Hubo un tiempo en que un artículo en prensa podía aspirar incluso a derribar un gobierno. Claro que también hubo un tiempo en el que los periodistas sabían escribir. Vaya una cosa por la otra.
miércoles, febrero 08, 2017
lunes, febrero 06, 2017
Cuando el criminal es un animal (literalmente)
La actitud del hombre medieval hacia los animales no es la misma que tenemos nosotros; algo que es importante comprender para todo aquél que se acerque a esa civilización y forma de ver el mundo. Para empezar, para muchos hombres medievales los comportamientos antropomorfos de los animales no eran algo imposible. Hay que entender que el hombre medieval creía que la serpiente le había hablado a Eva (aunque también hay que reconocer que mucha gente que tiene perro y gato cree que les entienden). Por otra parte, los animales formaban parte de la cotidianeidad de la gente. Los villanos vivían con sus animales, no los tenían apartados en establos, por lo que tenían una cotidianeidad con ellos. Una cotidianeidad que, por otra parte, también hacía que la posibilidad de que los animales les hiciesen daño era más elevada.
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miércoles, febrero 01, 2017
EEUU (47)
ecuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.
Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson.
Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.
Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.
Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano y, luego, ya nos hemos metido de lleno en el nacimiento del imperialismo y la guerra contra España, que marca el comienzo de la fase imperialista del país, incluyendo la política asiática y la construcción del canal de Panamá.
Tras ello nos hemos metido en una reflexión sobre hasta qué punto la presidencia de Roosevelt supuso la aplicación de ideas de corte reformador o progresista, evolución ésta que provocó sus más y sus menos en el bando republicano. Luego hemos pasado ya a la implicación estadounidense en la Gran Guerra, el final de ésta y la cruzada del presidente a favor de la Liga de las Naciones. Luego hemos pasado a la (primera) etapa antiinmigración hasta la llegada de Hoover, quien se las prometía muy felices pero se encontró con la Gran Depresión , que trajo a Roosevelt.
Todos los experimentos monetarios lanzados por la administración Roosevelt se basaron en una confianza en el mercado. Se partía de la base de que, si se producía una expansión monetaria, el mercado haría crecer los precios. Pero si una enseñanza dejó la Gran Depresión es que eso no es necesariamente cierto, lo cual dio alas a los teóricos que propugnaban que era necesaria una intervención estatal. La intervención estatal, sin embargo, también tiene sus toxicidades. En la búsqueda del correcto punto medio estuvimos ochenta y pico años hasta que una nueva crisis a lo bestia nos ha demostrado que no lo habíamos encontrado. Tal y como yo lo veo, si en 1929 lo que se pasó de frenada fue el mercado, en el 2008 fueron las intervenciones estatales. Pero, bueno, lo que estamos haciendo aquí es historiar a los Estados Unidos.
lunes, enero 30, 2017
EEUU (46)
Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.
Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson.
Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.
Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.
Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano y, luego, ya nos hemos metido de lleno en el nacimiento del imperialismo y la guerra contra España, que marca el comienzo de la fase imperialista del país, incluyendo la política asiática y la construcción del canal de Panamá.
Tras ello nos hemos metido en una reflexión sobre hasta qué punto la presidencia de Roosevelt supuso la aplicación de ideas de corte reformador o progresista, evolución ésta que provocó sus más y sus menos en el bando republicano. Luego hemos pasado ya a la implicación estadounidense en la Gran Guerra, el final de ésta y la cruzada del presidente a favor de la Liga de las Naciones. Luego hemos pasado a la (primera) etapa antiinmigración hasta la llegada de Hoover.
miércoles, enero 25, 2017
Trento (15)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia. Luego hemos pasado a los primeros pasos de la Inquisición en Italia y su intensificación bajo el pontificado del cardenal Caraffa y la posterior saña con que se desempeñó su sucesor, Pío IV, hasta conseguir que la Inquisición dejase Italia hecha unos zorros.
A partir de ahí, hemos pasado a ver los primeros pasos de la idea del concilio y, al trantrán, hemos llegado hasta su constitución formal. Pero esa constitución fue tan problemática que pronto surgió el fantasma del traslado del concilio.
En ese punto del relato, hicimos un alto para realizar un interludio estético. Pasadas las vacaciones, hemos abordado la apertura del concilio y las maniobras papales para arrimar el ascua a su sardina. De hecho, el Papa maniobró, en contra de los intereses imperiales, para que Trento le pusiera la proa desde el primer momento a los reformados.
Poner encima de la mesa el tema de la doctrina de la justificación venía a suponer doblar el órdago contra los protestantes. La Reforma emplazó la salvación de los hombres en su fe en los méritos de Jesucristo, no en los suyos propios. Por otro lado, plantear la discusión de que los obispos deberían residir en sus sedes episcopales era abrir la posibilidad de limitar de forma significativa la posibilidad de que los prelados, muy especialmente los cardenales, pudiesen acumular diócesis, lo cual quiere decir ingresos. Indirectamente, era un torpedo en la línea de flotación del poder de la Curia romana.
A partir de ahí, hemos pasado a ver los primeros pasos de la idea del concilio y, al trantrán, hemos llegado hasta su constitución formal. Pero esa constitución fue tan problemática que pronto surgió el fantasma del traslado del concilio.
En ese punto del relato, hicimos un alto para realizar un interludio estético. Pasadas las vacaciones, hemos abordado la apertura del concilio y las maniobras papales para arrimar el ascua a su sardina. De hecho, el Papa maniobró, en contra de los intereses imperiales, para que Trento le pusiera la proa desde el primer momento a los reformados.
Poner encima de la mesa el tema de la doctrina de la justificación venía a suponer doblar el órdago contra los protestantes. La Reforma emplazó la salvación de los hombres en su fe en los méritos de Jesucristo, no en los suyos propios. Por otro lado, plantear la discusión de que los obispos deberían residir en sus sedes episcopales era abrir la posibilidad de limitar de forma significativa la posibilidad de que los prelados, muy especialmente los cardenales, pudiesen acumular diócesis, lo cual quiere decir ingresos. Indirectamente, era un torpedo en la línea de flotación del poder de la Curia romana.
lunes, enero 23, 2017
Trento (14)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia. Luego hemos pasado a los primeros pasos de la Inquisición en Italia y su intensificación bajo el pontificado del cardenal Caraffa y la posterior saña con que se desempeñó su sucesor, Pío IV, hasta conseguir que la Inquisición dejase Italia hecha unos zorros.
A partir de ahí, hemos pasado a ver los primeros pasos de la idea del concilio y, al trantrán, hemos llegado hasta su constitución formal. Pero esa constitución fue tan problemática que pronto surgió el fantasma del traslado del concilio.
En ese punto del relato, hicimos un alto para realizar un interludio estético. Pasadas las vacaciones, hemos abordado la apertura del concilio y las maniobras papales para arrimar el ascua a su sardina.
Como siempre, Pablo III se mostraba conciliador y dialogante prácticamente por una sola razón: por la necesidad que seguía teniendo de llegar a algún tipo de entendimiento con el emperador. De hecho, en los momentos en que se produjo la polémica sobre la organización del concilio, el Papa estaba preparando un golpe de efecto destinado a vaciar Trento como la cáscara de un huevo. Tenía redactado el texto de una bula destinada a abolir los usos más escandalosos de la Iglesia, que en realidad eran sólo tres o cuatro prácticas absolutamente infumables; lo cual quiere decir que dejaba fuera la mayor parte de los problemas que habían llevado a la Iglesia a aquella situación.
A partir de ahí, hemos pasado a ver los primeros pasos de la idea del concilio y, al trantrán, hemos llegado hasta su constitución formal. Pero esa constitución fue tan problemática que pronto surgió el fantasma del traslado del concilio.
En ese punto del relato, hicimos un alto para realizar un interludio estético. Pasadas las vacaciones, hemos abordado la apertura del concilio y las maniobras papales para arrimar el ascua a su sardina.
Como siempre, Pablo III se mostraba conciliador y dialogante prácticamente por una sola razón: por la necesidad que seguía teniendo de llegar a algún tipo de entendimiento con el emperador. De hecho, en los momentos en que se produjo la polémica sobre la organización del concilio, el Papa estaba preparando un golpe de efecto destinado a vaciar Trento como la cáscara de un huevo. Tenía redactado el texto de una bula destinada a abolir los usos más escandalosos de la Iglesia, que en realidad eran sólo tres o cuatro prácticas absolutamente infumables; lo cual quiere decir que dejaba fuera la mayor parte de los problemas que habían llevado a la Iglesia a aquella situación.
miércoles, enero 18, 2017
EEUU (45)
Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.
Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson.
Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.
Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.
Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano y, luego, ya nos hemos metido de lleno en el nacimiento del imperialismo y la guerra contra España, que marca el comienzo de la fase imperialista del país, incluyendo la política asiática y la construcción del canal de Panamá.ç
Tras ello nos hemos metido en una reflexión sobre hasta qué punto la presidencia de Roosevelt supuso la aplicación de ideas de corte reformador o progresista, evolución ésta que provocó sus más y sus menos en el bando republicano. Luego hemos pasado ya a la implicación estadounidense en la Gran Guerra, el final de ésta y la cruzada del presidente a favor de la Liga de las Naciones.
Durante el tiempo de Harding, además, comenzó a ponerse en marcha una triste maquinaria que hoy en día sigue moviéndose en los Estados Unidos y que se suele anotar en su debe: el maltrato de las minorías.
lunes, enero 16, 2017
Trento (13)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia. Luego hemos pasado a los primeros pasos de la Inquisición en Italia y su intensificación bajo el pontificado del cardenal Caraffa y la posterior saña con que se desempeñó su sucesor, Pío IV, hasta conseguir que la Inquisición dejase Italia hecha unos zorros.
A partir de ahí, hemos pasado a ver los primeros pasos de la idea del concilio y, al trantrán, hemos llegado hasta su constitución formal. Pero esa constitución fue tan problemática que pronto surgió el fantasma del traslado del concilio.
En ese punto del relato, hicimos un alto para realizar un interludio estético.
En el punto en el que nos encontramos, el Papa llegó a la conclusión optimista de que no tenía nada que temer de que se celebrase el concilio. Además, estaba en trámites de negociar una alianza con el emperador, así pues necesitaba que Carlos estuviese contento. Por lo tanto, cuando los legados insistieron en trasladar la reunión a una ciudad pontifical, afectó sorpresa y se puso en contra. Fue todo muy impostado y muy actuado y probablemente no engañó a nadie, pero sirvió para que el concilio de Trento fuese, finalmente, el concilio de Trento.
A partir de ahí, hemos pasado a ver los primeros pasos de la idea del concilio y, al trantrán, hemos llegado hasta su constitución formal. Pero esa constitución fue tan problemática que pronto surgió el fantasma del traslado del concilio.
En ese punto del relato, hicimos un alto para realizar un interludio estético.
En el punto en el que nos encontramos, el Papa llegó a la conclusión optimista de que no tenía nada que temer de que se celebrase el concilio. Además, estaba en trámites de negociar una alianza con el emperador, así pues necesitaba que Carlos estuviese contento. Por lo tanto, cuando los legados insistieron en trasladar la reunión a una ciudad pontifical, afectó sorpresa y se puso en contra. Fue todo muy impostado y muy actuado y probablemente no engañó a nadie, pero sirvió para que el concilio de Trento fuese, finalmente, el concilio de Trento.
miércoles, enero 11, 2017
EEUU (44)
Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.
Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson.
Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.
Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.
Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano y, luego, ya nos hemos metido de lleno en el nacimiento del imperialismo y la guerra contra España, que marca el comienzo de la fase imperialista del país, incluyendo la política asiática y la construcción del canal de Panamá.ç
Tras ello nos hemos metido en una reflexión sobre hasta qué punto la presidencia de Roosevelt supuso la aplicación de ideas de corte reformador o progresista, evolución ésta que provocó sus más y sus menos en el bando republicano. Luego hemos pasado ya a la implicación estadounidense en la Gran Guerra.
El presidente Woodrow Wilson había ido a la primera guerra mundial enfatizando la idea de que los aliados no habían marchado a la misma “a la antigua”, esto es, sosteniendo la idea de que ganarla les daría derecho a hacer suyo el territorio del perdedor. No son pocos, por cierto, los historiadores y politólogos que señalan que en eso estuvo precisamente su gran error, ya que deberían haber invadido Alemania y haberla colocado bajo su protectorado; que fue, exactamente, lo que hicieron tras terminar la siguiente de las guerras mundiales (pero ya con la colaboración activa de la URSS, lo cual complicó las cosas). El objetivo de la Gran Guerra, en la visión de Wilson, fue eliminar las autocracias de la faz de la Tierra e inaugurar una nueva era de relaciones internacionales que garantizaría una paz eterna. Amigos para siempre means you'll always be my friend, no naino naino naino naino na...
lunes, enero 09, 2017
Los cátaros (y 3)
No te olvides que ésta es una segunda parte de una primera parte y de una segunda parte.
La primera guerra entre los franceses del norte y los cátaros duró veinte años, y no fue capaz de desalojarlos. La verdad es que los herejes del Languedoc contaban con muchos recursos y, además, muy pronto contaron también con eso que hoy denominaríamos una reacción nacionalista por parte de la nobleza local, ya que tanto Raymond VI como Raymond-Roger de Foix se sintieron casi invadidos por los sucios borgoñones (lo fueron) y excitaron su propia reacción. Además, la nobleza de segundo nivel, sobre todo el muy batallador vizconde de Béziers, estaba completamente a favor de la herejía. Muchos de ellos, además, dominaban poblaciones, como Béziers, Fanjeaux, Duns o Laurac, donde el catolicismo había desaparecido por completo.
La primera guerra entre los franceses del norte y los cátaros duró veinte años, y no fue capaz de desalojarlos. La verdad es que los herejes del Languedoc contaban con muchos recursos y, además, muy pronto contaron también con eso que hoy denominaríamos una reacción nacionalista por parte de la nobleza local, ya que tanto Raymond VI como Raymond-Roger de Foix se sintieron casi invadidos por los sucios borgoñones (lo fueron) y excitaron su propia reacción. Además, la nobleza de segundo nivel, sobre todo el muy batallador vizconde de Béziers, estaba completamente a favor de la herejía. Muchos de ellos, además, dominaban poblaciones, como Béziers, Fanjeaux, Duns o Laurac, donde el catolicismo había desaparecido por completo.
martes, enero 03, 2017
Cátaros (2)
No te olvides que ésta es una segunda parte de una primera parte.
En 1179, con ocasión del concilio de Letrán, el Papa Alejandro III renovó la condena de la herejía languedociana. Como resultado, envió una nueva misión a la zona, dirigida por Henri de Claraval, que se había convertido en cardenal obispo de Albano. Henri desplegó en la zona una labor de años de predicación y sobre todo de reforma de la Iglesia. Buena parte de la base herética de la zona, en efecto, tenía una base simple y puramente anticlerical, pues en pocos lugares y en pocos momentos de la Historia ha deshecho el clero las bases de sus promesas como en el Languedoc medieval. Los casos de obispos y párrocos que se dedicaban abiertamente a la caza y a otros placeres de la carne, llegando a faltar al cumplimiento de los preceptos litúrgicos por ello (así, el capellán de Saint-Michel de Lanes, que dejaba a los feligreses en la iglesia sin misa porque estaba cazando), eran muy numerosos. Henri llegó allí para cambiar eso, pero pronto se dio cuenta de que, por mucho que reformase, aquello sólo se podía solucionar a hostias, y no precisamente de las consagradas.
En 1179, con ocasión del concilio de Letrán, el Papa Alejandro III renovó la condena de la herejía languedociana. Como resultado, envió una nueva misión a la zona, dirigida por Henri de Claraval, que se había convertido en cardenal obispo de Albano. Henri desplegó en la zona una labor de años de predicación y sobre todo de reforma de la Iglesia. Buena parte de la base herética de la zona, en efecto, tenía una base simple y puramente anticlerical, pues en pocos lugares y en pocos momentos de la Historia ha deshecho el clero las bases de sus promesas como en el Languedoc medieval. Los casos de obispos y párrocos que se dedicaban abiertamente a la caza y a otros placeres de la carne, llegando a faltar al cumplimiento de los preceptos litúrgicos por ello (así, el capellán de Saint-Michel de Lanes, que dejaba a los feligreses en la iglesia sin misa porque estaba cazando), eran muy numerosos. Henri llegó allí para cambiar eso, pero pronto se dio cuenta de que, por mucho que reformase, aquello sólo se podía solucionar a hostias, y no precisamente de las consagradas.
jueves, diciembre 29, 2016
Cátaros (1)
La herejía cátara es la última gran herejía maniquea medieval que viene a hacerle compañía a paulicianos, bogomilos y patarinos. De todas ellas es la que más curiosidad ha despertado a causa de su occidentalismo. Ya lo he insinuado en este blog: no hablamos del maniqueísmo como una religión incluso dominante en la Edad Media por el simple hecho de que su teatro de desarrollo fueron los Balcanes, esto es, una zona de Europa de Historia poco conocida y que por lo general no solemos considerar relevante para la del continente. La herejía cátara, sin embargo, se desarrolló en el corazón de lo que hoy es Francia. El halo de misterio que rodea su desaparición total, además, ha disparado la curiosidad de estafadores culturales, mistabobos y otras formas de tontoculez que, de cuando en cuando, sacan un libro en el que especulan con que si los cátaros eran bla o bla. Me atrevo a recomendarle al lector mucha prudencia a la hora de leer sobre los cátaros, que le pueden dar un pedazo de mierda que parece una liebre por liebre a las primeras de cambio.
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martes, diciembre 27, 2016
Pablo Iglesias (el otro)
En los años veinte del siglo XX, cuando se produjo en varios países la escisión entre socialistas y comunistas y al socialismo español le tocó turno, se produjeron en el seno del PSOE las primeras críticas hacia la figura de Pablo Iglesias. El que había sido fundador del partido, hasta entonces, había sido objeto de una admiración casi religiosa por parte tanto de quienes lo habían conocido como de quienes no tenían edad para haberlo tratado sino en los últimos años de su vida. Entonces, sin embargo, la característica fundamental de don Pablo: la prudencia, se convirtió en su principal defecto a los ojos de media izquierda. Y en eso siguen.
miércoles, diciembre 14, 2016
Campanas
Se sabe, más o menos, que las campanas eran conocidas ya de los egipcios y de los chinos. De los primeros se dice que celebraban las fiestas de Osiris tañéndolas, y de los segundos que los primeros misioneros que llegaron a China se encontraron allí grandes campanas cuyo origen no pudieron aclarar. El resto de los grandes pueblos de la antigüedad, como griegos o persas, también las conocieron. En cuando a los judíos, el Éxodo nos describe a un sacerdote que llevaba una túnica terminada en campanillas de oro. Los sacerdotes de diversas deidades orientales, como Cibeles, las utilizaban durante sus liturgias. Algunos testimonios nos dicen que la cosa venía, en este caso, de la convicción de que el sonido salido del bronce era purificador.
lunes, diciembre 12, 2016
Trento (intermezzo estético)
Ahora que hemos llegado al convulso año de 1545, me vais a permitir que hagamos un intermedio en el relato para hacer algunas disquisiciones estéticas que, creo, nos pueden acercar un poco a ese Papa Farnesio que tan importante es en este punto del relato.
miércoles, diciembre 07, 2016
Trento (12)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia. Luego hemos pasado a los primeros pasos de la Inquisición en Italia y su intensificación bajo el pontificado del cardenal Caraffa y la posterior saña con que se desempeñó su sucesor, Pío IV, hasta conseguir que la Inquisición dejase Italia hecha unos zorros.
A partir de ahí, hemos pasado a ver los primeros pasos de la idea del concilio y, al trantrán, hemos llegado hasta su constitución formal.
A partir de ahí, hemos pasado a ver los primeros pasos de la idea del concilio y, al trantrán, hemos llegado hasta su constitución formal.
Hemos dicho que el 13 de marzo comenzó
el espectáculo, pero en realidad hemos mentido. Ése fue el día en
que los legados papales hicieron su entrada protocolaria en Trento,
pero no fue, a pesar de las previsiones de la bula papal, el día en
que comenzó el concilio. La razón: allí prácticamente no había
nadie. Y no ha de extrañar que sea así, pues los obispos de media
Europa tenían que cruzarla para llegar (y entonces no había alta
velocidad); incluso, con anterioridad a su salida tenían que llevar
a cabo un proceso entre sus feligreses para el acopio de medios
monetarios suficientes que pagasen el viaje y la estancia en Trento.
lunes, diciembre 05, 2016
Trento (11)
Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia. Luego hemos pasado a los primeros pasos de la Inquisición en Italia y su intensificación bajo el pontificado del cardenal Caraffa y la posterior saña con que se desempeñó su sucesor, Pío IV, hasta conseguir que la Inquisición dejase Italia hecha unos zorros.
A partir de ahí, hemos pasado a ver los primeros pasos de la idea del concilio.
A partir de ahí, hemos pasado a ver los primeros pasos de la idea del concilio.
En realidad, Carlos tenía mucho que
remar para convencer a los reformados. Los protestantes, esto es
cierto, anhelaban como el que más la reunificación de la Iglesia.
Pero no estaban en modo alguno dispuestos a admitir que ésta fuese a
venir de un concilio o sínodo presidido por el Papa. Por propia
esencia, los seguidores de Lutero reclamaban un concilio general,
basado en las Escrituras y presidido por ellas; un concilio en el que
incluso los laicos pudieran participar y expresar sus ideas. Así
pues, cuando Carlos se dirigió a ellos planteándoles que
participasen en un momio organizado por y desde Roma, dijeron que no;
y, como quiera que el emperador les amenazase con la fuerza, dieron
existencia a la liga de Schmalkalde. Carlos, que se encontraba
fuertemente amenazado por el peligro turco y que tenía que tener en
cuenta la probabilidad de que el francés Francisco I decidiese
ponerse de parte de los protestantes, tuvo que aflojar. Para gran
felicidad del Papa, que ya se veía haciendo el paripé en un
concilio dominado por el poder temporal.
miércoles, noviembre 30, 2016
Breve noticia del incienso
Nadie sabe a ciencia cierta quién y cuándo comenzó a usar el incienso o thus, como lo llamaban los latinos. Tuvo que ser en Asia, lógicamente, puesto que el árbol que lo da, el juniperus lycia, allí crece. El momento en que el primer hombre quemó madera de este árbol para descubrir un olor dulzón y agradable (para algunos) se pierde en la noche de los tiempos. El olor a incienso es cosa subjetiva. Hay, como digo, a quien le mola mucho; pero también hay mucha gente que lo odia. Lo que sí es evidente es que es un olor no nauseabundo y distinto de los olores normales de la naturaleza. Credenciales ambas que debieron de servir muy pronto, en el alba de la Humanidad, para considerarlo un perfume digno de ser usado en situaciones especiales.
lunes, noviembre 28, 2016
EEUU (43)
Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.
Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson.
Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.
Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.
Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.
Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.
Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano y, luego, ya nos hemos metido de lleno en el nacimiento del imperialismo y la guerra contra España, que marca el comienzo de la fase imperialista del país, incluyendo la política asiática y la construcción del canal de Panamá.ç
Tras ello nos hemos metido en una reflexión sobre hasta qué punto la presidencia de Roosevelt supuso la aplicación de ideas de corte reformador o progresista, evolución ésta que provocó sus más y sus menos en el bando republicano.
Sabiendo lo que sabemos de la Gran Guerra, nos costará entender el hecho de que, en realidad, cuando ésta estalló, no había ninguna razón de peso para que los Estados Unidos se decidiesen por los aliados. Ya sé que en torno a las dos guerras mundiales hay toda una mitología maniquea que quiere ver a un bando de buenos defensores de la democracia luchando contra malos malísimos que querían someter el mundo en plan Doctor No. Pero, la verdad, querido amigo, todo eso es farfolla.
miércoles, noviembre 23, 2016
Ite missa est
En sus tiempos hubo eruditos, entre ellos incluso el Papa Benedicto XIV, que consideraban que la palabra misa deriva del hebreo misach, una palabra que se cita en el Deuteronomio y que significa algo así como oblación espontánea. Sin embargo, es creencia común, y más que probablemente acertada, que le llamamos misa a ese precepto católico cumplido usualmente durante los fines de semana por derivación del verbo latino missere, pronto derivado en mittere, que es como se encuentra en los diccionarios, y que tuvo el sentido de despedir o enviar. La costumbre observada en los tiempos de los primeros cristianos de negar a los penitentes la parte más sagrada de la misa generó la expresión mittebantur poenitentes, que, por lo tanto, cuando llegaba esa parte mollar de la celebración eran sacados de la asamblea, missi.
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