No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung
El tema indonesio parecía colocado sobre carriles. Pero sólo lo parecía. A finales de 1950, según los plazos que se habían fijado en el pacto, el tema de Nueva Guinea tenía que estar discutido. Sin embargo, por parte de La Haya no parecía existir mucha voluntad para ello. La metrópoli, en los meses anteriores, había nombrado un gobernador, había elaborado un presupuesto trienal, e incluso había introducido una nueva moneda. Sukarno respondió cambiándole el nombre a la isla, a la que comenzó a llamar Irian, y poniéndose crecientemente cabrón con el tema.