miércoles, septiembre 28, 2016

Trento (4)

Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús.

La Compañía de Jesús nació en el momento más necesario para el papado. Escandinavia e Inglaterra habían salido ya de su ámbito de influencia, y en Alemania la lucha se estaba perdiendo claramente. Sin embargo, lo más importante en el Vaticano no era eso. Lo más importante eran las fuertes tendencias de oposición que se apreciaban en los bastiones católicos de Europa, como Francia, Italia o España, donde había mucha gente que estaba bastante hasta los huevos de los escándalos de la Curia. Una de estas personas era el emperador en persona, Carlos, quien demandaba una reforma a fondo de la institución.

lunes, septiembre 26, 2016

EEUU (38)

Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.

Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson

Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.

Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.

Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.

Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.

Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano.



Estamos ya en el último cuarto del siglo XIX; una época en la que van a pasar muchas cosas, no sólo en los Estados Unidos sino también en el mundo entero. El año 1873 fue testigo de un pánico de negocios muy intenso que provocó una caída generalizada de los precios. Aquella deflación, unida a la mayoría de edad experimentada por ese proceso que conocemos como Revolución Industrial, provocó una enorme competencia entre los países más ricos del planeta. Todos ellos, sin excepción, se entregaron a la conquista de mercados y de provisiones de materias primas a través de políticas coloniales. Estados Unidos no permaneció ajeno a aquel fenómeno; de hecho, para el país había comenzado eso que Gore Vidal ha llamado su etapa imperial.

miércoles, septiembre 21, 2016

Trento (3)

Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos.

La esencia de los jesuitas no es algo nuevo. La íntima unión entre el mundo caballeresco y religioso, entre la cruz y la espada, es algo con lo que la religión católica llevaba coqueteando, y más que coqueteando, desde los siglos de las cruzadas. En Europa, sin embargo, esta identificación colaborativa hacía desaparecido en buena medida, con la única excepción de España. España, ya en los tiempos del Renacimiento, era diferente. Como nación, tenía una especificidad que ninguna otra nación de Europa podía mostrar, y era ese proceso que aquí conocemos como la Reconquista, esto es, el largo camino de siglos por el cual la religión cristiana recuperó de manos del moro el solar que un día había sido suyo.

lunes, septiembre 19, 2016

Trento (2)

Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma.

En el año 1012, un religioso llamado Romualdo, residente en Camaldoli, pueblo toscano cercano a Arezzo, había fundado una orden religiosa que tomó su nombre del lugar donde nació; sus acólitos pasaron a llamarse camaldulos o, más comúnmente, camaldulenses. Los camaldulenses se consolidaron como una vertiente especialmente dura de la regla benedictina, que es uno de los grandes pilares de la vida monástica católica. Los camaldulenses vivían en ermitas, concentrados en pequeñas células separadas unas de otras, que únicamente se unían en el oratorio a las horas de oficios divinos. Llevaban una vida rigurosa que incluía periodos prolongados de silencio total. No podían comer carne rien du tout.

jueves, septiembre 15, 2016

Trento (1)

Hace tiempo que quería plantearme escribir la Historia de la contrarreforma católica y, muy especialmente, el Concilio de Trento. La verdad, es un pedazo de la Historia de Europa que me apasiona de forma especial, y que de hecho encuentro verdaderamente interesante. Hay momentos históricos que presentan perfiles especialmente intensos, y la Contrarreforma es uno de ellos. Pocas veces antes, y pocas veces después, ha estado Europa tan sometida a tensiones y críticas en una situación tan dividida. La Contrarreforma es la responsable de que muchas cosas en nuestras vidas sean como son, por mucho que nosotros, con ese narcisismo contemporáneo de quien cree que todo lo que no ha ocurrido el mes pasado no tiene importancia para su vida, creamos que ésos son tiempos rancios que no nos conciernen. 

Lejos de ello, el siglo de Trento tiene muchas cosas que hoy tenemos por modernas: ruptura sistémica, desarrollo de nuevas soluciones, conflictos diplomáticos larvados en los cuales las partes pasaban de amigas a enemigas con gran facilidad... En realidad, estamos hablando de unos tiempos más modernos de lo que creemos. En última instancia, ya sabes: es mi blog, y eso quiere decir que escribo sobre, literalmente, lo que me apetece.

Ponte cómodo. El viaje será largo, porque hay bastantes cosas que contar.

lunes, septiembre 12, 2016

El jefe de Estado que se tiró de un tren

Hay mucha gente en este mundo que cree en la bondad intrínseca del voto. Quiero decir, gentes que admiten que una persona puede equivocarse, pero ocho o diez millones, ni de coña. La consecuencia lógica de pensar esto es pensar que lo que la gente vota siempre está bien votado y que el pueblo es intrínsecamente sabio.

Como idea, no esta mal. Como realidad, es una gilipollez.

La gente, más a menudo de lo que creemos, no solo vota gilipolleces, sino que vota a perfectos gilipollas. No me refiero al típico político, tipo Aznar o Zapatero, del que unos dicen que es galgo y los otros que podenco. Me refiero a gente tonta del culo o inútil total, a los que ni su madre defiende. Por increíble que pueda parecer, este tipo de personajes también llega lejos. Hoy os quiero referir la historia de uno de estos; un tipo desbaratado, como cantaban Los Payasos de la Tele de don Pepito y don José. Un persona que estaba mal de la cabeza, y no es una forma de hablar; pero que se las arregló para ser, ahí es nada, presidente de la República Francesa.

miércoles, septiembre 07, 2016

Estados Unidos (37)

Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.

Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson

Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.

Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.



Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.

Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.

Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland.

En buena parte, este resultado del regreso de Cleveland no se debe a él; se debe al nacimiento, al oeste del Mississippi, de un nuevo partido, conocido como los populistas, que consiguió un millón de votos y cuatro Estados para su candidato, el general James B. Weaver de Iowa. Y es que la penúltima década del siglo supone para Estados Unidos el auge del populismo como estrategia política.