viernes, julio 12, 2024

Stalin-Beria. 3: De la guerra al fin (2): La ratonera de Kiev

Brest-Litovsk 2.0
La ratonera de Kiev
Cambian las tornas
El deportador que no pudo con Zhukov
La sociedad Beria-Malenkov
A barrer mingrelianos
Movimientos orquestales en la cumbre
El ataque
El nuevo Beria
La cagada en la RDA
Una detención en el alambre
Coda 



Pasaban las horas, y cada vez le era más difícil al Partido Comunista y a Stalin particularmente esconderse de sus ciudadanos. Finalmente, el secretario general decidió hablar el 3 de julio. Para entonces, los alemanes habían capturado los tres países bálticos y partes de Ucrania y Bielorrusia. Stalin, en su espich, trató de justificar aquello, que verdaderamente era injustificable a la luz de las posiciones tomadas justo antes de la invasión. Reconoció que las tropas soviéticas “todavía han de ser movilizadas hacia la frontera”. Mintió afirmando que las mejores divisiones alemanas habían sido aplastadas.

jueves, julio 11, 2024

Stalin-Beria. 3: De la guerra al fin (1): Brest-Litovsk 2.0

Brest-Litovsk 2.0
La ratonera de Kiev
Cambian las tornas
El deportador que no pudo con Zhukov
La sociedad Beria-Malenkov
A barrer mingrelianos
Movimientos orquestales en la cumbre
El ataque
El nuevo Beria
La cagada en la RDA
Una detención en el alambre
Coda

Como de costumbre, Iosif Stalin se fue a la cama muy tarde el 21 de junio. Durmió, como de costumbre, en su dacha de Kuntsevo, en el sofá. A las 4 de la mañana, un soldado de guardia, contraviniendo todas las reglas, golpeó en la puerta, despertó al camarada secretario general y le informó de que el general Zhukov estaba al teléfono. Zhukov le informó de que estaban siendo bombardeadas Kiev, Minsk, Sebastopol, Vilna y otras ciudades. Stalin le escuchó en silencio. Tan en silencio que Zhukov preguntó: “¿Me entiendes, camarada Stalin?”

miércoles, julio 10, 2024

Calcedonia (y 6): La que has montado, Leoncito

Hablemos (de nuevo) de Arrio
Homooussios y homoioussios: Santísima Trinidad, calienta que sales
Apolinar de Laodicea la lía parda
Los conciliábulos de León, Pulcheria y Marciano
La rebelión egipcia
La que has montado, Leoncito  



Estos esfuerzos eran muy mal vistos en Roma. Roma, lógicamente, concebía Calcedonia como una victoria total por su parte, y no concebía otra cosa que un Imperio sometido a la labor de empoderarla adecuadamente en Oriente Medio. El resultado de esta actitud, muy poco realista, fue que Roma y Constantinopla comenzaron a estar cada vez más lejos la una de la otra; y los encabronados obispos que el Papa enviaba a la capital oriental de cuando en cuando para discutir con el emperador cada vez eran menos escuchados; muchos de ellos, ni siquiera recibidos.

martes, julio 09, 2024

Calcedonia (5): La rebelión egipcia

Hablemos (de nuevo) de Arrio
Homooussios y homoioussios: Santísima Trinidad, calienta que sales
Apolinar de Laodicea la lía parda
Los conciliábulos de León, Pulcheria y Marciano
La rebelión egipcia
La que has montado, Leoncito  


 



La primera idea de Marciano fue convocar el concilio en Nicea y, de hecho, así lo ordenó. El Papa León no estaba en condiciones de hacer el viaje, pero no por ello renunciaba a que fuese presidido por sus legados (Pascasino y Bonifacio, además de Lucencio y Basilio). De todos ellos, el principal era Pascasino. Fue a éste a quien León instruyó para que aceptase en el seno de la Iglesia a todos aquellos obispos que hubiesen estado en el error y se arrepintiesen; pero utilizase la misma determinación con los relapsos.

lunes, julio 08, 2024

Calcedonia (4): Los conciliábulos de León, Pulcheria y Marciano

Hablemos (de nuevo) de Arrio
Homooussios y homoioussios: Santísima Trinidad, calienta que sales
Apolinar de Laodicea la lía parda
Los conciliábulos de León, Pulcheria y Marciano
La rebelión egipcia
La que has montado, Leoncito  



Teológicamente hablando, las iglesias orientales, sobre todo Alejandría y Antioquía, estaban divididas. Después de mucha puta y mucha Ramoneta, se había conseguido establecer que el Cristo (ya no Jesús; de Jesús hombre cada vez quería hablar menos gente) y Dios tenían la misma esencia; pero, ahora, después de Apolinar y otros, ¿cómo encajar al Cristo-hombre en ese esquema?