Ya sé que estoy de vacaciones. Pero, oye, todo lo que ha pasado en Ceuta, y muy en particular la polémica en torno a si Felpu debería haber visitado la ciudad, me han movido a escribir estas notas de urgencia. Haciendo amigos, en mi línea.
Algún día, espero que no muy lejano (de hecho, en el momento de escribir este post, aquél otro al que me voy a referir ya está escrito); algún día, digo, os contaré, en otra esquina del blog, cómo Pedro Agustín de Beaumarchais, uno de los mejores literatos del siglo XVIII, lo petó frente a 600 parisinos, el día que, tras dos años de denodados esfuerzos, logró estrenar su obra Le mariage de Figaro. Esta obra, en gran medida adelantada a su tiempo, está trufada de guiños a la actualidad del momento en que se estrenó; un momento en el que los muros de carga del Antiguo Régimen comenzaban a ponerse en solfa.
El momento más intenso de la representación, según las crónicas, llegó en la escena tercera del acto quinto, cuando Figaro declama uno de sus monólogos; dedicado, esta vez, a poner de puta para arriba al aristócrata de la obra, el conde de Almaviva. Dicen quienes lo vieron que el teatro se vino abajo cuando dijo una línea que se haría muy famosa: Vous vous êtes donné la peine de naître, et rien de plus. Todo de lo que te has tenido que preocupar en la vida es de nacer.
Así se sentía Fígaro, un hombre del pueblo que había sudado mierda para medrar un tantito, respecto de los aristócratas. Y así se siente cualquier persona respecto de un rey. Porque los reyes, desengañémonos, podrán trabajar mucho, yo no lo pongo en duda. Pero, así, de sacada, de todo de lo que se tienen que preocupar, es de nacer. A ser posible, los primeros.
Soy consciente, y además quiero dejarlo claro, de que yo no soy una persona muy imparcial a la hora de hablar de la monarquía. A mí, ni las monarquías en general, ni la nuestra muy en particular, me gustan. Cualquiera que lea este blog un poquito ya sabrá que, aquí, a los Borbones se los apela de felpudos, felpuditos, leonoritos, y cosas peores. Para según qué personas, supongo, este hecho me invalida para que se me siga leyendo. Por eso pongo el fielato en este párrafo. Si eres de ésos, no sigas leyendo.
Tal y como yo lo veo, el monarquismo, entendido como ideología tendente a demostrar al mundo que las monarquías son necesarias y hasta pertinentes, lleva unos dos siglos tratando de encontrar la piedra filosofal que le permita repetir la jugada en tiempos de democracia y constituciones. Por un lado, lo tiene más fácil de lo que parece, porque la verdad es que las sociedades de raíz cristiana siempre han entendido, y cuando no lo han entendido lo han sospechado, que toda legitimidad natural parte del pueblo y que, consiguientemente, el rey no ha de aprovecharse del pueblo, sino el pueblo del rey. Por otra parte, sin embargo, el monarquismo lo tiene bastante difícil. La jugada consiste en encontrarle un papel a alguien que, en puridad, no lo tiene en un sistema constitucional, basado en la igualdad de los hombres y el imperio de la ley.
En sistemas así no se entiende que pueda haber personas inviolables e inimputables, lo sean de iure o de facto. Como no se entiende que no exista alguna prueba de méritos. El mérito y el nacimiento como argumentos institucionales son excluyentes. O la presencia institucional se basa en el mérito, o se basa en el nacimiento; pero no en las dos cosas a la vez porque, la verdad, no existe ninguna, y ninguna es ninguna, garantía de que Leonor de Borbón no vaya a ser tonta, o ambiciosa, o demasiado coriácea, o demasiado confiada; y, sin embargo, tenemos la absoluta garantía de que, si no hay un cambio de régimen y a ella no la llama La Parca, será reina de España.
En un entorno así, los monárquicos de corazón, los que lo son porque creen en la institución, tienden a ser minoría social. Lo cual no quiere decir, necesariamente, que las monarquías vayan a desaparecer. La gran ventaja de los monarcas actuales es que, como la presencia de un rey al frente del Estado se ha ido haciendo cada vez más ilógica, los reyes han ido cayendo; pero han caído, en un suceso lógico, primero en las naciones con sistemas constitucionales menos sólidos, puesto que son por definición más proclives a la crisis sistémica (y la única gran excepción a esto ha sido, a mi modo ver, el Imperio chino).
Hoy en día, es muy habitual que los monarquistas presenten listas paralelas de monarquías y repúblicas del mundo, para demostrar que las monarquías son mayor garantía de sistemas democráticos. En realidad, no es así. Sólo lo parece, porque de la lista se han caído monarquías que eran igual de basura, o peor, que las repúblicas sangrientas de hoy en día. Ni la monarquía, ni la república, garantizan nada. Pero estas monarquías de alto nivel, por así llamarlas, que son las que han sobrevivido, al estar asentadas en sistemas muy consolidados y normalmente de alta calidad democrática, juegan eficientemente con el chantaje de eso que se dice detrás de mi vendrá / quien bueno me hará. Dicho de otra forma: las monarquías de hoy, y la española es un ejemplo, se sostienen gracias a los que son monárquicos accidentalistas. Son esto no porque quieran serlo, sino porque no quieren ser lo otro.
Los reyes, por lo tanto, no terminan de encajar en el sistema democrático. Y se les nota. Utilizaré para explicar este "se les nota" dos anécdotas del rey Demérito Juan Carlos.
Siendo rey de España, Juan Carlos de Borbón le concedió una entrevista a Selina Scott, una periodista quiero recordar que escocesa. El tema, de por sí, ya chirría. Juan Carlos ha concedido escasísimas entrevistas en su vida. La lista de periodistas españoles que habrían querido entrevistarlo es larguísima; pero él escogió a una británica y, por lo visto, ese detalle no se le pudo afear en su momento.
Si la memoria no me falla, en la entrevista con Scott, el rey habla del 23-F, y hablando de aquella tarde tan tensa dice que la entrada de Tejero en el Congreso le pilló jugando al squash. Hemos de recordar que, cuando Tejero entró en el Congreso, se estaba votando de viva voz un nuevo presidente del gobierno. Mi pregunta es: cuando se está votando un nuevo primer ministro, ¿no debería estar el jefe del Estado atentito delante del televisor?
La otra anécdota es la de Botswana. Que a un rey de España le pille un accidente cazando elefantes en el África sin que alguien sepa que estaba allí, ni siquiera sepa que solía ir allí, es bastante de traca. Revela que el rey, aquel rey, no se sentía, en modo alguno, ni auditable, ni responsable ante su opinión pública. A don Emilio Botín, el abuelo de AnaPatri la sostenible, le escuché una vez dar un pequeño discurso sobre los resultados del Banco de Sanander. Cuando alguien, quizá pensando en hacer méritos, le hizo saber que se había tratado una t, el viejo retrucó: "el banco es mío, y lo llamo como quiero".
Ésa es la actitud de un botsuanero. España es mía, y yo le informo cuando quiero. Butsuanero, además, católico. Profundo creyente en el sacramento de la confesión. Lo siento, me he equivocado, no volverá a pasar. Tres avemarías y un Yo Pecador, y a por otra.
En fin, vayamos al lío. ¿Debería haberse presentado Felipe VI en Ceuta? Pues sí, entre seis y ocho minutos después de haberse producido la invasión.
¿Es cierto que el rey no puede ir adonde quiere? Lo que es cierto es que es una práctica lógica la coordinación entre el jefe del gobierno y el jefe del Estado. Pero lo verdaderamente importante es qué ámbitos de decisión personal está dispuesta cada una de esas partes a reivindicar como innegociables. Que jefe del Estado y jefe de gobierno estén coordinados es deseable; pero que no es imprescindible lo demuestran ejemplos como la cohabitación francesa; o el odio africano que sentía, y nunca ocultó, la reina Victoria hacia Gladstone.
Yo tengo por cierto que Felpu VI no puede ir a Ceuta si quiere. Pero eso es así porque así lo ha querido él. Porque es lo que permite que pase. Exactamente igual que los incendios se apagan en invierno, este tipo de cosas, en mi opinión, se ahorman y se enderezan cuando los temas que están en juego son relativamente poco importantes; no cuando ya tenemos encima un tema tipo ser o no ser. Se empieza por admitir esa sugerencia del Ministerio Tal de que en el discurso el rey diga "importante" en lugar de "crucial"; y se termina siendo prisionero en la Zarzuela. Sé que el ejemplo chirriará, pero a Franco no había un ministro que se atreviese a decirle que dijese "importante" en lugar de "crucial". A Azaña sí, sin embargo; y así le fue a Azaña, pues prácticamente acabó sus días como presidente preso en Barcelona, mientras los anarquistas escuchaban cada noche sus conversaciones telefónicas.
Con lo de Ceuta no estamos en la hipercolesterolemia; estamos en el ictus y, claro, la hipercolesterolemia tiene solución, pero el ictus, no. Felipe VI se ha dejado comer el terreno; y el hecho es que encima existen indicios de que ha querido dejárselo comer; de que en modo alguno es ese jilguero que canta la milonga argentina, que aun estando en jaula de oro / en su canto llora siempre el antojo de volar. A él la jaula, quizás, le mola.
El rey de España se ha referido a la corrupción política en tres discursos de Navidad: 2014, 2017 y 2020. Estas fechas quieren decir que, básicamente, Felpu ha considerado que la corrupción es un problema importante mientras ha gobernado el PP. En las pasadas navidades, con toda la lluvia que estaba cayendo ya, formando el embarrado campo en el que ahora nos refocilamos, no le pareció necesario hablar del tema. Esto abre tres posibilidades.
La primera es que el rey de España es de neurona mejorable.
La segunda es que el rey de España no puede hablar de lo que quiere en su discurso de Navidad, porque lo pacta con el gobierno.
La tercera es que el rey de España, verdaderamente, piensa que la situación 2017-2020 era una situación de corrupción generalizada y la actual, no. Es decir: que el último escándalo de corrupción notable en España es lo que llamamos caso Gürtel.
De estas tres posibilidades, la única que me parece medio buena (y no mucho, la verdad), es la tercera. Las otras dos son catastróficas; y yo, personalmente, la que reputo más probable es la segunda. Pero la segunda plantea un problema, porque si es cierta, entonces, o concluimos que en el PP son gilipollas y, consecuentemente, cuando gobernaban le dejaban decir al rey cosas que sabían que le podían censurar; o lo que está pasando es que el rey, en realidad, está encantado de que quienes hoy gobiernan le censuren según qué cosas.
Dicho de otra forma: en lo que a mí respecta, el que es mi rey no ha hecho nada por convencerme de que sus silencios y sus ausencias actuales no sean, en realidad, suyos; o, en todo caso, silencios y ausencias pactados con todo el gusto con el gobierno actual.
Pienso esto, además, porque en mi opinión el rey podría hacer cosas que no hace. Y no lo considero tan imbécil como para no darse cuenta de que puede hacerlas. Entre ellas:ç
El rey puede fomentar la existencia de portavoces oficiosos. Su padre tuvo varios. Selina Scott fue una; José Luis de Vilallonga, otro de sus escasos entrevistadores, era otro. Yo recuerdo ver a Villalonga en la televisión "opinando sobre lo que el rey opinaba" de esto o de lo otro; todo el mundo sabía que era el canal que usaba para decir "yo opino que...", sin tener que decirlo.
Felipe VI, que para colmo está casado con una periodista que echó los dientes profesionales en el agujero más göbelsiano que hay en España, podría, si quisiera, hablarle a los españoles con entera libertad. Si no lo hace, es porque no quiere.
Felipe VI podría dejar claro y diáfano que su deseo es estar en Ceuta. Interpretar la coordinación con el gobierno en el sentido de que el gobierno no sólo puede prohibirte ir a Ceuta, sino que también puede prohibirte que digas que quieres ir, es, a mi modo de ver, excesivo. Eso no es tener un jefe del Estado; es tener aquello de lo que se quejaba Figaro: alguien que lo único de lo que se ha preocupado en la vida, es de nacer.
Felipe VI podría montárselo para que alguien fuese a Ceuta siendo portador autorizado de su solidaridad hacia los ceutíes y su comprensión de lo que están pasando.
El rey, en suma, podría tratar de entender que estamos en el siglo XXI; y que un rey del siglo XXI hay determinados recursos que tiene que saber dominar.
Mucha gente se está sorprendiendo del fenómeno de la desafección de partes de la derecha respecto de la figura del rey. A mí, la verdad, no me extraña. Sólo los estúpidos y los graduados en Historia creen que la idea republicana en España ha sido siempre una idea de izquierdas. Las derechas españolas son, de larguísimo, el mayor caladero de españoles monárquicos accidentalistas; gentes que no son monárquicas, pero que consideran que el rey es mejor que lo que dejaría detrás. Esto, sin embargo, está cambiando; y, en mi opinión, está cambiando porque el rey está dejando que lo que tal vez quizá sea constreñimiento de lo que el rey puede hacer o decir, parezca más connivencia que otra cosa. El rey parece estar haciendo esfuerzos por demostrarle a los accidentalistas que les está dando la espalda porque quiere dársela. Eso es lo que, a mi modo de ver, está pasando.
Los reyes sólo trabajan para una cosa. La monarquía es un business model, como la Iglesia. Ambas son instituciones que se llenan la boca con objetivos de altísima calidad (el bien común, el futuro de la nación, la salvación de las almas, el triunfo de la Fe); pero, en realidad, buscan otra cosa. La Iglesia busca la pasta; los reyes buscan que sus hijos hereden el negocio. Todo lo demás les da igual.
Yo no tengo una gran opinión de la inteligencia política, no digamos ya la histórica, de Felipe VI. Lo concibo como un fenotipo Borbón que ya es conocido en su ámbito histórico (Luis XV lo fue, Luis XVI también lo fue, Carlos III de España lo fue, Fernando VII, a su manera, también). Un modelo de rey amarrategui, que todo lo fía al crédito gratuito con el que todo rey gobernante nace por defecto, y que trata de escapar de cualquier riesgo por el bien de su heredero.
Los reyes hace mucho que se han olvidado que se ganaron el puesto por ser los primeros en saltar al caballo y presentarse en la batalla. Y, sin embargo, esto mismo, travestido por el tiempo, es lo que sus otrora súbditos, hoy ciudadanos, siguen esperando de ellos.
Inútilmente.
Mierda.
ResponderBorrarYo soy monárquico, de esos que usted ha definido.
Creo que lo que viene detrás es mucho peor. Siempre pongo como ejemplos a un posible Presidente de la III República a Ansar o al corrupto ZP.
También creo que el rey Felipe tenía que estar en Ceuta a la hora de saberse el ataque marroquí
Cide Hamete Benengueli
Solo una observación. Tienes algún trauma con la iglesia, pero se nota que no la conoces. No hay ninguna organización ni comunidad que haga más por los necesitados que la iglesia.
ResponderBorrarBueno, es una manera de verlo. Otra manera de verlo es pensar que, por ejemplo, en una situación (Francia, siglo XVIII) en la que la Iglesia poseía más del 70% de la riqueza nacional pero aportaba (su famoso don gratuit) aproximadamente el 2% de los ingresos fiscales totales; en una situación así, digo, argumentar que "nadie hace por los pobres franceses más que la Iglesia" se puede ver, si se es mal pensado como yo, que lo que está haciendo la Iglesia es comprar su prosperidad a cambio del esfuerzo de sus peones.
BorrarEn la Iglesia, desde luego, siempre ha habido gente excelentemente dispuesta. De hecho, son sus primeras, y principales, víctimas.
BorrarMark twain decía que había tres clases de mentiras: mentiras, grandes mentiras y estadísticas.
BorrarLa Iglesia poseía el 70% de la riqueza nacional y gestionaba el 100% de lo que ahora denominamos ayuda social: hospitales, escuelas, hospicios, etc.
La hacienda estatal empleaba sus recursos en guerras, soldados, etc.
En España con la desamortización eclesiástica lo único que consiguió el gobierno es conseguir dinero para la guerra y hacer más ricos a los nobles y burgueses, empobreciendo a los que hasta entonces trabajaban las tierras de la Iglesia, que a partir de entonces tuvieron que pagar rentas mucho más altas. Y sus consecuencias llegaron hasta la guerra civil en que la cuestión agraria tuvo mucha importancia.
Bueno, Mark Twain, efectivamente, sabía mucho de pasta, como la Iglesia. No en vano intentó forrarse con las memorias de Grant.
BorrarDicho esto, hay una matización en lo que dices. La Iglesia no era exactamente poseedora de todas esas cosas que tú dices. Lo eran las órdenes religiosas que, como canta Silvio Rodríguez, no es lo mismo pero es igual. No por casualidad todavía en el Vaticano II la Iglesia (ésta vez sí) intentó apropiarse del patrimonio de las órdenes. Intención con la que se lio la de Dios es Cristo y está en el Cielo (nunca mejor dicho).
La Iglesia francesa del siglo XVIII disfrutaba, gracias al favor de los leonoritos, de una cosa que se llamaba don gratuit, donación gratuita, que era el cupo vasco a lo bestia. Merced a dicho privilegio, el sínodo francés tenía la potestad de fijar unilateralmente su pago de impuestos al Tesoro.
Cuando Jacobo Necker la lio leoparda publicando, por primera vez en la Historia de Francia, las cuentas públicas, los franceses aprendieron que con el impuesto de la sal (el IVA de la época, para que nos entendamos) ellos aportaban 35 millones de libras; mientras que la Iglesia había fijado un don gratuit de 3,6 millones. A ver, la diferencia será justificable según muchas opiniones, entre ellas la tuya. Pero elegante, elegante, lo que se dice elegante, no es.
Pocos años antes, los franceses habían echado a los jesuitas del país; y al embargar sus escuelas y edificios, como todo el mundo sabe, sólo encontraron cargamentos de vendas y medicinas para los pobres.
Yo no me escondo, lo he escrito muchas veces. Para mí, la Iglesia es un business model. Y muy bien montado, porque tiene claro que para poder ingresar, antes hay que gastar. Pero todo se reduce a tener más flujo de lo primero que de lo segundo. Y a jugar a ser líder moral y no material. Eso te permite ir a Lampedusa a llorar lagrimitas por los inmigrantes que nada tienen, aunque en la plaza del Vaticano jamás veas a ninguna persona de tal jaez durmiendo, siquiera en la calle.
De todas maneras me gustaría que me dieras el nombre de una asociación, partido político, ideología que haya ayudado al pueblo bajo más que la Iglesia católica. Me costó formo con un solo nombre.
BorrarPerdón, me conformo.
BorrarA cambio tú me puedes dar el nombre de la asociación, partido político, ideología o similar que haya disfrutado de más privilegios tributarios que la Iglesia.
BorrarComo ya te he intentado explicar, hablamos de un business model. Un modelo de negocio tiene claro que no puede obtener sin dar.
Y, de nuevo, te llamo la atención de que estás utilizando una sinécdoque excesiva. Muchas de las actuaciones que tú atribuyes a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, fueron, y son, en realidad realizadas por sus órdenes religiosas. Parece lo mismo, pero no lo es.
Last, but not least, planteas un problema ético interesante. Citemos, de nuevo, a Silvio Rodríguez: "Si alguien roba comida / y después da la vida / ¿qué hacer?"
Ser la leche de bueno de lunes a miércoles, ¿da derecho a ser un cabrón el domingo? Tomemos el ejemplo de la orden franciscana. No creo que haya que discutir mucho en torno al os méritos de Francisco de Asís y sus seguidores frente a los pobres.
Pero, claro, si le preguntas a un ortodoxo serbio residente en Croacia en, digamos, 1940; un señor cuya mujer fue asesinada a martillazos delante de sus hijos MIENTRAS LOS FRANCISCANOS APLAUDÍAN (perdón por las mayúsculas), lo mismo ya no está tan de acuerdo.
Que la Iglesia tiene méritos que aducir en su defensa, yo no lo pongo en duda. De hecho, es que los acumula para eso. Business model.
No me has contestado a lo que pedí porque no puedes. Y la Iglesia son todos. Las ordenes religiosas incluidas. Y por supuesto que ha habido católicos que han hecho fechorías y robos, como en cualquier sociedad. Pero no puedes atribuir los defectos de unos pocos con la totalidad.. Tu ves una hoja blanca con unos pocos puntos negros y nos dices que la hoja es negra. Con la Iglesia tienes ese defecto de percepción. De lo que estoy seguro es que tu no conoces como funciona una parroquia.
BorrarY por contestar, privilegios mayores que la Igesia lo han tenido las elites comunistas, nacionalistas, socialistas, fascistas, liberales, etc de cualquier nacion. y acabo pues no se puede convencer a alguien que no lo quiere. Tenemos ejemplo de los terraplanistas, socialistas que creen en el paraiso socialista, etc.
Bueno, si hablamos de confundir, tú confundes privilegios tributarios con regímenes dictatoriales. Pero, vaya, que puedes hacerlo porque, entre otras cosas, o quizás la más importante, yo no pretendo convencerte. Tú piensas lo que te da la gana. Y yo, por cierto, también.
BorrarSobre eso de que la Iglesia son todos, sí. Eso es lo que siempre dice la Iglesia. Pero, vaya, los colegas jesuitas a los que Bergoglio dejó tirados en Argentina lo mismo no piensan igual. La elite de la Iglesia es ella misma, como todas las elites; y trabaja para su propia supervivencia, aunque es obvio que, para sobrevivir ella, necesita que toda la Iglesia perviva.
Pero que la Iglesia no son sus órdenes religiosas te lo demuestra el simple dato de que en toda la Historia del papado, que creo que va por 267 Francisquitos, ha habido como 43 que eran miembros de una orden religiosa. Y, ojo, de esos 43, menos de diez (a mí me salen siete) después de Trento. A mí eso me parece una relación tipo de eso que en Galicia decimos con la frase: "Amiguiños sí, pero cada vaquiña, por lo que vale".
Por último, supongo que eres consciente de que "las maldades de uno no esconden las bondades de otro" también puede formularse al revés, otrosí: las bondades de unos no esconden las maldades de otros.
Por cierto. ¿Tú sabes quién ha hecho más que nadie por los pobres y los desamparados en amplias zonas de Oriente Próximo? ¿Quién se ha ocupado de mantener a viudas sin recursos, ha abierto madrasas para niños que no podían ir a la escuela, y dispensarios para las personas que no podían pagar un hospital?
Borrarno me has contestado a la pregunta y me haces tu otra. Tu eres el que sabes de historia y tendrás que ser tu el que me de los nombres de las organizaciones angelicales que han hecho y hacen toda esa ayuda social en el medio oriente, y también en la américa precolombina, o en los paises comunistas, o en la India o en toda África. y de proclamar la dignidad de todo ser humano, hasta de los más desfavorecidos como las mujeres, los niños, los ancianos, etc.
BorrarQué quieres, soy gallego. Los gallegos siempre respondemos con otra pregunta. Pero no somos los únicos. Sócrates también lo hacía, porque decía que la mejor manera de conversar es plantear cuestiones sobre las que el contertulio tenga que reflexionar.
BorrarContestaciones ya has tenido. En primer lugar, lo que tú describes como "labor de la Iglesia" es, en en gran medida, labor de sus órdenes religiosas. Bueno, es que son lo mismo. No, no son lo mismo. Irse a Lampedusa a llorar lágrimas de cocodrilo mirando al mar y destinar una vida entera entre la mierda y el fango en el Congo son cosas muy distintas. Y la Iglesia, su Curia, su gobierno, sus papitas, sólo hacen de una de ellas.
Segunda respuesta: no, desde luego que no se puede encontrar una institución privada proveedora de mayores servicios de bienestar. Pero, en primer lugar: los privilegios económicos que la Iglesia ha recibido a cambio de que otros (repito: otros) hicieran eso en su nombre sobrepujan en mucho esos servicios. Y, segundo, en modo alguno proveer esos servicios es una patente de corso, ni de romano, para luego hacer lo que uno quiera. Porque si fuere así, en el presente (esto no es Historia, es presente; el reto del llamado Creciente Shií ocurre hoy, ahora) tendríamos que abatirnos ante organizaciones que han sido clasificadas internacionalmente como terroristas y, además, lo son.
Tercero: exactamente igual que las organizaciones que hoy hacen esa labor "desinteresada" en Oriente Medio, la realizada por la Iglesia no ha sido una labor, en modo alguno, desbastada de interés. A la Iglesia lo que le ha interesado siempre más ha sido la educación; porque la educación, además de una fuente de ayuda social, es una herramienta de ingeniería social.
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