lunes, julio 22, 2019

Pericles (13: ahí viene la plaga, me gusta bailar...)

Capítulos anteriores

Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
¡Tora, tora, tora!
Pericles, el demagogo

En el año 431, por lo tanto, una masa informe de atenienses de campo, acompañados por lo principal de sus enseres, sus animales y sus pertenencias en general, se abigarró en el espacio existente entre las murallas de la ciudad y el puerto del Pireo, así como dentro de los templos. Este gesto es uno más de los que viene a demostrar que la estrategia bélica es, realmente, una disciplina muy difícil de dominar y que, por lo general, un buen estratega apenas puede aspirar a controlar la mitad de las variables que se mueven en las acciones que diseña. La masificación de atenienses en la ciudad, en unas condiciones de salubridad inexistentes, habría de abrirle un nuevo frente a Pericles: aquél que lo enfrentaba a virus, bacterias y microbios. Se generó una gravísima epidemia que, muy probablemente, mató a muchas más personas que los ejércitos lacedemonios.

miércoles, julio 17, 2019

Pericles (12: Pericles, el demagogo)

Capítulos anteriores

Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
¡Tora, tora, tora!


La primera intervención de Pericles de la que tenemos testimonios como tal se basó en un discurso duro y de tintes demagógicos, basado en el no es no y en excitar los sentimientos de los atenienses sobre la excesiva prepotencia de los espartanos por su intervención en asuntos como Egina y Megara; cosas que hacían necesario, le dijo el general a sus conciudadanos, que los espartanos entendiesen que “deben tratarnos como sus iguales”.

lunes, julio 15, 2019

El cisma (18: partiendo peras)

Sermones ya pasados

La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil

Al alborear el año de 1436, Castilla realizó un importante cambio estratégico en su embajada conciliar. Gonzalo de Santa María, un miembro más de la muy influyente familia de conversos que había adoptado este apellido y obispo de Plasencia, se llegó hasta Basilea junto con Gutierre de Sandoval para sustituir a un miembro del equipo, Luis Álvarez de Paz, quien fue trasladado a Bolonia. Fue un movimiento muy diplomático, provocado por el hecho de que se había producido una importante novedad en materia de política exterior, que podía e incluso debía dirimirse en el seno del concilio, ya que ahí estaban representadas todas las naciones importantes: Juan de Castilla quería mejorar su presencia en Basilea y también en Bolonia, ciudad papal, para mejorar su capacidad de influencia en torno al conflicto con Portugal sobre la posesión de las Islas Canarias.

miércoles, julio 10, 2019

El cisma (17: los castellanos en Basilea)

Sermones ya pasados

La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil


Las cosas iban de mal en peor. En el concilio, y fuera del concilio, reformadores y pontificios se atacaban continuamente unos a otros. De hecho, estos enfrentamientos se produjeron, en el inicio de 1433, incluso delante del propio rey castellano, quien quedó impresionado por las fuertes disensiones en la Iglesia que demostraban aquellas querellas. El abad de Bonneval había exigido ante el rey castellano un gesto claro de apoyo a las intenciones del Papa mediante el nombramiento de los oportunos embajadores para el concilio; pero la potencia política europea se resistió y, de hecho, las cosas no cambiaron hasta que no llegaron de Basilea noticias de que el Papa había llegado a entenderse con los conciliares suizos.

lunes, julio 08, 2019

Pericles (11 ¡Tora, tora, tora!)

Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón

Finalmente, los atenienses asistieron a los corfiotas en la batalla de Sibota, que libraron contra los corintios en el 433, y que lograron ganar. Aquella victoria conjunta le dio alas a los atenienses para ir más allá, y por eso se dirigieron Potidea. Este emplazamiento, situado en el norte de la Hélade, era un caso curioso porque, siendo como era una colonia corintia, era tributario de Atenas, así pues había ya una relación de partida. Los atenienses ordenaron a los poti-potis que echasen de la ciudad a los magistrados corintios.

miércoles, julio 03, 2019

Pericles (10: primero Samos, luego los corfiotas)

Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Cuando los colonos ingleses lograron imponerse sobre los primigenios holandeses que se habían establecido en la isla que los indios locales llamaban de Manhattoes, quisieron llamar al lugar donde se establecían en referencia a aquél del que venían, y lo llamaron Nueva York. De haber sabido que su emplazamiento iba a tener el éxito que ha tenido, probablemente lo habrían llamado Gran York. Eso y no otra cosa es lo que hicieron los romanos cuando, a la hora de ponerle nombre a los emplazamientos itálicos sobre los que fueron extendiendo su dominio, comenzaron a conocer al conjunto del sur de la península italiana como Magna Grecia, la Gran Grecia.

lunes, julio 01, 2019

El cisma (16: Benedicto la casca, y Eugenio se la envaina)

Sermones ya pasados

La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
Como ya hemos contado, en el momento en que se producían los enfrentamientos teológicos relativos al cisma en Pavía y Siena, en el principal Estado de Europa, Castilla, se ponía la primera piedra de importancia en la construcción de España a través de la última gran guerra entre la monarquía y la aristocracia, guerra de la que habría de salir, a la larga, un Estado centralizado más fuerte. En ese momento, sin embargo, los infantes de Aragón, claros partidarios del mantenimiento en Castilla de un sistema de poder aristocrático, estaban impulsando a la península ibérica hacia una guerra civil.

jueves, junio 27, 2019

Pericles (7bis: ...y Damón inventó el Estado del Bienestar)

Como acertadamente apreció Alberto MdH, en la serie de Pericles me salté un capítulo. que es éste. Por lo tanto, debéis de tener en cuenta que este texto que hoy os ofrezco va de la siguiente forma:

Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón


De las cosas que se dijeron de Pericles poco después de su existencia, o incluso cuando todavía estaba vivo, es difícil no discernir que, cuando menos al principio de su carrera política, no fuera un demagogo con todas las letras. Aunque sobre su carrera política resulta difícil tener datos precisos en ese momento, lo que sí parece claro es que desarrolló una importante carrera militar. Cuando menos a partir del 455, si no antes, Pericles comenzó a ser un visitante usual del alto mando de generales atenienses, ése que Cimón ya había aprovechado en su beneficio antes que él. Mi visión particular (aquí muchas cosas, ya lo he dicho, son hipótesis porque no pueden ser otra cosa) es que Cimón abrió un camino que Pericles supo aprovechar muy bien. En los tiempos cimónidas, cuando menos, los generales atenienses adquirieron un poder de influencia muy elevado. Eran escuchados por la asamblea, y no sólo en lo relativo a las cosas militares que eran lo suyo; en realidad, y puesto que en aquellos Estados permanentemente en guerra todo acababa por tener relación con las cosas militares, los generales eran escuchados en todas las materias. Pericles se encontró ese surco bien trazado, y no hizo sino ampliarlo y profundizarlo.

miércoles, junio 26, 2019

El cisma (15: el concilio de Pavía-Siena)

Sermones ya pasados

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Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
Se suponía que la elección de un nuevo Papa, en la persona de Martín V (11 de noviembre de 1417) iba a resolverlo todo. Eso, al menos, era lo que decía el guión de Constanza. Pero, en realidad, nada de eso ocurrió, salvo la elección, claro. Martín recibía la misión de reinar sobre una cristiandad que estaba lejos de estar unida, y muy especialmente en Castilla, donde los partidarios aviñoneses se contaban por legión; especialmente en algunas zonas, como Burgos, donde para encontrar un cura de obediencia romana había que fabricar un holograma. Un dato venturoso para Martín, sin embargo, es que por lo menos había conseguido que Castilla, formalmente, se colocase de su lado, ya que la Corte castellana había abandonado a Pedro de Luna. Pero eso no era lo que ocurría en Aragón, donde el rey Alfonso V seguía protegiendo al ex-Papa, encerrado en su castillo de Peñíscola, consciente de que todavía podía ser un activo para él. Desde allí, por ejemplo, el 22 de agosto de 1418 emitirá una bula en la que declaraba cismáticos a todos los que apoyaren las decisiones de Constanza, y jactándose de que tenía el control del clero aragonés y gran parte del castellano.

lunes, junio 24, 2019

Pericles (9: las cosas no salen como se esperaba)

Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
En el año 454, la orgullosa flota ateniense se da de bruces con la derrota. Bueno, más que con la derrota, con el desastre. Aunque sea un tema que, como otros muchos, no esté del todo claro, existe la posibilidad de que los atenienses perdiesen en aquella expedición la totalidad de su flota de 200 barcos; lo que vendría a suponer que en torno a 40.000 combatientes y marineros perdieron la vida o la libertad.

miércoles, junio 19, 2019

El cisma (14: la cosa se pone violenta)

Sermones ya pasados

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La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
El concilio de Constanza estaba en un impasse, que sólo podía romper un movimiento táctico de la delegación castellana. Éste acabó por producirse cuando los prelados españoles desarrollaron algunos contenidos sobre las condiciones mínimas que, en su opinión, debería tener la elección del nuevo Papa. Aceptaron, en este sentido que, de forma totalmente excepcional, dicha elección debería producirse con el concurso combinado de los asistentes al concilio y del colegio de cardenales. Si se garantizaba, pues, que los purpurados participarían de forma muy principal en la elección, entonces se unirían al concilio.

lunes, junio 17, 2019

Pericles (8: Nunca abras dos frentes a la vez)

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Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón

No nos cabe ninguna duda de que, con el tiempo, Pericles logró ganarle la partida a Tucídides Melesiou, puesto que en el año 444 la asamblea ateniense votó su ostracismo de la ciudad durante diez años. La decisión fue clara por parte de los atenienses: cualquiera que quisiera gobernarlos desde entonces, debería partir de la base de que las decisiones relativas al pago de los miembros de jurados, así como la pasta gastada en obras públicas, eran intocables. Y hasta hoy; aunque, la verdad, hay que reconocer que los atenienses, precisamente los atenienses, han despertado recientemente, de forma bastante brusca, de su sueño de 2.500 años.

miércoles, junio 12, 2019

El cisma (13: los cardenales, a lo suyo)

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La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil


El ambiente en que se celebró el concilio de Constanza no era el mejor del mundo, para qué negarlo. La reunión estaba fuertemente influida por Segismundo (porque la Iglesia va de espiritual y todo eso; pero todos los grandes concilios de su Historia han estado impulsados por el poder temporal, y en no pocos de ellos los príncipes lo han mandado todo); pero, al mismo tiempo, la reunión lo era, en una parte fundamental, del colegio de cardenales, que era el gruppeto que había provocado el cisma con sus veleidades.

lunes, junio 10, 2019

Pericles (7: la apoteosis de Efialtes)

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Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
¿Por qué los lacedemonios, que la verdad es que han pasado a la Historia más por ser tercos de narices y poco dados a los cambios de opinión, tomaron una decisión tan extrañamente diferente sobre los atenienses? Pues la verdad es que, en esto, como en otras muchérrimas cosas que ocurrieron en aquellos tiempos de la Historia del mundo, tenemos apenas unos pocos datos y un mucho de especulación. Quizá lo más sólido que se puede decir es que algo tuvo que pasar poco después de que los hoplitas saliesen de la ciudad camino de Esparta que hizo que éstos se mosqueasen.

miércoles, junio 05, 2019

Pericles (6: el juicio de Cimón y la estrella de Esparta se apaga)

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Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón

¿De qué se acusó a Cimón o, cuando menos, qué sabemos nosotros de dicha acusación? Aunque pueda parecer lo contrario, y cuando menos por la información que nos aporta Plutarco, Cimón no fue encausado por las acciones de Tasos, que llevaron una fuerte carga de intereses personales; fue acusado de haber sido sobornado para no atacar Macedonia. En el análisis de los acusadores, atacar Macedonia era la consecuencia lógica desde un punto de vista naval-militar, una vez que los temas en Tasos habían sido razonablemente bien. Sin embargo, es aquí, decían los acusadores, donde Cimón se había dejado llevar en exceso por sus intereses personales, pues, contactado para darse la vuelta a cambio de pasta, habría aceptado la movida.

lunes, junio 03, 2019

El cisma (12: Catalina se pone de canto)

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Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
Con su terca negativa, el Papa aragonés había creado una situación potencialmente dañina, y patentemente caótica, en Europa. El montaje canónico, eso quiere decir legal o todo lo legal que puede decirse de algo que teóricamente es dictado por un Ente inimputable, que anda por el éter y cuyos designios son inescrutables; el montaje canónico de la Iglesia católica, puesto que lo que es en realidad, es lo que se han ido inventando los hombres según les ha petado con la disculpa de que era voluntad de una Paloma que no habla, tiene innumerables elementos absurdos e incluso incongruentes. Y éste, el que afloraba la actitud relapsa de Pedro de Luna, era uno de ellos; de los más gordos.

miércoles, mayo 29, 2019

Pericles (5: las vicisitudes de la Liga de Delos)

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Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón

Contábamos un día de éstos que el final de la guerra contra los persas no le sentó demasiado bien a casi ninguno de sus protagonistas. Uno de los ganadores que salió finalmente mal parado fue Pausianas, el espartano, quien como sabemos fue acusado de corrupción y posible traición. El hecho de que en el 477, apenas dos años después de terminarse las leches con los persas, Pausianas fuese colocado en la picota pública y en eso que hoy llamamos pena de Telediario, abrió la posibilidad para que los atenienses enfrentasen el liderazgo espartano en la Hélade. Así las cosas, aquel año Atenas y algunos de los griegos jónicos (Asia Menor) habían formado una alianza de nuevo cuño, una especie de Liga Jónica, aunque es más conocida como la Liga de Delos, cuyo objetivo fundamental era plantar cara al aleve persa.

lunes, mayo 27, 2019

El cisma (11: Pedro de Luna pierde pie)

Sermones ya pasados

La declaración de Salamanca
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Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
El 1 de abril de 1407, Benedicto le había dado una concesión al rey de Castilla para cobrar tercias del diezmo eclesial en beneficio de la corona. Esta concesión se hizo por tres años, pero en 1410 fue prorrogada hasta 1412, con lo que la autorización se extendió a Catalina de Lancaster, el infante Fernando y Leonor, su churri. Sin embargo, ya no fue renovada. Los castellanos, sin embargo, siguieron cobrándolas en 1413, pero al año siguiente el Papa quería que esa pasta se gastase en la Iglesia, así pues retiró la potestad (en la persona de Catalina pues Fernando, como hemos visto, tenía otros destinos).

miércoles, mayo 22, 2019

El canto del cisne de la aristocracia española (o cómo echar a un rey a base de bailar)

En el Madrid del siglo XIX, además de algún que otro espectáculo notable como el teatro, la zarzuela o los toros, lo que se podía hacer, y se hacía, era visitar. Los españoles, y muy particularmente los madrileños, de aquella época, tenían una agenda establecida de días y horarios durante los cuales abrían los salones de sus casas para la visita de sus parciales, amigos y socios. En Madrid, las personas visitaban a las familias Fulano o Mengano, y visitar, esto es, ser admitido en según qué tertulias, almuerzos o cenas, era signo de estatus. De hecho, a finales del siglo XIX, lo más de lo más del reconocimiento social era comer en casa de Emilio Castelar. El político republicano no estaba casado y vivía en una casa amplia, creo que en la calle Serrano, con un extenso comedor en el que había una mesa imperial con capacidad exacta para doce cubiertos. Por lo demás, Castelar, hombre muy querido en toda España, tenía corresponsales por todo el país que no paraban de enviarle las mejores viandas, así pues su casa estaba siempre repleta de chorizos, cecinas, arroz, lentejas, la mejor fruta. Comer en casa de Castelar era comer bien y, además, poder contar que uno había sido visto en la mesa del prohombre. Así pues, las mañanas, sobre todo de diario, se consumían en un tira y afloja constante, una competición entre pivotes debajo de la canasta, donde se buscaba conseguir, a codazos o como fuera, uno de los once puestos de oro.

Casi todo lo bueno y lo malo que ocurrió en el país durante aquel tiempo se fraguó en aquellos conciliábulos en los que, si se celebraban en la tarde como era habitual, el chocolate a la taza era el rey, el chisme la materia prima, y los negocios y apaños, matrimonios incluidos, el resultado.

lunes, mayo 20, 2019

Pericles (4: Cimón)

Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides

En torno al año 470, estos son los hechos que más o menos conocemos, los griegos tomaron finalmente la decisión de exiliar a Temístocles y, posteriormente, lo llamaron para responder por sus cargos.

miércoles, mayo 15, 2019

Pericles (3: Xántipo, Micala, y el coleguita Leotícides)

Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo

Clístenes, mediante sus reformas, se convirtió en el campeón, por así decirlo, del pueblo de Atenas. Sin embargo, este gesto habría de provocar la oposición cerril del otro gran poder naciente dentro de la Hélade, que era Esparta.

lunes, mayo 13, 2019

El cisma (10: los preparativos de Constanza)

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La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
Para ambos papas, el año 1408 se había convertido en una tormenta perfecta, dado que prácticamente en todas las monarquías que contaban algo en Europa se había instalado la idea de que había que solucionar el problema de la Iglesia sin su concurso. El colegio cardenalicio de Gregorio XII se reunió en Pisa, mientras que el de Benedicto XIII lo hizo en Livorno; y ambos partidos comenzaron a negociar a la vista de todos para acordar la celebración de un concilio unificado. De Luna, a través de sus terminales, inició negociaciones con los conciliares de Livorno y descubrió, desalentado, que allí todo el mundo contaba con su cese. Como sabemos, su reacción fue refugiarse en Aragón y convocar un concilio con sus partidario en Perpiñán.

miércoles, mayo 08, 2019

Pericles (2: por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo)


En la Grecia clásica no faltaban personas con criterio suficiente como para entender que la Ilíada es un cuento poético. Que Troya, tal vez, fue asediada y tomada por los griegos; pero en esa pelea, definitivamente, no participaron pollos que eran inmortales por todos los lugares de su cuerpo menos uno llamado talón. Sin embargo, la mayoría de los griegos creían esas versiones, las daban por perfectamente ciertas; y no sólo eso, sino que su existencia colectiva se identificaba, en muy buena parte, con el objetivo de alcanzar de nuevo esos momentos pretéritos.

lunes, mayo 06, 2019

Usureros


Una de las cosas que más nos sorprende a los ciudadanos occidentales de hoy en día es el hecho de que en los países musulmanes aún se aplique la sharia, el viejo derecho religioso surgido del Islam. Una de las consecuencias de esta regulación dictada por Dios es que, en los países más estrictamente musulmanes, las instituciones financieras se las ven y se las desean porque, formalmente, tienen prohibido prestar con interés. Es algo, digo, que puede extrañarnos, pero no sorprendernos; pues la verdad es que nosotros, en tanto que descendientes de una sociedad con raíces cristianas, venimos precisamente de ahí. De hecho, en ese tema pocas diferencias hay entre un islamista y un cristiano, pues ambos, en buena teoría, rechazan la usura o, si se prefiere, el préstamo con interés en términos generales.

miércoles, mayo 01, 2019

El cisma (9: la vía conciliar se abre camino)

Sermones ya pasados

La declaración de Salamanca
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Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
No todo, sin embargo, habría de ponerse en contra de los intereses del Papa cismático. El 25 de diciembre de 1406, sin haber podido completar sus diseños de alta política hacia la paz en la cristiandad, el rey castellano Enrique falleció. Detrás de él quedó Juan II, que entonces era un niño, y que por lo tanto tuvo que apoyarse en una regencia, formada por dos personajes de la Corte ajenos y enfrentados prácticamente en todo: Catalina de Lancaster y Fernando de Antequera. Sin embargo, si en algo la Alencastre y Antequera estaban de acuerdo era en su aviñonismo acérrimo. Esto convirtió a Alfonso Egea, el flamante arzobispo de Sevilla, en el gran muñidor de la política religiosa castellana.

lunes, abril 29, 2019

Después de Hitler (y 20: siempre, Polonia)

Batallas anteriores:

El hundimiento
De Krebs a Demnin
El Brezal de Luneburgo
Patton
Ike resiste la tentación
El genocidio praguense
La firma en Alemania

Bueno, la segunda guerra mundial había terminado en el teatro europeo. Sin embargo, guerras tan complejas como ésta surgen como resultado de procesos complejos y, en consecuencia, su resolución final, al fin y a la postre, es algo más que la firma de un papel. Si bien algunos de los actores de Karlshorst hubieran deseado que no fuera así, lo cierto es que la guerra no había terminado del todo. No en todas partes.

miércoles, abril 24, 2019

Después de Hitler (19: las últimas peplas de la rendición)

Batallas anteriores:

El hundimiento
De Krebs a Demnin
El Brezal de Luneburgo
Patton
Ike resiste la tentación
El genocidio praguense
La firma en Alemania

Buena parte de los periodistas en ejercicio en medios soviéticos sabían el día 8 de mayo que algo se había firmado en Reims en plan rendición de los alemanes; pero, obviamente, no escribieron nada porque no recibieron instrucciones en tal sentido. Ese día, sin embargo, sí comenzó a circular de forma, digamos, oficial, la información de que el mariscal Zhukov estaba en Berlín para realizar una firma con Keitel. Cuando las fotos llegaron a Moscú, todos supieron que era el momento de publicar. El día 9 de mayo sería el Día de la Victoria para los soviéticos.

lunes, abril 22, 2019

Pericles (1: un proyecto imperialista)


Muy probablemente, los atenienses podrían haber ambicionado ser una talasocracia, un imperio basado en el poderío marino, bastante antes de lo que lo hicieron. Al fin y al cabo, la Historia de Atenas mira desde muy pronto hacia el Egeo y las islas allí situadas, y concibe todos esos territorios como elementos lógicos de la expansión de la metrópoli continental. Sin embargo, como bien nos cuenta Fustel de Coulanges en su seminal La cité antique, los griegos, en realidad, eran gente profundamente constreñida por su religión, una religión que se basaba fundamentalmente en la conservación de los cuerpos muertos (que no consideraban propiamente muertos y, de hecho, vivían con sus parientes vivos en las mismas casas); por lo que la perspectiva de morir en el mar, ahogados, durante una batalla, no les molaba mucho.

En eso, como en otras muchas cosas, los griegos en general, y los áticos muy en particular, acabaron por evolucionar. En el sexto siglo antes de Cristo, los atenienses ya se habían anexionado la isla de Salamis, una conquista que marcó el inicio de una expansión hacia el noreste, con objetivos en el Egeo y el Helesponto que ser mantuvieron vivos hasta la dominación macedonia (dominación que, obsérvese el chiste gilipollas, fue muy variada). En aquel sexto siglo, Atenas vivió la dictadura conocida como de los pisistrátidas, que ya estuvo, en buena parte, teñida de estos deseos imperialistas. De hecho, en los tiempos por venir, en Atenas habría gobiernos de muy variada naturaleza; pero todos ellos compartirían el sueño talasocrático; pues para Atenas, que, a falta de la Unión Europea que todavía no se había inventado, basaba en buena parte su Producto Interior Bruto en el comercio de granos, era fundamental controlar el Helesponto.

Cito a los pisistrátidas (que gobernaron del 546 al 510 antes de Cristo) porque creo que son muy importantes en el dibujo de lo ateniense. Es cierto que muchos contemporáneos de Pericles ya los veían como lo que fueron, esto es, unos dictadores bastante poco consistentes con el ser de Atenas. Pero también lo es que, como le ocurre a muchos dictadores, en su momento no fueron percibidos como tales; y, de hecho, a los pisistrátidas los echaron de Atenas los espartanos, no los atenienses. Bajo su mando, Atenas se convirtió, en buena parte, en la ciudad poderosa que luego fue, por no mencionar que la etapa relativamente traumática de su gobierno sirvió, a la postre, para que el pueblo llano adquiriese conciencia de su posible papel en la gobernación.

La incorporación al mando ateniense de las pequeñas villas del Ática había comenzado ya en el octavo de los siglos antes de Cristo. Al fin y a la postre, Atenas conseguiría controlar una superficie de terreno tan grande que sólo Esparta sería capaz de competir con ella. Fue, en realidad, un proceso bastante generalizado dentro de la Grecia clásica en aquel periodo; un proceso en el que las ciudades-Estado del territorio que hoy conocemos básicamente con Grecia se aplicaron a una multitud de expediciones colonizadoras, que los llevaron desde las orillas del Mar Negro hasta, como sabemos bien, nuestras costas.

Atenas, de hecho, anduvo tardana en ese proceso. La gran mayoría de sus vecinas ya habían comenzado a explorar el Mediterráneo cuando Atenas seguía centrada, básicamente, en el Ática propiamente dicha. Sin embargo, allá por el 600 antes de Cristo, los atenienses ya se están dando cuenta de que están haciendo un poco el maula; que para defender el Pireo y su modelo de negocio necesitan ir más allá; así pues, ya los encontramos peleando para controlar la región de Sigeion, fundamental para hacerse con la llave del Helesponto.

De hecho, la política exterior ateniense, desde ese tiempo, se centrará en obtener la consiguiente influencia a ambos lados de ese estrecho estrecho sin el cual todas sus capacidades como potencia exportadora de cereales serían nada. Así las cosas, el principal interés de Atenas era lo que luego sería Macedonia y la Tracia septentrional, así como las islas del Egeo. Todo esto creó todo un espíritu ateniense basado en la necesidad de defender constantemente esa presencia de la ciudad-Estado como elemento fundamental de su poder y su capacidad de proveer bienestar a sus ciudadanos. Los atenienses, pues, eran gentes que hacían valer la famosa frase de John Fitzgerald Kennedy: antes de preguntarse qué podía hacer Atenas por ellos, se preguntaban qué podían hacer ellos por Atenas.

Aproximadamente en los cien años anteriores al momento del nacimiento de Pericles, Atenas estuvo en un estado de guerra prácticamente constante, impulsado por sus ambiciones imperialistas y colonialistas. Su gran problema era Megara, una ciudad situada en la hebilla del estrecho cinturón que une el Peloponeso con el resto de Grecia. Ambas ciudades se enfrentaron en una guerra bastante complicada cuyo botín era el control de la isla de Salamis. Los atenienses reclamaron la propiedad de esta isla invocando los poemas homéricos y afirmando que ellos eran los herederos, por así decirlo, de los descendientes de Ajax, ese potente guerrero que formó parte de la tropa griega que tomó Troya y que, por si no lo sabéis, era oriundo de Salamis. Según los atenientes Fileo, el hijo de Ajax, se había hecho ateniense, y de hecho la familia de Cimón, quien sería el gran contrario de Pericles, afirmaba ser descendiente de este Fileo y, por lo tanto, heredera de Salamis. Otros, sin embargo, acusaban a los atenienses nada menos que de interpolación, pues decían que las líneas de la Ilíada en las que más claramente se establece la identidad de Ajax con Salamis habían sido introducidas por Solón para así sustentar las reclamaciones atenienses. Y los más cultivados de entre todos venían a recordar que el papel de Atenas en la guerra de Troya había sido poco menos que decorativo (¿quién se acuerda de Menesteo? Pues fue el campeón ateniense que, según Homero, participó en dicha expedición); lo que no era otra cosa sino la constatación de que el papel de Atenas en la Grecia preclásica había sido más bien poca cosa. Atenas era un parvenu en el mundo de las reivindicaciones griegas, y por eso se vio obligada a jugar el complicado juego de carambolas relacionado con Ajax.

La importancia de la guerra (más precisamente, las guerras) por el control de Salamis queda afirmada por detalles como que tanto Solón como Pisístrato sirvieron en la armada ateniense en estas guerras. Les costó casi un siglo pero, al final del siglo VI, los ateniense habían arrimado el ascua a su sardina, o más bien el Salamis a su Pireo, y habían integrado el territorio dentro de los de su dominio común. Fue la de Salamis la última posesión de Atenas que les aportó, además de nuevos territorios y riquezas, también nuevos ciudadanos.

A mediados del siglo VI se produjo en Atenas la dominación dictatorial de los pisistrátidas. En esa época, Atenas guerreó para controlar Sigeion y también el Chersoneso; de hecho, un ateniense, Miltíades, tío del vencedor de Maratón, se convirtió en el tirano de la zona, inaugurando una dinastía de poder que conocemos como los cimónidas o, en ocasiones, como los filaides. El último de los cimónidas que dominó el Chersoneso fue el propio Miltíades que resultaría ganador en Maratón, y siguió conquistando territorio, pues se hizo con el control de la isla de Lemnos (muy cerquita de Monmforte). Toda esta red de influencias y poder, y teniendo en cuenta que los cimónidas y los pisistrátidas colaboraban muy estrechamente entre ellos, hizo que Atenas consiguiese en aquella época, aproximadamente medio siglo antes de que naciera Pericles, su ansiado objetivo de controlar ambos lados del Helesponto; lo que la convertía, digamos, en algo así como la dominadora del Canal de Panamá o de Suez de su época. Así es como debe de entenderse el salto de poder dado por la polis en relativamente poco tiempo, y que justifica que los atenienses, por lo general, y a pesar de reconocer que Pisístrato había sido un poco mala burra, guardasen un excelente recuerdo de él (imagínese el lector que el general Franco hubiera, durante su dictadura, obtenido para España el control de la Costa Azul francesa, y trate de imaginar cómo influiría esto en su juicio histórico contemporáneo).

Pisístrato, además, fue el responsable de la conquista ateniense de la isla de Naxos. Sin embargo, en algún momento, aproximadamente en el 510, los pisistrátidas fueron expulsados de Atenas, pues nada dura eternamente. Pero dejaron su impronta militarista, porque es un hecho que, con su desaparición, Atenas no cedió en su política de reforzamiento militar. En torno al año 506, por ejemplo, realizaron una expedición a la isla de Eubea, donde tomaron grandes porciones de territorio que hasta entonces habían sido propiedad de la ciudad de Chalkis.

Fue en esta Atenas peleona, talasocrática e imperialista, en las que había de nacer Pericles.

Los pisistrátidas, como ya os he dicho, fueron tiranos de Atenas a mediados del siglo VI y, como una prueba más (por si hacen falta) de que no hay que mirar nunca el pasado con los ojos del presente, que eso no es Historia sino relato (y del malo), los atenienses clásicos siempre contemplaron esos años como una edad de oro. Lo realmente importante, sin embargo, son las consecuencias permanentes que parece dejó aquel gobierno en la ciudad. Parece ser, por ejemplo, que una de las consecuencias permanentes del dominio pisistrátida en Atenas fue la pérdida de poder por parte de algunas familias aristocráticas que hasta entonces habían dominado el momio. Según la mayoría de los indicios de que disponemos, los tiranos de Atenas, entre otras cosas, trataron de construir en la ciudad estructuras centralizadas, ensayando los primeros intentos de exacción tributaria, para conseguir construir eso que hoy nos parece tan natural: la existencia de un poder centralizado, con capacidad económica, que pueda abordar las inversiones y los gastos por el bien común. Los pisistrátidas, de hecho, abordaron diversas obras públicas en la ciudad, en lo que más que probablemente fue un intento de hacer las cosas de manera que esos desarrollos ya no dependiesen, nunca más, del albedrío de las familias dominantes en la ciudad.

Cuando los tiranos cayeron, este modelo, cuando menos parcialmente, se quedó ahí. Atenas, por así decirlo, se había acostumbrado a que existiese un poder centralizado, independientemente de que lo ejerciese un tirano o un cargo electivo; lo importante es que la ciudad ya no estaba dispuesta a cederlo de nuevo a quienes habían tenido, por derecho natural por así decirlo, ese poder de decisión antes del periodo tiránico. En términos actuales que podamos entender, tras la caída de los pisistrátidas se dio el primer paso, pequeñito obviamente, en una dirección en la que no han dejado de avanzar ya nunca los sistemas políticos, esto es, hacia la dominación de la economía de los particulares por parte del Gobierno; pues, a los políticos, tengan en el color que tengan, eso de firmar en el BOE estatuyendo que tienes que hacer esto o aquello, les gusta más que a un tonto un lapicero. Y por mucho que digan, cuando todavía no se han subido al pedestal, que cuando lo hagan van a dejar de presionar el botoncito del mando social luego, cuando llegan, seguirán apretándolo.

Existe otra razón para que Atenas desarrollase, durante el sexto siglo antes de Cristo, una política tan ambiciosa de expansión y poder: la plata. Era la ciudad la única de toda Grecia que poseía minas propias de este metal y, como no quería dejar de tener ese poder, por eso, en parte, se expandió por todo el Egeo, precisamente por las islas que también tenían minas de este tipo. Dado, además, que el descubrimiento de los mejores yacimientos parece haberse producido en plena dominación tiránica pisistrátida, esto explicaría que, desde el inicio de la explotación intensiva de la plata, los atenienses considerasen las minas como propiedad pública (lo que inicia toda una tendencia jurídica, sólidamente establecida, según la cual es subsuelo es público, es de todos; y, por eso, aquél que tiene una mina tiene, en realidad, una concesión).

Esto explica, en buena parte, el proyecto centralizador ateniense: antes del periodo tiránico, apenas se explotaban minas de plata. Éstas fueron perfeccionadas durante la tiranía, lo cual hizo que los pisistrátidas las poseyeran en nombre de la ciudad. Cuando los tiranos fueron expulsados, la ciudad, sin embargo, se había acostumbrado a ser empresaria de la plata, además de que, en puridad, no tenía a nadie a quien devolverle las minas, puesto que nadie había sido su propietario antes. Así pues, se las quedó. Este detallito sin importancia marca, sin embargo, un antes y un después en la Historia de Atenas, pues supone que, de golpe y porrazo, la ciudad accedió a una fuente generosa y continuada de ingresos públicos, con los que, por ejemplo, pudo construir la potente flota con que obtendría resonantes victorias ya en el siglo V.

De alguna manera, pues, el juicio de Pericles debe comenzar por una paradoja: este personaje, que es tomado por mucha gente (muy notablemente por los ignorantes que ni siquiera saben señalar a Grecia en un mapa, pero que aun así se presentan a elecciones y esas cosas) como el epítome de la democracia, fue, sí un gobernante democrático y todo eso. Pero todo lo que pudo hacer, pudo hacerlo porque alguien había sentado las bases socioeconómicas para que pudiera hacerlo; y ese alguien era un tirano o, más propiamente, una familia de tiranos.

La Historia, hermanos, se escribe con renglones torcidos.

miércoles, abril 17, 2019

El cisma (8: el rey de Castilla pierde la paciencia)

Sermones ya pasados

La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil


Enrique de Castilla estaba interesado en controlar como pulga cojonera el viaje italiano de Pedro de Luna. Llevaba el Papa de Aviñón unos aliados un poco sospechosos. Inicialmente, De Luna había buscado, y conseguido, un medio compromiso por parte de franceses y aragoneses, en el sentido de que ellos le prestarían la flotilla en la que iba a viajar. Sin embargo, quienes finalmente se comprometieron fueron Martín, hijo del Humano y rey de Sicilia; y Luis de Anjou. Las dos potencias, Francia y Aragón, prefirieron pasar del asunto, y esto a Enrique, en el fondo, no le gustaba demasiado. Por lo demás, la gran prioridad del rey castellano, que ya no quería más cierres en falso, era conocer a fondo, y si era posible, controlar, la previsible entrevista entre los dos papas, que todo el mundo esperaba terminase en fracaso dados los antecedentes. Para satisfacer sus necesidades, el rey de Castilla envió a la expedición italiana a un peso pesado: Alfonso Egea, arzobispo de Sevillla. Egea era un talibán cismático, así pues no había peligro de que el Papa aviñonés viese en su presencia problema alguno.

lunes, abril 15, 2019

Después de Hitler (18: la firma en Alemania)

Batallas anteriores:

El hundimiento
De Krebs a Demnin
El Brezal de Luneburgo
Patton
Ike resiste la tentación
El genocidio praguense


El 8 de mayo, para variar, fue en Londres un día brillante y soleado. La gente se despertó nerviosa y azorada por las noticias y, nada más tomar la manduca, a eso de la una de la tarde, comenzó a salir a la calle y a concentrarse en las plazas y, sobre todo, en Whitehall. Las gentes aplaudieron a rabiar cuando pasó por allí mismo un autobús que había escrito en su lateral: Hitler missed this bus. En varios puntos de la ciudad se habían situado estratégicamente unos cuantos altavoces para trasnmitir la alocución radiada del primer ministro. En los alrededores de Downing St había como 50.000 personas (siete millones y medio, según los organizadores).

miércoles, abril 10, 2019

Después de Hitler (17: el genocidio praguense)

Batallas anteriores:

El hundimiento
De Krebs a Demnin
El Brezal de Luneburgo
Patton
Ike resiste la tentación
Estamos ya en el día 8 de mayo, y el mariscal Iván Konev, al mando del I Frente Ucraniano, está llevando a cabo la penúltima acción bélica de la segunda guerra mundial: avanza por Checoslovaquia hacia el sur, camino de Praga. Pero que ésta sea la postrer acción bélica de la guerra no quiere decir, necesariamente, que sea la única; hay lugares, como la península de Curlandia, donde se sigue peleando si bien, cuando ese mismo día un oficial del Ejército Rojo informó de que se habían iniciado negociaciones de rendición, se dejó de disparar.

lunes, abril 08, 2019

Digesto ruandés


Veinticinco años del genocidio ruandés. Hace ahora unos diez años, escribí una pequeña serie sobre este tema que anda por ahí perdida en el mar proceloso de los 1.510 artículos publicados que llevo hasta el momento en este blog. La he recuperado y aquí la tenéis, prácticamente sin cambios, como la escribí entonces. 

Creo que el tema de Ruanda es un tema cojonudo para no creer. A mí, desde luego, que confieso que soy un tipo que no cree en nada, salvo en Bach y en el Hemoal, ninguno de los cuales me ha fallado nunca, creo que la Historia del genocidio ruandés, contada paso a paso, ha labrado una parte no desdeñable de mi escepticismo. Enseña que una nación teóricamente tan civilizada como Bélgica es perfectamente capaz de reaccionar al derramamiento de sangre simplemente volviendo el rostro para que no le salpique. Que incluso figuras tan admiradas como François Mitterrand, a la luz de la verdad, aparecen como repugnantes políticos pragmáticos a los cuales los destinos personales, ni siquiera cuando se cuentan por centenares de miles, les importan un huevo. Y que esa cosa que llamamos Naciones Unidas es un momio que nos dicen que funciona para que no nos demos cuenta de que es, exactamente, lo contrario.

Aquí os lo dejo. Se supone que la última de las valoraciones posible para mis historias, "De vómito", es la que yo debo evitar. Pero esta vez, la verdad, entendería que la usaseis. 

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El cisma (7: a Italia)

Sermones ya pasados

La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil


La sustracción de obediencia, sin embargo, no había ocurrido en balde. Había sido un periodo muy intenso en el que los reyes temporales, y muy particularmente el de Castilla, habían experimentado un poder más que interesante; y eso, de alguna manera, los había marcado y predispuesto hacia el conflicto con el Papa, especialmente si éste se empeñaba en actuar como si el mentado episodio nunca hubiese ocurrido. En este caldo fue en el que se fueron fraguando los conflictos entre Enrique III y Benedicto, que por ello no tardarían ni un año en estallar.

miércoles, abril 03, 2019

Carlos III (11: Despedida y cierre)

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En contra de lo que yo pensaba, se quedó en el rinchi el último capítulo de la historia de Carlos III. Lo he descubierto ahora y por eso, con algo de retraso por el que pido disculpas, corto y cierro.
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Rigodones que ya hemos bailado:

El infante sin posibilidades que llegó a ser rey por ser un Farnesio
De Varsovia a Nápoles
María Amalia
En España
El rey viudo
Lo de los jesuitas
Lo de América
Lo de Marruecos
Lo del gobierno

Otro aspecto notable de la política carlina, que se hace menos evidente, sobre todo, porque acabaría por resultar atropellado por la Historia, fue su política americana. En este ámbito encontramos el mismo ánimo desregulador propio de los ilustrados que lo rodeaban. En 1782 se llevó a cabo una importantísima reforma institucional con la creación de las llamadas intendencias. Eran los intendentes autoridades de nuevo cuño, con amplias funciones administrativas y financieras que, de hecho, convertían a las viejas audiencias y, sobre todo, a la figura del virrey, en un elemento bastante decorativo.

lunes, abril 01, 2019

Después de Hitler (16: Karlshorst y Praga)

Batallas anteriores:

El hundimiento
De Krebs a Demnin
El Brezal de Luneburgo
Patton
Ike resiste la tentación
Todos los indicios apuntan, por lo tanto, a que las tres potencias tenían algo parecido a un acuerdo para hacer un anuncio conjunto de la rendición alemana, rendición que convertiría al 9 de mayo como el VE-Day, el Día de la Victoria. Inmediatamente después de que Eisenhower diera su visto bueno a la firma de Karlshorst, Stalin había presionado para que se mantuviese aquella fecha. Tanto Truman como Churchill recibieron mensajes inequívocos por su parte en el sentido de que el día 9 debía producirse un pronunciamiento indubitado por parte de los alemanes que incluyese su rendición en el frente oriental. La principal presión de Stalin, por supuesto, era Checoslovaquia. Sabía que sus tropas apenas podrían estar en disposición de disputar el teatro praguense el mismo día 9, y de esa manera quería evitar la posibilidad de que las cosas fuesen de otra manera. Formalmente, revistió su reivindicación con noticias, reales o inventadas, de que había signos de que en la futura Alemania Oriental se estaban levantando importantes bolsas de resistencia. Stalin quería una rendición incondicional con vigencia en el primer minuto del 9 de mayo; quería entrar algunas horas después en Praga sin ser molestado.