miércoles, diciembre 11, 2019

Partos (13: Roma, expulsada de Asia durante un rato)

Otras partes sobre los partos

Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Mitrídates
El ocaso de la Siria seléucida
Y los escitas dijeron: you will not give, I'll take
Roma entra en la ecuación
El vuelo indiferente de Sanatroeces
Craso
La altivez de Craso, la inteligencia de Orodes, la doblez de Abgaro y Publio el tonto'l'culo
... y Craso tuvo, por fin, su cabeza llena de oro
Pacoro el chavalote

Los partos, aparentemente, tomaron algún partido en la guerra civil que siguió al asesinato de Julio. Los indicios son de que en el año 46 antes de Cristo, los partos enviaron un grupo de arqueros montados en ayuda de un tal Baso, quien muy probablemente fue el aguililla de turno que, aprovechando el follón que había en la metrópoli, estaba intentando convertirse en rey independiente de Siria. Estos mercenarios de Baso acabaron instilándose a las tropas que Casio estaba reclutando en el este para presentar batalla a Marco Antonio y Octavio, y muy probablemente la pequeña fuerza parta acabó con ellos. De hecho, Casio parece que trató que Orodes le prestase más gente. Le pagó a la pequeña fuerza de partos una suma considerable y los mandó a casa, pero eso lo hizo mientras también enviaba legados al encuentro de Orodes; claramente, pues, estaba tratando de transmitir la idea de que su bando era buen negocio antes de tratar de alquilar una fuerza mayor.

martes, diciembre 10, 2019

Isabel al poder (14: una carta encendida y varios golpes de suerte)

Otros escalones de esta escalera:

El 7 de marzo de 1471, exactamente un año después de que el matrimonio le hubiese escrito una carta al rey Enrique, salió de Dueñas una nueva misiva. Esta vez, sin embargo, ya no eran los dos quienes la firmaban, sino sólo Isabel, lo cual hace pensar que, tal vez, fue un texto elaborado sin el conocimiento de su marido, de Carrillo, o de los dos.

miércoles, diciembre 04, 2019

Partos (12: Pacoro el chavalote)

Otras partes sobre los partos

Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Mitrídates
El ocaso de la Siria seléucida
Y los escitas dijeron: you will not give, I'll take
Roma entra en la ecuación
El vuelo indiferente de Sanatroeces
Craso
La altivez de Craso, la inteligencia de Orodes, la doblez de Abgaro y Publio el tonto'l'culo
... y Craso tuvo, por fin, su cabeza llena de oro

La sensación de victoria entre los partos era total. Y eso quiere decir que no sólo sabían que habían vencido a los romanos, sino que también lo habían hecho sobre los restos de los seléucidas que todavía tenían el sueño de dominar (o co-dominar) Partia.

lunes, diciembre 02, 2019

Isabel al poder (13: guerra de bebés)

Otros escalones de esta escalera:

En febrero de 1470, el bando anticonstitucionalista dio un paso más en su estrategia calculada: los físicos le aseguraron a Isabel que estaba embarazada. Ni qué decir que el rey Juan saltó de alegría cuando leyó el email, todo lo contrario que su pariente Enrique de Trastámara, quien recibió la noticia como el problemón que podía llegar a suponer para él, sobre todo si al feto le crecía pene. Isabel y Fernando, por su parte, sabiéndose sobrados, volvieron a escribirle una carta al rey de Castilla con la intención de redoblar sus presiones sobre él. La carta fue enviada el 8 de marzo (alguna historiadora pirada habrá por ahí que dirá que con ello Isabel tuvo presciencia del Día de la Mujer), y tenía unos tonos bastante duros y exigentes. A la par que cínicos, pues ambos esposos se quejaban que, en los cuatro meses que habían transcurrido desde su última misiva, habían desarrollado una actividad totalmente fiel y honorable respecto de su rey (cosa que, le acusaban, él no había hecho). Pero, claro, se callaban en el hecho de que su propio estatus de matrimonio desmentía lo que estaban escribiendo; que Isabel y Fernando firmasen, como mujer y marido, una carta, era la mejor expresión de que en dicha carta estaban mintiendo.

miércoles, noviembre 27, 2019

Isabel al poder (12: Una boda en pecado, un legado papal corrupto, y el momento más bajo para los esposos)

Otros escalones de esta escalera:

El rey Enrique dejó sin contestar la carta de los esposos, como había hecho y antes con otras de Isabel. Al conocer la noticia de la boda, había picado espuelas hacia Segovia, de vuelta de su aventura sureña. Fue en la ciudad castellana donde recibió a los mensajeros con la carta de Isabel y Fernando, a los que despachó sin respuesta porque, dijo, tenía que consultar con su Consejo. La disculpa le venía al pelo pues, a la altura de Ocaña durante el regreso, Pacheco se sintió enfermar y hubo de quedar en la villa toledana nada menos que diez meses. Enrique, pues, estaba falto de su principal consejero, así pues la disculpa era plausible.

lunes, noviembre 25, 2019

Partos (11: ... y Craso tuvo, por fin, su cabeza llena de oro)


En honor de Roma, hay que decir que los soldados de aquella batalla estuvieron a mucha mayor altura que sus generales. Los caballeros galos, que estaban en franca inferioridad frente al armamento y las capacidades de la caballería pesada de los partos, consiguieron en no pocas ocasiones poner en dificultades a su enemigo. Incluso llegaron a desmontarlos sin más armas que sus manos, lo cual significaba ser capaces de agarrar las lanzas con que los atacaban; o simplemente con cuchillos, que usaban para acercarse a los caballos y apuñalarlos en el vientre para hacerlos caer. La infantería, por su parte, se subió a una colina y allí construyó una posición defensiva creando una pared de escudos; pero fueron hostigados por los arqueros, que se hicieron con ellos un Little Big Horn.

miércoles, noviembre 20, 2019

Partos (10: la altivez de Craso, la inteligencia de Orodes, la doblez de Abgaro y Publio el tonto'l'culo)

Otras partes sobre los partos

Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Mitrídates
El ocaso de la Siria seléucida
Y los escitas dijeron: you will not give, I'll take
Roma entra en la ecuación
El vuelo indiferente de Sanatroeces
Craso

Cuando Craso comenzó a planificar su segunda campaña contra los partos, se encontró con que su margen de actuación era menor del que había sido en el año anterior. Algo que afectaba, fundamentalmente, a la cuestión crucial que ya he descrito de por dónde avanzar. Artavasdes, el rey armenio, le había invitado a realizar su avance por Armenia, e incluso le había prometido que, de hacerlo así, el propio rey añadiría tropas a las romanas que incrementarían la acometividad del ejército invasor. Craso, sin embargo, ya no podía olvidar que, en el primer año de acciones militares, había realizado acciones y conquistas en la Mesopotamia occidental, acciones en las cuales había tomado poblaciones en las que había dejado destacamentos romanos (algunos de los cuales fueron atacados por Orodes, y cabe cuestionarse si lo hizo precisamente para hacerle pensar como pensó); y, consecuentemente, ahora tenía la obligación de apoyarlos. En corto, eso quería decir que tendría que avanzar por Mesopotamia y no por Armenia.