Cuando Harry encontró a Frankie
El Lequerica Team
Estar, pero no estar
La cabeza caliente y los pies fríos
¿Qué somos: lyons, or huevons?
Franco se apunta un tanto
Política en revisión
Amigos sí, pero no tanto
OTAN, no
¡Ah, la canallesca!
El engaño
Esto hay que mejorarlo
Decepción
Consíguenos un poco de dinero más
Dudas americanas
Girando el gobernalle
Más dinero, papá
Puertas cerradas
OTAN, de entrada, no
Franco amaga, pero sólo amaga
Marruecos como problema
Fuera de Marruecos
¿Oposición? ¿Qué oposición?
Un artículo
¿Democracia?
La ultraizquierda en la Casa Blanca, y el tenaz grupo de pecadores en el exilio
Ya no somos tan amigos
Quiero la Luna
Un jarro de agua fría
Si hay que romper, se rompe
… Y Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España, espada de Trento, se bajó los pantalones
El gran giro de la política estadounidense respecto de España se dio el 18 de enero de 1950, fecha que lleva una carta que el secretario de Estado Acheson le escribió al senador texano Thomas Terry Connally, presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Senado. En dicha carta, Acheson reconocía que las iniciativas aislacionistas de la ONU no habían servido para aplacar la ira de Sauron y que eso de esperar cambios en la forma constitucional de España se estaba quedando ya para los cuentos de Teresa Rabal. Sin embargo, opinaba Acheson que Estados Unidos no podía perfeccionar sus relaciones políticas y económicas con España mientras no se diesen algunos pasos liberalizadores, sobre todo en materia económica; y la superación de los recelos de los aliados europeos en el sentido de que seguía teniendo un enemigo fascista en el continente.