Cuando Harry encontró a Frankie
El Lequerica Team
Estar, pero no estar
La cabeza caliente y los pies fríos
¿Qué somos: lyons, or huevons?
Franco se apunta un tanto
Política en revisión
Amigos sí, pero no tanto
OTAN, no
¡Ah, la canallesca!
El engaño
Esto hay que mejorarlo
Decepción
Consíguenos un poco de dinero más
Dudas americanas
Girando el gobernalle
Más dinero, papá
Puertas cerradas
OTAN, de entrada, no
Franco amaga, pero sólo amaga
Marruecos como problema
Fuera de Marruecos
¿Oposición? ¿Qué oposición?
Un artículo
¿Democracia?
La ultraizquierda en la Casa Blanca, y el tenaz grupo de pecadores en el exilio
Ya no somos tan amigos
Quiero la Luna
Un jarro de agua fría
Si hay que romper, se rompe
… Y Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España, espada de Trento, se bajó los pantalones
En 1960 hubo elecciones presidenciales en Estados Unidos. El Pardo, por mucho que no lo hiciese con mucho ruido, apostaba claramente por la presidencia de Richard Nixon, que consideraba continuista respecto de Eisenhower. Muchos estrategas en los pasillos enmoquetados del franquismo consideraban que Eisenhower estaba a punto de reblandecerse definitivamente; y que Nixon, visto como un hombre sin grandes ambiciones en la política exterior (lo que demuestra que no lo conocían) todo lo que haría sería llevar esa dinámica a sus últimas consecuencias. En un sentido contrario, Franco, que se había sentido razonablemente cómodo con los republicanos, temía que una Administración demócrata adoptase una postura más crítica respecto del régimen.