Seguiremos hablando de la labor inquisitorial en
Italia, aun a costa de que el lector pueda pensar que nos estamos recreando en
la suerte y/o que estamos siendo, por decirlo malamente, demasiado pesados.
Pero, vaya, es que sobre la Inquisición hay muchas cosas que contar, que no se
cuentan a menudo.
miércoles, noviembre 16, 2016
Trento (9)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia. Luego hemos pasado a los primeros pasos de la Inquisición en Italia y su intensificación bajo el pontificado del cardenal Caraffa y la posterior saña con que se desempeñó su sucesor, Pío IV.
lunes, noviembre 14, 2016
EEUU (42)
Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.
Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson.
Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.
Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.
Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano y, luego, ya nos hemos metido de lleno en el nacimiento del imperialismo y la guerra contra España, que marca el comienzo de la fase imperialista del país, incluyendo la política asiática y la construcción del canal de Panamá.ç
Tras ello nos hemos metido en una reflexión sobre hasta qué punto la presidencia de Roosevelt supuso la aplicación de ideas de corte reformador o progresista.
Taft
ganó por 7.679.000 votos contra 6.409.000. Cuando llegó a la Casa
Blanca, se desplegó como un presidente más conservador que su
antecesor. Sin embargo, se desató como un usuario industrial de la
Sherman Act, bajo la cual inició en cuatro años el doble de casos
judiciales que su antecesor en ocho. Eso sí, sus dos principales
casos, contra International Harvester y US Steel, salieron como la
mierda. Además, Taft se giñó ante su gran oportunidad anti-trust.
En 1911 el Supremo falló, en un caso iniciado por TR, que las
grandes empresas petroleras y del tabaco debían disolverse. Sin
embargo, Taft les permitió distribuir sus acciones originales de una
forma que diluyó de forma clara el espíritu de la decisión.
jueves, noviembre 10, 2016
EEUU (41)
Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.
Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson.
Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.
Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.
Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano y, luego, ya nos hemos metido de lleno en el nacimiento del imperialismo y la guerra contra España, que marca el comienzo de la fase imperialista del país, incluyendo la política asiática y la construcción del canal de Panamá.
Ahora que le hemos dado la vuelta a la esquina del siglo XX, es importante detenernos en un aspecto de la evolución de los Estados Unidos que a menudo queda soslayado por muchos puntos de vista, notablemente los europeos. A los europeos, en efecto, nos gusta juzgar a los Estados Unidos como un jardín ultraliberal donde ninguna de las ideas, digamos, progresistas, tiene el menor espacio. En realidad, esto no es así. Estados Unidos también ha tenido, y tiene, sus coqueteos con la política que nosotros diríamos socialdemócrata y, de hecho, ha tenido esos escarceos desde muy pronto en su existencia. Pero muy especialmente, como decimos, con el cambio de siglo.
lunes, noviembre 07, 2016
Trento (8)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia. Luego hemos pasado a los primeros pasos de la Inquisición en Italia y su intensificación bajo el pontificado del cardenal Caraffa.
El Papa Pío IV, en efecto, adoptó, desde el primer minuto de su pontificado, una posición pragmática. Entendía lo que muchos de quienes lo habían apoyado opinaban sobre los excesos de la Contrarreforma durante los años de Caraffa; pero, al mismo entendía que la Iglesia se encontraba en una situación muy comprometida que no aconsejaba, precisamente, ponerle la proa a los pocos o muchos que se comprometiesen con la defensa de la fe. Así las cosas, bajo su mandato la labor del Santo Oficio, ciertamente, no se ralentizó que digamos. De hecho, el Papa se aplicó desde el primer momento a recuperar a muchos de los que se habían escapado de las cárceles de la Inquisición durante los días convulsos de la agonía de su predecesor. Nombró a su propio sobrino, el también cardenal Carlos Borromeo, para que formase parte del Santo Oficio, donde se desempeñó con gran celo.
El Papa Pío IV, en efecto, adoptó, desde el primer minuto de su pontificado, una posición pragmática. Entendía lo que muchos de quienes lo habían apoyado opinaban sobre los excesos de la Contrarreforma durante los años de Caraffa; pero, al mismo entendía que la Iglesia se encontraba en una situación muy comprometida que no aconsejaba, precisamente, ponerle la proa a los pocos o muchos que se comprometiesen con la defensa de la fe. Así las cosas, bajo su mandato la labor del Santo Oficio, ciertamente, no se ralentizó que digamos. De hecho, el Papa se aplicó desde el primer momento a recuperar a muchos de los que se habían escapado de las cárceles de la Inquisición durante los días convulsos de la agonía de su predecesor. Nombró a su propio sobrino, el también cardenal Carlos Borromeo, para que formase parte del Santo Oficio, donde se desempeñó con gran celo.
viernes, noviembre 04, 2016
EEUU (40)
Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.
Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson.
Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.
Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.
Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano y, luego, ya nos hemos metido de lleno en el nacimiento del imperialismo y la guerra contra España, que marca el comienzo de la fase imperialista del país.
Nada más terminar las negociaciones sobre las Open Door notes, un grupo de nacionalistas radicales chinos, organizados como la Orden de los Puños Literarios, Patrióticos y Armoniosos, normalmente llamados boxers para abreviar, se alzaron contra los extranjeros en su país, aprovechando las obvias facilidades que tiene un chino para descubrir a cualquier occidental a la legua. Fueron derrotados por una fuerza internacional de intervención, que es recordada en la famosa peli 55 días en Pekín; aunque por el camino habían producido centenares de muertos y la destrucción de muchos bienes materiales.
miércoles, noviembre 02, 2016
Una odisea equina
![The Perfect Horse: The Daring U.S. Mission to Rescue the Priceless Stallions Kidnapped by the Nazis de [Letts, Elizabeth]](https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/51isNPi86fL.jpg)
Quién: Elisabeth Letts.
Qué: The perfect horse. The daring US mission to rescue the priceless stallions kidnapped by the nazis.
Con quién: Ballantine Books. Fue editado en agosto de este año, así pues no es probable que haya traducción al español.
Cuánto: 16 napos en Kindle.
Nota (0 a 10): 7,5
Etiquetas:
II guerra mundial,
Lecturas,
Siglo XX
miércoles, octubre 26, 2016
Trento (7)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia. Luego hemos pasado a los primeros pasos de la Inquisición en Italia.
El Papa Julio III era personalmente un hombre entrañable y de buen carácter. Como le suele ocurrir a las gentes de esa pata, era más bien asténico cuando se veía ante un enfrentamiento, de modo que lo que más prefería era no tener que decidir. Caraffa y Ghislieri eran todo lo contrario que él: eran decididos y echados para delante, constantemente exigentes. En este entorno, resulta lógico que el titular de la sede del Vaticano, por lo general, los dejase hacer.
El Papa Julio III era personalmente un hombre entrañable y de buen carácter. Como le suele ocurrir a las gentes de esa pata, era más bien asténico cuando se veía ante un enfrentamiento, de modo que lo que más prefería era no tener que decidir. Caraffa y Ghislieri eran todo lo contrario que él: eran decididos y echados para delante, constantemente exigentes. En este entorno, resulta lógico que el titular de la sede del Vaticano, por lo general, los dejase hacer.
lunes, octubre 24, 2016
Patarinos
De alguna manera, o de muchas, estas notas has de contemplarlas en relación con algo que ya hemos escritoaquí sobre los paulicianos; y. sobre todo, los bogomilos.
No hace mucho rato hemos asomado por la
ventana de este blog a dos de las mayores herejías maniqueas de la
Edad Media europea: los paulicianos y los bogomilos. A los bogomilos
los dejamos, de hecho, amplia y sólidamente establecidos tanto en
Constantinopla como en Bulgaria, que verdaderamente parecieron, en
algún momento del siglo XII, sus sedes centrales permanentes. Pero
las cosas iban a cambiar un poco; el bogomilismo estaba llamado a ser
más multinacional.
miércoles, octubre 19, 2016
EEUU (39)
Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.
Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson.
Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.
Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.
Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano y, luego, ya nos hemos metido de lleno en el nacimiento del imperialismo y la guerra contra España.
Con la guerra contra España, Estados Unidos inauguró una nueva etapa en su existencia, y yo diría que en la existencia de la guerra internacional. Hasta 1898, más o menos, todas las guerras en las que se había visto envuelta una nación tenían una clara razón de ser para ella; o bien estaba siendo agredida, o bien lo estaban siendo sus intereses, o bien tenía ambiciones expansionistas, vengativas o de orden religiosos que en su tiempo se reputaban legítimas. En 1898, sin embargo, Estados Unidos ni tenía un interés amenazado, ni podía considerarse mancillado en su honor por nada. Todo lo que tenía era una sospecha respecto del Maine, tan feble que ni siquiera a las primeras de cambio la comisión de investigación, a pesar de que le habría encantado, fue capaz de estatuir la culpabilidad española en el evento. Cuba fue la primera vez que Washington se metió, con armas y bagages, en un fregado que no le iba directamente. No sería la última. El Washington Post lo dejó bien claro en un preclaro editorial, en el que escribió: “Parece que tenemos una nueva conciencia: la conciencia de nuestra fuerza. Y que tenemos el apetito de enseñarla”.
domingo, octubre 16, 2016
Bogomilos
De alguna manera, o de muchas, estas
notas has de contemplarlas en relación con algo que ya hemos escritoaquí sobre los paulicianos.
Si en el Alta Edad Media europea había
un lugar que estaba fértil para la crianza de las herejías y, muy
notablemente, del maniqueísmo, ése lugar era la península de los
Balcanes. Aquellos territorios que, no hacía mucho, habían provisto
al Imperio Romano de sus mejores soldados, había visto cómo su
estrella declinaba con la derrota de Adrianópolis. Los Balcanes
fueron sucesivamente invadidos por los godos, los hunos y los avaros,
todos ellos con bastante malas intenciones respecto de la población
local, que por ello abandonó su incipiente existencia urbana y
prefirió irse a vivir al culo del mundo, en la altura de las muchas
montañas de la zona. Allí, sobre todo en los Cárpatos, el
balcánico de toda la vida habría de resurgir con nombres como
valaquio o rumano. Pero, sobre todo, los amplios espacios que dejaron
libres en la región estos balcánicos de origen fueron ocupados por
los eslavos.
jueves, octubre 13, 2016
Trento (6)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia.
Luego hemos entrado a ver el grave problema que supuso la penetración de la Reforma en Italia.
Todos aquellos esfuerzos papales, como decíamos, acabaron en el cesto de los papeles y, de hecho, no pocos de quienes fueron fichados entonces por el Vaticano acabaron malamente. En realidad, Roma haría, ante la seria amenaza protestante en Italia, aquello que se le daba mejor hacer que, sin duda, era ponerse de canto y comenzar a repartir hostias, y no precisamente en su sentido litúrgico.
Luego hemos entrado a ver el grave problema que supuso la penetración de la Reforma en Italia.
Todos aquellos esfuerzos papales, como decíamos, acabaron en el cesto de los papeles y, de hecho, no pocos de quienes fueron fichados entonces por el Vaticano acabaron malamente. En realidad, Roma haría, ante la seria amenaza protestante en Italia, aquello que se le daba mejor hacer que, sin duda, era ponerse de canto y comenzar a repartir hostias, y no precisamente en su sentido litúrgico.
lunes, octubre 10, 2016
Ego cum isto boneto
Este post se lo dedico al doctor,
a la persona,
que un día pronunció delante de mí
las dos palabras malditas:
"Es maligno".
a la persona,
que un día pronunció delante de mí
las dos palabras malditas:
"Es maligno".
De la Humanidad hay cosas que están claras, y otras que no tanto. Pero una está fuera de toda discusión: alberga, con seguridad, más tontos que rodamientos. En la nómina del género humano pace una cantidad inacabable de mistabobos, tontos de la mata de habas, creyentes disparatados y gentes de otros variados pelajes, que creen, simple y llanamente, no lo que ven ni lo que pueden adverar, sino lo que quieren creer. De esta audiencia tan nutrida han vivido siempre los charlatanes, mejor o peor intencionados. En el fondo, este post, sin hablar de esta gente, la hace protagonista.
martes, octubre 04, 2016
Trento (5)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia.
Al contrario de lo que pueda parecer en un principio,
la Reforma luterana, cuando se produjo, tuvo un importante impacto en la península
italiana. Los cristianos de la península, que eran casi todos, se mostraron
desde el principio muy interesados por la doctrina de la justificación absoluta
por la muerte de Jesús y la fe, lo cual no es de extrañar puesto que a quien
creía en ella lo liberaba de la presión y la disciplina de los sacerdotes, que
en Italia, como en España, era muy estrecha.
miércoles, septiembre 28, 2016
Trento (4)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús.
La Compañía de Jesús nació en el momento más necesario
para el papado. Escandinavia e Inglaterra habían salido ya de su ámbito de
influencia, y en Alemania la lucha se estaba perdiendo claramente. Sin embargo,
lo más importante en el Vaticano no era eso. Lo más importante eran las fuertes
tendencias de oposición que se apreciaban en los bastiones católicos de Europa,
como Francia, Italia o España, donde había mucha gente que estaba bastante
hasta los huevos de los escándalos de la Curia. Una de estas personas era el
emperador en persona, Carlos, quien demandaba una reforma a fondo de la
institución.
lunes, septiembre 26, 2016
EEUU (38)
Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.
Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson.
Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.
Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.
Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano.
Estamos ya en el último cuarto del siglo XIX; una época en
la que van a pasar muchas cosas, no sólo en los Estados Unidos sino también en
el mundo entero. El año 1873 fue testigo de un pánico de negocios muy intenso
que provocó una caída generalizada de los precios. Aquella deflación, unida a
la mayoría de edad experimentada por ese proceso que conocemos como Revolución
Industrial, provocó una enorme competencia entre los países más ricos del
planeta. Todos ellos, sin excepción, se entregaron a la conquista de mercados y
de provisiones de materias primas a través de políticas coloniales. Estados
Unidos no permaneció ajeno a aquel fenómeno; de hecho, para el país había
comenzado eso que Gore Vidal ha llamado su etapa imperial.
miércoles, septiembre 21, 2016
Trento (3)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos.
La esencia de los jesuitas no es algo nuevo. La íntima unión
entre el mundo caballeresco y religioso, entre la cruz y la espada, es algo con
lo que la religión católica llevaba coqueteando, y más que coqueteando, desde los
siglos de las cruzadas. En Europa, sin embargo, esta identificación
colaborativa hacía desaparecido en buena medida, con la única excepción de
España. España, ya en los tiempos del Renacimiento, era diferente. Como nación,
tenía una especificidad que ninguna otra nación de Europa podía mostrar, y era
ese proceso que aquí conocemos como la Reconquista, esto es, el largo camino de
siglos por el cual la religión cristiana recuperó de manos del moro el solar
que un día había sido suyo.
lunes, septiembre 19, 2016
Trento (2)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma.
En el año 1012, un religioso llamado
Romualdo, residente en Camaldoli, pueblo toscano cercano a Arezzo,
había fundado una orden religiosa que tomó su nombre del lugar
donde nació; sus acólitos pasaron a llamarse camaldulos o, más
comúnmente, camaldulenses. Los camaldulenses se consolidaron como
una vertiente especialmente dura de la regla benedictina, que es uno
de los grandes pilares de la vida monástica católica. Los
camaldulenses vivían en ermitas, concentrados en pequeñas células
separadas unas de otras, que únicamente se unían en el oratorio a
las horas de oficios divinos. Llevaban una vida rigurosa que incluía
periodos prolongados de silencio total. No podían comer carne rien
du tout.
jueves, septiembre 15, 2016
Trento (1)
Hace tiempo que quería plantearme escribir la Historia de la
contrarreforma católica y, muy especialmente, el Concilio de Trento. La verdad,
es un pedazo de la Historia de Europa que me apasiona de forma especial, y que
de hecho encuentro verdaderamente interesante. Hay momentos históricos que
presentan perfiles especialmente intensos, y la Contrarreforma es uno de ellos.
Pocas veces antes, y pocas veces después, ha estado Europa tan sometida a
tensiones y críticas en una situación tan dividida. La Contrarreforma es la
responsable de que muchas cosas en nuestras vidas sean como son, por mucho que
nosotros, con ese narcisismo contemporáneo de quien cree que todo lo que no ha
ocurrido el mes pasado no tiene importancia para su vida, creamos que ésos son
tiempos rancios que no nos conciernen.
Lejos de ello, el siglo de Trento tiene muchas cosas que hoy
tenemos por modernas: ruptura sistémica, desarrollo de nuevas soluciones,
conflictos diplomáticos larvados en los cuales las partes pasaban de amigas a
enemigas con gran facilidad... En realidad, estamos hablando de unos tiempos
más modernos de lo que creemos. En última instancia, ya sabes: es mi blog, y
eso quiere decir que escribo sobre, literalmente, lo que me apetece.
Ponte cómodo. El viaje será largo, porque hay bastantes
cosas que contar.
lunes, septiembre 12, 2016
El jefe de Estado que se tiró de un tren
Hay mucha gente en este mundo que cree en la bondad intrínseca del voto. Quiero decir, gentes que admiten que una persona puede equivocarse, pero ocho o diez millones, ni de coña. La consecuencia lógica de pensar esto es pensar que lo que la gente vota siempre está bien votado y que el pueblo es intrínsecamente sabio.
Como idea, no esta mal. Como realidad, es una gilipollez.
La gente, más a menudo de lo que creemos, no solo vota gilipolleces, sino que vota a perfectos gilipollas. No me refiero al típico político, tipo Aznar o Zapatero, del que unos dicen que es galgo y los otros que podenco. Me refiero a gente tonta del culo o inútil total, a los que ni su madre defiende. Por increíble que pueda parecer, este tipo de personajes también llega lejos. Hoy os quiero referir la historia de uno de estos; un tipo desbaratado, como cantaban Los Payasos de la Tele de don Pepito y don José. Un persona que estaba mal de la cabeza, y no es una forma de hablar; pero que se las arregló para ser, ahí es nada, presidente de la República Francesa.
Como idea, no esta mal. Como realidad, es una gilipollez.
La gente, más a menudo de lo que creemos, no solo vota gilipolleces, sino que vota a perfectos gilipollas. No me refiero al típico político, tipo Aznar o Zapatero, del que unos dicen que es galgo y los otros que podenco. Me refiero a gente tonta del culo o inútil total, a los que ni su madre defiende. Por increíble que pueda parecer, este tipo de personajes también llega lejos. Hoy os quiero referir la historia de uno de estos; un tipo desbaratado, como cantaban Los Payasos de la Tele de don Pepito y don José. Un persona que estaba mal de la cabeza, y no es una forma de hablar; pero que se las arregló para ser, ahí es nada, presidente de la República Francesa.
miércoles, septiembre 07, 2016
Estados Unidos (37)
Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.
Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson.
Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.
Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.
Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland.
En buena parte, este resultado del regreso de Cleveland no se debe a él; se debe al nacimiento, al oeste del Mississippi, de un nuevo partido, conocido como los populistas, que consiguió un millón de votos y cuatro Estados para su candidato, el general James B. Weaver de Iowa. Y es que la penúltima década del siglo supone para Estados Unidos el auge del populismo como estrategia política.
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