He dejado este post programado para que se publique el jueves 24 a las 10,30 horas de la mañana. Confío en el gobierno de Pedro Sánchez para que se cumplan las previsiones y, precisamente a esta hora, se esté procediendo a la exhumación de los restos de Francisco Franco en el Valle de los Caídos. Si no es así, la cosa es que no tengo posibles para parar el post; así pues, espero que Sánchez y yo mismo no estemos quedando, ahora mismo, a la altura del betún.
De Franco se ha escrito mucho en este blog; tanto, que, con 1.560 posts publicados, 69 tageados como franquismo y 70 como Guerra Civil, la verdad, resultaría muy difícil colocar aquí todas las referencias. Dicho esto, colocaré dos series que dediqué en su día al periplo del general ferrolano.
El primero de los textos es el que analizó el camino de Francisco Franco hasta que obtuvo el poder, y cómo se las ingenió para mantenerlo durante cuarenta años. No creas, no fue tan fácil como parece, aunque tampoco fue tan difícil como debería haber sido. Aquí enlazas con el vigésimo y último capítulo de la serie, desde el que puedes ir adonde quieras en la misma, pues todos los anteriores están enlazados allí. En la biblioteca, anyway, también te lo puedes bajar en pdf todo entero.
El segundo texto ya está más relacionado con la tumba, pues relata cómo Franco se acabó metiendo en ella. Es, por lo tanto, el relato de su enfermedad. Aparte de que en la biblioteca, de nuevo, tenéis el texto completo en pdf, también lo podéis leer entero pinchando aquí, pues lo publiqué en megapost.
Hala, como decimos en mi tierra, a rañala.
jueves, octubre 24, 2019
miércoles, octubre 23, 2019
Partos (7: Roma entra en la ecuación)
Otras partes sobre los partos
Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Mitrídates
El ocaso de la Siria seléucida
Y los escitas dijeron: you will not give, I'll take
Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Mitrídates
El ocaso de la Siria seléucida
Y los escitas dijeron: you will not give, I'll take
Bien, como dije, sigamos
contando un poco la petit histoire de los antiguos armenios.
lunes, octubre 21, 2019
Isabel al poder (7: La última trucha de Alfonso)
Otros escalones de esta escalera:
Enrique, el que a todos contentaba
El órdago de Pacheco/Mendoza
Nunca te fíes de un francés
El follón del matrimonio de Enrique y Juana
¿De qué murió Pedro Girón?
El órdago de Pacheco/Mendoza
Nunca te fíes de un francés
El follón del matrimonio de Enrique y Juana
¿De qué murió Pedro Girón?
Ese alguien que, en este caso,
consideró que no podía sacar más del bando en el que estaba y que, por lo
tanto, lo suyo era hacerle una oferta al otro bando, era, lógicamente, Pacheco.
A Pacheco, en el fondo, el éxito de la rebelión contra Enrique no le había
venido demasiado bien. Al unirse a la misma apellidos de muy elevada alcurnia
como los Enríquez o los Stúñiga, se imponía la necesidad de compartir el pastel
con unos tipos que llevaban siglos acostumbrados a ser unos auténticos
zampabollos. En cambio Pacheco, sobrino de un arzobispo y persona hecha a sí
misma, era un parvenu en el gotha del poder castellano, y, que diría
Julio Iglesias, lo sabía. Todos aquellos tipos con extensas heredades y
señoríos lo despacharían de un papirotazo el día que todo estuviese hecho; o,
como poco, a él le tocaría volver a ponerse a bailar para conseguir caerle bien
al rey Alfonso, como ya había hecho antes con Álvaro de Luna, con el rey Juan y
con el rey Enrique.
miércoles, octubre 16, 2019
Isabel al poder (6: ¿de qué murió Pedro Girón?)
Otros escalones de esta escalera:
Enrique, el que a todos contentaba
El órdago de Pacheco/Mendoza
Nunca te fíes de un francés
El follón del matrimonio de Enrique y Juana
El órdago de Pacheco/Mendoza
Nunca te fíes de un francés
El follón del matrimonio de Enrique y Juana
Tras arduas negociaciones, ambos
bandos contendientes en Castilla se encontraron en Coca para una conferencia
más. Uno de los temas fundamentales de aquellas discusiones fue el futuro de la
infanta Isabel. Ambas partes se encastillaron en sus posiciones pero,
finalmente, a base de presión y no levantarse nunca de la mesa (paciencia y saliva,
le dijo el elefante a la hormiga), el bando rebelde consiguió aparcar el
proyecto de boda portuguesa: Isabel se casaría con el hermano de Pacheco, Pedro
Girón, maestro de Calatrava. Toda una transacción, en todo caso: con esa boda,
la piedra que era Isabel tendería a caer del lado rebelde del tejado
castellano; pero al casarse con un medio pelo (Girón era maestre de la orden de
Calatrava, pero poco más), la niña se despedía de jugar un papel medio
importante en las querellas dinásticas castellanas. Pacheco y Girón
prometieron, a cambio, desactivar la rebelión y la guerra civil larvada.
Enrique, como siempre que se dejaba de rifar unas hostias, accedió encantado.
lunes, octubre 14, 2019
Partos (6: y los escitas dijeron: you will not give, I'll take)
Otras partes sobre los partos
Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Mitrídates
El ocaso de la Siria seléucida
Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Mitrídates
El ocaso de la Siria seléucida
En medio de la presión por
la invasión seléucida de sus territorios, y en momentos en los que Fraates se
encontró con la imposibilidad de allegar tropas suficientes entre los mismos
partos, el rey arsácida llamó en su ayuda a algunos mercenarios cercanos. Entre
los pueblos guerreros que tenía cerca, ninguno era tan guerrero ni tan
cohesionado como los escitas. Como ocurre siempre cuando hay un político de por
medio, los síntomas son de que Fraates les debió prometer a los escitas el oro
y el moro (que no tenía) a cambio de su ayuda.
miércoles, octubre 09, 2019
Isabel al poder (5: el follón del matrimonio de Enrique y Juana)
Otros escalones de esta escalera:
El Consejo Real de Castilla,
reunido en Segovia, consideró la carta de los nobles rebeldes a las ciudades
como un ultraje en toda regla, y exigió del rey un castigo ejemplar. Pero eso
era demasiado pedir para Enrique, el rey acomodaticio, que prefirió la
estrategia del avestruz. Eso sí, se avino a arreglar otra reunión con los
rebeldes, esta vez en la planicie entre Cigales y Cabezón. Este encuentro sí
que se produjo, y en el mismo el ciclotímico rey, siguiendo su guión vital, le
dijo a los rebeldes lo que querían oír: que exiliaría a Beltrán de la Cueva de
la Corte; que le devolvería la orden de Santiago a Alfonso; y que lo designaría
su heredero.
lunes, octubre 07, 2019
Padre nuestro
[Visto que ya había realizado en el pasado algunos posts sobre la materia, y que pienso seguir en la línea, he creado una etiqueta Liturgia para que los puedas encontrar con más facilidad].
El Padre nuestro, creo que en esto no hay duda ni extra ni intramuros de la creencia, es la oración número uno del cristiano. Como me dijo a mí mi preparador para la primera comunión, un buen cristiano puede cometer errores rezando el Señor Mío Jesucristo o incluso no sabérselo; pero no saberse el Padre nuestro es algo inconcebible. Ésta es una de las razones de que los cristianos viejos, en el sentido de que lo fuimos hace ya bastantes años, estemos hoy en inferioridad de condiciones, pues yo, cuando menos, ya no llegué a aprenderme la versión actual, que sin embargo he leído y encuentro gramaticalmente más civilizada.
El Padre nuestro, creo que en esto no hay duda ni extra ni intramuros de la creencia, es la oración número uno del cristiano. Como me dijo a mí mi preparador para la primera comunión, un buen cristiano puede cometer errores rezando el Señor Mío Jesucristo o incluso no sabérselo; pero no saberse el Padre nuestro es algo inconcebible. Ésta es una de las razones de que los cristianos viejos, en el sentido de que lo fuimos hace ya bastantes años, estemos hoy en inferioridad de condiciones, pues yo, cuando menos, ya no llegué a aprenderme la versión actual, que sin embargo he leído y encuentro gramaticalmente más civilizada.
miércoles, octubre 02, 2019
Mussolini (en digesto)
Hoy es mi cumpleaños. Así las cosas, puesto que en todo cumpleaños lo lógico es que haya regalos, os hago yo uno. A destiempo, fuera pues del ritmo normal de posts que guardamos en el blog, aquí tenéis un post de posts: la historia completa de Benito Mussolini, el dictador fascista de Italia. Se publicó en su día en pequeñas diócesis, pero aquí tenéis el obispado completo, por si queréis hacer una lectura reposada y continuada.
Debajo de la línea.
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Debajo de la línea.
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Partos (5: el ocaso de la Siria seléucida)
Otras partes sobre los partos
Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Mitrídates
Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Mitrídates
Los principios de Demetrio como prisionero de lo partos no
fueron buenos. Éstos decidieron pasearlo como un mono de feria por los
territorios de su dominio, para lanzarle a los habitantes el mensaje claro de
que buscar cualquier aliado contra el poder de los partos era muy mala idea.
Pero después de este tour un tanto humillante, no parecen haberlo tratado mal.
Le adjudicaron una residencia en Hircania, se le mantuvo su noble condición y
Mitrídates acabó, incluso, ofreciéndole la mano de una de sus hijas. Esta
intención nos viene a sugerir con mucha fuerza que es muy probable que
Mitrídates estuviese valorando la posibilidad de una expedición contra Siria,
algo en lo que disponer de un príncipe local que le fuese partidario y
estuviese ligado a él por lazos de sangre podía ser una ventaja interesante.
Sin embargo, Mitrídates no pudo llevar a cabo ese proyecto, si es que alguna
vez lo albergó. Poco después de capturar a Demetrio, cayó enfermo y se fue
consumiendo rápidamente hasta morir en el año 136 antes de Cristo, después de
38 años de reinado que habían colocado a los partos en primera fila de la
geopolítica de su área.
lunes, septiembre 30, 2019
Isabel al poder (4: nunca te fíes de un francés)
Otros escalones de esta escalera:
Enrique de Trastámara estaba en
la duda. Era mucho lo que le exigían su consejero y el arzobispo de Toledo;
pero, al mismo tiempo, también era mucho lo que le ofrecían. Presionado por las
circunstancias, el rey de Castilla accedió inicialmente a reconocer a Alfonso
como su heredero, desheredando por el camino a lo que le pudiera venir.
miércoles, septiembre 25, 2019
Isabel al poder (3: el órdago de Pacheco/Mendoza)
Otros escalones de esta escalera:
Enrique de Castilla podía ser algo tonto, que yo creo que lo era; pero no era gilipollas. Tenía ojos en la cara, dos, y orejas, también dos, a ambos lados del cráneo; y todo eso le servía para percatarse de movidas que ocurrían en su mundo. En 1457, ya lo hemos visto, tomó conscientemente la decisión de blindar el poder de su seudovalido, Juan Pacheco. Pero si hizo eso era porque tenía miedo. Miedo de que los nobles de Castilla hiciesen en su reinado la función que habían hecho los infantes de Aragón en la de su padre; y yo creo, aunque esto es percepción personal, que el Trastámara comparaba y, puesto que había llegado a conocer a Álvaro de Luna, probablemente pensaba que su Pacheco no le llegaba a aquél ni a la punta de los pelillos más bajos de su escroto.
lunes, septiembre 23, 2019
Partos (4: Mitrídates)
Otras partes sobre los partos
Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Esto último que he dicho al finalizar el capítulo anterior: que Mitrídates fue un excelente lector de los partidos geopolíticos de su área, lo digo porque una parte importante de la actitud del rey parto y de las cosas que hizo tiene que ver con la situación de su entorno más cercano. Los monarcas bactrianos que sucedieron a la pareja exitosa formada por Eutidemo y Demetrio heredaron su ambición imperialista, pero no supieron medir bien sus recursos, pues en las guerras que abrieron acabaron provocando un excesivo agotamiento de los recursos con que contaba el país.
Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Fraates y su hermano
Esto último que he dicho al finalizar el capítulo anterior: que Mitrídates fue un excelente lector de los partidos geopolíticos de su área, lo digo porque una parte importante de la actitud del rey parto y de las cosas que hizo tiene que ver con la situación de su entorno más cercano. Los monarcas bactrianos que sucedieron a la pareja exitosa formada por Eutidemo y Demetrio heredaron su ambición imperialista, pero no supieron medir bien sus recursos, pues en las guerras que abrieron acabaron provocando un excesivo agotamiento de los recursos con que contaba el país.
miércoles, septiembre 18, 2019
Partos (3: Fraates y su hermano)
Otras partes sobre los partos
Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Los súbditos de Seleuco
Tirídates y Artabano
Los partos vieron cómo Antíoco se hacía con su capital sin
siquiera presentarle batalla seria. Pero en eso no hicieron otra
cosa que demostrar que eran un pueblo de las montañas. En efecto,
las gentes que viven en lugares de complicada orografía suelen tener
siempre la misma táctica cuando son atacados por un enemigo
numeroso. Le dejan hacer, le dejan avanzar, buscando dos cosas:
primera, que se aleje de sus recursos, esto es que se implique en una
guerra que lógísticamente sea cada vez más complicada; y, segundo,
que se deba adentrar en el complicado perfil del terreno, lugares
donde las emboscadas son fáciles, donde con relativamente pocos
efectivos se puede tener la perspectiva de obtener victorias contra
ejércitos bien dotados.
lunes, septiembre 16, 2019
Isabel al poder (2: Enrique, el que a todos contentaba)
Otros escalones de esta escalera:
El reino no es para ti, bonita
El reino no es para ti, bonita
Enrique IV de Castilla fue coronado en Valladolid el 23 de julio de 1454. Era el suyo, a los ojos de quienes los tenían para juzgar la
situación política de Castilla, un reinado que tiraba a continuista. Enrique
tenía edad para haber sido contemporáneo de algunas de las gravísimas
escaramuzas civiles que enfrentaron al rey Juan con sus rivales aragoneses; de
hecho, en alguna movida se había implicado y había terminado como el gallo de
Morón; razón por la cual su mensaje central era el que preside este post: Keep calm and be the King.
miércoles, septiembre 11, 2019
Isabel al poder (1: el reino no es para ti, bonita)
Comienzo hoy otra nueva serie de posts, que discurrirá anchurosa y pacífica como el río Orontes junto al Tigris de la historia de los partos. Así, con la variación, tendréis, más o menos, cada semana una aportación de cada historia, con alguna que otra novedad que ando preparando. Esta serie va dedicada a la subida al poder de Isabel de Castilla, operación que, no hay que decirlo mucho, fue fundamental para la Historia de España tal y como la conocemos.
lunes, septiembre 09, 2019
Partos (2: Tirídates y Artabano)
Otras partes sobre los partos
Los súbditos de Seleuco
Los súbditos de Seleuco
Como suele ocurrir en estas circunstancias, cuando a Antíoco las
cosas se le complicaron, se le complicaron bien y a tope. El
principal de los problemas que tuvo fue que un sátrapa sirio, a base
de ejercer el poder como le daba la gana, acabó por ambicionar la
idea de ser él su propio rey, sin sometimientos ni leches. Hablamos
del griego Diodoto, gobernador todopoderoso de Bactria. Diodoto tuvo
el gesto que hoy, principalmente, nos sirve para conocer las
veleidades monarquistas de alguien, esto es, la acuñación de
monedas con su esfigie y, de hecho, estableció casi sin problemas su
propio poder sobre Bactria, ya que en las satrapías apenas había,
por así decirlo, estructuras de poder federal. En el fondo, es
bastante lógico que la disgregación de aquella gran Siria, por
llamarla de alguna manera, comenzase por Bactria, pues era ésta una
satrapía que había sido tratada con mano dulce por los persas,
siempre conocedores de las ínfulas independentistas de los
bactrianos.
miércoles, septiembre 04, 2019
Partos (1: los súbditos de Seleuco)
Todo el mundo que está algo versado en la Historia de Roma sabe que cuando la vieja tocahuevos interrumpió el paso de Julio hacia el Senado y le advirtió sobre los peligros derivados de los ictus de cuarzo, advertencia que Julio, que ya estaba algo teniente, entendió se refería a los idus de marzo, el valiente general y dictador avant la lettre estaba a punto de dejar Roma. Se iba en una expedición militar muy ambiciosa. El día que Marco Bruto y los de Palacagüina se cargaron al general al que habían dado una categoría con nombre de ensalada, varias legiones habían cruzado ya el Adriático y le esperaban en Asia Menor, convencidas de su victoria. Las crónicas nos dicen que el objetivo de César era someter, de una vez por todas, a los partos.
Varias veces le he preguntado a gente de mi entorno cómo imaginan a esos enemigos del romano. He podido comprobar que la visión general tiende a ver a los partos como probablemente eran entonces los miembros y miembras de otro pueblo que empezaba por p, los pictos. Esto es: tipos en taparrabo, infraevolucionados, brutales, montaraces y sucios. Los partos, sin embargo, estaban lejos de ser así. Eran, en buena parte, los herederos de las civilizaciones mesopotámicas que, no lo olvidamos, ya tenían cagaderos con chorrito cuando los romanos todavía se limpiaban el ojete con hojas de morera. La tradición nos dice que cuando el rey parto Orodes recibió la cabeza de su enemigo romano, Marco Licinio Craso, estaba en el teatro, asistiendo a la representación de una tragedia griega. Por mucho que la anécdota sea más que probablemente espuria, denota que a nadie extrañaba en el mundo antiguo que los partos estuviesen al cabo de la calle de los éxitos del Broadway ateniense. Por eso, porque los partos eran bastante más de lo que habitualmente pensamos, vamos a dedicarles algunos puntitos. Espero que os gusten.
Varias veces le he preguntado a gente de mi entorno cómo imaginan a esos enemigos del romano. He podido comprobar que la visión general tiende a ver a los partos como probablemente eran entonces los miembros y miembras de otro pueblo que empezaba por p, los pictos. Esto es: tipos en taparrabo, infraevolucionados, brutales, montaraces y sucios. Los partos, sin embargo, estaban lejos de ser así. Eran, en buena parte, los herederos de las civilizaciones mesopotámicas que, no lo olvidamos, ya tenían cagaderos con chorrito cuando los romanos todavía se limpiaban el ojete con hojas de morera. La tradición nos dice que cuando el rey parto Orodes recibió la cabeza de su enemigo romano, Marco Licinio Craso, estaba en el teatro, asistiendo a la representación de una tragedia griega. Por mucho que la anécdota sea más que probablemente espuria, denota que a nadie extrañaba en el mundo antiguo que los partos estuviesen al cabo de la calle de los éxitos del Broadway ateniense. Por eso, porque los partos eran bastante más de lo que habitualmente pensamos, vamos a dedicarles algunos puntitos. Espero que os gusten.
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lunes, septiembre 02, 2019
Dictionary wars
Qué: Dictionary wars. The American fight over the English language.
Quién: Peter Martin.
Dónde: Princeton University Press.
Cuánto: 22,86 euros en el Kindle.
Calificación: 8,5 sobre 10.
Llevo toda la vida estudiando inglés. Desde que Miss Susan, el día de su primera clase, me enseñó, a mí y a mis compañeros, que para pedir permiso para salir del aula debía decir may I go to the toilet?, hasta el día presente, no he dejado de estudiarlo. Hace ya mucho tiempo que no lo hago por necesidad; de una de las paredes de mi despacho cuelga un papel que me certifica como bilingüe, y eso es bastante más de lo que necesito para mi vida. Lo sigo estudiando, sin embargo, porque me gusta. O mejor debería decir, me encanta.
Hay otra característica en mi aprendizaje: no he usado la inmersión. De chaval, los veranos en Bradford no eran para mí; si no podíamos pagar una puta cena en un restaurante de la playa de Santa Cristina, menos íbamos a poder pagar un verano en otro país. Las facilidades que aporta la inmersión para un idioma las suplí con estudio y con lectura. Y, la verdad, no me arrepiento. El aprendizaje por inmersión es como la experiencia del usuario de un software; pero el aprendizaje sistemático es como la experiencia de un ingeniero informático. Te ayuda a entender no sólo el idioma, sino cómo funciona. Por qué es así. Es una dimensión más dura pero, a la larga, intelectualmente mucho más venturosa. Hablar un idioma y entender un idioma son cosas diferentes. Lo primero, bueno, puedes llegar a conseguirlo en una vida; para lo segundo, siempre te quedarán pasos pendientes.
Hay otra cosa importante respecto de los idiomas que los, digámoslo de forma políticamente correcta, residentes en España conocemos bien: su dimensión política. La lengua, además de un vehículo de comunicación y de una herramienta para la transmisión de la belleza o del horror, puede ser un arma. Algo que se blande y se lanza contra los adversarios. Como digo, en España sabemos muy bien de qué va esto, nosotros que hemos inventado, en varios estatutos de autonomía (y ante la complicidad de la clase política patria sin excepciones) ese meconio que llamamos "lengua propia". Ése que hace que, legalmente, un gallego pueda decir que el español o castellano es oficial en Galicia, pero que la lengua propia de un gallego es el gallego.
Cualquier persona que atienda a las noticias de la prensa sobre la inmersión lingüística y sus conflictos sabe que la lengua no es un actor neutral en los enfrentamientos políticos. Al mismo tiempo, sin embargo, tal vez le dé por pensar que el inglés, ese idioma imperial que ha trepado en los últimos trescientos años al pedestal donde antes estuvieron el francés, el latín o el griego, el pedestal al que se sube la koiné, la lengua franca de referencia de los comerciantes y de los soldados; el inglés, digo, está por encima de todo eso. Sufre, sí, los embates del gaélico, del galés, del hindi y de todas las lenguas que algún día colonizó; pero como tal lengua no tiene vis política.
Si estás en este error, este libro te sacará de él.
Dictionary wars cuenta, en paralelo o más bien mezcladas, tres historias. La primera de ellas es la historia de cómo los primeros americanos, las primeras generaciones de habitantes de los Estados Unidos que estrenaron nación y proyecto común, lógicamente obsesionados con distinguirse de la metrópoli con la que, la verdad, no terminaron muy bien, también quisieron distinguirse en materia de lenguaje. Como sabe cualquiera que vea pelis en versión original, ingleses y estadounidenses hablan el mismo idioma, pero lo hablan de forma muy diferente. Una de las conclusiones que yo saco de la lectura de este libro es que esa distancia debía de ser mucho mayor, y mucho más perceptible, a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Hay una razón para ello, y es que a nadie se le escapa que el perfil socio-educativo medio del estadounidense era, probablemente, mucho más bajo que el del inglés. Estados Unidos, un país de aluvión que, por mucho que ahora se deje llevar por la tendencia de considerar que los americanos sólo deben hablar inglés, tuvo que regular en las leyes de varios Estados, durante todo el siglo XIX, que fuesen oficialmente utilizados idiomas como el español o el alemán porque para amplísimas minorías de entre sus habitantes era lo único que hablaban; América, digo, no se forjó en aquellos tiempos mediante la llegada masiva de ingenieros, profesores de filosofía y neurocirujanos, sino a base de italianos, irlandeses, alemanes, mexicanos y chinos básicamente hambrientos, que aprendían (o no) a hablar inglés o ya lo traían de serie, pero pronunciándolo y usándolo de formas muy diversas. El corolario, en el mundo anglosajón, de un idioma entregado para ser gestionado por un colectivo de habitantes inicialmente de muy baja extracción social es el acento australiano que, en ocasiones, se parece más al checo coloquial que al inglés que exhibe John Cleese en A fish called Wanda.
Traigo a colación el tema de Australia porque, exactamente igual que hoy en día los australianos se muestran orgullosos de sus antepasados ladrones y asesinos, y no pocos de ellos los rastrean con pasión en su árbol genealógico, Estados Unidos levantó y agitó la bandera del inglés hablado por los americanos contra la pureza (bueno, pureza...) del inglés de Inglaterra. E impulsó un proceso planificado de distinción idiomática, un proceso algunos de cuyos apóstoles llegaron a decir, en aquel siglo XIX, que llegaría a ser tan profundo que algún día el inglés de Inglaterra y el de Estados Unidos llegarían a ser idiomas diferentes. Contemplaban con ilusión la posibilidad de que, algún día, a un hablante de York y a otro de Dallas les fuese imposible entenderse (aunque, bueno, reconozcamos que, tal vez, York y Dallas son dos ejemplos demasiado extremos).
El idioma, pues, fue para los estadounidenses un arma arrojadiza, y las escuelas de los Estados Unidos, su campo de batalla. Todo el mundo que ha estudiado inglés sabe que la pronunciación es una carallada del huevo. Es un problema para los estudiantes extranjeros, pero no es un problema menor para los educandos, sobre todo para los más jóvenes; por eso los angloparlantes son tan dados a esos torneos escolares de deletreo, ésos que borda Lisa Simpson; torneos que, la verdad, celebrados en España serían básicamente una gilipollez. Hace ya muchos años, un vicepresidente de los Estados Unidos (quiero recordar que era Dan Quayle, que lo fue de Jordi Bush padre) hizo el ridículo en una visita electoral a una escuela porque, después de que un niño pequeñito había escrito en la pizarra potato, él tomó la tiza y le corrigió escribiendo potatoe y, claro, la cagó. La verdad, para llegar a ser vicepresidente tampoco hay que ser muy listo, pero la anécdota revela bien, creo, el constante conflicto que experimentan los angloparlantes con un idioma que es capaz hasta de colocar el mismo conjunto de fonemas dos veces en la misma palabra, y pronunciarlos de forma diferente (snowplow).
Estados Unidos resolvió ganarle la partida al inglés original con su nuevo inglés en las escuelas. Y, por eso, durante sobre todo la primera mitad del siglo XIX, en aquel país se vendrían por cientos, por cientos de miles, por millones, los diccionarios escolares, las gramáticas y las guías de deletreo o spelling. El país tenía prisa por conseguir que sus infantes asumiesen que from es out of, y tantas otras diferencias, sutiles o no tan sutiles. Pero no era, o no era sólo, un proyecto educativo; era una guerra de posiciones.
Ésta es la primera historia que cuenta el libro. La segunda, más importante, es la vida y obra de Noah Webster, probablemente el creador del diccionario de inglés (americano) más famoso de la Historia; la vida, la obra, y la medida en la que Webster se implicó en este proyecto nacionalista, que hizo suyo y, de hecho, intentó, si no monopolizar (que, la verdad, le habría gustado), sí por lo menos liderar.
Webster se ha convertido en una autoridad y, por ello, lo más probable es que, al empezar a leer el libro, uno se prepara para conocer la historia de un hombre decididamente por encima de los demás, capaz de una erudición muy superior a la de otros hombres de su tiempo. Pero la verdad es que no es así. Dictionary wars tiene la gran virtud de presentarnos a Noah Webster en toda su autenticidad, con sus pros y sus contras, sus muchas luchas y sus incontables sombras. Ante nosotros aparece un hombre para el cual, la verdad, y ésta es una opinión mía, tal vez la labor que se cargó sobre las espaldas lo sobrepasaba; sobre todo porque da todas la impresión de que Webster era mucho peor etimologista de lo que debería haber sido para afrontar la labor de hacer un diccionario definitivo de inglés americano. Además, fue fuertemente criticado por sus propuestas de simplificación ortográfica. Siendo, además, Webster persona de poca inteligencia de negocios, y siendo la labor de publicar diccionarios completos bastante arriesgada por los costes que entonces comportaba, fue hombre que vivió gran parte de su vida en situaciones un tanto comprometidas y, de hecho, tuvo que ser su yerno, Chauncey Goodrich quien, tras la primera publicación del Gran Diccionario, le sacase leche a aquella ubre comprándole los derechos de las ediciones resumidas (que fueron las que se vendieron para los colegios).
El punto más complicado en la vida de Webster llegó en ese momento que se conoció como la guerra de los diccionarios, que da título al libro, y que es la tercera historia del mismo: su enfrentamiento con Joseph Emerson Worcester. Worcester había sido el revisor del Gran Diccionario de Webster en el proyecto de resumirlo y reducirlo, un trabajo que al parecer hizo con elevadas cotas de calidad; pero, en todo caso, ya cuando aceptó el trabajo de la revisión estaba decidido a crear su propio diccionario. La edición, por parte de Worcester, de esta obra, abrió una zanja entre ambos autores, un enfrentamiento que, en el fondo, estaba causado por el diferente punto de vista que tenían: Worcester, menos temerario, era, digamos, conservador, tendente a mantener en muchos casos la vieja pronunciación y ortografía de las palabras; mientras que Webster, aplicado a su labor de americanizar el inglés al máximo, era partidario de hacer muchos cambios.
Cuando Worcester sacó su diccionario y sus obras escolares, Webster se sintió directamente atacado y, primero sin dar la cara, después ya firmando cartas con su nombre, comenzó a atacar a Worcester en la prensa, acusándolo de haberle plagiado en centenares de lemas de su diccionario. De repente, pues, una parcela del saber, terreno en el que es de esperar la colaboración entre expertos, se convirtió en un campo de batalla. Una guerra cuya meticulosa crónica se hace en este libro.
Con todo, los ataques que Webster alcanzó a poder hacer antes de morir acabaron por ser poca cosa. A su muerte, y cuando el legado intelectual de Webster quedó básicamente en manos de Goodrich, es cuando entran a jugar los hermanos Merrian, editores responsables de que hoy al diccionario se lo conozca como Merrian-Webster. Con la intervención de Charles y George Merrian, el enfrentamiento adquiere otra escala porque los editores están mucho menos preocupados por el fondo intelectual de la discusión, y más con conseguir el descrédito de Worcester a la mayor gloria de las ventas de sus Webster. En este punto el libro, en toda su segunda mitad pues, se convierte en una pastoral americana en toda su extensión, un enfrentamiento entre mercaderes y sabios en cuyo fondo está lo de siempre (lo siempre, sí lo de siempre. La pasta. Es que no aprendes...) Es un momento en el que el libro adquiere una tensión inesperada, un tono diferente; que es, precisamente, lo que consigue que el relato buscado sea integral, completo.
Nos encontramos, en suma, ante un libro entretenido que, sin embargo, no por ello deja de desplegar una interesante y exigente investigación histórica. Reconozco que el tema es un tanto elitista (sin ir más lejos, a todos aquéllos de mis lectores que no dominen la angloparla les resbalará, lógicamente); pero es interesante y, como he dicho, está muy bien escrito. Lo recomiendo porque aporta esa cosa que a mí tanto me gusta, que es cuando abres un libro que cuenta cosas sobre algo de lo que no sabes absolutamente nada y, más pronto que tarde, la historia te cautiva.
Además, ejem, no es por dar por culo, pero es que yo tengo un Webster de 1848, de los que monitorizó Goodrich y todavía no editaron los Webster. Y, si no me crees, checa, como dicen los latinos:
Hay otra cosa importante respecto de los idiomas que los, digámoslo de forma políticamente correcta, residentes en España conocemos bien: su dimensión política. La lengua, además de un vehículo de comunicación y de una herramienta para la transmisión de la belleza o del horror, puede ser un arma. Algo que se blande y se lanza contra los adversarios. Como digo, en España sabemos muy bien de qué va esto, nosotros que hemos inventado, en varios estatutos de autonomía (y ante la complicidad de la clase política patria sin excepciones) ese meconio que llamamos "lengua propia". Ése que hace que, legalmente, un gallego pueda decir que el español o castellano es oficial en Galicia, pero que la lengua propia de un gallego es el gallego.
Cualquier persona que atienda a las noticias de la prensa sobre la inmersión lingüística y sus conflictos sabe que la lengua no es un actor neutral en los enfrentamientos políticos. Al mismo tiempo, sin embargo, tal vez le dé por pensar que el inglés, ese idioma imperial que ha trepado en los últimos trescientos años al pedestal donde antes estuvieron el francés, el latín o el griego, el pedestal al que se sube la koiné, la lengua franca de referencia de los comerciantes y de los soldados; el inglés, digo, está por encima de todo eso. Sufre, sí, los embates del gaélico, del galés, del hindi y de todas las lenguas que algún día colonizó; pero como tal lengua no tiene vis política.
Si estás en este error, este libro te sacará de él.
Dictionary wars cuenta, en paralelo o más bien mezcladas, tres historias. La primera de ellas es la historia de cómo los primeros americanos, las primeras generaciones de habitantes de los Estados Unidos que estrenaron nación y proyecto común, lógicamente obsesionados con distinguirse de la metrópoli con la que, la verdad, no terminaron muy bien, también quisieron distinguirse en materia de lenguaje. Como sabe cualquiera que vea pelis en versión original, ingleses y estadounidenses hablan el mismo idioma, pero lo hablan de forma muy diferente. Una de las conclusiones que yo saco de la lectura de este libro es que esa distancia debía de ser mucho mayor, y mucho más perceptible, a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Hay una razón para ello, y es que a nadie se le escapa que el perfil socio-educativo medio del estadounidense era, probablemente, mucho más bajo que el del inglés. Estados Unidos, un país de aluvión que, por mucho que ahora se deje llevar por la tendencia de considerar que los americanos sólo deben hablar inglés, tuvo que regular en las leyes de varios Estados, durante todo el siglo XIX, que fuesen oficialmente utilizados idiomas como el español o el alemán porque para amplísimas minorías de entre sus habitantes era lo único que hablaban; América, digo, no se forjó en aquellos tiempos mediante la llegada masiva de ingenieros, profesores de filosofía y neurocirujanos, sino a base de italianos, irlandeses, alemanes, mexicanos y chinos básicamente hambrientos, que aprendían (o no) a hablar inglés o ya lo traían de serie, pero pronunciándolo y usándolo de formas muy diversas. El corolario, en el mundo anglosajón, de un idioma entregado para ser gestionado por un colectivo de habitantes inicialmente de muy baja extracción social es el acento australiano que, en ocasiones, se parece más al checo coloquial que al inglés que exhibe John Cleese en A fish called Wanda.
Traigo a colación el tema de Australia porque, exactamente igual que hoy en día los australianos se muestran orgullosos de sus antepasados ladrones y asesinos, y no pocos de ellos los rastrean con pasión en su árbol genealógico, Estados Unidos levantó y agitó la bandera del inglés hablado por los americanos contra la pureza (bueno, pureza...) del inglés de Inglaterra. E impulsó un proceso planificado de distinción idiomática, un proceso algunos de cuyos apóstoles llegaron a decir, en aquel siglo XIX, que llegaría a ser tan profundo que algún día el inglés de Inglaterra y el de Estados Unidos llegarían a ser idiomas diferentes. Contemplaban con ilusión la posibilidad de que, algún día, a un hablante de York y a otro de Dallas les fuese imposible entenderse (aunque, bueno, reconozcamos que, tal vez, York y Dallas son dos ejemplos demasiado extremos).
El idioma, pues, fue para los estadounidenses un arma arrojadiza, y las escuelas de los Estados Unidos, su campo de batalla. Todo el mundo que ha estudiado inglés sabe que la pronunciación es una carallada del huevo. Es un problema para los estudiantes extranjeros, pero no es un problema menor para los educandos, sobre todo para los más jóvenes; por eso los angloparlantes son tan dados a esos torneos escolares de deletreo, ésos que borda Lisa Simpson; torneos que, la verdad, celebrados en España serían básicamente una gilipollez. Hace ya muchos años, un vicepresidente de los Estados Unidos (quiero recordar que era Dan Quayle, que lo fue de Jordi Bush padre) hizo el ridículo en una visita electoral a una escuela porque, después de que un niño pequeñito había escrito en la pizarra potato, él tomó la tiza y le corrigió escribiendo potatoe y, claro, la cagó. La verdad, para llegar a ser vicepresidente tampoco hay que ser muy listo, pero la anécdota revela bien, creo, el constante conflicto que experimentan los angloparlantes con un idioma que es capaz hasta de colocar el mismo conjunto de fonemas dos veces en la misma palabra, y pronunciarlos de forma diferente (snowplow).
Estados Unidos resolvió ganarle la partida al inglés original con su nuevo inglés en las escuelas. Y, por eso, durante sobre todo la primera mitad del siglo XIX, en aquel país se vendrían por cientos, por cientos de miles, por millones, los diccionarios escolares, las gramáticas y las guías de deletreo o spelling. El país tenía prisa por conseguir que sus infantes asumiesen que from es out of, y tantas otras diferencias, sutiles o no tan sutiles. Pero no era, o no era sólo, un proyecto educativo; era una guerra de posiciones.
Ésta es la primera historia que cuenta el libro. La segunda, más importante, es la vida y obra de Noah Webster, probablemente el creador del diccionario de inglés (americano) más famoso de la Historia; la vida, la obra, y la medida en la que Webster se implicó en este proyecto nacionalista, que hizo suyo y, de hecho, intentó, si no monopolizar (que, la verdad, le habría gustado), sí por lo menos liderar.
Webster se ha convertido en una autoridad y, por ello, lo más probable es que, al empezar a leer el libro, uno se prepara para conocer la historia de un hombre decididamente por encima de los demás, capaz de una erudición muy superior a la de otros hombres de su tiempo. Pero la verdad es que no es así. Dictionary wars tiene la gran virtud de presentarnos a Noah Webster en toda su autenticidad, con sus pros y sus contras, sus muchas luchas y sus incontables sombras. Ante nosotros aparece un hombre para el cual, la verdad, y ésta es una opinión mía, tal vez la labor que se cargó sobre las espaldas lo sobrepasaba; sobre todo porque da todas la impresión de que Webster era mucho peor etimologista de lo que debería haber sido para afrontar la labor de hacer un diccionario definitivo de inglés americano. Además, fue fuertemente criticado por sus propuestas de simplificación ortográfica. Siendo, además, Webster persona de poca inteligencia de negocios, y siendo la labor de publicar diccionarios completos bastante arriesgada por los costes que entonces comportaba, fue hombre que vivió gran parte de su vida en situaciones un tanto comprometidas y, de hecho, tuvo que ser su yerno, Chauncey Goodrich quien, tras la primera publicación del Gran Diccionario, le sacase leche a aquella ubre comprándole los derechos de las ediciones resumidas (que fueron las que se vendieron para los colegios).
El punto más complicado en la vida de Webster llegó en ese momento que se conoció como la guerra de los diccionarios, que da título al libro, y que es la tercera historia del mismo: su enfrentamiento con Joseph Emerson Worcester. Worcester había sido el revisor del Gran Diccionario de Webster en el proyecto de resumirlo y reducirlo, un trabajo que al parecer hizo con elevadas cotas de calidad; pero, en todo caso, ya cuando aceptó el trabajo de la revisión estaba decidido a crear su propio diccionario. La edición, por parte de Worcester, de esta obra, abrió una zanja entre ambos autores, un enfrentamiento que, en el fondo, estaba causado por el diferente punto de vista que tenían: Worcester, menos temerario, era, digamos, conservador, tendente a mantener en muchos casos la vieja pronunciación y ortografía de las palabras; mientras que Webster, aplicado a su labor de americanizar el inglés al máximo, era partidario de hacer muchos cambios.
Cuando Worcester sacó su diccionario y sus obras escolares, Webster se sintió directamente atacado y, primero sin dar la cara, después ya firmando cartas con su nombre, comenzó a atacar a Worcester en la prensa, acusándolo de haberle plagiado en centenares de lemas de su diccionario. De repente, pues, una parcela del saber, terreno en el que es de esperar la colaboración entre expertos, se convirtió en un campo de batalla. Una guerra cuya meticulosa crónica se hace en este libro.
Con todo, los ataques que Webster alcanzó a poder hacer antes de morir acabaron por ser poca cosa. A su muerte, y cuando el legado intelectual de Webster quedó básicamente en manos de Goodrich, es cuando entran a jugar los hermanos Merrian, editores responsables de que hoy al diccionario se lo conozca como Merrian-Webster. Con la intervención de Charles y George Merrian, el enfrentamiento adquiere otra escala porque los editores están mucho menos preocupados por el fondo intelectual de la discusión, y más con conseguir el descrédito de Worcester a la mayor gloria de las ventas de sus Webster. En este punto el libro, en toda su segunda mitad pues, se convierte en una pastoral americana en toda su extensión, un enfrentamiento entre mercaderes y sabios en cuyo fondo está lo de siempre (lo siempre, sí lo de siempre. La pasta. Es que no aprendes...) Es un momento en el que el libro adquiere una tensión inesperada, un tono diferente; que es, precisamente, lo que consigue que el relato buscado sea integral, completo.
Nos encontramos, en suma, ante un libro entretenido que, sin embargo, no por ello deja de desplegar una interesante y exigente investigación histórica. Reconozco que el tema es un tanto elitista (sin ir más lejos, a todos aquéllos de mis lectores que no dominen la angloparla les resbalará, lógicamente); pero es interesante y, como he dicho, está muy bien escrito. Lo recomiendo porque aporta esa cosa que a mí tanto me gusta, que es cuando abres un libro que cuenta cosas sobre algo de lo que no sabes absolutamente nada y, más pronto que tarde, la historia te cautiva.
Además, ejem, no es por dar por culo, pero es que yo tengo un Webster de 1848, de los que monitorizó Goodrich y todavía no editaron los Webster. Y, si no me crees, checa, como dicen los latinos:
lunes, julio 29, 2019
Pericles (15: a modo de epílogo: atenienses, mentiras y libros de Historia)
[Nos vemos en septiembre]
Capítulos anteriores
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Pericles, el demagogo
Ahí viene la plaga, me gusta bailar...
El último espich
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Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
La apoteosis de Efialtes
... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
Primero Samos, luego los corfiotas
¡Tora, tora, tora!... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
Primero Samos, luego los corfiotas
Pericles, el demagogo
Ahí viene la plaga, me gusta bailar...
El último espich
La gente, normalmente, cuando se imagina la Atenas de Pericles, se
imagina una ciudad pequeña, armónica, llena de los edificios que se
pueden adivinar en el Partenón, por la que discurren hombres
barbados vestidos por túnicas, filosofando o tocando la lira. Sin
embargo, como acertadamente han destacado muchos de los estudiosos
que se han dedicado a la Historia Social de la antigua Grecia, la
Atenas de Pericles se parecía mucho más a una abigarrada zona de la
actual Estambul. Pero, la verdad, era una ciudad única.
viernes, julio 26, 2019
Pericles (14: el último espich)
Los que me leéis habitualmente sabéis que mi costumbre es acudir a la cita los lunes y los miércoles, a las ocho si es posible. Hoy, sin embargo, os regalo un post más, que me permitirá dejar el final de la serie pericleana programada para el lunes que viene, tras lo cual abriré mi periodo vacacional, para el que tengo programas dos o tres lecturas jugosas.
En fin, ahí va.
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Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Pericles, el demagogo
Ahí viene la plaga, me gusta bailar...
En fin, ahí va.
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Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
La apoteosis de Efialtes
... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
Primero Samos, luego los corfiotas
¡Tora, tora, tora!... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
Primero Samos, luego los corfiotas
Pericles, el demagogo
Ahí viene la plaga, me gusta bailar...
Acabo de decir que, personalmente, creo que el último de los
discursos de Pericles que nos relata Tucídides contiene, en mucha
mayor medida, las ideas Tucídides habría querido que
Pericles expresara que las que verdaderamente dijo. Como he dicho,
hay bastantes elementos, creo, para pensar que es así. Y la última
y más importante es el epílogo del propio discurso, en el que el
historiador nos hace una glosa de la vida de Pericles en la que, la
verdad, dice cosas que son bastante complicadas de tragar.
miércoles, julio 24, 2019
El cisma (y 19: las últimas boqueadas)
Sermones ya pasados
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
A Italia
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
Catalina se pone de canto
Los cardenales, a lo suyo
La cosa se pone violenta
El concilio de Pavía-Siena
Benedicto la casca, y Eugenio se la envaina
Los castellanos en Basilea
Partiendo perasLos cardenales, a lo suyo
La cosa se pone violenta
El concilio de Pavía-Siena
Benedicto la casca, y Eugenio se la envaina
Los castellanos en Basilea
El
intento de que los poderes temporales tomasen el control del problema
conciliar se concretó en una estrategia por parte de acercamiento de
la dupla Castilla-Francia hacia Segismundo. Como he dicho, los
intereses de ambos bandos habían sido antagónicos hasta ese
momento; pero en ese momento, por así decirlo, les acercaba, si bien
no les unía, la preocupación de que la bula papal convocando
concilio en Ferrara y la violenta reacción de los reunidos en
Basilea abría la posibilidad de que se produjese un cisma, aún de
raíces y consecuencias mucho peores que la división que
teóricamente se estaba cerrando. Así pues, las partes comenzaron a
hablar, con un intermediario de gran importancia que fue Alfonso de
Santa María.
lunes, julio 22, 2019
Pericles (13: ahí viene la plaga, me gusta bailar...)
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Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Pericles, el demagogo
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
La apoteosis de Efialtes
... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
Primero Samos, luego los corfiotas
¡Tora, tora, tora!... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
Primero Samos, luego los corfiotas
Pericles, el demagogo
En el año 431, por lo tanto, una masa informe de atenienses de
campo, acompañados por lo principal de sus enseres, sus animales y
sus pertenencias en general, se abigarró en el espacio existente
entre las murallas de la ciudad y el puerto del Pireo, así como
dentro de los templos. Este gesto es uno más de los que viene a
demostrar que la estrategia bélica es, realmente, una disciplina muy
difícil de dominar y que, por lo general, un buen estratega apenas puede
aspirar a controlar la mitad de las variables que se mueven en las
acciones que diseña. La masificación de atenienses en la ciudad, en
unas condiciones de salubridad inexistentes, habría de abrirle un
nuevo frente a Pericles: aquél que lo enfrentaba a virus, bacterias
y microbios. Se generó una gravísima epidemia que, muy
probablemente, mató a muchas más personas que los ejércitos
lacedemonios.
miércoles, julio 17, 2019
Pericles (12: Pericles, el demagogo)
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Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
La apoteosis de Efialtes
... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
Primero Samos, luego los corfiotas
¡Tora, tora, tora!... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
Primero Samos, luego los corfiotas
La primera intervención de Pericles de la que tenemos testimonios
como tal se basó en un discurso duro y de tintes demagógicos,
basado en el no es no y en excitar los sentimientos de los atenienses
sobre la excesiva prepotencia de los espartanos por su intervención
en asuntos como Egina y Megara; cosas que hacían necesario, le dijo
el general a sus conciudadanos, que los espartanos entendiesen que
“deben tratarnos como sus iguales”.
lunes, julio 15, 2019
El cisma (18: partiendo peras)
Sermones ya pasados
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
A Italia
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
Catalina se pone de canto
Los cardenales, a lo suyo
La cosa se pone violenta
El concilio de Pavía-Siena
Benedicto la casca, y Eugenio se la envaina
Los castellanos en Basilea
Los cardenales, a lo suyo
La cosa se pone violenta
El concilio de Pavía-Siena
Benedicto la casca, y Eugenio se la envaina
Los castellanos en Basilea
Al alborear el año de 1436, Castilla realizó un importante cambio
estratégico en su embajada conciliar. Gonzalo de Santa María, un
miembro más de la muy influyente familia de conversos que había
adoptado este apellido y obispo de Plasencia, se llegó hasta Basilea
junto con Gutierre de Sandoval para sustituir a un miembro del
equipo, Luis Álvarez de Paz, quien fue trasladado a Bolonia. Fue un
movimiento muy diplomático, provocado por el hecho de que se había
producido una importante novedad en materia de política exterior,
que podía e incluso debía dirimirse en el seno del concilio, ya que
ahí estaban representadas todas las naciones importantes: Juan de Castilla quería mejorar su presencia en Basilea y también en Bolonia, ciudad papal, para mejorar su capacidad de influencia en torno al conflicto con Portugal sobre la posesión de las Islas Canarias.
miércoles, julio 10, 2019
El cisma (17: los castellanos en Basilea)
Sermones ya pasados
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
A Italia
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
Catalina se pone de canto
Los cardenales, a lo suyo
La cosa se pone violenta
El concilio de Pavía-Siena
Benedicto la casca, y Eugenio se la envaina
Los cardenales, a lo suyo
La cosa se pone violenta
El concilio de Pavía-Siena
Benedicto la casca, y Eugenio se la envaina
Las cosas iban de mal en peor. En el concilio, y fuera del concilio,
reformadores y pontificios se atacaban continuamente unos a otros. De
hecho, estos enfrentamientos se produjeron, en el inicio de 1433,
incluso delante del propio rey castellano, quien quedó impresionado
por las fuertes disensiones en la Iglesia que demostraban aquellas
querellas. El abad de Bonneval había exigido ante el rey castellano
un gesto claro de apoyo a las intenciones del Papa mediante el
nombramiento de los oportunos embajadores para el concilio; pero la
potencia política europea se resistió y, de hecho, las cosas no
cambiaron hasta que no llegaron de Basilea noticias de que el Papa
había llegado a entenderse con los conciliares suizos.
lunes, julio 08, 2019
Pericles (11 ¡Tora, tora, tora!)
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Finalmente, los atenienses asistieron a los corfiotas en la batalla de Sibota, que libraron contra los corintios en el 433, y que lograron ganar. Aquella victoria conjunta le dio alas a los atenienses para ir más allá, y por eso se dirigieron Potidea. Este emplazamiento, situado en el norte de la Hélade, era un caso curioso porque, siendo como era una colonia corintia, era tributario de Atenas, así pues había ya una relación de partida. Los atenienses ordenaron a los poti-potis que echasen de la ciudad a los magistrados corintios.
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
La apoteosis de Efialtes
... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
Primero Samos, luego los corfiotas
... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
Primero Samos, luego los corfiotas
Finalmente, los atenienses asistieron a los corfiotas en la batalla de Sibota, que libraron contra los corintios en el 433, y que lograron ganar. Aquella victoria conjunta le dio alas a los atenienses para ir más allá, y por eso se dirigieron Potidea. Este emplazamiento, situado en el norte de la Hélade, era un caso curioso porque, siendo como era una colonia corintia, era tributario de Atenas, así pues había ya una relación de partida. Los atenienses ordenaron a los poti-potis que echasen de la ciudad a los magistrados corintios.
miércoles, julio 03, 2019
Pericles (10: primero Samos, luego los corfiotas)
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
La apoteosis de Efialtes
... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
... y Damón inventó el Estado del Bienestar
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
Cuando
los colonos ingleses lograron imponerse sobre los primigenios
holandeses que se habían establecido en la isla que los indios
locales llamaban de Manhattoes, quisieron llamar al lugar donde se
establecían en referencia a aquél del que venían, y lo llamaron
Nueva York. De haber sabido que su emplazamiento iba a tener el éxito
que ha tenido, probablemente lo habrían llamado Gran York. Eso y no
otra cosa es lo que hicieron los romanos cuando, a la hora de ponerle
nombre a los emplazamientos itálicos sobre los que fueron
extendiendo su dominio, comenzaron a conocer al conjunto del sur de
la península italiana como Magna Grecia, la Gran Grecia.
lunes, julio 01, 2019
El cisma (16: Benedicto la casca, y Eugenio se la envaina)
Sermones ya pasados
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
A Italia
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
Catalina se pone de canto
Los cardenales, a lo suyo
La cosa se pone violenta
El concilio de Pavía-Siena
Los cardenales, a lo suyo
La cosa se pone violenta
El concilio de Pavía-Siena
Como ya hemos contado, en el momento en que se producían los
enfrentamientos teológicos relativos al cisma en Pavía y Siena, en
el principal Estado de Europa, Castilla, se ponía la primera piedra
de importancia en la construcción de España a través de la última
gran guerra entre la monarquía y la aristocracia, guerra de la que
habría de salir, a la larga, un Estado centralizado más fuerte. En
ese momento, sin embargo, los infantes de Aragón, claros partidarios
del mantenimiento en Castilla de un sistema de poder aristocrático,
estaban impulsando a la península ibérica hacia una guerra civil.
jueves, junio 27, 2019
Pericles (7bis: ...y Damón inventó el Estado del Bienestar)
Como acertadamente apreció Alberto MdH, en la serie de Pericles me salté un capítulo. que es éste. Por lo tanto, debéis de tener en cuenta que este texto que hoy os ofrezco va de la siguiente forma:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
La apoteosis de Efialtes
[AQUÍ IRÁ LA REFERENCIA A ESTA TOMA]
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
[AQUÍ IRÁ LA REFERENCIA A ESTA TOMA]
Nunca abras dos frentes a la vez
Las cosas no salen como se esperaba
De las cosas que se dijeron de Pericles poco después de su
existencia, o incluso cuando todavía estaba vivo, es difícil no
discernir que, cuando menos al principio de su carrera política, no
fuera un demagogo con todas las letras. Aunque sobre su carrera
política resulta difícil tener datos precisos en ese momento, lo que
sí parece claro es que desarrolló una importante carrera militar.
Cuando menos a partir del 455, si no antes, Pericles comenzó a ser
un visitante usual del alto mando de generales atenienses, ése que
Cimón ya había aprovechado en su beneficio antes que él. Mi visión
particular (aquí muchas cosas, ya lo he dicho, son hipótesis porque
no pueden ser otra cosa) es que Cimón abrió un camino que Pericles
supo aprovechar muy bien. En los tiempos cimónidas, cuando menos,
los generales atenienses adquirieron un poder de influencia muy
elevado. Eran escuchados por la asamblea, y no sólo en lo relativo a
las cosas militares que eran lo suyo; en realidad, y puesto que en
aquellos Estados permanentemente en guerra todo acababa por
tener relación con las cosas militares, los generales eran
escuchados en todas las materias. Pericles se encontró ese surco
bien trazado, y no hizo sino ampliarlo y profundizarlo.
miércoles, junio 26, 2019
El cisma (15: el concilio de Pavía-Siena)
Sermones ya pasados
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
A Italia
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
Se suponía que la elección de un nuevo Papa, en la persona de
Martín V (11 de noviembre de 1417) iba a resolverlo todo. Eso, al
menos, era lo que decía el guión de Constanza. Pero, en realidad,
nada de eso ocurrió, salvo la elección, claro. Martín recibía la
misión de reinar sobre una cristiandad que estaba lejos de estar
unida, y muy especialmente en Castilla, donde los partidarios
aviñoneses se contaban por legión; especialmente en algunas zonas,
como Burgos, donde para encontrar un cura de obediencia romana había
que fabricar un holograma. Un dato venturoso para Martín, sin
embargo, es que por lo menos había conseguido que Castilla,
formalmente, se colocase de su lado, ya que la Corte castellana había
abandonado a Pedro de Luna. Pero eso no era lo que ocurría en
Aragón, donde el rey Alfonso V seguía protegiendo al ex-Papa,
encerrado en su castillo de Peñíscola, consciente de que todavía
podía ser un activo para él. Desde allí, por ejemplo, el 22 de
agosto de 1418 emitirá una bula en la que declaraba cismáticos a
todos los que apoyaren las decisiones de Constanza, y jactándose de
que tenía el control del clero aragonés y gran parte del
castellano.
lunes, junio 24, 2019
Pericles (9: las cosas no salen como se esperaba)
Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
En el año 454, la orgullosa flota ateniense se da de bruces con la
derrota. Bueno, más que con la derrota, con el desastre. Aunque sea
un tema que, como otros muchos, no esté del todo claro, existe la
posibilidad de que los atenienses perdiesen en aquella expedición la
totalidad de su flota de 200 barcos; lo que vendría a suponer
que en torno a 40.000 combatientes y marineros perdieron la vida o la
libertad.
miércoles, junio 19, 2019
El cisma (14: la cosa se pone violenta)
Sermones ya pasados
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
A Italia
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
El
concilio de Constanza estaba en un impasse,
que sólo podía romper un movimiento táctico de la delegación
castellana. Éste acabó por producirse cuando los prelados españoles
desarrollaron algunos contenidos sobre las condiciones mínimas que,
en su opinión, debería tener la elección del nuevo Papa.
Aceptaron, en este sentido que, de forma totalmente excepcional,
dicha elección debería producirse con el concurso combinado de los
asistentes al concilio y del colegio de cardenales. Si se
garantizaba, pues, que los purpurados participarían de forma muy
principal en la elección, entonces se unirían al concilio.
lunes, junio 17, 2019
Pericles (8: Nunca abras dos frentes a la vez)
Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
No nos cabe ninguna duda de que, con el tiempo, Pericles logró ganarle la partida a Tucídides Melesiou, puesto que en el año 444 la asamblea ateniense votó su ostracismo de la ciudad durante diez años. La decisión fue clara por parte de los atenienses: cualquiera que quisiera gobernarlos desde entonces, debería partir de la base de que las decisiones relativas al pago de los miembros de jurados, así como la pasta gastada en obras públicas, eran intocables. Y hasta hoy; aunque, la verdad, hay que reconocer que los atenienses, precisamente los atenienses, han despertado recientemente, de forma bastante brusca, de su sueño de 2.500 años.
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
No nos cabe ninguna duda de que, con el tiempo, Pericles logró ganarle la partida a Tucídides Melesiou, puesto que en el año 444 la asamblea ateniense votó su ostracismo de la ciudad durante diez años. La decisión fue clara por parte de los atenienses: cualquiera que quisiera gobernarlos desde entonces, debería partir de la base de que las decisiones relativas al pago de los miembros de jurados, así como la pasta gastada en obras públicas, eran intocables. Y hasta hoy; aunque, la verdad, hay que reconocer que los atenienses, precisamente los atenienses, han despertado recientemente, de forma bastante brusca, de su sueño de 2.500 años.
miércoles, junio 12, 2019
El cisma (13: los cardenales, a lo suyo)
Sermones ya pasados
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
A Italia
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
El ambiente en que se celebró el concilio de Constanza no era el
mejor del mundo, para qué negarlo. La reunión estaba fuertemente
influida por Segismundo (porque la Iglesia va de espiritual y todo
eso; pero todos los grandes concilios de su Historia han estado
impulsados por el poder temporal, y en no pocos de ellos los
príncipes lo han mandado todo); pero, al mismo tiempo, la reunión
lo era, en una parte fundamental, del colegio de cardenales, que era
el gruppeto que había provocado el cisma con sus veleidades.
lunes, junio 10, 2019
Pericles (7: la apoteosis de Efialtes)
Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
¿Por qué los lacedemonios, que la verdad es que han pasado a la
Historia más por ser tercos de narices y poco dados a los cambios de
opinión, tomaron una decisión tan extrañamente diferente sobre los
atenienses? Pues la verdad es que, en esto, como en otras muchérrimas
cosas que ocurrieron en aquellos tiempos de la Historia del mundo,
tenemos apenas unos pocos datos y un mucho de especulación. Quizá
lo más sólido que se puede decir es que algo tuvo que pasar poco
después de que los hoplitas saliesen de la ciudad camino de Esparta
que hizo que éstos se mosqueasen.
miércoles, junio 05, 2019
Pericles (6: el juicio de Cimón y la estrella de Esparta se apaga)
Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
¿De qué se acusó a Cimón o, cuando menos, qué sabemos nosotros
de dicha acusación? Aunque pueda parecer lo contrario, y cuando
menos por la información que nos aporta Plutarco, Cimón no fue
encausado por las acciones de Tasos, que llevaron una fuerte carga de
intereses personales; fue acusado de haber sido sobornado para no
atacar Macedonia. En el análisis de los acusadores, atacar Macedonia
era la consecuencia lógica desde un punto de vista naval-militar,
una vez que los temas en Tasos habían sido razonablemente bien. Sin
embargo, es aquí, decían los acusadores, donde Cimón se había
dejado llevar en exceso por sus intereses personales, pues,
contactado para darse la vuelta a cambio de pasta, habría aceptado la movida.
lunes, junio 03, 2019
El cisma (12: Catalina se pone de canto)
Sermones ya pasados
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
A Italia
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
Pedro de Luna pierde pie
Con su terca negativa, el Papa aragonés había creado una situación
potencialmente dañina, y patentemente caótica, en Europa. El
montaje canónico, eso quiere decir legal o todo lo legal que puede
decirse de algo que teóricamente es dictado por un Ente inimputable,
que anda por el éter y cuyos designios son inescrutables; el montaje
canónico de la Iglesia católica, puesto que lo que es en realidad,
es lo que se han ido inventando los hombres según les ha petado con
la disculpa de que era voluntad de una Paloma que no habla, tiene
innumerables elementos absurdos e incluso incongruentes. Y éste, el
que afloraba la actitud relapsa de Pedro de Luna, era uno de ellos;
de los más gordos.
miércoles, mayo 29, 2019
Pericles (5: las vicisitudes de la Liga de Delos)
Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
Cimón
Contábamos
un día de éstos que el final de la guerra contra los persas no le
sentó demasiado bien a casi ninguno de sus protagonistas. Uno de los
ganadores que salió finalmente mal parado fue Pausianas, el
espartano, quien como sabemos fue acusado de corrupción y posible
traición. El hecho de que en el 477, apenas dos años después de
terminarse las leches con los persas, Pausianas fuese colocado en la
picota pública y en eso que hoy llamamos pena
de Telediario,
abrió la posibilidad para que los atenienses enfrentasen el
liderazgo espartano en la Hélade. Así las cosas, aquel año Atenas
y algunos de los griegos jónicos (Asia Menor) habían formado una
alianza de nuevo cuño, una especie de Liga Jónica, aunque es más
conocida como la Liga de Delos, cuyo objetivo
fundamental era plantar cara al aleve persa.
lunes, mayo 27, 2019
El cisma (11: Pedro de Luna pierde pie)
Sermones ya pasados
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
A Italia
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
El rey de Castilla pierde la paciencia
La vía conciliar se abre camino
Los preparativos de Constanza
El 1 de
abril de 1407, Benedicto le había dado una concesión al rey de Castilla para cobrar tercias del diezmo eclesial en
beneficio de la corona. Esta concesión se hizo por tres años, pero
en 1410 fue prorrogada hasta 1412, con lo que la autorización se
extendió a Catalina de Lancaster, el infante Fernando y Leonor, su
churri. Sin embargo, ya no fue renovada. Los castellanos, sin
embargo, siguieron cobrándolas en 1413, pero al año siguiente el
Papa quería que esa pasta se gastase en la Iglesia, así pues retiró la
potestad (en la persona de Catalina pues Fernando, como hemos visto,
tenía otros destinos).
miércoles, mayo 22, 2019
El canto del cisne de la aristocracia española (o cómo echar a un rey a base de bailar)
En el Madrid del siglo XIX, además de algún que otro espectáculo notable como el teatro, la zarzuela o los toros, lo que se podía hacer, y se hacía, era visitar. Los españoles, y muy particularmente los madrileños, de aquella época, tenían una agenda establecida de días y horarios durante los cuales abrían los salones de sus casas para la visita de sus parciales, amigos y socios. En Madrid, las personas visitaban a las familias Fulano o Mengano, y visitar, esto es, ser admitido en según qué tertulias, almuerzos o cenas, era signo de estatus. De hecho, a finales del siglo XIX, lo más de lo más del reconocimiento social era comer en casa de Emilio Castelar. El político republicano no estaba casado y vivía en una casa amplia, creo que en la calle Serrano, con un extenso comedor en el que había una mesa imperial con capacidad exacta para doce cubiertos. Por lo demás, Castelar, hombre muy querido en toda España, tenía corresponsales por todo el país que no paraban de enviarle las mejores viandas, así pues su casa estaba siempre repleta de chorizos, cecinas, arroz, lentejas, la mejor fruta. Comer en casa de Castelar era comer bien y, además, poder contar que uno había sido visto en la mesa del prohombre. Así pues, las mañanas, sobre todo de diario, se consumían en un tira y afloja constante, una competición entre pivotes debajo de la canasta, donde se buscaba conseguir, a codazos o como fuera, uno de los once puestos de oro.
Casi todo lo bueno y lo malo que ocurrió en el país durante aquel tiempo se fraguó en aquellos conciliábulos en los que, si se celebraban en la tarde como era habitual, el chocolate a la taza era el rey, el chisme la materia prima, y los negocios y apaños, matrimonios incluidos, el resultado.
Casi todo lo bueno y lo malo que ocurrió en el país durante aquel tiempo se fraguó en aquellos conciliábulos en los que, si se celebraban en la tarde como era habitual, el chocolate a la taza era el rey, el chisme la materia prima, y los negocios y apaños, matrimonios incluidos, el resultado.
lunes, mayo 20, 2019
Pericles (4: Cimón)
Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
En torno al año 470, estos son los hechos que más o menos conocemos, los griegos tomaron finalmente la decisión de exiliar a Temístocles y, posteriormente, lo llamaron para responder por sus cargos.
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Xántipo, Micala y el coleguita Leotícides
En torno al año 470, estos son los hechos que más o menos conocemos, los griegos tomaron finalmente la decisión de exiliar a Temístocles y, posteriormente, lo llamaron para responder por sus cargos.
miércoles, mayo 15, 2019
Pericles (3: Xántipo, Micala, y el coleguita Leotícides)
Ya hemos estado en:
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Clístenes, mediante sus reformas, se convirtió en el campeón, por así decirlo, del pueblo de Atenas. Sin embargo, este gesto habría de provocar la oposición cerril del otro gran poder naciente dentro de la Hélade, que era Esparta.
Un proyecto imperialista
Por qué ser un alcmeónida no era ningún chollo
Clístenes, mediante sus reformas, se convirtió en el campeón, por así decirlo, del pueblo de Atenas. Sin embargo, este gesto habría de provocar la oposición cerril del otro gran poder naciente dentro de la Hélade, que era Esparta.
lunes, mayo 13, 2019
El cisma (10: los preparativos de Constanza)
Sermones ya pasados
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
La declaración de Salamanca
El tablero ibérico
Castilla cambia de rey, y el Papado de papas
Via cessionis, via iustitiae y sustracción de obediencia
La embajada de los tres reyes
La vuelta al redil
Para
ambos papas, el año 1408 se había convertido en una tormenta
perfecta, dado que prácticamente en todas las monarquías que
contaban algo en Europa se había instalado la idea de que había que
solucionar el problema de la Iglesia sin su concurso. El colegio
cardenalicio de Gregorio XII se reunió en Pisa, mientras que el de
Benedicto XIII lo hizo en Livorno; y ambos partidos comenzaron a
negociar a la vista de todos para acordar la celebración de un
concilio unificado. De Luna, a través de sus terminales, inició
negociaciones con los conciliares de Livorno y descubrió,
desalentado, que allí todo el mundo contaba con su cese. Como
sabemos, su reacción fue refugiarse en Aragón y convocar un
concilio con sus partidario en Perpiñán.
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