Estos son todos los capítulos de esta serie. Conforme se vayan publicando, irán apareciendo los correspondientes enlaces.
Los inicios de un tipo listo
Sindona
Calvi se hace grande, y Sindona pequeño
A rey muerto, rey puesto
Comienza el trile
Nunca dejes tirado a un mafioso
Las edificantes acciones del socio del Espíritu Santo
Gelli
El hombre siempre pendiente del dólar
Las listas de Arezzo
En el maco
El comodín del Vaticano
El metesaca De Benedetti
El Hundimiento
Ride like the wind
Dios aparece en la ecuación
La historia detrás de la historia
Como ya he dicho, el IOR vaticano presentaba una gran
ventaja (que ya no tiene, por cierto) que lo hacía único en el mundo: no tenía
autoridad supervisora. Todos los bancos del mundo, incluso los que están
radicados en auténticas cuevas de bucaneros, tienen una autoridad supervisora,
que podrá ser más o menos lenitiva, pero tiene que cumplir al menos algunos
estándares internacionales. El Vaticano, sin embargo, es un Estado que nunca ha
creado, entre sus estructuras, la supervisión financiera. Así pues, la limpieza
o suciedad de los actos del IOR sólo los controlaba, literalmente, el Espíritu
Santo (dado que ni el Padre ni el Hijo estudiaron Finanzas). Además, como ya se
ocupó una vez de recordar un célebre periodista financiero italiano, a ningún
Papa lo han elegido nunca por su capacidad para entender las sutilezas de una
curva swap.