No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung
La toma japonesa de Java occidental estaba prácticamente garantizada desde el momento en que lograron controlar la ciudad y el aeródromo de Kalijati, cosa que pasó ya el 1 de marzo. El gobierno holandés de Londres se negó a capitular, y decidió impulsar una estrategia de guerra de guerrillas. Esta estrategia, sin embargo, resultó muy difícil de implantar. Una guerra de resistencia presupone la existencia de un espíritu de resistencia; y la mayoría de los soldados indonesios no tenía tal cosa. A la mayoría de ellos, y yo creo que no se les puede reprochar, la idea de perder sus vidas o sus posesiones por defender a la puñetera Uilemina no era algo que lograsen entender. Así las cosas, el KNIL apenas pudo, o quiso, presentar resistencia.