lunes, julio 09, 2018

El regente Ciscar (6: regente, y puteado)

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Gabriel Ciscar fue, efectivamente, nombrado como miembro de la Regencia de España el 28 de octubre de 1810. Esta vez no fue nombrado como cuando le designaron ministro de Marina, es decir con un cargo más cara a la galería que otra cosa; de él se esperaba, esta vez, que ejerciese sus funciones, porque la Regencia era el gobierno supremo de España en ausencia de la real familia. Así pues dos semanas después, el 11 de noviembre, Ciscar resigna el mando, o más bien deberíamos decir sus mandos, en Cartagena, y lo hace, además, en manos de un marinero de sonoros nombre y apellido: Marcelo Spínola. Se establece en las afueras de la ciudad como necesaria cuarentena a causa de la epidemia de fiebre amarilla que hay en la ciudad y, por fin, el 20 de diciembre se sube a una corbeta, de nombre La Paloma, para poner proa a Cádiz. Llegó el último día del año y juró su cargo el 4 de enero.

miércoles, julio 04, 2018

El regente Ciscar (5: la Junta Militar)

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Dado que en este blog ya hemos dado cabida a las tribulaciones del militar escocés sir John Moore en su desgraciado paso por España, hay algunas cosas que ahora deberíamos decir pero ya la hemos dicho. De frente y por derecho: el movimiento insurreccional español, desde el punto de vista militar, era una mierda. El alto mando estaba formado por personas que en algunos casos tenían una dudosa fidelidad a la causa, en otros casos estaban seriamente enfrentados entre ellos y, en todo caso, hasta el propio concepto de “alto mando” era algo un tanto inventado.

lunes, julio 02, 2018

El caso Grimaldos (o crimen de Cuenca)

Estamos en la tarde calurosa del 21 de agosto de 1910. En las trochas de Veguilla, en el municipio conquense de Osa de la Vega. Un hombre está pastoreando las ovejas de una finca. Se llama José María Grimaldos. En medio de su labor, de natural esforzada y silenciosa, ve aparecer detrás de una trocha a León Sánchez. Sánchez es el mayoral de la finca de Veguilla y amigo personal de Grimaldos. Dado que el pastor suele estar siempre más o menos en los mismos lugares, Sánchez está acostumbrado a buscarlo cuando quiere compañía, compartir con él algo de picadura y de conversación.

miércoles, junio 27, 2018

El regente Ciscar (4: España, contra el francés)

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En 1808, cuando toda España se sacudió como por una corriente eléctrica cuando fue sabiendo de las abdicaciones de Bayona, Gabriel Ciscar podía decir que era un prohombre consolidado del régimen. Era comandante general de la artillería de Marina, lo cual quiere decir que tenía mando sobre todas las instalaciones y hombres dedicados a dicha actividad en toda España; y, además estaba al mando de la compañía de guardias marinas de la ciudad murciana. Condecorado con la cruz pensionada de la orden de Carlos III, no se podía decir, desde luego, que fuese un mindundi cualquiera; en Cartagena poca gente se podía considerar más principal que él.

lunes, junio 25, 2018

El regente Ciscar (3: en París)


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Ufano se encontraba Gabriel con su nuevo nombramiento, pero pronto hubo de probar en sus carnes ese mal tan español que nos dice que una cosa es que te nombren algo, y otra diferente que ejerzas ese nombramiento. La encomienda concreta, en efecto, se hacía de rogar. La alta política se metió por medio. Como es bien sabido, por aquel entonces un grupo de ilustrados del que formaban parte Cabarrús y Jovellanos consiguieron descabalgar a Godoy de la secretaría de Estado. En el fondo de aquel movimiento se encontraba la indecisión en los escalones elevados del poder sobre si consolidar una alianza con Francia o, todo lo contrario, alejarse de la gran potencia continental del momento. El tema llegó a estar tan enfrentado que el propio Ciscar, en sus cartas, llega a dudar que que nunca pueda realizar la comisión parisina.

miércoles, junio 20, 2018

Isabel (28: Que vienen los españoles, otra vez)

Atenta la compañía con:

Esos tocapelotas llamados presbiterianos
Thomas Cartwright
... y estos tipos nos dan lecciones de civilización
Essex en Normandía
Las cosas salen como el orto
Las cosas salen peor que el orto
El libelo de Parsons tuvo el efecto de un mazazo en el Londres isabelino. Suponía poner negro sobre blanco una cuestión que la reina de Inglaterra siempre había querido considerar únicamente suya y por lo tanto ajena al escrutinio de la opinión pública. De hecho, en el estricto entorno donde tenía total poder, que era su propio palacio, Isabel decretó en su día un cierre a cal y canto, tras el cual fuerzas especiales de policía buscaron en cada rincón todas y cada una de las copias del folleto que había dentro.

lunes, junio 18, 2018

Isabel (27: Felipe II, rey de Inglaterra)

Atenta la compañía con:

Esos tocapelotas llamados presbiterianos
Thomas Cartwright
... y estos tipos nos dan lecciones de civilización
Essex en Normandía
Las cosas salen como el orto
Las cosas salen peor que el orto
La reina Ana, a pesar de que no existe duda de que pensó, como pensó todo el mundo, que los regalos que llegaron de Londres para su vástago eran una mierda, le escribió la típica carta diplomática a Isabel en la que se deshacía en halagos hacia aquel gesto de indiferencia, pero se tomaba cumplida venganza recordándole que ese hijo del que ahora pasaba la vieja portaba el destino de sucederla. Para dejar las cosas claras, los reyes escoceses ya se ocuparon de que el obispo de Aberdeen, que ofició el bautismo del queco, se embarcase en una larga retahíla de disquisiciones históricas sobre los muchos vínculos que unían a Jacobo con los reyes de Inglaterra. Un poema de celebración publicado en Edimburgo, sin duda con la aprobación expresa de Jacobo, lo apelaba de King of all Britain in possession.

miércoles, junio 13, 2018

El regente Ciscar (2: Vamo' a hasé un sistema métrico)

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El hidalgo valenciano al que se le daban bien las mates

La cumbre de la vida profesional (la política es otra cosa) de Gabriel Ciscar llegó, efectivamente, en 1798. En dicho año, su pericia como marino y muy especialmente su dominio de las disciplinas científicas hizo que fuese designado como representante español en la comisión internacional que se formó para establecer el sistema métrico decimal en París.

lunes, junio 11, 2018

El regente Ciscar (1: el hidalgo valenciano al que se le daban bien las mates)

Que España se muestra esquiva y en ocasiones huera con sus personajes y héroes es cosa que, con el nivel que suele haber entre los lectores de este blog, no necesite de mucha más explicación. La labor de desenterrar y otorgar un poquito más de conocimiento público a españoles que lo merecen es ingente y, tal vez por eso, sólo puede llevarse a cabo de cuando en cuando y en adecuadas diócesis. Estas notas que comienzo aquí son una de esas ocasiones, pues hoy os quiero hablar de un personaje del que cuando menos yo creo que se debería hablar mucho más, sobre todo en los textos escolares de Historia, que a veces reservan la gloria para tanto mediocre cuyo único mérito es ofrecer una biografía compatible con conceptos actuales.

En realidad, el personaje que voy a tratar ya nos ha visitado en este blog. Si recuerdan aquellos lectores que lo hayan sido de la historia trazada aquí sobre el cálculo de las dimensiones del metro decimal, tal vez recuerden que, en los párrafos destinados a la polémica en torno a la adopción del sistema decimal por España, se citaba a Gabriel Ciscar. Pues es de don Gabriel de quien queremos hablar aquí, entre otras cosas porque el personaje tiene más dimensiones que la matemática. En realidad, Císcar es un personaje importante para la Historia de España y, diría yo, un ejemplo de coherencia en el pensamiento. Ensayemos, pues, un esbozo geográfico que sea capaz de trazar ese camino de justicia histórica.

Gabriel Ciscar, según el retrato que de él nos han dejado sus contemporáneos, era un hombre alto, delgado y que rara vez abandonaba su gesto serio y hasta adusto. Esto probablemente se justifica por el hecho de que su vida, en buena parte, estuvo presidida por el sufrimiento físico y moral. Además de la pérdida de los suyos, que le golpeó varias veces, él mismo fue persona de escasa salud. A los quince años de edad cayó enfermo de la dolencia-resumen de su época, las fiebres tercianas. Fuera cual fuera en términos precisos la dolencia que lo atacó, se quedó latente en su cuerpo para regresar en episodios agudos durante toda su vida. A los 37 años, padeció otra enfermedad, entonces llamada destilación, que le provocó grandes toses y expectoración sanguínea. Para colmo, Císcar era muy corto de vista, como pronto se dieron cuentas sus maestros en el arte de la marinería.

Gabriel Ciscar y Ciscar nació el 17 de marzo de 1760, segundo hijo de Pedro Ciscar Fernández de Mesa y Rosa Ciscar y Pascual, ambos miembros de una rama de hidalgos rurales de Tortosa que llevaba ya entonces uno dos siglos radicada en Oliva.

La familia Ciscar era una familia pija. Don Pedro era un propietario próspero, con importante educación universitaria, dedicado por completo a la administración de sus heredades y al cumplimiento de las obligaciones para con el bien común que le dictaba su posición altoburguesa (de hecho, fue alcalde de Oliva). Tuvo el matrimonio ocho hijos de los cuales Gabriel, como he dicho, fue el segundo. El mayor de la familia, Fernando, llegó a ocupar sitial en las Cortes de Cádiz; pero no desarrolló su labor con gran interés, pues sus intervenciones son pocas y de escaso fuste.

En 1787, con 27 años de edad, pues, Gabriel se casó con Ana Agustina Berenguer de Marquina. Con este matrimonio Ciscar, que para entonces ya era teniente de fragata, trataba claramente de consolidar su posición, ya que su suegro era un personaje muy importante en aquella España y, de hecho, en el momento de la petición de mano acababa de ser nombrado capitán general de Filipinas. Se casó en Cartagena el 19 de septiembre de aquel año. Sin embargo, Ana Agustina era mujer de poca salud. Un mes antes de la boda, de hecho, estuvo muy enferma de paludismo, y las caídas y recaídas formaron parte de su vida desde entonces. La escasa salud de ambos cónyuges, pues ya te he dicho que el propio Gabriel tenía bastantes problemas en este terreno, le fue legada a los vástagos: de siete hijos que tuvo el matrimonio, sólo dos alcanzaron la mayoría de edad. Incluso en aquellos tiempos de elevada muerte infantil o puerperal, es una tasa inusitadamente elevada. Sin embargo, la que realmente tiene mérito es Ana Agustina, una mujer a la que la medicina moderna con seguridad habría aconsejado evitar los partos pero que, sin embargo, se enfrentó a siete, ello a pesar de que fue el primero de ellos el que le causó más secuelas y problemas, y de haber estado en 1792 a las puertas de la muerte, hasta el punto de que le fue administrado el viático. Murió, sin embargo, bastante más tarde, el 13 de mayo de 1816.

Una buena demostración de que el matrimonio, hasta hace relativamente poco, ha tenido en la sociedad un uso instrumental bastante lejano a la relación por amor que se produce hoy y que se empeñan en vendernos los malos escritores de novela histórica, es que Ciscar no tardó ni un año en volver a casarse tras la muerte de su mujer; matrimonio el suyo que contó con la aprobación inmediata de su suegro, por cierto. En este caso, la elegida estaba en su propia familia, ya que Teresa Ciscar de Oriola era nieta por parte paterna de un hermano de la madre de Gabriel.

Con 57 años y mucha mierda vivida, tanto personal como política, todo parece indicar que este segundo matrimonio de Gabriel fue mucho más tranquilo y frío. Si a su anterior esposa el marino le había dedicado poemas líricos, a esta segunda no parece que Ciscar le dedicase ya ninguna égloga. En todo caso, el matrimonio tuvo dos hijas, Josefa y Rosa; ambas llegarían a la edad adulta. Cuando en 1891 murió Josefa, el rastro sanguíneo de su padre se perdió, si bien pervivió en su hija. En vida, Josefa Ciscar había estado casada con Ramón González Almunia.

Una  característica muy particular de la familia Ciscar, procedente del padre, es la elevada valoración de los estudios universitarios. Ya hemos dicho que el patriarca de la familia los tenía, como los tuvo también Fernando, el primogénito. En ese ambiente, es lógico que Gabriel también sintiese el gusanillo de la formación. Tanto padre como hermano estudiaron para la doctorarse en Derecho; y, la verdad, en un inicio todo los indicios venían a apuntar que el destino de Gabriel sería el mismo. Como estudiante, Ciscar recibió una sólida formación humanística, y de hecho tradujo a varios poetas griegos y latinos. Su ingreso en la Universidad de Valencia, que se produce en 1776, tenía como objetivo estudiar Derecho.

Una Navidad, los estudiantes del aula de Gabriel se apuntaron a una típica astracanada propia de esas fechas, y montaron una movida en la que se negaron a entrar en clase. Juan Antonio Mayans, rector de la universidad, pariente lejano del propio Ciscar, decidió, no sabemos basándose en qué, que él había sido el instigador de la movida, por lo que lo castigó (entonces los rectores podían hacer eso) a estar tres días en un calabozo universitario (entonces las universidades tenían calabozos). Gabriel, hondamente mosqueado con el castigo, decidió abandonar la universidad valenciana. Quiso la casualidad que prácticamente en las mismas fechas en que tomó la decisión de pirarse, una Real Orden crease la compañía de guardias marinas de Cartagena; Ciscar decidió unirse a ella.

Aquello era un giro copernicano para un estudiante acostumbrado a los latines y los textos legales. Lo que se pedía para entrar en la compañía era, sobre todo, matemáticas. Por ello, Ciscar tuvo que matricularse en una academia de preparación de Valencia, dirigida por el sacerdote Gaspar Pérez y Gómez. El cura debía de ser muy bueno enseñando números, porque Ciscar ingresó como guardia marina el 24 de octubre de 1777 y apenas dos meses después se presentaba a los exámenes, obteniendo sobresaliente en matemáticas, geometría y cosmografía, entre otras notas. Para Ciscar se hizo evidente que tenía las aptitudes intelectuales necesarias para ser un buen marino, si bien para el desarrollo de su carrera siempre le jugaría en contra su poca salud y su pobre vista.

Entrando en la academia de Cartagena, Gabriel Ciscar se vinculaba a la enseñanza científica en un país donde era difícil obtenerla de calidad. Sin embargo, ya años antes de su ingreso Jorge Juan se había comprometido en el diseño de curricula formativos en las academias de marina fuertemente dotados para estas materias. Si bien también es cierto que cuando este excelente marino dejó la enseñanza, las academias lo notaron. Sin embargo, Ciscar tuvo la suerte de entrar en la de Cartagena en el momento en que la estaba dirigiendo uno de los marinos más capaces de la época, José Mazarredo. Mazarredo, de hecho, debió de fijarse especialmente en Ciscar, pues en agosto de 1778, cuando éste contaba con 18 de edad, lo nombró ayudante interino de la Academia y le encargó algunas clases. Ese año de 1778, además, fue especialmente importante en la vida de Ciscar, pues en abril fue la primera vez que se embarcó.

La carrera militar de Gabriel Ciscar fue continuada y provechosa. Él siempre se consideró eso mismo: un militar, por encima de todas las cosas. Aprovechó muy bien los vientos de cola que le aportaba el apoyo de Mazarredo a su carrera y, por lo tanto, fue escalando en el escalafón, en ocasiones incluso antes de lo que las normas marcaban. Esto le permitió ser brigadier ya en 1808, lo que hizo que su carrera militar no peligrase por los importantes sucesos que habrían de ocurrir durante aquellos años, y de los que por fuerza habremos de ocuparnos en estas notas.

Paradójicamente, sin embargo, no es por las características que él más valoró en sí mismo por lo que Ciscar fue recordado, o debería serlo. En realidad, son dos los detalles de su vida que realmente marcaron su personalidad: su colaboración en la definición del sistema métrico, y su implicación en la alta política de España, que tantos sinsabores habría de provocarle.

No me ocuparé, por lo tanto, de la larga y prolija carrera militar de Ciscar. Prefiero centrarme más en otras cosas, a la postre, mucho más relevantes.

viernes, junio 08, 2018

Recuerdos

Encontré esto en el cajón de mi blog. Lo referencio, básicamente, porque me he dado cuenta de que nueve años después, sigo pensando lo mismo.

Razones para no tener un Ministerio de Cultura. Julio del 2009.

miércoles, junio 06, 2018

Las islas lejanas




Qué: Las islas lejanas.
Quién: Francisco Ruiz Aldereguía.
Con quién: Ediciones La Rectoral.
Cuánto: 25 lereles (lo mejor y más cómodo es comprarlo a través de Iberlibro).
Calificación: 8,5 sobre 10.

lunes, junio 04, 2018

Isabel (26: el puto niño)

Atenta la compañía con:

Esos tocapelotas llamados presbiterianos
Thomas Cartwright
... y estos tipos nos dan lecciones de civilización
Essex en Normandía
Las cosas salen como el orto
Las cosas salen peor que el orto


Wentworth salió libre, de momento. Y, nada más estar en la calle, comenzó a convocar y asistir a reuniones cuyo objetivo era trabajar un grupo suficientemente relevante dentro del Parlamento como para animar un debate sobre el tema de la sucesión y quién debía tomar decisiones al respecto. La reina, hondamente sorprendida por este movimiento, decretó el ingreso del relapso puritano en la Torre de Londres, donde de hecho gastaría el resto de sus días.

miércoles, mayo 30, 2018

Sudáfrica (y 10; hasta aquí hemos llegado)

a publicados:

Los comienzos de Mandela
Biko
El ridículo internacional que hizo Mbeki con el tema del SIDA sólo quedó enmascarado gracias a la labor de zapa que realizaron tantos palmeros en el mundo occidental, empeñados en convencernos de que la culpa de que la gente muriese a capazos en África a causa de la enfermedad era del Papa de Roma o de las farmacéuticas. Mbeki era un político básicamente demagogo, en la concepción moderna de la demagogia, ya se sabe: decirle cosas que uno sabe que son mentira a tipos que uno sabe que son imbéciles. El flamante presidente de Sudáfrica se vio crecientemente mesmerizado por las teorías de un pequeño conjunto de científicos (entiéndase por científico persona con título universitario en Ciencias; si para una cosa sirvió la polémica del SIDA en África fue para aprender el poquísimo valor que tiene la referencia “soy microbiólogo”, mucho menos “soy médico”) que propugnaban las típicas teorías rompedoras sobre el SIDA: que si no existía, que si se lo habían inventado las grandes potencias en connivencia con las farmacéuticas para profundizar la pobreza en África, que si los antirretrovirales mataban mientras el SIDA no... la típica gran gala de soluciones tontopollas y mistabobas a las que el pueblo, ese ente eternamente sabio, se abrazó gustoso.

lunes, mayo 28, 2018

Sudáfrica (9: Mbeki)

Ya publicados:

Los comienzos de Mandela
Biko
A pesar de todos los problemas que experimentó, y experimenta, el régimen de transición política comandado por Mandela en Sudáfrica, lo que probablemente fue un triunfo sin paliativos, un triunfo conseguido a pesar de las muchas dificultades que se le presentaban al proyecto, fue la construcción de una clase media negra. Era un proceso necesario porque la causa negra necesitaba de esas personas, razonablemente formadas, para tomar los puestos que ahora quedaban vacantes en la estructura estatal y relacionada con el Estado. Puestos hasta ahora reservados a los blancos y que ahora lo estaban a los negros.

miércoles, mayo 23, 2018

lunes, mayo 21, 2018

Isabel (24: continúa el caso López)

Atenta la compañía con:

Esos tocapelotas llamados presbiterianos
Thomas Cartwright
... y estos tipos nos dan lecciones de civilización
Essex en Normandía
Las cosas salen como el orto
Las cosas salen peor que el orto


Essex estaba decidido, pues, a jugar el gran juego del poder en Inglaterra. Lo estaba a pesar de alguna decepción grande, como la negativa por parte de Isabel a su sugerencia de que nombrase Fiscal General de la Corona a Francis Bacon, muy cercano al conde. Isabel, sin embargo, recelaba del Señor Panceta, un tipo que no se mordía la lengua y que se había levantado en el Parlamento para criticar la excesiva presión fiscal de la reina. En realidad, es probable que el detalle de Bacon convenciese a Essex de que no podría subir la escalera del poder peldaño a peldaño, como era costumbre. Que se lo tendría que montar con un golpe de efecto, asunto para el cual la movida de los portugueses era perfecta.

miércoles, mayo 16, 2018

Isabel (23: el caso López)

Atenta la compañía con:

Esos tocapelotas llamados presbiterianos
Thomas Cartwright
... y estos tipos nos dan lecciones de civilización
Essex en Normandía
Las cosas salen como el orto
Las cosas salen peor que el orto


Sir Walter Ralegh escogió a un centenar de sus mejores hombres, con los cuales se aplicó a remontar el Orinoco, luchando contra la corriente, los bancos de arena, los caimanes y el sol. En medio de una nube de mosquitos y esquivando las serpientes incluso dentro de las propias embarcaciones, los ingleses llegaron a adentrarse tierra adentro hasta unos 300 kilómetros. Era una expedición muy complicada, pero sus integrantes llevaron las dificultades casi con alegría, dada la recompensa que esperaban recibir. Y, de hecho, cantaron línea: en un barranco cerca del río Caroní, un afluente del Orinoco, encontraron una piedra que consideraron tenía incrustaciones de oro puro. No tenían herramientas para separarla, pero aun así se llevaron otras piedras más pequeñas que consideraban áureas. A su regreso comprobarían que no valían una mierda.

lunes, mayo 14, 2018

Sudáfrica (8: la Comisión de la Verdad)

Ya publicados:

Los comienzos de Mandela
Biko
La transición sudafricana, sin embargo, estaba lógicamente llamada a experimentar graves tensiones por su eslabón más obvio: qué hacer con los crímenes del pasado segregacionista. El plan de Mandela era que los crímenes del pasado fuesen investigados por una Comisión de la Verdad; una comisión que, en su pensamiento, no buscaría la compensación de los delitos sino una especie de reconocimiento público de los mismos. Frederik de Klerk, quien era adjunto de Mandela en el gobierno no se olvide, rechazó de plano la idea, por considerar que sería simplemente una caza de brujas blancas y que no se preocuparía de investigar los crímenes del ANC. Además, consideraba que esa comisión de la verdad sería “coser con puntos heridas que ya estaban empezando a cicatrizar”.

miércoles, mayo 09, 2018

Sudáfrica (7: La cruda realidad)

Ya publicados:

Los comienzos de Mandela
Biko
Decimos que la frase de De Klerk fue lo más importante de la toma de posesión de Mandela. Y no lo decimos a humo de pajas porque es el mismo Mandela quien la cita en su libro autobiográfico. Esto es así porque la predicción del antiguo Gran Amo Blanco se cumplió a la perfección.