están hueros (salvo la Iglesia, claro, porque la Iglesia cobra en todas partes).

lunes, noviembre 01, 2021

Stalin y su familia

Que Iosif Stalin jodió la vida de mucha gente es algo que no creo que haya que discutir mucho, salvo con sus partidarios evidentes (pocos) y emboscados (bastantes más de lo que sería deseable). El concepto de "joder" es aquí bastante amplio y abarca muchas realidades, desde la discontinuación de la vida laboral y personal durante algunos años, con pena accesoria de acojone vitalicio, hasta la muerte de hambre, de pena, de tifus o de debilidad en cualquier rincón de Siberia, o fusilado en algún oscuro patio ignoto. Todo esto lo hizo Stalin por conservar su poder personal, que es lo único que le importó realmente en la vida. Y, claro, si todo lo que le importó en la vida fue el poder, parece lógico concluir que la familia, la verdad, le importase bastante poco. Y, efectivamente, fue así. En el fondo, las primeras víctimas de Stalin fueron sus propios familiares.  Aquí vamos a repasar someramente sus destinos.

miércoles, octubre 27, 2021

Carlos I (7): El rey francés como problema

 El rey de crianza borgoñona

Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia
Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion
En busca de un acuerdo
La oportunidad ratisbonense
Si esto no se apaña, caña, caña, caña
Mühlberg
Horas bajas
El turco
Turcos y franceses, franceses y turcos
Los franceses, como siempre, macroneando
Las vicisitudes de una alianza contra natura
La sucesión imperial
El divorcio del rey inglés
El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo
De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide
El largo camino hacia el altar
Papá, yo no me quiero casar
Yuste

Los cambios operados en la política internacional por el fracaso de la Liga patrocinada por Carlos le llevaron a la conclusión de que ya no tenía gran cosa que ganar gastando la trump card de su matrimonio con una miembra de la familia real inglesa. La razón era geopolítica pero, sobre todo, crematística. Tanto Carlos como Gattinara tenían muy claro que habría guerra en Italia, que sería larga y costosa y, por lo tanto, hacía falta pasta. Dominar Castilla después de la revuelta de los comuneros le había supuesto una mejora importante en materia presupuestaria; pero no era suficiente. Carlos necesitaba ligarse a alguna nación que tuviese una buena situación económica, y ésa era, fundamentalmente, Portugal; un país que disponía de importantes recursos derivados de que había estado varios años ajeno a los grandes enfrentamientos bélicos.

lunes, octubre 25, 2021

Carlos I (6): La coalición que paró el Espíritu Santo

El rey de crianza borgoñona

Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia
Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion
En busca de un acuerdo
La oportunidad ratisbonense
Si esto no se apaña, caña, caña, caña
Mühlberg
Horas bajas
El turco
Turcos y franceses, franceses y turcos
Los franceses, como siempre, macroneando
Las vicisitudes de una alianza contra natura
La sucesión imperial
El divorcio del rey inglés
El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo
De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide
El largo camino hacia el altar
Papá, yo no me quiero casar
Yuste


Tras su elección como emperador, Carlos de Habsburgo procedió a transmitir el patrimonio de los Habsburgo a su hermano Fernando, al que concedió el título de Teniente del Imperio. En ese momento, aparte de por la actitud de Francia, la situación ofrecía otros perfiles de preocupación; en Austria, por ejemplo, ciertos movimientos que recuerdan un poco a los comuneros castellanos estaban comenzando a aparecer. Repentinamente, para Carlos mantener la estabilidad en el sur y el este de su Imperio comenzaba a convertirse en un problema más grande incluso que la competencia de los franceses.

viernes, octubre 22, 2021

Carlos I (5): Un Imperio por 850.000 florines

 El rey de crianza borgoñona

Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia
Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion
En busca de un acuerdo
La oportunidad ratisbonense
Si esto no se apaña, caña, caña, caña
Mühlberg
Horas bajas
El turco
Turcos y franceses, franceses y turcos
Los franceses, como siempre, macroneando
Las vicisitudes de una alianza contra natura
La sucesión imperial
El divorcio del rey inglés
El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo
De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide
El largo camino hacia el altar
Papá, yo no me quiero casar
Yuste

En efecto, nada más salir Carlos de España, o casi nada más, se produjeron los primeros actos de lo que conocemos como rebelión de los comuneros. Los comuneros, como Juana la Loca, como tantas otras cosas de nuestro pasado y del pasado de cualquiera, suelen ser pasto de las visiones presentistas de aquéllos para los cuales el pasado no es más que un instrumento para discutir el presente; por no mencionar aquéllos que, obsesionados con obtener un acercamiento de sus alumnos hacia la materia histórica, se refieren a la Historia como algo regido por las mismas fuerzas telúricas que gobiernan el presente.

miércoles, octubre 20, 2021

Carlos I (4): El rey de España


El rey de crianza borgoñona
Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia
Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion
En busca de un acuerdo
La oportunidad ratisbonense
Si esto no se apaña, caña, caña, caña
Mühlberg
Horas bajas
El turco
Turcos y franceses, franceses y turcos
Los franceses, como siempre, macroneando
Las vicisitudes de una alianza contra natura
La sucesión imperial
El divorcio del rey inglés
El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo
De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide
El largo camino hacia el altar
Papá, yo no me quiero casar
Yuste


Como ya he apuntado, Guillaume de Croy, señor de Chièvres, era un decidido partidario de que el Ducado de Borgoña se llevase estupendamente con Francia. En realidad, Croy, originalmente, era de familia húngara. Procedía de la dinastía magiar de los Arpad, la casa real local. Su rama, es decir sus antepasados, se habían establecido en Francia en el siglo XII. Los Croy eran y se sentían tan franceses que el bisabuelo del asesor de Carlos de Habsburgo, había muerto en Azincourt, obviamente luchando en el bando francés.

lunes, octubre 18, 2021

Carlos I (3): Un proyecto acabado

El rey de crianza borgoñona
Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia
Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion
En busca de un acuerdo
La oportunidad ratisbonense
Si esto no se apaña, caña, caña, caña
Mühlberg
Horas bajas
El turco
Turcos y franceses, franceses y turcos
Los franceses, como siempre, macroneando
Las vicisitudes de una alianza contra natura
La sucesión imperial
El divorcio del rey inglés
El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo
De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide
El largo camino hacia el altar
Papá, yo no me quiero casar
Yuste


En lugar de quedarse quieto y esperar la llegada del inglés, Carlos el Temerario decidió hacer cositas por su cuenta en sus fronteras orientales, e invadió Renania. Con ese gesto, no hizo otra cosa que meter una garrota en un avispero. La Alsacia, que le había sido entregada como gaje a los borgoñones por Segismundo de Habsburgo, se levantó en rebelión. Una rebelión verdaderamente sorprendente, puesto que contó con la ayuda de los suizos, los cuales, durante dos siglos, habían estado enfrentados a los Habsburgo. 

viernes, octubre 15, 2021

Carlos I (2): Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia

El rey de crianza borgoñona
Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia
Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion
En busca de un acuerdo
La oportunidad ratisbonense
Si esto no se apaña, caña, caña, caña
Mühlberg
Horas bajas
El turco
Turcos y franceses, franceses y turcos
Los franceses, como siempre, macroneando
Las vicisitudes de una alianza contra natura
La sucesión imperial
El divorcio del rey inglés
El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo
De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide
El largo camino hacia el altar
Papá, yo no me quiero casar
Yuste



Una de las enormes fallas de la enseñanza de la Historia de España, y conste que no estoy hablando de la Logse sino de tiempos también pretéritos, es que casi nunca se ha preocupado por explicar, siquiera brevemente, la Historia de Borgoña. Tengo por mí que la mayoría de los estudiantes, y no pocos profesores, van por por la vida creyendo que el mapa de Francia era más o menos el mismo hace seis siglos que ahora mismo; y que Francia nunca fue, como Alemania o Italia, una identidad que no respondía a las mismas fronteras. No conocer la Historia de Borgoña, sin embargo, es, digámoslo claramente, no entender a Carlos I de España, V de Alemania y heredero del ducado de Borgoña. Cualquier tentativa de meterse en la cabeza del rey-emperador pasa por entender qué es lo que se sentía él mismo por sobre todas las cosas, y qué esfuerzos de incremento o mantenimiento de dominios lo movieron. Vayamos, pues, a dejar aquí algunas notas sobre esta Historia ducal.

miércoles, octubre 13, 2021

Carlos I (1): el rey de crianza borgoñona

Éstas son todas las tomas de la serie. Los enlaces los iré poniendo conforme se publiquen.

El rey de crianza borgoñona
Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia
Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion
En busca de un acuerdo
La oportunidad ratisbonense
Si esto no se apaña, caña, caña, caña
Mühlberg
Horas bajas
El turco
Turcos y franceses, franceses y turcos
Los franceses, como siempre, macroneando
Las vicisitudes de una alianza contra natura
La sucesión imperial
El divorcio del rey inglés
El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo
De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide
El largo camino hacia el altar
Papá, yo no me quiero casar
Yuste

El rey Carlos I de España y V de Alemania, que es una denominación curiosa porque todos los conocemos como Carlos V cuando, en realidad, Alemania, propiamente hablando, no existió hasta siglos después, nació en Gante el 24 de febrero del año 1500, hijo de Felipe el Hermoso de Habsburgo y de Juana de Aragón y de Castilla. Cuando Carlitos era apenas un bebé, sus padres se marcharon a España, donde tendrían otro hijo, Fernando. Aquella fue, por lo tanto, una familia un tanto descentralizada, una familia federal, a la que los acontecimientos llevarían a centrarse en España mientras que su primogénito era educado por un entorno más ligado a la familia del padre, esto es, la dinastía reinante en el Sacro Imperio y, sobre todas las cosas, en Borgoña.

lunes, octubre 11, 2021

La Guerra de las Rosas (y 28): Las últimas boqueadas

 Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  


Tras haber desembarcado en Inglaterra, Enrique había enviado sendos mensajeros a Talbot y a los Stanley. Les dijo que su intención era cruzar el Severn en Shrewsbury tener allí un encuentro con ellos; pero matizaba que, tal y como se habían puesto las cosas, difícilmente podría acercarse a dicho lugar por sí solo. En la práctica, el futuro de Enrique dependía casi totalmente de la actitud finalmente adoptada por Rhys ap Thomas, razón por la cual El Pilas se apresuró a ofrecerle la tenencia de Gales en el caso de que llegase a prevalecer. Funcionó, y el señor de la guerra galés aceptó finalmente mantener su primera palabra.

viernes, octubre 08, 2021

La Guerra de las Rosas (27): La suerte está echada. O no.

 Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  

Buckingham avanzaba por el valle del Wye, perseguido por los galeses a los que había esperado juntar a su causa. Ninguno de los refuerzos prometidos con la boca más o menos pequeña apareció. Ya muy cerca de Heresford, se dio cuenta de que el tema era una ful; así pues, se disfrazó de campesino y salió a la naja, dejando a sus tropas sin mando ni futuro. Se refugió en la casa de uno de sus parciales, Ralph Bannister, en Lacon Hall; pero fue rápidamente reconocido y entregado al cuartel de la Guardia Civil de Shropshire. Bannister recibiría semanas después del rey una de las mansiones de Buckingham en Kent, así pues las pruebas son abrumadoras en favor de la tesis de que tiró de móvil.

miércoles, octubre 06, 2021

La Guerra de las Rosas (26): Iznogud logró ser califa en lugar del califa

  Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  


Tras dar su golpe de mano, Ricardo de Gloucester picó espuelas hacia Stony Strafford, a unos veinte kilómetros de Londres, donde se encontraba la comitiva del príncipe. Allí arrestó a otro de los nobles que lo acompañaba, Sir Tomás Vaughan, y tomó control de su sobrino. En la tarde de aquel día, que era el 30 de abril, la reina fue informada de las novedades. Si intentó acopiar una fuerza militar que le permitiese liberar a su hermano y a su hijo, pronto debió de darse cuenta de que era necedad, como canta el bolero. A muchas personas les resultaba muy difícil de entender que el hecho de que el príncipe de Gales estuviese en manos de su tío fuese un problema, máxime cuando el propio príncipe lo había nombrado su Lord Protector. Así las cosas, la reina entendió que había llegado el momento de buscar su propia seguridad. Así que cogió a todos sus hijos, incluido Ricardo, el hermano menor de Eduardo, que ya era duque de York, y huyó con ellos a la abadía de Westminster; también se llevó, por cierto, lo que pudo del tesoro de la Torre de Londres, supongo que para poder comprar voluntades.

lunes, octubre 04, 2021

La Guerra de las Rosas (25): El rey que vació Inglaterra

 Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  


A la mañana siguiente, Fauconberg ordenó un nuevo ataque sobre la ciudad. Comenzó el día con un bombardeo. El bastardo había sacado los cañones de sus barcos y los había dispuesto en una línea que ahora batía el borde sur de la ciudad. Sin embargo, todo lo que consiguió fue que la propia artillería de la ciudad, más potente, le respondiera. Así pues, el ataque artillero falló, por lo que se pasó al ataque directo. Fue un ataque en tres puntos: el puente, Aldgate y Brishopsgate. El 12 de mayo, las principales defensas del puente habían sido ya derribadas; sin embargo, los atacantes quedaron embalsados en las cercanías de la Torre.

miércoles, septiembre 29, 2021

La Guerra de las Rosas (23): Rey versus rey

 Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  


Una vez superado el primer obstáculo, Eduardo decidió no ir a Londres. El viaje hacia la capital debía de hacerse parcialmente en barco de nuevo, y eso presentaba diversos problemas que era mejor evitar. Por eso tomó la dirección de York. Camino de la ciudad, otra villa, Hull, le negó la entrada. El 18 de marzo estaba aún a una pequeña distancia de su destino; Tomás Conyers, autoridad local, se le aproximó y le informó de que lo mejor era que no intentase entrar en la ciudad. Si trataba de entrar, le dijo, podría ser rechazado; y si conseguía hacerlo, lo más probable es que en la ciudad se le estuviese preparando una celada. Eduardo, sin embargo, no escuchó ese consejo; en realidad, no podía escucharlo. No le quedaba otra que no retroceder y, además, puesto que formalmente sólo quería recuperar su noble categoría, la ciudad no podría poner demasiados reparos a su entrada en el casco urbano, por así decirlo.

lunes, septiembre 27, 2021

La Guerra de las Rosas (22): El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito

 Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  

Mientras Eduardo de Inglaterra preparaba la defensa frente a la invasión rebelde-lancastriana, Warwick, el comandante de la misma, se había enfrentado a sus propios problemas. El bloqueo del Canal le había dado muchos problemas y le había impedido moverse durante mucho tiempo. El 21 de agosto, el conde ordenó a su gente que abandonase Valognes y fuesen a Barfleur, donde debían estar dispuestos para embarcarse. Sin embargo, ahí estaba otra dificultad, sus soldados le dijeron que y unos cojones; que la pasta por delante. El conde, casi en la última pregunta, empeñó todo lo que pudo y le pidió a Luis lo que le faltaba. Después de poder pagar a la tropa, le vino otro golpe de suerte: una galerna en el Canal dispersó a la flota de bloqueo. Por lo tanto el 9 de septiembre se pudo hacer a la mar.

viernes, septiembre 24, 2021

La Guerra de las Rosas (21): Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos

Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  


Con los mimbres que estaba adoptando la movida, supongo que no os sorprenderá mucho que os diga que en Lancanshire, Clarence y Warwick no encontraron el entusiasmo anti realista que esperaban. Lord Stanley, el mirlo blanco que se suponía que les iba a dar el aguinaldo, había sido atacado por Sir Ricardo de Gloucester, y no tenía los labios mayores para ruidos. Así las cosas, todo lo que les quedaba a los dos conspiradores era salir de Inglaterra echando leches. El 26 de marzo, Eduardo tuvo noticias ciertas de que estaban cabalgando en dirección sur, buscando a los Courtenay para quedarse con ellos en las tierras occidentales, mientras buscaban un barco que los llevase a Calais. El rey, tratando de acorralarlo, ordenó levas en Cornwall, Devon, Dorset, Somerset, Whiltshire, Gloucestershire, Shropshire y Staffordshire. Finalmente, acabó saliendo él mismo a la caza.

miércoles, septiembre 22, 2021

La Guerra de las Rosas (20): El campo de la cota abandonada

   Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  

Los planes iniciales del rey Eduardo eran abandonar Londres con su expedición militar el 4 de marzo; sin embargo, cuando escuchó que su hermano Clarence se acercaba a la ciudad, decidió quedarse; el hermano del rey, de hecho, era eso lo que quería: dilatar lo más posible la salida del monarca. Ambos bros se encontraron el 6 de marzo en Baynard’s Castle, es decir, la residencia habitual de su madre en Londres. Aparentemente, Clarence le contó a Eduardo que no tenía ninguna intención chunga, que estaba de camino hacia las tierras occidentales para echarle un look a su mujer, y el otro le creyó. Ya más tranquilo, aquella misma tarde el rey salió de Londres, escoltado por el conde de Arundel, Lord Hastings y Sir Enrique Percy.

lunes, septiembre 20, 2021

La Guerra de las Rosas (19): A walk on the wild side

  Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  


Nada más conocer las noticias, el rey escribió tres cartas, una para cada uno de los presuntos responsables del intento de golpe de Estado, reclamándoles que se presentasen ante su presencia. Sin embargo, parece que no le dio a aquellas noticias timbre de verdad, porque siguió con sus preparativos de expedición hacia el Norte. Lo hizo, además, reclamándole a sus subordinados que no reparasen en gastos para crear su ejército lo cual, la verdad, era echar gasolina a la hoguera.