lunes, julio 13, 2020

La Baader-Meinhof (26: el juicio)


El juicio comenzó con rosario de acciones dilatorias por parte de los abogados de los terroristas, la mayoría centrados en atacar la imparcialidad de Theodor Prinzing, el presidente de la sala. Por supuesto, todo comenzó con la demanda de readmisión de los tres abogados que habían sido apartados del caso (Grönewold, Croissant y Ströbele). El tribunal decretó un receso de nueve días para poder estudiar las alegaciones, y el 30 de mayo dictaminó que ni de puta coña. El 10 de junio, los abogados respondieron recusando a los ocho abogados de oficio designados por el Estado; moción también rechazada. Entonces los propios acusados comenzaron con interrupciones y movidas, hasta que el presidente del tribunal los sacó de la sala.

viernes, julio 10, 2020

La Baader-Meinhof (25: Estocolmo)


A principios de 1975, las huelgas de hambre terminaron. Este cambio se produjo a cambio de bastante poco, aunque lo cierto es que los presos comenzaron a tener acceso a aparatos de gimnasia. La policía alemana comenzó a sospechar que los terroristas estaban cambiando de estrategia y poniéndose fuertes, por así decirlo, porque estaba en marcha, o bien una operación para liberarlos, o bien un secuestro en el que los terroristas pedirían su liberación. En Hamburgo, uno de los presos bromeó con un guardia asegurándole que se iba a ir de allí al día siguiente. A finales de abril, las visitas de los abogados a sus clientes se multiplicaron extrañamente.

lunes, julio 06, 2020

La Baader-Meinhof (23: sabihondos y suicidas)



1972 fue un año dificilillo para Alemania. Fue el año del arresto de la cúpula de la banda Baader-Meinhof, desde luego. Pero también fue el año en el que se celebraron los Juegos Olímpicos de Munich, y por lo tanto la acción terrorista palestina en la que se llevaron por delante a once atletas irsaelitas. En una demostración bastante clara de cómo se las gasta el Comité Olímpico Internacional, una organización que se parece a la Iglesia católica en que ha terminado por estar montada por, para, a través de, cabe y con la pasta, es que, tras aquella tragedia, los juegos continuaron. No es de extrañar, con estos mimbres, que para aplazar los de este año hayan tenido que arrastrar el escroto varios kilómetros.

viernes, julio 03, 2020

La Baader-Meinhof (22: la caída)

Éstas son todas las tomas de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Sabihondos y suicidas
Sartre echa un vistazo
Estocolmo
El juicio
Mogadiscio
Epílogo: queridos siperos

Para el momento en el que los dos miembros de la Baader se habían arrastrado como culebrillas hacia el garaje, ya había en la zona una cámara de televisión pillándolo todo. El director de un programa de la televisión local llamado Tagesshau, el show del día, estaba de camino porque a las seis, en las pistas de pruebas de la Opel, se iba a intentar batir un récord de velocidad. Su olfato periodístico le dijo que todo aquel movimiento de coches y maderos no era normal. Gracias a él, y a los que vinieron después, las televisiones hicieron hasta ocho conexiones aquella mañana de lo que era, todo el mundo lo sabía ya, el asedio de Andreas Baader y Holger Meins.

miércoles, julio 01, 2020

La Baader-Meinhof (21: las bombas de Heidelberg)



La actividad de la banda siguió escalando. El 19 de mayo, entre las cuatro menos veinte y las cuatro menos cuarto de la tarde, estallaron dos bombas en los servicios del edificio Springer de Hamburgo. La explosión hirió a 17 personas, dos de ellas gravemente. Se encontraron en otros puntos del edificio tres bombas más que, por distintas razones, no habían explotado.

lunes, junio 29, 2020

La Baader-Meinhof (20: la escalada)

Éstas son todas las tomas de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Las bombas de Heidelberg
La caída
Sabihondos y suicidas
Sartre echa un vistazo
Estocolmo
El juicio
Mogadiscio
Epílogo: queridos siperos


Después de haber matado a Herbert Schörner, el policía que aquella mañana tenía 32 años y dos niños pequeños que tuvieron que crecer sin padre, los atracadores del banco bávaro cambiaron de prioridades. Ya no esperarían por la caja fuerte; el tema estaba muy caliente, lo que había que hacer era salir de allí cagando melodías.

viernes, junio 26, 2020

La Baader-Meinhof (19: Kaiserlautern)

Éstas son todas las tomas de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

La escalada
Las bombas de Heidelberg
La caída
Sabihondos y suicidas
Sartre echa un vistazo
Estocolmo
El juicio
Mogadiscio
Epílogo: queridos siperos

En septiembre de 1970, a pesar de que el acuerdo inicial entre Huber y la Universidad de Heidelberg había llegado a su punto de expiración,  el dinero siguió llegando para el extraño experimento de aquel antisiquiatra revolucionario. Sin embargo, lo que sí hizo la Uni fue quitarle los cuatro despachos que les había facilitado. Lo cual no es de extrañar, porque para entonces el IZRU estaba lanzando “terapias” consistentes en cosas como ponerle una bomba al tren en el que iba a ir el presidente de la RFA (sic); terapia que, al parecer, no fue posible sólo porque Carmen Roll llegó tarde con la bomba.

jueves, junio 25, 2020

Normalidad

Esta entrada es para comunicaros que la semana que viene volveré a la normalidad. Mi perfil de salud aconseja que sea una vuelta por fases, pero comenzaré a experimentar más o menos la vida que tenía antes, con sus desplazamientos y sus obligaciones.

Me comprometí a publicar una entrada diaria para tratar de aliviar, levemente, las consecuencias de un confinamiento que ahora, en todo caso, ya no se produce. Así las cosas, debería volver al ritmo habitual de publicaciones los lunes y los miércoles; aunque estudiaré la posibilidad de introducir una nueva entrada los viernes, que parece que es lo lógico. En todo caso, el julio el tráfico del blog suele bajar por la gente lo lee en el curro (ejem...) y se va de vacaciones.

Tras la serie de la Baader-Meinhof, comenzaremos otra que se titula Franco y Dios. Choque de trenes. Tal vez os vayáis imaginando el tema... 

Ha sido un placer aparecer todos los días por esta ventana. En realidad, ha sido tan placentero que si las circunstancias me permitiesen seguir así, no me lo pensaría. Pero tengo la mala costumbre de comer tres veces al día, qué le vamos a hacer.

Aquí la seguimos, pues.

La Baader-Meinhof (18: el rescate)

Éstas son todas las tomas de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

La escalada
Kaiserlautern
Las bombas de Heidelberg
La caída
Sabihondos y suicidas
Sartre echa un vistazo
Estocolmo
El juicio
Mogadiscio
Epílogo: queridos siperos

A Röhl le dijeron de todo. En una comuna de Frankfurt le juraron que las niñas estaban en Escandinavia. En Sylt le dijeron que si en Frankfurt. Pasado un tiempo de investigaciones, finalmente logró saber que las habían enviado a Bremen. Wolfgang, su hermano, y un amigo de éste fueron allí, buscando dulcificar las cosas si las niñas estaban allí para que, al menos, no fuesen directamente entregadas a su padre. Allí averiguaron que las niñas habían sido vistas en el domicilio de un tal Jürgen Holtkamp; pero las perdieron por un cortacabeza, porque un par de horas antes de que Wolfgang llegase, dos personas vinculadas a la Baader se las habían llevado.

miércoles, junio 24, 2020

La Baader-Meinhof (17: bajo minimos)


El 19 de diciembre, toda la banda se reunió para esparragar un rato. Ruhland habría que recordar que él e Isle Stachowiack fueron los únicos que llevaron algo (una botella grande de Coca-cola y otra de coñá), pero que la mercancía fue rápidamente mutualizada, lo cual quiere decir que, como suele ocurrir, los que no habían llevado una mierda fueron los que más libaron. En esa reunión, Andreas les dijo que la banda tenía que consolidarse; tenía que ser capaz de tener más pisos francos, más medios. Más pasta. El discurso era optimista, porque estaba convencido de que iban a poder conseguirla a base de palos a bancos. Gudrun Ensslin, de hecho, dijo que, si se ponían a ello, el botín no bajaría de medio millón de marcos (para poder contextualizar el objetivo, cabe recordar que, poco tiempo antes, el matrimonio Röhl-Meinhof se había endeudado en 150.000 marcos para comprarse una casa pituca en un barrio pijo).

martes, junio 23, 2020

La Baader-Meinhof (16: el traslado al Oeste)

Éstas son todas las tomas de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Bajo mínimos
El rescate
La escalada
Kaiserlautern
Las bombas de Heidelberg
La caída
Sabihondos y suicidas
Sartre echa un vistazo
Estocolmo
El juicio
Mogadiscio
Epílogo: queridos siperos


Andreas Baader hizo sus primeros pinitos como jefe de la banda, que ya por entonces llevaba su nombre y el de Ulrike Meinhof en la Prensa, como los debe realizar un auténtico revolucionario: con una buena purga o, cuando menos, intento de ella. Andreas estaba convencido, y no era el único, de que alguien había traicionado a Mahler. El grupo allí reunido decidió que las sospechas recaían claramente en Arpa, nombre en clave de Hans Jürgen Bäcker. Los síntomas eran claros: él también tenía que haber ido al apartamento de Ingrid Schubert la tarde-noche cuando fue Mahler, pero se quitó de en medio (en realidad, eso no demuestra nada; los más listos de entre los infiltrados siempre quieren que la policía los trinque delante de sus correligionarios; siempre hay tiempo para una huida). Estaba en ésas, cuando el propio Bäcker apareció; todos comenzaron a hacerle preguntas, y él, claro, se rebotó y se abrió. Baader ordenó a todos que cambiaran de domicilio.

lunes, junio 22, 2020

La Baader-Meinhof (15: hagamos que el capitalismo financie su propia destruccción)


Éstas son todas las tomas de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

El traslado al Oeste
Bajo mínimos
El rescate
La escalada
Kaiserlautern
Las bombas de Heidelberg
La caída
Sabihondos y suicidas
Sartre echa un vistazo
Estocolmo
El juicio
Mogadiscio
Epílogo: queridos siperos

El 8 de junio de 1970, Horst Mahler y Hans Jürgen Bäcker, que se encontraban en el radar de la policía después de la huida de Andreas Baader, huyeron con pasaportes falsos a Berlín Este y, desde allí, a Beirut. No fueron solos. Con ellos se fue la inseparable asistente de Mahler, Monika Berberich; una estudiante de la Libre llamada Brigitte Asdonk; así como otro activista, Manfred Grashof, y una peluquera de diecinueve años que era su novia, Petra Schelm.

viernes, junio 19, 2020

La Baader-Meinhof (14: los últimos pasos)

Éstas son todas las tomas de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Hagamos que el capitalismo financie su propia destrucción
El traslado al Oeste
Bajo mínimos
El rescate
La escalada
Kaiserlautern
Las bombas de Heidelberg
La caída
Sabihondos y suicidas
Sartre echa un vistazo
Estocolmo
El juicio
Mogadiscio
Epílogo: queridos siperos

Una vez que pasó el juicio, Ulrike se fue a visitar a Renate Riemeck. A su madre putativa le confesaría que no sabía muy bien qué escribir de aquel juicio, porque a ninguno de los acusados se lo podía tomar en serio desde un punto de vista político. A pesar de eso, la cronista finalmente escribió una cerrada defensa de los acusados, lo cual refleja que, o bien cambió de opinión, o bien le dijeron que esa opinión era la más coherente con la política de la revista. De hecho, llegó más lejos, puesto que intervino en un coloquio en Hamburgo sobre el derecho a la desobediencia, en el que hizo una cerrada defensa de los incendiarios. Al público aquello no le pareció muy bien. Como el vasco que fue a misa en el chiste, no eran partidarios.

jueves, junio 18, 2020

La Baader-Meinhof (13: divorcio y radicalidad)

Éstas son todas las tomas de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Los últimos pasos
Hagamos que el capitalismo financie su propia destrucción
El traslado al Oeste
Bajo mínimos
El rescate
La escalada
Kaiserlautern
Las bombas de Heidelberg
La caída
Sabihondos y suicidas
Sartre echa un vistazo
Estocolmo
El juicio
Mogadiscio
Epílogo: queridos siperos


Con el tiempo, Ulrike Meinhof, a pesar de haberse convertido en el pilar de Konkret como columnista (si bien ahora ya sabemos que los lectores, muy particularmente los lectores, compraban la revista por otros alicientes distintos de sus disquisiciones marxistas) le dejó a Röhl el papel de editor jefe. La revista redujo su tamaño y, en mayo de 1964, publicó su primer desnudo (supongo que no hará falta informar de que se trataba de un desnudo femenino; las pollas nunca han vendido gran cosa, y en los sesenta, menos aún). Cuando se acabó la novela sueca subidita de tono, Röhl compró los derechos de otra más, y profundizó en la estrategia de ofrecerle a la vanguardia ideológica alemana una mezcla de ejercicios mentales y manuales.

miércoles, junio 17, 2020

La Baader-Meinhof (12: matrimonio y maternidad)

Éstas son todas las tomas de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Divorcio y radicalidad
Los últimos pasos
Hagamos que el capitalismo financie su propia destrucción
El traslado al Oeste
Bajo mínimos
El rescate
La escalada
Kaiserlautern
Las bombas de Heidelberg
La caída
Sabihondos y suicidas
Sartre echa un vistazo
Estocolmo
El juicio
Mogadiscio
Epílogo: queridos siperos

Durante los últimos años de la década de los cincuenta, el principal hilo conductor político en Alemania fue la progresiva actitud de alejamiento entre un SPD que valoraba las posibilidades de obtener el poder de forma cuasipermanente (como de hecho ocurrió) y las formaciones a su izquierda. Así las cosas, en junio de aquel año, tanto el SPD como la SDS anunciaron que la militancia en sus organizaciones era incompatible con ser columnista de Konkret. Con estos mimbres, apenas dos meses después, Ulrike Meinhof escribió su primer artículo en la revista. Un artículo en el que, sólo por casualidad, se ocupaba de la visita de Nikita Kurschev al presidente Dwight Eisenhower, precisamente las gestiones que la URSS estaba más interesada en airear en ese momento; y, sólo por casualidad, la autora defendía la necesidad de un mayor acercamiento hacia los países comunistas que, de nuevo por casualidad, era la tesis defendida, sobre todo, por la Alemania Oriental.

martes, junio 16, 2020

La Baader-Meinhof (11: la pareja se encuentra)

Éstas son todas las tomas de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

Matrimonio y maternidad
Divorcio y radicalidad
Los últimos pasos
Hagamos que el capitalismo financie su propia destrucción
El traslado al Oeste
Bajo mínimos
El rescate
La escalada
Kaiserlautern
Las bombas de Heidelberg
La caída
Sabihondos y suicidas
Sartre echa un vistazo
Estocolmo
El juicio
Mogadiscio
Epílogo: queridos siperos

Ulrike Meinhof no podía decir que su infancia había sido triste y mucho menos traumática, a pesar de la pérdida temprana de su padre y también bastante inesperada de su madre. Su nueva madre, Renate, se ocupó de ella, y ella desarrolló una gran admiración hacia esa figura seudomaterna. En octubre de 1952, Ulrike tenía 18 años cuando se mudó junto a Renate al sur, a la ciudad de Wellburg en Hesse, donde Renate había conseguido plaza de profesora.

lunes, junio 15, 2020

La Baader-Meinhof (10: esa chica de escuela católica)

Éstas son todas las tomas de esta serie. Los enlaces irán apareciendo conforme se publiquen.

La pareja se encuentra
Matrimonio y maternidad
Divorcio y radicalidad
Los últimos pasos
Hagamos que el capitalismo financie su propia destrucción
El traslado al Oeste
Bajo mínimos
El rescate
La escalada
Kaiserlautern
Las bombas de Heidelberg
La caída
Sabihondos y suicidas
Sartre echa un vistazo
Estocolmo
El juicio
Mogadiscio
Epílogo: queridos siperos


Renate Riemeck. Vía Alcheton


La policía, siguiendo las normas, había traído al prisionero esposado. Pero era evidente que difícilmente podría realizar su investigación con las esposas puestas. De hecho, Baader ni siquiera tuvo que reclamar su liberación; fue Frau Lorentz quien conminó a los policías a dejarle las manos libres. A la pasma, el tema no le hizo ni puñetera gracia; da la sensación, en toda la historia de la fuga de Andreas Baader, que los pasos se fueron dando de forma irreflexiva por parte de los poderes públicos. Con esas dosis de buenismo de las que a veces hacen gala las administraciones penitenciarias, se aceptó un plan, el de las salidas “intelectuales” de Baader a la biblioteca, sin pensar demasiado las consecuencias. Así las cosas, fueron los policías que lo transportaron los que tuvieron que lidiar con el asunto; obviamente, le quitaron las esposas, si bien antes se percataron de que ventanas y puertas estaban bien cerradas. Cada uno de los dos agentes de la ley se sentó al lado de una de las puertas.