El huevo Káiser
Las veleidades del serranismo
El príncipe se pone burro en Viena
Los Borbones parias
Francia, siempre Francia
La variante inglesa
Enredados en la sotana
Manifiesto y grito
La reconciliación con el monspensierismo
El convenio de Cannes, y su fracaso
La alternativa carlista
La Gorda como problema
Un imbécil destapa la Gürtel de la reina
Las tribulaciones económicas de la no-Corona
De Salamanca a Cuba
El enigma Serrano
La monarquía española, en riesgo de olvido
La solución, militar, por supuesto
El anuncio de reformas hecho por el gobierno provocó la inmediata reunión de los círculos hispano-ultramarinos, y la creación de diversas comisiones, en las que los diferentes partidos conservadores fueron colocando sus peones. Por los viejos unionistas fueron colocados Caballero de Rodas, Cánovas y Salaverría. Por los conservadores posibilistas o constitucionales, Juan Bautista Topete, Adelardo López de Ayala y Herrera, Víctor Balaguer Cirera y Francisco Romero Robledo. Por los moderados fueron designados el conde de Toreno, Eduardo Fernández de San Román y Ruiz, marqués de San Román, y Juan Bautista Trúpita Jiménez Cisneros. Por último, por los carlistas fueron nominados José Ignacio Echevarría, Antonio Juan de Vildósola y José María de Canga-Argüelles y Villalba, segundo conde de Canga-Argüelles.