Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia
Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion
En busca de un acuerdo
La oportunidad ratisbonense
Si esto no se apaña, caña, caña, caña
Mühlberg
Horas bajas
El turco
Turcos y franceses, franceses y turcos
Los franceses, como siempre, macroneando
Las vicisitudes de una alianza contra natura
La sucesión imperial
El divorcio del rey inglés
El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo
De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide
El largo camino hacia el altar
Papá, yo no me quiero casar
Yuste
Tras su elección como emperador, Carlos de Habsburgo procedió a transmitir el patrimonio de los Habsburgo a su hermano Fernando, al que concedió el título de Teniente del Imperio. En ese momento, aparte de por la actitud de Francia, la situación ofrecía otros perfiles de preocupación; en Austria, por ejemplo, ciertos movimientos que recuerdan un poco a los comuneros castellanos estaban comenzando a aparecer. Repentinamente, para Carlos mantener la estabilidad en el sur y el este de su Imperio comenzaba a convertirse en un problema más grande incluso que la competencia de los franceses.