jueves, noviembre 05, 2026

El cabreo (26): El hombre que trató a los franceses como adultos

 

El retrato que encabeza esta serie
es una reinterpretación moderna
de Luis XV, obra de Copilot.


Café y alfabetos
El bulo real
La canción sifilítica
Esa cosa llamada jansenismo
Cuando la Iglesia decide no servir ni para lo poco que sirve 
El conflicto de los niños
… y Mauchaut se bajó los pantalones (para colmo, delante de un cura)
La Enciclopedia
La riqueza del Estado
El debate fiscal
¿A cuánto ascenderá el déficit público?
El follón de los jesuitas
Pelea de gallos ilustrados
El caso Calas
El rey está empalmado
La mujer más odiada de Francia
La otra mujer más odiada de Francia
L’affaire de Bretagne
El mundo nuevo de Maupeou
Libelos a favor y en contra
Beaumarchais, en escena
El rey ha muerto, que se joda el rey
Viva el rey, mientras no suba el pan
La guerra de la fariña
Luz y taquígrafos
El hombre que trató a los franceses como adultos
Entre la ilusión romántica y el realismo
Vous vous êtes donné la peine de naître, et rien de plus
Escritores calaveras
El cardenal y su amigo mistabobo
Versiones
La reina de las vajillas y las pajillas
De toros y de osos
Mirabeau abre la lata de Göbels
El abad especulador
El escándalo Norman 
Todo empezó con unos cuernos
Los notables
La caída de Calonne
Cállate, Borbón
El rey sordo
La declaración de 3 de mayo
Au revoir, parlement
La maduración lenta borbónica aviva el gen PNV
Un cartel en la puerta de la reina
La mala suerte
Necker retrasa la revolución francesa
Unas elecciones son más difíciles de lo que se cree
Tres, dos, uno...
Las lágrimas de un rey


Supongo que a nadie sorprenderá que diga que el compte rendu que publicó Necker una de las cosas que demostraba era que la gestión que Necker había hecho de las cuentas públicas había sido la polla de Montoya. La parte primera de su libro estaba dedicada al establecimiento de un estado de cuentas integral del Estado francés. Esta labor no era nada fácil pues, entonces, el Estado era un dédalo de tesoros independientes o caisses como se las llamaba; cajas que eran administradas por equipos semiautónomos, cuando no casi confederados con el resto. Un dato importante es que las personas que gestionaban esas porciones del presupuesto público no eran propiamente funcionarios, sino personas que poseían esos oficios, en muchos casos los habían comprado o heredado; y es obvio que esa llevanza, para ellos, tenía que ser negocio. Y lo más importante: jamás se habían coordinado entre ellos, jamás habían formado parte de un presupuesto integrado.

miércoles, noviembre 04, 2026

El cabreo (25): Luz y taquígrafos

El retrato que encabeza esta serie
es una reinterpretación moderna
de Luis XV, obra de Copilot.


Café y alfabetos
El bulo real
La canción sifilítica
Esa cosa llamada jansenismo
Cuando la Iglesia decide no servir ni para lo poco que sirve 
El conflicto de los niños
… y Mauchaut se bajó los pantalones (para colmo, delante de un cura)
La Enciclopedia
La riqueza del Estado
El debate fiscal
¿A cuánto ascenderá el déficit público?
El follón de los jesuitas
Pelea de gallos ilustrados
El caso Calas
El rey está empalmado
La mujer más odiada de Francia
La otra mujer más odiada de Francia
L’affaire de Bretagne
El mundo nuevo de Maupeou
Libelos a favor y en contra
Beaumarchais, en escena
El rey ha muerto, que se joda el rey
Viva el rey, mientras no suba el pan
La guerra de la fariña
Luz y taquígrafos
El hombre que trató a los franceses como adultos
Entre la ilusión romántica y el realismo
Vous vous êtes donné la peine de naître, et rien de plus
Escritores calaveras
El cardenal y su amigo mistabobo
Versiones
La reina de las vajillas y las pajillas
De toros y de osos
Mirabeau abre la lata de Göbels
El abad especulador
El escándalo Norman 
Todo empezó con unos cuernos
Los notables
La caída de Calonne
Cállate, Borbón
El rey sordo
La declaración de 3 de mayo
Au revoir, parlement
La maduración lenta borbónica aviva el gen PNV
Un cartel en la puerta de la reina
La mala suerte
Necker retrasa la revolución francesa
Unas elecciones son más difíciles de lo que se cree
Tres, dos, uno...
Las lágrimas de un rey


Cuando Terray llegó al puesto de controlador general de las finanzas del Reino, casi lo primero que hizo fue revocar el edicto que liberalizaba el comercio de grano. Aunque acompañó la medida con la creación de un departamento específico encomendado de la provisión de pan para la región de París. Ahora, unos tres años y medio después, Turgot era quien, en términos prácticos, revocaba la revocación de Terray.

martes, noviembre 03, 2026

El cabreo (24): La guerra de la fariña

El retrato que encabeza esta serie
es una reinterpretación moderna
de Luis XV, obra de Copilot.


Café y alfabetos
El bulo real
La canción sifilítica
Esa cosa llamada jansenismo
Cuando la Iglesia decide no servir ni para lo poco que sirve 
El conflicto de los niños
… y Mauchaut se bajó los pantalones (para colmo, delante de un cura)
La Enciclopedia
La riqueza del Estado
El debate fiscal
¿A cuánto ascenderá el déficit público?
El follón de los jesuitas
Pelea de gallos ilustrados
El caso Calas
El rey está empalmado
La mujer más odiada de Francia
La otra mujer más odiada de Francia
L’affaire de Bretagne
El mundo nuevo de Maupeou
Libelos a favor y en contra
Beaumarchais, en escena
El rey ha muerto, que se joda el rey
Viva el rey, mientras no suba el pan
La guerra de la fariña
Luz y taquígrafos
El hombre que trató a los franceses como adultos
Entre la ilusión romántica y el realismo
Vous vous êtes donné la peine de naître, et rien de plus
Escritores calaveras
El cardenal y su amigo mistabobo
Versiones
La reina de las vajillas y las pajillas
De toros y de osos
Mirabeau abre la lata de Göbels
El abad especulador
El escándalo Norman 
Todo empezó con unos cuernos
Los notables
La caída de Calonne
Cállate, Borbón
El rey sordo
La declaración de 3 de mayo
Au revoir, parlement
La maduración lenta borbónica aviva el gen PNV
Un cartel en la puerta de la reina
La mala suerte
Necker retrasa la revolución francesa
Unas elecciones son más difíciles de lo que se cree
Tres, dos, uno...
Las lágrimas de un rey


 


En 1775, el ambiente ideológico en Francia estaba ya eso que se dice muy crispado. Pero, sin embargo, los franceses todavía se tomaban la llegada de un nuevo rey como una buena noticia y, lo que es más importante, seguían otorgándole al recién llegado las mejores intenciones. El 11 de junio de 1775, Luis fue coronado en Reims, en una ceremonia en la que no se escatimaron, ni medios, ni esfuerzos, sin que dicho dispendio generase protesta alguna sino, más bien, todo lo contrario. Francia siempre ha sido lo mismo, y los franceses no engañan a nadie. Ellos siempre quieren tener el rey más emperifollado, el mejor general de la Historia, la torre más alta. Francia siempre ha aspirado a liderar el mundo; y tanto su rey legítimo como su rey sustituto (mesié le prasidán de la republí) son elementos fundamentales en ese planteamiento. Francia necesita estar siempre bajo el mando de alguien que sea la polla de Montoya. Y los franceses, a unos pocos años de decapitarlo, estaban convencidos de que Luis XVI sería ese alguien.

viernes, octubre 30, 2026

El cabreo (23): Viva el rey, mientras no suba el pan

El retrato que encabeza esta serie
es una reinterpretación moderna
de Luis XV, obra de Copilot.


Café y alfabetos
El bulo real
La canción sifilítica
Esa cosa llamada jansenismo
Cuando la Iglesia decide no servir ni para lo poco que sirve 
El conflicto de los niños
… y Mauchaut se bajó los pantalones (para colmo, delante de un cura)
La Enciclopedia
La riqueza del Estado
El debate fiscal
¿A cuánto ascenderá el déficit público?
El follón de los jesuitas
Pelea de gallos ilustrados
El caso Calas
El rey está empalmado
La mujer más odiada de Francia
La otra mujer más odiada de Francia
L’affaire de Bretagne
El mundo nuevo de Maupeou
Libelos a favor y en contra
Beaumarchais, en escena
El rey ha muerto, que se joda el rey
Viva el rey, mientras no suba el pan
La guerra de la fariña
Luz y taquígrafos
El hombre que trató a los franceses como adultos
Entre la ilusión romántica y el realismo
Vous vous êtes donné la peine de naître, et rien de plus
Escritores calaveras
El cardenal y su amigo mistabobo
Versiones
La reina de las vajillas y las pajillas
De toros y de osos
Mirabeau abre la lata de Göbels
El abad especulador
El escándalo Norman 
Todo empezó con unos cuernos
Los notables
La caída de Calonne
Cállate, Borbón
El rey sordo
La declaración de 3 de mayo
Au revoir, parlement
La maduración lenta borbónica aviva el gen PNV
Un cartel en la puerta de la reina
La mala suerte
Necker retrasa la revolución francesa
Unas elecciones son más difíciles de lo que se cree
Tres, dos, uno...
Las lágrimas de un rey


El Delfín y los grandes nombres de la Corte habían sido mantenidos en todo momento lejos de la real persona purulenta. Como es normal, en el momento en que se conoció en el palacio la noticia de la muerte del rey, todo el mundo hincó la rodilla delante del nuevo rey, que tenía veinte años, y lo conminó a iniciar sus labores de gobierno. Quien ya era Luis XVI, sin embargo, no mostró ninguna prisa por ponerse a currar. Ordenó que le preparasen el carruaje y anunció que se iba a pasar unas semanas en el castillo de Choisy. Que quería pensarse despacio lo del nuevo gobierno.

jueves, octubre 29, 2026

El cabreo (22): El rey ha muerto, que se joda el rey

El retrato que encabeza esta serie
es una reinterpretación moderna
de Luis XV, obra de Copilot.


Café y alfabetos
El bulo real
La canción sifilítica
Esa cosa llamada jansenismo
Cuando la Iglesia decide no servir ni para lo poco que sirve 
El conflicto de los niños
… y Mauchaut se bajó los pantalones (para colmo, delante de un cura)
La Enciclopedia
La riqueza del Estado
El debate fiscal
¿A cuánto ascenderá el déficit público?
El follón de los jesuitas
Pelea de gallos ilustrados
El caso Calas
El rey está empalmado
La mujer más odiada de Francia
La otra mujer más odiada de Francia
L’affaire de Bretagne
El mundo nuevo de Maupeou
Libelos a favor y en contra
Beaumarchais, en escena
El rey ha muerto, que se joda el rey
Viva el rey, mientras no suba el pan
La guerra de la fariña
Luz y taquígrafos
El hombre que trató a los franceses como adultos
Entre la ilusión romántica y el realismo
Vous vous êtes donné la peine de naître, et rien de plus
Escritores calaveras
El cardenal y su amigo mistabobo
Versiones
La reina de las vajillas y las pajillas
De toros y de osos
Mirabeau abre la lata de Göbels
El abad especulador
El escándalo Norman 
Todo empezó con unos cuernos
Los notables
La caída de Calonne
Cállate, Borbón
El rey sordo
La declaración de 3 de mayo
Au revoir, parlement
La maduración lenta borbónica aviva el gen PNV
Un cartel en la puerta de la reina
La mala suerte
Necker retrasa la revolución francesa
Unas elecciones son más difíciles de lo que se cree
Tres, dos, uno...
Las lágrimas de un rey


El avance del caso judicial se centró, sobre todo, en el hecho de que Gabriela Julia Jamart había incurrido en numerosas contradicciones cuando su testimonio se confrontó con otros, en algo bastante parecido a lo que hoy llamamos careo. La Jamart se salió por la tangente con una disculpa tampónica: argumentó que su declaración había sido caótica porque la mañana de su deposición estaba con el litro. Tuvo el cuajo, o más bien la cuaja, de decirle al juez: “me crea o no su Señoría, hay veces [en educada referencia menstrual] que ni siquiera sé lo que estoy diciendo”. La Jamart nadaba, veramente, en unas aguas bastante comunes en su época, y aún en el siglo XIX, formadas por la convicción de muchas personas, hábilmente explotada por ella, de que la mujer, cuando empieza a sangrar por agujero permanente, se vuelve, sobre irascible, loca, arbitraria e impredecible. De hecho, en mi bibioteca tengo un libro, que encontré una vez en el Rastro, explicando con lenguaje muy centífico todas las cosas que es capaz de hacer una mujer en “esos días”, que yo creo que me lo ve Mónica García y me lo mete por el culo.

miércoles, octubre 28, 2026

El cabreo (21): Beaumarchais, en escena

El retrato que encabeza esta serie
es una reinterpretación moderna
de Luis XV, obra de Copilot.


Café y alfabetos
El bulo real
La canción sifilítica
Esa cosa llamada jansenismo
Cuando la Iglesia decide no servir ni para lo poco que sirve 
El conflicto de los niños
… y Mauchaut se bajó los pantalones (para colmo, delante de un cura)
La Enciclopedia
La riqueza del Estado
El debate fiscal
¿A cuánto ascenderá el déficit público?
El follón de los jesuitas
Pelea de gallos ilustrados
El caso Calas
El rey está empalmado
La mujer más odiada de Francia
La otra mujer más odiada de Francia
L’affaire de Bretagne
El mundo nuevo de Maupeou
Libelos a favor y en contra
Beaumarchais, en escena
El rey ha muerto, que se joda el rey
Viva el rey, mientras no suba el pan
La guerra de la fariña
Luz y taquígrafos
El hombre que trató a los franceses como adultos
Entre la ilusión romántica y el realismo
Vous vous êtes donné la peine de naître, et rien de plus
Escritores calaveras
El cardenal y su amigo mistabobo
Versiones
La reina de las vajillas y las pajillas
De toros y de osos
Mirabeau abre la lata de Göbels
El abad especulador
El escándalo Norman 
Todo empezó con unos cuernos
Los notables
La caída de Calonne
Cállate, Borbón
El rey sordo
La declaración de 3 de mayo
Au revoir, parlement
La maduración lenta borbónica aviva el gen PNV
Un cartel en la puerta de la reina
La mala suerte
Necker retrasa la revolución francesa
Unas elecciones son más difíciles de lo que se cree
Tres, dos, uno...
Las lágrimas de un rey


 A la literatura de tono polémico se unió, en todo caso, la literatura no necesariamente jansenista, elaborada por juristas que, como los jueces que hoy opinan en X, decidió saltar a la palestra pública. En este punto tenemos, por ejemplo, a Athanase Alexandre Clément de Boissy, un profundo creyente en la idea de que existía un contínuo entre el presente de Francia y las viejas, seculares asambleas en el Campo de Marte; y que, por lo tanto, consideraba a Maupeou un delincuente que había delinquido contra la nación. Su obra Réflexions générales sur le système projeté par le Maire du Palais pour changer la constitution de l'Etat se convirtió pronto en un best seller.

martes, octubre 27, 2026

El cabreo (20): Libelos a favor y en contra

El retrato que encabeza esta serie
es una reinterpretación moderna
de Luis XV, obra de Copilot.


Café y alfabetos
El bulo real
La canción sifilítica
Esa cosa llamada jansenismo
Cuando la Iglesia decide no servir ni para lo poco que sirve 
El conflicto de los niños
… y Mauchaut se bajó los pantalones (para colmo, delante de un cura)
La Enciclopedia
La riqueza del Estado
El debate fiscal
¿A cuánto ascenderá el déficit público?
El follón de los jesuitas
Pelea de gallos ilustrados
El caso Calas
El rey está empalmado
La mujer más odiada de Francia
La otra mujer más odiada de Francia
L’affaire de Bretagne
El mundo nuevo de Maupeou
Libelos a favor y en contra
Beaumarchais, en escena
El rey ha muerto, que se joda el rey
Viva el rey, mientras no suba el pan
La guerra de la fariña
Luz y taquígrafos
El hombre que trató a los franceses como adultos
Entre la ilusión romántica y el realismo
Vous vous êtes donné la peine de naître, et rien de plus
Escritores calaveras
El cardenal y su amigo mistabobo
Versiones
La reina de las vajillas y las pajillas
De toros y de osos
Mirabeau abre la lata de Göbels
El abad especulador
El escándalo Norman 
Todo empezó con unos cuernos
Los notables
La caída de Calonne
Cállate, Borbón
El rey sordo
La declaración de 3 de mayo
Au revoir, parlement
La maduración lenta borbónica aviva el gen PNV
Un cartel en la puerta de la reina
La mala suerte
Necker retrasa la revolución francesa
Unas elecciones son más difíciles de lo que se cree
Tres, dos, uno...
Las lágrimas de un rey


Como bien sabemos, el gran innovador en este terreno fue Montesquieu. El mundo de la teoría política había vivido hasta él, por así decirlo, con la clasificación aristotélica de las formas de gobierno: monarquía, aristocracia, democracia. Montesquieu cambió esto al profundizar en el estudio no del qué son los sistemas de gobierno, sino de cómo funcionan.