Recuerda que ya te hemos contado.
El principio de todo y las primeras tribulaciones de Delambre.
Las primeras tribulaciones de Méchain en el tramo sur del meridiano, hostión incluido.
La recuperación (parcial) de Méchain y la impaciencia de los gobernantes franceses por un proyecto que duraba ya demasiado.
El retorno al trabajo de Delambre y el día que descubrió que lo habían despedido.
Las tribulaciones de Méchain en una Cataluña en guerra, y el momento en que se dio cuenta de que la había cagado.
En el momento temporal que relatamos, los líderes revolucionarios franceses, en su mayoría, habían perdido ya la pasión por el proyecto del meridiano. Muchos de ellos, de hecho, lo consideraban una molesta gilipollez. Con el metro provisional en la mano, no veían necesidad de seguir echándole billetes a aquel proyecto, propio de envarados y elitistas científicos (porque la gente, como se verá con claridad en el siglo XX y muy particularmente en España, se siente mucho más cómoda llamando intelectuales no a gentes que saben mucho como los buenos científicos, sino a gentes que hablan mucho como los actores, trovadores, etc.)
El principio de todo y las primeras tribulaciones de Delambre.
Las primeras tribulaciones de Méchain en el tramo sur del meridiano, hostión incluido.
La recuperación (parcial) de Méchain y la impaciencia de los gobernantes franceses por un proyecto que duraba ya demasiado.
El retorno al trabajo de Delambre y el día que descubrió que lo habían despedido.
Las tribulaciones de Méchain en una Cataluña en guerra, y el momento en que se dio cuenta de que la había cagado.
En el momento temporal que relatamos, los líderes revolucionarios franceses, en su mayoría, habían perdido ya la pasión por el proyecto del meridiano. Muchos de ellos, de hecho, lo consideraban una molesta gilipollez. Con el metro provisional en la mano, no veían necesidad de seguir echándole billetes a aquel proyecto, propio de envarados y elitistas científicos (porque la gente, como se verá con claridad en el siglo XX y muy particularmente en España, se siente mucho más cómoda llamando intelectuales no a gentes que saben mucho como los buenos científicos, sino a gentes que hablan mucho como los actores, trovadores, etc.)