Cuando Harry encontró a Frankie
El Lequerica Team
Estar, pero no estar
La cabeza caliente y los pies fríos
¿Qué somos: lyons, or huevons?
Franco se apunta un tanto
Política en revisión
Amigos sí, pero no tanto
OTAN, no
¡Ah, la canallesca!
El engaño
Esto hay que mejorarlo
Decepción
Consíguenos un poco de dinero más
Dudas americanas
Girando el gobernalle
Más dinero, papá
Puertas cerradas
OTAN, de entrada, no
Franco amaga, pero sólo amaga
Marruecos como problema
Fuera de Marruecos
¿Oposición? ¿Qué oposición?
Un artículo
¿Democracia?
La ultraizquierda en la Casa Blanca, y el tenaz grupo de pecadores en el exilio
Ya no somos tan amigos
Quiero la Luna
Un jarro de agua fría
Si hay que romper, se rompe
… Y Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España, espada de Trento, se bajó los pantalones
España estrenaba embajador en Washington en la persona de Mariano Yturralde. Yturralde se apresuró a solicitar una entrevista con Dean Rusk, el nuevo secretario de Estado. El embajador de Franco no se anduvo con chiquitas. Le dijo a Rusk que en Madrid la llegada de Kennedy al poder en Estados Unidos había causado nerviosismo, a pesar de tratarse de un católico (yo creo que los franquistas tenían claro que John no era el tipo de católico que eran ellos). Rusk, que yo creo que ya conocía la situación antes de que Yturralde se la contase, le dijo que la nueva Administración no tenía la intención de hacer ninguna declaración relativa al régimen español. Es decir: no le desmintió que la actitud fuese a cambiar ahora que Eisenhower y los republicanos se habían ido a mamarla a Idaho; pero lo que sí le dijo fue que el presidente quizás chapotearía, pero no empaparía.