viernes, enero 23, 2026

Indonesia (1): No es nada personal, son negocios

 


No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung


Lo que nosotros conocemos como Indonesia, que es una realidad a la que concedemos mayor unidad de la que en realidad ha tenido históricamente, es una especie de escalera. Se trata de un conjunto enorme de islas entre India y China; su presencia, de alguna manera, es, como digo, una especie de escalera para el navegante que se dirige de oriente a occidente, o al revés. Viene a ser una doble hilera de islas menguantes; más al este, más pequeñas. Sumatra, una isla cuya enormidad nos cuesta entender incluso mirando el mapa, casi toca Malasia; a partir de ahí se van sucediendo Lombok, Sumbawa y otras. Al norte de esta fila está la que forman Borneo, las Célebes y las Molucas.

jueves, enero 22, 2026

Nostalgia de un lenguaje

 

Este post que preparo aquí es un post nostálgico. Estos tiempos, que para Madrid son tiempos de internacionalización y cosmopolitismo, tienen muchas cosas buenas para la ciudad. Pero tienen una que, cuando menos en mi opinión, no es muy buena: la pérdida del carácter, y muy particularmente del habla, castizos.

miércoles, enero 21, 2026

Ceaucescu (y 52): Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez




Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez



Se puede decir, sin temor a exagerar, que unas 48 horas antes de que Ceaucescu huyese de Bucarest, los hombres y mujeres que se manifestaban en Timosoara en defensa del pastor Tokes ya habían acabado con el comunismo en Rumania. Fueron dos días durante los cuales hubo dos focos de poder en el país: el Frente Democrático en Timisoara, y el Partido Comunista, reunido en la sede de su Comité Central en la capital.

martes, enero 20, 2026

Ceaucescu (51): Qué mal va esto




Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez


La retórica elaborada por Ceaucescu ahora que la URSS, en su visión, se apartaba totalmente de donde debía estar supuso, en la práctica, sostener la idea de que los pactos alcanzados entre la URSS y Rumania podían ser revisados; lo cual, también en la práctica, venía a suponer revivir el tema de la reclamación de Besarabia. El tema enseguida provocó la curiosidad de los periodistas internacionales, y provocó un despacho de la agencia oficial soviética Tass, en el sentido de que nadie con dos dedos de frente se pondría ahora a cuestionar las fronteras surgidas de la segunda guerra mundial.

lunes, enero 19, 2026

Ceaucescu (50): El derrumbador de iglesias y monasterios




Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez


Conforme la situación en Rumania se fue haciendo cada vez más fastidiosa y Ceaucescu se fue mostrando más inflexible y desconectado con la realidad, en el Ejército del país comenzó a producirse un cierto movimiento de descontento entre algunos oficiales. En febrero de 1990, cuando ya todo había pasado, el general Stefan Kostyal, que había servido en el Directorio Político del Ejército, publicó informaciones en el sentido de que ya en 1970 Ceaucescu le había encargado una limpieza a fondo de no rumanos en las Fuerzas Armadas. Parece ser que protestó y que fue degradado por ello. Este tipo de sucesos lo llevó a confluir con el almirante Nicolae Mihai para que firmasen una carta al Comité Central. La carta provocó que Mihai fuese también degradado, mientras que Kostyal fue obligado a residir obligatoriamente en una población del interior.

viernes, enero 16, 2026

Ceaucescu (49): Arde Timisoara




Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez



El 28 de noviembre, las autoridades le comunicaron a Tokes que su apelación había sido desestimada, y que debía abandonar su casa. Eso provocó una procesión constante de personas de la parroquia que le llevaban comida y otras cosas. El día designado para el desalojo, la multitud formó una cadena humana alrededor de la manzana donde vivía. El propio Tokes se asomó a una ventana, les agradeció el esfuerzo pero, acto seguido, les pidió que se marchasen.

miércoles, enero 14, 2026

Ceaucescu (48): No toques a Tokes




Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez



En el momento en el que los (muy teóricos) representantes de los trabajadores enviaron aquel telegrama, que sólo por casualidad terminó encima de la mesa de las redacciones  de los periódicos, la Securitate ya había practicado más de 200 detenciones entre los trabajadores de las dos fábricas de Brasov; detenidos por los cuales aquellos  titanes de los derechos de los trabajadores no mostraron el menor interés. Así las cosas, en diciembre de 1987, los propios trabajadores crearon un Comité de Defensa de los Detenidos, que llegó a censar hasta 425 que estaban enjaretados. Aquel mismo mes, hubo un juicio en el que 61 acusados fueron finalmente condenados a penas de entre 18 meses y tres años de maco proletario.

martes, enero 13, 2026

Ceaucescu (47): Brasov




Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez



Conforme las circunstancias económicas del país se fueron haciendo más putomiérdicas, más evidente se hizo que el problema de los mineros estaba lejos de haberse resuelto. En octubre de 1981, los mineros de Leurda, Luponia y Morasti fueron la huelga. Dos años después, fueron los de Maramures, Transilvania. En 1986, las draconianas restricciones económicas dispararon un rosario de huelgas en Cluj y Turda.

lunes, enero 12, 2026

Ceaucescu (46): Al líder obrero no lo quieren los obreros




Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez



Las cosas como son, Ceaucescu trató de que su reacción fuese y pareciese inmediata. Convocó de urgencia a un comité de crisis para gestionarla. Este comité decidió enviar a la mina a Ilie Verdet, que era un alto cargo del Partido encomendado de asuntos económicos. Asimismo, ordenaron que fuesen con él a Constantin Babalau, que era el ministro de Minas; Clement Negrut, alcalde de Petrosani; y también el alcalde de Lupeni, apellidado Ghinea.

viernes, enero 09, 2026

Ceaucescu (45): Los protestantes protestan




Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez


Hay una cosa que los observadores occidentales normalmente asumimos y que es radicalmente falsa. Esa cosa es pensar que cuando un disidente de un país comunista es liberado de tener que residir en dicho país, para él la tortura ha terminado. La inmensa mayoría de los exiliados comunistas ha tenido razones para arrepentirse de su decisión, de hecho. Goma tuvo que vivir en París, en realidad, una situación bastante parecida a la que ya vivía en Rumanía en lo relativo a su relación con la Securitate. Aunque, a fuer de ser sinceros, hay que decir que los problemas ya no los tuvo con la Securitate; Los tuvo con el CIE, es decir la el órgano exterior de seguridad rumano. La CIA de Ceaucescu.

jueves, enero 08, 2026

Ceaucescu (44): Goma




Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez



Las cosas como son, y como ya os he dicho, los intelectuales rumanos no es que estuvieran ni muy rápidos ni muy intensos en su labor de oponerse al régimen de Ceaucescu. Por esta razón, cuando el régimen cayó se produjo en Rumania un fenómeno muy parecido al que vivimos en España tras la muerte del general Franco: la eclosión de un montón de intelectuales “demócratas de toda la vida”, que, en realidad, todo lo que intentaban era hacerse perdonar pasados no muy claros.

miércoles, enero 07, 2026

Ceaucescu (43): Primeras disidencias




Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez



Los primeros tiempos del régimen comunista rumano, cuando éste no tenía problema en identificarse con la URSS, tuvieron una consecuencia en la producción cultural, sobre todo literaria, del país. Toda una corriente defendida y apoyada por la alta política buscaba negar en lo posible los orígenes romances de los rumanos, excitando sus vínculos eslavónicos. Por otra parte, los grandes impulsores del realismo socialista en la literatura rumana fueron los altos cuadros del Partido que, procedentes de Besarabia, eran rusófonos; personas como Iosif Chisinevski o Leonte Rautu.

viernes, diciembre 19, 2025

Ceaucescu (42): Viva Besarabia libre (y rumana)




Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez


Lazarev iba incluso más allá del tono que suelen adoptar incluso los historiadores más de parte, de modo y forma que las intenciones de su meconio eran bien claras: “los historiadores rumanos deben entender que no importa cuántos años pasen asegurando que los moldavos son rumanos, porque los moldavos nunca, y de ninguna manera, serán rumanos”. Uno de los grandes puntos de apoyo de su teoría era que, según él, el concepto de Rumania como Estado es históricamente posterior a la integración de Besarabia en Rusia.