lunes, julio 06, 2026

Franco y EEUU (21): Marruecos como problema




Cuando Harry encontró a Frankie
El Lequerica Team
Estar, pero no estar
La cabeza caliente y los pies fríos
¿Qué somos: lyons, or huevons?
Franco se apunta un tanto
Política en revisión
Amigos sí, pero no tanto
OTAN, no
¡Ah, la canallesca!
El engaño
Esto hay que mejorarlo
Decepción
Consíguenos un poco de dinero más
Dudas americanas
Girando el gobernalle
Más dinero, papá
Puertas cerradas
OTAN, de entrada, no
Franco amaga, pero sólo amaga
Marruecos como problema
Fuera de Marruecos
¿Oposición? ¿Qué oposición?
Un artículo
¿Democracia?
La ultraizquierda en la Casa Blanca, y el tenaz grupo de pecadores en el exilio
Ya no somos tan amigos
Quiero la Luna
Un jarro de agua fría
Si hay que romper, se rompe
… Y Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España, espada de Trento, se bajó los pantalones


Durante buena parte del año 1959, el gobierno español siguió presionando para conseguir un traslado de las bases que las alejase de las grandes capitales. Estados Unidos, sin embargo, desoyó todas esas llamadas. Por varias razones. En primer lugar, porque estaba convencido de que España no estaba en posición de presionar; y, verdaderamente, no lo estaba. En segundo lugar, porque, a pesar del discurso de Escombreras, en Washington nunca creyeron que la opinión pública española fuese a volverse contra ellos. De hecho la sensación que tenían en EEUU, sensación que yo creo que era cierta aunque no hay muchos datos objetivos para sustentarla, era que la española se estaba convirtiendo en una de las sociedades más atlantistas de Europa. En suma, pues, Franco había tenido que jugar la carta de la amistad con Estados Unidos para huir del infierno fascista en que estaba cuando terminó la guerra; pero acertar y triunfar en este campo, ahora, le jugaba, paradójicamente, en contra.