jueves, abril 30, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (31): La consolidación del portelismo alemán

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


El 30 de agosto se celebró la ceremonia de firma del Plan Dawes en Londres, aunque allí no estuvieron los Estados Unidos, que preferían mantener un estatus de invitado en las negociaciones. Nada más producirse la firma, Francia procedió a una teatral retirada de tropas de una sección del Ruhr. Dos días después, el pago previsto en el Plan de 20.000 millones de marcos fue religiosamente atendido por los alemanes. Se comenzó a hablar de que los aliados querían sellar todo aquel buen rollito aceptando la entrada de Alemania en la Liga de las Naciones.

miércoles, abril 29, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (30): Mein Kampf

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


En Mein Kampf, Hitler ya ha consolidado los dos conceptos fundamentales que soportarán su ideología: los conceptos de raza, y de espacio vital. El mundo, tal y como se formula en el libro, está dividido en tres grandes grupos: los arios, entendidos como todo el conjunto de razas que crearon culturas avanzadas; las razas incapaces de desarrollar culturas propias, pero con capacidad de asumir y copiar las creaciones arias; y las personas inferiores, definidas obviamente por su incapacidad, tanto para crear como para absorber culturas sofisticadas.

martes, abril 28, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (29): Polarización

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


Era probablemente inevitable que las elecciones de mayo de 1924 se convirtiesen en un durísimo castigo para las formaciones que habían estado detrás de la gran coalición que había cebado la masa monetaria alemana, creando toneladas de pobreza; que se había tenido que mostrar tan pastueña con los aliados; y que, al fin y a la postre, había tenido que poner fin a la resistencia pasiva después de que los franceses invadiesen una parte de su territorio. De alguna manera, incluso se podría decir que poco les pasó. Aunque lo más importante es que les pasó más a unos que a otros.

lunes, abril 27, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (28): El Plan Dawes

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


El juicio por el golpe de la cervecería comenzó el 26 de febrero de 1924, en la Corte Popular del primer distrito de Munich, en la Blutenburgstrasse o calle de Blutenburgo o calle de la ciudad sangrienta (digo yo...) El público de la sala no se puede decir que tuviese muchas ganas de que el acusado fuese condenado; más bien todo lo contrario. El magistrado presidente del tribunal era un juez entonces de 53 palos llamado Georg Neihardt; conspicuo miembro del muy poblado estamento judicial bávaro bastante más que de derechas. Neihardt había conmutado ya la pena de muerte con que había sido condenado el conde Arco-Valley, asesino del comunista Kurt Eisner; en el auto de conmutación, justificó su decisión en el “intenso amor del condenado por su madre patria”. Tenía consigo, en el tribunal, a dos jueces profesionales más, además de dos jueces populares o legos y un, digámoslo en lenguaje taurino, sobresaliente. Neihardt acabó uniéndose al NSDAP en 1933 y fue objeto tras la guerra de un proceso de des nazificación en el que intentaron embargarle unas propiedades, aunque aparentemente apeló y lo paró.

viernes, abril 24, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (27): Dawes el salvador

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


La noche del golpe, Hitler no sabía literalmente qué hacer ni por dónde tirar. Era bastante evidente que no había contado con encontrarse al gobierno derechista bávaro en contra y, sobre todo, la tenuidad de Ludendorff le decepcionó muy profundamente. A partir de ese momento, las cosas como son, Adolf Hitler dejó de pensar en el ejército alemán como un aliado incondicional de su movimiento, y comenzó a desarrollar una desconfianza permanente hacia el alto mando militar germano que permanecería ahí hasta su muerte.

jueves, abril 23, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (26): El putsch de la birra

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


El día 21 de octubre se produjo en Sajonia la situación que se produciría apenas unos años después en la localidad aragonesa de Jaca. Heinrich Brandler, el líder del KPD, decidió que, tras los últimos movimientos del gobierno de Berlín, lo mejor era dejar la revolución para otro día. Sin embargo, esta decisión no llegó a ser comunicada a un grupo de comunistas de Hamburgo que seguían al dirigente Ernst Thälman. El 23 de octubre, Thälman se convirtió, pues, en el capitán Galán de la Historia de Alemania, pues comenzó una revolución en la ciudad hanseática, convencido de que al mismo tiempo estaba ocurriendo lo mismo en otros puntos del país. Evidentemente, las fuerzas de represión no tuvieron que distribuirse, sino que se centraron en Hamburgo; en apenas un día habían dejado 21 revolucionarios, 17 policías y 61 civiles tumbados en la morgue. Pero la revolución había sido sofocada.

miércoles, abril 22, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (25): Pintan Renten (o sea, bastos)

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


Van den Buck era una persona mentalmente inestable que, de hecho, nada más publicar su libro y comenzar a cosechar éxito con él, comenzó a experimentar alucinaciones y a recluirse en una vida casi sin contacto con la gente. Había desarrollado una intensa manía persecutoria, en la que veía pruebas constantes de que el gobierno lo estaba espiando. A su estado mental no ayudó nada que estuviese enfermo de sífilis. Acabó en el sanatorio Grunewald de Berlín. Allí, el 30 de mayo de 1925, y teniendo apenas 49 años, se reventó los sesos con un revólver. Atrás dejaba su best seller, que lo fue incluso en el tiempo de la híper inflación, cuando la gente bastante tenía con encontrar un rulo de chope; y otro libro más interesante, publicado en 1905, que es una Historia del pueblo alemán.