No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung
Los acuerdos de Linggadjati establecían que, en todo caso, la creación de los Estados federados a la República debería hacerse en colaboración con ésta. Los neerlandeses, sin embargo, procedieron a actuar desde el principio por su cuenta. Además, un poco asustados porque había áreas que no lograban controlar bien, en La Haya se decidió una estrategia basada en crear Estados de pequeño tamaño que, por lo tanto, lo tuviesen más difícil para oponérsele o para decantarse por la nueva Indonesia. De esta manera, partieron Borneo e, incluso, reclamaron la Java occidental, al contrario de lo prometido inicialmente, que era que todo Java sería de la nueva República. Mantener, e incluso incrementar, la presencia neerlandesa en Java fue posible, por lo demás, gracias a que la metrópoli también se desdijo de la promesa de reducir su presencia militar; presencia que, en realidad, fue incrementada. Por último, los neerlandeses procedieron a un reconocimiento formal de la República, pero siguieron intentando asfixiarla económicamente mediante el bloqueo comercial.