No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung
El gobierno holandés de posguerra era un gobierno estable gracias a la alianza entre los socialdemócratas y los católicos de centro izquierda; sin embargo, el tema colonial no era precisamente el dosier en el que más estaban de acuerdo. Los socialistas habían terminado por adoptar totalmente la causa independentista, pero no así los católicos. Mientras Max van Poll estaba a favor de conceder la soberanía a los locales, Welter, como ya os he dicho, era uno de los líderes sociales de la oposición pro colonial.