viernes, marzo 01, 2024

Cruzadas (25): Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno

Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano 


 



La tentativa de Alicia de casar a su hija con un Commeno tenía muchísima importancia. Bizancio siempre había considerado que Antioquía era su posesión, tan sólo provisionalmente dominada por los musulmanes. Que los cruzados la arrebatasen de las manos islamitas para quedársela ellos mismos fue un golpe durísimo en Constantinopla, del que el teórico bando cristiano nunca se recuperaría. Ahora, sin embargo, el mero planteamiento del casamiento había levantado en el Bósforo la ilusión de volver a poner las cosas en su sitio.

jueves, febrero 29, 2024

Cruzadas (24): The bitch is back

Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 




Fulco de Jerusalén reinó desde el 1131 hasta el 1143, y durante ese tiempo lo que hizo, básicamente, fue tratar de explotar en beneficio de sus intereses las muchas y frecuentes divisiones entre los musulmanes. Las tres perlas islamitas: Bagdad, Damasco y Cairo, eran en aquellos tiempos lugares extremadamente peligrosos para un cristiano; pero para un musulmán, dependiendo de sus creencias y de quién mandase en la ciudad en cada momento, el tema tampoco estaba mucho mejor. El mundo musulmán estaba, entonces, petado de revoluciones, rebeliones internas, problemas y problemones. Teóricamente, la media luna tenía a un campeón sólido: Zengi, a quien ya hemos conocido. Sin embargo, el caudillo se portó malamente con los territorios que fue controlando, haciéndose un Pedro Sánchez allí donde llegaba y poniendo impuestos a esto y aquello. Además, era despreciativo con los emires o reyezuelos que se encontraba, fuesen árabes o turcos selyúcidas y, claro, el personal se le rebotaba. Al fin y a la postre, fueron tantos los problemas interiores que se le presentaron que hubo de concluir que no le quedaban tropas para presentarle batalla al cristiano.

miércoles, febrero 28, 2024

Cruzadas (23): Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca

Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 




El año que murió Balduino II, es decir el 1118, un caballero procedente de Champaña, llamado Hugo de Payens. tomó la iniciativa de fundar en Jerusalén, en compañía de otros ocho compañeros, una hermandad a la vez militar y religiosa. El objetivo de la orden era procurar asistencia a los peregrinos pobres que viajaban a los santos lugares. La organización creció muy pronto, entre otras cosas porque fue apoyada sin ambages tanto por el patriarca como por el rey, que les cedió una casa al lado del palacio real, el antiguo templo de Salomón. Por esta razón, a la hermandad se la conoció como La Milicia del Templo.

martes, febrero 27, 2024

Cruzadas (22): El rey ha muerto, viva el rey

Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 



 


El rey Balduino era, por así decirlo, doblemente responsable de resolver el problema de Antioquía. Lo era, en primer lugar, porque , como rey de Jerusalén, era el rey soberano de aquel territorio, como el rey de España lo era del Principado de Asturias; razón por la cual había sido ya su regente. La segunda razón era el vínculo de sangre, pues era suegro de Bohemondo II como padre que era de Alicia, la mujer de príncipe ahora muerto. Bohemondo y Alicia habían tenido una hija, Costanza, que era una niña de cuatro años.

lunes, febrero 26, 2024

Cruzadas (21): Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean

Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 



 

El Bursu había sido atabeg de Mosul antes del 1114; pero, en aquel entonces, una expedición contra los franj que salió bastante mal le había costado el puesto. Ahora había recuperado el puesto, y reaccionó con inmediatez a la llamada de los habitantes de Alepo, por lo que se apresuró a reunir una nutrida tropa. A la llegada del poderoso ejército los cruzados, siguiendo ese espíritu pragmático que como os he dicho cada vez presidía más las acciones en aquel teatro, decidieron que no tenían nada que hacer, así que empacaron las maletas y se marcharon por donde habían venido. Al-Bursuqi, por lo tanto, entró en Alepo y se quedó allí como gobernador. El gesto demostró lo erróneo del movimiento de Balduino, que no había hecho otra cosa que colocar al frente de Alepo a uno de los principales focos de poder musulmán, como era Mosul.

viernes, febrero 23, 2024

Cruzadas (20) Peligro y consolidación

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 


En el momento de la batalla de al-Balat era califa en Bagdad al-Mustarshid; nada más conocer las noticias, se apresuró a investir a Ilghazi con los títulos de campeón de la Fe. La suerte del vencedor, sin embargo, fue corta. Según algún testimonio, tras vencer a los franj, Ilghazi se cogió un moco brutal de bebidas fermentadas, lo que le hizo coger unas fiebres que le duraron casi un mes, Por esta razón, los turcos se tuvieron que quedar quietos parados hasta que a su jefe el borrachuzo se le pasó la hemicránea; lo que le dio tiempo a Balduino a llegar a Antioquía.

jueves, febrero 22, 2024

Cruzadas (19): La muerte de Balduino I de Jerusalén

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 



Comenzando el siglo XII, la expedición cruzada en Oriente Medio, que, para qué negarlo, en sus inicios había tenido mucho de locura impracticable, daba claras muestras de madurez y de consolidación. A decir verdad, un elemento importante de esta consolidación es el importante flujo de peregrinos hacia Jerusalén que las primeras conquistas animaron. Los peregrinos iban y venían; no sólo eso, sino que los propios soldados cruzados, en su mayoría, tenían el concepto de estar de servicio, es decir, soñaban con el día en que tomarían un barco para regresar a casa. Pero el flujo constante de viajeros también contenía hombres armados. En 1110, por ejemplo, el rey de Noruega, Sigurd, viajó a Jerusalén con una tropa y, desde luego, sin el menor deseo de quedarse. Sin embargo, mientras estuvo allí ayudó a Balduino a conquistar Sidón. Luego estaba la actividad de los genoveses y pisanos en la costa.

miércoles, febrero 21, 2024

Cruzadas (18): Relevo generacional

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 


La intervención de rey de Jerusalén fue notablemente beneficiosa para Balduino de Le Bourg. Aun después de haber recuperado Edesa, estaba en una situación bastante frágil frente a Tancredo, aunque éste también había perdido muchos caballeros en la batalla. Sin embargo, Balduino de Jerusalén había creado una jerarquía, por así decirlo. Cuando se había presentado en las afueras de Trípoli para mediar en la querella entre nobles provenzales, allí se había producido una asamblea de nobles muy al estilo europeo, presididos por el rey, que era él. En esa asamblea había estado Tancredo, quien ahora no se podía sustraer a la demanda de autoridad de Balduino. En consecuencia, aunque probablemente él hubiese preferido rearmarse y atacar, Tancredo, enfrentado a una corte de barones que entendían la prevalencia del rey, se vio obligado a llegar a un acuerdo con Balduino de Le Bourg y Joscelin de Courtenay. Ciertamente, no llegó a tanto como para hincar la rodilla delante del rey y jurarle pleitesía; pero sí hubo de aceptar sus designios. Balduino de Jerusalén ganó dos vasallos: los gobernadores de Trípoli y Edesa, aunque ambos estaban notablemente debilitados.

martes, febrero 20, 2024

Cruzadas (17): La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 



Corriendo el año 1105, después de haber escuchado los cuentos de Bohemondo de Taranto, el PasPas Pascual II estaba en condiciones mentales suficientes como para dictar una cruzada contra los cristianos de Oriente. Hay que decir, en honor a la verdad, que cuando el Francisquito recibió mejores informaciones que las que le había dado el resentido príncipe de Antioquía, decidió tascar el freno y libró a la cristiandad del poco edificante espectáculo de una cruzada predicada desde el primer momento como una guerra de exterminio contra hermanos cristianos. Que, bueno, tenemos la tentación de escribir que eso habría sido un escándalo histórico del que nunca se habrían recuperado; pero, la verdad, se han recuperado de cosas parecidas con la elegancia que exhibe todo timador profesional.

lunes, febrero 19, 2024

Cruzadas (16): Las últimas jornadas del gran cruzado

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 


La aparición de los francos en la ribera izquierda del río Balikh puso inmediatamente de los nervios a los emires ortoqid o artúquidas, que eran los vecinos inmediatos del principado de Edesa. Además, el momento había sido especialmente elegido por los cruzados, puesto que la ciudad de Harran acababa de experimentar poco tiempo antes unos serios conflictos internos que, si bien habían terminado ya, no le habían dado tiempo a los gobernadores al mando para tomar el control efectivo de la ciudad.

viernes, febrero 16, 2024

Cruzadas (15): Bohemondo pilla la condicional

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
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La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 



La segunda cruzada había terminado casi antes de empezar, y lo había hecho, aparentemente, con un sobradismo total por parte de los musulmanes, que habían conseguido unas victorias definitivas casi sin bajarse del avión. Algo así tenía que tener consecuencias una vez conocido en Europa, y las tuvo. El fervor cruzado, simple y llanamente, se disolvió. El personal, en el continente, comenzó a pretextar que tenía mucha plancha, y a quitarse de en medio cada vez que alguien hablaba de tirar para Oriente. Esto, a pesar de que, en aquel momento, en la Europa occidental había un claro excedente de soldados para un continente que estaba racionalizando, por así decirlo, su carga bélica, bien por el número de guerras que se planteaban, bien por las características de éstas.

jueves, febrero 15, 2024

Cruzadas (14): Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano
 


Los cuatro ejércitos que conformaron la segunda ola de la cruzada presentan problemas de valoración. Probablemente, si lo que hacemos es una mera suma de soldados y pertrechos, podríamos llegar a la conclusión de que esta segunda cruzada fue incluso mayor que la primera. Pero, en realidad, hay que decir que no lo fue, pues tuvo muchos problemas, en realidad insalvables, para ser una cruzada unida como tal. Esta desunión e incapacidad de coordinación queda evidenciada en el hecho de que los cuatro ejércitos cruzaron el Bósforo cada uno por su cuenta: los lombardos en abril del 1101, los franceses unos días más tarde, y los otros dos más tarde aún. El conde de Nevers estaba en Constantinopla a mediados de aquel año, y el ejército de los duques de Aquitania y Bavaria todavía llegó más tarde. Lombardos y franceses, ciertamente, consiguieron marchar juntos, una vez en Asia Menor.

miércoles, febrero 14, 2024

Cruzadas (13): La cruzada 2.0

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano


Con sus primeras actuaciones como soberano de Jerusalén, Balduino se hizo un Nayim Bukele; demostró tener muy claro que la principal aspiración de sus súbditos era tener más seguridad. Así pues, organizó una serie de expediciones en los alrededores para reducir la presión musulmana sobre sus territorios. Por lo que se refiere a su gran enemigo interior, Dagoberto se había retirado a la iglesia del Monte Sion, donde pretendió tener una actitud conciliadora que, en realidad, era más bien miedo de que Balduino se vengase de él. Le sirvió pues, a pesar de que Arnulfo Malecorne pensaba que con Balduino había llegado su oportunidad de ser de nuevo patriarca, fue Dagoberto quien finalmente coronó a Balduino.

martes, febrero 13, 2024

Cruzadas (12): Jerusalén será para quien la tenga más larga

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 


Los dos señores de la guerra cruzados llegaron a la ciudad escoltados por una nutrida tropa de caballeros y soldados infantes, así como una compañía de soldados pisanos que se les había unido tras haber desembarcado en Laodicea. Para Godofredo y Tancredo la llegada de todas aquellas tropas, que podían ser unos 20.000 efectivos, causó gran alegría. Sin embargo, estuvieron diez días postrándose ante todas las cruces de todas las iglesias y, después, volvieron a marcharse. Su misión en Oriente ya no tenía demasiado que ver con Jerusalén.

lunes, febrero 12, 2024

Cruzadas (11): La difícil labor de Godofredo de Bouillon

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano  


Godofredo, de todas formas, quiso dejar meridianamente claro que el estatus que aceptaba no era propiamente el de un rey. Quiso llamarse algo así como guardián del Santo Sepulcro y dejó claro que no pretendía ejercer un poder omnímodo. Pero ni eso le sirvió. El conde de Toulouse retuvo el control de la ciudadela de la ciudad; Godofredo se la demandó, pero el obstinado provenzal prestó oídos sordos hasta que, finalmente, acorralado por la realidad, aceptó a regañadientes cederle la torre a un tercero, el obispo de Albara, Pedro de Narbona. Probablemente lo hizo imaginando que podría montar algún tipo de celada, pues el obispo era provenzal como él. Sin embargo, días después el clérigo le entregó la ciudad a Godofredo, lo que provocó que Raimondo abandonase teatralmente Jerusalén, acompañado por sus mesnadas, anunciando su presunta intención de regresar a sus tierras europeas.

viernes, febrero 09, 2024

Cruzadas (10): Decidiendo una corona

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano 



Lo que los cruzados perpetraron en Jerusalén será calificado por unos de matanza y por otros de genocidio; los matices, sin embargo, en poco cambian el tono general de una actuación que, incluso liberándonos del presentismo, tiene muy poca justificación. Los tiempos medievales, con su pretendida brutalidad, no justifican, en efecto, cosas como las que pasaron en Jerusalén los días 15 y 16 de julio del 1099.

jueves, febrero 08, 2024

Cruzadas (9): Jerusalén es nuestra

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano 



Como hemos podido ver en estas notas, para los cruzados, cada vez más, la razón, más que fundamental, teóricamente única por la que se habían lanzado a la aventura oriental era, cada vez más, un argumento teórico e incluso difuso que competía con la ambición terrenal, mucho más concreta y palpable. De hecho, puesto que en realidad los hombres medievales no se distinguían de los actuales y, por lo tanto, aplicaban su criterio, entre las tropas cruzadas comenzaba a haber mucha gente, sobre todo en las mesnadas de Godofredo y de Roberto de Flandes, que decía abiertamente que Pedro Bartolomé era un estafador, que lo de la lancita de los huevos era una ful, esas cosas. Sin embargo, los provenzales de Raimondo de Saint-Gilles, que tanto le debían a aquella reliquia, la defendían a muerte. Este enfrentamiento se hizo tan enconado que llegó a producirse el caso de que, estando los cruzados asediando alguna ciudad musulmana, la operación quedase en nada porque el ejército atacante se perdiera en discusiones internas interminables, no acerca de la estrategia de lucha, sino acerca de la autenticidad de la lanza.

miércoles, febrero 07, 2024

Cruzadas (8): Una expedición con freno y marcha atrás

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano 



La animadversión entre Balduino y Tancredo no hizo sino agudizarse. Ambos ejércitos acabaron encontrándose a campo abierto, en Mamistra, y, ante los atónitos ojos de los musulmanes, se liaron a hostia limpia. El 15 de octubre del 1097, Balduino marchó hacia Marash, donde se encontraba la gran armada cruzada. No es que hubiese decidido terminar sus días de aventurero; pero su mujer estaba a punto de morir y su hermano Godofredo guardaba cama tras un accidente de caza. Balduino quería despedirse de su esposa; que no de sus hijos, que ya habían muerto para entonces. Apenas estuvo dos días en Marash, y la principal razón de ello es que el resto de los barones, que conocían ya perfectamente la historia de los normandos asesinados, le dejaron bien claro que no lo querían allí. Así pues, Balduino partió de nuevo, tomando una ruta que sabía no se cruzaría con Tancredo.

martes, febrero 06, 2024

Cruzadas (7): Balduino y Tancredo

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano   


Kerbogha, lógicamente, apenas tenía información del milagro de la iglesia de San Miguel y, además, como musulmán estaba pobremente armado para poder entender algo así y sus consecuencias. Por lo tanto, cuando vio que los cruzados tentaban la salida de la ciudad a campo abierto, en lugar de hacer lo que sus emires le aconsejaron, es decir, comenzar la batalla inmediatamente y hostigarlos para dificultar la salida, les dejó hacerlo, convencido de que en el enfrentamiento directo a campo abierto les iba a dar hasta en el DNI.