Hola.
Me asomo un momento sólo para informaros de que en la biblioteca del blog he colocado una nueva serie larga que fue publicada por tomas hace ya bastantes meses: la vida y muerte de Girolamo Savonarola, el monje revolucionario y reformador de la Florencia medicea. Quienes lo leísteis en su momento podréis releer una versión algo más compactada y fluida; y quienes no habéis leído en su día la serie, os la podéis apretar ahora de una tacada. La versión está en pdf.
Ya que estaba, y visto que la biblioteca va estando nutrida, he elaborado una encuesta en línea en la que puedes calificar las distintas «series largas» que se han publicado en la biblioteca (además hay dos libros en Kindle, pero eso es otra historia porque hay que pagar grandes fortunas para poder leerlos. Uno está aquí y el otro aquí). He marcado el ticker para que las propias personas que entren en la encuesta puedan ver los resultados. Lo que no sé es si funcionará.
Hasta más ver.
martes, octubre 21, 2014
lunes, octubre 20, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (20)
Antes hemos dicho
que Breznev se guardó de no designar un sucesor como un medio
para evitar que así surgiese una figura que le hiciese sombra,
amén de la competencia. Sin embargo, sus intenciones
personales tampoco cuadraban necesariamente con la realidad, puesto
que los «segundos» la gente los busca. Nikolai Podgorny, tras la caída
de Kruschev, se había convertido en una especie de segundo secretario del
Partido o, si se prefiere, el segundo en la línea de poder en
la URSS. Esto era así, se pusiera Breznev en el decúbito
que le cupiese, porque una estructura burocrática tan grande
como el Partido Comunista de la Unión Soviética, con
tantas esquinas de poder y una interrelación tan extraña
y cambiante con las estructuras de gobierno propiamente dichas, no
podía ser dominada por un solo hombre. Bueno, en realidad, sí;
esta fue la gran lección histórica de Iosif Stalin: con
una policía secreta a tu servicio, un ejército
acojonado por tus purgas, y una clase política acostumbrada a
la idea de que el que se mueva acaba en Siberia, se puede llegar a
dominar una estructura así. Yo, personalmente, no albergo ni
la menor duda de que Breznev, si hubiese podido, habría
aplicado las enseñanzas de su maestro real (Kruschev fue más
su mentor, y luego su enemigo). Pero los tiempos habían
cambiado.
jueves, octubre 16, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (19)
Teóricamente,
esto es algo que los portavoces y diversos lenguaraces del Kremlin le
repetían entonces a los corresponsales extranjeros en Moscú,
el nombramiento de Leónidas Breznev como secretario general
del PCUS había abierto una nueva época. Tras la errónea
y narcisista era de Kruschev (en los nuevos tiempos, obviamente, les estaba vedado a estos transmisores de mensajes recordar que Stalin había sido aun peor en lo que se refiere al culto personal), se había llegado a una etapa de
verdadero socialismo en el que quien mandaba era la colectividad;
esto es, el viejo sueño de Lenin de una elite consciente
dirigiendo el país.
lunes, octubre 13, 2014
Sir John, 1: La incompetencia, las envidias y una enamorada fabrican un comandante en jefe
La Ciudad Vieja de La Coruña es uno de los lugares más pacíficos que existen. En la Ciudad Vieja hay un pequeño parque, y en el centro de ese pequeño parque, una tumba vacía. La tumba en la que una vez, ya no, estuvo el cuerpo del hombre a quien cabe el honor de ser el no coruñés históricamente más amado por los coruñeses. Bueno, hoy en día es posible que muchos coruñeses le otorguen ese entorchado a Bebeto, o a Juan Carlos Valerón; pero digamos que, durante mucho tiempo, ha sido sir John Moore quien ha merecido ese privilegio.
Los coruñeses, siempre proclives
a desenfundar esa condición cosmopolita que, cuando menos
ellos así lo piensan, los matiza, más que los
diferencia, respecto del resto de los gallegos, han guardado como oro en paño esta
figura, la figura de un general inglés a quien el destino
había llamado para alcanzar la gloria venciendo a Napoleón,
pero que hubo de morir en La Coruña. En
una pared del parque donde lo enterraron, las autoridades, hemos de suponer que municipales coruñesas, grabaron unas elogiosas palabras,
cuidadosamente seleccionadas, escritas por Moore sobre los gallegos;
sellando con ello un pacto de fama, una mutua fidelidad, que se mantiene a su
manera (manera ignorante, quiero decir; porque toda vida moderna
desdibuja los mitos antiguos).
Me gustaría contaros, a lo largo
de algunos capítulos, la historia de la presencia de Moore en
España, de su triste fin, de su legado. Debéis sentaros
cómodamente y tener una paciencia de días, porque la
jornada es larga. Moore no bajó del cielo en La Coruña
para morir como un Jesucristo moderno. En realidad, recorrió
media península para llegar al puerto gallego, en unas condiciones que se adivinan, digamos, comprometidas. Si nos
limitásemos a contar su batalla final y su muerte, no le
haríamos justicia. Y perderíamos matices. Como éste
que os quiero contar en este primer post, dedicado al porqué,
a la razón última de que sir John Moore acabase en
España. Que no es otra que las envidias, la rigidez y, al fin
y a la postre, la incompetencia. Sin olvidar el papel jugado por una mujer.
jueves, octubre 09, 2014
Noticia de la zapatilla
La zapatilla y el zapato son las dos soluciones que tradicionalmente ha encontrado el hombre, y la mujer, para cubrirse los pies. El zapato, y la bota, han gozado siempre de la publicidad de ser calzado de exterior, mientras que la zapatilla, que siempre ha sido adminículo propio de la vida privada, ha de ser rastreada en la Historia con algo más de trabajo. Sin embargo, siempre ha estado ahí.
martes, octubre 07, 2014
Los cinco errores de la ministra Mato
Ayer por la tarde me vi, desde la ceca hasta La Meca, la rueda de prensa de la ministra de Sanidad, Ana Mato, con el tema de la infección por ébola de una enfermera. Lo que siguen son algunas reflexiones personales sobre lo que vi, aunque diré, así, de entrada, que difícilmente se puede preparar peor una comparecencia pública como aquélla.
Creo que la ministra, o su equipo, cometió ayer por la tarde muchos errores. Sin embargo, para no aburrir, he intentado resumirlos al máximo y, finalmente, se me han quedado en cinco. Los cinco errores de la ministra Mato. Aquí están, después de la publicidad:
Creo que la ministra, o su equipo, cometió ayer por la tarde muchos errores. Sin embargo, para no aburrir, he intentado resumirlos al máximo y, finalmente, se me han quedado en cinco. Los cinco errores de la ministra Mato. Aquí están, después de la publicidad:
lunes, octubre 06, 2014
Un caballo marcado con un cáliz
Hay un principio general del Derecho
según el cual los muertos, puesto que están ya
fallecidos y no son personas, no pueden poseer cosas; la
posesión, como hecho generador de derechos y deberes, le queda reservada a las personas. Pero también
es cierto que en el mundo hay una tierra en la que los principios
generales no siempre se cumplen. Me refiero a Galicia, el lugar en
el que yo crecí.
viernes, octubre 03, 2014
The Euzkadi Armada (y 3) Versión 2.0
Hoy ocurre por primera vez en este blog algo que ya me vengo suponiendo desde hace mucho tiempo que acabaría ocurriendo: el recauchutado de un post ya publicado. Éste de hoy, que hace el tercero de la serie The Euzkadi Armada (la primera toma está aquí, y la segunda aquí), fue publicado originalmente el 31 de mayo del 2010. Cuando lo escribí, era ya consciente de que el relato de la rendición de los batallones de gudaris en Santoña era muy esquemática y que, por lo tanto, tal vez algún día habría que revisitar el texto para completarlo. Pasados cuatro años, hace unos días, me puse a escribir un post específico sobre Santoña, y eso me hizo asaltar la duda de qué hacer. Podía, por una parte, escribir ese post independiente, y publicarlo como tal, tal vez haciendo alguna referencia a los posts anteriores. Pero esta posibilidad acabó por no gustarme; al fin y al cabo, convertiría el blog en un compendio de materiales dispersos, difícilmente acumulables por el lector, lo cual no es muy honrado con él.
A ello hay que unir que la investigación en las fichas sobre Santoña me movía a matizar algunas de las cosas que decía en el post original. Así pues, resolví tomar dicho post original, incluirle el relato de Santoña, modificar el texto original donde fuese necesario; y convertirlo, por lo tanto, en un texto refundido nuevo. Una ventaja que le veo a esta estrategia es que centraliza los comentarios de los lectores, en lugar de dispersarlos. Eso sí, el post original tenía tres comentarios que, lamentablemente, en el proceso de edición, me he cargado. Lo siento, aunque la buena noticia es que creo que ya sé por qué, así pues espero que no vuelva a pasar.
Me he dado cuenta, haciendo esto, por cierto, de que tendré que repetir la jugada muy pronto: en cuando el relato de la vida de Leónidas Breznev llegue a la primavera de Praga.
Si a alguien esta forma de hacer las cosas le parece molesta o abstrusa, lo lamento, pero es lo que hay. No tendría ningún reparo en fabricar el post de manera que fuesen transparentes al lector los cambios realizados pero, la verdad, no veo forma de hacerlo sin que me cueste un trabajo ímprobo.
A la lectura, pues.
lunes, septiembre 29, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (18)
El
reformismo económico de Kosygin estaba basado en las obras y teorías
de un economista polaco que, por entonces, era lo más de lo más
entre los responsables económicos soviéticos, amén de mesmerizar a
mucho economista occidental alternativo. Se trataba de Oskar Lange.
Yevsei Liberman, un economista de la universidad de Kharkov en la
URSS, puso de moda a Lange en un artículo publicado en el Pravda
en 1962; publicación que contó con la expresa aprobación de Nikita
Kruschev, que para entonces andaba más que preocupado por la tendencia irresistible que mostraba la economía soviética hacia eso que llamamos griparse. Desde entonces, el reformismo económico propugnado
inicialmente por Lange pasó a llamarse libermanismo.
viernes, septiembre 26, 2014
Anschluss: el texto completo
Hola.
Sólo os dejo unas líneas para significaros que en la biblioteca de este blog he colocado un enlace a una versión completa de las notas sobre la Anschluss y su desarrollo. El texto ocupa unas 140 páginas a doble espacio, qué le vamos a hacer.
Como una pequeña recompensa para quienes se molesten en ir hasta ahí, dicho texto incluye un epílogo que no ha sido publicado como post, así pues sólo se encuentra en el pdf.
A disfrutar.
Sólo os dejo unas líneas para significaros que en la biblioteca de este blog he colocado un enlace a una versión completa de las notas sobre la Anschluss y su desarrollo. El texto ocupa unas 140 páginas a doble espacio, qué le vamos a hacer.
Como una pequeña recompensa para quienes se molesten en ir hasta ahí, dicho texto incluye un epílogo que no ha sido publicado como post, así pues sólo se encuentra en el pdf.
A disfrutar.
miércoles, septiembre 24, 2014
Anschluss (y 17: el fin)
Un referendo nacional, junto
con una altamente improbable reacción de Italia que incluyese
movimiento significativo de tropas en el Brennero, eran las dos
únicas cosas que Hitler podía temer de su plan de anexión de
Austria. La segunda, ya lo he dicho, la tenía razonablemente atada,
aunque él sabía, casi mejor que nadie, que el Duce era una persona
muy difícil de prever en sus reacciones. La primera no la esperaba,
porque confiaba en sus terminales no formalmente nazis en el gobierno
austríaco, fundamentalmente Guido Schmidt. Sin embargo Schmidt, y
esto es una opinión personal más que el fruto de una investigación
con conclusiones, también tenía unos límites como conspirador. Al
contrario que Seyss-Ynquart, Leopoldo y el resto de los
nacionalsocialistas austríacos, que tenían, por así decirlo,
descontada la posibilidad de perder sus vidas en el caso de un
enfrentamiento de Austria con Hitler que ganase la primera (lo que
pasa es que reputaban esa posibilidad muy remota); al contrario que
esta gente, digo, Schmidt aspiraba a no morir, en el caso de una
reacción antinazi, fusilado en las tapias de un cuartel en el caso
de vencer los legitimistas, o linchado en los alrededores de su
ministerio y de su casa, caso de producirse una incontrolable
reacción obrera. Fue ésta la razón, como digo à mon avis,
que justifica que Kurt von Schuschnigg, al fin y a la postre, acabase
manejando la hipótesis de un referendo, sin haber sido frenado con
anterioridad.
lunes, septiembre 22, 2014
Anschluss: (16: el NSDAP comienza a hacer de las suyas, y Von Schuschnigg camina hacia La Luz)
El 15 de febrero, a las
siete de la tarde, en el café Luitpold de Munich, comenzó la
celebración de la victoria por parte de los nacionalsocialistas
emigrados en Alemania. La verdad es que no todas las personas que se
dejaron ver por allí estaban muy felices. Los viejos miembros del
grupo de la Teinfaltstrasse, prácticamente todos ellos acogidos en
Alemania, habían leído adecuadamente la noticia de que
Seyss-Ynquart iba a entrar en el gobierno austríaco, y entendido que
era muy probable que ni siquiera regresasen a Viena. Leopoldo, Tavs e
Inder Mauer sabían que, a poco que Austria se pusiera de canto,
Berlín cedería a la hora de permitir que no regresasen a Viena. De
aquel primer grupo sólo quedaban en Austria Jury, protegido por
Menghin y Globotschnigg. Hitler nunca les perdonó que permitiesen
que la policía vienesa se hiciese tan fácilmente con una
documentación muy comprometedora que podría haber dado al traste
con la Anschluss si el gobierno austríaco la hubiese manejado de
otra manera (lo cual equivale, más o menos, a decir si se no se
hubiese dejado manipular por Guido Schmidt, valedor real de que
dichos papeles nunca viesen la luz).
jueves, septiembre 18, 2014
Anschluss (15: la ¿respuesta? de Europa)
Una vez que los dos
responsables de política exterior se encontraron dentro del gabinete
de Hitler comenzaron, como decíamos, las negociaciones propiamente
dichas. La principal dificultad de las negociaciones, en realidad,
fue la total indiferencia que mostró Hitler hacia los detalles de la
misma. Él ya había dicho lo que tenía que decir, y ya había
anunciado lo que iba a hacer. En realidad, todo lo que se estaba
hablando en ese momento se la pelaba.
lunes, septiembre 15, 2014
Cannae
A estas alturas de la película, ya es
para mí evidente que a una parte nada irrelevante de los lectores de
este blog les va la marcha de la guerra clásica. Es por esto que le
voy a dedicar algunas líneas a Cannae, la gran victoria de Aníbal.
miércoles, septiembre 10, 2014
Anchsluss (14: Berchtesgaden)
El 12 de febrero de 1938 fue
sábado. Los periódicos del domingo, en Viena, se publicaron a base
de generalidades, sin ofrecer ningún detalle realmente preciso de la
jornada histórica del día 12. Por su parte, los diarios franceses e
ingleses iban incluso más allá, sugiriendo una imposición de las
tesis austríacas. Todos los funcionarios exteriores austríacos
habían recibido la instrucción de referirse al encuentro casi con
displicencia, otorgándole el trato de encuentro de trámite dentro
del lógico devenir de los acuerdos de julio. A la hora del
crepúsculo dominical, en las oficinas del poder en Viena se estaba a
la expectativa de conocer exactamente el minuto y resultado del
encuentro, pero en una ausencia total de inquietud. Sin embargo,
entre las personas más finamente agudas en su capacidad de análisis,
la zozobra por la excesiva tardanza que se tomaban las noticias en
llegar fue acreciéndose.
Al final de la tarde, poco a poco, fue sabiéndose la verdad.
lunes, septiembre 08, 2014
La guerra griega
El hombre guerrea en todos los rincones
del mundo prácticamente desde el principio de los tiempos. Así
pues, la guerra es un hecho total, global decimos hoy, que pertenece
a todas las culturas y que, por lo tanto, a la vez ha moldeado y sido
moldeada por ellas. Para nosotros, occidentales (pido perdón a mis
lectores asiáticos), los principios de nuestra forma de hacer la
guerra son también los principios de nuestra civilización: y es por
eso que tal vez convenga escribiros unas notas sobre la guerra
griega, que podemos considerar, un poco, nuestra primera forma de
hacer la guerra.
viernes, septiembre 05, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (17)
Leónidas Breznev
era un producto genuino de la forma de hacer política en la URSS,
entre moderna, medieval y florentina; y por eso sabía bien algo que,
en realidad, saben todos los políticos del mundo mundial, y es que
el sillón del poder donde se sientan cuando llegan al mismo no tiene
respaldo.
miércoles, septiembre 03, 2014
Interludio veneciano
Me asomo un breve momento en la ventana recordando que, en los comentarios a mi reciente post sobre la Historia de Venecia hubo un corresponsal que, en los comentarios, solicitó algo de bibliografía. También asumía (indicio de que me conoce) que soy renuente a hacer esas cosas porque tengo la costumbre de alimentarme con referencias no muy fáciles de encontrar. Esa asunción me libera a mí de tener que dar explicaciones.
Hecha esta apreciación, con gusto informo a ése y cualquier otro lector que, ni opinión, el mejor libro que se puede leer sobre la Historia de Venecia es la Historia de la República de Venecia de León Galibert. La edición española de 1857, que es la que referencia Google Books y que yo, lamentablemente, no poseo, es una delicia. La edición francesa de diez años antes la venden a través de Amazon por 380 euritos de nada. El libro se ha reeditado en español hace unos cinco años, pero aun así no es barato (unos 50 napos). Tengo la impresión de que, por ese precio, hay que ser un poco friqui veneciano para que compense, a pesar de su indudable calidad.
Más allá, también es recomendable el libro de Carlos Diehl Una república de patricios: Venecia. Fue editado en 1943 e ignoro si hoy es difícil o no encontrarlo.
Si lees italiano (no es mi caso), siempre tienes la oportunidad, para conocer los mejores tiempos de Venecia, de buscar en la red algún recurso digitalizado de la monumental Historia de Italia de Francesco Giuciardini. En español se hicieron ediciones, pero tengo por mí que son difíciles de encontrar. Es rarísimo encontrar incluso artículos breves sobre Venecia que no lo citen.
Algo dice sobre Venecia, muy poco, la excelentérrima obra de Auguste Bailly, Bizance. Yo tengo una edición de 1948, en francés (París, Librerie Arthème Fayard); por lo que veo en Uniliber, nunca se ha publicado una traducción al español de la obra. La verdad, recomendar aquí este libro no pega mucho; pero es tan bueno que quien me haga caso y lo lea no me lo va a reprochar.
Que se dé bien.
Hecha esta apreciación, con gusto informo a ése y cualquier otro lector que, ni opinión, el mejor libro que se puede leer sobre la Historia de Venecia es la Historia de la República de Venecia de León Galibert. La edición española de 1857, que es la que referencia Google Books y que yo, lamentablemente, no poseo, es una delicia. La edición francesa de diez años antes la venden a través de Amazon por 380 euritos de nada. El libro se ha reeditado en español hace unos cinco años, pero aun así no es barato (unos 50 napos). Tengo la impresión de que, por ese precio, hay que ser un poco friqui veneciano para que compense, a pesar de su indudable calidad.
Más allá, también es recomendable el libro de Carlos Diehl Una república de patricios: Venecia. Fue editado en 1943 e ignoro si hoy es difícil o no encontrarlo.
Si lees italiano (no es mi caso), siempre tienes la oportunidad, para conocer los mejores tiempos de Venecia, de buscar en la red algún recurso digitalizado de la monumental Historia de Italia de Francesco Giuciardini. En español se hicieron ediciones, pero tengo por mí que son difíciles de encontrar. Es rarísimo encontrar incluso artículos breves sobre Venecia que no lo citen.
Algo dice sobre Venecia, muy poco, la excelentérrima obra de Auguste Bailly, Bizance. Yo tengo una edición de 1948, en francés (París, Librerie Arthème Fayard); por lo que veo en Uniliber, nunca se ha publicado una traducción al español de la obra. La verdad, recomendar aquí este libro no pega mucho; pero es tan bueno que quien me haga caso y lo lea no me lo va a reprochar.
Que se dé bien.
martes, septiembre 02, 2014
Imprescindible
Qué: La financiación de la guerra civil española.
Quién: José Ángel Sánchez Asiaín.
Con quién: Editorial Crítica.
Cuánto: 1.328 páginas.
He pasado una parte no desdeñable de estas vacaciones de verano leyendo este libro. No me arrepiento ni del más mísero minuto de todo ese tiempo.
lunes, julio 21, 2014
La aventura veneciana
A los ojos de este simple lector de
historias pasadas, resulta sorprendente lo poco, por no decir
poquísimo, que habitualmente se habla de la república veneciana
cuando se tratan los ejemplos del pasado, digamos, meritorios. Quien
no encuentra interesante la historia de la aventura veneciana está
dando de lado un experimento que consiguió, entre otras cosas,
mantener un monopolio económico durante un milenio; esto es algo que
está fuera del alcance de la mayoría de los mortales que viven
fuera de El Vaticano.
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siglo V,
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siglo xiii,
Siglo XIV,
Siglo XV
lunes, julio 14, 2014
El hombre que sabía hacer bien las cosas (16)
Hablando en plata, los enemigos de
Nikita Kruschev en el aparato administrativo soviético intentaron
llevárselo por delante en 1957, pero no lo consiguieron. De aquella
derrota aprendieron muchas personas, entre ellas, Leónidas Breznev;
y, por eso, cuando llegó el momento no cometieron los mismos
errores.
viernes, julio 11, 2014
Anschluss (13: la conspiración)
El 4 de febrero de 1938, el canciller
Adolf Hitler procedió a realizar en el ejército alemán la purga de
generales demasiado poco nazis u obedientes que le había anunciado
días antes a Rudolf Hess. La operación siguió con la jubilación
anticipada de muchos de los miembros de la escala diplomática con
mayor experiencia, aunque también con más criterio. De una forma
indirecta, esta purga fue también contra algunos de los
representantes de la gran industria que, como siempre ocurre con el
sector del dinero, no estaban muy tranquilos con la perspectiva de
una guerra; pues una guerra es una cosa que lo mismo la ganas que la
pierdes, y ése es un entorno vital en el que el gran capital no está
acostumbrado a moverse.
miércoles, julio 09, 2014
Anschluss (12: un complot descubierto, y un cambio de planes)
1938, que por supuesto es el año que
sigue a este tan interesante de 1937, es, para el Gobierno austríaco,
el año en el que ya se tiene que tomar absolutamente en serio todos
los rumores y noticias en el sentido de que los nacionalsocialistas
están pensando en complotar contra su autoridad.
Uno de los miembros de Los Siete, el doctor Tavs, aportará casi inocentemente el motivo.
Uno de los miembros de Los Siete, el doctor Tavs, aportará casi inocentemente el motivo.
lunes, julio 07, 2014
History Quiz #2 respuestas
... bueno, pues aquí estamos otra vez, haciendo notaría de las 88 respuestas, que más que bien está muy bien, al cuestionario que planteé hace unas horas.
Vayamos allá con las soluciones.
Vayamos allá con las soluciones.
jueves, julio 03, 2014
History Quiz #2
Sólo los más viejos del lugar lo recordarán, pero hace siete años me dio un día por colocar un breve Trivial histórico diseñado para entretener ese break en la oficina, que otrora era el del mojicón o la bayonesa y hoy se ha quedado en engullir esas tortas de arroz desecado que son la mejor demostración de que el concepto de evolución es discutido y discutible.
El presente cuestionario me lo fui sacando de la cabeza en un avión el pasado lunes, por ver de evitar la pregunta de qué coño hacía yo allí. Casi como lo pensé lo coloco aquí. Muchas de las preguntas, o todas, pueden ser contestadas por un lector avezado que sepa goglear; hoy en día, los secretos eruditos son imposibles de mantener. El truco está en tratar de hacer las cosas sin ayudas. Pero cada uno se lo puede montar como quiera.
Como es un formulario de Google Drive, tendré estadísticas de frecuencias, que ya comentaré junto con las respuestas. Sobre este tema, por cierto: sólo rechazo comentarios que sean insultantes o denigratorios hacia personas vivas (la mayoría de los cuales se dirigen a una persona viva que soy yo, claro); así pues, dejo al albur de mis corresponsales que sean lo suficientemente elegantes para, si comentan, no hacerlo destripando respuestas.
Cinco minutos de relativo entretenimiento aquí.
El presente cuestionario me lo fui sacando de la cabeza en un avión el pasado lunes, por ver de evitar la pregunta de qué coño hacía yo allí. Casi como lo pensé lo coloco aquí. Muchas de las preguntas, o todas, pueden ser contestadas por un lector avezado que sepa goglear; hoy en día, los secretos eruditos son imposibles de mantener. El truco está en tratar de hacer las cosas sin ayudas. Pero cada uno se lo puede montar como quiera.
Como es un formulario de Google Drive, tendré estadísticas de frecuencias, que ya comentaré junto con las respuestas. Sobre este tema, por cierto: sólo rechazo comentarios que sean insultantes o denigratorios hacia personas vivas (la mayoría de los cuales se dirigen a una persona viva que soy yo, claro); así pues, dejo al albur de mis corresponsales que sean lo suficientemente elegantes para, si comentan, no hacerlo destripando respuestas.
Cinco minutos de relativo entretenimiento aquí.
lunes, junio 30, 2014
Anschluss (11: Hitler da la orden)
El elemento fundamental que había dado vía libre a los alemanes
en Austria fue el progresivo desinflamiento de Italia en la cuestión
checoslovaca. La colaboración en España y el progresivo alejamiento
de Roma respecto de las potencias democráticas hacía cada vez más
difícil para Mussolini oponerse a los deseos de Hitler de entrar en
Praga. Por lo demás, entre los países de la zona que albergaban
menos esperanzas en el reparto del país, Yugoslavia y Rumania, el
sentir era claro, y Berlín lo percibía con nitidez, de que no
estaban dispuestas a jugarse nada por defender a Praga. Por lo que se
refiere a Hungría y Polonia, ambos países, atraídos por las
posibilidades de expansión territorial que ofrecía la operación,
es obvio que no pondrían problema alguno. Ciertamente Hitler había
perdido la partida inicialmente jugada de conseguir que Polonia se
aviniese a realizar una campaña militar conjunta de invasión. Pero,
sin embargo, había conseguido lo que necesitaba al fin y al cabo,
que no era otra cosa que la negativa de polacos y rumanos para que
tropas rusas, eventualmente, cruzasen su territorio. Todo esto, sin
tener en cuenta que, en realidad, Rusia, o mejor deberíamos decir la
URSS, estaba en aquel momento básicamente preocupada por Japón, así
pues no tenía mucho tiempo para pensar en esos asuntos. La relativa
neutralidad soviética anulaba cualquier posibilidad de actuación
por parte de Francia, que no la aventuraría sin la ayuda de Moscú.
Y, en lo concerniente a Inglaterra, todo el mundo en Europa conocía
bien la escasa proclividad del Foreign Office a la hora de mancharse
las manos (hasta que llegó Tony Blair, claro).
viernes, junio 27, 2014
Anschluss (10: ¡Italia!)
En diciembre de aquel año, Delbos regresó de su viaje por la
Europa de Este y, unos pocos días después, compareció ante la
comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional. En unas
pocas semanas, el espíritu del ministro francés había cambiado
radicalmente. En noviembre se había mostrado, como hemos explicado,
totalmente implicado en la garantía de la independencia austríaca.
Esta vez, sin embargo, declamó, con una voz monocorde, como si fuese
la voz de un robot telefónico de atención al cliente, que en
Varsovia el coronel Beck le había dicho que no albergaba ningún
tipo de esperanza sobre el futuro de Austria. El coronel polaco decía
estar convencido de que la Anschluss era un hecho que ya nadie podría
parar y, de hecho, apostaba por la primavera de 1938 para su
producción.
martes, junio 24, 2014
El hombre que sabía hacer bien las cosas (15)
Entre 1960 y 1963, aunque en ese momento no se supiese, Nikita Kruschev
estuvo varias veces a punto de ser echado del poder en la URSS. Lo cual quiere
decir que aquéllos que habían medrado a sus pechos y le eran teóricamente
fieles, como Leónidas Breznev, estaban también en el punto de mira.
viernes, junio 20, 2014
El hombre que sabía hacer bien las cosas (14)
En relativamente poco tiempo, Nikita Kruscher perdió pie en el poder
soviético. Y esto, como acabamos de insinuar, tiene razones muy precisas.
miércoles, junio 18, 2014
Anschluss (9: Aquel año 37.2)
Tras una visita de lord Halifax a Berlín, el año 1937 comenzó a dar
sus últimas boqueadas en medio de una sensación generalizada en el continente
de que Hitler había decidido ya terminar con los temas austríaco y
checoslovaco, a cambio de lo cual había ofrecido a Inglaterra aparcar la
cuestión colonial, y a Francia renovar las declaraciones formales de paz. Los
hombres del gobierno nacionalsocialista hicieron llegar con claridad al
Ejecutivo francés su reivindicación de que una paz duradera sólo sería posible
si Francia permanecía detrás de la Línea Maginot y, consecuentemente, renunciaba a
tener una política activa en Europa Central.
lunes, junio 16, 2014
Anschluss (8: aquel año 37.1)
En noviembre de 1937, el Partido Radical francés celebró su congreso y
en él su miembro, y ministro de Asuntos Exteriores, Yvon Delbos, hizo su famosa
declaración afirmando que Francia cumpliría sus compromisos respecto de Checoslovaquia.
Aquel congreso, de alguna manera, clavó el penúltimo clavo en el ataúd donde
fue enterrada la intervención en favor de la República por parte de las
potencias democráticas. Quedaba prístinamente claro para todo el mundo lo que
ya lo era para cualquier persona medianamente informada desde el mismo día que
se había firmado el pacto germanoaustríaco: lo que realmente importaba en las
cancillerías europeas era el Este de Europa, y a esto era a lo que estaban
dispuestos a dedicar sus esfuerzos, entre otras cosas porque era la última
ocasión que les quedaba para hacer de Mussolini un líder alejado del nazismo.
Días después del congreso, el propio ministerio francés le aclaró al
gobierno austríaco, que para ello había hecho las oportunas consultas, que su
planteamiento era honrar sus compromisos con Checoslovaquia cualquiera que
fuese la forma de la agresión que sufriese el país. Con estas ideas en la
cabeza, Guido Schmidt, en su calidad de responsable de los asuntos extranjeros,
escribió en diciembre una carta a Göring, que había sido demanda por éste,
tomando posición en el tema de la posible invasión de Checoslovaquia con ayuda
de los austríacos. La respuesta fue: no. Y, con casi total seguridad, cuando
Göring se presentó en el despacho de su jefe con aquella cara, Hitler decidió
invadir Austria algún día.
viernes, junio 13, 2014
Anschluss (7): ¿Por qué no invadir Checoslovaquia?
Releo las notas ya escritas en tomas pasadas de esta serie, querido
lector, y, la verdad, no estoy nada seguro de estar transmitiéndote con eficiencia
la importancia que jugó en la Anschluss la persona de Guido Schmidt. En
cuestiones de relaciones exteriores, y muy especialmente en cuestiones de
relaciones con Berlín, el canciller Kurt von Schuschnigg fue, siempre, un reo
de Schmidt, que primero fue quien sabía, después fue quien además tenía los contactos,
para acabar siendo quien, en realidad, sabía lo que estaba pasando.
miércoles, junio 11, 2014
Anschluss (6): Informes, porqués, y cambios de opiniones
En enero de 1937, el canciller Kurt von Schuschnigg recibió el primer
informe serio que le colocó en la convicción de que Hitler no se iba a parar en
el acuerdo de julio de 1936. Se trataba de un memorando de la industria westfalo-renania;
un informe que, por otra parte, tanto Schacht como Von Papen habían conocido
antes de ser enviado a Viena (así estaba el tema).
lunes, junio 09, 2014
Anschluss (5): debilidad
Tras aquel acuerdo, el denominado Comité de los Siete se establece en
el centro de Viena, en un inmueble de la Teinfalstrasse. No se puede decir que
los nazis austríacos se escondan. En su sede, todos portan libremente el
uniforme pardo del partido nacionalsocialista y, muy cerca de la misma, en una
trastienda de la Helferstorferstrasse, establecen un verdadero comité ejecutivo
del NSDAP alemán del que forman parte nazis destacados como los doctores Jury y
Menghin, In de Mauer, el ex presiente del Senado Manlicher; un tipo llamado
Wolfsegger que era Gauleiter de Carintia; un ingeniero llamado Erich
Kaltenbrunner, paisano de Hitler, jefe de las SS local; y un viejo oficial del
ejército, el mayor Jäger, que organiza tanto las SA como las SS en Austria, por
segunda vez tras las que existieron antes de 1934. En la Teinfalstrasse se
instaló una imprenta, de la que salía el Österreichische
Beobachter, órgano oficial del partido.
martes, junio 03, 2014
Un rey irresponsable
Históricamente hablando, la dinastía Borbón ha adolecido de dos grandes defectos. El primero de ellos ha sido la distancia. El segundo de ellos ha sido la escasa, en ocasiones, nula capacidad de comprender el paso del tiempo. Ambos errores son de raíz francesa, pues los capetos, de los cuales los Borbón son una copia en papel carbón, ya estaban bien definidos por estas dos características; y sus alternativas (los propios borbones, los Orleans, los napoleones) no les fueron a la zaga. El concepto francés de monarquía, centralista e inmanente, se adaptó como un guante a periodos en la vida de las sociedades humanas que pasaron hace mucho tiempo. Desde entonces, los reyes y príncipes procedentes de este tronco, de ese ADN dinástico, son como gordos mórbidos que se ven obligados a ponerse todos los días una faja con las medidas de Shakira.
lunes, junio 02, 2014
El hombre que sabía hacer bien las cosas (13)
Digámoslo claro: de todos los líderes que tuvo la Unión Soviética, con la
única excepción de Mijail Gorvachov que es, por muchas razones, especial,
Leónidas Breznev es el único que fue consciente de las oportunidades que la
modernidad le ofrecía para realzar su liderazgo y salir del pozo en el que
había caído por segunda vez.
viernes, mayo 30, 2014
El hombre que sabía hacer buen las cosas (12)
La ascensión de Breznev a la sombra de Kruschev fue semiautomática. En
1958, fue nombrado vicepresidente de la oficina del Partido encargada de la
Federación Rusa. Un cargo que merece una explicación. Al contrario que el resto
de repúblicas soviéticas, Rusia no tenía en la URSS un partido propio. La
expresión «Partido Comunista Ruso», por lo tanto, no tiene demasiado sentido
desde un punto de vista formal. Los temas de afección a la Federación Rusa se
ventilaban en una oficina especial encuadrada en el secretariado del PCUS, y
allí fue donde Breznev fue designado número dos. Esto le dio un gran poder a la
hora, sobre todo, de repartir canonjías.
De hecho, los miembros de la Mafia del Dnieper y otros amigos de Leónidas
comenzaron a prosperar. Georgy Yenyutin, que lo había sucedido al frente del
distrito de Zaporozhe, fue nombrado presidente de una nueva Comisión de Control
Soviética creada dentro del consejo de ministros. Asimismo, Konstantin
Chernenko se integró en el aparato del Comité Central. Georgy Tsukanov fue
directamente nombrado como asesor del propio Breznev, mientras Pavel Alferov
era promovido como miembro de la Comisión de Control del Partido.
En abril de 1959, Leónidas Breznev recibió el honor, verdaderamente muy
poco habitual, de ser la persona que intervendría en la celebración anual de la
onomástica de Lenin, en el Bolshoi. De forma poco sospechosa, su discurso, de
unas dos horas de duración, se dedicó a cantar las alabanzas de la persona de Nikita
Kruschev (que ni siquiera se molestó en ir, por cierto). Breznev, por cierto,
tampoco olvidó a Stalin, en cuya defensa cerrada salió en su discurso,
adjudicándole la creación de la sociedad socialista, y destacando su labor en
la lucha contra los agentes interiores del partido, trotskistas, bujarinistas y
zinozievistas. Tres años después del famoso discurso secreto de Kruschev,
Breznev dejaba claro hasta qué punto seguía creyendo en la dialéctica creada
por el estalinismo.
Tres meses después se produjo el primer encuentro entre Breznev y Richard
Nixon. Las cosas parecían irle muy bien, aunque a finales de aquel año tuvo que
irse a toda prisa a Alma Ata, porque los temas de Kazajstán habían comenzado a
ir como el culo.
Breznev había elegido personalmente a Iván Yakolev como su sucesor como
secretario general del Partido Comunista de Kazajstán, quien, en 1957, había
respondido a tanta confianza con un pequeño descenso, del 75% en la cosecha.
Consecuentemente, Kruschev lo purgó en diciembre de aquel año y lo sustituyó
por su primer asesor en temas agrícolas, Nikolai Belyayev. Belyayev era miembro
del Presidium, lo cual da una buena medida de la importancia que el líder
soviético concedió a la necesidad de arreglar las cosas en Kazajstán. La
primera cosecha de Belyayev, 1958, fue buena; pero la siguiente fue un
desastre. En enero de 1960, Breznev viajó a Alma Ata, cesó a Belyayev, y nombró
a un amigo suyo, el hasta entonces primer ministro Dinmohamed Kunayev.
El gesto de Breznev de tomar cartas directas en el asunto se interpretó muy
rápidamente como el signo de que había decidido librar la batalla para ser el número
dos de la URSS, detrás de Kruschev. Puesto en el que tenía que enfrentarse con
Andrei Kirichenko, que había sido líder del partido comunista ucraniano hasta
1957, año en el que su compatriota lo llamó a Moscú y lo hizo miembro del
Presidium y secretario del Comité Central. Sin embargo, en enero de 1960,
coincidiendo con el viaje de Breznev, había sido despedido, y enviado como
secretario del partido en el oscuro distrito de Rostov-on-Don.
Parece ser, aunque es muy difícil de saber, que Kirichenko se había
buscado, con unas maneras que tenía un tanto dictadoras y displicentes, muchos
enemigos en la cúpula soviética, y muy especialmente Anastas Mikoyan. Sea como
sea, la caída de Kirichenko dejó bien libre el espacio para Breznev.
Pero, en realidad, el año 1960 acabaría relevándose como una auténtica
putada para él.
En mayo de 1960, Breznev pareció alcanzar la cumbre de su carrera, si las
cosas se leen con ojos occidentales. En efecto, con dicha fecha fue nombrado
sucesor de Yakov Sverdlov, Mijail Kalinin, Nikolai Shvernik y Kliment
Voroshilov como jefe del Estadol soviético o Presidente de la URSS.
Leónidas Breznev era, pues, el jefe del Estado. Pero eso, en la URSS,
apenas significaba nada. En un sistema político donde el Partido era mucho más
importante que el gobierno, el presidente de la URSS era poco más que una
figura cosmética que no servía para nada. Juzgue el lector, sin ir más lejos,
cuánta gente puede recitar, casi sin errores, la lista de los líderes del
Partido Comunista de la URSS desde Lenin hasta Gorvachov, y cuántos habían
siquiera oído hablar de los antecitados como presidentes de la Unión.
Aquella elección era una putada para Leónidas. Un paso atrás, un gran paso
atrás. Pero, entonces… ¿qué había pasado?
Aquel año de 1960, un avión espía U2 estadounidense, pilotado por Gary
Powers, había sido derribado cerca de Sverdlovsk. Todo el escándalo que supuso
aquel suceso acabó, rápidamente, en volverse contra Kruschev y, por simpatía,
contra Breznev.
Desde septiembre de 1959, en la prensa soviética, lo cual quiere decir en
sus centros de poder, se podía adivinar una cierta tendencia crítica hacia la
política de Kruschev hacia Occidente. En aquel mes, el líder soviético había
visitado EEUU y había tenido las cordiales y famosas conversaciones de Camp
David con el presidente Eisenhower. Los comunistas acérrimos y grupos de las
fuerzas armadas soviéticas se aliaron rápidamente en contra de estas tentativas
de entendimiento. Mijail Suslov y Frol Kozlov eran los dos arietes de esa
oposición, que había forzado no pocos gestos de endurecimiento de las
posiciones soviéticas. El derribo del U2 no hizo sino llevar este debate a una
temperatura mucho más elevada que en el pasado.
Kruschev había basado su estrategia en política exterior en el principio
general de que los estadounidenses eran de fiar. Obviamente, para su oposición
el incidente del U2 demostraba exactamente lo contrario, y más todavía cuando
Eisenhower, presionado por los hechos, acabó por reconocer que había ordenado
personalmente espiar a la Unión Soviética.
El 4 de mayo, apenas tres días después del derribo, había reunión del
Comité Central, y en la misma Kruschev tuvo la oportunidad de comprobar hasta
qué punto las cosas se le habían complicado. Todas las propuestas de calado que
se presentaron en la reunión estaban encaminadas a mitigar el poder del
secretario general. El secretariado del Comité fue reducido en su tamaño y
colocado bajo el control de Frol Kozlov. Y, además, tres personas no
especialmente ligadas a Kruschev fueron elevadas al Presidium: Aleksei Kosigyn,
nombrado también primer viceprimer ministro; Nikolai Podgorny; y Dimitri
Poliansky. Anastas Mikoyan, el gran apoyo de Kruschev, fue severamente
derrotado. Y a Breznev le dieron la patada hacia arriba, haciéndole presidente
de la Unión.
Breznev luchó como gato panza arriba. El 6 de mayoi, el Soviet Supremo
confirmó su nombramiento, aunque aun seguía siendo miembro del secretariado del
Partido. Del 11 al 14 de dicho mes, se celebraba en el Kremlin una gran
conferencia de contenido político dirigida a los militares. La conferencia
estaba dirigida por el ministro de Defensa, mariscal Rodion Malinovsky, y el
jefe del comisariado político, general F. Golikov. Pero lo realmente importante
es que de los tres ponentes civiles (Suslov, Nikolai Ignatov, otro kruschevista
caído en desgracia, y Breznev), el tercero fue el único que habló. Detalle con
el que Leónidas consiguió escenificar el apoyo que recibía del Ejército; apoyo
que, como sabemos, se había trabajado duramente a lo largo de aquellos años.
Hizo lo que pudo. Pero, aun así, en julio, Leónidas Illich Breznev dejó de
ser miembro del secretariado del Partido Comunista de la Unión Soviética. Otra
vez en la mierda.
Jamás un presidente de la URSS había logrado regresar a la primera línea de
la política tras haber sido nombrado. Jamás, claro, hasta que llegó Breznev.
jueves, mayo 29, 2014
Un kilo
He sido yo mismo, según el Google Analytics.
Hace tres minutos, se ha producido la visita 1.000.000 a este blog.
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miércoles, mayo 28, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (11)
La pregunta de si el Plan de las Tierras Vírgenes fue una gran idea o una
cagada permanecerá siempre en la agenda de debate de los fiquis sovietólogos.
Mi friquiopinión es que Breznev, en parte por suerte y tal vez en parte por su
bien entrenado ojo agrícola, saltó de Kazajstán en el momento adecuado. Yo no
sé gran cosa de agricultura; de hecho, si por mi fuera no habría por mi casa ni
una sola de las plantas de interior que riega mi costilla. Pero, aun así, tengo
leído que plantar, plantar y plantar todo el suelo disponible, todos los años,
es muy mala estrategia a la larga, porque el suelo se erosiona, se agosta y
produce menos. A partir de 1958, la cosecha kazaja comenzó a decaer, sobre todo
en términos medios de producción por hectárea. Pero eso ya no era
responsabilidad de Leo.
lunes, mayo 26, 2014
Anschluss (4: el Grupo de Leopoldo)
La prensa austríaca del 12 de julio destacaba unánimemente,
tras haber sido adecuadamente «trabajada» por la Cancillería, que el acuerdo
suponía que el movimiento nacionalsocialista ilegal de Austria estaba
condenado. En un efecto parecido al que podría haber introducido en el bando
republicano de la guerra civil española el pacto Molotov-Ribentropp de haber
continuado la guerra entonces, la prensa austríaca se jactaba del hecho de que,
manteniendo planes insurreccionales contra el Estado, el nacionalsocialismo
local no sólo se convertía en un traidor a su país, sino al propio Hitler. Esta
interpretación de la opinión publicada era incluso más ciegamente optimista
entre las elites gobernantes, que de hecho estaban convencidas de que el
nacionalsocialismo alpino, tras el acuerdo, se despoblaría.
viernes, mayo 23, 2014
Por qué me meto contigo
En el hilo de comentarios del último post que he escrito, un amable lector (asiduo, por el contenido de su crítica) me afeaba la conducta de «meterme siempre con los de menos de 30 años». Ya tuvo una respuesta por mi parte, escueta que, por lo tanto, no parece mía (porque yo la última vez que fui escueto fue el día que le expliqué a mi primera novia qué quería hacer esa tarde). Es obvio que no me pude quedar contento con las dos o tres líneas que le dediqué, así pues me fueron rodando algunas ideas en la cabeza que espero destilar aquí, en este post-aftermath sobre la cuestión de la educación y por qué «me meto» tanto con los que la la han recibido en los últimos diez o veinte años.
martes, mayo 20, 2014
Padres, maestros y tuits: ¡Es la educación, estúpidos!
Anda el mundo hispano muy revuelto con el tema de la criminalidad de palabra en las redes sociales. Lo que parece haberlo disparado todo ha sido la cascada de comentarios provocada por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, pero la cosa viene de antiguo. Hoy mismo he visto la noticia de que un dirigente de Nuevas Generaciones del PP ha amenazado de muerte al diputado gatoclarinete Alberto Garzón; y, al tiempo, un amigo mío, gallego, me ha informado de que incluso el accidente del tren de Angrois provocó ya algunos tuits despectivos hacia los muertos por su condición galaica. Aquí mismo se puede comprobar el tipo de apelaciones que tiene que soportar en Twitter la periodista Ana Pastor. Y qué decir de cuando la delegada del Gobierno en Madrid se arreó el toñazo en la moto...
lunes, mayo 19, 2014
Anschluss (3: el acuerdo)
Los primeros contactos entre Von Papen y Von Schuschnigg
habían comenzado, realmente, apenas un poco antes del famoso concierto en el
que se sacó por primera vez la idea de un pacto sólido entre ambas naciones. En
realidad, Von Papen conoció al canciller austríaco el 1 de mayo de 1935,
durante la fiesta de la Constitución. Viejo y hábil diplomático, Papen supo excitar,
a un tiempo, el germanismo de Von Schuschnigg y sus enormes ganas de deshacer
su pacto de gobierno con el príncipe Starhemberg.
jueves, mayo 15, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (10)
El joven y prometedor burócrata comunista Leónidas Breznev heredó una
tierra teóricamente independiente situada donde Cristo perdió la tarjeta
sanitaria de la Comunidad de Madrid y que puede considerarse un buen ejemplo
del tipo de panachés humanos creados por el estalinismo. Porque uno podrá
pensar que Kazajstán estaba formada de kazajos. Error. En realidad, aquella
república, además de por locales, estaba poblada, en bastante proporción, por
alemanes residentes en las riberas de Volga que habían sido desterrados allí
durante la segunda guerra mundial, chechenos (ésos que luego volvieron a casa
para poner bombas), polacos, e incluso descendientes de los ucranianos que
utilizara el zar en el siglo XIX para colonizar aquellas tierras, y que todavía
se sentían ucranianos en mayor medida de que kazajos. Por no citar las miles y
miles de personas de otros variados destinos que habían sido deportados, ellos
o sus familias, por la policía zarista, o por la comunista.
lunes, mayo 12, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (9)
El imperio dictatorial de Iosif Stalin desapareció dejando tres herederos,
cada uno de ellos poseedor de uno de los tres pilares de la URSS: Kruschev
controlaba el partido, Beria la policía, y Malenkov la maquinaria estatal.
Beria fue, de los tres, el que estuvo menos ágil y más torpón. Da la
impresión de que al georgiano, que probablemente temía ser purgado por Stalin,
le bastó con la muerte de aquél a quien consideraba el origen de todos los
peligros contra su persona; y, consecuentemente, no se dio cuenta de que había una
lucha por el poder que realizar, una lucha en la que sus dos contrincantes no
tardaron en aliarse.
viernes, mayo 09, 2014
miércoles, mayo 07, 2014
Anchluss (2: por qué Von Schusschnigg llegó a creerse sus propios lereles)
El año 1936, que tan resonantes recuerdos nos presenta a los
españoles, fue también muy importante para Austria. Los primeros tres o cuatro primeros meses de esta anualidad marcan el punto en el cual el conservadurismo en el poder en Austria, nominalmente en el marco de un sistema democrático parlamentario pero en la realidad en un sistema semiautoritario, llega a la conclusión de que puede llegar a un pacto con Hitler que le permita preservar su identidad. dos factores fundamentales colaboraron para construir esta errónea convicción. Los siguientes párrafos están destinados a apuntarlos.
lunes, mayo 05, 2014
Anchluss (1: aquel concierto de la Filarmónica)
En el otoño de 1935, mientras los gobiernos españoles de
derechas naufragaban bajo el peso de los escándalos y la huida hacia adelante
del tándem Alcalá Zamora-Portela, un canciller volvía al trabajo. Se trataba de
Kurt von Shuschnigg, primer mandatario austríaco, que había pasado las semanas
anteriores confinado y como alelado.
lunes, abril 28, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (8)
Iosif Stalin murió, oficiamente, hablando, un poquito más tarde de las 10
de la noche del día 5 de marzo de 1953. Si no fue una circunstancia
plantificada y ejecutada, que esto es algo difícil de establecer, entonces fue
algo bastante sorprendente para todos los hombres del poder soviético, muchos de los
cuales no es que esperaran la muerte de su jefe, sino que más bien temían la
suya propia a manos de él.
viernes, abril 25, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (7)
Verdaderamente, hablar en un congreso del PCUS era una gran
cosa. Pero también era un encargo amenazante.
En 1952, cuando Leónidas Breznev estaba en su momento dulce
en Moldavia, Iosif Stalin estaba bastante cerca de su muerte, aunque esto es
algo que no sabía nadie, salvo él, si tuvo controles médicos y esas cosas; y,
por supuesto, si es que se lo cargó alguien, ese alguien.
miércoles, abril 23, 2014
Mis libros: de cómo le encendimos el pelo a los gabachos
En el día del libro, se me ha ocurrido poner este post con fotos de alguno de los libros que he ido atesorando en mi vida de crápula buquinista.
Éste que os coloco hoy es una edición Ad Maiorem Kaiseri Gloriam, de 1910, sobre la guerra francoprusiana de 1870, en la cual los teutones, al grito de ¡ya era hora, coño!, le arrearon a los gabachos más hostias que merengues hacen falta para romper una campana. Tiene todo el sabor de los libros decimonónicos y su gusto inmarcesible por el grabado.
(Quede claro que esto no debe ser interpretado en modo simbólico a unas pocas horas del Madrid-Bayern.)
Auf viedersehen.
Éste que os coloco hoy es una edición Ad Maiorem Kaiseri Gloriam, de 1910, sobre la guerra francoprusiana de 1870, en la cual los teutones, al grito de ¡ya era hora, coño!, le arrearon a los gabachos más hostias que merengues hacen falta para romper una campana. Tiene todo el sabor de los libros decimonónicos y su gusto inmarcesible por el grabado.
(Quede claro que esto no debe ser interpretado en modo simbólico a unas pocas horas del Madrid-Bayern.)
Auf viedersehen.
El hombre que sabía hacer las cosas bien (6)
El trabajito que
le dieron a Breznev en Moldavia no era ninguna panacea. Porque Moldavía
presentaba el problema de ser, en el seno de la URSS, una especie de
entelequia. Se trataba de una de las repúblicas soviéticas más pequeñas, con
una identidad más que discutible, hasta el punto que su pertenencia a la
URSS, si hacemos abstracción del argumento estalinista o te unes o te fostio, que es el que realmente imperaba, no se
entiende muy bien.
lunes, abril 21, 2014
Historia de la vieja escuela
1914, de Margaret MacMillan, no sólo es el mejor libro que sobre la primera guerra mundial se ha publicado en este año aniversario del inicio de las hostilidades, sino que es, probablemente, el mejor libro de Historia que se ha publicado en el 2013. Así de claro. Lo es por lo menos para mí, probablemente por la forma directa y sin complejos con que converge MacMillan con mi opinión de cómo se debe de hacer Historia.
La historiografía siempre ha sido, cuando menos en mi opinión, una cueva en la que han hibernado muchos mediocres. Es muy fácil ser historiador y esconder la estulta condición propia. Basta con realizar una de tres acciones, o las tres a la vez, o cualquiera de sus combinaciones. Los tres elementos que permiten al tonto contemporáneo dárselas de experto en Historia son:
Ceñirse mucho. El historiador que dedica toda su vida al estudio único de los dolores prepuciales de Luis XIV, o a la represión de la guerra civil en las cuatro calles que van de Núñez de Balboa a Ortega y Gasset en Madrid, acaba, aunque no se aplique mucho, en ser un experto. Acaba sabiendo cosas que los demás no saben sobre los sufrimientos debidos a la hipersensibilidad del bálano del rey francés, o cualquier otro tema particular, que de éstos, en la Historia, como en la vida, los hay a millares. Así, nos encontramos con que nuestro experto, en realidad, es un cabestro incapaz de distinguir a la guardia civil de una partida de tártaros de Tamerlán pero, a cambio, como sabe la hostia sobre la circulación fiduciaria en el Cádiz de 1848 durante una epidemia de golondrinos, da la impresión de maestría.
Este primer elemento tiene el problema de que si el asunto al que uno dedica sus investigaciones es una mierda que no le interesa a nadie, es probable que el investigador no pueda salir adelante como tal. Aquí entra en juego el segundo factor.
Este segundo factor es dedicarse a algo que sea de interés político. Normalmente, los departamentos universitarios tienen muy buen olfato para estas cosas; además, el Estado de las Autonomías ha acabado por teñir la intelectualidad académica española de un localismo aldeanista que hace bastante fácil nadar a favor de esta corriente subvencionadora. Al calor del dinero público, aquel Maestro Ciruela, que no sabía escribir y puso escuela, puede llegar a publicar docenas de libros y ser ponente habitual de esos simposios cuyos coffee break pagamos todos.
El tercer elemento, que es el que nos interesa a efectos de esta recensión, es mutar la Historia en una especie de cóctel de saberes a medio camino entre la sociología y la economía. Hace algunas décadas, para sostener esta forma de ver las cosas había que ser marxista, porque fue el marxismo el que introdujo la interpretación de que la Historia no es sino la dinámica de la lucha de clases; pero, la verdad, hoy ya ni siquiera es necesario tener ideología para creer en esto. Para el historiador mediocre, basta con tener fe en la idea de que los protagonistas de la Historia son las dinámicas socioeconómicas. A partir de ahí, sus investigaciones se harán mucho más fáciles porque, como sabe cualquier economista y cualquier sociólogo, una serie de datos ordenados en una tabla sirve lo mismo para demostrar que la guerra civil española la provocaron las derechas, que las izquierdas, o incluso los romulianos del doctor Spock.
Hay, sí, una Historia de la vieja escuela que, sin negar que las sociedades, sus percepciones, sus elementos culturales e ideológicos, y el modo en que los hechos económicos los hacen evolucionar, son protagonistas de la Historia, ésta no se acaba ahí. Ésta es la Historia de la vieja escuela, la Historia de los hombres y de los nombres, de los hechos, incluso de las ucronías contrafactuales, tendentes a introducir en nuestras cabezas una idea que es herética a los ojos de los historiadores mediocres y sus libros fatalistas: la idea de que las cosas pudieron ser de otra manera.
Todo el mundo sabe que la primera guerra mundial estalló cuando los serbios se cargaron al heredero de la corona dual austro-húngara, Francisco Fernando. Pero, en realidad, y esto es algo que las 800 páginas de MacMillan describen puntillosamente, esto es una convención de la misma naturaleza que ésa que dice que la Edad Media terminó en 1453. La entrada de los turcos en Constantinopla, se dice, acabó con el Medievo; y no deja de tener gracia que se diga eso, cuando, en realidad, lo que los bizantinos recordarían por mucho tiempo como algo fatal, y que de hecho fue mucho más cruel, fue la razzia de los europeos caminos de las cruzadas, algunos años antes. O sea, siempre han pasado cosas, siempre han ocurrido cosas, antes de lo que señalamos en la convención, que han sido incluso más importantes que el hecho que inocentemente consideramos como el fulminante de todo.
La primera guerra mundial pudo estallar varias veces antes del mentado asesinato. Muy específicamente, cuando Austria-Hungría se anexionó Bosnia, acción que equivalió a meter un bastón cargado de electricidad en un avispero; tras el órdago a juego del káiser alemán en Marruecos con su visita a Tánger; o en el curso de las dos guerras balcánicas previas a la propia guerra global. La médula espinal del belicismo europeo de aquella época, esto es la carrera armamentista naval entre Alemania y Gran Bretaña, llevaba desarrollándose casi dos décadas en 1914 y, a pesar de conversaciones y correveidiles, sus dos protagonistas no habían conseguido solucionarla.
El proceso de generación de las hostilidades, pues, es un proceso muy lento, de varias décadas, durante el cual las sociedades europeas van a abrazando la idea de darse de hostias. Dos de los contendientes, Austria-Hungría y Rusia, probablemente no tenían más remedio que ir a la guerra por razón de las muy complejas circunstancias en las que se encontraban; y trabajaban para ella porque tenían la sensación de que dilatar el estallido en el tiempo les jugaba en contra.
Pero lo realmente importante del libro de MacMillan es su afirmación, que repite en varios puntos del texto, de que sorprende mucho comprobar cómo un proceso que embarcó en un titilimundi de muerte a Europa entera e incluso a los EEUU, fue, en realidad, un proceso gestionado y decidido por un número muy escaso de seres humanos; no más allá de cincuenta. Es en este punto en el que el análisis de MacMillan abraza la vieja escuela historiográfica que concede a las personas la importancia que en sí tienen. Alabado sea Dios.
Porque la primera guerra mundial no es el choque de las placas tectónicas sociales de una serie de nacionalidades y clases sociales que entran en conflicto. No. La primera guerra mundial es el torpe error de una lista muy corta de monarcas, políticos y militares. Personas que podían haber hecho las cosas de otra manera. No sabemos con exactitud qué habría pasado si hubieran hecho las cosas de un modo distinto; pero sí sabemos que podían haberlas hechos de ese otro modo.
Que los países los gobierne gente estúpida. fútil, ambiciosa o directamente retrasada mental, tiene consecuencias. La presunta sabiduría del pueblo llano tampoco ayuda mucho, porque los pueblos, por lo general, están también surcados por arroyos de estulticia, que la demagogia, además, consigue, muy a menudo, que bajen anchurosos y preñados de caudal; como tsunamis de imbecilidad colectiva. Ésta es, en mi opinión, la gran enseñanza de la primera guerra mundial, el primer gran enfrentamiento bélico global que tenemos bien documentado; enseñanza que el libro de MacMillan transmite de forma prístina, casi sin ruido. Tal vez tenga algo que ver, dicho sea con admiración, el hecho de que la autora sea mujer, porque es muy femenino el gusto que demuestra por los detalles aparentemente nimios sobre las personas; piececitas sin importancia que, sin embargo, ensambladas todas acaban otorgando lógica a eso que llamamos decisiones de alta política.
En consecuencia, no os recomiendo; en realidad, os pido que leáis este libro. A mí, la verdad, el centenario de las narices me la pela. Lo doy por bueno si ha provocado publicaciones como ésta. Si os pido que leáis este libro es porque es un texto de plena actualidad. Si tuviese razón Engels y la Historia la hiciesen los momentos estratégicos del proletariado y la burguesía en su dialéctica histórica, cabría preguntarse para qué leches leer hoy un libro sobre 1914, si al fin y al cabo la sociedad ha cambiado, y mucho, así pues poco podremos aprender. Pero la cosa es que Fede se equivocaba. Mucho. Proletariado y burguesía podrán seguir ad calendas graecas peleándose por la puta plusvalía pero, la verdad, los hechos que luego son Historia los construyen otras cosas, y los construyen también las ambiciones, envidias, cortedades y pies forzados ideológicos de las personas que en cada momento están erguidos en los puteales del poder, tomando decisiones.
Es importante leer este libro para comprender esto. Y luego mirar a Ucrania. O a China. O
viernes, abril 11, 2014
Reflexionando
Este blog estará reflexionando sobre la muerte de Adonis durante los días por venir.
Que se pase bien.
Que se pase bien.
miércoles, abril 09, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (5)
Terminada la segunda guerra mundial, allá por agosto de
1946, para Leónidas Breznez llegaba el momento de dejarse de coñas
provincialistas y de, en consecuencia, intentar jugar la Champions League del
poder soviético en aquella URSS estalinista en la que tan complejo y peligroso
resultaba dicho juego.
lunes, abril 07, 2014
El hombre que sabía hacer bien las cosas (4)
En el verano de 1941, inmediatamente después de la invasión
alemana de la Unión Soviética, Leónidas Illych Breznev entró en
la elite del ejército de Stalin, los que ya Trotsky había llamado
los samuráis comunistas, tras ser nombrado jefe adjunto de
administración del Grupo de Ejércitos del Sur, con grado de
teniente coronel. Su jefe era Leónidas Korniets, que había sido
segundo secretario del partido en el distrito de Dnepropretovsk.
Menos de un año después, Breznev fue ascendido a coronel y nombrado
comisario político jefe del 18 Ejército, sustituyendo a otro amigo
suyo, Kirilenko, que había sido llamado a Moscú para supervisar la
producción de aviones. Al final de la guerra le llegaría el rango
de general y el nombramiento como jefe del directorio político del
IV Grupo de Ejércitos de Ucrania.
miércoles, abril 02, 2014
Una homilía
Bueno, como últimamente parece que la cosa va de homilías, he pensado que tal vez os gustaría que os copiase aquí en un post una que fue muy famosa en su momento. Se trata de la homilía pronunciada por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón muy pocos días después de la muerte del general Francisco Franco y escaso tiempo después de la proclamación de Juan Carlos de Borbón como rey de España.
Tengo por mí que todo lector que tuviese menos de, digamos, 10 años, en 1975, tendrá problemas serios para captar todos los significados que portan estos párrafos. Esto es así porque dará por sabidos, esto es por normales, muchos hechos que no lo eran en el momento en que Tarancón pronunció estas palabras. La pongo, sin embargo, porque a mí de esta homilía lo que más ha gustado siempre ha sido, más que el contenido, el tono. Mi opinión particular es que la Iglesia española actual no ha perdido el contenido; básicamente, sigue defendiendo las mismas cosas que defendía Tarancón y su Biblia particular, que eran los cánones del Vaticano II. Lo que sí ha perdido ha sido el tono. La iglesia española, sea para oponerse al aborto o para mostrarse comprensiva con los crímenes etarras; sea para combatir el guerracivilismo o para denunciar la pobreza en España, ya no sabe decir las cosas como entonces las decía.
Aquí queda, pues.
Tengo por mí que todo lector que tuviese menos de, digamos, 10 años, en 1975, tendrá problemas serios para captar todos los significados que portan estos párrafos. Esto es así porque dará por sabidos, esto es por normales, muchos hechos que no lo eran en el momento en que Tarancón pronunció estas palabras. La pongo, sin embargo, porque a mí de esta homilía lo que más ha gustado siempre ha sido, más que el contenido, el tono. Mi opinión particular es que la Iglesia española actual no ha perdido el contenido; básicamente, sigue defendiendo las mismas cosas que defendía Tarancón y su Biblia particular, que eran los cánones del Vaticano II. Lo que sí ha perdido ha sido el tono. La iglesia española, sea para oponerse al aborto o para mostrarse comprensiva con los crímenes etarras; sea para combatir el guerracivilismo o para denunciar la pobreza en España, ya no sabe decir las cosas como entonces las decía.
Aquí queda, pues.
Libia (y 14)
A pesar de los muchos errores, fundamentalmente estéticos,
cometidos por el gadafismo en su nueva etapa de buen rollito internacional, al
final de la primera década del siglo XXI el régimen parecía haber conseguido
sus objetivos principales. Los informes favorables del Fondo Monetario
Internacional habían conseguido que el rubro investing in Libya reapareciese en los seminarios bursátiles, y el
país registraba una entrada bastante frecuente de nuevos inversores en su
interior. Por lo demás, cuando menos en la superficie, el elemento
revolucionario del régimen parecía no estar en cuestión. En esto, se podría
decir, Libia se parecía un poco a China: un país que mantiene sus esencias
revolucionarias mientras, al mismo tiempo, alimenta un capitalismo fácil, y sin
tensiones sociales. Olvidándonos del pequeño detalle de que afirmar que China
no tiene tensiones sociales es un tanto optimista en exceso, en el caso de
Libia no es, desde luego, tan cierto.
lunes, marzo 31, 2014
Libia (13)
En el momento de torcer la esquina del siglo, los salarios
en Libia llevaban casi veinte años congelados. Los sucesivos embargos liderados
por Estados Unidos habían terminado por ser efectivos a la hora de provocar un
colapso del régimen libio. Muamar el-Gadafi, ciertamente, adoptaba, en cada
renuncia, una retórica orgullosa: cada paso atrás en el esquema revolucionario
lo vendía como un paso evolutivo, como un cambio que la revolución se podía
permitir porque estaba ya consolidada. Nada de eso, sin embargo, era verdad. La
revolución no había conseguido construir una economía petrolera, y la práctica
totalidad de lo que el país necesitaba para pasar el día a día era importado.
jueves, marzo 27, 2014
Libia (12)
Con el tiempo Libia, a causa de su dirección basada en
comités revolucionarios que negaban al Estado y, sobre todo, los caprichos y
fobias de su primer representante, acabó cayendo en la tan inesperada como en
el fondo inevitable crisis económica. A lo largo de los años ochenta, conforme
los ingresos del petróleo fueron perdiendo suelo, y no digamos ya en los
noventa, cuando a George Bush padre la jugada de la primera guerra del Golfo le
sale, en este punto, de cine, Libia comienza a verse condenada a ver colas
interminables en las tiendas de alimentos básicos y, en general, escasez. A
ello hay que unir que la reacción de los gestores del país a estos problemas,
derivados fundamentalmente de los embargos dictados desde Washington, fue tirar
de reservas, con lo que tardaron demasiado tiempo en generar consecuencias
económicas para el país.
miércoles, marzo 26, 2014
Libia (11)
Acabamos de decir que Gadafi acabó dándose cuenta de que lo
que tenía que hacer era ser menos revolucionario de lo que había sido hasta ese
momento. Pero no hemos dicho, exactamente, que le llevase apenas un telediario
darse cuenta de eso. De hecho, su primera reacción a los bombardeos
estadounidenses, lejos de la que apuntamos, fue perseverar en el error. Libia,
después de 1986, pasó a implicarse en el apoyo del terrorismo como no lo había
hecho nunca, hasta el final de su ominosa década de los ochenta.
lunes, marzo 24, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (3)
El 28 de enero de 1938, la edición del Pravda incluia en su primera página la foto de un hombre ya calvo y
con cierta pinta de hombre de campo: Nikita Kruschev, el hombre al cual el
Plenario del Comité Central del Partido Comunista ucraniano había elegido
primer secretario. Probablemente Leónidas Breznev no lo sabría en ese momento,
pero con aquella primera página se estaba laborando la lanzadera que, durante
un cuarto de siglo, iba a elevarlo a los eslabones superiores de la estructura
de poder de la Unión Soviética, aportándole la oportunidad de llegar a ser,
según se vea, el hombre más poderoso del mundo, o el segundo.
jueves, marzo 20, 2014
Libia (10)
En realidad, durante buena parte de los años setenta, el
régimen libio no mostró un especial interés en enfrentarse con los intereses
occidentales, y Estados Unidos les dejó hacer, interesado como estaba en que el
país no cayese en la órbita de influencia soviética. Por ello, Washington nunca
reaccionó seriamente a la decisión de Gadafi, a la muerte de Nasser en 1970, de
erigirse en su heredero en la construcción de una estrategia panárabe en la
zona que presentase batalla a la influencia occidental. Los estrategas de
Langley calcularon que, siendo como era Gadafi bastante infatuado y un poco
pollas con la cuestión del nacionalismo árabe, acabaría a hostias con sus
propios correligionarios. Y no se equivocaron, porque primero fue el propio
Gadafi quien partió peras con el régimen del egipcio Anuar el-Sadat, al que
consideraba tibiamente nasserista; y, en 1980, fue Arabia Saudita quien mandó a
freír vientos a Trípoli, fundamentalmente a causa de su manía de ir por libre
en el tema del petróleo.
lunes, marzo 17, 2014
Libia (9)
Ya a finales de la década de los setenta, a causa de la
obstinación del régimen libio de mantener su antiamericanismo incluso más allá
de lo que lo que lo hacían otros países del mundo árabe, así como las primeras
sospechas de que podía estar financiando terroristas, Estados Unidos había
comenzado a propugnar restricciones al comercio con el país. En 1981, La situación
dio un salto cuántico más con la salida de varias compañías petrolíferas
estadounidenses del país y, finalmente, en 1982 llegó el embargo de Washington
al petróleo libio.
jueves, marzo 13, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (2)
Breznev estuvo en la escuela de Kursk entre 1923 y 1927.
Tras este periodo formativo, fue destinado como supervisor en una explotación
en Orsha, en la Rusia Blanca, más o menos a la misma distancia de Moscú de la
que separa Madrid de La Coruña. A pesar de estar muy lejos de Kamenskoye, Orsha
está en las orillas del mismo río: el Dnieper. Fue en esa estancia cuando
Leónidas conoció a una enfermera llamada Victoria Petrovna, que se acabaría
convirtiendo en su mujer.
lunes, marzo 10, 2014
Libia (8)
Hay una pregunta relevante: ¿por qué Gadafi y su régimen
libio consiguieron concitar tantas ilusiones en occidente? ¿Por qué algunos intelectuales,
periodistas y ciudadanos en general, gustaron de llevar de vez en cuando
vestimentas a la libia, amén de predicar a los cuatro vientos que Gadafi era un
genio que había conseguido introducir el socialismo en el mundo árabe y
enseñaba una nueva vía al mundo?
viernes, marzo 07, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (1)
Alguna vez ya ha pasado en este blog que he concelebrado en
el tiempo dos series distintas. Es a gusto del cliente, que así no se ve
abrumado por un montón de textos sobre el mismo tema (que lo mismo le interesa
menos) y puede ir poniendo su atención en otras cosas.
Además, hay un pequeño aliciente más en esta historia que
quiero comenzar a contaros aquí porque, como hace unos días decía un comentario
a uno de mis posts, hay demanda de información sobre Ucrania, y de Ucrania,
aunque sea indirectamente, tendremos que hablar aquí queramos o no, porque será
en Ucrania donde transcurra una parte no poco importante de esta Historia.
Os quiero contar el relato de, como reza el título de esta
serie, un hombre que sabía hacer las cosas muy bien. O sea, sabía colmar
perfectamente las expectativas de sus jefes y, precisamente por eso, llegó él
mismo a ser algún día un jefe supremo. Y lo escribo porque me da rabia que se
esté olvidando la figura de este hombre que, sin embargo, tiene mucho que ver
con el mundo actual en el que vivimos, que fue, en gran parte, preconfigurado
por sus aciertos y, de modo nada despreciable, por sus errores. Porque Leónidas Breznev sabía
hacer las cosas bien, pero eso no le impidió equivocarse.
lunes, marzo 03, 2014
Libia (7)
En 1973, Muamar el-Gadafi comenzó trece años de revolución
que, por lo tanto, no terminarían hasta 1986. Durante aquellos años, el dinero
fluyó gracias al petróleo hacia el país en auténticas paletadas. La renta per
cápita libia se multiplicó por cinco en muy pocos años.
Con ese apoyo de gran importancia, Gadafi redobló su cruzada
contra todos los impedimentos existentes para que el pueblo ejerciese el poder
efectivo sobre ese país sin Estado que había imaginado. Fruto de esta intención
es lo que se conoció como la Tercera Teoría Universal del mandatario libio.
Probablemente inspirado en la mitología y estética maoísta, Gadafi codificó su
nueva teoría política en el denominado Libro Verde. Un texto que desborda en
todas sus páginas una profunda desconfianza en los partidos políticos y en las
instituciones estatales, y que concluye la necesidad de crear la denominada
Jamahiriya, esto es el país directamente gestionado por sus ciudadanos, sin
intermediarios. La anti-burocracia, anti-tecnocracia, anti-clase política que
tan atractiva será, durante mucho tiempo, a los teóricos europeos del 15-M de
la época.
jueves, febrero 27, 2014
Libia (6)
A pesar de esta retórica revolucionaria bottom-up, Muamar el-Gadafi se tomó su tiempo para partir peras con
los Estados Unidos. Washington colaboró en este sentimiento, pues consideraba
que todavía era posible que Libia permaneciese fuera de la órbita de la URSS,
que era lo único que, al fin y a la postre, le interesaba.
Como consecuencia, Estados Unidos no le puso peros a la que
se convirtió pronto en la principal idea expresada y defendida por Gadafi: la
unión árabe. El mandatario libio compartía con su maestro y ejemplo, el egipcio
Nasser, el sueño de una unión de países árabes que crease una nación con
capacidad de influencia en el mundo. Creía, además, que la enorme fuerza de su
petróleo era un interesante activo a añadir a aquel experimento. Y no se puede
decir que no creyese lo que decía, porque en apenas dos décadas acabaría por
impulsar la friolera de siete uniones diferentes: En 1969, impulsó el que se
conoció como el Charter de Tripoli, esto es la unión de Libia, Egipto y Sudán;
en 1971, Tratado de Bengasi, creó la unión con Egipto y Siria; en 1972 se fusionó
con Egipto, en 1973, en virtud de los acuerdos de Hassi Messaoud, con Argelia;
en 1974, Tratado de Djerba, con Túnez; con Chad en 1981; y, finalmente, en
1984, firmando el Tratado de Oujda, con Marruecos.
lunes, febrero 24, 2014
Libia (5)
Meter pasta en un país atrasado que, además, no tiene
demasiadas ganas de superar las formas de dicho atraso, es plantar el germen de
un enfrentamiento. Libia no es una excepción. Conforme los pozos de petróleo
comenzaron a bombear crudo hacia el exterior y dinero hacia el interior, las
inversiones realizadas acabaron por permitir la creación de una joven clase
tecnocrática, de corte moderno, alejada de los pies forzados tribales que
gobernaban el país.
viernes, febrero 21, 2014
Libia (4)
Por una vez en la vida, a Libia le había tocado la lotería.
Eso sí: le había tocado el Gordo. Colocada a tiro de lapo de una Europa de
posguerra que cada vez necesitaba más petróleo, descubría que tenía el área de
Sirt petada de combustible fósil muy ligero y con poco sulfuro, o sea petróleo
pata negra. Además, y al contrario que otros productores árabes, ni tenía que
hacer pasar su crudo por otro país, ni tenía que usar el canal de Suez.
Y, además, hay que reconocer que lo planificó todo muy bien.
lunes, febrero 17, 2014
Libia (3)
Los poderes occidentales no dudaron lo más mínimo en apostar
por Libia para hacer del país un aliado. Casi una década después de la
independencia, de hecho, Libia era uno de los principales receptores de ayuda
financiera de los Estados Unidos, a cambio de lo cual tanto Washington como
Londres tenían acceso libre a las bases militares de Wheelus y al-Adem. Esta
situación contrastaba claramente con la que se producía en el que había sido el
principal bastión británico en Oriente Medio, Egipto, donde el nacionalismo
arabista de Gamal Abdul Nasser estaba cambiando las cosas de forma muy
relevante.
viernes, febrero 14, 2014
Libia (2)
En octubre de 1918, cuando Turquía firmó el armisticio de la Gran Guerra, Italia se apresuró a aventar los acuerdos de Londres de abril de 1915, que le otorgaban la soberanía sobre Libia. Sin embargo, agotada tras una guerra, no tenía ningunas ganas de seguir disparando balas en el norte de África, por lo que aceptó que, bajo la supervisión británica, la Sanusiya se estableciese autónomamente en la Cirenaica. En 1919, Italia aprobó dos estatutos distintos para la Tripolitania y la Cirenaica, de forma que cada una de las regiones tendría su propio parlamento.
martes, febrero 11, 2014
No lo pillo
En todo discurso hay un elemento fundamental que se puede definir con las palabras «coherencia interna». En el muy reciente discurso sobre el Estado de la Unión, y entre los muchos temas que trató, el presidente Obama se refirió a la emisión de unos nuevos activos financieros públicos, los denominados bonos MyRA, diseñados para que las personas de sueldos bajos o medios pudiesen comprarlos. En su discurso no se refirió a esas personas hablando de persons, o people. Utilizó la palabra folks. Tipos, pavos, pollos. Quería dejar bien claro de quién estaba hablando. Si hubiese dicho, un suponer, gentlepersons, probablemente nadie le habría entendido bien.
Así las cosas, ponerse encima del cuerpo unos aperos de vestimenta que un español medio tendría que pasarse quince años sin beber una mísera caña para poder pagar, para luego subir a la tribuna y decir «estoy en la ruina», no es, lo que digamos, un discurso coherente. Pero es exactamente lo que la familia del cine español hace cada vez que las cosas no le van como querría. El discurso del cine español se parece al de aquel banquero, (creo recordar que era Higinio Torras, el presidente del Banco de los Pirineos), que en una entrevista periodística dijo: «estoy arruinado»; e, inteligentemente repreguntado por el periodista sobre qué consideraba él por estar arruinado, contestó: «a tener diez millones [de la época] en el banco». Luego, el personal no responde a sus electrochoques, y ellos se extrañan.
El cine español es lo más parecido al nacionalismo que hay más allá de los partidos nacionalistas. Su estrategia es la misma: buscar un enemigo y encalomarle todos los males que sufre. Si, además, su enemigo tiene el gesto de escurrir el bulto, mejor que mejor.
Ya he escrito otras veces que la jugada realizada por las personas del mundo del espectáculo durante estos últimos cincuenta años merece un aplauso cerrado. En tiempos de la II República, el mundo de la farándula estaba tan o más implicado con los objetivos políticos del momento (ahí está La Barraca, y otros muchos proyectos); pero, sin embargo, a nadie se le ocurría considerar que los actores eran intelectuales con derecho a ser especialmente respetados, dotados de la condición de ciudadanos especiales, en el terreno de la opiniones. Ese calificativo se reservaba para los escritores y los directores, que son los que realmente tienen que hacer un esfuerzo intelectual.
Gracias al franquismo (lector, por favor, regrese un momento a la palabra que se ha escrito en itálica), esa etapa de la vida de España que todo lo cambió y todo lo condicionó, los actores cambiaron de estatus. Aupados en sucesos a los que se dio gran trascendencia, pero que en realidad no dejaron de ser conflictos como los tuvieron también los torneros, los fresadores y hasta los sexadores de pollos, los actores se convirtieron en una parte de la intelectualidad. En realidad, en el caso de un actor, eso equivale a aceptar barco como animal acuático; porque así como es imposible escribir El Quijote sin tener en la cabeza algo más que la clasificación de la Liga BBVA de las últimas cuatro semanas, sí es posible, con ese bagaje, interpretarlo. Groucho Marx explicó en los años sesenta que Margaret Dumont, su sempiterna compañera en varias de las grandes películas de su saga, nunca entendió los chistes que él hacía sobre ella. A una actriz creo que es de una peli que se llama Milicianas la escuché en la tele contar que cuando había hecho la película había alucinado, porque, cito de memoria, antes de hacerla no tenía ni idea de «el follón» que se había montado en Barcelona en mayo del 37. Acto seguido soltó la típica perorata sobre eso de que si la guerra civil fue una lástima porque cercenó la República democrática y tal, y yo me preguntaba cómo se puede sostener la dicha opinión, o cualquiera, sobre la materia, sin tener antes información sobre, entre otras cosas, «el follón» que se montó en Barcelona en mayo del 37.
Los actores han adquirido condición de intelectuales por interpretar a los personajes que inventan los intelectuales. Es lo mismo que si considerásemos ingeniero a Fernando Alonso por saber pilotar una complejísima obra de ingeniería como es un fórmula uno. Pero es un hecho que la mayoría de la gente no percibe la incongruencia básica de este plantemiento. Y, además, al mismo tiempo que descubrían la política, los actores descubrieron su tirón mediático. El hecho, también filosóficamente absurdo pero en cualquier caso real, de que el humano medio es más proclive a adoptar la opinión que tenga George Clooney sobre los alimentos trasgénicos que la que tenga un ingeniero químico medioambiental con un máster del MIT y siete doctorados honoris causa. Clooney es bien parecido y en cambio el ingeniero tiene los codos pelados de tanto estudiar, está fofo y es feo. Y no lo conoce nadie.
Así las cosas, actores que para parir a su churumbel alquilaron no sé cuántas habitaciones de la misma planta de un hospital californiano, o sea que se lo pueden pagar, suben a la palestra a decir que el problema del cine es que la Administración no pone pasta, bien sea poniéndola (subvención), bien sea no cobrándola, esto es dejando al cine fuera del arreón fiscal que nos llega con la crisis y que afecta a otras muchas cosas (de hecho, por pura teoría de los vasos comunicantes, se les debería aplicar más si al cine se le bajase el IVA). Desde un punto de vista liberal, se podría pensar que a lo mejor el problema es que ellos, que tienen pasta (el churumbel, California, bla), no la arriesgan. De donde cabe deducir que la idea central de nuestra gente del cine es que éste no debe basarse en ser una práctica de riesgo; porque si lo pensasen, arriesgarían una pasta que, salvo noticia en contrario, sigue en sus bolsillos.
Yo creo que éste es el elemento nuclear que me separa del cine español. Mucho más que considere (que lo considero) que es, básicamente, de cuestionable calidad. Me cuesta entender que alguien crea que para poder dar un salto, alguien tiene que ponerle una red, aunque sólo sea media red; por la simple razón de que el parado que ayer capitalizó su prestación y hoy está pagando con gran sacrificio los 17.000 euros de traspaso de una taberna, no tiene ni un cuarto, ni un tercio, ni siquiera una décima parte de red. No acabo de entender por qué ese colombiano que se recicla de encofrador a cocinero/camarero tiene que arriesgarse al 100%, pero el que hace una película lo tiene que hacer en un porcentaje menor.
El cine español no quiere difundir la cultura. No quiere hacer eso porque, si quisiera, sería el primero en decir que hay que instrumentar un sistema para que obras como El otro lado de la cama o Pagafantas no puedan subvencionarse, porque no son cultura (otro de los triles del lobby del cine es llevar a la gente a creer que cultura y entretenimiento son la misma cosa). El cine español, ya lo he dicho, no quiere difundir la cultura; quiere construir un corralito de seguridad, un corralito dentro del cual sea posible vivir sin someterse al juicio del mercado, o sea del público. Y lo curioso es que convoca, en solidaridad con ello, al propio público; y éste se la otorga, con lo cual, lo tengo que escribir así, ya no sé cuál de las dos partes está más perdida en la vida.
Hay un mal en la cultura y el espectáculo españoles que está ya tan profundamente enraizado que yo creo que es imposible de extirpar. Este verano pasado, conduciendo, escuché en Radio 1 una entrevista creo (no estoy seguro, por ahí habrá algún podcast) que a Kiko Veneno, que por entonces sacaba disco y empezaba a girar en conciertos propios de la canícula. Se quejaba Veneno de lo mucho que los tiempos han cambiado, y decía algo así como (resumo de mis recuerdos): «antes, cuando actuabas, el Ayuntamiento te pagaba por hacerlo, y ya estaba; ahora tienes que ir a taquilla, y te llevas, o no te llevas, dependiendo de que la gente vaya, o no»... señores de la cultura (y del espectáculo): eso que para ustedes, para Kiko Veneno, es una realidad nueva, es el panem noster quotidianum para el resto del mundo. A nuestro amigo colombiano, el de la taberna, el Ayuntamiento de Getafe no le compra los primeros 300 cafés, los sirva o no. Su primo Washington Jesús lleva dinero a casa si coge pasajeros en el taxi; y si no, no. De hecho, es que ni siquiera hay que salir de la cultura. Hay en el mundo mogollón de concertistas clásicos, pintores, escultores, novelistas, que no cobran si no venden; no cobran si a la gente no le molan sus interpretaciones, o sus obras.
Una de las cosas que hacen mucho los actores y cinéfilos en general es reinterpretar el pasado. Estos días, en foros y comentarios varios que surgen en internet al calor de la pasada gala goyesca, se recuerda eso de que los artistas siempre han disfrutado el mecenazgo, así que no hay de qué sorprenderse de que se pida la subvención. Confundir mecenazgo y subvención es un error gravísimo; de hecho, es un error tan grave que lo racional es renunciar a explicarlo, porque es tan evidente que quien está en condiciones de entenderlo, lo entiende sin esfuerzo; y quien no lo entiende, no lo hará así se lo expliquen las marionetas de Barrio Sésamo.
Pero, en todo caso, este argumento comete la falacia, las más de las veces inconsciente todo hay que decirlo, de olvidar que los ejemplos de mecenazgo que se manejan son los positivos, esto es los ejemplos de quienes se beneficiaron de ello. La protección que el conde de Floridablanca otorgó a Francisco de Goya, por ejemplo. Sin embargo, para poner las cosas en auténtica perspectiva, deberemos recordar que Goya no era el único pintor que pululaba por Madrid a finales del XVIII. Había otros muchos, de los que sabemos poco o incluso nada; y nada sabemos de ellos porque, siendo como eran peores pintores que Goya, nunca atrajeron el interés ni de Floridablanca, ni de la Corte, ni de nadie, y tuvieron, con seguridad, que malvivir de vender sus lienzos a cuarto, o dedicarse a otra cosa que les pusiera comida en la mesa.
Lo que pretende el cine español, básicamente, es que todos los pintores de aquel Madrid, los buenos y también los malos, puedan ser pintores. Quieren un sistema en el que la opinión de la gente sobre El albañil herido no importe una mierda y que, de hecho, esta obra maestra tenga que convivir, colgada en una pared a la misma altura, con cualquier cagarro polícromo abortado por cualquier tonto'l'haba que se crea pintor, ergo merecedor de subvención. Es algo lógico y humano: no quieren tener que discutir entre ellos sobre quién hace buen cine y quién lo hace malo, quién actúa bien y quién interpreta como el culo. Su concepto de juzgar la labor del cine español es la gala de los Goya: un acto en el que ellos mismos se juzgan a ellos mismos. Una especie de meritocracia cooptada. A costa del contribuyente, of course. Deberían meditar un poco sobre el pequeño detalle de que algunos de sus creadores más exitosos, en el campo de la cultura o del mero entretenimiento fílmicos, sean, precisamente, quienes menos van a ese acto.
Dice el presidente de la Academia de la cosa que hacer cine en España es un acto heroico. Hay gente que piensa, que lo ha pensado muchas veces en distintos momentos de los últimos cuatro mil años, que es que, en realidad, un acto de creatividad que no se plantee en condiciones épicas corre peligro de ser cualquier cosa menos una obra de arte. Las confesiones de Enrique Jardiel sobre cómo era su vida en el momento en que estaba escribiendo algunas de las páginas cumbre de la comedia escénica española; la afirmación becqueriana de que no se puede versificar el amor si no se ha perdido; tantos y tantos casos nos enseñan que cuando se crea desde un sillón bol y con el riñón tibio, se corre peligro de parir creaciones contrahechas, aburridas, sosas, faltas de ritmo, autocomplacientes, monotemáticas. Entiéndase: nadie en su sano juicio desea que otra persona deba realizar su labor en condiciones incómodas. Pero llama la atención que un creador intelectual no apele, en circunstancias comprometidas, de pobredumbre o escasez de medios, a la creatividad, a la grandeza del intelecto humano, a la capacidad de hacer, en el peor de los momentos, la mejor de las obras. No. Apela a que la fiscalidad ponga las entradas baratas (porque de ponerlas ellos mismos, ni hablamos), y a que vuelva el torrente de dinero. En otras palabras, Alejandro Amenábar se equivocó rodando Tesis. Tenía que haber esperado a que la Comunidad de Madrid le soltase una pastizara y poder rodar Titanic en el lago de la Casa de Campo.
Aquí tiene que haber algo que no pillo, seguro.
Así las cosas, ponerse encima del cuerpo unos aperos de vestimenta que un español medio tendría que pasarse quince años sin beber una mísera caña para poder pagar, para luego subir a la tribuna y decir «estoy en la ruina», no es, lo que digamos, un discurso coherente. Pero es exactamente lo que la familia del cine español hace cada vez que las cosas no le van como querría. El discurso del cine español se parece al de aquel banquero, (creo recordar que era Higinio Torras, el presidente del Banco de los Pirineos), que en una entrevista periodística dijo: «estoy arruinado»; e, inteligentemente repreguntado por el periodista sobre qué consideraba él por estar arruinado, contestó: «a tener diez millones [de la época] en el banco». Luego, el personal no responde a sus electrochoques, y ellos se extrañan.
El cine español es lo más parecido al nacionalismo que hay más allá de los partidos nacionalistas. Su estrategia es la misma: buscar un enemigo y encalomarle todos los males que sufre. Si, además, su enemigo tiene el gesto de escurrir el bulto, mejor que mejor.
Ya he escrito otras veces que la jugada realizada por las personas del mundo del espectáculo durante estos últimos cincuenta años merece un aplauso cerrado. En tiempos de la II República, el mundo de la farándula estaba tan o más implicado con los objetivos políticos del momento (ahí está La Barraca, y otros muchos proyectos); pero, sin embargo, a nadie se le ocurría considerar que los actores eran intelectuales con derecho a ser especialmente respetados, dotados de la condición de ciudadanos especiales, en el terreno de la opiniones. Ese calificativo se reservaba para los escritores y los directores, que son los que realmente tienen que hacer un esfuerzo intelectual.
Gracias al franquismo (lector, por favor, regrese un momento a la palabra que se ha escrito en itálica), esa etapa de la vida de España que todo lo cambió y todo lo condicionó, los actores cambiaron de estatus. Aupados en sucesos a los que se dio gran trascendencia, pero que en realidad no dejaron de ser conflictos como los tuvieron también los torneros, los fresadores y hasta los sexadores de pollos, los actores se convirtieron en una parte de la intelectualidad. En realidad, en el caso de un actor, eso equivale a aceptar barco como animal acuático; porque así como es imposible escribir El Quijote sin tener en la cabeza algo más que la clasificación de la Liga BBVA de las últimas cuatro semanas, sí es posible, con ese bagaje, interpretarlo. Groucho Marx explicó en los años sesenta que Margaret Dumont, su sempiterna compañera en varias de las grandes películas de su saga, nunca entendió los chistes que él hacía sobre ella. A una actriz creo que es de una peli que se llama Milicianas la escuché en la tele contar que cuando había hecho la película había alucinado, porque, cito de memoria, antes de hacerla no tenía ni idea de «el follón» que se había montado en Barcelona en mayo del 37. Acto seguido soltó la típica perorata sobre eso de que si la guerra civil fue una lástima porque cercenó la República democrática y tal, y yo me preguntaba cómo se puede sostener la dicha opinión, o cualquiera, sobre la materia, sin tener antes información sobre, entre otras cosas, «el follón» que se montó en Barcelona en mayo del 37.
Los actores han adquirido condición de intelectuales por interpretar a los personajes que inventan los intelectuales. Es lo mismo que si considerásemos ingeniero a Fernando Alonso por saber pilotar una complejísima obra de ingeniería como es un fórmula uno. Pero es un hecho que la mayoría de la gente no percibe la incongruencia básica de este plantemiento. Y, además, al mismo tiempo que descubrían la política, los actores descubrieron su tirón mediático. El hecho, también filosóficamente absurdo pero en cualquier caso real, de que el humano medio es más proclive a adoptar la opinión que tenga George Clooney sobre los alimentos trasgénicos que la que tenga un ingeniero químico medioambiental con un máster del MIT y siete doctorados honoris causa. Clooney es bien parecido y en cambio el ingeniero tiene los codos pelados de tanto estudiar, está fofo y es feo. Y no lo conoce nadie.
Así las cosas, actores que para parir a su churumbel alquilaron no sé cuántas habitaciones de la misma planta de un hospital californiano, o sea que se lo pueden pagar, suben a la palestra a decir que el problema del cine es que la Administración no pone pasta, bien sea poniéndola (subvención), bien sea no cobrándola, esto es dejando al cine fuera del arreón fiscal que nos llega con la crisis y que afecta a otras muchas cosas (de hecho, por pura teoría de los vasos comunicantes, se les debería aplicar más si al cine se le bajase el IVA). Desde un punto de vista liberal, se podría pensar que a lo mejor el problema es que ellos, que tienen pasta (el churumbel, California, bla), no la arriesgan. De donde cabe deducir que la idea central de nuestra gente del cine es que éste no debe basarse en ser una práctica de riesgo; porque si lo pensasen, arriesgarían una pasta que, salvo noticia en contrario, sigue en sus bolsillos.
Yo creo que éste es el elemento nuclear que me separa del cine español. Mucho más que considere (que lo considero) que es, básicamente, de cuestionable calidad. Me cuesta entender que alguien crea que para poder dar un salto, alguien tiene que ponerle una red, aunque sólo sea media red; por la simple razón de que el parado que ayer capitalizó su prestación y hoy está pagando con gran sacrificio los 17.000 euros de traspaso de una taberna, no tiene ni un cuarto, ni un tercio, ni siquiera una décima parte de red. No acabo de entender por qué ese colombiano que se recicla de encofrador a cocinero/camarero tiene que arriesgarse al 100%, pero el que hace una película lo tiene que hacer en un porcentaje menor.
El cine español no quiere difundir la cultura. No quiere hacer eso porque, si quisiera, sería el primero en decir que hay que instrumentar un sistema para que obras como El otro lado de la cama o Pagafantas no puedan subvencionarse, porque no son cultura (otro de los triles del lobby del cine es llevar a la gente a creer que cultura y entretenimiento son la misma cosa). El cine español, ya lo he dicho, no quiere difundir la cultura; quiere construir un corralito de seguridad, un corralito dentro del cual sea posible vivir sin someterse al juicio del mercado, o sea del público. Y lo curioso es que convoca, en solidaridad con ello, al propio público; y éste se la otorga, con lo cual, lo tengo que escribir así, ya no sé cuál de las dos partes está más perdida en la vida.
Hay un mal en la cultura y el espectáculo españoles que está ya tan profundamente enraizado que yo creo que es imposible de extirpar. Este verano pasado, conduciendo, escuché en Radio 1 una entrevista creo (no estoy seguro, por ahí habrá algún podcast) que a Kiko Veneno, que por entonces sacaba disco y empezaba a girar en conciertos propios de la canícula. Se quejaba Veneno de lo mucho que los tiempos han cambiado, y decía algo así como (resumo de mis recuerdos): «antes, cuando actuabas, el Ayuntamiento te pagaba por hacerlo, y ya estaba; ahora tienes que ir a taquilla, y te llevas, o no te llevas, dependiendo de que la gente vaya, o no»... señores de la cultura (y del espectáculo): eso que para ustedes, para Kiko Veneno, es una realidad nueva, es el panem noster quotidianum para el resto del mundo. A nuestro amigo colombiano, el de la taberna, el Ayuntamiento de Getafe no le compra los primeros 300 cafés, los sirva o no. Su primo Washington Jesús lleva dinero a casa si coge pasajeros en el taxi; y si no, no. De hecho, es que ni siquiera hay que salir de la cultura. Hay en el mundo mogollón de concertistas clásicos, pintores, escultores, novelistas, que no cobran si no venden; no cobran si a la gente no le molan sus interpretaciones, o sus obras.
Una de las cosas que hacen mucho los actores y cinéfilos en general es reinterpretar el pasado. Estos días, en foros y comentarios varios que surgen en internet al calor de la pasada gala goyesca, se recuerda eso de que los artistas siempre han disfrutado el mecenazgo, así que no hay de qué sorprenderse de que se pida la subvención. Confundir mecenazgo y subvención es un error gravísimo; de hecho, es un error tan grave que lo racional es renunciar a explicarlo, porque es tan evidente que quien está en condiciones de entenderlo, lo entiende sin esfuerzo; y quien no lo entiende, no lo hará así se lo expliquen las marionetas de Barrio Sésamo.
Pero, en todo caso, este argumento comete la falacia, las más de las veces inconsciente todo hay que decirlo, de olvidar que los ejemplos de mecenazgo que se manejan son los positivos, esto es los ejemplos de quienes se beneficiaron de ello. La protección que el conde de Floridablanca otorgó a Francisco de Goya, por ejemplo. Sin embargo, para poner las cosas en auténtica perspectiva, deberemos recordar que Goya no era el único pintor que pululaba por Madrid a finales del XVIII. Había otros muchos, de los que sabemos poco o incluso nada; y nada sabemos de ellos porque, siendo como eran peores pintores que Goya, nunca atrajeron el interés ni de Floridablanca, ni de la Corte, ni de nadie, y tuvieron, con seguridad, que malvivir de vender sus lienzos a cuarto, o dedicarse a otra cosa que les pusiera comida en la mesa.
Lo que pretende el cine español, básicamente, es que todos los pintores de aquel Madrid, los buenos y también los malos, puedan ser pintores. Quieren un sistema en el que la opinión de la gente sobre El albañil herido no importe una mierda y que, de hecho, esta obra maestra tenga que convivir, colgada en una pared a la misma altura, con cualquier cagarro polícromo abortado por cualquier tonto'l'haba que se crea pintor, ergo merecedor de subvención. Es algo lógico y humano: no quieren tener que discutir entre ellos sobre quién hace buen cine y quién lo hace malo, quién actúa bien y quién interpreta como el culo. Su concepto de juzgar la labor del cine español es la gala de los Goya: un acto en el que ellos mismos se juzgan a ellos mismos. Una especie de meritocracia cooptada. A costa del contribuyente, of course. Deberían meditar un poco sobre el pequeño detalle de que algunos de sus creadores más exitosos, en el campo de la cultura o del mero entretenimiento fílmicos, sean, precisamente, quienes menos van a ese acto.
Dice el presidente de la Academia de la cosa que hacer cine en España es un acto heroico. Hay gente que piensa, que lo ha pensado muchas veces en distintos momentos de los últimos cuatro mil años, que es que, en realidad, un acto de creatividad que no se plantee en condiciones épicas corre peligro de ser cualquier cosa menos una obra de arte. Las confesiones de Enrique Jardiel sobre cómo era su vida en el momento en que estaba escribiendo algunas de las páginas cumbre de la comedia escénica española; la afirmación becqueriana de que no se puede versificar el amor si no se ha perdido; tantos y tantos casos nos enseñan que cuando se crea desde un sillón bol y con el riñón tibio, se corre peligro de parir creaciones contrahechas, aburridas, sosas, faltas de ritmo, autocomplacientes, monotemáticas. Entiéndase: nadie en su sano juicio desea que otra persona deba realizar su labor en condiciones incómodas. Pero llama la atención que un creador intelectual no apele, en circunstancias comprometidas, de pobredumbre o escasez de medios, a la creatividad, a la grandeza del intelecto humano, a la capacidad de hacer, en el peor de los momentos, la mejor de las obras. No. Apela a que la fiscalidad ponga las entradas baratas (porque de ponerlas ellos mismos, ni hablamos), y a que vuelva el torrente de dinero. En otras palabras, Alejandro Amenábar se equivocó rodando Tesis. Tenía que haber esperado a que la Comunidad de Madrid le soltase una pastizara y poder rodar Titanic en el lago de la Casa de Campo.
Aquí tiene que haber algo que no pillo, seguro.
lunes, febrero 10, 2014
Libia (1)
¿Por qué Gadafi; por qué Libia? La respuesta es obvia: por
el petróleo. Eso sí, hay alguna cosa más. En todo caso, si la explicación que
ya hemos escrito, por el petróleo, ya te vale, estas notas no son para ti.
Estas notas buscan contar algo de la Historia reciente de Libia, con el intento
de explicar por qué Muammar el Gadafi se ganó el triste mérito de ser atacado
por fuerzas internacionales, debilitado hasta el punto de caer como máximo
dirigente del país. Esto es lo que voy a intentar contarte durante los próximos
posts.
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