No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung
Los indonesios, pues, quizás no pueden quejarse precisamente de la dominación japonesa. El indonesio se extendió como lengua de enseñanza hasta la secundaria, y por todas partes se instiló la idea de que Japón traería, el día que pudiera, la independencia al archipiélago. Sin embargo, sí que hubo una sección de la sociedad local que no lo pasó muy bien: la sección femenina.