martes, junio 22, 2021

De indultos

Os contaré una cosa como primera providencia. 

lunes, junio 21, 2021

Watergate (11): El discurso del político acorralado

    ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger

Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final 



El lunes siguiente a aquel sábado tan intensito que había vivido la Casa Blanca y, con ella, todo Estados Unidos, la cosa se relajó por el flanco internacional. Las grandes potencias, todas ellas cada vez menos convencidas de que la guerra árabe-israelí les fuese a aportar ventaja alguna, se apresuraron a patrocinar un alto el fuego decretado por la Casa Inútil (o sea, la ONU) que entraría en efecto en 48 horas. Para el caso Watergate, fue un alto el fuego todavía más corto: el martes, el Comité Judicial del Congreso recibió el permiso para comenzar sesiones de análisis de impeachment, gracias, sobre todo, a los votos demócratas. Ese mismo día, Alexander Haig confesó frente a los periodistas que la orden al FBI de sellar la oficina de Archibald Cox la había dado él personalmente; había acudido al encuentro con los plumillas para convencerlos de que la Casa Blanca no había traspasado la línea roja de la dictadura y los convenció de exactamente lo contrario.

viernes, junio 18, 2021

Watergate (10): Los diez negritos fiscales

    ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


Dos días después de la dimisión de Agnew, el presidente Nixon anunció la designación en su puesto de Gerald Ford, el líder de la minoría de la Cámara. La elección sorprendió a todo el mundo salvo, claro, a Nixon. Buena parte de los republicanos esperaban que el designado hubiera sido Ronald Reagan; ciertamente, el ex gobernador de California había sido un apoyo incansable del presidente; pero también tenía bastantes enemigos en el partido y Nixon siempre quería un segundo plano y gris; en ese sentido, hizo la elección perfecta. Ford, además, era otra cosa: era una persona fiel a la figura de Nixon, como demostraría poco tiempos después cuando, ya presidente, tomó la discutidísima decisión de otorgarle el perdón presidencial a un señor que, por el bien de la democracia americana, debería haber probado el cáterin de la cárcel.

miércoles, junio 16, 2021

Watergate (9): A situaciones paranormales, aficiones paranormales

   ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


 

El 26 de septiembre, el comité Ervin se enfrentó a su último testigo. Éste fue uno de los hombres más cercanos a Nixon, Patrick J. Buchanan, que había trabajado para él escribiéndole discursos y, sobre todo, preparándole cada mañana un informe con lo publicado por la Prensa. En el testimonio, los estadounidenses aprendieron que Buchanan, buen conocedor de las consecuencias que podían tener los contenidos Watergate frente a la opinión pública, le había aconsejado a su jefe que hiciese una hoguera en el jardín de la Casa Blanca y quemase todas las cintas. Buchanan, además, fue el primer hombre del presidente que explicó la verdadera función del escándalo Watergate. Normalmente, las gentes desinformadas suelen decirte que el Watergate fue una estrategia para conocer los planes del Partido Demócrata frente a las elecciones. Pero no es así. En realidad, el Watergate era una estrategia que buscaba desacreditar a todos los candidatos demócratas salvo uno: George McGovern. Esto, maquinaron los estrategas del Watergate, colocaría a Nixon frente a un candidato viable y, además, enfangaría a los demócratas en constantes peleas intestinas.

lunes, junio 14, 2021

Watergate (8): Spyro Agnew y las 21 preguntitas de los cojones

   ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


El 24 de julio, Bob Hadelman. Se mostró bastante cómodo en su comparecencia hasta que el senador Robert Palmer Weicker Jr le sacó a colación un memorando dirigido a él, fechado el 14 de octubre de 1971. Aquel documento consistía en una descripción de las labores previas a una aparición presidencial en Charlotte, Carolina del Norte, en compañía del popular reverendo Bill Graham. Las instrucciones incluían, para sorpresa de todos, el montaje de una manifestación violenta cuyos miembros deberían portar, decía el memorando, signos obscenos. Weicker, señalando al documento, le preguntó a Haldeman si era su letra la que se podía leer en una anotación al margen que decía: Good. A Haldeman no le quedó otra que reconocer que sí, que él habría escrito que le parecía bien que el gobierno de los Estados Unidos fomentaba la producción de falsas protestas en su contra para así apuntalar la teoría de la “mayoría silenciosa”.

viernes, junio 11, 2021

Watergate (7) El testimonio de Alejandro Mantequilla

  ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


El testimonio de John Dean dejó una honda impresión, tanto en los miembros del Comité como en la América entera. Después de Dean, el siguiente testigo fuerte fue Mitchell. Durante su interrogatorio, Sam Ervin le comunicó al presidente la decisión tomada por el comité, decisión unánime, decretando su acceso irrestricto a cualquier documentación gubernamental que “pudiera ser relevante a la hora de proveer o desmentir cualquiera de los elementos que el comité ha sido autorizado a investigar”. En ese momento, la decisión se refería, muy en particular, a toda documentación preparada o que hubiera pasado por las manos de John Dean. Esta decisión era una importante vuelta de tuerca. Dean había cantado de lo lindo, pero no dejaba de ser alguien que decía qué; de alguna forma, era su palabra contra la del presidente a la hora de decir que Nixon lo sabía todo. Los parlamentarios buscaban poder solventar ese impasse.

miércoles, junio 09, 2021

Watergate (6): Johnny cogió su fusil

 ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


El testigo décimo noveno habría de de ser Jebbediah Stuart Magruder, quien se presentó en la sala el 14 de junio. Magruder, en todo caso, se presentó bajo la use immunity, una figura legal recientemente introducida en el Código Penal, según la cual un testigo no podía ser imputado de acuerdo con un testimonio prestado bajo inmunidad. Esta novedad, por cierto, había sido redactada en su día por John Dean.