viernes, julio 15, 2022

La implosión de la URSS (32: Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
El trauma de 1993
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro  

------------------------------------ NOTA IMPORTANTE -----------------------------------------------------------

No sé si es buena o mala noticia. Pero, dado que la semana que viene es la última que curra este blog hasta septiembre, habrá sesión doble. Quedan cuatro tomas de esta serie y las agotaremos todas. Habrá post, pues, lunes, martes, miércoles y jueves.

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Llegado el año 1996, Boris Yeltsin era uno de esos raros especímenes de líder político que se encuentra básicamente aislado; que, durante los años, se ha visto aislado por el cabreo generalizado frente a su acción de gobierno; pero que, de alguna manera, se ha convertido en esa típica figura que resulta inconcebible ver caer. Él, para entonces, acorralado también por los problemas de salud, (a finales de 1995 tuvo un tercer episodio cardíaco) piensa en la retirada. Hubiera querido, quizás, ser el Sila ruso, marchándose cuando todavía el pueblo, en general, lo valora. Pero la derrota de Chernomidin en las elecciones de 1995, que fue también una derrota frente a la Historia, le convenció de que no podía marcharse. Para Yeltsin, que el broche de su carrera política fuese el regreso de los comunistas resultaba una idea insoportable.

jueves, julio 14, 2022

La implosión de la URSS (31: El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
El trauma de 1993
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro  



El 11 de diciembre, en una intervención televisada, Yeltsin declara: “Nosotros buscamos una solución política al problema planteado por un miembro de la Federación, la República de Chechenia. Nosotros debemos proteger a los ciudadanos del extremismo armado. Pero actualmente es imposible conjurar mediante discusiones pacíficas el riesgo de una guerra civil total en Chechenia”.

miércoles, julio 13, 2022

La ley de memoria democrática

 

Bueno, pues ya le he echado una primera lectura al anteproyecto de ley de memoria democrática. Os haré algunas apreciaciones sobre el mismo, para luego pasar a una reflexión más genérica, que es la que tengo más interés en hacer.

lunes, julio 11, 2022

La implosión de la URSS (30: los problemas centrífugos)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
El trauma de 1993
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 



En el terreno práctico, Yeltsin se presentó ante las cámaras con la oferta de una especie de pactos de la Moncloa; un “memorando de paz civil”, dijo, un acuerdo social que se firmaría pomposamente en el Kremlin el 28 de abril por los presidentes de las dos cámaras. En dicho pacto, el gobierno se comprometería a mantener su política económica y social dentro de unos límites razonables durante los dos años que quedaban hasta las elecciones legislativas y presidenciales; mientras que los parlamentos se comprometían a mantener una paz legislativa durante dicho periodo.

viernes, julio 08, 2022

La implosión de la URSS (29: el trauma de 1993)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
El trauma de 1993
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

Los diputados rusos, por lo tanto, han tomado la sede del Parlamento, mientras que el Tribunal Constitucional ha declarado ilegal el decreto de Yeltsin disolviendo dicho Parlamento. Pero Yeltsin tiene lo que siempre es más importante, y muy particularmente en Rusia: el poder efectivo. Pavel Sergueyevitch Gratchev, general del Ejército ruso y ministro de Defensa, estaba, a las pocas horas y tras la consiguiente ronda de llamadas, en condiciones de asegurarle al presidente que el Ejército no se podría del lado del Parlamento. Así las cosas, el presidente envía a la tropa a rodear la Casa Blanca. Dos batallones de intervención Dniestr y Delta, y algunos policías, por su parte, habían acudido al llamado de Rutskoi para defender el edificio.

jueves, julio 07, 2022

La implosión de la URSS (28: el reto de ser distinto)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
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The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

Una cosa que es de gran importancia comprender es que, para los rusos, el nacimiento de la Federación Rusa no fue nada fácil. Para empezar, y éste es un tema que quedaría enquistado desde el segundo uno, el origen de la nación rusa: Kiev, había decidido no formar parte de la misma. Tampoco lo estaban las costas bálticas, ni las del Mar Negro. En su tradicional y nunca del todo bien admitido trauma de amor-odio respecto del Imperio zarista, por una parte los rusos se consideraban hijos de la liberación del mismo pero, por otra, de alguna manera también demandaban que las fronteras de su país fuesen las mismas que cuando había sido una autocracia, y un imperio.

lunes, julio 04, 2022

La implosión de la URSS (27: Réquiem por millones de almas)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 



Desde el momento en que Ucrania había comenzado a remover sus deseos independentistas, en 1990, los rusos residentes en Crimea habían comenzado a movilizarse para quedarse en Rusia. Se organizó un referendo, el 20 de enero de 1991, que proponía la creación de una república crimea autónoma. El 90% votaron a favor de esta autonomía que se debería adherir a la Unión, independientemente de lo que hiciese Ucrania.

viernes, julio 01, 2022

La implosión de la URSS (26: Beloveje)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 


Pero todo esto lo hacía don Milhail con una notable miopía: la que le impedía ver cómo habían cambiado las cosas. Antes del golpe de agosto, tan sólo Lituania y Georgia, sobre todo la segunda de ellas, habían dado el paso de proclamar procesos de independencia con todas sus palabras. Estonia y Letonia habían afirmado sus derechos, pero sin llegar hasta el final. Después del golpe, sin embargo, las cosas cambiaron radicalmente. El 20 de agosto, en medio de toda la movida, Estonia proclamó su independencia. Letonia le siguió el 21, Ucrania el 24, Moldavia el 27, Azerbayán el 30, Uzbekistán el 31. El 9 de septiembre, siguió Tayikistán, Armenia el 23, en este caso amparada por un referendo; y Turmekistán el 27 de octubre. Es decir, sólo Bielorrusia y Kazajstán parecían encontrarse cómodas con una faja como la de Novo-Ogarevo; aunque desde el 24 de agosto, el Partido Comunista estaba ilegalizado de facto en Bielorrusia.

miércoles, junio 29, 2022

La implosión de la URSS (25: ¿Borrón y cuenta nueva? Una leche)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 



En la mañana del día 21, sin que realmente se pueda saber muy bien quién dio la orden, y existiendo todavía el Comité de Urgencia, las tropas que habían entrado en Moscú comienzan a retirarse. Ese mismo día, el Parlamento ruso y el Presidium del Soviet Supremo se reúnen al mismo tiempo. Ante el primero, un exultante Yeltsin anuncia su rechazo al golpe de Estado, así como su decisión de asumir el mando de todas las tropas situadas en Rusia. Ante el segundo, proclama que la destitución de Gorvachev ha sido un acto ilegal. El presidente de la Unión fue informado de esta declaración en el avión que le traía a Moscú; información que le llevó a hacerse la idea, equivocada, de que el golpe de Estado no había tenido consecuencia alguna para su poder.

lunes, junio 27, 2022

La implosión de la URSS (24: El golpe)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
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El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro


Aunque Gorvachev y Yeltsin habían firmado una paz estratégica, en realidad seguían seriamente enfrentados. El principal elemento de enfrentamiento entre el comunismo oficial y el gobierno ruso era la regulación de la que ya os he hablado, mediante la cual quedaron prohibidas las estructuras políticas en los centros de trabajo o, si lo preferís, quedaba prohibido el comisariado político monopolístico del comunismo en la economía. La medida tenía sus partidarios y detractores en todas partes pero, sobre todo, contaba con una oposición cerril por parte del comunismo oficial. Valentin Sergeyevitch Pavlov, que había sucedido a Ryjkov como primer ministro, comenzó a hacer declaraciones en contra de su propio presidente Gorvachev, por considerarlo demasiado partidario de la propiedad privada y esas cosas. Las propuestas de Pavlov fueron muy lejos, puesto que aportó la idea de que se le diesen plenos poderes a él, desnudando la presidencia. Propuesta en la que fue apoyado por Vladimir Alexandrovitch Kriutchkov, entonces jefe del KGB.

viernes, junio 24, 2022

La implosión de la URSS (23: La apoteosis de Boris Yeltsin)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
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El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
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Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
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El 28 de marzo tuvo lugar una reunión del Soviet Supremo de Rusia. Para entonces, el enfrentamiento entre Gorvachev y Yeltsin estaba en lo puto peor. El primero había ganado el referendo referido a la Unión. El segundo había ganado la votación referente a la Presidencia de la República y, lógicamente, pensaba presentarse. Lo cual había provocado sendas campañas de opinión pública a degüello de un candidato frente a otro.

miércoles, junio 22, 2022

La implosión de la URSS (22: El referendo)

No es oro todo lo que reluce

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La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
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El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado

Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro  



En la noche entre el 12 y el 13 de enero, estas tropas de paracaidistas rodearon la sede de la televisión lituana en Riga; asimismo, las denominadas OMON, unidades policiales, asaltaron la Academia de Policía. El día 20, unidades armadas atacaron el Ministerio del Interior de la república. Estas acciones dejaron muertos y heridos en gran cantidad. Los gobiernos de los tres países bálticos tomaron la decisión de refugiarse en sus correspondientes parlamentos, alrededor de los cuales la gente montó barricadas para protegerlos. Tanto el Vilna como en Riga se formaron comités de salud pública, formados por conspicuos comunistas, que declararon haber tomado el poder. El centralismo democrático y el poder popular enseñaban la patita, una vez más.

viernes, junio 17, 2022

La implosión de la URSS (20: El annus horribilis del presidente)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
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El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
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Georgia estaba yendo mucho más allá de lo que lo han hecho muchos territorios que han querido escindirse. Allí, además del proceso de independencia propiamente dicho, se vivía un creciente proceso de odio a lo no georgiano; de discriminación de rusos, ucranianos, abjazios o osetios.

miércoles, junio 15, 2022

La implosión de la URSS: (19: La bipolaridad se define)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
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El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado 

Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro


A la vuelta de su triunfante visita a Washington, a Gorvachev lo esperaba en Moscú un dilema de gran importancia. Las personas de su entorno con un perfil menos reformista, como Ligachov o Rykjov, eran de la opinión de que los temas internos estaban tan jodidamente posicionados contra los intereses del secretario general que lo mejor que se podía hacer era aplazar el Congreso del Partido. El problema, como ya os he insinuado, es que, en ese momento, nadie tenía el control sobre el congreso (y los congresos partidarios sólo se convocan cuando sabes exactamente hasta cuántas veces va a ir a mear cada delegado); y, por lo tanto, se quería el aplazamiento para buscar mayorías. Gorvachev, sin embargo, era de la opinión, una opinión acertada en mi opinión, de que el avance del tiempo no haría sino ahondar la división en el comunismo oficial entre reformistas y conservadores; así pues, esperaba que, respetando el calendario, el problema tendría unas dimensiones tratables. Como vemos, pues, el problema de Gorvachev, durante toda su vida, fue el optimismo; el esperar encontrarse problemas tratables allí donde sólo había cisnes negros.

lunes, junio 13, 2022

La implosión de la URSS (18: El hijo pródigo nos salió rana)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado 

Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

Los lituanos no se anduvieron con rositas. Inmediatamente, declararon que el texto de Moscú no era compatible con sus reglas constitucionales y, por lo tanto, no lo dieron por recepcionado. La consecuencia fue que, al día siguiente, se aprobó una ley regulando el estado de excepción; es decir, aquel cambio de estatus social y político que estaba previsto en las leyes soviéticas para los casos en los que alguien pusiera en peligro el propio Estado soviético. Que, para qué nos vamos a engañar, era el caso.

viernes, junio 10, 2022

La implosión de la URSS (17: la supuesta apoteosis de Gorvachev)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado 

Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro



La URSS se sometía a una situación absolutamente desconocida para ella; una situación en la que el Politburó, que no se olvide que formalmente era una institución partidaria y no estatal, de repente no mandaba nada. Los nervios entre el equipo de Gorvachev comenzaron a aflorar, conscientes de que, ahora, el ritmo de los acontecimientos bien podría ser dirigido por otros. El 28 de enero ya de 1990, Yakolev llegó a sugerirle al secretario general la posibilidad de dar algún tipo de golpe de mano para recuperar el poder.

miércoles, junio 08, 2022

La implosión de la URSS (16: Sajarov vence a Gorvachev después de muerto)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado 

Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro


Aunque, como acabo de decir, el poder ligado a Gorvachev logró cómodamente rechazar las propuestas de Sajarov, que no pretendían otra cosa que instilar la democracia literal en los usos soviéticos, no todos los partidos eran tan sencillos de ganar. 

lunes, junio 06, 2022

La implosión de la URSS (15: El Congreso de Diputados del Pueblo)

  No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado 
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

En los días 20 al 24 de noviembre de aquel año, el Partido Comunista de Rumania celebró su XIV Congreso. De manera escasamente sorprendente, el Congreso reeligió como secretario general a Nicolae Ceaucescu, el líder comunista rumano de toda la vida. Para entonces, sin embargo, el discurso oficial comunista rumano estaba ya notablemente divorciado de la realidad, puesto que la policía no daba a basto con tanta manifa. El comunismo rumano había decidido tirar para delante como si nada estuviese pasando; regateó la perestroika de forma burda y pretendió convencerse, más que convencer, de que todo lo que estaba pasando más allá de sus fronteras no estaba pasando en Rumania porque el país, al fin y al cabo, era diferente.

viernes, junio 03, 2022

La implosión de la URSS (14: The Wall)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado 
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

Gorvachev, como ya os he dicho, estaba convencido de que Alemania seguiría partida, porque seguiría existiendo una Alemania alistada en el bloque del Este. Sin embargo, eso pasaba porque la RDA comprendiese lo que su máximo mandatario, desde luego, no estaba dispuesto a comprender: que era necesario abordar reformas. El que tenía razón, sin embargo, era Honecker, a su manera. El máximo dirigente comunista alemán sostenía que la Alemania dizque Democrática no podría evolucionar hacia las reformas, porque el movimiento de oposición no las aceptaría. Ésta es la parte en la que, probablemente, el alemán tenía más información que el ruso. Al fin y al cabo Honecker, a través de la Stasi, tenía fichado a medio país, y conocía los movimientos de todo dios. Por eso, sabía bien que estaban surgiendo en el país movimientos variados de oposición, por lo general nucleados alrededor de la Iglesia protestante (porque entre los católicos hubo hasta ejemplos vomitivos de colaboración con el régimen, a pesar de que la misa les deja bien claro que también se peca por omisión); y que esos movimientos iban al copo.