jueves, julio 21, 2022

La implosión de la URSS (y 36: Compatriotas, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
El trauma de 1993
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas



La guerra de Chechenia, además, incluye un matiz inesperado: su extensión a la región de Kuban y, sobre todo, Moscú. De repente, los moscovitas tienen miedo de salir de casa. Es un momento para personas fuertes y decididas. Y Putin lo es. Acusa a Basayev y Khattab de ser meros agentes de Maskhadov; no son, dice, terroristas, sino generales de un ejército en guerra contra Rusia. Esto lo hizo porque era la retórica que le permitía archivar por la B de Varios los términos de Khassaviurt. El 1 de octubre, Putin declara que Rusia está en guerra con Chechenia. Bombardea los santuarios de las tropas rebeldes y se apresta a tomar Grozny. Es lo que normalmente conocemos como segunda guerra de Chechenia pero, ojo, no tiene nada que ver con la primera. Porque si la primera se desarrolló en medio del escepticismo y el miedo de los rusos a un nuevo Afganistán, ésta se produjo con una prensa y una sociedad absolutamente a favor; con un país dispuesto a hacer cuantos sacrificios fuesen necesarios para ganar. Por lo demás, puesto que la toma de Grozny fue relativamente rápida, las opiniones opuestas a la guerra pronto perdieron pie.

miércoles, julio 20, 2022

La implosión de la URSS (35: Putin, el inesperado)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto

 

Para Yeltsin, el gesto de devolver al corral a un primer ministro apenas semanas después de haberlo elegido, además en el marco de una decisión y una apuesta que todo el mundo sabía eran totalmente personales, no podía ser gratis. La Duma, por fin, había encontrado una razón de peso para impulsar el proceso de destitución presidencial con que soñaba desde el primer día. Los cargos: haberse cargado la URSS (porque, sí, en Rusia eso es algo teñido de delito), haber atacado al Parlamento en 1993, haber lanzado la guerra de Chechenia, haber descojonado la economía y, por el camino, el Ejército. Se creó una comisión de investigación para establecer estos cargos y actuar en consecuencia.

Pero Yeltsin era mucho Yeltsin.

martes, julio 19, 2022

La implosión de la URSS (34: Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto



El 27 de enero de aquel año de 1997, y según las previsiones que los propios rusos deseaban, Aslan Maskhadov había sido elegido presidente de Chechenia. El 12 de mayo, ambos presidentes, Maskhatov y Yeltsin, firmaron un tratado de paz que se vendió como el final de cuatro siglos de conflicto. Shamil Basayev, sin embargo, permaneció muy lejos de los planteamientos pactistas del presidente; era una apuesta a medio plazo que pronto dio sus réditos porque, la verdad, la Rusia que pactó con Chechenia en 1997 era como la España que le prometió derechos políticos a los cubanos después de sus primeras revueltas: no tenía ni un adarme de intención de cumplir lo pactado.

lunes, julio 18, 2022

La implosión de la URSS (33: El factor oligarca)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto



Durante las elecciones,Yeltsin recibió muchas presiones para alcanzar un acuerdo con los comunistas. La razón de este pacto estribaba en el hecho de que, aunque Yeltsin ganase, lo haría por un corto margen. En esas circunstancias, y contando con los precedentes de los comunistas (véase, sin ir más lejos, España en febrero del 36), éstos podían considerarse vencedores morales o reales de las elecciones, aducir quizás un pucherazo, tratar de tomar las calles y colocar al país en una situación de guerra civil. El 27 de abril, buena parte de los oligarcas que habían visitado a Yeltsin un mes antes publicaron un manifiesto en la prensa, Salir del impasse, en el que propugnaban esta solución. El gran capital, como se sabe, es siempre muy temeroso, porque el dinero no tiene color ni ideología. Los grandes empresarios rusos todavía temían la victoria de los comunistas y querían tener puentes tendidos.

viernes, julio 15, 2022

La implosión de la URSS (32: Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
El trauma de 1993
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro  

------------------------------------ NOTA IMPORTANTE -----------------------------------------------------------

No sé si es buena o mala noticia. Pero, dado que la semana que viene es la última que curra este blog hasta septiembre, habrá sesión doble. Quedan cuatro tomas de esta serie y las agotaremos todas. Habrá post, pues, lunes, martes, miércoles y jueves.

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Llegado el año 1996, Boris Yeltsin era uno de esos raros especímenes de líder político que se encuentra básicamente aislado; que, durante los años, se ha visto aislado por el cabreo generalizado frente a su acción de gobierno; pero que, de alguna manera, se ha convertido en esa típica figura que resulta inconcebible ver caer. Él, para entonces, acorralado también por los problemas de salud, (a finales de 1995 tuvo un tercer episodio cardíaco) piensa en la retirada. Hubiera querido, quizás, ser el Sila ruso, marchándose cuando todavía el pueblo, en general, lo valora. Pero la derrota de Chernomidin en las elecciones de 1995, que fue también una derrota frente a la Historia, le convenció de que no podía marcharse. Para Yeltsin, que el broche de su carrera política fuese el regreso de los comunistas resultaba una idea insoportable.

jueves, julio 14, 2022

La implosión de la URSS (31: El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
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El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
El trauma de 1993
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro  



El 11 de diciembre, en una intervención televisada, Yeltsin declara: “Nosotros buscamos una solución política al problema planteado por un miembro de la Federación, la República de Chechenia. Nosotros debemos proteger a los ciudadanos del extremismo armado. Pero actualmente es imposible conjurar mediante discusiones pacíficas el riesgo de una guerra civil total en Chechenia”.

miércoles, julio 13, 2022

La ley de memoria democrática

 

Bueno, pues ya le he echado una primera lectura al anteproyecto de ley de memoria democrática. Os haré algunas apreciaciones sobre el mismo, para luego pasar a una reflexión más genérica, que es la que tengo más interés en hacer.

lunes, julio 11, 2022

La implosión de la URSS (30: los problemas centrífugos)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
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El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
El trauma de 1993
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 



En el terreno práctico, Yeltsin se presentó ante las cámaras con la oferta de una especie de pactos de la Moncloa; un “memorando de paz civil”, dijo, un acuerdo social que se firmaría pomposamente en el Kremlin el 28 de abril por los presidentes de las dos cámaras. En dicho pacto, el gobierno se comprometería a mantener su política económica y social dentro de unos límites razonables durante los dos años que quedaban hasta las elecciones legislativas y presidenciales; mientras que los parlamentos se comprometían a mantener una paz legislativa durante dicho periodo.

viernes, julio 08, 2022

La implosión de la URSS (29: el trauma de 1993)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
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El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
El trauma de 1993
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

Los diputados rusos, por lo tanto, han tomado la sede del Parlamento, mientras que el Tribunal Constitucional ha declarado ilegal el decreto de Yeltsin disolviendo dicho Parlamento. Pero Yeltsin tiene lo que siempre es más importante, y muy particularmente en Rusia: el poder efectivo. Pavel Sergueyevitch Gratchev, general del Ejército ruso y ministro de Defensa, estaba, a las pocas horas y tras la consiguiente ronda de llamadas, en condiciones de asegurarle al presidente que el Ejército no se podría del lado del Parlamento. Así las cosas, el presidente envía a la tropa a rodear la Casa Blanca. Dos batallones de intervención Dniestr y Delta, y algunos policías, por su parte, habían acudido al llamado de Rutskoi para defender el edificio.

jueves, julio 07, 2022

La implosión de la URSS (28: el reto de ser distinto)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

Una cosa que es de gran importancia comprender es que, para los rusos, el nacimiento de la Federación Rusa no fue nada fácil. Para empezar, y éste es un tema que quedaría enquistado desde el segundo uno, el origen de la nación rusa: Kiev, había decidido no formar parte de la misma. Tampoco lo estaban las costas bálticas, ni las del Mar Negro. En su tradicional y nunca del todo bien admitido trauma de amor-odio respecto del Imperio zarista, por una parte los rusos se consideraban hijos de la liberación del mismo pero, por otra, de alguna manera también demandaban que las fronteras de su país fuesen las mismas que cuando había sido una autocracia, y un imperio.

lunes, julio 04, 2022

La implosión de la URSS (27: Réquiem por millones de almas)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 



Desde el momento en que Ucrania había comenzado a remover sus deseos independentistas, en 1990, los rusos residentes en Crimea habían comenzado a movilizarse para quedarse en Rusia. Se organizó un referendo, el 20 de enero de 1991, que proponía la creación de una república crimea autónoma. El 90% votaron a favor de esta autonomía que se debería adherir a la Unión, independientemente de lo que hiciese Ucrania.

viernes, julio 01, 2022

La implosión de la URSS (26: Beloveje)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 


Pero todo esto lo hacía don Milhail con una notable miopía: la que le impedía ver cómo habían cambiado las cosas. Antes del golpe de agosto, tan sólo Lituania y Georgia, sobre todo la segunda de ellas, habían dado el paso de proclamar procesos de independencia con todas sus palabras. Estonia y Letonia habían afirmado sus derechos, pero sin llegar hasta el final. Después del golpe, sin embargo, las cosas cambiaron radicalmente. El 20 de agosto, en medio de toda la movida, Estonia proclamó su independencia. Letonia le siguió el 21, Ucrania el 24, Moldavia el 27, Azerbayán el 30, Uzbekistán el 31. El 9 de septiembre, siguió Tayikistán, Armenia el 23, en este caso amparada por un referendo; y Turmekistán el 27 de octubre. Es decir, sólo Bielorrusia y Kazajstán parecían encontrarse cómodas con una faja como la de Novo-Ogarevo; aunque desde el 24 de agosto, el Partido Comunista estaba ilegalizado de facto en Bielorrusia.

miércoles, junio 29, 2022

La implosión de la URSS (25: ¿Borrón y cuenta nueva? Una leche)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
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El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro 



En la mañana del día 21, sin que realmente se pueda saber muy bien quién dio la orden, y existiendo todavía el Comité de Urgencia, las tropas que habían entrado en Moscú comienzan a retirarse. Ese mismo día, el Parlamento ruso y el Presidium del Soviet Supremo se reúnen al mismo tiempo. Ante el primero, un exultante Yeltsin anuncia su rechazo al golpe de Estado, así como su decisión de asumir el mando de todas las tropas situadas en Rusia. Ante el segundo, proclama que la destitución de Gorvachev ha sido un acto ilegal. El presidente de la Unión fue informado de esta declaración en el avión que le traía a Moscú; información que le llevó a hacerse la idea, equivocada, de que el golpe de Estado no había tenido consecuencia alguna para su poder.

lunes, junio 27, 2022

La implosión de la URSS (24: El golpe)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro


Aunque Gorvachev y Yeltsin habían firmado una paz estratégica, en realidad seguían seriamente enfrentados. El principal elemento de enfrentamiento entre el comunismo oficial y el gobierno ruso era la regulación de la que ya os he hablado, mediante la cual quedaron prohibidas las estructuras políticas en los centros de trabajo o, si lo preferís, quedaba prohibido el comisariado político monopolístico del comunismo en la economía. La medida tenía sus partidarios y detractores en todas partes pero, sobre todo, contaba con una oposición cerril por parte del comunismo oficial. Valentin Sergeyevitch Pavlov, que había sucedido a Ryjkov como primer ministro, comenzó a hacer declaraciones en contra de su propio presidente Gorvachev, por considerarlo demasiado partidario de la propiedad privada y esas cosas. Las propuestas de Pavlov fueron muy lejos, puesto que aportó la idea de que se le diesen plenos poderes a él, desnudando la presidencia. Propuesta en la que fue apoyado por Vladimir Alexandrovitch Kriutchkov, entonces jefe del KGB.

viernes, junio 24, 2022

La implosión de la URSS (23: La apoteosis de Boris Yeltsin)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado
Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro   



El 28 de marzo tuvo lugar una reunión del Soviet Supremo de Rusia. Para entonces, el enfrentamiento entre Gorvachev y Yeltsin estaba en lo puto peor. El primero había ganado el referendo referido a la Unión. El segundo había ganado la votación referente a la Presidencia de la República y, lógicamente, pensaba presentarse. Lo cual había provocado sendas campañas de opinión pública a degüello de un candidato frente a otro.

miércoles, junio 22, 2022

La implosión de la URSS (22: El referendo)

No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin

El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado

Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro  



En la noche entre el 12 y el 13 de enero, estas tropas de paracaidistas rodearon la sede de la televisión lituana en Riga; asimismo, las denominadas OMON, unidades policiales, asaltaron la Academia de Policía. El día 20, unidades armadas atacaron el Ministerio del Interior de la república. Estas acciones dejaron muertos y heridos en gran cantidad. Los gobiernos de los tres países bálticos tomaron la decisión de refugiarse en sus correspondientes parlamentos, alrededor de los cuales la gente montó barricadas para protegerlos. Tanto el Vilna como en Riga se formaron comités de salud pública, formados por conspicuos comunistas, que declararon haber tomado el poder. El centralismo democrático y el poder popular enseñaban la patita, una vez más.

viernes, junio 17, 2022

La implosión de la URSS (20: El annus horribilis del presidente)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado 

Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro


Georgia estaba yendo mucho más allá de lo que lo han hecho muchos territorios que han querido escindirse. Allí, además del proceso de independencia propiamente dicho, se vivía un creciente proceso de odio a lo no georgiano; de discriminación de rusos, ucranianos, abjazios o osetios.

miércoles, junio 15, 2022

La implosión de la URSS: (19: La bipolaridad se define)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado 

Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro


A la vuelta de su triunfante visita a Washington, a Gorvachev lo esperaba en Moscú un dilema de gran importancia. Las personas de su entorno con un perfil menos reformista, como Ligachov o Rykjov, eran de la opinión de que los temas internos estaban tan jodidamente posicionados contra los intereses del secretario general que lo mejor que se podía hacer era aplazar el Congreso del Partido. El problema, como ya os he insinuado, es que, en ese momento, nadie tenía el control sobre el congreso (y los congresos partidarios sólo se convocan cuando sabes exactamente hasta cuántas veces va a ir a mear cada delegado); y, por lo tanto, se quería el aplazamiento para buscar mayorías. Gorvachev, sin embargo, era de la opinión, una opinión acertada en mi opinión, de que el avance del tiempo no haría sino ahondar la división en el comunismo oficial entre reformistas y conservadores; así pues, esperaba que, respetando el calendario, el problema tendría unas dimensiones tratables. Como vemos, pues, el problema de Gorvachev, durante toda su vida, fue el optimismo; el esperar encontrarse problemas tratables allí donde sólo había cisnes negros.

lunes, junio 13, 2022

La implosión de la URSS (18: El hijo pródigo nos salió rana)

 No es oro todo lo que reluce

Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, ¡un, dos, tres!
La gran explosión
Gorvachev reinventa las leyes de Franco
Los estonios se ponen Puchimones
El hombre de paz
El problema armenio, versión soviética
Lo de Karabaj
Lo de Georgia
La masacre de Tibilisi
La dolorosa traición moldava
Ucrania y el Telón se ponen de canto
El sudoku checoslovaco
The Wall
El Congreso de Diputados del Pueblo
Sajarov vence a Gorvachev después de muerto
La supuesta apoteosis de Gorvachev
El hijo pródigo nos salió rana
La bipolaridad se define
El annus horribilis del presidente
Los últimos adarmes de carisma
El referendo
La apoteosis de Boris Yeltsin
El golpe
¿Borrón y cuenta nueva? Una leche
Beloveje
Réquiem por millones de almas
El reto de ser distinto
Los problemas centrífugos
El regreso del león de color rosa que se hace cargo de las cosas
Las horas en las que Boris Yeltsin pensó en hacerse autócrata
El factor oligarca
Boris Yeltsin muta a Adolfo Suárez
Putin, el inesperado 

Ciudadanos, he fracasado; dadle una oportunidad a Vladimiro

Los lituanos no se anduvieron con rositas. Inmediatamente, declararon que el texto de Moscú no era compatible con sus reglas constitucionales y, por lo tanto, no lo dieron por recepcionado. La consecuencia fue que, al día siguiente, se aprobó una ley regulando el estado de excepción; es decir, aquel cambio de estatus social y político que estaba previsto en las leyes soviéticas para los casos en los que alguien pusiera en peligro el propio Estado soviético. Que, para qué nos vamos a engañar, era el caso.