miércoles, julio 25, 2018

Isabel (30: Essex pasa al ataque)

Atenta la compañía con:

Esos tocapelotas llamados presbiterianos
Thomas Cartwright
... y estos tipos nos dan lecciones de civilización
Essex en Normandía
Las cosas salen como el orto
Las cosas salen peor que el orto


El principal objetivo de Devereaux en Londres era trabajar en contra del resto del Consejo de Guerra o estado mayor de la expedición, y muy especialmente Ralegh. Como ya hemos contado, fue el experimentado marino el que le puso la proa (nunca mejor dicho) al proyecto de Essex de pasar por Azores para interceptar un convoy mercante español. Y lo cierto es que el conde tenía razón: los barcos pasaron por las Azores, llevaban una carga muy parecida a la que habían vaticinado los espías. Y lo hicieron dos días antes de que pasaran los ingleses a causa de las dudas y retrasos provocadas por las tribulaciones de Ralegh. Así pues, en este tema, Essex remaba a favor de corriente, porque la reina tenía un cabreo del cuarenta y dos, como siempre que un inglés pierde la oportunidad de quedarse elegantemente con algo que no es suyo.

lunes, julio 23, 2018

El regente Ciscar (9: el primer enfrentamiento)

Como es bien sabido, el periodo de negociaciones entre Napoleón, a través de La Forest, y Fernando VII, fue en buena parte un duelo de trileros. El emperador francés tenía prisa por cerrar el problema español, puesto que los tenía mucho más acuciantes. Fernando, sin embargo, a pesar de que tenía una información muy fragmentada, y normalmente de parte, sobre la evolución de los hechos en España, era consciente de que debía gestionar cambios importantes en el entorno desde el momento en que la familia real se había marchado del país. Consecuente con lo que sabía que había pasado, contestó a Napoleón que él no podía por sí solo pactar con él, puesto que tenía que contar con la Regencia para cualquier decisión.

jueves, julio 19, 2018

El regente Ciscar (8: maniobras orquestales en la oscuridad de Valençay)

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Como es bien sabido, a finales de 1813, que es más o menos el momento en el que se comienza a vislumbrar con claridad la posibilidad de ganarle la guerra al francés, todo ha cambiado en España. La labor de la Regencia y de las Cortes de Cádiz ha supuesto la puesta en marcha de una serie de medidas liberales que han cambiado completamente la faz del país. Muy notablemente, se ha puesto en marcha una administración del Estado basada en órganos constitucionales que en nada se parece a la forma que tenía España de organizarse con el Antiguo Régimen. A ello hay que añadir que en la zona ocupada el propio José Bonaparte también había aplicado políticas muy parecidas, por lo que se puede decir que toda España había tenido la ocasión de acostumbrarse a la nuevas formas. Como medida de gran importancia, yo citaría la tomada en materia de comercio y actividades económicas. El planteamiento liberal había servido para introducir la libertad de acción, apartando progresivamente los esquemas gremiales rígidos del pasado; ya, muy posteriormente, los gremialistas inventarían la socialdemocracia y su consabida combinación de subvención/impuesto, para volver a matizar eso; pero para eso quedaba todavía mucho tiempo.

lunes, julio 16, 2018

El regente Ciscar (7: y regente de nuevo)

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La discusión en torno a las pretensiones inglesas no sirvió sino para ahondar las diferencias entre la Regencia y las Cortes, lo cual quiere decir que la convicción dentro de éstas sobre la necesidad de neutralizar aquélla se hicieron cada vez más fuertes. El ambiente de la opinión pública gaditana operaba claramente como caja de resonancia para este fenómeno, con una actitud anti-Regencia cada vez más acusada. En julio de 1811, esta situación se acrisoló mediante una serie de rumores muy fuertes en el sentido de que la Regencia proyectaba disolver las Cortes, rumores de los que se hicieron eco varios diputados en sede parlamentaria. El 17 de aquel mes, el gesto de Císcar de presentar su carta de dimisión hizo pensar en una rebelión en toda la regla.

lunes, julio 09, 2018

El regente Ciscar (6: regente, y puteado)

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Gabriel Ciscar fue, efectivamente, nombrado como miembro de la Regencia de España el 28 de octubre de 1810. Esta vez no fue nombrado como cuando le designaron ministro de Marina, es decir con un cargo más cara a la galería que otra cosa; de él se esperaba, esta vez, que ejerciese sus funciones, porque la Regencia era el gobierno supremo de España en ausencia de la real familia. Así pues dos semanas después, el 11 de noviembre, Ciscar resigna el mando, o más bien deberíamos decir sus mandos, en Cartagena, y lo hace, además, en manos de un marinero de sonoros nombre y apellido: Marcelo Spínola. Se establece en las afueras de la ciudad como necesaria cuarentena a causa de la epidemia de fiebre amarilla que hay en la ciudad y, por fin, el 20 de diciembre se sube a una corbeta, de nombre La Paloma, para poner proa a Cádiz. Llegó el último día del año y juró su cargo el 4 de enero.

miércoles, julio 04, 2018

El regente Ciscar (5: la Junta Militar)

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Dado que en este blog ya hemos dado cabida a las tribulaciones del militar escocés sir John Moore en su desgraciado paso por España, hay algunas cosas que ahora deberíamos decir pero ya la hemos dicho. De frente y por derecho: el movimiento insurreccional español, desde el punto de vista militar, era una mierda. El alto mando estaba formado por personas que en algunos casos tenían una dudosa fidelidad a la causa, en otros casos estaban seriamente enfrentados entre ellos y, en todo caso, hasta el propio concepto de “alto mando” era algo un tanto inventado.