viernes, julio 11, 2014

Anschluss (13: la conspiración)

El 4 de febrero de 1938, el canciller Adolf Hitler procedió a realizar en el ejército alemán la purga de generales demasiado poco nazis u obedientes que le había anunciado días antes a Rudolf Hess. La operación siguió con la jubilación anticipada de muchos de los miembros de la escala diplomática con mayor experiencia, aunque también con más criterio. De una forma indirecta, esta purga fue también contra algunos de los representantes de la gran industria que, como siempre ocurre con el sector del dinero, no estaban muy tranquilos con la perspectiva de una guerra; pues una guerra es una cosa que lo mismo la ganas que la pierdes, y ése es un entorno vital en el que el gran capital no está acostumbrado a moverse.

miércoles, julio 09, 2014

Anschluss (12: un complot descubierto, y un cambio de planes)

1938, que por supuesto es el año que sigue a este tan interesante de 1937, es, para el Gobierno austríaco, el año en el que ya se tiene que tomar absolutamente en serio todos los rumores y noticias en el sentido de que los nacionalsocialistas están pensando en complotar contra su autoridad.

Uno de los miembros de Los Siete, el doctor Tavs, aportará casi inocentemente el motivo.

lunes, julio 07, 2014

History Quiz #2 respuestas

... bueno, pues aquí estamos otra vez, haciendo notaría de las 88 respuestas, que más que bien está muy bien, al cuestionario que planteé hace unas horas.

Vayamos allá con las soluciones.

jueves, julio 03, 2014

History Quiz #2

Sólo los más viejos del lugar lo recordarán, pero hace siete años me dio un día por colocar un breve Trivial histórico diseñado para entretener ese break en la oficina, que otrora era el del mojicón o la bayonesa y hoy se ha quedado en engullir esas tortas de arroz desecado que son la mejor demostración de que el concepto de evolución es discutido y discutible.

El presente cuestionario me lo fui sacando de la cabeza en un avión el pasado lunes, por ver de evitar la pregunta de qué coño hacía yo allí. Casi como lo pensé lo coloco aquí. Muchas de las preguntas, o todas, pueden ser contestadas por un lector avezado que sepa goglear; hoy en día, los secretos eruditos son imposibles de mantener. El truco está en tratar de hacer las cosas sin ayudas. Pero cada uno se lo puede montar como quiera.

Como es un formulario de Google Drive, tendré estadísticas de frecuencias, que ya comentaré junto con las respuestas. Sobre este tema, por cierto: sólo rechazo comentarios que sean insultantes o denigratorios hacia personas vivas (la mayoría de los cuales se dirigen a una persona viva que soy yo, claro); así pues, dejo al albur de mis corresponsales que sean lo suficientemente elegantes para, si comentan, no hacerlo destripando respuestas.

Cinco minutos de relativo entretenimiento aquí.



lunes, junio 30, 2014

Anschluss (11: Hitler da la orden)

El elemento fundamental que había dado vía libre a los alemanes en Austria fue el progresivo desinflamiento de Italia en la cuestión checoslovaca. La colaboración en España y el progresivo alejamiento de Roma respecto de las potencias democráticas hacía cada vez más difícil para Mussolini oponerse a los deseos de Hitler de entrar en Praga. Por lo demás, entre los países de la zona que albergaban menos esperanzas en el reparto del país, Yugoslavia y Rumania, el sentir era claro, y Berlín lo percibía con nitidez, de que no estaban dispuestas a jugarse nada por defender a Praga. Por lo que se refiere a Hungría y Polonia, ambos países, atraídos por las posibilidades de expansión territorial que ofrecía la operación, es obvio que no pondrían problema alguno. Ciertamente Hitler había perdido la partida inicialmente jugada de conseguir que Polonia se aviniese a realizar una campaña militar conjunta de invasión. Pero, sin embargo, había conseguido lo que necesitaba al fin y al cabo, que no era otra cosa que la negativa de polacos y rumanos para que tropas rusas, eventualmente, cruzasen su territorio. Todo esto, sin tener en cuenta que, en realidad, Rusia, o mejor deberíamos decir la URSS, estaba en aquel momento básicamente preocupada por Japón, así pues no tenía mucho tiempo para pensar en esos asuntos. La relativa neutralidad soviética anulaba cualquier posibilidad de actuación por parte de Francia, que no la aventuraría sin la ayuda de Moscú. Y, en lo concerniente a Inglaterra, todo el mundo en Europa conocía bien la escasa proclividad del Foreign Office a la hora de mancharse las manos (hasta que llegó Tony Blair, claro).

viernes, junio 27, 2014

Anschluss (10: ¡Italia!)

En diciembre de aquel año, Delbos regresó de su viaje por la Europa de Este y, unos pocos días después, compareció ante la comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional. En unas pocas semanas, el espíritu del ministro francés había cambiado radicalmente. En noviembre se había mostrado, como hemos explicado, totalmente implicado en la garantía de la independencia austríaca. Esta vez, sin embargo, declamó, con una voz monocorde, como si fuese la voz de un robot telefónico de atención al cliente, que en Varsovia el coronel Beck le había dicho que no albergaba ningún tipo de esperanza sobre el futuro de Austria. El coronel polaco decía estar convencido de que la Anschluss era un hecho que ya nadie podría parar y, de hecho, apostaba por la primavera de 1938 para su producción.

martes, junio 24, 2014

El hombre que sabía hacer bien las cosas (15)

Entre 1960 y 1963, aunque en ese momento no se supiese, Nikita Kruschev estuvo varias veces a punto de ser echado del poder en la URSS. Lo cual quiere decir que aquéllos que habían medrado a sus pechos y le eran teóricamente fieles, como Leónidas Breznev, estaban también en el punto de mira.

viernes, junio 20, 2014

El hombre que sabía hacer bien las cosas (14)

En relativamente poco tiempo, Nikita Kruscher perdió pie en el poder soviético. Y esto, como acabamos de insinuar, tiene razones muy precisas.

miércoles, junio 18, 2014

Anschluss (9: Aquel año 37.2)

Tras una visita de lord Halifax a Berlín, el año 1937 comenzó a dar sus últimas boqueadas en medio de una sensación generalizada en el continente de que Hitler había decidido ya terminar con los temas austríaco y checoslovaco, a cambio de lo cual había ofrecido a Inglaterra aparcar la cuestión colonial, y a Francia renovar las declaraciones formales de paz. Los hombres del gobierno nacionalsocialista hicieron llegar con claridad al Ejecutivo francés su reivindicación de que una paz duradera sólo sería posible si Francia permanecía detrás de la Línea Maginot y, consecuentemente, renunciaba a tener una política activa en Europa Central.

lunes, junio 16, 2014

Anschluss (8: aquel año 37.1)

En noviembre de 1937, el Partido Radical francés celebró su congreso y en él su miembro, y ministro de Asuntos Exteriores, Yvon Delbos, hizo su famosa declaración afirmando que Francia cumpliría sus compromisos respecto de Checoslovaquia. Aquel congreso, de alguna manera, clavó el penúltimo clavo en el ataúd donde fue enterrada la intervención en favor de la República por parte de las potencias democráticas. Quedaba prístinamente claro para todo el mundo lo que ya lo era para cualquier persona medianamente informada desde el mismo día que se había firmado el pacto germanoaustríaco: lo que realmente importaba en las cancillerías europeas era el Este de Europa, y a esto era a lo que estaban dispuestos a dedicar sus esfuerzos, entre otras cosas porque era la última ocasión que les quedaba para hacer de Mussolini un líder alejado del nazismo.

Días después del congreso, el propio ministerio francés le aclaró al gobierno austríaco, que para ello había hecho las oportunas consultas, que su planteamiento era honrar sus compromisos con Checoslovaquia cualquiera que fuese la forma de la agresión que sufriese el país. Con estas ideas en la cabeza, Guido Schmidt, en su calidad de responsable de los asuntos extranjeros, escribió en diciembre una carta a Göring, que había sido demanda por éste, tomando posición en el tema de la posible invasión de Checoslovaquia con ayuda de los austríacos. La respuesta fue: no. Y, con casi total seguridad, cuando Göring se presentó en el despacho de su jefe con aquella cara, Hitler decidió invadir Austria algún día.

viernes, junio 13, 2014

Anschluss (7): ¿Por qué no invadir Checoslovaquia?

Releo las notas ya escritas en tomas pasadas de esta serie, querido lector, y, la verdad, no estoy nada seguro de estar transmitiéndote con eficiencia la importancia que jugó en la Anschluss la persona de Guido Schmidt. En cuestiones de relaciones exteriores, y muy especialmente en cuestiones de relaciones con Berlín, el canciller Kurt von Schuschnigg fue, siempre, un reo de Schmidt, que primero fue quien sabía, después fue quien además tenía los contactos, para acabar siendo quien, en realidad, sabía lo que estaba pasando.

miércoles, junio 11, 2014

Anschluss (6): Informes, porqués, y cambios de opiniones

En enero de 1937, el canciller Kurt von Schuschnigg recibió el primer informe serio que le colocó en la convicción de que Hitler no se iba a parar en el acuerdo de julio de 1936. Se trataba de un memorando de la industria westfalo-renania; un informe que, por otra parte, tanto Schacht como Von Papen habían conocido antes de ser enviado a Viena (así estaba el tema).

lunes, junio 09, 2014

Anschluss (5): debilidad

Tras aquel acuerdo, el denominado Comité de los Siete se establece en el centro de Viena, en un inmueble de la Teinfalstrasse. No se puede decir que los nazis austríacos se escondan. En su sede, todos portan libremente el uniforme pardo del partido nacionalsocialista y, muy cerca de la misma, en una trastienda de la Helferstorferstrasse, establecen un verdadero comité ejecutivo del NSDAP alemán del que forman parte nazis destacados como los doctores Jury y Menghin, In de Mauer, el ex presiente del Senado Manlicher; un tipo llamado Wolfsegger que era Gauleiter de Carintia; un ingeniero llamado Erich Kaltenbrunner, paisano de Hitler, jefe de las SS local; y un viejo oficial del ejército, el mayor Jäger, que organiza tanto las SA como las SS en Austria, por segunda vez tras las que existieron antes de 1934. En la Teinfalstrasse se instaló una imprenta, de la que salía el Österreichische Beobachter, órgano oficial del partido.

martes, junio 03, 2014

Un rey irresponsable

Históricamente hablando, la dinastía Borbón ha adolecido de dos grandes defectos. El primero de ellos ha sido la distancia. El segundo de ellos ha sido la escasa, en ocasiones, nula capacidad de comprender el paso del tiempo. Ambos errores son de raíz francesa, pues los capetos, de los cuales los Borbón son una copia en papel carbón, ya estaban bien definidos por estas dos características; y sus alternativas (los propios borbones, los Orleans, los napoleones) no les fueron a la zaga. El concepto francés de monarquía, centralista e inmanente, se adaptó como un guante a periodos en la vida de las sociedades humanas que pasaron hace mucho tiempo. Desde entonces, los reyes y príncipes procedentes de este tronco, de ese ADN dinástico, son como gordos mórbidos que se ven obligados a ponerse todos los días una faja con las medidas de Shakira.

lunes, junio 02, 2014

El hombre que sabía hacer bien las cosas (13)

Digámoslo claro: de todos los líderes que tuvo la Unión Soviética, con la única excepción de Mijail Gorvachov que es, por muchas razones, especial, Leónidas Breznev es el único que fue consciente de las oportunidades que la modernidad le ofrecía para realzar su liderazgo y salir del pozo en el que había caído por segunda vez.

viernes, mayo 30, 2014

El hombre que sabía hacer buen las cosas (12)

La ascensión de Breznev a la sombra de Kruschev fue semiautomática. En 1958, fue nombrado vicepresidente de la oficina del Partido encargada de la Federación Rusa. Un cargo que merece una explicación. Al contrario que el resto de repúblicas soviéticas, Rusia no tenía en la URSS un partido propio. La expresión «Partido Comunista Ruso», por lo tanto, no tiene demasiado sentido desde un punto de vista formal. Los temas de afección a la Federación Rusa se ventilaban en una oficina especial encuadrada en el secretariado del PCUS, y allí fue donde Breznev fue designado número dos. Esto le dio un gran poder a la hora, sobre todo, de repartir canonjías.


De hecho, los miembros de la Mafia del Dnieper y otros amigos de Leónidas comenzaron a prosperar. Georgy Yenyutin, que lo había sucedido al frente del distrito de Zaporozhe, fue nombrado presidente de una nueva Comisión de Control Soviética creada dentro del consejo de ministros. Asimismo, Konstantin Chernenko se integró en el aparato del Comité Central. Georgy Tsukanov fue directamente nombrado como asesor del propio Breznev, mientras Pavel Alferov era promovido como miembro de la Comisión de Control del Partido.

En abril de 1959, Leónidas Breznev recibió el honor, verdaderamente muy poco habitual, de ser la persona que intervendría en la celebración anual de la onomástica de Lenin, en el Bolshoi. De forma poco sospechosa, su discurso, de unas dos horas de duración, se dedicó a cantar las alabanzas de la persona de Nikita Kruschev (que ni siquiera se molestó en ir, por cierto). Breznev, por cierto, tampoco olvidó a Stalin, en cuya defensa cerrada salió en su discurso, adjudicándole la creación de la sociedad socialista, y destacando su labor en la lucha contra los agentes interiores del partido, trotskistas, bujarinistas y zinozievistas. Tres años después del famoso discurso secreto de Kruschev, Breznev dejaba claro hasta qué punto seguía creyendo en la dialéctica creada por el estalinismo.

Tres meses después se produjo el primer encuentro entre Breznev y Richard Nixon. Las cosas parecían irle muy bien, aunque a finales de aquel año tuvo que irse a toda prisa a Alma Ata, porque los temas de Kazajstán habían comenzado a ir como el culo.

Breznev había elegido personalmente a Iván Yakolev como su sucesor como secretario general del Partido Comunista de Kazajstán, quien, en 1957, había respondido a tanta confianza con un pequeño descenso, del 75% en la cosecha. Consecuentemente, Kruschev lo purgó en diciembre de aquel año y lo sustituyó por su primer asesor en temas agrícolas, Nikolai Belyayev. Belyayev era miembro del Presidium, lo cual da una buena medida de la importancia que el líder soviético concedió a la necesidad de arreglar las cosas en Kazajstán. La primera cosecha de Belyayev, 1958, fue buena; pero la siguiente fue un desastre. En enero de 1960, Breznev viajó a Alma Ata, cesó a Belyayev, y nombró a un amigo suyo, el hasta entonces primer ministro Dinmohamed Kunayev.

El gesto de Breznev de tomar cartas directas en el asunto se interpretó muy rápidamente como el signo de que había decidido librar la batalla para ser el número dos de la URSS, detrás de Kruschev. Puesto en el que tenía que enfrentarse con Andrei Kirichenko, que había sido líder del partido comunista ucraniano hasta 1957, año en el que su compatriota lo llamó a Moscú y lo hizo miembro del Presidium y secretario del Comité Central. Sin embargo, en enero de 1960, coincidiendo con el viaje de Breznev, había sido despedido, y enviado como secretario del partido en el oscuro distrito de Rostov-on-Don.

Parece ser, aunque es muy difícil de saber, que Kirichenko se había buscado, con unas maneras que tenía un tanto dictadoras y displicentes, muchos enemigos en la cúpula soviética, y muy especialmente Anastas Mikoyan. Sea como sea, la caída de Kirichenko dejó bien libre el espacio para Breznev.

Pero, en realidad, el año 1960 acabaría relevándose como una auténtica putada para él.

En mayo de 1960, Breznev pareció alcanzar la cumbre de su carrera, si las cosas se leen con ojos occidentales. En efecto, con dicha fecha fue nombrado sucesor de Yakov Sverdlov, Mijail Kalinin, Nikolai Shvernik y Kliment Voroshilov como jefe del Estadol soviético o Presidente de la URSS.

Leónidas Breznev era, pues, el jefe del Estado. Pero eso, en la URSS, apenas significaba nada. En un sistema político donde el Partido era mucho más importante que el gobierno, el presidente de la URSS era poco más que una figura cosmética que no servía para nada. Juzgue el lector, sin ir más lejos, cuánta gente puede recitar, casi sin errores, la lista de los líderes del Partido Comunista de la URSS desde Lenin hasta Gorvachov, y cuántos habían siquiera oído hablar de los antecitados como presidentes de la Unión.

Aquella elección era una putada para Leónidas. Un paso atrás, un gran paso atrás. Pero, entonces… ¿qué había pasado?

Aquel año de 1960, un avión espía U2 estadounidense, pilotado por Gary Powers, había sido derribado cerca de Sverdlovsk. Todo el escándalo que supuso aquel suceso acabó, rápidamente, en volverse contra Kruschev y, por simpatía, contra Breznev.

Desde septiembre de 1959, en la prensa soviética, lo cual quiere decir en sus centros de poder, se podía adivinar una cierta tendencia crítica hacia la política de Kruschev hacia Occidente. En aquel mes, el líder soviético había visitado EEUU y había tenido las cordiales y famosas conversaciones de Camp David con el presidente Eisenhower. Los comunistas acérrimos y grupos de las fuerzas armadas soviéticas se aliaron rápidamente en contra de estas tentativas de entendimiento. Mijail Suslov y Frol Kozlov eran los dos arietes de esa oposición, que había forzado no pocos gestos de endurecimiento de las posiciones soviéticas. El derribo del U2 no hizo sino llevar este debate a una temperatura mucho más elevada que en el pasado.

Kruschev había basado su estrategia en política exterior en el principio general de que los estadounidenses eran de fiar. Obviamente, para su oposición el incidente del U2 demostraba exactamente lo contrario, y más todavía cuando Eisenhower, presionado por los hechos, acabó por reconocer que había ordenado personalmente espiar a la Unión Soviética.

El 4 de mayo, apenas tres días después del derribo, había reunión del Comité Central, y en la misma Kruschev tuvo la oportunidad de comprobar hasta qué punto las cosas se le habían complicado. Todas las propuestas de calado que se presentaron en la reunión estaban encaminadas a mitigar el poder del secretario general. El secretariado del Comité fue reducido en su tamaño y colocado bajo el control de Frol Kozlov. Y, además, tres personas no especialmente ligadas a Kruschev fueron elevadas al Presidium: Aleksei Kosigyn, nombrado también primer viceprimer ministro; Nikolai Podgorny; y Dimitri Poliansky. Anastas Mikoyan, el gran apoyo de Kruschev, fue severamente derrotado. Y a Breznev le dieron la patada hacia arriba, haciéndole presidente de la Unión.

Breznev luchó como gato panza arriba. El 6 de mayoi, el Soviet Supremo confirmó su nombramiento, aunque aun seguía siendo miembro del secretariado del Partido. Del 11 al 14 de dicho mes, se celebraba en el Kremlin una gran conferencia de contenido político dirigida a los militares. La conferencia estaba dirigida por el ministro de Defensa, mariscal Rodion Malinovsky, y el jefe del comisariado político, general F. Golikov. Pero lo realmente importante es que de los tres ponentes civiles (Suslov, Nikolai Ignatov, otro kruschevista caído en desgracia, y Breznev), el tercero fue el único que habló. Detalle con el que Leónidas consiguió escenificar el apoyo que recibía del Ejército; apoyo que, como sabemos, se había trabajado duramente a lo largo de aquellos años.

Hizo lo que pudo. Pero, aun así, en julio, Leónidas Illich Breznev dejó de ser miembro del secretariado del Partido Comunista de la Unión Soviética. Otra vez en la mierda.


Jamás un presidente de la URSS había logrado regresar a la primera línea de la política tras haber sido nombrado. Jamás, claro, hasta que llegó Breznev.

jueves, mayo 29, 2014

Un kilo

He sido yo mismo, según el Google Analytics.

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miércoles, mayo 28, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (11)

La pregunta de si el Plan de las Tierras Vírgenes fue una gran idea o una cagada permanecerá siempre en la agenda de debate de los fiquis sovietólogos. Mi friquiopinión es que Breznev, en parte por suerte y tal vez en parte por su bien entrenado ojo agrícola, saltó de Kazajstán en el momento adecuado. Yo no sé gran cosa de agricultura; de hecho, si por mi fuera no habría por mi casa ni una sola de las plantas de interior que riega mi costilla. Pero, aun así, tengo leído que plantar, plantar y plantar todo el suelo disponible, todos los años, es muy mala estrategia a la larga, porque el suelo se erosiona, se agosta y produce menos. A partir de 1958, la cosecha kazaja comenzó a decaer, sobre todo en términos medios de producción por hectárea. Pero eso ya no era responsabilidad de Leo.

lunes, mayo 26, 2014

Anschluss (4: el Grupo de Leopoldo)

La prensa austríaca del 12 de julio destacaba unánimemente, tras haber sido adecuadamente «trabajada» por la Cancillería, que el acuerdo suponía que el movimiento nacionalsocialista ilegal de Austria estaba condenado. En un efecto parecido al que podría haber introducido en el bando republicano de la guerra civil española el pacto Molotov-Ribentropp de haber continuado la guerra entonces, la prensa austríaca se jactaba del hecho de que, manteniendo planes insurreccionales contra el Estado, el nacionalsocialismo local no sólo se convertía en un traidor a su país, sino al propio Hitler. Esta interpretación de la opinión publicada era incluso más ciegamente optimista entre las elites gobernantes, que de hecho estaban convencidas de que el nacionalsocialismo alpino, tras el acuerdo, se despoblaría.

viernes, mayo 23, 2014

Por qué me meto contigo

En el hilo de comentarios del último post que he escrito, un amable lector (asiduo, por el contenido de su crítica) me afeaba la conducta de «meterme siempre con los de menos de 30 años». Ya tuvo una respuesta por mi parte, escueta que, por lo tanto, no parece mía (porque yo la última vez que fui escueto fue el día que le expliqué a mi primera novia qué quería hacer esa tarde). Es obvio que no me pude quedar contento con las dos o tres líneas que le dediqué, así pues me fueron rodando algunas ideas en la cabeza que espero destilar aquí, en este post-aftermath sobre la cuestión de la educación y por qué «me meto» tanto con los que la la han recibido en los últimos diez o veinte años.