miércoles, marzo 08, 2023

El otro Napoleón (5): Necesitamos un presidente

Introducción/1848
Elecciones
Trump no fue el primero
Qué cosa más jodida es el Ejército
Necesitamos un presidente
Un presidente solo
La cuestión romana
El Parlamento, mi peor enemigo
Camino del 2 de diciembre
La promesa incumplida
Consulado 2.0
Emperador, como mi tito
Todo por una entrepierna
Los Santos Lugares
La precipitación
Empantanados en Sebastopol
La insoportable levedad austríaca
¡Chúpate esa, Congreso de Viena!
Haussmann, el orgulloso lacayo
La ruptura del eje franco-inglés
Italia
La entrevista de Plombières
Pidiendo pista
Primero la paz, luego la guerra
Magenta y Solferino
Vuelta a casa
Quién puede fiarse de un francés
De chinos, y de libaneses
Fate, ma fate presto
La cuestión romana (again)
La última oportunidad de no ser marxista
La oposición creciente
El largo camino a San Luis de Potosí
Argelia
Las cuestiones polaca y de los duques
Los otros roces franco-germanos
Sadowa
Macroneando
La filtración
El destino de Maximiliano
El emperador liberal y bocachancla
La Expo
Totus tuus
La reforma-no-reforma
Acorralado
Liberal a duras penas
La muerte de Víctor Noir
El problemilla de Leopold Stephan Karl Anton Gustav Eduardo Tassilo Fürst von Hohenzollern.Sigmarinen
La guerra, la paz; la paz, la guerra
El poder de la Prensa, siempre manipulada
En guerra
La cumbre de la desorganización francesa
Horas tristes
El emperador ya no manda
Oportunidades perdidas
Medidas desesperadas
El fin
El final de un apellido histórico
Todo terminó en Sudáfrica 



El sábado por la mañana, sin embargo, los manifestantes se han hecho fuertes. Han tomado barriles de zinc de las bodegas, cobre y plomo de los talleres ferroviarios; han fabricado pólvora en el comercio del artificiero Désiré François Ruggieri (los Ruggieri fueron una famosísima saga de artificieros de origen italiano) e, incluso, han encontrado un cañón y lo han emplazado en la calle. Al alba, los enfrentamientos con el Ejército se harán muy duros. Y el empuje de los manifestantes es difícil de parar. Toman el Panteón, y amenazan el Hotel de Ville.

lunes, marzo 06, 2023

El otro Napoléon (4): Qué cosa más jodida es el Ejército

Introducción/1848
Elecciones
Trump no fue el primero
Qué cosa más jodida es el Ejército
Necesitamos un presidente
Un presidente solo
La cuestión romana
El Parlamento, mi peor enemigo
Camino del 2 de diciembre
La promesa incumplida
Consulado 2.0
Emperador, como mi tito
Todo por una entrepierna
Los Santos Lugares
La precipitación
Empantanados en Sebastopol
La insoportable levedad austríaca
¡Chúpate esa, Congreso de Viena!
Haussmann, el orgulloso lacayo
La ruptura del eje franco-inglés
Italia
La entrevista de Plombières
Pidiendo pista
Primero la paz, luego la guerra
Magenta y Solferino
Vuelta a casa
Quién puede fiarse de un francés
De chinos, y de libaneses
Fate, ma fate presto
La cuestión romana (again)
La última oportunidad de no ser marxista
La oposición creciente
El largo camino a San Luis de Potosí
Argelia
Las cuestiones polaca y de los duques
Los otros roces franco-germanos
Sadowa
Macroneando
La filtración
El destino de Maximiliano
El emperador liberal y bocachancla
La Expo
Totus tuus
La reforma-no-reforma
Acorralado
Liberal a duras penas
La muerte de Víctor Noir
El problemilla de Leopold Stephan Karl Anton Gustav Eduardo Tassilo Fürst von Hohenzollern.Sigmarinen
La guerra, la paz; la paz, la guerra
El poder de la Prensa, siempre manipulada
En guerra
La cumbre de la desorganización francesa
Horas tristes
El emperador ya no manda
Oportunidades perdidas
Medidas desesperadas
El fin
El final de un apellido histórico
Todo terminó en Sudáfrica


Mientras el protagonista de esta serie regresaba a Londres, eso sí, muy lejos de tener el rabo entre las piernas, en Francia las cosas cogían momento entre moderados y radicales. El tema del día: los talleres nacionales.

viernes, marzo 03, 2023

El otro Napoleón (3): Trump no fue el primero

 Introducción/1848

Elecciones
Trump no fue el primero
Qué cosa más jodida es el Ejército
Necesitamos un presidente
Un presidente solo
La cuestión romana
El Parlamento, mi peor enemigo
Camino del 2 de diciembre
La promesa incumplida
Consulado 2.0
Emperador, como mi tito
Todo por una entrepierna
Los Santos Lugares
La precipitación
Empantanados en Sebastopol
La insoportable levedad austríaca
¡Chúpate esa, Congreso de Viena!
Haussmann, el orgulloso lacayo
La ruptura del eje franco-inglés
Italia
La entrevista de Plombières
Pidiendo pista
Primero la paz, luego la guerra
Magenta y Solferino
Vuelta a casa
Quién puede fiarse de un francés
De chinos, y de libaneses
Fate, ma fate presto
La cuestión romana (again)
La última oportunidad de no ser marxista
La oposición creciente
El largo camino a San Luis de Potosí
Argelia
Las cuestiones polaca y de los duques
Los otros roces franco-germanos
Sadowa
Macroneando
La filtración
El destino de Maximiliano
El emperador liberal y bocachancla
La Expo
Totus tuus
La reforma-no-reforma
Acorralado
Liberal a duras penas
La muerte de Víctor Noir
El problemilla de Leopold Stephan Karl Anton Gustav Eduardo Tassilo Fürst von Hohenzollern.Sigmarinen
La guerra, la paz; la paz, la guerra
El poder de la Prensa, siempre manipulada
En guerra
La cumbre de la desorganización francesa
Horas tristes
El emperador ya no manda
Oportunidades perdidas
Medidas desesperadas
El fin
El final de un apellido histórico
Todo terminó en Sudáfrica 

La revolución de febrero de 1848 ha sido un ejemplo para todas las fuerzas más progresistas en los países europeos, no sólo Francia. Y muy particularmente entre aquellas sociedades que, además de la injusticia social, acumulan el problema de una dominación extranjera. Hablamos, por ello, de Italia, en relación con Austria-Hungría; y de Polonia, plenamente dominada por Rusia. Sin embargo, el encargado de los asuntos exteriores de la Francia republicana, Lamartine, fue extremadamente cauteloso al mostrar solidaridad con estos movimientos. Muy imbuido de la Historia reciente de Francia, es decir la deriva de la revolución a través del napoleonismo imperialista, Lamartine quiso dejarle muy claro a todos los movimientos europeos que no podían encontrar en Francia ningún apoyo logístico real a sus ideas de rebelión. Evidentemente, Francia no era el único elemento de la ecuación; así pues, su prudencia no evitó que la revolución estallase en la propia Viena, en Berlín, en Milán o en Venecia.

miércoles, marzo 01, 2023

El otro Napoleón (2): Elecciones

Introducción/1848
Elecciones
Trump no fue el primero
Qué cosa más jodida es el Ejército
Necesitamos un presidente
Un presidente solo
La cuestión romana
El Parlamento, mi peor enemigo
Camino del 2 de diciembre
La promesa incumplida
Consulado 2.0
Emperador, como mi tito
Todo por una entrepierna
Los Santos Lugares
La precipitación
Empantanados en Sebastopol
La insoportable levedad austríaca
¡Chúpate esa, Congreso de Viena!
Haussmann, el orgulloso lacayo
La ruptura del eje franco-inglés
Italia
La entrevista de Plombières
Pidiendo pista
Primero la paz, luego la guerra
Magenta y Solferino
Vuelta a casa
Quién puede fiarse de un francés
De chinos, y de libaneses
Fate, ma fate presto
La cuestión romana (again)
La última oportunidad de no ser marxista
La oposición creciente
El largo camino a San Luis de Potosí
Argelia
Las cuestiones polaca y de los duques
Los otros roces franco-germanos
Sadowa
Macroneando
La filtración
El destino de Maximiliano
El emperador liberal y bocachancla
La Expo
Totus tuus
La reforma-no-reforma
Acorralado
Liberal a duras penas
La muerte de Víctor Noir
El problemilla de Leopold Stephan Karl Anton Gustav Eduardo Tassilo Fürst von Hohenzollern.Sigmarinen
La guerra, la paz; la paz, la guerra
El poder de la Prensa, siempre manipulada
En guerra
La cumbre de la desorganización francesa
Horas tristes
El emperador ya no manda
Oportunidades perdidas
Medidas desesperadas
El fin
El final de un apellido histórico
Todo terminó en Sudáfrica 


El conflicto surgió a raíz de un proceso electoral parcial: el de oficiales de la Guardia Nacional. La Guardia Nacional, en efecto, elegía a sus jefes, con excepción de generales y coroneles que, con buen criterio, no debían ser quienes quisieran los soldados, sino gentes que conocieran su oficio. Los socialistas repitieron en estas elecciones el mismo argumento que utilizaban para el conjunto de la sociedad: si los miembros de la GN de origen obrero, muchos de ellos recién admitidos, votaban ahora, elegirían a sus “viejos jefes burgueses”. Como podéis ver, cosas como “los jueces tienen que ser aleccionados en conciencia feminista” son cosas que parecen modernas, pero no lo son.

domingo, febrero 26, 2023

El otro Napoleón (1): Introducción/1848

Introducción/1848
Elecciones
Trump no fue el primero
Qué cosa más jodida es el Ejército
Necesitamos un presidente
Un presidente solo
La cuestión romana
El Parlamento, mi peor enemigo
Camino del 2 de diciembre
La promesa incumplida
Consulado 2.0
Emperador, como mi tito
Todo por una entrepierna
Los Santos Lugares
La precipitación
Empantanados en Sebastopol
La insoportable levedad austríaca
¡Chúpate esa, Congreso de Viena!
Haussmann, el orgulloso lacayo
La ruptura del eje franco-inglés
Italia
La entrevista de Plombières
Pidiendo pista
Primero la paz, luego la guerra
Magenta y Solferino
Vuelta a casa
Quién puede fiarse de un francés
De chinos, y de libaneses
Fate, ma fate presto
La cuestión romana (again)
La última oportunidad de no ser marxista
La oposición creciente
El largo camino a San Luis de Potosí
Argelia
Las cuestiones polaca y de los duques
Los otros roces franco-germanos
Sadowa
Macroneando
La filtración
El destino de Maximiliano
El emperador liberal y bocachancla
La Expo
Totus tuus
La reforma-no-reforma
Acorralado
Liberal a duras penas
La muerte de Víctor Noir
El problemilla de Leopold Stephan Karl Anton Gustav Eduardo Tassilo Fürst von Hohenzollern.Sigmarinen
La guerra, la paz; la paz, la guerra
El poder de la Prensa, siempre manipulada
En guerra
La cumbre de la desorganización francesa
Horas tristes
El emperador ya no manda
Oportunidades perdidas
Medidas desesperadas
El fin
El final de un apellido histórico
Todo terminó en Sudáfrica


Había pensado escribir una especie de conclusión a esta serie al final de la misma, pero finalmente he pensado que tendría algo más de efectividad escrita como introducción. Así pues, este post es un poco más largo de lo que suelen ser los míos. Vamos allá, pues.

viernes, febrero 24, 2023

Anarcos (22): El caos de mayo

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo  



El 4 de marzo de 1937, el gobierno catalán movió ficha. Un decreto emitido dicho día reorganizaba el departamento de Orden Público. Formalmente cuando menos, las patrullas obreras fueron disueltas, suplantadas por el cuerpo anteriormente creado desde Madrid. Además, en una medida que era incluso más importante, prohibía los miembros de esta policía unificada pertenecer a sindicato o partido alguno; se trataba de evitar, pues, que la nueva policía fuese el vino viejo en odres nuevos. La Junta de Seguridad que debía desaparecer estaba al mando de un faísta, Aurelio Fernández; se creaba un nuevo consejo presidido por un esquerrista.

miércoles, febrero 22, 2023

Anarcos (21): El cerco se estrecha

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 


Entrado el mes de diciembre de 1936, el PSUC, cada vez más incómodo en compañía de la CNT como le ocurría a los comunistas en el resto de España, forzó una crisis de gobierno en Cataluña. En realidad, lo que hicieron los comunistas fue darle a la CNT una patada en el culo del POUM, puesto que su órdago, que incluía la salida de la Generalitat, con extrañamiento de la ayuda soviética incluido, tuvo por disculpa formal, por así decirlo, que habían llegado a la conclusión de que eran incompatibles con Andreu Nin y su gestión en la Consejería de Justicia. Una vez más, nos encontramos con la insoportable levedad del comunismo, pues unos tipos que estaban, en esos momentos, desatando una ola de represión en la URSS absolutamente antijurídica, resulta que en Cataluña se quejaban de que si los tribunales populares no otorgaban garantías, y que si tal. Pero, bueno, quien hace bisnes con comunistas tiene que acostumbrarse a esta forma habitual de, como dicen ellos, cabalgar contradicciones.8

lunes, febrero 20, 2023

Anarcos (20): En el gobierno

 La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo

Un pleno de federaciones comarcales y locales catalanas acabó por acordar el paso final hacia la gobernación. Las oposiciones fueron casi testimoniales. El nuevo gobierno quedó conformado bajo la presidencia de Tarradellas con tres esquerristas (Tarradellas, Ventura Gassol y Artemi Aiguadé), tres cenetistas (Joan Fábregas, Joan Domenech y Antonio García Birlán), dos pesuqueros (Joan Comorera y Miguel Valdés), un rabassaire (Calvet), un poumista (Nin), un no adscrito (Felipe Díaz Sandino, en Defensa), y un ministro de Acció Catalana (Rafael Closas).

viernes, febrero 17, 2023

Anarcos (19): Donde dije digo...

 La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 

Las cosas como son, como ya he dicho el sistema de comités obreros diseñado por los anarquistas sería todo lo ácrata que ellos dijesen, pero se parecía bastante al sistema de los soviet (aunque lo que un anarquista inteligente retrucará es que, en realidad, es el sistema de los soviet el que se parece al control obrero anarcosindicalista). Los comités fabriles de cada fábrica respondían ante un consejo general de industria, que eran órganos con capacidad de dictar reglamentos y regulaciones de obligado cumplimiento para los consejos fabriles; obligatoriedad que, hemos de entender, era una cesión del anarquismo más estricto hacia el hecho de que la situación era una situación de guerra. Los consejos de industria reportaban al Consejo de Economía, órgano consultivo del consejero de Economía de la Generalitat, que entonces era Joan Fábregas. Los comités obreros en las empresas privadas tenían amplias competencias fiscalizadoras.

miércoles, febrero 15, 2023

Anarcos (18): Las colectivizaciones

 La primera CNTLas primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo políticoLa República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 

A pesar de que, exteriormente, los signos parecían claros de que Cataluña estaba en las manos efectivas de quienes teóricamente la habían salvado del zarpazo golpista, es decir los anarquistas, en realidad, antes de que terminase el año 1936, y sobre todo cuando los asesores enviados por la URSS comenzaron a tener peso en las decisiones estratégico-políticas de la guerra, la operación de recentralización, por así decirlo, del poder catalán, comenzó a desarrollarse. Ya en octubre de 1935 se creó una Junta de Seguridad Interior que, de forma no muy pública, asumió, entre otras, a la Junta de Seguridad, es decir, el control sobre la disidencia golpista real o inventada. Al frente de la Junta de Seguridad estaba un esquerrista, Artemi Aiguadé; por lo tanto, un elemento relativamente importante, sobre todo en la retaguardia, pasaba a estar controlado por alguien procedente de la estructura de gobierno en su día democráticamente elegida por los catalanes. Era un movimiento necesario, dado que, al entrar la CNT en la gobernación catalana como veremos, se hacía necesario mejorar el control institucional para poder evitar que la estrategia de revolución total que defendían anarquistas y poumistas se convirtiese en algo imposible de regatear. El decreto de octubre también adscribió amplias competencias en la Consejería de Justicia, con lo que también se trataba de conseguir un mayor control de los tribunales populares que, la verdad, eran lo que eran (y, en parte cuando menos, siguieron siéndolo).

lunes, febrero 13, 2023

Anarcos (17): ¡Viva la revolución, carajo!

La primera CNTLas primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 



La CNT y la FAI se echó a la calle en Barcelona el 19 de julio. En realidad, diversos testimonios y análisis históricos ponen en duda la afirmación de que los anarquistas salvaron la capital catalana y la rindieron del lado republicano de la Historia. Hoy por hoy, parece bastante claro que fue más bien la cabeza fría de la Guardia Civil, los errores tácticos (muchos) de los sublevados, y otros factores, los que labraron la derrota del golpe en Barcelona. Pero aquí lo importante no es lo que pasó, sino lo que se decía que había pasado en las primeras horas tras el golpe; y lo que se decía era que la CNT había salvado el momio. A todo esto hay que añadir que, dado que el Estado republicano era tan débil y desestructurado de tiempo atrás, en muchas zonas de Cataluña y de Aragón, lo que produjo el golpe de Estado fue un enorme vacío de poder, que fue aprovechado por los anarquistas para quedarse con el machito.

viernes, febrero 10, 2023

Anarcos (16): Hacia la Guerra Civil

La primera CNTLas primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo

El comienzo del gobierno del Frente Popular, en efecto, pronto se caracterizó por un modelo social muy claro, definido como un anarcosindicalismo que iba a por todas en la calle, mientras que la UGT, a menudo, se veía arrastrada muy a su pesar a hacer hilo con esas tentativas para no perder comba. A finales de marzo se declaró una huelga en el metal barcelonés, ante la negativa de varios empresarios a asumir la jornada de 44 horas semanales que había sido reimpuesta por las autoridades. El 17 de abril, como respuesta a algunos actos violentos de los que se responsabilizó a Falange, la CNT convocó una huelga general en Madrid; a pesar de que los dirigentes socialistas y comunistas consideraron esta convocatoria como innecesaria y prematura, la UGT tuvo que secundarla.

miércoles, febrero 08, 2023

Anarcos (15): Tú me debes tu victoria

 La primera CNT

Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo  



El primer paso serio en la dirección que, en el fondo, todos esperaban, aunque de formas diferentes, salió de Valencia los días 21 y 22 de diciembre de 1935; apenas estrenado, pues, el gobierno Portela. Allí se celebró un congreso de los sindicatos de oposición, en el que Juan López fue nombrado secretario general de dichos sindicatos en Levante.

lunes, febrero 06, 2023

Anarcos (14): Trauma y (posible) reconciliación

 La primera CNT

Las primeras disensionesTriunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 

Bueno, y después de haber repasado Barcelona y Madrid, llegamos a ese punto en el que, supuestamente, todo pasó: Asturias. El único lugar donde la revolución social y la huelga revolucionaria triunfaron de verdad; y, por eso mismo, el único lugar en el que la historiografía rampante actual quiere entender que pasó algo o se quiso que pasara algo. Vincular octubre del 34 con Asturias es una operación ideológica cuidadosamente diseñada, cuyo objetivo es que no veas dos cosas: una, que el movimiento fracasó; otra, que el movimiento no fue tal, sino que fue un golpe de Estado que buscaba subvertir un orden político democráticamente definido en las urnas. A la Esquerra, cada día, la importa menos que la imputen de golpista, porque, cuando menos en el momento de redactar estas notas, está ya a lo que está: lo volveremos a hacer y todo eso. En realidad, yo creo que incluso les da un poco de brillo recordar el 34; si no lo hacen más es por la personalidad de Dencàs y el asquito que da. En todo caso, a quien no le interesa nada que se diga que, en sus ciento y pico años de honradez y eficacia, cuenta un golpe de Estado contra el gobierno legalmente constituido, es al PSOE. Por eso lo llamamos revolución de Asturias; porque quieren que pienses que sólo pasó en Asturias.

jueves, febrero 02, 2023

Anarcos (13): El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra

La primera CNT
Las primeras disensionesTriunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 

La Alianza Obrera siempre dejó claro que, para ella, Gil Robles y la CEDA no eran sino el vestíbulo del fascismo. Como ya he tenido ocasión de comentar varias veces, tanto los sindicalistas como la UGT estaban muy influidos por los sucesos ocurridos en Austria, y tendían a ver en todo giro a la derecha la simple preparación de un golpe de corte fascista. En esas circunstancias, lo que adquiría especial importancia era conocer la posición de la CNT.

lunes, enero 30, 2023

Anarcos (12): La polémica de las alianzas obreras

 La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 

En febrero de 1934, el pleno nacional de regionales de la CNT se reunió para analizar el tema de las alianzas obreras; la decisión fue negativa. Fue ésta una toma de posición forzada por el faísmo triunfante en los sindicatos anarquistas y, sobre todo, por la posición de la CNT catalana, que era tan preeminente en la clase proletaria catalana que, con bastante lógica en mi opinión, no vería demasiada ventaja en una alianza. Juan Manuel Molina, un hombre que había estado en la primera línea de la represión sufrida por los anarquistas durante el primer gobierno republicano de izquierdas, dejó claro que, en su opinión, “entre los anarquistas y los dirigentes de los partidos políticos no puede existir el menor contacto ni compromiso”.

viernes, enero 27, 2023

Anarcos (11): La alianza obrera asturiana

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 

Los trentistas habían dejado clara su posición abiertamente contraria a la huelga revolucionaria; y, una vez pasada ésta sin pena ni gloria, no hicieron sino apretar más la tuerca. Acusaron a la FAI de convertirse en una organización que vivía en sí misma, aislada de los obreros que le aportaban toda su lógica; trataron, además, de consolidar la idea de que CNT y FAI eran vasos comunicantes, así pues el bien de una era el mal de la otra.

miércoles, enero 25, 2023

Anarcos (10): 8 de diciembre, 1933

 La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 

La estrategia de la CNT y la situación socioeconómica de España provocaban más huelgas, que provocaban más detenciones que, asimismo, provocaban más huelgas. La CNT llegó a acumular, aquel año de 1933, casi 10.000 presos. En esas circunstancias, la reivindicación ya no era la liberación de presos, sino una amnistía en toda regla. Ésta fue la palabra que concentró las movilizaciones veraniegas del anarcosindicalismo. Se convocó una semana de movilizaciones, y julio y agosto transcurrieron, en toda España, en medio de un rosario de mitines y protestas. Sin embargo, la reacción gubernamental, crecientemente preocupada por el golpismo que efectivamente enseñó los dientes ese año, fue incrementar la represión. Pero la CNT también exhibía músculo, y reunió a 60.000 miembros en un mitin monstruo celebrado en la Monumental de Barcelona.

lunes, enero 23, 2023

Anarcos (9): Barcelona, 8 de enero de 1933

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 



Los ferroviarios cenetistas, integrados en la Federación Nacional de la Industria Ferroviaria o FNIF, dirigidos por Natividad Adalía (que era tío, no te confundas), estaban muy soliviantados por sus bajos salarios y malas condiciones de trabajo. A principios de diciembre, en Madrid, de los 90 delegados que fueron a un congreso de la Federación, 89 votaron la huelga. El restante debía de ser ese 1% de dentista de los anuncios que no te recomienda que te laves los dientes ni nada. 

viernes, enero 20, 2023

Anarcos (8): El Alto Llobregat

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 



Iniciando noviembre, los trabajadores portuarios del puerto de Gijón decidieron ir a la huelga en solidaridad con sus compañeros de Barcelona. La huelga en el norte se extendió muy rápidamente y llegó a los Altos Hornos de Vizcaya, y luego a la cuenca minera asturiana. El gobierno republicano de la democracia de alta calidad clausuró varios sindicatos.

miércoles, enero 18, 2023

Anarcos (7): El trentismo

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo  



Aunque el trentismo ha quedado historiográficamente unido al nombre de Ángel Pestaña, como impulsor (y principal beneficiario) del futuro Partido Sindicalista, en realidad yo creo que el verdadero artífice de esta corriente fue Juan López, el anarquista que sería ministro de Comercio en el segundo gobierno de Largo Caballero durante la Guerra Civil. López siempre sostuvo que el trentismo no fue una tentativa de abrir una nueva estrategia dentro de la CNT, sino de reivindicar la estrategia anarcosindicalista de siempre frente a los manejos de la FAI. El concepto resulta un tanto difícil de casar con los hechos, en todo caso.

lunes, enero 16, 2023

Anarcos (6): ¿Necesitamos más jerarquía?

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo   



El 25 de abril de 1931, en el Ateneo, Indalecio Prieto prometía a los españoles la reversión del ignominioso contrato de la Dictadura con la AT&T por el cual España había enajenado su negocio telefónico. Sin embargo, mirad las fechas, esto fue antes de que, propiamente hablando, los socialistas estuviesen en la gobernación del país. Una vez que llegaron a la misma, se encontraron con dos realidades. La primera, el hecho de que no estaban solos en el gobierno, y que en el mismo había gentes que, ni habían hecho la promesa de Prieto, ni tenían deseo alguno de cumplirla. La segunda cosa que se encontraron fue a los típicos oscuros funcionarios de ministerio, tipos aburridos de poco fuste que, sin embargo, tienen siempre la ventaja de que ellos saben y tú, que eres político, no; y que empezaron a explicarle a Sus Señorías las muchas implicaciones que tendría una ruptura unilateral de un contrato concluido de forma perfectamente legal entre dos partes. En otras palabras: les demostraron que, cuando eran jóvenes y libres de decir cualquier chorrada, dijeron muchas tonterías porque, mutatis mutandis, no tenían ni puta idea de nada.

viernes, enero 13, 2023

Anarcos (5): La división de 1931

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo  


 

El conflicto generado por la Ley de Jurados Mixtos de Largo Caballero fue inmediato y generalizado. Tuvo, sin embargo, dos teatros especialmente importantes: el puerto de Barcelona y la Compañía Telefónica, que de entonces, claro, no se llamaba Movistar ni de coña.

miércoles, enero 11, 2023

Anarcos (4): La República como problema

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo  



Por mucho que, meses después y ya en 1931, la CNT ofreciese esta interpretación tan binaria de las cosas, lo cierto es que los anarquistas, y muy particularmente los anarquistas catalanes, estuvieron muy lejos de practicar esa calculada distancia revolucionaria respecto de los grupos políticos de izquierdas catalanes que pretende el informe de Arín. En septiembre, Françesc Macià regresó a Barcelona y el gobernador civil, general Ignacio María Despujol y Sabater, lo echó de España en apenas unas horas. El 2 de octubre, Lluis Companys impulsó un manifiesto que reaccionaba contra esta medida, manifiesto que fue firmado por diversas personas de izquierdas, como Joaquín Maurín, y también por Joan Peiró. La publicación de este manifiesto provocó la creación de un comité revolucionario, denominado Comité Pro Libertad.

lunes, enero 09, 2023

Anarcos (3): Triunfo popular, triunfo político

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo  



El principal objetivo de la FAI era presentar batalla a los comunistas, ante sus intenciones de hacerse con el control de los sindicatos confederales catalanes. Todo el mundo era consciente, en 1929, de que quien controlase a los sindicatos de Barcelona, sería mayoritario en la clase obrera española. Sin embargo, en realidad la gran lucha de los faístas no fue contra los que no eran anarquistas, sino contra los que sí lo eran. Apreciaban mucho más peligro en los “reformistas” como Pestaña, porque su capacidad de influir sobre las bases de la CNT era muy grande. Hay que tener en cuenta que desde el 15 de enero de 1928 la CNT había aprobado la creación de comités nacionales y regionales conjuntos con miembros de la CNT y de la FAI. Poco a poco, la FAI fue tomando posiciones en los comités creados por la CNT e imponiendo en muchos de ellos sus puntos de vista.

miércoles, enero 04, 2023

Anarcos (2): Las primeras disensiones

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo  



El gran problema de la CNT, que de alguna manera se aprecia incluso en el tiempo presente, es que esta forma de ver las cosas y de organizarse es, claramente, una forma adaptada a la clandestinidad. En mi modesta opinión, el anarquismo español nunca ha terminado de superar el momento en que la clandestinidad ha quedado como cosa del pasado; y el momento en el que esto es más perceptible es la II República. Una hora en la que muchos, incluso anarquistas, creyeron sonada la campana en la que los anarquistas serían llamados a hacer cosas importantes, para las cuales, sin embargo, era necesario que tuviesen y mostrasen una unión, una coordinación estratégica de la que siempre carecieron; y la mejor prueba es la huelga general revolucionaria de 1934, que no se generó en Asturias como piensan los indocumentados y la mayoría de los licenciados en Historia, sino porque fue allí donde los anarquistas, o más bien deberíamos decir algunos anarquistas, decidieron construir con los comunistas la hermandad proletaria que otros, en otras zonas, rechazaron. Nunca sabremos cuál habría sido el resultado de un movimiento generalizado, y en gran parte nunca lo sabremos porque los anarquistas españoles son como son.

lunes, enero 02, 2023

Anarcos (1): La primera CNT

La primera CNT
Las primeras disensiones
Triunfo popular, triunfo político
La República como problema
La división de 1931
¿Necesitamos más jerarquía?
El trentismo
El Alto Llobregat
Barcelona, 8 de enero de 1933
8 de diciembre, 1933
La alianza obrera asturiana
La polémica de las alianzas obreras
El golpe de Estado del PSOE y la Esquerra
Trauma y (posible) reconciliación
Tú me debes tu victoria
Hacia la Guerra Civil
¡Viva la revolución, carajo!
Las colectivizaciones
Donde dije digo...
En el gobierno
El cerco se estrecha
El caos de mayo 


Comenzamos hoy una serie sobre el anarcosindicalismo español. Una serie corta en el tiempo, pues abarca apenas medio siglo; y una serie corta en extensión, pues sólo tiene una veintena de tomas. 

He comenzado este relato en los primeros pasos del anarquismo, y lo he terminado en el momento en que, para mí, el anarquismo se baja del pedestal en el que estaba en la Historia de España: mayo de 1937. Es decir, la fecha en la que la revolución anarquista quedó aplazada sine die, hasta el momento presente. Que yo n digo que no pueda volver; pero, en todo caso, ha tenido que esperar un tantito. 

A partir de ese momento, y a pesar del papel fundamental que los líderes anarquistas jugaron en el final de la Guerra Civil Española, el anarquismo dejó de ser lo que era y, sobre todo, lo que pudo haber sido. Estuvo muy cerca de arrimar el ascua a su sardina, aunque son muchos los que piensan (en realidad, pensamos) que la sardina anarquista es como la sardina marxista: una cosa a la que podrás acercarte más o menos, pero que el alcanzar, alcanzar, lo que se dice alcanzar, no alcanzarás nunca. Y es que marxismo y anarquismo pertenecen, en mi opinión, a las elaboraciones del pensamiento religioso moderno. Ése que piensa cosas nuevas, pero las piensa con el mismo esquema que usa el pensamiento religioso, es decir, prometiéndote una situación cojonuda que se producirá en algún momento futuro en el que, básicamente, ya estarás muerto. 

El anarquismo español pudo ser lo más de lo más; pero acabó capotando. En mi modesta opinión, el año grande del anarquismo español, ése en el que se jugó ser la polla de Montoya o un simple dato de muchos en la Historia, fue el año 1933. En el punto y hora que en el 33 no sólo no le salieron bien las cosas sino que, de hecho, la acción anarquista fue uno de los factores que viró a la derecha a un país que llevaba ya como dos décadas siendo de izquierdas, de alguna manera, para el anarquismo estaba ya todo el pescado vendido. A partir de ese momento, y aunque no lo parezca porque todavía quedaron cachoburros que se creían Lenin y todo eso para hacer un poco el mierda y, por supuesto, luego llegó el golpe de Estado y la Guerra Civil y otro volantazo; a partir de ese momento, como digo, el plano inclinado del anarcosindicalismo comenzó a ir cuesta abajo. 

Todo eso no quita que el planteamiento ideológico y estratégico del anarcosindicalismo sea interesante. Lo es, y mucho. Pero desde ese momento, las fuerzas que le juegan a la contra fueron muy poderosas. Muchos años más tarde del ámbito temporal de estas notas, eso que llamamos Transición, y muy particularmente los Pactos de la Moncloa, colocarían el ámbito social español por los carriles por los que el anarcosindicalismo no quiere ir; y eso le asestó el rejón de muerte. Por el momento. Porque si algo tiene el anarquismo, es su elevada capacidad de renacer. No de reinventarse, cierto es; uno de sus pecados es ser demasiado fiel a sus esencias. Pero, aun así, sabe renacer como pocos. Y, de hecho, yo tengo la teoría de que este siglo XXI que, tal vez, atestiguará en alguno de sus momentos el colapso de eso que llamamos Estado del Bienestar, ofrecerá nuevos campos de extensión para ideologías como la acracia.

Las cosas como son, yo no sé si a España le ha ido muy bien o muy mal en estos últimos cien años; pero tengo por mí que, de haber regido sus destinos la visión anarquista de las cosas, le habría ido como el culo. Pero eso no puede ser óbice para abordar el análisis de cómo lo intentaron los anarquistas, y estuvieron más o menos cerca de conseguirlo. 

Esta serie, por otra parte, es complementaria de otra, ya publicada en esta santa casa, sobre el pistolerismo. Apenas se hacen referencias al mismo, pero eso es porque se asume que esa parte ya te la sabes. De alguna manera, sin embargo, estas notas de ahora deberían concebirse en conjunción con esta serie y con los artículos sobre la Mano Negra y Casas Viejas.

Hala, a leer.

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En 1868, hace ahora más de siglo y medio, llegó a España un italiano llamado Giuseppe Fanelli. Fanelli era uno de los discípulos internacionales de un líder obrero: Milhail Alexandrovitch Bakunin, el primer teórico del anarquismo. Fanelli llegaba a España convocado por los primeros obreros españoles fascinados por las teorías de Bakunin, que querían enterarse bien de qué iba aquella movida. Fanelli se la explicó, aunque bastante por encima. A pesar de que aquélla no fue una formación muy profunda, apenas un cursito de 150 euros por Zoom, la idea prendió pronto y llegó a tener varias decenas de acólitos. Estos acólitos, como digo algo menos de un centenar, se reunieron en Barcelona en 1870, y en su reunión organizaron la Federación Regional Española de la Asociación Internacional del Trabajo. En aquella reunión ya se mostró la división básica existente entre quienes querían tener una posición política, decididamente a favor del republicanismo; y los que consideraban que la nueva ideología no estaba para esas cosas. La inmensa mayoría de los participantes, siguiendo en esto a Bakunin, fue de la opinión de que los dirigentes obreros no debían tener posición política porque, por definición, todo político tiene entre sus objetivos joder al obrero (idea ésta que suele ser enormemente incómoda para todo gobernante, y para cuya disolución se inventaron las pensiones).

En La Haya, septiembre de 1872, los marxistas, cada vez más fuertes dentro del movimiento obrero, lograron expulsar a Bakunin de la Internacional. Esto provocó la convocatoria del conocido como congreso de Saint Imier, donde se creó la Internacional anarquista. Una de las grandes réplicas de St Imier fue la celebración de una reunión de anarquistas españoles en Córdoba. La principal preocupación de aquellos dirigentes obreros era el centralismo que ya mostraban los marxistas, mientras que ellos consideraban que el centralismo era la mejor forma de destruir cualquier movimiento obrero. Por eso, fue en Córdoba donde se diseñó la estructura que durante décadas iba a gobernar el anarcosindicalismo español, basado en la radical autonomía de las organizaciones de ramo o actividad o geográficas; sobre todo las primeras.

El apoliticismo de los anarquistas españoles habría de experimentar un primer reto con las rebeliones cantonalistas de 1873. En no pocos focos de estas rebeliones, los anarquistas fueron llamados a colocarse codo con codo con los republicanos federales y aun hubo algunos de ellos que respondieron al llamado; pero, por lo general, el anarquismo prefirió mantenerse ajeno a los sucesos. La reacción anticantonalista, sin embargo, afectó de lleno a los movimientos obreros. La Federación Española de la AIT fue declarada ilegal, y no regresó a la vida legal hasta 1882.

La primera experiencia clandestina generó un primer cisma entre los anarcosindicalistas españoles. Éstos tenían dos importantes focos de existencia y evolución, que eran la industria catalana y el campo andaluz. Todos los anarquistas eran obreros, pero no eran el mismo tipo de obreros. Los catalanes, mal que bien, vivían en un entorno, el industrial, en el que, de cuando en cuando, se conseguían acuerdos y victorias. Los andaluces, en el campo, apenas conseguían mejoras a través de la negociación y, de hecho, para entonces ya se habían lanzado por el cauce de la violencia a través de organizaciones como La Mano Negra. Estos dos puntos de vista chocaron dentro de la organización en cuanto ésta volvió a ser legal. Para los catalanes, conservar esa legalidad era fundamental, por lo que abogaban por esquemas reformistas, pactistas, que no pusieran en peligro las posiciones ya conseguidas. Los andaluces, por su cuenta, no querían sino el enfrentamiento total, revolucionario, que reputaban la única salida para sus aspiraciones. La Federación Regional se habría de desgastar en estas discusiones durante los seis años siguientes, hasta su disolución.

En la última década del siglo XIX y los primeros años del XX, como consecuencia de esta ruptura y desaparición, el sindicalismo revolucionario fue ganando prestigio entre los obreros. Además de realizar algunas acciones terroristas e incluso magnicidios, pues todos los realizados e intentados durante más de medio siglo en España lo serán por anarquistas, las organizaciones ácratas fueron perfeccionando la que consideraban su principal arma revolucionaria, y lo era: la huelga general. La huelga, en este sentido, dejó de ser, meramente, una herramienta con utilidad a la hora de modificar una posición patronal, y pasó a ser un método legítimo, desde el punto de vista anarcosindicalista, de represión social para el logro de una sociedad diferente, sin clases sociales. Se trató, básicamente, de una idea de importación francesa, pero que inmediatamente se hizo atractiva para muchos de los anarquistas españoles.

En 1907, al calor de estos planteamientos, se crea en Barcelona la Federación Barcelonesa de Solidaridad Obrera, que muy pronto era una Federación Catalana. En 1910, estas primeras organizaciones embrionarias fueron convertidas, durante una reunión en Sevilla, en la Confederación Nacional del Trabajo.

La CNT celebró su primer congreso nacional en 1911, en el Teatro Bellas Artes de Madrid. Sin embargo, los primeros años de la organización no fueron nada felices. En primer lugar, en ese momento la CNT tenía una dependencia muy elevada de los resultados de la organización en Cataluña; y en aquellos años todavía la competencia de los radicales de Alejandro Lerrox era muy fuerte. Hay que recordar que, en esos tiempos, Lerroux tenía un perfil mucho más radical que el que tendría años después; era los tiempos en los que incluso llamaba a sus partidarios a violar monjas. Por otra parte, como siempre le ha ocurrido a la CNT, la producción de grandes sucesos históricos, de éstos que hacen prácticamente imposible no tomar partido, colocaron a los anarquistas en una difícil posición, dado su total apoliticismo. En este caso, el suceso fue la primera guerra mundial, en la que algunos anarquistas querían apoyar a los aliados contra Alemania, mientras que otros preferían mantenerse al margen.

Todo esto hacía que las huelgas organizadas por la CNT fuesen de poca eficiencia y, consecuentemente, fueron rápida y fácilmente reprimidas por las autoridades. En esas circunstancias llegó el año 1917. El año de la espantada de los parlamentarios catalanes, el año de las Juntas de Defensa y la expresión clara del poder militar en España; y, en el mundo obrero, el año de la huelga general patrocinada por el PSOE. Un año antes, los dos más punteros dirigentes del anarquismo, Salvador Seguí y Ángel Pestaña, habían firmado un acuerdo de colaboración con la UGT; esto implicó al anarcosindicalismo en la huelga general, una huelga revolucionaria que buscaba subvertir el Estado para implantar, teóricamente, un régimen marxista; razón por la cual la alianza fue amargamente criticada por muchos miembros de la CNT.

Seguí, un dirigente posibilista y reformista, no creía en la viabilidad de la CNT por sí sola y, por eso, lejos de arredrarse con las críticas recibidas, comenzó a defender la necesidad de que CNT y UGT se fusionasen. Para la mayoría de los anarquistas, sin embargo, esa fusión era lo que en realidad habría sido: una absorción, y por eso la rechazaban de plano. Estas dos visiones se enfrentaron en el congreso del Teatro de la Comedia de Madrid, en 1919; congreso que se saldó con la victoria de los esencialistas. En ese momento, sin embargo, los anarquistas, probablemente muy influidos por los argumentos de Seguí en el sentido de que no podían seguir solos, así como por el enorme prestigio que entonces tenía entre los obreristas la revolución rusa, decidieron adherirse provisionalmente a la internacional comunista. Un movimiento que parece extraño visto desde el balcón del futuro, pero que no lo es tanto. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la revolución rusa, en 1919, estaba lejos de ser lo que fue después, esto es: un monopolio bolchevique. En ese momento, todavía había muchos anarquistas luchando brazo con brazo con los revolucionarios marxistas. Por otro lado, hay que recordar que comunismo y anarquismo, en realidad, propugnan lo mismo: una sociedad sin clases, aunque unos se apliquen a conseguirla demasiado pronto, y los otros siempre la estén aplazando.

A finales de la segunda década del siglo XX, en realidad, las fronteras entre socialismo y anarquismo no estaban del todo claras y, como consecuencia, en la CNT había grandes admiradores de la revolución rusa. Un grupo de éstos, de hecho, viajó a Rusia y allí formalizó la integración de la CNT española en la Tercera Internacional; algo para lo que no tenían ni mandato ni poderes. En 1922, sin embargo, la CNT, después de la deriva clara tomada por la revolución rusa como régimen único del comunismo único, decretó, en su reunión de Zaragoza, su total separación de la Internacional y su adhesión a la nueva internacional sindicalista de la AIT, que se crearía a finales de ese mismo año.

A pesar de esta decisión tan importante, en Zaragoza quedó claro que la visión posibilista de quienes creían que la CNT tenía que ir a la fusión con la UGT seguía presente en la organización. Una ponencia elaborada por Seguí, Pestaña, Juan Peiró y Josep Viadiu, venía a decir que la CNT no podía permanecer en una pureza apolítica, pues, mal que le pesase, era una organización de esencia política. El fondo de la cuestión era la idea de estos sindicalistas en el sentido de que lo que había que intentar era acordar con los gobiernos, en lugar de intentar derribarlos.

Es en este contexto en el que hay que entender la era del pistolerismo, de la que ya me he ocupado en este blog. El pistolerismo fue, por supuesto, el estallido sin remisión de las animadversiones entre una clase obrera y una clase patronal catalanas totalmente renuentes a cualquier tipo de acuerdo o componenda. Pero fue otra cosa mucho más importante para el argumentario que estamos desarrollando en estas notas. Fue el desprestigio de las teorías de Seguí y de Pestaña. Las cosas que pasaron durante aquellos años de hierro, entre ellas la reclusión de Seguí, no hicieron sino confirmar, a los ojos de los anarquistas, que el Estado no estaba en disposición de pactar nada; que todas las ofertas de su dirigente, el Noi del Sucre, eran tonterías y conceptos falsos. En realidad, en buena parte la reclusión de Seguí fue una jugada inteligente, que lo mantuvo lejos de las calles durante unos meses muy duros. Sin embargo, finalmente tuvo que ser liberado, y su liberación lo llevó a la muerte por asesinato. Una muerte que le dio los argumentos definitivos al esencialismo anarquista.

La dictadura militar del general Miguel Primo de Rivera nació con la intención inequívoca de ilegalizar a la CNT. Algunos de los principales prohombres de aquel régimen habían estado, de una manera o de otra, implicados en los años del pistolerismo; y, aparentemente, habían llegado a la conclusión de que la única salida era tomar partido por los patronos e ilegalizar el movimiento anarcosindicalista. Por lo demás, la actuación de la CNT durante todo el año 1923, generando un auténtico rosario de huelgas que es una de las claves para entender por qué los catalanes aplaudieron con las orejas cuando su capitán general tomó el poder, no hizo sino alimentar el fenómeno. Además, para cuando el régimen ilegalizó a la CNT, ésta ya había decidido disolverse. En fecha tan temprana como diciembre de 1923, en Granollers, los anarquistas, en efecto, habían decidido pasar a la clandestinidad incluso en el supuesto de que el régimen decidiese pastelear con ellos.

La CNT se hundió en el mar porque podía hacerlo. Tenía esa capacidad o, si lo preferís, estaba diseñada del tal manera que era casi igual de eficiente por debajo que por encima de la superficie. Un anarquista, por definición, aborrece las estructuras jerarquizadas y centralizadas. Fue mirando a los anarquistas que los comunistas inventaron el término “centralismo democrático”; acuñarlo fue una manera de afirmar que el anarquismo erraba, y que se podían crear estructuras de partido centralizadas que fuesen, a pesar de ello, democráticas. Así las cosas, la CNT es lo más parecido que se puede encontrar en el mundo político o sindical a esos dibujos animados que a veces se ven en anuncios de televisión, en los que se ve la silueta de un pez grande hecho de peces pequeños. La CNT era muy difícil de matar porque, en la práctica, el sintagma “la CNT” designaba muchas cosas diferentes.

No por casualidad el sindicato anarquista es una confederación, y el socialista una Unión o federación. La célula sindical básica anarquista era el sindicato de ramo, dividido en secciones por oficio (por ejemplo: sindicato de hostelería, dividido en secciones de camareros, cocineros, etc.) Cada sección, formada lógicamente por trabajadores de diversas empresas (cocineros de diversos restaurantes, por ejemplo) elegía una junta de sección que los representaría (además, y éste es un elemento importante, de gestionar sus fondos, por ejemplo, su caja de resistencia: quien descentraliza la capacidad económica, descentraliza el poder, pues el poder reside, en gran medida, en quién tiene la pasta). Todas las secciones de una determinada localidad formarían una junta local de sindicato o de ramo. Pero, además, en cada establecimiento donde había miembros del sindicato había un representante, entonces conocido como delegado de taller. Este delegado de taller era la figura más cercana que tenía la CNT a un miembro de comité de empresa. En tiempos de legalidad, sus funciones fundamentales era recaudar las cuotas y ser el interlocutor del empresario en la negociación de cualquier conflicto. En tiempos de clandestinidad, era el enlace entre el establecimiento donde trabajaba y la sección o la junta local.

De esta manera se generaba la unión bottom-up, o sea, desde abajo: se creaban las secciones. Eran estas secciones las que se unían en un sindicato. Y era este sindicato el que decidía unirse en una Federación local de sindicatos. Esto es: los cocineros creaban su sección, luego elegían libremente integrarse en el Sindicato de Hostelería de su ciudad, el cual elegía libremente integrarse en la federación de sindicatos de esa ciudad (provincia, región...) Pero todas esas piezas eran soberanas. Nadie podía imponerles el cumplimiento de una decisión que no apoyasen.

En tiempos de legalidad, todas estas organizaciones acababan por crear un Comité Nacional. Una cosa curiosa, sin embargo, es que la única decisión que tomaba esa reunión de sindicatos era el lugar de residencia de dicho Comité, no los miembros. Una vez decidido el lugar de residencia, los sindicatos de dicho lugar eran lo que se asumían la responsabilidad de “dotar” el Comité Nacional con miembros.

Esta estructura, extraordinariamente autónoma y que garantizaba que nadie tuviese todos los votos y que las cajas fuertes estuviesen muy repartidas, era extraordinariamente eficiente para una organización constantemente presionada por la actividad de las autoridades. Y, en tiempos de clandestinidad, lograba ser incluso más ágil, puesto que, cuando la CNT era ilegal, el Comité Nacional desaparecía, siendo sustituido por el pleno nacional de regionales, es decir, la reunión de los dirigentes de los sindicatos de cada región. De esta manera, cuando un Estado burgués decidía perseguir a los anarquistas, pasaba, de tener que perseguir a unos miembros de un órgano más o menos centralizado, el Comité Nacional, residente en una sola ciudad de España y muchos de los cuales, probablemente, estaban fichados; a tener que perseguir a una nebulosa de dirigentes fácilmente intercambiables (a un sindicato regional le costaba menos reunirse para nombrar nuevos representantes si los existentes caían detenidos) y dispersos por todo el país. La organización, de hecho, en una situación comprometida dejaba de necesitar reuniones y congresos para tomar decisiones.


viernes, diciembre 30, 2022

La hoja roja bolchevique (33): Gorvachev versus Romanov

 El chavalote que construyó la Peineta de Novoselovo

Un fracaso detrás de otro
El periplo moldavo
Bajo el ala de Nikita Kruschev
El aguililla de la propaganda
Ascendiendo, pero poco
A la sombra del político en flor
Cómo cayó Kruschev (1)
Cómo cayó Kruschev (2)
Cómo cayó Kruschev (3)
Cómo cayó Kruschev (4)
En el poder, pero menos
El regreso de la guerra
La victoria sobre Kosigyn, Podgorny y Shelepin
Spud Webb, primer reboteador de la Liga
El Partido se hace científico
El simplificador
Diez negritos soviéticos

Konstantin comienza a salir solo en las fotos
La invención de un reformista
El culto a la personalidad
Orchestal manoeuvres in the dark
Cómo Andropov le birló su lugar en la Historia a Chernenko
La continuidad discontinua
El campeón de los jetas
Dos zorras y un solo gallinero
El sudoku sucesorio
El gobierno del cochero
Chuky, el muñeco comunista
Braceando para no ahogarse
¿Quién manda en la política exterior soviética?
El caso Bitov
Gorvachev versus Romanov


En julio de 1984, y no era la primera vez, Chernenko enfermó de seriedad. De hecho, su enfermedad fue tan prolongada que el Partido incluso ofreció explicaciones públicas de su ausencia total de la luz pública. Fue un movimiento racional, puesto que el secretismo reciente alrededor de la muerte de Andropov habría provocado la interpretación del silencio como la confirmación de su muerte que, sin embargo, no se había producido. Eso sí, la nota oficial se limitaba a informar de que el secretario general había dejado Moscú el día 15 de julio para descansar.

miércoles, diciembre 28, 2022

La hoja roja bolchevique (32): El caso Bitov

 El chavalote que construyó la Peineta de Novoselovo

Un fracaso detrás de otro
El periplo moldavo
Bajo el ala de Nikita Kruschev
El aguililla de la propaganda
Ascendiendo, pero poco
A la sombra del político en flor
Cómo cayó Kruschev (1)
Cómo cayó Kruschev (2)
Cómo cayó Kruschev (3)
Cómo cayó Kruschev (4)
En el poder, pero menos
El regreso de la guerra
La victoria sobre Kosigyn, Podgorny y Shelepin
Spud Webb, primer reboteador de la Liga
El Partido se hace científico
El simplificador
Diez negritos soviéticos

Konstantin comienza a salir solo en las fotos
La invención de un reformista
El culto a la personalidad
Orchestal manoeuvres in the dark
Cómo Andropov le birló su lugar en la Historia a Chernenko
La continuidad discontinua
El campeón de los jetas
Dos zorras y un solo gallinero
El sudoku sucesorio
El gobierno del cochero
Chuky, el muñeco comunista
Braceando para no ahogarse
¿Quién manda en la política exterior soviética?
El caso Bitov
Gorvachev versus Romanov 


Chernenko se mostró, además, dispuesto a negociar otras cosas con los estadounidenses, como el despliegue de nuevos submarinos, o la prohibición de modernizar misiles balísticos que ya se hubieran desplegado. Fueron propuestas desarrolladas más para construir una imagen fuera de la URSS que dentro. Pero dentro también se conocieron. En mayo de 1984, Pravda publicó un artículo del general Ustinov que recuperaba las peores esencias de la Guerra Fría. Ustinov buscaba lo que consiguió: lanzarle al Departamento de Estado de Reagan el mensaje de que no contase con que las acciones de Chernenko tenían a todo el Politburo detrás.

lunes, diciembre 26, 2022

La hoja roja bolchevique (31): ¿Quién manda en la política exterior soviética?

El chavalote que construyó la Peineta de Novoselovo

Un fracaso detrás de otro
El periplo moldavo
Bajo el ala de Nikita Kruschev
El aguililla de la propaganda
Ascendiendo, pero poco
A la sombra del político en flor
Cómo cayó Kruschev (1)
Cómo cayó Kruschev (2)
Cómo cayó Kruschev (3)
Cómo cayó Kruschev (4)
En el poder, pero menos
El regreso de la guerra
La victoria sobre Kosigyn, Podgorny y Shelepin
Spud Webb, primer reboteador de la Liga
El Partido se hace científico
El simplificador
Diez negritos soviéticos

Konstantin comienza a salir solo en las fotos
La invención de un reformista
El culto a la personalidad
Orchestal manoeuvres in the dark
Cómo Andropov le birló su lugar en la Historia a Chernenko
La continuidad discontinua
El campeón de los jetas
Dos zorras y un solo gallinero
El sudoku sucesorio
El gobierno del cochero
Chuky, el muñeco comunista
Braceando para no ahogarse
¿Quién manda en la política exterior soviética?
El caso Bitov
Gorvachev versus Romanov 



Conforme los años de Chernenko fueron avanzando, la URSS entró en una gravísima crisis de suministros. La agricultura soviética, simplemente, se gripó. Fue el reflejo en el campo del estado general de corrupción, pasotismo y alcoholismo que se podía apreciar en la economía en general. Los salarios eran muy bajos y el nivel de vida putomiérdico. Si los analistas de turno se hubiesen fijado en estos datos, tal vez no les habría cogido tan por sorpresa la desintegración de la Unión que se iba a producir en muy pocos años.