Borgoña, esa Historia que a menudo no se estudia
Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion
En busca de un acuerdo
La oportunidad ratisbonense
Si esto no se apaña, caña, caña, caña
Mühlberg
Horas bajas
El turco
Turcos y franceses, franceses y turcos
Los franceses, como siempre, macroneando
Las vicisitudes de una alianza contra natura
La sucesión imperial
El divorcio del rey inglés
El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo
De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide
El largo camino hacia el altar
Papá, yo no me quiero casar
Yuste
El enquistamiento del conflicto entre Francia y el emperador se hace bien patente de forma rápida. Una flota francesa se presenta en Nápoles y asedia la ciudad, aunque la eclosión de una epidemia le acaba aconsejando a los generales el levantamiento del sitio. La ofensiva francesa en Italia trae plena lógica en el aliado de facto que encuentran en ese teatro en la persona del Papa, para quien el principal objetivo, en ese momento, es debilitar el poder de Carlos en la península. El emperador, sin embargo, navega a favor de corriente. A estas alturas del tiempo, casi vencido el primer tercio del siglo XVI, ser el heredero de la corona castellana viene muy a cuento, por cuanto Carlos comienza a recibir un flujo de recursos desde América del que el resto de sus enemigos están hueros (salvo la Iglesia, claro, porque la Iglesia cobra en todas partes).