El hundimiento
De Krebs a Demnin
El Brezal de Luneburgo
Patton
Ike resiste la tentación
Tras comunicar su rechazo a los acuerdos de Reims, los soviéticos decidieron preparar un compromiso nuevo con sus aliados occidentales. La firma producida en Reims, de la que sus medios de comunicación ni siquiera se hicieron eco, sería concebida como una especie de acto preliminar del definitivo, todavía no producido, que debería tener como sede la ciudad de Berlín. Eisenhower, cuando recibió la comunicación de Moscú, decidió aceptarla en aras de mantener un buen rollito entre aliados. En tal sentido, cablegrafió a Moscú su acuerdo con la propuesta; su propia disponibilidad de estar en Berlín en menos de 24 horas; y la inmediata comunicación al Alto Mando alemán de que debía designar representantes para la firma en la capital del Reich.