lunes, abril 13, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (18): Tiros en la Selva Norte


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 


Adolf Hitler recibió el aval inmediato de la militancia del partido en un acto el 29 de julio. En ese momento, sin embargo, nadie esperaba que aquel tipo fuese a convertirse en el gran líder de las derechas alemanas. En realidad, la mayor parte de los representantes políticos y gonzalomirós de la época tendían a adscribirle el papel de un Juan Bautista del movimiento panalemán. En primer lugar, había muchas personas que, con un discurso muy así en plan Kiko Llaneras, se apoyaban en el dato (completamente cierto) de que Hitler era un líder básicamente muniqués que, fuera de su pecera, respiraba con bastante dificultad. Por esta razón, los más acerados de entre los analistas venían a decir que el líder carismático de las derechas alemanas no había surgido todavía; Hitler, por lo tanto, era un discurseador habilidoso que, el día que llegase un tipo realmente listo, tendría que dar un paso atrás.

jueves, abril 09, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (17): Bajada de pantalones


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

El 24 de marzo, el presidente Ebert declaró estados de emergencia en Sajonia y Hamburgo. Se prohibió todo tipo de reunión y la publicación de periódicos comunistas. En ese punto los dirigentes comunistas, que como os he dicho ya no eran capaces de garantizar que muchas de las acciones violentas teóricamente cometidas en defensa de los derechos proletarios no fuesen acciones de puro y simple robo, trataron de recuperar el control sobre las masas obreras llamando a la huelga general. Su convocatoria, sin embargo, fue débilmente secundada por unos trabajadores que estaban ahora bajo la bota policial. El 1 de abril, se puede decir que las fuerzas de seguridad controlaban la situación. 14 policías habían resultado muertos y 67 heridos; la cuenta entre los rebeldes era de 145 muertos y 51 heridos.

miércoles, abril 08, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (16): Fuck you, pay me


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

Al contrario de lo que esperaba Berlín, el tema de las reparaciones no es que se discutiera poco en Spa; es que los aliados ni siquiera lo pusieron en el orden del día. Los germanos decidieron hacer virtud de aquel silencio; y, por ello, el 12 de julio el ministro Walter Simons envió a los aliados una propuesta que contemplaba 30 pagos anuales en concepto de reparación; pero no le ponía apellidos a estos pagos, es decir, no fijaba las cantidades. Alemania trataba de arrimar el tema reparaciones al concepto de proporcionalidad: se pagaría lo que se pudiese pagar. Por eso ni siquiera hacía una valoración global de las reparaciones a pagar; sólo definía que Francia recibiría el 52%, Reino Unido el 22%, Italia el 10%, Bélgica al 8%, y el 8% para el resto.

martes, abril 07, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (15): La república de las minorías gobernantes


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

El tema de Munich, en todo caso, no fue la única réplica provocada por ese terremoto que conocemos como golpe de Kapp. Todavía nos queda hablar del área bañada por el Ruhr.

viernes, marzo 27, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (14): De amnistías y nenazas


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

El golpe de Kapp provocó, como primera providencia, una declaración de los aliados en el sentido de que no tendrían ningún tipo de relación con un gobierno alemán asentado en un poder militar no democrático. Con todo, lo más importante fue la rebelión interior. La política de brazos caídos y no colaboración de los funcionarios públicos fue tan radical y generalizada que Kapp ni siquiera fue capaz de encontrar una secretaria que pasara a máquina sus proclamas. El Reichsbank hizo oídos sordos a las exigencias del teórico nuevo Tesoro alemán, que quería se le transfiriese dinero con urgencia. Los sindicatos, por lo demás, convocaron una huelga general salvaje.

jueves, marzo 26, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (13): El golpe de Kapp


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

Los alemanes recibieron pronto cierto apoyo en su oposición al tratado de Versalles. Por ejemplo, la del economista inglés John Maynard Keynes, quien calificó el tratado de “Paz Cartaginesa”, en el sentido de que era una paz que buscaba arrollar, destruir en realidad, al vencido. El problema que veía Keynes era que los padres de esa idea, en su opinión, no habían sabido, o no habían querido, valorar el hecho de que Alemania no colapsaría sola, sino que las consecuencias serían para toda Europa. Asimismo, Keynes argumentaba que en el tratado de Versalles había un montón de querellas territoriales que se habían cerrado en falso, por lo que aquello no era sino la convocatoria de nuevas sesiones de hostias a cámara lenta.

miércoles, marzo 25, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (12): El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

La Alemania de Weimar, por lo tanto, se convirtió en algo nuevo. No fue una Staatenbund o federación de Estados, como había sido en los tiempos del Sacro Imperio; como tampoco fue un Bundesstaat o Estado Federal, como había sido bajo el káiser; sino un Estado central unitario cuyo poder emanaba del pueblo alemán en su conjunto, o Volksstaat (lo cual quiere decir, automáticamente, que, según la teoría de los iluminados "España no existe hasta la Constitución de 1812", Alemania no existió hasta 1919, y Bismarck fue canciller de una cofradía rociera). El principal problema que se desplegaría pronto es que resulta demasiado arriesgado crear un Estado en el que manda el pueblo, obviamente a través del parlamento, si luego dicho parlamento acaba siendo un sudoku proporcional.