viernes, septiembre 03, 2021

La Guerra de las Rosas (12) Auge y caída del duque de York

  Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas 


A aquellas alturas de la movida, todo el mundo se preguntaba qué haría Ricardo de York. Y para él llegó el momento de saltar de isla. En septiembre, el duque desembarcó en Chester; y no sólo hizo eso sino que destapó claramente sus intenciones: en las arengas a sus parciales ya no se recataba de decir que había llegado a Inglaterra para reclamar el trono.

miércoles, septiembre 01, 2021

La Guerra de las Rosas (11) Northhampton

  Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas 

Los yorkistas querían que la ciudad de Londres, a través de sus gobernantes, se decantase claramente a su favor. En realidad, cuáles fueron las voluntades exactas a favor y en contra de esta posición, es algo que yo creo que no estamos en condiciones de saber, puesto que los concejales londinenses, en realidad,  no tenían elección. Haberse negado hubiera sido suicida. El feroz Warwick les impidió mantener una posición mínimamente neutral y, por ejemplo, les forzó a contestar con la negativa a la petición de los comandantes de la Torre para que se enviasen algunos alimentos. El 4 de julio, incluso, la ciudad aprobó un préstamo a los yorkistas de 1.000 libras, que era una cantidad bastante más que considerable.

lunes, agosto 30, 2021

La Guerra de las Rosas (10): La Larga Marcha de los York/Neville

 Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas 


Warwick ni siquiera había tenido que sacrificar tropas de Calais para realizar la acción de Sandwich. La inmensa mayoría de la tropa que allí desembarcó estaba formada por ciudadanos de la villa invadida, que habían pasado a Calais para ponerse a disposición del hombre de armas al que admiraban. Lord Rivers, su mujer la duquesa viuda de Bedford, y el hijo de ambos, Sir Antonio Woodville, fueron apresados cuando todavía estaban en la cama. Los yorkistas se hicieron con los barcos que tanto le había costado acopiar al partido Lancaster, y se los llevaron a Calais.

viernes, julio 23, 2021

La Guerra de las Rosas (9): Zasca lancastriano

Señores, hoy cierra el chiringo. Volveremos en septiembre. 


Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas 



En septiembre, según lo convenido, Warwick navegó desde Calais, dejando a Lord Fauconberg al mando del machito. Ese mismo mes, Salisbury partió con sus propias tropas desde El Jamón del Medio (Middleham). Le acompañaban sus hijos Sir Tomás y Sir Juan Neville y por sus muy parciales Sir Tomás Harrington, Sir Tomás Parr y Sir Juan Conyers.

miércoles, julio 21, 2021

La Guerra de las Rosas (8): Si vis pacem, para bellum

Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pacem, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas 



Calais, en todo caso, era un grano en el culo de cualquier gobernante inglés.  La primera vez que Ricardo de York consiguió ser Lord Protector ya le había birlado, en el terreno de los hechos, el mando sobre la ciudad a Somerset. Sin embargo, sus enviados nunca llegaron a entrar en ella. En mayo de 1454, la guarnición del castillo, que como hemos dicho eran unos soldados pijos que cobraban sobresueldos, se rebelaron a causa de los muchos retrasos en el pago de sus soldadas. Reclamaban, o bien dicho pago, o bien que se les permitiese comerciar con la lana que habían afanado en sus correrías. York les dijo que no pensaba pagarles hasta que no le dejaran entrar y en eso estaba la movida cuando Enrique VI recuperó la conciencia y el gobierno.

lunes, julio 19, 2021

La Guerra de las Rosas (7): El nuevo orden

 

Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pax, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  



Las crónicas nos dicen que muchos de los soldados de las tropas reales se batieron con gran bravura. No obstante, el problema era estructural. Una vez abierta una vía ancha e inesperada de acceso al centro de St. Albans, los yorkistas estaban en condiciones de situar varias filas de arqueros hostigando esa plaza central que, de repente, se había convertido en una ratonera. Muchos lancastrianos, incluido el propio rey, recibieron heridas de flecha en zonas del cuerpo que normalmente, en una batalla, están cubiertas por la armadura; dato que nos viene a demostrar que la acción de los yorkistas les pilló en bragas. Las tropas reales aguantaron una media hora; después, comenzaron a dispersarse. Algunas salieron del pueblo y otras, rodeando a Somerset y al propio Enrique, se hicieron fuertes en uno de los edificios. Enrique estaba herido en la nuca; un lugar del cuerpo, insisto, en el que, cuando estás adecuadamente armado para una batalla, las flechas rebotan.

viernes, julio 16, 2021

La Guerra de las Rosas (6): St. Albans brawl

Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pax, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  



Con el rey Enrique en condiciones de ponerse al frente del país, las cosas cambiaron muy rápidamente. El 4 de febrero de 1455, Somerset salió por la puerta de la Torre de Londres. Un mes después Salisbury, el Lord Canciller, dimitió de su cargo. Para él, su labor se había convertido en misión imposible teniendo en cuenta que en el Consejo Privado el recién liberado se había apresurado a aliarse con los Percy. De hecho, Salisbury hubo de pasar por la humillación de anunciar su dimisión delante del conde de Northumberland, el obispo de Carlisle, hijo de éste, y Lord Clifford. No le debió de resultar fácil.

miércoles, julio 14, 2021

La Guerra de las Rosas (5): Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia

 Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pax, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas  


En Heworth Moor, por lo tanto, un odio ancestral se mostró; un odio que en los tiempos siguientes no hizo sino retroalimentarse y crecer. El norte de Inglaterra se convirtió, en buena parte, en un extraño lugar patrullado por patotas de gentes armadas, partidarias ora de los Percy, ora de los Neville, que la liaban leoparda cada vez que se encontraban, además de cometer, siempre que podían, atentados contra las propiedades de quienes eran señalados por ser de la cuerda opuesta. El único actor lógico que podía parar eso era el propio Estado; pero el Estado tenía en su cabeza a un tipo que ni siquiera hablaba.

lunes, julio 12, 2021

La Guerra de las Rosas (4): Los Percy y los Neville

Un rey con dos coronas, y su pastelera señora
La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pax, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.

Las últimas boqueadas  



Para negociar, el rey eligió, inteligentemente, a aquellos miembros del bando yorkista que habían apostado por él. Por lo tanto, metió en la delegación a los dos Neville, Salisbury y Warwick; además de al obispo de Ely, también conocido por su cercanía a Ricardo.

viernes, julio 09, 2021

La Guerra de las Rosas (3): El yorkismo se quita poco a poco la careta

Un rey con dos coronas, y su pastelera señora
La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pax, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.

Las últimas boqueadas 



Cuando Ricardo de York fue nombrado teniente de la Corona en Irlanda, el cargo en Francia que verdaderamente ambicionaba el hombre más rico de Inglaterra fue para el hijo menor de Juan Beaufort, Edmundo, que había sido reconocido duque de Somerset en 1448. York, sin embargo, se resistió todo lo que pudo y, de hecho, no fue hasta julio de 1449 que tomó el barco de las siete para Irlanda.

miércoles, julio 07, 2021

La guerra de las rosas (2): La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York

Un rey con dos coronas, y su pastelera señora
La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pax, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.

Las últimas boqueadas 



Fuera un ataque, un envenenamiento o cualquier otra cosa, lo que está claro es que la muerte del tío de Enrique VI le otorgó a éste la oportunidad de dar pasos en su política. El 28 de julio de 1447, por ejemplo, procedió a nombrar una embajada que habría de negociar la entrega de la fortaleza de Le Mans; entrega que, supongo, querría hacer en 24 horas (chiste). Sin embargo, el espíritu de los halcones en Inglaterra no había muerto con su primer líder; de hecho, se podría decir que, a causa de las muchas dudas existentes en torno de su muerte, se excitó. Prueba de ello es que los propios plenipotenciarios que designó Enrique eran de la cuerda, y se dedicaron a matar el partido con retrasos, consultas y polladas varias, exasperando a Carlos VII.

lunes, julio 05, 2021

La Guerra de las Rosas (1): Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

Un rey con dos coronas, y su pastelera señora
La puerta que abrió Jack Cade parea Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pax, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas

La Inglaterra del siglo XV era un lugar relativamente pacífico. De alguna manera, como le ha pasado y le pasa muchas veces a lo largo de la Historia, en las islas se contemplaba el continente como otro mundo; en Francia, en Borgoña, incluso en los reinos ibéricos, no digamos ya Italia, la guerra era la norma. Un año sin guerras era una cosa muy rara. Pero no en Inglaterra. Los estudiosos, por ejemplo, han demostrado que, durante las primeras décadas de aquel siglo, las inversiones realizadas en las ciudades inglesas para construir murallas prácticamente no existieron. Desde el siglo XIII, la mayoría de las ciudades inglesas disfrutaban del murage, una concesión real que les permitía fijar portazgos para toda aquella mercancía que entrase en su ámbito urbano a cambio de que los ingresos se dedicasen a la protección física de esa misma ciudad. Los murages fueron muy intensamente recaudados en la segunda mitad del siglo XIV, a causa del miedo generalizado que había entonces en Inglaterra de sufrir una invasión francesa. Pero la cosa, luego, se tranquilizó. De hecho, en los tiempos anteriores a la Guerra de las Rosas sólo tenemos noticia de un gran ejército inglés, el levantado por Eduardo IV para cruzar el Canal en 1475.

viernes, julio 02, 2021

Forajidos de leyenda: Henry Brown, el sheriff amigo de Billy el Niño

Una de las cosas que caracteriza el verdadero mundo del Far West es que nada es lo que parece. Malos que acaban siendo buenos, y buenos que acaban siendo malos. Probablemente, nadie explica este fenómeno mejor que la figura de Henry Brown, el hombre que pasó, en muy pocos años, de ser un fiel compañero de la banda de Billy el Niño a recibir el premio de los vecinos de Caldwell, Kansas, por su excelente labor en la defensa de la ley en el pueblo. Un nota de cojones este Brown, que no ha de extrañar que no haya sido protagonista de ninguna de las grandes películas del Oeste porque, la verdad, su figura tiene muy poco de edificante. Aquí la tenéis.

miércoles, junio 30, 2021

lunes, junio 28, 2021

Watergate (14): El último martillazo de Warren Earl Burger

     ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final 

A pesar de la mucha información y el importante volumen de las transcripciones ahora publicadas, el Comité Judicial acabó por dictaminar que toda aquella información era insuficiente para cubrir toda la demanda de datos que ellos habían hecho. John Doar dijo bien claro que todo aquello no se ajustaba a las necesidades percibidas por el comité. Un importante congresista republicano, William Steiger (Wisconsin), resumió muy bien la situación cuando afirmó que, en ese mismo momento, presentarse a una elección exhibiendo el apoyo de Nixon no era sino “una forma más de suicidarse”.

viernes, junio 25, 2021

Watergate (13): It is not easy, but it could be done

     ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final 

Un signo claro de que la suerte de Nixon, si es que alguna vez la había tenido, estaba cambiando rápidamente, era la suerte de sus íntimos. El mismo día de la conferencia de prensa que ya hemos referido, Herbert Kalmbach, su asesor legal personal, se declaraba culpable de haber montado comités electorales falsos para lavar contribuciones electorales recibidas en 1970. Cuatro días después, la oficina del fiscal especial anunció la imputación de Haldeman, Ehrlichman, Mitchell y Colson, a los que acusaba de 24 cargos de conspiración, mentiras y obstrucción a la Justicia.

miércoles, junio 23, 2021

Watergate (12): La última trinchera

    ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final 


Las historias sobre las interioridades financieras de la campaña de Nixon no dejaban de brotar, quizás porque, a causa de su creciente debilidad, la locuacidad de muchos de sus subordinados de entonces, cabe sospechar que muy desengañados, era cada vez mayor. La Prensa también publicó historias sobre cómo Nixon había escondido la plusvalía generosa obtenida por la venta de unos terrenos en Florida a base de registrar toda la operación a nombre de su hija Tricia, amén de otras irregularidades menores, como que se había registrado para votar en California, aunque no pagaba ni un duro de impuestos en dicho Estado.

martes, junio 22, 2021

De indultos

Os contaré una cosa como primera providencia. 

lunes, junio 21, 2021

Watergate (11): El discurso del político acorralado

    ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger

Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final 



El lunes siguiente a aquel sábado tan intensito que había vivido la Casa Blanca y, con ella, todo Estados Unidos, la cosa se relajó por el flanco internacional. Las grandes potencias, todas ellas cada vez menos convencidas de que la guerra árabe-israelí les fuese a aportar ventaja alguna, se apresuraron a patrocinar un alto el fuego decretado por la Casa Inútil (o sea, la ONU) que entraría en efecto en 48 horas. Para el caso Watergate, fue un alto el fuego todavía más corto: el martes, el Comité Judicial del Congreso recibió el permiso para comenzar sesiones de análisis de impeachment, gracias, sobre todo, a los votos demócratas. Ese mismo día, Alexander Haig confesó frente a los periodistas que la orden al FBI de sellar la oficina de Archibald Cox la había dado él personalmente; había acudido al encuentro con los plumillas para convencerlos de que la Casa Blanca no había traspasado la línea roja de la dictadura y los convenció de exactamente lo contrario.

viernes, junio 18, 2021

Watergate (10): Los diez negritos fiscales

    ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


Dos días después de la dimisión de Agnew, el presidente Nixon anunció la designación en su puesto de Gerald Ford, el líder de la minoría de la Cámara. La elección sorprendió a todo el mundo salvo, claro, a Nixon. Buena parte de los republicanos esperaban que el designado hubiera sido Ronald Reagan; ciertamente, el ex gobernador de California había sido un apoyo incansable del presidente; pero también tenía bastantes enemigos en el partido y Nixon siempre quería un segundo plano y gris; en ese sentido, hizo la elección perfecta. Ford, además, era otra cosa: era una persona fiel a la figura de Nixon, como demostraría poco tiempos después cuando, ya presidente, tomó la discutidísima decisión de otorgarle el perdón presidencial a un señor que, por el bien de la democracia americana, debería haber probado el cáterin de la cárcel.