jueves, diciembre 11, 2014
No tiene remedio
Hace muchos, muchos años, escuché una historia en los pasillos de Prado del Rey, en el curso de una visita breve. Una de esas cosas que no sabes si creerte, pero que de puro absurda y gilipollas piensas que debe de ser verdad, porque es difícil que alguien pueda ser tan demente como para inventársela de la nada. Según esta historia, la más famosa sintonía de Radio Nacional de España, una especie de firulí-firulá con la que se anunciaba el comienzo de El Parte (o sea, el informativo horario) era, en realidad, una retreta militar compuesta por un coronel del Ejército, asimismo trabajador de La Casa que, décadas después de la primera emisión, seguía cobrando derechos de autor cada vez que comenzaba un informativo.
martes, diciembre 09, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (26)
En
los días finales del año 1971, Leónidas Breznev envió a todos los
miembros de la cúpula soviética a darse de barrigazos por cualquier
esquina de la ancha geografía de la Unión, con el objetivo de
vender las muchas virtudes de su nueva política de entendimiento con
occidente. Aquella política, sin embargo, despertó también a los,
bien que escasos, opositores de peso hacia la nueva estrategia; de
entre los cuales destacaba, sobre todo, Pyotr Shelest. Shelest, ucraniano, había
hablado en el Politburó contra el acercamiento a la RFA y, de hecho,
en el otoño de 1971 había hecho una visita a la RDA, donde se
explayó totalmente en este sentido. La línea oficialista no tuvo
más remedio que silenciar a este comunista ucraniano durante los
actos celebrados en Kiev, presididos por Podgorny.
miércoles, diciembre 03, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (25)
En
1970, Leónidas Breznev estaba en la cumbre de su poder. Pero pronto
iba a aprender, aunque en realidad ya lo sabía, que eso, muchas
veces, lejos de ser un chollo, es una putada. Las gravísimas
dificultades de abastecimiento que, en las Navidades de aquel año,
vivió Polonia, provocaron una nueva movilización, centrada en los
astilleros de Gdansk; movilización que provocó la caída casi
inmediata de Vladislav Gomulka. Los disturbios polacos afectaron, y
mucho, al ánimo del secretario general del PCUS, quien decidió dar
marcha atrás en los planes de austeridad que había anunciado para
enderezar la economía. Con esa capacidad que sólo tiene un dictador
para decir digo donde dijo Diego mientras se rasca un testículo,
Breznev cambió en horas el rostro del plan quinquenal 1971-75, que
ya estaba para la imprenta; y donde se habían redactado medidas para
la austeridad se redactó un programa centrado en el consumidor, y su
bienestar.
lunes, diciembre 01, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (24)
Como
es sabido de todos o de casi todos, con la década de los sesenta
periclitó en el mundo un periodo relativamente sostenido de
crecimiento, aparentemente sin desequilibrios; y la URSS no fue una
excepción a este movimiento. Para que nos hagamos una idea, en aquel
entonces el país gobernado por Breznev crecía, cuando menos
teóricamente, a tasas chinas (en el 69 se había previsto un aumento
del 6,1%); y, sin embargo, lo que hizo fue decrecer un 3%, en la
producción agrícola; y en la industrial, aunque la expansión fue
del 7%, era la más reducida desde el final de la guerra mundial.
jueves, noviembre 27, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (23)
Con todos los problemas pequeños, medianos y grandes que tuvo que enfrentar Leónidas Breznev durante su mandato como secretario general del PCUS, ninguno se parece ni de lejos al problema de China. En primer lugar porque, como estratega, Mao Zedong le daba cien mil vueltas al ruso reciclado en ucraniano. Y, en segundo lugar, porque, desacompasados en el tiempo como iban los desarrollos del comunismo en ambos países (en la segunda mitad de los sesenta, China estaba en su momento estalinista), este decalaje le daba cierta ventaja a Beijing, por cuanto el país estaba en un momento más productivo que la URSS, país en el que el comunismo híperburocratizado causaba un cansancio enorme; excepción hecha de Dolores Ibárruri, claro.
lunes, noviembre 24, 2014
Sir John (5: Napoleón se mosquea, mientras brota el hooligan que todo británico lleva dentro)
Recuerda que ya te hemos contado:
La extraña combinación de circunstancias que puso a John Moore al mando de las tropas británicas en España.
Las opiniones no demasiado buenas que los ingleses se llevaron en su primer contacto con La Coruña.
Los miedos de sir John Moore de que en España estallase la burbuja.
Los cambios de planes de los ingleses, después de que un cartero vallisoletano se cargase a un francés pollas.
A la salida de Sahagún, Moore comenzó a recibir informes repetidos de que tropas francesas habían salido de Madrid con la intención de tomar contacto con las de Soult, a las que él quería enfrentarse. Sin embargo, el escocés consideraba que tenía tiempo suficiente como para dar su golpe antes de que Napoleón llegase al Duero. Su plan era atacar más o menos el día de Navidad y, después, avanzar rápidamente hacia el mar. Sin embargo, a las seis de la tarde del primer día de marcha, le fue llevado a su presencia un campesino que portaba una carta del marqués de la Romana. El informe del español venía a decirle que las tropas de Madrid estaban casi ya en la zona. Horas después, un oficial inglés que había sido enviado de batida confirmó esos temores. Moore se dio cuenta de que no llegaría a tiempo de atacar a Soult antes de que recibiese refuerzos críticos, capaces de cambiar el signo de la pelea; o, en cualquier caso, bloqueando su retirada.
La extraña combinación de circunstancias que puso a John Moore al mando de las tropas británicas en España.
Las opiniones no demasiado buenas que los ingleses se llevaron en su primer contacto con La Coruña.
Los miedos de sir John Moore de que en España estallase la burbuja.
Los cambios de planes de los ingleses, después de que un cartero vallisoletano se cargase a un francés pollas.
A la salida de Sahagún, Moore comenzó a recibir informes repetidos de que tropas francesas habían salido de Madrid con la intención de tomar contacto con las de Soult, a las que él quería enfrentarse. Sin embargo, el escocés consideraba que tenía tiempo suficiente como para dar su golpe antes de que Napoleón llegase al Duero. Su plan era atacar más o menos el día de Navidad y, después, avanzar rápidamente hacia el mar. Sin embargo, a las seis de la tarde del primer día de marcha, le fue llevado a su presencia un campesino que portaba una carta del marqués de la Romana. El informe del español venía a decirle que las tropas de Madrid estaban casi ya en la zona. Horas después, un oficial inglés que había sido enviado de batida confirmó esos temores. Moore se dio cuenta de que no llegaría a tiempo de atacar a Soult antes de que recibiese refuerzos críticos, capaces de cambiar el signo de la pelea; o, en cualquier caso, bloqueando su retirada.
miércoles, noviembre 19, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (22)
Leónidas
Breznev era, en el fondo de su corazón y también en la superficie
de su dermis, un estalinista. Sin embargo, sus años como protegido
de Nikita Kruschev le habían dejado, tal vez incluso a su pesar, un
importante eco: el eco de los tiempos. Kruschev no fue ningún
demócrata; simplemente, fue un mandatario soviético consciente de
que había accedido al puesto en plena Guerra Fría, con todas las
consecuencias que ello suponía, sobre todo en términos de cambio de
uso.
lunes, noviembre 17, 2014
Sir John (4: el escocés cambia de táctica, gracias a un cartero con mala hostia antigabacha)
Recuerda que ya te hemos contado:
La extraña combinación de circunstancias que puso a John Moore al mando de las tropas británicas en España.
Las opiniones no demasiado buenas que los ingleses se llevaron en su primer contacto con La Coruña.
Los miedos de sir John Moore de que en España estallase la burbuja.
El 4 de diciembre, Napoleón Bonaparte entraba en Madrid. Sir John Moore lo supo el día 10 cuando, a su llegada a Salamanca, se lo contó el coronel Graham. Es evidente que al general inglés la noticia no le gustó, pero tampoco se puede decir que le sorprendiese. En buena parte, se la esperaba.
La extraña combinación de circunstancias que puso a John Moore al mando de las tropas británicas en España.
Las opiniones no demasiado buenas que los ingleses se llevaron en su primer contacto con La Coruña.
Los miedos de sir John Moore de que en España estallase la burbuja.
El 4 de diciembre, Napoleón Bonaparte entraba en Madrid. Sir John Moore lo supo el día 10 cuando, a su llegada a Salamanca, se lo contó el coronel Graham. Es evidente que al general inglés la noticia no le gustó, pero tampoco se puede decir que le sorprendiese. En buena parte, se la esperaba.
viernes, noviembre 14, 2014
I am Pilgrim
Quién: Terry Hayes
Qué: I am Pilgrim
Con quién: Atria, 3 de diciembre 2014
En qué: en inglés. As far as I know, no hay edición en español, ni sé si alguien la está preparando.
La novela tiene algo que quien no es novelista rara vez llega a dominar. Quiere esto decir que cuando alguien llega a la novela desde el periodismo o, como es el caso, desde la profesión de guionista para el espectáculo audiovisual, siempre se le quedan a uno pegadas algunas lapas de lo que es su profesión habitual que, sin saber muy bien por qué, le estorban al lector. Los periodistas, por ejemplo, tienden a empezar lo más cerca que pueden del final (éste es, de hecho, el primer mandamiento del periodista); y, a menudo, cuando escriben ficción, como son conscientes del problema, lo dilatan en exceso (verbigracia, Pérez Reverte). Los guionistas de televisión y cine tienden a pensar que lo que no es visual, no es.
miércoles, noviembre 12, 2014
Sir John (3: malas noticias, los británicos temen que estalle la burbuja, y un francesito pollas)
Recuerda que ya te hemos contado:
La extraña combinación de circunstancias que puso a John Moore al mando de las tropas británicas en España.
Las opiniones no demasiado buenas que los ingleses se llevaron en su primer contacto con La Coruña.
El 23 de octubre, sir David Baird recibió, finalmente, permiso para desembarcar en La Coruña, no sin que un miembro de la Junta de Galicia hubiese tenido que viajar, a pelo puta, en una diligencia exprés, desde Aranjuez, para entregar el nihil obstat de la Junta Suprema. Eso sí, nada más pisar los ingleses la ciudad donde nadie es forastero (dicen), Baird fue conminado por la Junta gallega para hacer marchar a sus tropas a algún lugar distinto de la ciudad; incluso le sugirieron que hiciese esos traslados en paquetes de 2.000 soldados, movilizados en días distintos y a lugares distintos. Dicho de otra forma: los españoles les venían a decir que no había en la península una sola esquina que pudiese soñar con mantenerlos a todos ellos; mucho menos la ciudad de La Coruña. Estos detalles, por supuesto, han sido enterrados por el mito, mucho más conveniente, según el cual coruñeses e ingleses confraternizaron como buenos amigos para siempre means you'll always be my friend, na naino naino naino naino naino ná...
La extraña combinación de circunstancias que puso a John Moore al mando de las tropas británicas en España.
Las opiniones no demasiado buenas que los ingleses se llevaron en su primer contacto con La Coruña.
El 23 de octubre, sir David Baird recibió, finalmente, permiso para desembarcar en La Coruña, no sin que un miembro de la Junta de Galicia hubiese tenido que viajar, a pelo puta, en una diligencia exprés, desde Aranjuez, para entregar el nihil obstat de la Junta Suprema. Eso sí, nada más pisar los ingleses la ciudad donde nadie es forastero (dicen), Baird fue conminado por la Junta gallega para hacer marchar a sus tropas a algún lugar distinto de la ciudad; incluso le sugirieron que hiciese esos traslados en paquetes de 2.000 soldados, movilizados en días distintos y a lugares distintos. Dicho de otra forma: los españoles les venían a decir que no había en la península una sola esquina que pudiese soñar con mantenerlos a todos ellos; mucho menos la ciudad de La Coruña. Estos detalles, por supuesto, han sido enterrados por el mito, mucho más conveniente, según el cual coruñeses e ingleses confraternizaron como buenos amigos para siempre means you'll always be my friend, na naino naino naino naino naino ná...
lunes, noviembre 10, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (21)
En
julio de aquel mismo año, las resistencias respecto del flamante
secretario general comenzaron a hacerse aparentes. La primera pista
que recibieron de ello los kremlinólogos fue un extraño artículo
publicado por Pravda,
titulado Colegialidad
y responsabilidad.
«El espíritu colegiado», decía, «se hace patente cuando no se
permite llegar demasiado lejos en el ejercicio del poder». Frase
grandilocuente ésta que, es de suponer provocaría, una amarga sonrisa en los labios de muchos
opositores al régimen soviético, algunos de los cuales, si leyeron
el artículo, lo hicieron en los siquiátricos donde estaban
ingresados como si estuviesen locos.
martes, noviembre 04, 2014
Receso obligado
Hola, buenas.
Vosotros no los sabéis, pero el blog está de sequía. Mi ordenador particular tiene problemas bipolares y ha entrado en una fase de autolesión grave, que me ha aconsejado llevarlo al siquiatra. Estoy esperando que me diga cuándo lo da de alta, si es que lo da.
La cosa es que como apenas puedo escribir unas líneas, me asomo para plantearos una cosa, sobre la que podéis opinar en el capítulo de comentarios.
La cosa es que a veces (la verdad es que ocurre bastante a menudo) uno se encuentra con episodios históricos que no pueden calificarse sino de novelescos. Son historias intrincadas que parecen inventadas por un buen guionista de la HBO. Últimamente me ha pasado, por ejemplo, revisando material sobre lo que podíamos denominar «el affaire Hitler-Röhm», que fue reclamado por semiaclamación popular recientemente, y donde hay mucha tela que cortar.
Cuando un episodio es rico en detalles y acciones se plantean dos maneras de contarlo. Una es la profesional, que es la que usamos en este blog para casi todo. La otra es la novelada, esto es convirtiendo la historia en un relato con su acción, su reacción, su nudo, su desenlace, y esas movidas.
La pregunta es: ¿apetece, de cuando en cuando, este segundo modelo?
Hay que pensarse un poco la respuesta; los textos novelados son más trabajosos de elaborar, así pues abordar uno tendería a ralentizar el blog, aunque también es verdad que, como suelo combinar series distintas, siempre puedo acudir a otros temas para ir alimentando el blog. Pero es obvio que una serie novelada iría más lenta que otras.
La otra duda que me asalta es el nivel de purismo de mis lectores. La mayoría de los historiofriquis que conozco aborrecen la literatura histórica; y yo, desde luego, no les afeo el sentimiento, porque buena parte de ella es bastante mala. Pero aparte de todo, hay un sentimiento entre la gente que gusta de la Historia, en el sentido de que no es bueno mezclar cosas; la Historia es Historia y el relato, relato.
Bueno, ahí lo dejo. Leeré las opiniones con fruición e interés.
Vosotros no los sabéis, pero el blog está de sequía. Mi ordenador particular tiene problemas bipolares y ha entrado en una fase de autolesión grave, que me ha aconsejado llevarlo al siquiatra. Estoy esperando que me diga cuándo lo da de alta, si es que lo da.
La cosa es que como apenas puedo escribir unas líneas, me asomo para plantearos una cosa, sobre la que podéis opinar en el capítulo de comentarios.
La cosa es que a veces (la verdad es que ocurre bastante a menudo) uno se encuentra con episodios históricos que no pueden calificarse sino de novelescos. Son historias intrincadas que parecen inventadas por un buen guionista de la HBO. Últimamente me ha pasado, por ejemplo, revisando material sobre lo que podíamos denominar «el affaire Hitler-Röhm», que fue reclamado por semiaclamación popular recientemente, y donde hay mucha tela que cortar.
Cuando un episodio es rico en detalles y acciones se plantean dos maneras de contarlo. Una es la profesional, que es la que usamos en este blog para casi todo. La otra es la novelada, esto es convirtiendo la historia en un relato con su acción, su reacción, su nudo, su desenlace, y esas movidas.
La pregunta es: ¿apetece, de cuando en cuando, este segundo modelo?
Hay que pensarse un poco la respuesta; los textos novelados son más trabajosos de elaborar, así pues abordar uno tendería a ralentizar el blog, aunque también es verdad que, como suelo combinar series distintas, siempre puedo acudir a otros temas para ir alimentando el blog. Pero es obvio que una serie novelada iría más lenta que otras.
La otra duda que me asalta es el nivel de purismo de mis lectores. La mayoría de los historiofriquis que conozco aborrecen la literatura histórica; y yo, desde luego, no les afeo el sentimiento, porque buena parte de ella es bastante mala. Pero aparte de todo, hay un sentimiento entre la gente que gusta de la Historia, en el sentido de que no es bueno mezclar cosas; la Historia es Historia y el relato, relato.
Bueno, ahí lo dejo. Leeré las opiniones con fruición e interés.
viernes, octubre 31, 2014
Menos, y más; pero será más, y menos
Vaya por delante que la gran verdad, en el terreno que vamos a tratar aquí, la dijo Winston Churchill: «la democracia es el peor de los sistemas posibles, exclusión hecha de todos los demás».
miércoles, octubre 29, 2014
Sir John: 2, o sea, en España
Recuerda que ya te hemos contado la extraña combinación de circunstancias que puso a John Moore al mando de las tropas británicas en España.
El día11 de octubre, las primeras tropas inglesas salieron de Queluz bordeando el Tajo. Por orden de su general, llevaban unos sombreros en los que, en letras de oro, se podía leer: «Viva Ferdinando Settimo»; que debe de ser la idea que aquellos británicos tenían del perfecto español.
El día11 de octubre, las primeras tropas inglesas salieron de Queluz bordeando el Tajo. Por orden de su general, llevaban unos sombreros en los que, en letras de oro, se podía leer: «Viva Ferdinando Settimo»; que debe de ser la idea que aquellos británicos tenían del perfecto español.
lunes, octubre 27, 2014
Pedro Maceiras, mosquetero
Escribí este texto hace algún tiempo, cuando un joven educando de la escuela española me comentó los muchos sudores que sufría estudiándose lo que denominó El Coñazo de Oro. Yo le apostillé que, por extraño que le pareciese leyendo algunos trozos de aquel teatro barroco, era la diversión de la época, y no precisamente de gentes notables y encopetadas. Recordando la conversación, me salieron los párrafos que abajo se leen.
jueves, octubre 23, 2014
La España de nueva planta
Quién: Antonio Morales Moya et alia
Qué: 1714. Cataluña en la España del siglo XVIII.
Con quién: Cátedra.
Cuánto: 488 páginas.
martes, octubre 21, 2014
«Novedad» editorial
Hola.
Me asomo un momento sólo para informaros de que en la biblioteca del blog he colocado una nueva serie larga que fue publicada por tomas hace ya bastantes meses: la vida y muerte de Girolamo Savonarola, el monje revolucionario y reformador de la Florencia medicea. Quienes lo leísteis en su momento podréis releer una versión algo más compactada y fluida; y quienes no habéis leído en su día la serie, os la podéis apretar ahora de una tacada. La versión está en pdf.
Ya que estaba, y visto que la biblioteca va estando nutrida, he elaborado una encuesta en línea en la que puedes calificar las distintas «series largas» que se han publicado en la biblioteca (además hay dos libros en Kindle, pero eso es otra historia porque hay que pagar grandes fortunas para poder leerlos. Uno está aquí y el otro aquí). He marcado el ticker para que las propias personas que entren en la encuesta puedan ver los resultados. Lo que no sé es si funcionará.
Hasta más ver.
Me asomo un momento sólo para informaros de que en la biblioteca del blog he colocado una nueva serie larga que fue publicada por tomas hace ya bastantes meses: la vida y muerte de Girolamo Savonarola, el monje revolucionario y reformador de la Florencia medicea. Quienes lo leísteis en su momento podréis releer una versión algo más compactada y fluida; y quienes no habéis leído en su día la serie, os la podéis apretar ahora de una tacada. La versión está en pdf.
Ya que estaba, y visto que la biblioteca va estando nutrida, he elaborado una encuesta en línea en la que puedes calificar las distintas «series largas» que se han publicado en la biblioteca (además hay dos libros en Kindle, pero eso es otra historia porque hay que pagar grandes fortunas para poder leerlos. Uno está aquí y el otro aquí). He marcado el ticker para que las propias personas que entren en la encuesta puedan ver los resultados. Lo que no sé es si funcionará.
Hasta más ver.
lunes, octubre 20, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (20)
Antes hemos dicho
que Breznev se guardó de no designar un sucesor como un medio
para evitar que así surgiese una figura que le hiciese sombra,
amén de la competencia. Sin embargo, sus intenciones
personales tampoco cuadraban necesariamente con la realidad, puesto
que los «segundos» la gente los busca. Nikolai Podgorny, tras la caída
de Kruschev, se había convertido en una especie de segundo secretario del
Partido o, si se prefiere, el segundo en la línea de poder en
la URSS. Esto era así, se pusiera Breznev en el decúbito
que le cupiese, porque una estructura burocrática tan grande
como el Partido Comunista de la Unión Soviética, con
tantas esquinas de poder y una interrelación tan extraña
y cambiante con las estructuras de gobierno propiamente dichas, no
podía ser dominada por un solo hombre. Bueno, en realidad, sí;
esta fue la gran lección histórica de Iosif Stalin: con
una policía secreta a tu servicio, un ejército
acojonado por tus purgas, y una clase política acostumbrada a
la idea de que el que se mueva acaba en Siberia, se puede llegar a
dominar una estructura así. Yo, personalmente, no albergo ni
la menor duda de que Breznev, si hubiese podido, habría
aplicado las enseñanzas de su maestro real (Kruschev fue más
su mentor, y luego su enemigo). Pero los tiempos habían
cambiado.
jueves, octubre 16, 2014
El hombre que sabía hacer las cosas bien (19)
Teóricamente,
esto es algo que los portavoces y diversos lenguaraces del Kremlin le
repetían entonces a los corresponsales extranjeros en Moscú,
el nombramiento de Leónidas Breznev como secretario general
del PCUS había abierto una nueva época. Tras la errónea
y narcisista era de Kruschev (en los nuevos tiempos, obviamente, les estaba vedado a estos transmisores de mensajes recordar que Stalin había sido aun peor en lo que se refiere al culto personal), se había llegado a una etapa de
verdadero socialismo en el que quien mandaba era la colectividad;
esto es, el viejo sueño de Lenin de una elite consciente
dirigiendo el país.
lunes, octubre 13, 2014
Sir John, 1: La incompetencia, las envidias y una enamorada fabrican un comandante en jefe
La Ciudad Vieja de La Coruña es uno de los lugares más pacíficos que existen. En la Ciudad Vieja hay un pequeño parque, y en el centro de ese pequeño parque, una tumba vacía. La tumba en la que una vez, ya no, estuvo el cuerpo del hombre a quien cabe el honor de ser el no coruñés históricamente más amado por los coruñeses. Bueno, hoy en día es posible que muchos coruñeses le otorguen ese entorchado a Bebeto, o a Juan Carlos Valerón; pero digamos que, durante mucho tiempo, ha sido sir John Moore quien ha merecido ese privilegio.
Los coruñeses, siempre proclives
a desenfundar esa condición cosmopolita que, cuando menos
ellos así lo piensan, los matiza, más que los
diferencia, respecto del resto de los gallegos, han guardado como oro en paño esta
figura, la figura de un general inglés a quien el destino
había llamado para alcanzar la gloria venciendo a Napoleón,
pero que hubo de morir en La Coruña. En
una pared del parque donde lo enterraron, las autoridades, hemos de suponer que municipales coruñesas, grabaron unas elogiosas palabras,
cuidadosamente seleccionadas, escritas por Moore sobre los gallegos;
sellando con ello un pacto de fama, una mutua fidelidad, que se mantiene a su
manera (manera ignorante, quiero decir; porque toda vida moderna
desdibuja los mitos antiguos).
Me gustaría contaros, a lo largo
de algunos capítulos, la historia de la presencia de Moore en
España, de su triste fin, de su legado. Debéis sentaros
cómodamente y tener una paciencia de días, porque la
jornada es larga. Moore no bajó del cielo en La Coruña
para morir como un Jesucristo moderno. En realidad, recorrió
media península para llegar al puerto gallego, en unas condiciones que se adivinan, digamos, comprometidas. Si nos
limitásemos a contar su batalla final y su muerte, no le
haríamos justicia. Y perderíamos matices. Como éste
que os quiero contar en este primer post, dedicado al porqué,
a la razón última de que sir John Moore acabase en
España. Que no es otra que las envidias, la rigidez y, al fin
y a la postre, la incompetencia. Sin olvidar el papel jugado por una mujer.
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