El huevo Káiser
Las veleidades del serranismo
El príncipe se pone burro en Viena
Los Borbones parias
Francia, siempre Francia
La varienta inglesa
Enredados en la sotana
Manifiesto y grito
La reconciliación con el monspensierismo
El convenio de Cannes, y su fracaso
La alternativa carlista
La Gorda como problema
Un imbécil destapa la Gürtel de la reina
Las tribulaciones económicas de la no-Corona
De Salamanca a Cuba
El enigma Serrano
La monarquía española, en riesgo de olvido
La solución, militar, por supuesto
La Francia pos Sedán estaba gobernada por un Ejecutivo formado por antiguos regalistas y republicanos moderados, que habían ganado las elecciones convocadas más o menos por orden de Bismarck, que era el hombre que verdaderamente mandaba en el país. En esto, sin embargo, el astuto canciller alemán, que tan fino se mostró en su capacidad analítica en otras cosas, se fijó únicamente en el trazo grueso del tema: que Francia tuviese un gobierno legitimado por las urnas. Le costó, sin embargo, entender hasta qué punto el país estaba dividido.