viernes, octubre 13, 2006

¿Por qué la República perdió la guerra?

Los diversos comentarios, públicos y privados, que generó en su día el post de Inasequible Aldesaliento sobre la competencia o incompetencia militar de Franco le han llevado a elaborar un nuevo texto; texto en el que reflexiona sobre el hecho de que un penalty no marcado es siempre la combinación de dos efectos: por un lado, el portero que lo para; y, por otro, el delantero que lo tira mal.

Como de costumbre en estos casos, y con permiso del autor, entre corchetes y destacados van mis propios comentarios.


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¿Por qué la República perdió la guerra?

© Inasequible Aldesaliento™


Después de leer el libro de Blanco Escolá La incompetencia militar de Franco, uno no puede menos que preguntarse: si ese señor era tan mal estratega, ¿cómo es que ganó la guerra? Una posible respuesta sería: Franco no ganó la guerra, fue la República quien la perdió.

Si hacemos abstracción de las condiciones reales del bando republicano las expectativas para la República la noche del 18 de julio no eran malas en absoluto: la mitad del Ejército de Tierra estaba con ella, así como algo más de la mitad de la exigua fuerza aéra y casi toda la Armada. La República controlaba las zonas más industriales del país y además unas zonas agrícolas no desdeñables (el Levante, Aragón y La Mancha) que deberían permitirle alimentar a la retaguardia. La única ventaja con la que contaban los rebeldes era que de su parte estaba el Ejército de África, la élite del Ejército español. Pero tenían el inconveniente logístico de que, para que pudiera hacer sentir su peso, tenían que trasladarlo a la Península y para ello no contaban ni con los aviones ni con los barcos necesarios.

[No obstante, de lo que careció en un primer momento fue de moral de guerra. Los decretos urgentes publicados por el Gobierno horas después del golpe de Estado tienen como función anular la declaración del estado de guerra realizada por los alzados allí donde habían triunfado y disolver las unidades militares rebeldes. La segunda medida era, que diría un sajón, wishful thinking. La primera fue un error, porque España estaba en guerra y reconocerlo le habría sido muy útil al gobierno republicano. Durante casi toda la guerra, sin embargo, en la España republicana siguió sin declararse el estado de guerra, porque eso suponía darle demasiado poder al ejército, en el que desconfiaban.]

Si metemos ahora en la ecuación las grandes divisiones internas en el bando republicano y su desconfianza hacia lo militar que les llevó a desmantelar el Ejército que les había sido leal, vemos que la situación ya no era tan halagüeña y podemos afirmar que la República fue la principal responsable de su propia derrota.

[Yo no diría exactamente que el ejército republicano fue desmantelado. Fue, en una primera instancia, sustituido por milicias civiles de partido, milicias armadas porque la decisión, más o menos pensada, de los poderes públicos fue armar al pueblo. Pero lo que sí es cierto es que un ejército, para ser efectivo, necesita disciplina y organización. Y en la guerra civil hay episodios, quizá el más evidente la pérdida de Málaga, donde se hace patente que, por lo menos hasta bien entrado 1937, el ejército no mandaba en la guerra republicana.]

La causa principal de la derrota republicana fue su propia desunión. Los distintos partidos no entendieron que para ganar una guerra es esencial mantenerse unidos y fijarse como prioridad la derrota del enemigo. Todos pensaron que podían al mismo tiempo derrotar a los nacionales y conseguir sus propios objetivos, ya se llamasen revolución social, colectivización del campo o República federal. Sólo esa miopía explica hechos tan sorprendentes como que anarquistas y comunistas se tiroteasen en las calles de Barcelona en abril de 1937, en lugar de unir fuerzas contra el enemigo común, o que las rencillas personales entre Largo Caballero y Prieto fueran uno de los factores que frenaron el Plan P (la ofensiva en Extremadura) del general Rojo, plan imaginativo que habría podido causar muchos dolores de cabeza a los nacionales si se hubiera ejecutado en 1937 o incluso en 1938.

[Dos ejemplos marcan este contraste. En abril de 1944, en las áreas mineras de Inglaterra, especialmente en Yorkshire, se produjo una huelga de mineros. Nada más comenzar, se produjo un pronunciamiento de los propios sindicatos instando a los trabajadores a terminar la protesta, con el argumento de que nada, incluso las reivindicaciones justas, debía poner en peligro el objetivo mayor de ganarle la guerra a Hitler (la minería era básica para la producción bélica). Espíritu que contrasta con el de, por ejemplo, los anarquistas catalanes y aragoneses, que con su negativa a aplazar la revolución al momento en que la guerra se hubiese ganado se lanzaron a una razzia de colectivizaciones que agostó la producción de ese área, así como su capacidad militar, durante mucho tiempo.]

Aparte de la desunión pueden señalarse otras razones para la derrota republicana:

En primer lugar, la desconfianza hacia el Ejército regular tras la sublevación del 18 de julio y el ejemplo mitificado de la Revolución Soviética hicieron que en los primeros meses de la guerra se confiase demasiado en la eficacia guerrera del pueblo en armas y se olvidase que en la guerra del Siglo XX la técnica y la organización valen más que el entusiasmo. Cuando en octubre empezó a rectificarse el tiro, se habían perdido unos meses preciosos y se había dejado que los nacionales uniesen sus dos zonas y se colocasen en las cercanías de Madrid. Puede decirse que el Ejército republicano fue un ejército que se pasó toda la Guerra Civil en rodaje. Ello más que en su descrédito, hay que decirlo con admiración: que un Ejército organizado en medio de una guerra tuviera el desempeño que tuvo, resulta notable.

No obstante el aspecto improvisado del Ejército se dejó ver sobre todo en sus carencias tácticas. Improvisar suboficiales cualificados es más difícil que improvisar soldados. El Ejército republicano, que podía resultar muy tenaz y eficaz en la defensa, como se vió en el Jarama o en la segunda fase de la batalla del Ebro, pinchaba cuando se trataba de pasar al ataque, algo que exige mayor preparación técnica y, sobre todo, un cuerpo de oficiales y suboficiales profesionales y con experiencia. En Brunete, Belchite o el Ebro se repite la misma historia: el Ejército republicano logra romper el frente enemigo y a continuación, cuando hay que improvisar en función de la situación creada por la ruptura, se pierde, no sabe explotar el éxito y acaba concediendo tablas al enemigo, en una partida que hubiera podido ganar.

[Tampoco faltan episodios en la guerra en los que las milicias sufren bajas enormes para conquistar una posición que luego es abandonada por su escaso, cuando no nulo, valor táctico.]

En segundo lugar, está la ayuda internacional. Ha sido un tema muy discutido, pero cada vez parece más fuera de duda que el bando nacional recibió más ayuda extranjera que el republicano y que la que recibió fue de mayor calidad y más barata. Aparte de que el bando republicano, con una frontera francesa que estuvo cerrada una buena parte de la guerra y con la Armada italiana en el Mediterráneo, tuvo mayores problemas para hacer llegar a su territorio la ayuda recibida. Fue gracias a la ayuda internacional que el bando nacional pudo montar el puente aéreo para transportar las tropas africanas desde el Protectorado en los primeros días de la guerra. Fue gracias a la ayuda internacional que prácticamente desde la primavera de 1937 los cielos estuvieron controlados por la aviación nacional.

En tercer lugar, la República, a pesar de contar con la mayor parte de la flota, no fue capaz de conseguir el control de los mares en toda la guerra. El mero control de los mares no le habría bastado para ganar la guerra, pero habría hecho las cosas más difíciles al bando nacional. La explicación de este fracaso es muy sencilla: muy pocos altos oficiales de la Marina siguieron fieles a la República y sin esos oficiales no fue posible conseguir una Armada eficaz.

Tal vez ahora que se está recuperando la memoria histórica, convendría que todos recordasen una de las grandes lecciones de la Guerra Civil española: la unión hace la fuerza y la desunión, la derrota.

5 comentarios:

  1. Anónimo7:00 p. m.

    Muy buen análisis. Efectivamente las guerras ni se ganan ni se pierden por un solo factor. Ahondando más en la pésima gestión de recursos por parte de la República, me viene a la memoria cuando en las primeras semanas ambos bandos quedan en tablas, cuando lo golpistas eliminan a todo lo que tenga carnet de izquierdas. En justa reciprocidad los republicanos eliminan todo lo que tenga carnet de derechas,... más todo el que lo parezca. Es mi opinión que la respuesta de los republicanos, por el modo en que fue hecha, en las primeras semanas iba más dirigida a arreglar "asuntos personales", nada productivo para el esfuerzo de guerra, que a vencer al otro bando. Iban a por las personas, no a por las organizaciones. Y como los propios republicanos dicen que estaban escasos de recursos, se dedicaron en retaguardia claro (no en combate frente a legionarios y regulares a demostrar su valor) a la heroica tarea, pertinaz e incesante hasta el último día del conflicto (así que no fue nada de eso que se suele excusar como "el entusiasmo incial") de perseguir y asesinar a religiosos (con hábito y laicos), de ambos sexos, saqueando edificios religiosos y expoliando su contenido (no para un fondo común popular, sino para sus bolsillos), como si esos pobres religiosos inocentes fueran a atentar en retaguardia (¡qué sé yo!) contra la línea de ferrocarril, o alguna estación de radio. Sublime. Desperdiciaron hombres, armas, munición, y tiempo. Y como seguían escasos de recursos (la llorina izquierdista es siempre la misma, y el victimismo lo tienen ensayado de miedo, especialmente vascos y catalanes, que parece son los únicos que perdieron la guerra), se dedican a mantener una red de checas que el propio Stalin y Beria envidiaban. Con todo el personal dedicado a todos esos centros (230, sí, doscientos treinta) La República podría haber formado al menos tres divisiones. Tengo que reconocer que fueron todos sublimes. Sin excepciones. Desde los anarquistas hasta los stalinistas, pasando por la gama de grises intermedia. Por cierto, de las 750 Tm de oro del Banco de España, algo más de 500 fueron enviadas a Rusia. Con eso podría haber ganado el generalato golpista la guerra seis veces. ¿Alguien puede decirme qué pasó con las 250 restantes? Sé que fueron a Francia y Méjico. Y lo más importante: ¿todo ese oro no fue suficiente para haber obtenido la República más de lo que recibió? ¿O es que los heroicos políticos republicanos simplemente se procuraron un cómodo exilio? Otra cosa: ¿Hay algún capítulo de heroísmo republicano, similar a alguno de los protagonizados por el otro bando? (quiero decir hasta el último hombre, hasta el último cartucho). Por ejemplo: el Cuartel de Simancas (Gijón, Asturias); el Alcázar de Toledo; el Santuario de Santa María de La Cabeza (Andújar, Jaén); etc., nada que ver claro, con la heroica ejecución del Obispo de Teruel realizada por los republicanos en Febrero de 1939 en su retirada a Francia, a escasos metros de la frontera francesa (que se lo seguían llevando prisionero desde Enero de 1938, y por supuesto no le iban a pegar el tiro en el lado francés) y claro, no le iban a dejar vivo para ver la derrota de La República. Me encantan estos republicanos.

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  2. para anonimo, no se que hablas de victimismo d elos vascos, que yo sepa arrasaron dos pueblos hasta los cimientos cuando no les hacia falta hacerlo, en euskadi no se ataco iglesias ya que los vascos siempre hemos sido muy religiosos, por eso las octavillas y el discurso para que dejaramos la guerra por aprte de los rebeldes fue diferente, tambien decir que parte del oro del banco de españa estaba en bilbao cuando el alzamiento, con ese dinero se pagaron armas en la rep. checa, las cuales gracias a nuestros amados vecinos franceses se quedaron en la frontera.

    en cuanto al analisis sobre la derrota republica, la verdad es que esta muy bien hecha y aclarante en ciertos puntos

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  3. Hola,yo quería decir que a la república le falto empuje en los momentos decisivos y no haber actuado con contundencia en los primeros días del alzamiento, cuando el puente aéreo entre el norte de marruecos y la peninsula , ahí perdió unos días valiosísimos .Además que la lamentable actitud Franco-Británica de no-intervención hizo mucho daño.
    Para "anonimo" no se que hablas y críticas a los repúblicanos que no tuvieron actos de heroísmo, decirte primero que el episodio del Alcázar está demostrado sobradamente que es una manipulación posterios Franquista y que jamás se mantuvo la famosa pero falsa comunicación teléfonica entre Moscardo y su hijo.Además decirte que el bando repúblicano estuvo luchando por la libertad y el progreso y en unas condiciones de inferioridad materiales cada vez mayores a medida que la guerra se iba alargando.

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  4. Decirle a "anonimo" que los pretendidos actos de heroísmo son una manipulación posterior del bando franquista y que la mayoría de las veces o no se produjeron o están muy sobredimensionados con lo que realmente sucedió , el episodio del Alcázar esta suficientemente probado que jamás hubo la celebre conversación entre padre e hijo (general Moscardó y su hijo)
    La república perdió la guerra por la vergonzosa política de no intervención Franco -Británica y por no actuar con contundencia y severidad contra los sublevados en los primeras semanas de la contienda.

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