No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung
La VOC estaba dando las últimas boqueadas. La gente puede ser tonta, pero no gilipollas. Buena parte del montaje de la enorme fortuna que era capaz de crear la compañía de las Indias Neerlandesas se basaba en que tuviese el monopolio de los cultivos. Pero a finales del siglo XVIII, el botánico francés Pierre Poivre robó unas plantas de nuez moscada, y consiguió implantarlas en las islas Mauricio. Entre unas cosas y otras, el 31 de diciembre de 1799, la VOC, cada vez más presionada por la pujanza en la zona de los británicos, fue disuelta.
La incipiente creación de un imperio colonial a partir de una presencia comercial se vio radicalmente afectada por la guerra mundial sin número que conocemos como guerras napoleónicas. Como es bien sabido, Holanda fue una de las naciones que fueron dominadas por Napoleón, quien colocó a su hermano Luis al frente de dicha monarquía. El vasallaje respecto del francés le supuso a Holanda perder gran parte de sus posesiones de ultramar al enfrentarse a los británicos; en esencia, lo único que le quedó fue Java. Napoleón quería que esas posesiones fuesen bien administradas para su imperio, y por esa razón decidió enviar a Java a Herman Willem Daendels. Daendels sera un holandés abiertamente profrancés (no le faltaba detalle, pues), que había dirigido un ejército en 1795 para declarar la República Bátava.
Llegó a Batavia el 1 de enero de 1808 y, al instante, se
aplicó a crear un ejército de unos 20.000 hombres a partir de los restos de la
VOC. Con él también llegaron las ideas del Estado moderno que se habían estado
incubando en Francia, algo que benefició, por ejemplo, a los esclavos. Los
grandes perdedores, sin embargo, fueron los nobles y príncipes locales, los
cuales, bajo la visión del poder emanante del pueblo, perdieron su poder y sus
privilegios allí donde Daendels se los pudo quitar. En 1809, los británicos
establecieron un boqueo sobre Java. Al año siguiente, Napoleón anexionó
Holanda al Imperio, con lo que Java pasó a ser, oficialmente, colonia francesa
(que, las cosas como son, hay cosas peores; pero no muchas).
En 1811, 12.000 soldados británicos desembarcaron en Java y
tomaron la isla. Nombraron gobernador a Thomas Stamford Raffles, quien
continuó básicamente la labor de Daendels, siendo como era él mismo un
ilustrado (y, en algunas cosas, un iluminado). Entre otras cosas, decretó el
tráfico por la izquierda; razón por la cual en Indonesia se circula a la
británica.
Los Países Bajos recuperaron su independencia en 1813 y, en
1815, en el Congreso de Viena, fueron incluso ampliados con el territorio de lo
que hoy conocemos como Bélgica. Holanda se concibió en aquel congreso con la
vieja función que habían cumplido Flandes, Hainaut y otros territorios de la
zona siglos atrás, es decir, como contrapeso del poder francés. A los
arquitectos de la nueva Europa les preocupaba que Holanda pudiera vigilar y
contrapesar a Francia, pero no sólo en Europa; también en ultramar, caso de que
Francia recibiese de vuelta sus colonias, cosa que la monarquía exigía
constantemente. Por esta razón, los británicos fueron invitados a devolver
conquistas en el sudeste asiático, por lo que Londres terminó devolviendo Java a los holandeses, aunque no
muy convencido la verdad.
Las nueva constitución neerlandesa otorgó todos los poderes
en materia de administración colonial al rey, en ese momento Guillermo, o sea Wilhem, I.
Inicialmente, los holandeses continuaron con el sistema implantado durante la
guerra: la tierra fue declarada posesión del Estado, que la arrendaba a los
agricultores a cambio de un pago que se hacía en especie (o sea, no pocas veces, en especia). Para no crear grandes
distorsiones con los príncipes y la nobleza, se estableció que la casta feudal
podía arrendar (jurídicamente, subarrendar) la tierra por su cuenta. Sin
embargo, esto llevó a un montón de abusos, por lo que La Haya decidió acabar
con este sistema. El príncipe Diponegoro, que era el primogénito del sultán de
Yogyakarta, se rebeló por esta causa. Esto es lo que conocemos como la guerra
de Java, que duró cinco años.
Cinco años de leches se saldaron con la derrota de la
nobleza local. Los holandeses aprovecharon la victoria para anexionarse
directamente casi toda la isla, dejando apenas algunos territorios al sur
relativamente autónomos, concretamente cuatro principados: Surakarta,
Yogyakarta, Mangkunegaran y Pakualaman. La guerra fue cruentísima: 15.000 bajas
entre las tropas holandesas, 200.000 entre los javaneses.
En 1830, Bélgica dejó de ser parte de los Países Bajos. Una
independencia que fue un golpe económico para el reino, y que intensificó la
necesidad de explotar adecuadamente las Indias Neerlandesas. Esto se hizo
mediante la total planificación económica de la futura Indonesia. Los
agricultores fueron obligados a plantar, en proporciones adecuadas, las
cosechas que eran más fácilmente exportables. Se creó un sistema mixto por el
cual la metrópoli nombraba un gobernante llamado residente, mientras que la nobleza
local nombraba uno llamado regente. Los regentes, sobre todo, realizaron
diversas prácticas de explotación, incrementando la carga impositiva y las
obligaciones sobre los agricultores locales. El resultado era el sospechable:
la hambruna.
La nueva constitución holandesa de 1848 dejó de considerar
las colonias como el jardín del rey. El asunto pasó a ser el motivo de la
política general del país, con los diferentes partidos políticos sosteniendo
posiciones también divergentes. En 1860 se abolió la esclavitud, y también
comenzó a derogarse el sistema de definición de cultivos por el Estado; labor
que se dejó en manos del mercado.
En la primera mitad de siglo, el rey Guillermo había
incrementado las tropas en las Indias Neerlandesas para crear el KNIL (Koninklijk Indisch Leger, Real Ejército
de las Indias Orientales); unas fuerzas armadas independientes de las
metropolitanas y formadas en un 50% por nativos. Con este ejército, se comenzó
la conquista del archipiélago completo. De hecho, más de la mitad de lo que
conocemos como Indias Neerlandesas o Indonesia pasó a formar parte de este
conjunto en el medio siglo que siguió al año 1870. El KNIL se implicó hasta en
30 campañas diferentes, de las que la más importante fue la guerra de Aceh, el
norte de Sumatra; una zona abierta y radicalmente musulmana y que, con Nueva
Guinea, fue el último gran paso colonizador de los holandeses. La guerra de
Aceh, intermitente, duró cuarenta años hasta 1914.
La segunda mitad del siglo XIX fue crucial para la
definición de las fronteras de las posesiones coloniales holandesas. En 1854,
se llegó a un acuerdo con Portugal por el cual el país ibérico se quedó la isla
de Flores, mientras que Timor fue dividida. En 1891, se pactó con los
británicos que Singapur y Malaca permaneciesen bajo control de Londres, Sumatra
sería holandesa, y Borneo sería dividida. La parte del norte o Sarawak sería
británica; mientras que Kalimantan, es decir la mayor parte de la isla, sería
holandesa. En 1895, las potencias dividieron Nueva Guinea en tres áreas: la
parte occidental para Países Bajos, la nororiental para Alemania, y el sur para
Gran Bretaña.
Como consecuencia, los Países Bajos consiguieron terminar su
obra colonial en 1914; es decir, el mismo año en que el estallido de la Gran
Guerra iba a marcar el inicio del fin, precisamente, de la era colonial. En ese
momento, sin embargo, eran la tercera potencia imperial del mundo, después de
Gran Bretaña y de Francia.
En 1890, se había creado la Real Compañía Neerlandesa para
la Explotación de los Recursos Petrolíferos de las Indias Neerlandesas, es
decir, la Koninklijke Nederlansche
Maatschappij tot Exploitatie van Petroleumbonnen in Nederlansch-Indië,
normalmente conocida como La Koninkijke. Esta compañía se fusionó con la
británica Shell para crear la Royal Dutch Shell.
A comienzos de la segunda década del siglo XX, en Indonesia
había 60 millones de habitantes autóctonos, a los que se unía una elite de algo
menos de 250.000 europeos y una colonia de 1,2 millones de chinos.
La llamada Ley de Ordenamiento Constitucional neerlandesa
que, ojo con la itálica, es de 1925
(unos 400 años después de las leyes de indias españolas) dividió oficialmente
la población de las Indias Neerlandesas en tres categorías: europeos,
orientales no nativos y nativos; aunque hay que matizar que en la categoría de
europeos no sólo se reconocía a los turcos, sino también a los japoneses. Era,
pues, una ley muy imaginativa. Los hijos de holandeses retenían su europea
condición.
Esta ley, que, repetimos, es de 1925, establecía que los europeos eran ciudadanos
neerlandeses. Eran, pues, unos holandeses más, lo que pasa es que vivían en la
otra punta del mundo según se mira desde La Haya. El resto eran súbditos. Esto suponía que los segundos
no tenían ciudadanía y, entre otras cosas, no eran juzgados según el Derecho
holandés, sino el autóctono. La categoría en la que se estuviese adscrito
afectaba a cosas como el salario que se cobraba. En consecuencia, si la renta
media, en esa época, era de 2.600 florines para un europeo, resultaba ser de
330 para los chinos, y de 60 para los indonesios. Explicadme a mí en qué puto
lugar de una ley española de todos los tiempos se ha normado que un autóctono de cualquier colonia americana,
africana o asiática, tenía que ganar 40 veces menos que un español. Pero,
claro, la Inquisición blablá.
Tal nivel de asimetría social se aprecia en el hecho que, a
pesar de que obviamente en las Indias neerlandesas, el neerlandés era el idioma
para un montón de cosas, en realidad sólo lo hablaban, a principios del siglo
XX, unos 850.000 autóctonos, en torno al 1%. La sociedad de las Indias
neerlandesas no estaba dividida; estaba segregada.
Alguno que esté bien informado de esto me dirá: ojo, macho,
que la reina Guillermina dijo que los Países Bajos, “como nación cristiana”,
tenía una “obligación moral” frente a los habitantes de sus colonias. Pero yo le
contestaría: sí, lo dijo. En 1901; y,
además, es bastante discutible que lo cumpliese. Y, como digo, en todo caso lo
dijo medio milenio después de que lo dijese la reina católica. Sea como sea,
cierto es que el discurso de la reina de 1901 marcó un cambio estratégico, una
etapa de mayor preocupación por el bienestar de los indonesios; pero las cifras
que os he aportado son de un cuarto de siglo después. De nuevo: está por ver
que lo cumpliese.
Ciertamente, a partir de 1907, los autóctonos pudieron
acudir a las escuelas rurales, que daba una pátina de formación general de tres
años, aunque lo más importante es que se impartía en lengua local. Subir de
nivel era enormemente trabajoso. Quien quisiera probar ese cursus honorum debía estudiar durante tres años en la Schakelchool o escuela eslabón, que ya
se impartía en neerlandés. De ahí se podía pasar a la Enseñanza Media europea,
bien la MULO (Meer Uitgebreid Lager
Onderwijs, Enseñanza Primaria Ampliada) o en la HBS (Hogereburgerschool, Escuela Civil Superior). Se trataba de escuelas
de pago, nada baratas para el nivel económico de los indonesios, y superarlas
permitía acceder a la Enseñanza Superior.
El principal destino de ésta era la STOVIA, School tot Opleiding van Inlandsche Artsen, Escuela para la
Formación de Médicos Nativos. Las Indias Neerlandesas tenían una verdadera
escasez de médicos. A muy pocos neerlandeses metropolitanos les seducía la idea
de irse al otro extremo del mundo a trabajar en condiciones mucho más
precarias; y, aún estando en las Indias, mucho menos eran proclives a ser
médicos en las zonas rurales, donde los habitantes apenas hablaban su idioma
para decir espagueti y astronauta. Como consecuencia, era necesario crear una
pequeña casta de médicos indonesios, capaces de hablar con sus pacientes y que
no le hiciesen ascos a vivir en el culo del mundo, más que nada porque eran de
allí. Ésta fue, por lo tanto, la primera gran vía para que los indonesios
tuviesen formación superior.
Nativos culturados juntos, estudiando una carrera de gran
provecho intelectual. En ese caldo de cultivo, el nacimiento de algo más era
inevitable. Fue en el ámbito de la STOVIA donde nació, el 20 de mayo de 1908,
Budi Utomo, es decir, la Noble Aspiración. Esta asociación fue impulsada por
dos hermanos que estudiaban allí, Sutomo y Tjipto Mangunkuosomo. En modo alguno
era un movimiento antioccidental, sino más bien una tentativa de hacer
compatible el desarrollo con la cultura javanesa. Los indonesios celebran el 20
de mayo el Día del Despertar Nacional.
La Noble Aspiración, en todo caso, era un movimiento que,
con sus ribetes ilustrados, se quedaba corto en lo tocante a la reivindicación
del trato colonial a los nativos. Tirto Ardhisuryo, también estudiante de
medicina con formación periodística, comenzó a atizar ese avispero a través de
diversos artículos. Esto generó la confluencia entre otros dos estudiantes de
la STOVIA: Suwardi Suryaningrat y Tjipro Mangunkusumo, crearon en 1912 el
Partido de las Indias. Contaron con la participación de un criollo indoeuropeo,
Ernest Dowes Dekker, que poseía un periódico en el que se publicaron los
primeros artículos críticos con el hecho de que los nativos se veían obligados
a trabajar para una causa que ni conocían ni les importaba. Los tres acabaron
desterrados sin siquiera celebrárseles juicio. La arraigada democracia
holandesa prohibió los artículos críticos con ella.
El Partido de las Indias desapareció, pues. Sin embargo, el
proceso estaba lanzado. En Surabaya vivía Raden Mas Hadji Oemar Said
Tjokroaminoto, normalmente conocido como Tjokro o Tjok. Raden Mas es un título
nobiliario y nos dice que Tjokro era miembro de la alta sociedad local. Como
buen musulmán pijo, había peregrinado a La Meca. En 1914, accedió a la
presidencia de la Sarekat Islam, la Alianza del Islam, que se había creado dos
años antes en Surakarta. La SI defendía la independencia de los nativos respecto
de los holandeses, y consiguió, por primera vez, vertebrar un movimiento
anticolonial masivo.
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