viernes, marzo 14, 2025

La República moribunda (10) Pompeyo



Tiberio Graco
Definición de un enfrentamiento
Malos tiempos para la lírica senatorial
Roma no paga traidores
La búsqueda de un justo medio
Ese hombre (hoy casi desconocido) llamado Publio Sulpicio Rufo
La hora de Cinna
El nuevo hombre fuerte
La dictadura del rencor
Lépido
Pompeyo
Éxito en oriente
Catilina
A Catilina muerto, Pompeyo puesto
El escándalo Clodio (y una reflexión final)


 

La llegada de Pompeyo a Hispania, en efecto, dejó bien claro hasta qué punto las ilusiones que se habían hecho los populares eran ilusiones vanas. Quinto Metelo, también presente en el teatro bélico, obtuvo una serie de victorias contra Hirtuleyo en la Hispania Ulterior que le permitieron unir sus fuerzas a las del propio Pompeyo. Los años 74 y 73 se caracterizaron por vivir una serie de victorias senatoriales seguidas. En el año 73, Sertorio se vio cada vez más rodeado y, además, en el seno de su propio Senado surgió una oposición liderada por Perpena. El conflicto abierto entre Sertorio y Perpena acabó con el asesinato del primero de ellos. Luego Pompeyo venció a Perpena, y lo ajustició.

jueves, marzo 13, 2025

La República moribunda (9) Lépido



Tiberio Graco
Definición de un enfrentamiento
Malos tiempos para la lírica senatorial
Roma no paga traidores
La búsqueda de un justo medio
Ese hombre (hoy casi desconocido) llamado Publio Sulpicio Rufo
La hora de Cinna
El nuevo hombre fuerte
La dictadura del rencor
Lépido
Pompeyo
Éxito en oriente
Catilina
A Catilina muerto, Pompeyo puesto
El escándalo Clodio (y una reflexión final)


Tras su dictadura sin paliativos del año 81, nadie dudaba de que en el año 80 el consulado sería ejercido por Sila y por quien eligiese. Eligió a Quinto Metelo Pío. Con ello, el dictador no hacía otra cosa que reconocer que los Metelos Píos eran el backbone de su poder. Pero tras ejercer el poder ese año, y tras la elección del cónsules del 79 (Publicio Servilio Valia Isáurico y Apio Claudio Pulcher), Sila convocó una contio en la que anunció su retirada politica.

miércoles, marzo 12, 2025

La República moribunda (8) La dictadura del rencor



Tiberio Graco
Definición de un enfrentamiento
Malos tiempos para la lírica senatorial
Roma no paga traidores
La búsqueda de un justo medio
Ese hombre (hoy casi desconocido) llamado Publio Sulpicio Rufo
La hora de Cinna
El nuevo hombre fuerte
La dictadura del rencor
Lépido
Pompeyo
Éxito en oriente
Catilina
A Catilina muerto, Pompeyo puesto
El escándalo Clodio (y una reflexión final)



 

En la Roma de Sila no había cónsules. Era finales del año 82 y los dos magistrados de turno, Cneo Papirio Carbón y Cayo Mario El Joven, estaban muertos. La autoridad, así las cosas, la ejercía Lucio Valerio Flaco, que eran príncipe del Senado y consular (había sido cónsul el año 100). Sila lo citó un día en la marisquería de Koldo y le dijo que consideraba que, para conservar las instituciones republicanas, lo mejor era nombrar un dictador. Y le insinuó que el mejor candidato para el puesto, quizás, era él.

martes, marzo 11, 2025

La República moribunda (7) El nuevo hombre fuerte



Tiberio Graco
Definición de un enfrentamiento
Malos tiempos para la lírica senatorial
Roma no paga traidores
La búsqueda de un justo medio
Ese hombre (hoy casi desconocido) llamado Publio Sulpicio Rufo
La hora de Cinna
El nuevo hombre fuerte
La dictadura del rencor
Lépido
Pompeyo
Éxito en oriente
Catilina
A Catilina muerto, Pompeyo puesto
El escándalo Clodio (y una reflexión final)



La elección de censores del año 86 encumbró a Lucio Marcio Filipo, un hombre relativamente cercano a los populares, y a Marco Perperna. Es importante esta elección porque estos censores eran los que tenían poder sobre la limpieza del Senado de miembros a los que la aplicación de las leyes vigentes dejaba sin curro. Aparentemente, realizaron su labor con rapidez y eficiencia, colocando en lugar de los despedidos a hombres de Cinna.

lunes, marzo 10, 2025

La República moribunda (6): La hora de Cinna



Tiberio Graco
Definición de un enfrentamiento
Malos tiempos para la lírica senatorial
Roma no paga traidores
La búsqueda de un justo medio
Ese hombre (hoy casi desconocido) llamado Publio Sulpicio Rufo
La hora de Cinna
El nuevo hombre fuerte
La dictadura del rencor
Lépido
Pompeyo
Éxito en oriente
Catilina
A Catilina muerto, Pompeyo puesto
El escándalo Clodio (y una reflexión final)


La comprensión de los porqués de la introducción del ejército en la pelea política interior es una más de esas cosas de la Historia en la que hace falta que realices una descompresión. Es importante que te arrebates de muchas de las cosas que para ti son normales, porque entonces esas cosas no existían. Ahora, en concreto, te estoy hablando del patriotismo. El patriotismo, no digamos ya la ideología, no tuvo absolutamente nada que ver en el gesto de las legiones de Sila de no embarcar hacia el Ponto y tirar hacia Roma. No, no lo hicieron porque creyesen en la política que representaba su general, ni porque pensasen que Roma estaba en peligro. Lo hicieron porque sabían que, si se llevaba a cabo la orden de que Mario fuese el comandante de las legiones, éstas se llenarían con sus veteranos, para que fuesen sus veteranos los que, tras la victoria, se llevasen las recompensas en forma de tierras. Aquellos soldados seguían pensando en el Ponto y en sus riquezas; pero fueron a Roma para asegurarse de que fuesen sus riquezas.

viernes, marzo 07, 2025

La República moribunda (5): Ese hombre (hoy casi desconocido) llamado Publio Sulpicio Rufo



Tiberio Graco
Definición de un enfrentamiento
Malos tiempos para la lírica senatorial
Roma no paga traidores
La búsqueda de un justo medio
Ese hombre (hoy casi desconocido) llamado Publio Sulpicio Rufo
La hora de Cinna
El nuevo hombre fuerte
La dictadura del rencor
Lépido
Pompeyo
Éxito en oriente
Catilina
A Catilina muerto, Pompeyo puesto
El escándalo Clodio (y una reflexión final)


En ese momento se hizo bien patente cuál era el principal punto débil de Emilio Escauro y sus proyectos de estabilizar la República bajo un gobierno aristocrático con apariencias democráticas. Cuando los caballeros le pusieron la proa al proyecto de engrandecer la ciudadanía romana, oposición que, además, se encontró con el apoyo de Cayo Mario, pues éste, tras haber abandonado a los populares, se había aliado con la nobleza menor, Livio Druso se volvió hacia el Senado. Pero lo hizo, tan sólo, para descubrir que el Senado eran muchos Senados. Quinto Servilio Cepión, por ejemplo, hizo hilo con los planteamientos de los equites, tan sólo porque le tenía gato a los metelos y meteloides. Encontró ayuda en Lucio Marcio Filipo, que era cónsul aquel año y que era el típico antiguo militante de Podemos (había trabajado codo con codo con Saturnino) que ahora se quería hacer personar sus pecadillos de juventud con ese típico “yo es que he sido del Ku Klux Klan de toda la vida”.

jueves, marzo 06, 2025

La República moribunda (4): La búsqueda de un justo medio



Tiberio Graco
Definición de un enfrentamiento
Malos tiempos para la lírica senatorial
Roma no paga traidores
La búsqueda de un justo medio
Ese hombre (hoy casi desconocido) llamado Publio Sulpicio Rufo
La hora de Cinna
El nuevo hombre fuerte
La dictadura del rencor
Lépido
Pompeyo
Éxito en oriente
Catilina
A Catilina muerto, Pompeyo puesto
El escándalo Clodio (y una reflexión final)


Saturnino estaba muerto y sus leyes estaban todas o casi todas camino de ser repelidas y olvidadas. Pero, de alguna manera, igual que pasaría décadas después con Catilina, había dejado una huella indeleble de gran importancia en la Historia de la humanidad occidental. Aunque es verdad que podemos discutir, y discutir mucho, sobre quién es el auténtico fautor de este elemento histórico, hay muchos elementos para sostener que fue Saturnino quien disparó un cambio social del que ya no se vuelve en la Historia: ese cambio por el cual el ejército se convierte en un actor de la política.

miércoles, marzo 05, 2025

La República moribunda (3): Roma no paga traidores



Tiberio Graco
Definición de un enfrentamiento
Malos tiempos para la lírica senatorial
Roma no paga traidores
La búsqueda de un justo medio
Ese hombre (hoy casi desconocido) llamado Publio Sulpicio Rufo
La hora de Cinna
El nuevo hombre fuerte
La dictadura del rencor
Lépido
Pompeyo
Éxito en oriente
Catilina
A Catilina muerto, Pompeyo puesto
El escándalo Clodio (y una reflexión final)


Para los populares y para Saturnino, controlar los tribunales era un objetivo absolutamente fundamental. Pero si algo tenía claro el joven tribuno de la plebe era que, para resucitar de verdad a los Gracos, hacía falta una reforma agraria y un abaratamiento de las condiciones de vida. Por ello, inmediatamente reclamó una Lex frumentaria que redujese el precio del grano. El tribuno, aparentemente, presentó la misma ley que Graco, redactada en los mismos términos, con apenas variaciones en los precios propuestos. El Senado trató de bloquear la votación de la ley, aduciendo que el Estado no debía subvencionar el precio del trigo.

martes, marzo 04, 2025

La República moribunda (2): Malos tiempos para la lírica senatorial

 



Tiberio Graco
Definición de un enfrentamiento
Malos tiempos para la lírica senatorial
Roma no paga traidores
La búsqueda de un justo medio
Ese hombre (hoy casi desconocido) llamado Publio Sulpicio Rufo
La hora de Cinna
El nuevo hombre fuerte
La dictadura del rencor
Lépido
Pompeyo
Éxito en oriente
Catilina
A Catilina muerto, Pompeyo puesto
El escándalo Clodio (y una reflexión final)


Mario logró el consulado. Pero no sólo eso. Tenía una sólida alianza con los tribunos de la plebe, alianza que sabía le podía reportar muchos beneficios si, como habían comenzado a hacer, los populares lograban controlar la política exterior y de guerra; algo que era una puñalada en el riñón de un Senado que siempre había sido el responsable de ese negociado en exclusiva.

lunes, marzo 03, 2025

La República moribunda (1): Definición de un enfrentamiento






Tiberio Graco
Definición de un enfrentamiento
Malos tiempos para la lírica senatorial
Roma no paga traidores
La búsqueda de un justo medio
Ese hombre (hoy casi desconocido) llamado Publio Sulpicio Rufo
La hora de Cinna
El nuevo hombre fuerte
La dictadura del rencor
Lépido
Pompeyo
Éxito en oriente
Catilina
A Catilina muerto, Pompeyo puesto
El escándalo Clodio (y una reflexión final)


Hace ya 17 años que me ocupé en este blog de una figura histórica que, cuando menos a mí, siempre me ha provocado una intensa curiosidad: la figura de Tiberio Graco. La vida, y sobre todo la muerte, de Graco; en realidad, la peripecia de los Gracos, es un exponente muy fiel de la dinámica que animó la Historia de Roma durante sus tiempos republicanos. Esa dialéctica que tan bien describió Fustel de Coulanges en su La ciudad antigua: la dinámica entre una clase modesta (o popular, como ha dado en llamarla la historiografía) y una elite aristocrática que, tratando de importar algunos esquemas griegos, se consideraba llamada a gobernar la República.

martes, febrero 25, 2025

Huida de Elba (y 16): Diles que voy

 






Como buen militar decimonónico que era, Napoleón no quería ir a ningún sitio sin su caballería. Pero lo muy limitado de sus medios de transporte le obligó a renunciar a los caballos de sus caballeros, pues sólo le cupieron en los barcos los que eran estrictamente necesarios para transportar los artefactos artilleros, y los del Estado Mayor. Confiaba en que en Francia le lloverían los equinos. En la parte positiva, la política de embargo de los buques surtos en la rada de Porto-Ferraio le había permitido controlar una polacra procedente del puerto occitano de Agde, la Saint-Esprit, que vino a sumar 194 toneladas a la capacidad de la expedición. Cuando Jermanowski, que hemos de reconocer debía de ser un tipo de presencia bastante impresionante, se presentó en la cubierta con veinte hombres, el capitán no hizo ademán de protestar. Pero sí protestó, y muy vivamente, cuando los polacos, con esa forma de actuar tan de gentes centroeuropeas, decidieron que pasaban de descargar la mercancía del barco; que era mucho más cómodo tirarla al mar.

lunes, febrero 24, 2025

Huida de Elba (15): La partida

 





En Elba, Napoleón tenía una información más que razonable de todas estas amenazas. Y no lo veía como el peor de los destinos. Solía decir: “Yo soy un soldado; a quien pretenda asesinarme, le ofreceré mi pecho desnudo; pero lo que no quiero es ser deportado”. A pesar de esta declaración genérica y simbólica, lo cierto es que los militares que estaban con el ex emperador trabajaron desde el principio para generar una especie de red de inteligencia que previese cualquier tipo de atentado. Toda persona que desembarcaba en la isla tenía que presentar su pasaporte en la comisaría, indicar dónde iba a residir, y pasar por un interrogatorio.

viernes, febrero 21, 2025

Huida de Elba (14): Las cuitas de María Luisa




Efectivamente: los gestores del nuevo orden europeo, y muy particularmente el principal de ellos, que era Metternich, tenían ante sí la cuestión de si obligarían a Napoleón a divorciarse de una mujer que ya, propiamente, no podía ser su esposa. Aquello era lo que dictaba la lógica de una Europa de fuertes sentimientos religiosos como se gustaba concebir la coalición ganadora. Pero hubiera supuesto un escándalo de proporciones potencialmente tan dañinas que ni siquiera Metternich, a quien no solían dolerle prendas de meterse con unos Castellanos en cualquier charco cenagoso, se le hizo bola.

jueves, febrero 20, 2025

Huida de Elba (13): El emperador de Liliput





En Francia todo el mundo se hacía pajas con el regreso de Napoleón; pero, como suele ocurrir en este tipo de situaciones, allí donde el infrascrito estaba: en la isla de Elba, el ambiente estaba muy lejos de registrar esa excitación. Bonaparte estaba rodeado de personas que elaboraron en esos días, o posteriormente, sus testimonios: Guillaume Joseph Roux Peyrusse, tesorero general de los asuntos en la isla; Vincent Foresi Elbois, despensero; coronel Neil Campbell, oficial de enlace inglés; el general Franz von Koller, barón Von Koller, asistente de Schwartzenberg y comisionado austríaco en la isla; el coronel, más tarde general, Charles Humbert Marie Vincent, responsable de las fortificaciones de la isla, al servicio de Francia (aunque dejó la isla en junio de 1814); André Pons de l'Herault, revolucionario francés que había compartido los destinos de Napoleón; Louis-Joseph-Narcise Marchand, el fidelísimo valet de chambre del emperador, que en 1814 apenas tenía 23 años (viviría 85) y que compartió también su destino; el conde milanés Antonio Litta Biumi; y, finalmente, Hugh Fortescue, segundo conde de Fortescue y normalmente conocido como Lord Ebrington ya que era vizconde de Ebrington. Todas estas personas, como digo, publicaron sus impresiones y diálogos con el emperador durante sus estancias en Elba; y ninguno describe a un Napoleón, en las últimas semanas del Congreso de Viena, pidiendo pista.

miércoles, febrero 19, 2025

Huida de Elba (12): Un balance discutible





El brazo de Talleyrand hubo de torcerse en el tema de Parma. Aquélla era, sin embargo, una lucha para él más vicaria que directa. Donde ya la cosa le era más directa, y consecuentemente se mostró más duro, era en el tema de Nápoles.

martes, febrero 18, 2025

Huida de Elba (11): De nuevo, potencia mundial





El Congreso comenzó sus trabajos el 3 de noviembre. Durante toda su duración, sin duda hubo comisiones y órganos designados para discutir los diferentes temas; pero buena parte de los asuntos se ventilaban fuera de tesitura, sobre todo en visitas entre soberanos. Por lo demás, estamos hablando de la que, probablemente, ha sido la mayor reunión de soberanos y de personas principales de la Historia europea. En Viena estaba la enorme familia imperial austríaca, el zar y la zarina de Rusia, el rey de Prusia, el rey y la reina de Baviera, los reyes de Dinamarca y de Würtemberg, los príncipes herederos alemanes, diplomáticos de todos los países de Europa, el príncipe Eugène Beauharnais (el hombre pretendido por Fouché), el príncipe prusiano-polaco Antoni Henryk Radziwill, el príncipe Karl Philip von Schwartzenberg, uno de los vencedores de Napoleón, el príncipe belga Charles Joseph Fürst de Ligne; el príncipe de Lambesc, Charles-Eugène de Lorraine, la nobleza austríaca e húngara al completo, más una auténtica multitud de curiosos, liantes y espías.

lunes, febrero 17, 2025

Huida de Elba (10): Viena




El tratado de paz de Francia se había firmado el 30 de mayo de 1814. En dicho tratado, Francia no sólo se había rendido. Ésa es la interpretación fácil. En realidad, había renunciado a ejercer su soberanía sobre más de 30 millones de personas. Para los amantes de la cifra y la precisión, aquí os dejo la distribución: departamentos belgas, holandeses, suizos, alemanes e italianos: 13.690.880 personas; ducado de Lucca y Piombino: 179.000; Reino de Italia: 6.703.200; provincias ilíricas y Siete Islas: 1.943.418; Francfort, Berg, Erfurt, Neuchâtel, la Pomerania sueca y otros territorios: 1.290.805; Westfalia: 1.928.799; ducado de Varsovia: 3.929.636; Sajonia: 2.085.911.

viernes, febrero 14, 2025

Huida de Elba (9): La conspiración bonapartista sin Bonaparte




El primer problema, efectivamente, era pulsar la voluntad tanto de María Luisa como del príncipe Eugène, pues ninguno de los dos estaba muy a mano. Además, Fouché deseaba que, antes de dar el golpe, se produjese esa novedad que también esperaba el rey, es decir, que Napoleón fuese sacado de Europa; el ex ministro del emperador temía que, si se daba el golpe en Francia y Napoleón estaba cerca, lo más probable es que reaccionase diciendo que qué Regencia ni Regencia, que el que tenía que volver, era él. Y los conspiradores, sobre todo Talleyrand, eran conscientes de que eso rompería Francia, además de convertirla en una paria internacional. Por último, hacía falta conocer el sentir de la Corte de Viena, o sea, de Metternich. Había que asegurarse de que no invadirían el país.

jueves, febrero 13, 2025

Huida de Elba (8): Una situación cada vez más deteriorada



La difícil restauración
Los exiliados
Una monarquía anárquica
Esto no durará
Soult
El affaire Raucourt
Ceguera borbónica
Una situación cada vez más deteriorada
La conspiración bonapartista sin Bonaparte
Viena
De nuevo, potencia mundial
Un balance discutible
El emperador de Liliput
Las cuitas de María Luisa
La partida
Diles que voy


 

Los problemas de la leva tenían plena lógica. A unos ciudadanos como los franceses, que hacía nada habían dominado Europa y que, al fin y a la postre, se habían rendido en una guerra en la que defendían sus fronteras, obviamente no les motivaba demasiado una coalición cuyas principales prioridades eran asegurarle al rey de Sajonia la posesión de una de sus provincias y restituirle el reino de Nápoles a la casa de las Dos Sicilias. Aquello, pues, era como ser ucraniano, rendirse ante Rusia y, después, tratar de sentirse motivado porque la misma Rusia te invitaba a aliarse con ella para ir a la guerra en Indonesia.

miércoles, febrero 12, 2025

Huida de Elba (7): Ceguera borbónica



La difícil restauración
Los exiliados
Una monarquía anárquica
Esto no durará
Soult
El affaire Raucourt
Ceguera borbónica
Una situación cada vez más deteriorada
La conspiración bonapartista sin Bonaparte
Viena
De nuevo, potencia mundial
Un balance discutible
El emperador de Liliput
Las cuitas de María Luisa
La partida
Diles que voy


 

Con estos antecedentes no del todo edificantes, el personal no estaba en la mejor situación para enfrentar el 21 de enero. Y esto se notó en que la actitud de la mayor parte de la gente al paso del cortejo fúnebre, sin llegar a ser retadora, tampoco fue de gran respeto. De hecho, durante el camino hubo un accidente, ya que uno de los caballos, en el bulevar de los Italianos, resbaló y se cayó, provocando una sonora y global carcajada en las calles. El duque de Orléans, al fin y al cabo hijo de un traidor a los ojos realistas (el conocido como Philippe-Egalité) fue abucheado por grupos legitimistas. Allí, como se puede ver, había leches para todos. Sobre todo en el faubourg Saint-Denis, la cosa ya parece que tomó tintes bastante polémicos. No se dejaron de escuchar gritos de à la lanterne!; y los propios soldados que guardaban el orden de la marcha le cantaban al carro la cancioncilla Bon voyage, monsieur Dumollet.