... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica
Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final
A pesar de la mucha información y el importante volumen de las transcripciones ahora publicadas, el Comité Judicial acabó por dictaminar que toda aquella información era insuficiente para cubrir toda la demanda de datos que ellos habían hecho. John Doar dijo bien claro que todo aquello no se ajustaba a las necesidades percibidas por el comité. Un importante congresista republicano, William Steiger (Wisconsin), resumió muy bien la situación cuando afirmó que, en ese mismo momento, presentarse a una elección exhibiendo el apoyo de Nixon no era sino “una forma más de suicidarse”.