viernes, febrero 23, 2024

Cruzadas (20) Peligro y consolidación

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano 


En el momento de la batalla de al-Balat era califa en Bagdad al-Mustarshid; nada más conocer las noticias, se apresuró a investir a Ilghazi con los títulos de campeón de la Fe. La suerte del vencedor, sin embargo, fue corta. Según algún testimonio, tras vencer a los franj, Ilghazi se cogió un moco brutal de bebidas fermentadas, lo que le hizo coger unas fiebres que le duraron casi un mes, Por esta razón, los turcos se tuvieron que quedar quietos parados hasta que a su jefe el borrachuzo se le pasó la hemicránea; lo que le dio tiempo a Balduino a llegar a Antioquía.

jueves, febrero 22, 2024

Cruzadas (19): La muerte de Balduino I de Jerusalén

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 



Comenzando el siglo XII, la expedición cruzada en Oriente Medio, que, para qué negarlo, en sus inicios había tenido mucho de locura impracticable, daba claras muestras de madurez y de consolidación. A decir verdad, un elemento importante de esta consolidación es el importante flujo de peregrinos hacia Jerusalén que las primeras conquistas animaron. Los peregrinos iban y venían; no sólo eso, sino que los propios soldados cruzados, en su mayoría, tenían el concepto de estar de servicio, es decir, soñaban con el día en que tomarían un barco para regresar a casa. Pero el flujo constante de viajeros también contenía hombres armados. En 1110, por ejemplo, el rey de Noruega, Sigurd, viajó a Jerusalén con una tropa y, desde luego, sin el menor deseo de quedarse. Sin embargo, mientras estuvo allí ayudó a Balduino a conquistar Sidón. Luego estaba la actividad de los genoveses y pisanos en la costa.

miércoles, febrero 21, 2024

Cruzadas (18): Relevo generacional

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 


La intervención de rey de Jerusalén fue notablemente beneficiosa para Balduino de Le Bourg. Aun después de haber recuperado Edesa, estaba en una situación bastante frágil frente a Tancredo, aunque éste también había perdido muchos caballeros en la batalla. Sin embargo, Balduino de Jerusalén había creado una jerarquía, por así decirlo. Cuando se había presentado en las afueras de Trípoli para mediar en la querella entre nobles provenzales, allí se había producido una asamblea de nobles muy al estilo europeo, presididos por el rey, que era él. En esa asamblea había estado Tancredo, quien ahora no se podía sustraer a la demanda de autoridad de Balduino. En consecuencia, aunque probablemente él hubiese preferido rearmarse y atacar, Tancredo, enfrentado a una corte de barones que entendían la prevalencia del rey, se vio obligado a llegar a un acuerdo con Balduino de Le Bourg y Joscelin de Courtenay. Ciertamente, no llegó a tanto como para hincar la rodilla delante del rey y jurarle pleitesía; pero sí hubo de aceptar sus designios. Balduino de Jerusalén ganó dos vasallos: los gobernadores de Trípoli y Edesa, aunque ambos estaban notablemente debilitados.

martes, febrero 20, 2024

Cruzadas (17): La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino

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Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
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La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 



Corriendo el año 1105, después de haber escuchado los cuentos de Bohemondo de Taranto, el PasPas Pascual II estaba en condiciones mentales suficientes como para dictar una cruzada contra los cristianos de Oriente. Hay que decir, en honor a la verdad, que cuando el Francisquito recibió mejores informaciones que las que le había dado el resentido príncipe de Antioquía, decidió tascar el freno y libró a la cristiandad del poco edificante espectáculo de una cruzada predicada desde el primer momento como una guerra de exterminio contra hermanos cristianos. Que, bueno, tenemos la tentación de escribir que eso habría sido un escándalo histórico del que nunca se habrían recuperado; pero, la verdad, se han recuperado de cosas parecidas con la elegancia que exhibe todo timador profesional.

lunes, febrero 19, 2024

Cruzadas (16): Las últimas jornadas del gran cruzado

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Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
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La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 


La aparición de los francos en la ribera izquierda del río Balikh puso inmediatamente de los nervios a los emires ortoqid o artúquidas, que eran los vecinos inmediatos del principado de Edesa. Además, el momento había sido especialmente elegido por los cruzados, puesto que la ciudad de Harran acababa de experimentar poco tiempo antes unos serios conflictos internos que, si bien habían terminado ya, no le habían dado tiempo a los gobernadores al mando para tomar el control efectivo de la ciudad.

viernes, febrero 16, 2024

Cruzadas (15): Bohemondo pilla la condicional

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Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano 



La segunda cruzada había terminado casi antes de empezar, y lo había hecho, aparentemente, con un sobradismo total por parte de los musulmanes, que habían conseguido unas victorias definitivas casi sin bajarse del avión. Algo así tenía que tener consecuencias una vez conocido en Europa, y las tuvo. El fervor cruzado, simple y llanamente, se disolvió. El personal, en el continente, comenzó a pretextar que tenía mucha plancha, y a quitarse de en medio cada vez que alguien hablaba de tirar para Oriente. Esto, a pesar de que, en aquel momento, en la Europa occidental había un claro excedente de soldados para un continente que estaba racionalizando, por así decirlo, su carga bélica, bien por el número de guerras que se planteaban, bien por las características de éstas.

jueves, febrero 15, 2024

Cruzadas (14): Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano
 


Los cuatro ejércitos que conformaron la segunda ola de la cruzada presentan problemas de valoración. Probablemente, si lo que hacemos es una mera suma de soldados y pertrechos, podríamos llegar a la conclusión de que esta segunda cruzada fue incluso mayor que la primera. Pero, en realidad, hay que decir que no lo fue, pues tuvo muchos problemas, en realidad insalvables, para ser una cruzada unida como tal. Esta desunión e incapacidad de coordinación queda evidenciada en el hecho de que los cuatro ejércitos cruzaron el Bósforo cada uno por su cuenta: los lombardos en abril del 1101, los franceses unos días más tarde, y los otros dos más tarde aún. El conde de Nevers estaba en Constantinopla a mediados de aquel año, y el ejército de los duques de Aquitania y Bavaria todavía llegó más tarde. Lombardos y franceses, ciertamente, consiguieron marchar juntos, una vez en Asia Menor.

miércoles, febrero 14, 2024

Cruzadas (13): La cruzada 2.0

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Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano


Con sus primeras actuaciones como soberano de Jerusalén, Balduino se hizo un Nayim Bukele; demostró tener muy claro que la principal aspiración de sus súbditos era tener más seguridad. Así pues, organizó una serie de expediciones en los alrededores para reducir la presión musulmana sobre sus territorios. Por lo que se refiere a su gran enemigo interior, Dagoberto se había retirado a la iglesia del Monte Sion, donde pretendió tener una actitud conciliadora que, en realidad, era más bien miedo de que Balduino se vengase de él. Le sirvió pues, a pesar de que Arnulfo Malecorne pensaba que con Balduino había llegado su oportunidad de ser de nuevo patriarca, fue Dagoberto quien finalmente coronó a Balduino.

martes, febrero 13, 2024

Cruzadas (12): Jerusalén será para quien la tenga más larga

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Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga

La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
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Los dos señores de la guerra cruzados llegaron a la ciudad escoltados por una nutrida tropa de caballeros y soldados infantes, así como una compañía de soldados pisanos que se les había unido tras haber desembarcado en Laodicea. Para Godofredo y Tancredo la llegada de todas aquellas tropas, que podían ser unos 20.000 efectivos, causó gran alegría. Sin embargo, estuvieron diez días postrándose ante todas las cruces de todas las iglesias y, después, volvieron a marcharse. Su misión en Oriente ya no tenía demasiado que ver con Jerusalén.

lunes, febrero 12, 2024

Cruzadas (11): La difícil labor de Godofredo de Bouillon

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El milagro de la lanza
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Bohemondo pilla la condicional
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La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
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La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
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Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
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La caída de Jerusalén
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El repugnante episodio constantinopolitano  


Godofredo, de todas formas, quiso dejar meridianamente claro que el estatus que aceptaba no era propiamente el de un rey. Quiso llamarse algo así como guardián del Santo Sepulcro y dejó claro que no pretendía ejercer un poder omnímodo. Pero ni eso le sirvió. El conde de Toulouse retuvo el control de la ciudadela de la ciudad; Godofredo se la demandó, pero el obstinado provenzal prestó oídos sordos hasta que, finalmente, acorralado por la realidad, aceptó a regañadientes cederle la torre a un tercero, el obispo de Albara, Pedro de Narbona. Probablemente lo hizo imaginando que podría montar algún tipo de celada, pues el obispo era provenzal como él. Sin embargo, días después el clérigo le entregó la ciudad a Godofredo, lo que provocó que Raimondo abandonase teatralmente Jerusalén, acompañado por sus mesnadas, anunciando su presunta intención de regresar a sus tierras europeas.

viernes, febrero 09, 2024

Cruzadas (10): Decidiendo una corona

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Raimondo, Godofredo y Bohemondo
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Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
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La caída de Jerusalén
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Lo que los cruzados perpetraron en Jerusalén será calificado por unos de matanza y por otros de genocidio; los matices, sin embargo, en poco cambian el tono general de una actuación que, incluso liberándonos del presentismo, tiene muy poca justificación. Los tiempos medievales, con su pretendida brutalidad, no justifican, en efecto, cosas como las que pasaron en Jerusalén los días 15 y 16 de julio del 1099.

jueves, febrero 08, 2024

Cruzadas (9): Jerusalén es nuestra

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Raimondo, Godofredo y Bohemondo
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Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
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Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
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Como hemos podido ver en estas notas, para los cruzados, cada vez más, la razón, más que fundamental, teóricamente única por la que se habían lanzado a la aventura oriental era, cada vez más, un argumento teórico e incluso difuso que competía con la ambición terrenal, mucho más concreta y palpable. De hecho, puesto que en realidad los hombres medievales no se distinguían de los actuales y, por lo tanto, aplicaban su criterio, entre las tropas cruzadas comenzaba a haber mucha gente, sobre todo en las mesnadas de Godofredo y de Roberto de Flandes, que decía abiertamente que Pedro Bartolomé era un estafador, que lo de la lancita de los huevos era una ful, esas cosas. Sin embargo, los provenzales de Raimondo de Saint-Gilles, que tanto le debían a aquella reliquia, la defendían a muerte. Este enfrentamiento se hizo tan enconado que llegó a producirse el caso de que, estando los cruzados asediando alguna ciudad musulmana, la operación quedase en nada porque el ejército atacante se perdiera en discusiones internas interminables, no acerca de la estrategia de lucha, sino acerca de la autenticidad de la lanza.

miércoles, febrero 07, 2024

Cruzadas (8): Una expedición con freno y marcha atrás

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Raimondo, Godofredo y Bohemondo
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Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
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Decidiendo una corona
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Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
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La caída de Jerusalén
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El repugnante episodio constantinopolitano 



La animadversión entre Balduino y Tancredo no hizo sino agudizarse. Ambos ejércitos acabaron encontrándose a campo abierto, en Mamistra, y, ante los atónitos ojos de los musulmanes, se liaron a hostia limpia. El 15 de octubre del 1097, Balduino marchó hacia Marash, donde se encontraba la gran armada cruzada. No es que hubiese decidido terminar sus días de aventurero; pero su mujer estaba a punto de morir y su hermano Godofredo guardaba cama tras un accidente de caza. Balduino quería despedirse de su esposa; que no de sus hijos, que ya habían muerto para entonces. Apenas estuvo dos días en Marash, y la principal razón de ello es que el resto de los barones, que conocían ya perfectamente la historia de los normandos asesinados, le dejaron bien claro que no lo querían allí. Así pues, Balduino partió de nuevo, tomando una ruta que sabía no se cruzaría con Tancredo.

martes, febrero 06, 2024

Cruzadas (7): Balduino y Tancredo

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Unos comienzos difíciles
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Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano   


Kerbogha, lógicamente, apenas tenía información del milagro de la iglesia de San Miguel y, además, como musulmán estaba pobremente armado para poder entender algo así y sus consecuencias. Por lo tanto, cuando vio que los cruzados tentaban la salida de la ciudad a campo abierto, en lugar de hacer lo que sus emires le aconsejaron, es decir, comenzar la batalla inmediatamente y hostigarlos para dificultar la salida, les dejó hacerlo, convencido de que en el enfrentamiento directo a campo abierto les iba a dar hasta en el DNI.

lunes, febrero 05, 2024

Cruzadas (6): El milagro de la lanza

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano  



En efecto, los cruzados se encontraron con un invierno en Antioquía totalmente inesperado. Faltos de la información que hoy dan los satélites meteorológicos, los europeos habían pensado que no se enfrentarían a temporadas frías peores que las que estaban acostumbrados a sufrir. Pero, claro, no fue así. Metidos además en tiendas inhábiles para aquel clima, hubieron, sobre todo, de acostumbrarse a la incómoda realidad de no estar nunca secos. Mientras tanto Yaghi-Siyan, el defensor de la ciudad, pasados unos primeros momentos en los que, la verdad, se cagó las calzas, comenzó a pensar. Fruto de estos pensamientos decidió enviar a pedir refuerzos; pero, sobre todo, hizo la jugada maestra de expulsar de la ciudad a aquellos ciudadanos que no eran aptos para la defensa. En la mayoría, esos expulsados eran cristianos, así pues no sólo los musulmanes pudieron dejar de preocuparse de alimentarlos, sino que cargaron con esa responsabilidad a sus sitiadores.

viernes, febrero 02, 2024

Cruzadas (5): Raimondo, Godofredo y Bohemondo

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano  


Antioquía era el paso obligado para cualquiera que quisiera controlar Siria. Esto lo sabían tanto quienes querían controlarla, es decir los cruzados; como quienes querían impedirlo, es decir los islamitas. Por esa razón, se trataba, a finales del siglo XI, de una ciudad fuertemente amurallada y defendida, nada sencilla de debelar. Antioquía era, además, el principal objetivo de los griegos bizantinos, poco inclinados a la expedición hierosolimitana pero que, sin embargo, consideraban que Antioquía les pertenecía y debía regresar a sus manos.

jueves, febrero 01, 2024

Cruzadas (4): Nicea y Dorylaeum

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorylaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
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El repugnante episodio constantinopolitano  




En realidad, Emich de Leisingen no fue una excepción. En su mismo tiempo, en la actual República Checa, un capitán llamado Volkmar estaba montando un pequeño ejército con el que atacó a los judíos de Praga y alrededores. Todos estos ejemplos lo son de aventureros y simples ladrones, los pandilleros medievales, que decidieron subirse al celo generalizado que generó la noticia de las cruzadas en torno a la imagen de Jerusalén, su necesaria y justa recuperación y el tema que lo había empezado todo: la muerte de Jesús; de la que, obviamente, los culpables eran los judíos. A la Europa cristiana latina siempre le costó mucho entender eso que los teólogos llaman el misterio de la Pasión. O sea, en el fondo, el cristianismo católico tiene una dificultad esencial a la hora de entender la resurrección. Al católico, históricamente, le cuesta comprender que el verdadero objetivo de la llegada de Jesús a la Tierra (supuestamente) era resucitar; pero que para resucitar tenía que morir, y no de un ictus precisamente, sino de forma violenta (entre otras cosas, porque así lo anuncia el Antiguo Testamento). Así las cosas, cuando menos en mi opinión, en pura teología dogmática católica, a Jesús no lo mataron los judíos; lo mató Dios. Lo mató su Padre, pues sin dicha muerte, violenta, sacrificial y pública, no podría existir resurrección, ni mensaje a los apóstoles, id y difundid mi palabra; ni, en esencia, existiría cristianismo, pues el cristianismo se basa en la resurrección de Jesús mucho más que en su vida. La piedad popular, que es la piedad del cachoburro, trató, inmediatamente, de buscar culpables en la Tierra de la muerte de su líder, de su Maestro; y esta voluntad fue inteligentemente excitada por los francisquitos, archifrancisquitos y todo lo demás; y eso, sin que se hubiese inventado todavía el progresismo. Poco se habla, en verdad, de los miles (porque fueron miles; pero la mala fue la Inquisición española, claro) de vidas de hombres, mujeres y niños que costó el celo hierosolimitano que despertó en todo el continente el clarinazo del PasPas Urban.

miércoles, enero 31, 2024

Cruzadas (3): Peregrinos en patota

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorulaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
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La caída de Jerusalén
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Aunque Raimondo de Saint-Gilles fue el único jefe de la guerra que se negó a realizar un juramento de fidelidad al emperador Commeno, en realidad fue el único que logró tener eso que podemos denominar un buen rollo con él. Saint-Gilles era un hombre mucho más cultivado que sus compañeros de aventura, y eso parece ser que coadyudó a la hora de labrar su cercanía con el basileus, cercanía que éste aceptó y que comenzó a concretarse en una serie de encuentros entre ambos en los que el tema fundamental era poner a parir a Bohemondo de Toulouse.

martes, enero 30, 2024

Cruzadas (2): Unos comienzos difíciles

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorulaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
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La caída de Jerusalén
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El repugnante episodio constantinopolitano

En el momento de la primera cruzada,Alejo Commeno llevaba quince años siendo basileus bizantino. Diez años de guerra civil habían dejado el imperio en una situación comprometida, pero Commeno, que era un tipo hábil, había conseguido mantener aquel pequeño imperio en pie. Sin embargo, lo que no había conseguido impedir es que su territorio se convirtiese en un territorio discontinuo, en el que las posesiones tanto normandas como musulmanas hacían difícil la conexión entre las diferentes provincias.

lunes, enero 29, 2024

Cruzadas (1): Deus vult

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorulaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
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Se ha exagerado un poco, un poco bastante, alrededor del concepto del fraile soldado, o soldado fraile, de la Edad Media. Es una exageración que ha terminado por dibujar a una Iglesia básicamente belicista cuando, en realidad, es más cierto decir que la inmensa mayoría de las formulaciones de la Iglesia medieval europea tienden a ser pacifistas. La reforma cluniacense, por ejemplo; una reforma sin la cual la revolución religiosa medieval no se entiende, no propugnó la consecución de la salvación a base de practicar la milicia, sino que fomentó la figura del ex soldado que abandonaba las armas para hacerse monje. De hecho, del soldado que abrazase el entorno moral y teológico de Cluny se esperaba que no levantase su espada contra nadie; ya sé que es una idea bastante difícil de asimilar hablando de la Edad Media pero, bueno, si lo que tienes son falsas ideas preconcebidas sobre esa etapa histórica, el problema lo tienes tú, no la Historia. Tanto los caballeros templarios como, sobre todo, los hospitalarios, eran monjes antes que soldados, aunque compaginasen ambas actividades.