miércoles, mayo 06, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (34): Locarno

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


Con fecha 15 de septiembre, Pierre de Margerie, que era el embajador francés en Berlín, se presentó en la Wilhelmstrasse con un sobre para Stresemann. Era la invitación oficial que hacían los aliados para que Alemania estuviese presente en una conferencia de seguridad que iba a comenzar el 5 de septiembre en la pequeña ciudad suiza de Locarno; la conferencia que cambió el estatus de Alemania. La conferencia cuyo resultado Adolf Hitler jamás repudiaría; él, que de una manera u otra repudió todo lo demás.

martes, mayo 05, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (33): Presidente en los minutos de descuento

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


Como es plenamente lógico, los esfuerzos de los partidos políticos a partir de la muerte de Ebert se centraron en buscar candidatos para la presidencia. La Constitución de Weimar preveía que si en las elecciones ningún candidato conseguía una mayoría de dos tercios, se produciría una segunda votación; que no segunda vuelta, porque en la misma se volvían a presentar todos los que quisieran e, incluso candidatos nuevos a dar por culo. El matiz, como veremos, es más que importante.

lunes, mayo 04, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (32): La muerte de un presidente

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


El 19 de enero, durante su discurso de investidura, Luther dejó bien claro el giro a la derecha que se había producido en el gobierno, al confesar sin ambages que el nuevo ejecutivo se había planteado lanzar el proceso de conversión de la república en una monarquía; aunque finalmente lo había descartado. Haciendo valer el estrecho vínculo que existe siempre entre las posiciones reaccionarias y la reivindicación del autonomismo (porque ser de izquierdas, tradicionalmente, ha significado ser centralista), Luther prometió también revisar el balance constitucional de poder entre el gobierno central y los territorios, a favor de éstos. En materia de política exterior, el no tan flamante nuevo canciller dijo aquello de Give peace a chance; pero también puso a los aliados de puta para arriba por no haberse marchado de Colonia. Personalmente, se mostró muy fan del Plan Dawes.

jueves, abril 30, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (31): La consolidación del portelismo alemán

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


El 30 de agosto se celebró la ceremonia de firma del Plan Dawes en Londres, aunque allí no estuvieron los Estados Unidos, que preferían mantener un estatus de invitado en las negociaciones. Nada más producirse la firma, Francia procedió a una teatral retirada de tropas de una sección del Ruhr. Dos días después, el pago previsto en el Plan de 20.000 millones de marcos fue religiosamente atendido por los alemanes. Se comenzó a hablar de que los aliados querían sellar todo aquel buen rollito aceptando la entrada de Alemania en la Liga de las Naciones.

miércoles, abril 29, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (30): Mein Kampf

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


En Mein Kampf, Hitler ya ha consolidado los dos conceptos fundamentales que soportarán su ideología: los conceptos de raza, y de espacio vital. El mundo, tal y como se formula en el libro, está dividido en tres grandes grupos: los arios, entendidos como todo el conjunto de razas que crearon culturas avanzadas; las razas incapaces de desarrollar culturas propias, pero con capacidad de asumir y copiar las creaciones arias; y las personas inferiores, definidas obviamente por su incapacidad, tanto para crear como para absorber culturas sofisticadas.

martes, abril 28, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (29): Polarización

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


Era probablemente inevitable que las elecciones de mayo de 1924 se convirtiesen en un durísimo castigo para las formaciones que habían estado detrás de la gran coalición que había cebado la masa monetaria alemana, creando toneladas de pobreza; que se había tenido que mostrar tan pastueña con los aliados; y que, al fin y a la postre, había tenido que poner fin a la resistencia pasiva después de que los franceses invadiesen una parte de su territorio. De alguna manera, incluso se podría decir que poco les pasó. Aunque lo más importante es que les pasó más a unos que a otros.

lunes, abril 27, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (28): El Plan Dawes

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


El juicio por el golpe de la cervecería comenzó el 26 de febrero de 1924, en la Corte Popular del primer distrito de Munich, en la Blutenburgstrasse o calle de Blutenburgo o calle de la ciudad sangrienta (digo yo...) El público de la sala no se puede decir que tuviese muchas ganas de que el acusado fuese condenado; más bien todo lo contrario. El magistrado presidente del tribunal era un juez entonces de 53 palos llamado Georg Neihardt; conspicuo miembro del muy poblado estamento judicial bávaro bastante más que de derechas. Neihardt había conmutado ya la pena de muerte con que había sido condenado el conde Arco-Valley, asesino del comunista Kurt Eisner; en el auto de conmutación, justificó su decisión en el “intenso amor del condenado por su madre patria”. Tenía consigo, en el tribunal, a dos jueces profesionales más, además de dos jueces populares o legos y un, digámoslo en lenguaje taurino, sobresaliente. Neihardt acabó uniéndose al NSDAP en 1933 y fue objeto tras la guerra de un proceso de des nazificación en el que intentaron embargarle unas propiedades, aunque aparentemente apeló y lo paró.