lunes, abril 27, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (28): El Plan Dawes

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


El juicio por el golpe de la cervecería comenzó el 26 de febrero de 1924, en la Corte Popular del primer distrito de Munich, en la Blutenburgstrasse o calle de Blutenburgo o calle de la ciudad sangrienta (digo yo...) El público de la sala no se puede decir que tuviese muchas ganas de que el acusado fuese condenado; más bien todo lo contrario. El magistrado presidente del tribunal era un juez entonces de 53 palos llamado Georg Neihardt; conspicuo miembro del muy poblado estamento judicial bávaro bastante más que de derechas. Neihardt había conmutado ya la pena de muerte con que había sido condenado el conde Arco-Valley, asesino del comunista Kurt Eisner; en el auto de conmutación, justificó su decisión en el “intenso amor del condenado por su madre patria”. Tenía consigo, en el tribunal, a dos jueces profesionales más, además de dos jueces populares o legos y un, digámoslo en lenguaje taurino, sobresaliente. Neihardt acabó uniéndose al NSDAP en 1933 y fue objeto tras la guerra de un proceso de des nazificación en el que intentaron embargarle unas propiedades, aunque aparentemente apeló y lo paró.