viernes, febrero 06, 2026

Indonesia (9): Las semillas del odio

 


No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung



Los indonesios, pues, quizás no pueden quejarse precisamente de la dominación japonesa. El indonesio se extendió como lengua de enseñanza hasta la secundaria, y por todas partes se instiló la idea de que Japón traería, el día que pudiera, la independencia al archipiélago. Sin embargo, sí que hubo una sección de la sociedad local que no lo pasó muy bien: la sección femenina.

jueves, febrero 05, 2026

Indonesia (8): ¿Amigo o enemigo?


No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung


La toma japonesa de Java occidental estaba prácticamente garantizada desde el momento en que lograron controlar la ciudad y el aeródromo de Kalijati, cosa que pasó ya el 1 de marzo. El gobierno holandés de Londres se negó a capitular, y decidió impulsar una estrategia de guerra de guerrillas. Esta estrategia, sin embargo, resultó muy difícil de implantar. Una guerra de resistencia presupone la existencia de un espíritu de resistencia; y la mayoría de los soldados indonesios no tenía tal cosa. A la mayoría de ellos, y yo creo que no se les puede reprochar, la idea de perder sus vidas o sus posesiones por defender a la puñetera Uilemina no era algo que lograsen entender. Así las cosas, el KNIL apenas pudo, o quiso, presentar resistencia.

miércoles, febrero 04, 2026

Indonesia (7): En dos días, seré comida para los peces


No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung



La estrategia japonesa para el inicio de la guerra del Pacífico podría denominarse, en términos actuales, la “estrategia Ana Peleteiro”, ya que se basaba en un triple salto: tomar Filipinas, tomar Singapur y, después, una vez neutralizados los dos puntos de apoyo asiáticos de Estados Unidos y Gran Bretaña, ir a por las Indias Neerlandesas y su petróleo. Los japoneses, como se ve, ni se planteaban que los neerlandeses se pudieran defender solos.

lunes, febrero 02, 2026

Indonesia (6): ¡Es el petróleo, estúpidos!


No es nada personal, son negocios
Los primeros pasos
El nacimiento de Perhimpunan Indonesia
Mano dura
Japón, esa nación herida
¡Es el petróleo, estúpidos!
En dos días, seré comida para los peces
¿Amigo o enemigo?
Las semillas del odio
Le odio, pero no quiere decir que te ame
Independientes por la gracia de Nos
Que vienen los británicos
La espiral violenta
La batalla de Surabaya
Negociemos
Linggadjati
Raymond Westerling, el franquista de las Célebes
Los malos acuerdos generan malas soluciones
La invasión
Negociación de buenos oficios
Madiun
Yo no voy a ser Salvador Allende
Julianos aislados
... y Sukarno comenzó su meccano
La invención de un líder mundial
La misa-romería de Bandung



Los holandeses pueden ser mostrencos y bastante ariscos; pero no son más gilipollas que la media. Van Mook, entonces responsable de Asuntos Económicos de la colonia, tuvo muy claro que las amables palabras de aquel enjuto japonesito sonriente, pepebono con wasabi, de modales occidentales adquiridos durante sus muchos años de residencia en Londres, no podían esconder la realidad: Japón quería anexionarse Indonesia por la puerta de atrás, o por la de delante, o por alguna lateral; eso le daba igual. Así las cosas, el político-claxon comenzó en plan que si la puta o la geisha, tocándole los huevos a los japoneses todo lo que pudo, y vinculándose sistemáticamente a una respuesta del gobierno neerlandés que nunca llegaba. Ésta, sin embargo, acabó llegando en junio de 1941. Los uileminos de Londres le decían a Tokio que, como fácilmente podría entender, no tenían el chirri para esos ruidos, así que no podían aceptar las condiciones planteadas; aunque, añadían, Japón era libre de negociar con las petroleras privadas. El Estado, como se ve, siempre es el primero cuando huele la pasta; pero cuando vienen dobladas, como tenga un grupo de ciudadanos privados a los que encalomarle el marrón, ni se lo piensa.