No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung
La entrada de los Países Bajos e Indonesia en una senda de incomprensión y enfrentamiento tuvo efectos devastadores para eso que todos, o casi todos queremos, que es la implantación de soluciones pacíficas y pactadas. El principal resultado de ese proceso fue la caída política de Sjahrir, probablemente el político indonesio que más había puesto personalmente en el proceso y que, por lo tanto, acabó pagándolo. La República quedó en manos de personas con menos escrúpulos que él; personas, podríamos decir trayéndonos el tema a nuestros tiempos, más sanchistas; más tipo Manual de resistencia: no es no, y se hará lo que se tenga que hacer. El proceso quedó básicamente en manos de Sukarno, lo cual, luego lo veremos, no es sino una forma de decir que se preparaba la llegada de Suharto. Sjahrir entró en una situación personal complicada y sufrió dos derrames cerebrales, que le obligaron a dejar Indonesia.