Como quiera que el tema de España, la República y la Iglesia ha sido tratado varias veces en este blog, aquí tienes algunos enlaces para que no te pierdas.
El episodio de la senda recorrida por el general Franco hacia el poder que se refiere a la Pastoral Colectiva
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Y ahora vamos con las tomas de esta serie. Ya sabes: los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.
Como me toquéis mucho las pelotas, me llevo el Scatergories
Los amigos peor avenidos de la Historia
Hacia la divinización del señor bajito
Paco, eres peor que la República
¿A que no sabías que Franco censuró la pastoral de un cardenal primado?
Y el Generalísimo dijo: a tomar por culo todo
Pío toma el mando
Una propuesta con freno y marcha atrás
El cardenal mea fuera del plato
Quiero a este cura un paso más allá de la frontera; y lo quiero ya
Serrano Súñer pasa del sacerdote Ariel
El ministro que se agarró a los cataplines de un Papa
El obispo que dijo: si el Papa quiere que sea primado de España, que me lo diga
Y Serrano Súñer se dio, por fin, cuenta de que había cosas de las que no tenía ni puta ideaCuando Franco decidió mutar en Franco
El nuncio Cicognani fue informado desde Roma de la
entrevista que habían sostenido Yanguas y Pacelli, y se le ordenó matar el
partido. Él ya se había visto con Jordana el 26 de enero, pero aun así redactó
una nota en la que recogía buena parte de los argumentos que ya le había dicho
al ministro, en la que afirmaba que los términos del acuerdo cultural con
Alemania introducían gravísimos peligros para la Fe católica. La cúpula
sacerdotal española, por otra parte, estaba entre ingratamente sorprendida y
cabreada por lo que estaba pasando. El cardenal Gomá ya se había quejado varias
veces desde el estallido de la guerra civil sobre determinadas acciones de los
falangistas que no le gustaban; y siempre se le había dicho que la penetración
nazi y esas cosas era una transitoriedad que se acabaría con la propia guerra.
Ahora, la guerra estaba finiquitada en su práctica totalidad, y no sólo no se
veía un detalle, sino que, en realidad, el nuevo Estado español parecía
dispuesto a enquistar todos los apoyos al nacionalsocialismo.