lunes, julio 16, 2018

El regente Ciscar (7: y regente de nuevo)

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La discusión en torno a las pretensiones inglesas no sirvió sino para ahondar las diferencias entre la Regencia y las Cortes, lo cual quiere decir que la convicción dentro de éstas sobre la necesidad de neutralizar aquélla se hicieron cada vez más fuertes. El ambiente de la opinión pública gaditana operaba claramente como caja de resonancia para este fenómeno, con una actitud anti-Regencia cada vez más acusada. En julio de 1811, esta situación se acrisoló mediante una serie de rumores muy fuertes en el sentido de que la Regencia proyectaba disolver las Cortes, rumores de los que se hicieron eco varios diputados en sede parlamentaria. El 17 de aquel mes, el gesto de Císcar de presentar su carta de dimisión hizo pensar en una rebelión en toda la regla.

lunes, julio 09, 2018

El regente Ciscar (6: regente, y puteado)

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Gabriel Ciscar fue, efectivamente, nombrado como miembro de la Regencia de España el 28 de octubre de 1810. Esta vez no fue nombrado como cuando le designaron ministro de Marina, es decir con un cargo más cara a la galería que otra cosa; de él se esperaba, esta vez, que ejerciese sus funciones, porque la Regencia era el gobierno supremo de España en ausencia de la real familia. Así pues dos semanas después, el 11 de noviembre, Ciscar resigna el mando, o más bien deberíamos decir sus mandos, en Cartagena, y lo hace, además, en manos de un marinero de sonoros nombre y apellido: Marcelo Spínola. Se establece en las afueras de la ciudad como necesaria cuarentena a causa de la epidemia de fiebre amarilla que hay en la ciudad y, por fin, el 20 de diciembre se sube a una corbeta, de nombre La Paloma, para poner proa a Cádiz. Llegó el último día del año y juró su cargo el 4 de enero.

miércoles, julio 04, 2018

El regente Ciscar (5: la Junta Militar)

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Dado que en este blog ya hemos dado cabida a las tribulaciones del militar escocés sir John Moore en su desgraciado paso por España, hay algunas cosas que ahora deberíamos decir pero ya la hemos dicho. De frente y por derecho: el movimiento insurreccional español, desde el punto de vista militar, era una mierda. El alto mando estaba formado por personas que en algunos casos tenían una dudosa fidelidad a la causa, en otros casos estaban seriamente enfrentados entre ellos y, en todo caso, hasta el propio concepto de “alto mando” era algo un tanto inventado.

lunes, julio 02, 2018

El caso Grimaldos (o crimen de Cuenca)

Estamos en la tarde calurosa del 21 de agosto de 1910. En las trochas de Veguilla, en el municipio conquense de Osa de la Vega. Un hombre está pastoreando las ovejas de una finca. Se llama José María Grimaldos. En medio de su labor, de natural esforzada y silenciosa, ve aparecer detrás de una trocha a León Sánchez. Sánchez es el mayoral de la finca de Veguilla y amigo personal de Grimaldos. Dado que el pastor suele estar siempre más o menos en los mismos lugares, Sánchez está acostumbrado a buscarlo cuando quiere compañía, compartir con él algo de picadura y de conversación.

miércoles, junio 27, 2018

El regente Ciscar (4: España, contra el francés)

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En 1808, cuando toda España se sacudió como por una corriente eléctrica cuando fue sabiendo de las abdicaciones de Bayona, Gabriel Ciscar podía decir que era un prohombre consolidado del régimen. Era comandante general de la artillería de Marina, lo cual quiere decir que tenía mando sobre todas las instalaciones y hombres dedicados a dicha actividad en toda España; y, además estaba al mando de la compañía de guardias marinas de la ciudad murciana. Condecorado con la cruz pensionada de la orden de Carlos III, no se podía decir, desde luego, que fuese un mindundi cualquiera; en Cartagena poca gente se podía considerar más principal que él.

lunes, junio 25, 2018

El regente Ciscar (3: en París)


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Ufano se encontraba Gabriel con su nuevo nombramiento, pero pronto hubo de probar en sus carnes ese mal tan español que nos dice que una cosa es que te nombren algo, y otra diferente que ejerzas ese nombramiento. La encomienda concreta, en efecto, se hacía de rogar. La alta política se metió por medio. Como es bien sabido, por aquel entonces un grupo de ilustrados del que formaban parte Cabarrús y Jovellanos consiguieron descabalgar a Godoy de la secretaría de Estado. En el fondo de aquel movimiento se encontraba la indecisión en los escalones elevados del poder sobre si consolidar una alianza con Francia o, todo lo contrario, alejarse de la gran potencia continental del momento. El tema llegó a estar tan enfrentado que el propio Ciscar, en sus cartas, llega a dudar que que nunca pueda realizar la comisión parisina.