viernes, septiembre 27, 2024

Mao (18): El general Tres Zetas

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



En el verano de 1937, un poco antes de que Gui Yuan fuese pasaportada a la URSS, Mao había conocido a una actriz joven que llamaba Jian Qing, y que se convertiría en su cuarta, y más famosa, esposa. Jian había nacido en 1914 de la concubina del propietario alcohólico de un hotel. Su padre solía pegar a su madre, y Jiang hacía lo que podía por defenderla, incluso siendo muy niña. En una de esas ocasiones, su padre le arreó una hostia que le partió parte de uno de sus dientes frontales. Eso hizo de ella una persona muy dura, eso que hoy llamaríamos una abusona. Con 12 años, fue expulsada de la escuela después de que le escupiese a un profesor (hay que matizar que entonces estas cosas estaban mal vistas).

jueves, septiembre 26, 2024

Mao (17): Entente comunista-nacionalista

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



 

Una vez que El Joven Mariscal tuvo claro que Moscú no estaba dispuesta a apoyar el secuestro de Chiang Kai Shek, se dio cuenta de que la vida le iba en mantenerlo a salvo. A este tema colaboró el detallito de que el PCC se hizo el nenaza y se tiró tres días, tres, sin hacer una sola declaración sobre el tema; a Liang le quedó claro que Mao le había dejado de ser útil. Para cuando los valientes comunistas abrieron la boquita, el día 15, no mostraron apoyo alguno como nuevo presidente de China hacia el jefe militar que había llevado a cabo el secuestro, tal y como Mao había prometido. Lejos de ello, el comunicado implicaba una asunción clara de la autoridad de Nanjing.

miércoles, septiembre 25, 2024

Mao (16): El peor enemigo del mundo

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



La magnitud del apoyo que Stalin quería dar a los comunistas chinos puede apreciarse en este dato: el número de rifles y balas que remitió a través de Mongolia era más o menos el mismo que estaba enviando a la Guerra Civil Española. Aunque, quizás, nos debería hacer reflexionar (o sea: debería hacer reflexionar a la historiografía de izquierdas, y a los licenciados de Historia dotados para la reflexión) el dato de que, en el caso de los chinos, Stalin no les cobró, mucho menos les cobró en oro.

martes, septiembre 24, 2024

Mao (15) El Joven Mariscal

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



Durante los diez años siguientes, Mao Tse Tung permanecería en la Meseta de la Tierra Amarilla, cerca del Río Amarillo el segundo más caudaloso de China; el único territorio en todo el país en el que los comunistas podían considerarse completamente seguros.

lunes, septiembre 23, 2024

Mao (14): La huida mentirosa

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



 

Mao conocía las débiles posiciones de estos comunistas, y las supo explotar. A cambio de su supervivencia, les instó a defender el relato que él se había inventado: el de una Larga Marcha consistente en un avance complejo y sacrificado frente a unas fuerzas nacionalistas muy superiores, y muy belicosas. En ese entorno de cosas, Mao trató de que el éxito de la gestión de Kuo Tao, multiplicando su ejército, se convirtiese en la sospecha de que, tal vez, había evitado los problemas, mientras que Mao los habría enfrentado con valentía.

viernes, septiembre 20, 2024

Mao (13): Las mentiras del puente Dadu

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



 

Mientras todos aquellos movimientos orquestales en la oscuridad ocurrían en el seno del PCC, y como sabemos, Chiang estaba en la estrategia de controlar Sichuan. El 2 de marzo había volado a Chongqing, la ciudad más populosa de la provincia. Necesitaba que los señores de la guerra locales se acojonasen con los comunistas, y por eso necesitaba a éstos avanzando hacia el norte. Así pues, comenzó una fuerte campaña de bombardeos, buscando impedir que los comunistas pudieran sentirse seguros en Guizhou.

jueves, septiembre 19, 2024

Mao (12): Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



Mediados de diciembre de 1934. La Larga Marcha todavía estaba haciendo más o menos lo que Chiang Kai Shek quería que hiciese. Se dirigía hacia Guizhou, una provincia que el Kuomintang no controlaba porque era tgerreno de un señor de la guerra local. El plan era que dicho generalito se acojonase cuando viese llegar a los rojos; y eso fue exactamente lo que pasó. Presionado por dos ejércitos, uno perseguido y otro perseguidor, el hombre decidió hacerse un nacionalista de toda la vida. El 19 de diciembre, ocho divisiones del gobierno central de China avanzaron hacia la capital, y comenzaron a construir un aeropuerto y algunas carreteras. Una vez que Guizhou estaba controlada, Chiang empujó a los largamarchinos al norte, hacia Sichuan o Sechuan. El plan como os he dicho, era seguir en la misma dirección hasta Shaanxi. Pero aquí fue donde Chiang comenzó a darse cuenta de que el hombre propone, pero Dios dispone.

miércoles, septiembre 18, 2024

Mao (11): Los verdaderos motivos de la Larga Marcha

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



En plena huida, Mao tuvo un golpe de mala suerte. Hubo una ola de calor, y enfermó de malaria. Por ello, pasó a estar en peligro de quedarse atrás. Lo salvó un médico que conocía de tiempo atrás, Nelson Fu, que llegó de Ruijin y consiguió dejarlo en una situación suficientemente buena como para dar el pego. Mao siempre le estuvo agradecido e hizo del doctor Fu el jefe de su equipo médico habitual durante décadas. Pero, bueno, todas estas cosas, con Mao de por medio, son muy, pero muy, matizables. En 1966, cuando Mao llevó a cabo la Gran Purga, el doctor Fu tenía 72 años. Fue arrestado y apalizado. Le escribió una carta al Presidente recordándole que en Yudu le había salvado la vida, y pidiéndole que ahora le salvase la suya. Mao, inicialmente, hizo alguna gestión para salvarlo; pero cuando supo que el doctor Fu había hablado de su salud (la de Mao) con otros dirigentes del Partido, lo dejó en la cárcel, donde el anciano murió dos semanas después.

martes, septiembre 17, 2024

Mao (10): Huida de Ruijin

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



De los sucesos de Ningdu había una cosa que a Mao le había quedado clara: Moscú estaba de su lado. Así pues, no estaba todo perdido, aunque tampoco se podía decir que estuviese todo ganado. Eso sí, se sintió lo suficientemente fuerte como para negarse a ir a la capital del Estado rojo, Ruijin; así que, puesto que decían que estaba enfermo, decidió quedarse a “convalecer” en Tingzhou. Allí montó un cuartel general bastante bien dotado (no le faltaba el dinero pero, claro, ya sabéis: ser comunista no significa blablablá) desde el que instruyó a quienes le eran fieles para que nunca se enfrentasen con los nacionalistas en el campo de batalla.

lunes, septiembre 16, 2024

Mao (9): Ese cabronazo de Chou En Lai

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



De hecho, el Estado comunista chino (que no podemos llamar propiamente maoísta) no sólo no se caracterizó por crear un bienestar para el proletariado sino por, esta vez sí de la mano de Mao, explotarlo intensamente. Mao se apoyó en esto en una idea que conocía bien, pues se la habían explicado desde Moscú: argumentar que el pueblo estaba repleto de kulaks emboscados, a los que había que arrebatar su riqueza ilegítima. La orden que dio Mao a sus patotas de bullies fue incautarse de la última migaja que poseyeran aquéllos que fuesen etiquetados como enemigos de la clase obrera (porque quitarle un hospital a la gente que no tiene nada y montarlo para la élite del Partido, eso no es ser enemigo de nadie sino, simplemente, ser consciente de que ser comunista no significa vivir como un eremita).

viernes, septiembre 13, 2024

Mao (8): Japón trae el Estado comunista chino

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



 



Los comunistas de Jiangxi que se opusieron a Mao buscaron la solidaridad de Zhu y Peng, pero no la consiguieron. Ambos sabían bien que Moscú estaba con él y, como buenos comunistas, entendieron que no había nada que hacer por ahí, y que el comepollismo se aconsejaba. Mao, por lo demás, se ocupó muy mucho de que sus “camaradas” fuesen parte de su represión. Zhu De, por ejemplo, fue, por su orden, miembro del tribunal que mandó al paredón a Liou Di.

jueves, septiembre 12, 2024

Mao (7): El ensayo pre maoísta de Jiangxi

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  





 Este cartel, de 1979. recuerda a Jiangxi
como origen del comunismo chino. El árbol
que el niño está plantando simboliza la revolución
nacida en esta provincia.

Una vez más, la imposición de Mao en el comunismo de Jiangxi se hizo mediante el truco y el timo. Se convocó en una ciudad llamada Pitou una supuesta conferencia de mandos comunistas de la provincia. Dicha conferencia se convocó para el 10 de febrero; pero Mao la abrió por su cuenta el día 6, de forma que, para cuando la mayoría de los delegados llegó, el pescado ya estaba vendido y la conferencia había terminado. La conferencia de Pitou fue, en realidad, un acuerdo entre cuñados por el que Mao se convirtió en el cabecilla comunista de Jiangxi, con Lieu en plan lugarteniente. A Lee Wen Lin lo tiraron al punto limpio. Ante el carisma de Lee, fueron muchos los cuadros comunistas de la zona que se opusieron a la medida; pero para ellos Mao desplegó una amplia campaña de terror, que culminó en la ejecución de cuatro líderes locales muy conocidos.

miércoles, septiembre 11, 2024

Mao (6): Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



Mao tomó el mando del ejército en diciembre de 1929, en la ciudad de Gutian. Que era consciente de que tenía que construir una popularidad entre las tropas que no tenía lo demuestra el hecho de que nada más llegar se convirtió en partidario de eliminar la medida de ejecutar a los desertores, que todo el mundo sabía era la medida que más odiaban los soldados. Pero también trabajó en la dirección contraria. Uno de sus principales problemas de imagen estribaba en que era un vividor, un tipo al que le gustaba vivir a todo lujo (ya sabéis: “ser comunista no significa que tengas que vivir como un monje”), mientras que el general Zhu vivía en tiendas de campaña con sus soldados, compartiendo las chinches y la mierda. Lo fácil habría sido proletarizar su vida; pero no fue por ahí. Mao se inventó el delito de absoluto egalitarismo, y comenzó a castigarlo duramente.

martes, septiembre 10, 2024

Mao (5): La caída de Zhu De

 

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  



A partir de aquel mes de noviembre de 1928, cuando Shanghai confirmó a Mao como jefe supremo del ejército rojo Zhu-Mao, el dirigente comenzó a pensar de salir de aquella sierra de bandoleros. Buscaba ganar poder, ahora que tenía un ejército; y, además, sabía que la zona estaba a punto de ser atacada. Para entonces, Chang Kai Shek había logrado prevalecer sobre el gobierno de Pekín y era el señor de casi toda China, con capital en Nanjing. Ahora, tropas nacionalistas avanzaban hacia el territorio donde estaba Mao. Así que los comunistas salieron de allí a la naja, el 14 de enero de 1929. Eran unos 3.000 hombres, bajo el mando militar de Zhu De.

lunes, septiembre 09, 2024

Mao (4): Jefe militar

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo  


Los libros de Historia chinos se refieren a lo relatado en los párrafos anteriores como El levantamiento de la cosecha de otoño, un movimiento que, se dice, fue dirigido por Mao. Lo cierto es que ni fue un levantamiento, ni fue dirigido por Mao. Sin embargo, fue extraordinariamente útil a la hora de construir el mito de Mao Tse Tung como líder campesino; algo que no fue nunca. Todo lo que ocurrió durante aquellos días o semanas es que Mao, quien se sentía obviamente inseguro en medio de la cacería de comunistas que había lanzado el Kuomintang, quería tener una nutrida guardia pretoriana. Y la obtuvo; al final del proceso tenía una fuerza de unos 1.500 hombres, que le obedecía. Buscando un lugar donde poder pacer con total control de su gente, Mao decidió moverse al sur de Wenjiashi, a la cordillera Jinggang, un lugar tradicionalmente sin ley que siempre había sido teatro de bandolerismo.

viernes, septiembre 06, 2024

Mao (3): "¡Es precioso, precioso!"

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro

A modo de epílogo 




Durante su nueva etapa en Hunan, Mao se ganó cierta fama de agitador. Hubo disturbios en Changsa y de alguna manera hubo varias fuentes que lo consideraron implicado en los mismos, a pesar de que estaba lejos, en su aldea. Ésta es la primera vez que aparece en los informes de los corresponsales estadounidenses.

jueves, septiembre 05, 2024

Mao (2): Un esclavo, un amigo, un servidor

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo

 



Aparentemente, por muy afanoso que se mostrase aquel joven que sólo hablaba su dialecto local (y así permaneció toda su vida; Mao nunca habló otro idioma que el chino y, dentro del chino, ni siquiera aprendió el putonghua o chino común), lo cierto es que no es que no le invitasen a ser uno de los fundadores del PCC; es que ni siquiera Chen o Voitinsky compartieron con él la idea de crear el Partido. El Partido fue fundado en agosto de 1920, cuando Mao ya había abandonado la populosa ciudad china. Por esta razón, las historias oficiales del PCC señalan su fundación en el año 1921, que en realidad es la fecha de su I Congreso, porque ahí sí que estuvo presente Mao.

miércoles, septiembre 04, 2024

Mao (1): Papá, no quiero ser campesino


 

Papá, no quiero ser campesino
Un esclavo, un amigo, un servidor
“¡Es precioso, precioso!”
Jefe militar
La caída de Zhu De
Sólo las mujeres son capaces de amar en el odio
El ensayo pre maoísta de Jiangxi
Japón trae el Estado comunista chino
Ese cabronazo de Chou En Lai
Huida de Ruijin
Los verdaderos motivos de la Larga Marcha
Tucheng y Maotai (dos batallas de las que casi nadie te hablará)
Las mentiras del puente Dadu
La huida mentirosa
El Joven Mariscal
El peor enemigo del mundo
Entente comunista-nacionalista
El general Tres Zetas
Los peores momentos son, en el fondo, los mejores
Peng De Huai, ese cabrón
Xiang Ying, un problema menos
Que ataque tu puta madre, camarada
Tres muertos de mierda
Wang Ming
Poderoso y rico
Guerra civil
El amigo americano
La victoria de los topos
En el poder
Desperately seeking Stalin
De Viet Nam a Corea
El laberinto coreano
La guerra de la sopa de agujas de pino
Quiero La Bomba
A mamar marxismo, Gao Gang
El marxismo es así de duro
A mí la muerte me importa un cojón
La Campaña de los Cien Ñordos
El Gran Salto De Los Huevos
38 millones
La caída de Peng
¿Por qué no llevas la momia de Stalin, si tanto te gusta?
La argucia de Liu Shao Chi
Ni Khruschev, ni Mao
El fracaso internacional
El momento de Lin Biao
La revolución anticultural
El final de Liu Shao, y de Guang Mei
Consolidando un nuevo poder
Enemigos para siempre means you’ll always be my foe
La hora de la debilidad
El líder mundial olvidado
El año que negociamos peligrosamente
O lo paras, o lo paro
A modo de epílogo


Cuando entraron en guerra con Japón, los comunistas chinos suspendieron su política de redistribución de la tierra, y la sustituyeron por una de control en el nivel de los arrendamientos. Sin embargo, cuando comenzó la guerra que, en realidad, le interesaba a Mao (contra Chiang Kai Shek y los nacionalistas), el PCC retornó a su vieja política. Parte de esa política era lo que llamaban dou di zhu, o guerra contra los terratenientes. Una consigna que, básicamente, consistía en agredir a quienes estaban en mejor situación económica.

martes, septiembre 03, 2024

Stalin-Beria. 3: De la guerra al fin (12): Coda

 

Brest-Litovsk 2.0
La ratonera de Kiev
Cambian las tornas
El deportador que no pudo con Zhukov
La sociedad Beria-Malenkov
A barrer mingrelianos
Movimientos orquestales en la cumbre
El ataque
El nuevo Beria
La cagada en la RDA
Una detención en el alambre
Coda  



Así las cosas, el 7 de julio el Comité aprobó por unanimidad la expulsión de Beria del Partido y el inicio de un juicio por sus crímenes. También se expulsó a Bogdan Kobulov y Sergei Goglidze de su condición de miembros candidatos del Comité Central. Semen Ignatiev fue nombrado miembro de pleno derecho (lo que suponía perdonarle el pecadillo de haber montado el caso de los doctores) y Zhukov pasó de candidato a miembro pleno. La resolución se concretó en una carta secreta a otros organismos inferiores del Partido en la que se decía de Beria: trató de promover su propio poder a base de desacreditar a sus camaradas en el liderazgo; trató de colocar la MVD por encima del Partido; ordenó a la MVD, sin conocimiento del Partido, que fabricase acusaciones de miembros del Partido; trató de fomentar la animosidad y la hostilidad entre grupos nacionales; trató de impulsar a la RDA fuera de la senda del socialismo y convertirla en un Estado burgués; trató de establecer relaciones personales con Tito y Rankovic en Yugoslavia; y, en 1919, había servido como un espía para el servicio de inteligencia del Musavat, hurtándole esta información después al Partido.

lunes, septiembre 02, 2024

Stalin-Beria. 3: De la guerra al fin (11): Una detención en el alambre

Brest-Litovsk 2.0
La ratonera de Kiev
Cambian las tornas
El deportador que no pudo con Zhukov
La sociedad Beria-Malenkov
A barrer mingrelianos
Movimientos orquestales en la cumbre
El ataque
El nuevo Beria
La cagada en la RDA
Una detención en el alambre
Coda  



Beria tenía dos divisiones de la MVD estacionadas en Moscú; para hacer las cosas más difíciles, el Kremlin estaba vigilado y guardado no por soldados, sino por miembros de la misma MVD. En este contexto, Khruschev entendió que su estrategia pasaba por reclutar a militares que conociese bien. Afortunadamente para él, el comandante de la Fuerza Aérea en el distrito de Moscú, mariscal Kiril Semionovitch Moskalenko, era un viejo conocido suyo de la segunda guerra mundial. A las 9 de la mañana del día 26, Khruschev lo llamó por teléfono. Moskalenko se apuntó, y llamó al jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea soviética, Pavel Fiodorovitch Batitski, que había sido su adjunto. Además, llamó a tres subordinados directos: el coronel Iván Zub; el general A. I. Baskov; y el comandante V. I. Iuferev.