miércoles, enero 15, 2020

Isabel al poder (y 17: Coda)

Otros escalones de esta escalera:

Aunque Enrique de Trastámara abandonó todo proyecto de apañar el asunto de Trujillo, Pacheco decidió no hacerlo. El cortesano sabía tener paciencia y porfiar, y eso fue lo que hizo hasta que, a finales de septiembre, acordó con Stúñiga cambiar Trujillo por Saelices. El destino, sin embargo, le reservaba a Pacheco, como a Chacón, la putada de quedarse a las puertas de su gran momento. En esos días, se le produjo un absceso en la garganta que, pronto, le provocó fiebre y vomitonas sanguiñolientas. Estando así, en una situación tan jodida que incluso permanecía atado a una silla dentro de una habitación a oscuras para que nadie pudiera verlo, apañó las últimas negociaciones para recibir Trujillo. Al día siguiente de conseguirlo, entró en coma y, poco después, murió. Los criados del cortesano le quitaron todo lo que tenía y, para ocultar sus sevicias, escondieron el cadáver en una cuba de vino; no fue descubierto hasta días más tarde.

lunes, enero 13, 2020

Partos (16: Vonones el pijo)

Otras partes sobre los partos

Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Mitrídates
El ocaso de la Siria seléucida
Y los escitas dijeron: you will not give, I'll take
Roma entra en la ecuación
El vuelo indiferente de Sanatroeces
Craso
La altivez de Craso, la inteligencia de Orodes, la doblez de Abgaro y Publio el tonto'l'culo
... y Craso tuvo, por fin, su cabeza llena de oro
Pacoro el chavalote
Roma, expulsada de Asia durante un rato
Antonio se enfanga en Asia
Fraataces el chulito


Las instrucciones fundamentales de Cayo en aquella expedición eran recuperar el pleno control romano sobre Armenia; sin embargo, el emperador fue muy claro al decirle a su nieto que si para conseguirlo tenía que ir a la guerra contra Partia, que no se lo pensase ni poco ni mucho. Cuando Cayo llegó a Siria y realizó una gran ostentación de poder, los partos se pusieron nerviosos; se dieron cuenta de que iban a por ellos. Decidieron negociar.

miércoles, enero 08, 2020

Isabel al poder (16: reuniones y conciliábulos sin solución)

Otros escalones de esta escalera:

Cuando Isabel de Castilla firmó su conformidad al proyecto de Cabrera de visitar a Enrique IV en Segovia, el 15 de junio de 1473, lo hizo sola, pues Fernando estaba una vez más ayudando en Jordilandia, ya que su padre estaba en Perpiñán rodeado por franceses. Sin embargo, contaba con el hecho de que la opinión pública castellana, por llamarla de alguna manera, olía cada vez con mayor claridad su condición de ganadora en el conflicto con el rey Enrique; aquel verano fueron varias, e importantes, las ciudades que se decantaron a favor de la infanta. Más aún, durante aquellas semanas llegó la última prueba, por si la charlotada de Enrique Fortuna no fuese ya bastante evidente, de que Enrique había perdido la partida: Pacheco contactó con el bando de los esposos para ofrecer su lealtad, a cambio, eso sí, de emparentar con Juan de Aragón mediante la boda de una de sus hijas.

martes, enero 07, 2020

Lo de Elvira Roca Barea

Anda el personal, por lo menos el personal que yo controlo en Twitter, muy activo, escandalizado incluso, con la movida de las críticas que últimamente está recibiendo Elvira Roca Barea,  sobre todo desde que al coro de forçados (puesto que la citan con grandes aspavientos, pero con la intención de inmovilizarla) se ha unido un constante querulante de la prensa hispana, o sea Arturo Pérez-Reverte, quien acusa a la Barea de tratar de blanquear un pasado español que, dice, da bastante asquito; mientras que la apelada es más de la opinión de que ese asco es, más bien, el fruto de la combinación de dos factores: por un lado, la propaganda internacional contra España; y, por otro, la pasión con la que los propios españoles, sobre todo en el proceso de recepción del esquema de pensamiento ilustrado, hemos abrazado esa misma propaganda.