Cuando Harry encontró a Frankie
El Lequerica Team
Estar, pero no estar
La cabeza caliente y los pies fríos
¿Qué somos: lyons, or huevons?
Franco se apunta un tanto
Política en revisión
Amigos sí, pero no tanto
OTAN, no
¡Ah, la canallesca!
El engaño
Esto hay que mejorarlo
Decepción
Consíguenos un poco de dinero más
Dudas americanas
Girando el gobernalle
Más dinero, papá
Puertas cerradas
OTAN, de entrada, no
Franco amaga, pero sólo amaga
Marruecos como problema
Fuera de Marruecos
¿Oposición? ¿Qué oposición?
Un artículo
¿Democracia?
La ultraizquierda en la Casa Blanca, y el tenaz grupo de pecadores en el exilio
Ya no somos tan amigos
Quiero la Luna
Un jarro de agua fría
Si hay que romper, se rompe
… Y Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España, espada de Trento, se bajó los pantalones
Garrigues, como no puede ser de otra manera, viajó a Estados Unidos con unas instrucciones de negociación del propio Franco. Esas instrucciones eran: tratar de alejar en lo posible a “los españoles” (esto quiere decir las grandes ciudades) de las bases, o mejor dicho las bases de los españoles; mantenimiento por parte de Estados Unidos de los gastos extraordinarios de apoyo militar a España; y obtención de un apoyo para la participación activa de España en el esquema occidental de defensa. Esto tenía que pasar por que Washington equiparase por completo a España con los aliados de la OTAN. Organización en la que, entonces, el caudillo tenía ya muy claro que no le iban a invitar a entrar.