jueves, marzo 26, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (13): El golpe de Kapp


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

Los alemanes recibieron pronto cierto apoyo en su oposición al tratado de Versalles. Por ejemplo, la del economista inglés John Maynard Keynes, quien calificó el tratado de “Paz Cartaginesa”, en el sentido de que era una paz que buscaba arrollar, destruir en realidad, al vencido. El problema que veía Keynes era que los padres de esa idea, en su opinión, no habían sabido, o no habían querido, valorar el hecho de que Alemania no colapsaría sola, sino que las consecuencias serían para toda Europa. Asimismo, Keynes argumentaba que en el tratado de Versalles había un montón de querellas territoriales que se habían cerrado en falso, por lo que aquello no era sino la convocatoria de nuevas sesiones de hostias a cámara lenta.

miércoles, marzo 25, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (12): El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

La Alemania de Weimar, por lo tanto, se convirtió en algo nuevo. No fue una Staatenbund o federación de Estados, como había sido en los tiempos del Sacro Imperio; como tampoco fue un Bundesstaat o Estado Federal, como había sido bajo el káiser; sino un Estado central unitario cuyo poder emanaba del pueblo alemán en su conjunto, o Volksstaat (lo cual quiere decir, automáticamente, que, según la teoría de los iluminados "España no existe hasta la Constitución de 1812", Alemania no existió hasta 1919, y Bismarck fue canciller de una cofradía rociera). El principal problema que se desplegaría pronto es que resulta demasiado arriesgado crear un Estado en el que manda el pueblo, obviamente a través del parlamento, si luego dicho parlamento acaba siendo un sudoku proporcional.

martes, marzo 24, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (11): El sueño erróneo de Hugo Preuss


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

Ni qué decir tiene, el conocimiento en Alemania de las condiciones de los aliados provocó un tsunami de encabrone. El tema no sólo era el futuro de blood, toil, sweat and tears al que estaba abocado el país; algo de lo que muchos de sus ciudadanos todavía no eran muy conscientes, pues toda sociedad moderna está básicamente poblada por especímenes del homo sapiens que están convencidos de que el dinero brota de los árboles y que “los ricos” lo van a pagar todo. El peor problema era la sensación de que los aliados habían traicionado a la Alemania buena, pacifista y amigui que había surgido en la república de Weimar.

lunes, marzo 23, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (10): El error Trianon


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

Si el autor de este blog fuese Gabriel García Márquez, podría escribir: “Muchos años después, cuando, interno en el el campo de concentración de Buchenwald, el capitán Karl Mayr vio llegar a los hombres que lo iban a asesinar, habría de recordar el día en que se fijó en aquel alumno llamado Adolf Hitler”. Mayr, efectivamente, murió en febrero de 1945 en Buchenwald, y murió asesinado. Su pecado: haberse convertido en un socialdemócrata y un anti nazi. La fecha, por lo demás, es muy reveladora. Apenas quedaban unas semanas para el final de la guerra. El tema huele a postrero ajuste de cuentas por parte del hombre que un día estuvo a sus órdenes y que, obviamente, veía el cambio ideológico de Mayr como una traición.

viernes, marzo 20, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (9): El nacimiento de un Führer


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

Adolf Hitler siempre fue un nacionalista panalemán. Ya los primeros testigos que hablaron con él recién llegado a Viena le escuchaban hablar en ese sentido. Según confesó él mismo, los dos políticos que más le influyeron se caracterizaban por su perfil fuertemente nacionalista: Georg von Schörener, líder del Partido Pan Alemán; y Karl Luegen, líder, en aquella época, del Partido Social Cristiano bávaro. De Schönerer sacó Hitler la idea de la unificación de todos los territorios habitados por personas germanoparlantes, germen obvio de la Anchluss. Schönerer, por lo demás, era rabiosamente antisemita. Y tenía dos elementos más, estéticos esta vez, que le gustaron a Hitler: uno, llamarse Führer, jefe; otro, ser saludado con el grito Heil. Lueger, por su parte, era el alcalde de Viena, y tenía unas excelentes habilidades retóricas, así como una especial habilidad a la hora de crear eslóganes cortos y eficientes. Admirar a Lueger le ayudó a Hitler a valorar, en su día, a Josef Göbels.

jueves, marzo 19, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (8): El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 


La lucha duró cinco días. El 6 de mayo, Von Oven declaró que la república de los soviets de Munich había caído. Atrás quedaban más de 600 muertos (233 soldados del Ejército Rojo, 335 civiles y 38 miembros de los Freikorps). En las semanas por venir, caerían unos 400 comunistas y comunistoides más.

miércoles, marzo 18, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (7): Munich


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

En las elecciones de 1919 votó todo dios: el 83%, 30 millones de personas. Entre los seis principales partidos (he acopiado los resultados en un Excel; pero eso llegará al final de la serie) el que recibió el mayor respaldo fue el SPD, aunque sus 165 diputados se quedaron muy lejos de los 212 que hacían falta para una mayoría. En el espacio de centro, se producía un enfrentamiento muy reñido entre Zentrum y el DDP, que entre ambos juntaban tantas sillas como el SPD. La derecha cosechaba un 10% de los votos, clara secuela del cansancio de la guerra y los tiempos imperiales. Mientras que la ultraizquierda, ésa que por una manifa había llegado a pensar que Alemania estaba con ella, sumaba 22 diputados.