El hundimiento
De Krebs a Demnin
El Brezal de Luneburgo
Patton
Ike resiste la tentación
El 8 de mayo, para
variar, fue en Londres un día brillante y soleado. La gente se
despertó nerviosa y azorada por las noticias y, nada más tomar la
manduca, a eso de la una de la tarde, comenzó a salir a la calle y a
concentrarse en las plazas y, sobre todo, en Whitehall. Las gentes
aplaudieron a rabiar cuando pasó por allí mismo un autobús que
había escrito en su lateral: Hitler missed this bus. En
varios puntos de la ciudad se habían situado estratégicamente unos
cuantos altavoces para trasnmitir la alocución radiada del primer
ministro. En los alrededores de Downing St había como 50.000
personas (siete millones y medio, según los organizadores).