El exitoso empresario catalán y el aprendiz de país desarrollado
De "Ésta es su vida" a la dimisión (aquí)
El Consejo de La Coruña
¡A las Cortes!
La carta de Vilá Reyes
Las explicaciones de Espinosa
La bomba se ceba
Que te calles la boca. Ya.
Franco se hace un Pedro Sánchez
El día 1 de septiembre, el fiscal presenta una querella por el tema Matesa ante el juzgado de instrucción número 9 de Madrid. Asimismo, los ministros de Hacienda y Comercio, se anuncia, han creado una comisión investigadora sobre el escándalo. El semanario alemán Der Spiegel publica, cosa que fue bastante comentada en Madrid (muy típico de aquellos tiempos: las barras de los bares se petaron de personas que leían de corrido el alemán, o conocían a a alguien que, y aseguraban ser suscriptores de la la revista), que todo el escándalo Matesa se había descubierto en una cena en Madrid en honor de un ministro argentino, a quien se le agradeció en los brindis la compra de 1.200 telares Iwer, ante lo que el ministro matizó que sólo habían sido 120. El Alcázar, por su parte, brama en un artículo por “el trato privilegiado que en la ordenación jurídica tienen los llamados delitos económicos” que, dice, deberían recibir una pena “que se corresponda, proporcionalmente, con la pena que se impone, por ejemplo, por el robo de una docena de gallinas”. Como podéis ver, los editoriales de El Alcázar bien se podrían leer, ejem, en los mitines de Podemos.