Como quiera que el tema de España, la República y la Iglesia ha sido tratado varias veces en este blog, aquí tienes algunos enlaces para que no te pierdas.
El episodio de la senda recorrida por el general Franco hacia el poder que se refiere a la Pastoral Colectiva
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Y ahora vamos con las tomas de esta serie. Ya sabes: los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.
La nación ultracatólica que no quería ver a un cardenal ni en pintura
No es no; y, además, es no
¿Qué estás haciendo: cosas nazis?
Franco decide ser nazi sólo con la puntita
Como me toquéis mucho las pelotas, me llevo el Scatergories
Los amigos peor avenidos de la Historia
Hacia la divinización del señor bajito
Paco, eres peor que la República
¿A que no sabías que Franco censuró la pastoral de un cardenal primado?
Y el Generalísimo dijo: a tomar por culo todo
Pío toma el mando
Una propuesta con freno y marcha atrás
El cardenal mea fuera del plato
Quiero a este cura un paso más allá de la frontera; y lo quiero ya
Serrano Súñer pasa del sacerdote Ariel
El ministro que se agarró a los cataplines de un Papa
El obispo que dijo: si el Papa quiere que sea primado de España, que me lo diga
Y Serrano Súñer se dio, por fin, cuenta de que había cosas de las que no tenía ni puta idea
Cuando Franco decidió mutar en Franco
Tal y como acordaron el cardenal Gomá y el general Franco en
su entrevista, unos días después el primero de ellos le evacuó al segundo un
escrito que era el pliego de peticiones desplegado durante el encuentro. En
dicho escrito, sin embargo, el astuto primado incluyó alguna morcilla no
tratada verbalmente con el generalísimo. Recordaba Gomá en su escrito que la
ley de abril de 1934, que regulaba los derechos pasivos concedidos a los
eclesiásticos que estuviesen en nómina a 31 de diciembre de 1931, decía que
éstos se beneficiarían de actualizaciones debidas a la amortización de haberes
de compañeros muertos; en esa ley se pensaba en el futuro del paso del tiempo
para un colectivo de beneficiarios públicos sin nuevas incorporaciones; pero,
lógicamente, la guerra había incrementado enormemente esa amortización que, y
aquí estaba la madre del cordero (del cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo), no se había pagado. Gomá
solicitaba reparación para este impago con cargo al sobrante presupuestario de
16 millones y medio. Con fecha 18 de enero de 1939, la sección de relaciones
con la Santa Sede del ministerio de Asuntos Exteriores informó esta petición
diciendo, grosso modo, que y una
polla como una olla.