miércoles, enero 31, 2024

Cruzadas (3): Peregrinos en patota

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorulaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano 


Aunque Raimondo de Saint-Gilles fue el único jefe de la guerra que se negó a realizar un juramento de fidelidad al emperador Commeno, en realidad fue el único que logró tener eso que podemos denominar un buen rollo con él. Saint-Gilles era un hombre mucho más cultivado que sus compañeros de aventura, y eso parece ser que coadyudó a la hora de labrar su cercanía con el basileus, cercanía que éste aceptó y que comenzó a concretarse en una serie de encuentros entre ambos en los que el tema fundamental era poner a parir a Bohemondo de Toulouse.

martes, enero 30, 2024

Cruzadas (2): Unos comienzos difíciles

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorulaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano

En el momento de la primera cruzada,Alejo Commeno llevaba quince años siendo basileus bizantino. Diez años de guerra civil habían dejado el imperio en una situación comprometida, pero Commeno, que era un tipo hábil, había conseguido mantener aquel pequeño imperio en pie. Sin embargo, lo que no había conseguido impedir es que su territorio se convirtiese en un territorio discontinuo, en el que las posesiones tanto normandas como musulmanas hacían difícil la conexión entre las diferentes provincias.

lunes, enero 29, 2024

Cruzadas (1): Deus vult

Deus vult
Unos comienzos difíciles
Peregrinos en patota
Nicea y Dorulaeum
Raimondo, Godofredo y Bohemondo
El milagro de la lanza
Balduino y Tancredo
Una expedición con freno y marcha atrás
Jerusalén es nuestra
Decidiendo una corona
La difícil labor de Godofredo de Bouillon
Jerusalén será para quien la tenga más larga
La cruzada 2.0
Hat trick del sultán selyúcida y el rey danisménida
Bohemondo pilla la condicional
Las últimas jornadas del gran cruzado
La muerte de Raimondo y el regreso del otro Balduino
Relevo generacional
La muerte de Balduino I de Jerusalén
Peligro y consolidación
Bohemondo II, el chavalote sanguíneo que se hizo un James Dean
El rey ha muerto, viva el rey
Turismundo, toca las campanas, que comenzó el sermón del Patriarca
The bitch is back
Las ambiciones incumplidas de Juan Commeno
La pérdida de Edesa
Antioquía (casi) perdida
Reinaldo el cachoburro
Bailando con griegos
Amalrico en Egipto
El rey leproso
La desgraciada muerte de Guillermo Espada Larga
Un senescal y un condestable enfrentados, dos mujeres que se odian y un patriarca de la Iglesia que no para de follar y robar
La reina coronada a pelo puta por un vividor follador
Hattin
La caída de Jerusalén
De Federico Barbarroja a Conrado de Montferrat
Game over
El repugnante episodio constantinopolitano 



Se ha exagerado un poco, un poco bastante, alrededor del concepto del fraile soldado, o soldado fraile, de la Edad Media. Es una exageración que ha terminado por dibujar a una Iglesia básicamente belicista cuando, en realidad, es más cierto decir que la inmensa mayoría de las formulaciones de la Iglesia medieval europea tienden a ser pacifistas. La reforma cluniacense, por ejemplo; una reforma sin la cual la revolución religiosa medieval no se entiende, no propugnó la consecución de la salvación a base de practicar la milicia, sino que fomentó la figura del ex soldado que abandonaba las armas para hacerse monje. De hecho, del soldado que abrazase el entorno moral y teológico de Cluny se esperaba que no levantase su espada contra nadie; ya sé que es una idea bastante difícil de asimilar hablando de la Edad Media pero, bueno, si lo que tienes son falsas ideas preconcebidas sobre esa etapa histórica, el problema lo tienes tú, no la Historia. Tanto los caballeros templarios como, sobre todo, los hospitalarios, eran monjes antes que soldados, aunque compaginasen ambas actividades.

viernes, enero 26, 2024

Una historia del Renacimiento italiano (y 4): La conspiración

Las ambiciones de un rey aragonés
Francesco Sforza, ese parvenu
Ferrante I, el príncipe
La conspiración  


El alejamiento entre los Medici y Sixto IV dejaba en mal lugar a Federigo da Montefeltro; tenía que hacer algo. El 21 de agosto de 1473, estaba en San Pedro de Roma (la basílica de Constantino, no la actual), establecido a todo plan como duque de Urbino. Sí, como ya os he dicho finalmente había conseguido el título. Al día siguiente, su hija Giovanna se prometió con Giovanni della Rovere, el sobrino del PasPas. Luego bajó a Nápoles, donde fue investido caballero del Armiño. Ese mismo mes de septiembre, unos enviados del rey de Inglaterra Eduardo IV lo invistieron caballero de La Jarretera.

jueves, enero 25, 2024

Una historia del Renacimiento italiano (3): Ferrante I, el príncipe

Las ambiciones de un rey aragonés
Francesco Sforza, ese parvenu
Ferrante I, el príncipe
La conspiración  

En marzo de 1455, Nicolás V murió; fue elegido nuevo Papa Alonso Borja, quien para entonces tenía 75 palos. Obviamente, Alfonso se las prometió muy felices. Y el Papa, así, de inicio, no lo decepcionó. Hizo cardenal al tío de Lucrecia d'Alagno, Reinaldo Piscicello, arzobispo de Nápoles; aunque, eso sí, le negó al rey el divorcio de María de Aragón como quería. Para cuando Alfonso murió (junio de 1458), ambos viejos conocidos eran enemigos cainitas. Del alegrón que se llevó Calixto III de ver que su némesis la roscaba, las espichó él también, apenas un mes después.

miércoles, enero 24, 2024

Una historia del Renacimiento italiano (2): Francesco Sforza, ese parvenu

Las ambiciones de un rey aragonés
Francesco Sforza, ese parvenu
Ferrante I, el príncipe
La conspiración  


Mientras, en Nápoles, Isabel de Lorena, la mujer de Renato de Anjou, en lo que su marido estaba en el maco, sentó Corte en Nápoles. En 1438, los Anjou pagaron una fortuna a los borgoñones por la libertad de ilustre presidiario, y éste se pudo incorporar a su reino. Alfonso de Aragón estaba en Gaeta, un puerto septentrional del reino que había tomado en 1435, tras ser liberado de Milán. Aquel rey aragonés no había tenido hijos legales porque su señora, la reina María, era esméril. Pero tenía tres bastardos: María, Eleanora y Ferrante. Italia, sin embargo, como buena tierra de vividores folladores que es, no le daba demasiada importancia a aquello (aunque en España, lo veremos justo al final de esta serie, sí que era importante). Para Alfonso, esto era un chollo, puesto que pudo designar a Ferrante como su heredero napolitano; y, para la corona de Aragón, eligió a su hermano, Juan. Una elección que sería de gran importancia para la Historia de España.

lunes, enero 22, 2024

#HermanaYoSiTeCreo: la historia de Roscoe Fatty Arbuckle (y 2)

Arbuckle Post #1
Arbuckle Post #2 


Tras la muerte, Maude Delmont comenzó a relatar su propia versión de lo que había pasado en la famosa tarde del hotel. Según ella, Roscoe Arbuckle, con su corpachón, había violado a Rappe. De hecho, se la había pulido con tal fuerza que le había reventado la vejiga, causándole la peritonitis y la muerte. Con el tiempo, cuando se fue sabiendo todo eso de que no había signos de semen y bla, de algún sitio acabó surgiendo la historia de que el actor había violado a Rappe usando una botella que, según quién te lo contase, era de Coca-Cola o de champán. Total, como se parecen tanto…

viernes, enero 19, 2024

#HermanaYoSiTeCreo: la historia de Roscoe Fatty Arbuckle (1)

Arbuckle Post #1
Arbuckle Post #2


 

Supongo que serán legión aquéllos de entre mis lectores que piensen que el fenómeno del #MeToo es algo moderno. De hecho, es que hay cierto nivel de necesidad en defender esa idea. Uno de los mantras presentes de cierto feminismo es defender la idea de que lo que hay hoy en día, en materia de derechos, no tiene parangón con el pasado. Esta teoría es la que trata de convencernos de que nuestras madres y abuelas vivieron en mundos más parecidos al actual Kabul que a los lugares donde realmente viven hoy. Esto, sin embargo, no es tan cierto. Y hoy voy a contaros, para demostrároslo, una historia que os parecerá sacada de la Prensa de ayer mismo: la historia de Roscoe Conkling Arbuckle, AKA Fatty Arbuckle.

jueves, enero 18, 2024

Cartagena (6): El fin

 La sublevación
¿Pirata, yo? ¡Y tú más!
Quien mucho abarca, poco aprieta
La lucha en el mar
A peor
El fin 


En menos de una semana, la práctica totalidad de las esperanzas del menos templado de los revolucionarios cartageneros acabará disuelta. Estos días horribles comenzaron el 30 de enero con el incendio, en la rada cartagenera, de la Tetuán; incendio que alcanza el pañol de la pólvora y que provoca una deflagración. Desde el primer momento se sospecha de un fogonero llamado Ricardo Yuste, que es detenido. En pleno traslado para su interrogatorio, Yuste resultó alcanzado por un casco de granada que lo hirió mortalmente en el vientre. Entre sus últimos suspiros, confesó haber sido pagado para provocar el siniestro.

miércoles, enero 17, 2024

Cartagena (5): A peor

 La sublevación
¿Pirata, yo? ¡Y tú más!
Quien mucho abarca, poco aprieta
La lucha en el mar
A peor
El fin 



En todo caso, en una cosa que se parecen las negociaciones entre el centralismo republicano y los cantonales y las que, de alguna manera, se producen entre Madrid y Barcelona en el momento de redactar estas notas: en ambos casos, todo el mundo parece tener claro que el acercamiento debía comenzar por garantizarle a los rebeldes que no pisarían la cárcel. Tan pronto como el 30 de agosto, la izquierda parlamentaria lleva a las Cortes la propuesta de una amnistía para los cantonales. El gobierno, sin embargo, contesta que una amnistía sería totalmente incompatible con la dignidad de la República. O sea, los tiempos se parecen; pero no tanto.

martes, enero 16, 2024

Cartagena (4): La lucha en el mar

 La sublevación
¿Pirata, yo? ¡Y tú más!
Quien mucho abarca, poco aprieta
La lucha en el mar
A peor
El fin

La efectividad militar cantonal por tierra, como acabamos de ver, se vio notablemente cuestionada muy pronto y, de hecho, duramente golpeada por la cagada de Chinchilla. No obstante, como ya os he dicho la verdadera trump card de los cartageneros, sin la cual no se entiende su capacidad de resistencia como cantón, era la fuerza naval. En el puerto de Cartagena se encontraban tres fragatas acorazadas: la Vitoria, la Numancia y la Tetuán; una fragata blindada, la Méndez Núñez; otra de madera, la Almansa; y dos vapores de rueda: el Blasco de Garay y el Fernando el Católico. Aquello era más que suficiente para defender la plaza por mar y, de hecho, era la principal baza que tenían los cartageneros para llevar a cabo su estrategia de extensión del cantonalismo, en la que sabían que les iba la vida.

lunes, enero 15, 2024

Cartagena (3): Quien mucho abarca, poco aprieta

 La sublevación
¿Pirata, yo? ¡Y tú más!
Quien mucho abarca, poco aprieta
La lucha en el mar
A peor
El fin
  



A pesar de estas medidas racionalizadoras, el cantón cartagenero se encontró muy pronto con problemas importantes de circulante, como normalmente se dice. La moneda comenzó a escasear. Por eso, las autoridades comenzaron a emitir papel moneda propio para pagar los sueldos; billetes que luego se podían canjear por monedas en la medida en que se iban recaudando. El 4 de agosto, para ser exactos, se emiten billetes de 2.000, 10.000 y 20.000 reales al 6% anual. Estos títulos eran admisibles al 50% para el pago de contribuciones, y por su valor total en la compra de bienes. En otras palabras, el Estado cantonal, que por muy cantonal no dejaba de ser un Estado, le permitía al ciudadano utilizar aquellos papelitos de mierda cuando se trataba de pagarle a su vecino el comerciante; pero a la hora de pagar a Hacienda, ay, amigo, la mitad de lo pagado, por lo menos, tenía que ser en dinerito de verdad. La gente, claro, respondió tomando al asalto una factoría de desplatación, la de Ignacio Figueras, marqués de Villamejor, a la búsqueda del preciado metal.

viernes, enero 12, 2024

Cartagena (2): ¿Pirata, yo? ¡Y tú más!

 La sublevación
¿Pirata, yo? ¡Y tú más!
Quien mucho abarca, poco aprieta
La lucha en el mar
A peor
El fin 


Una vez que consiguió sentar, siquiera formalmente, el principio general de la sujeción de los federalistas a un ideal republicano central, por así decirlo, Pi i Margall decidió dar los pasos necesarios para acabar con el movimiento cantonalista de los díscolos murcianos, sin plantearse nombrar un mediador internacional ni nada. Para conseguirlo, envió a Antonio Altadill, el gobernador de Murcia, a la plaza. Da la impresión de que el gobernador, cuando llegó a Cartagena, se encontró una situación más difícil de lo que esperaba, puesto que tuvo que dar pasos no situados claramente en la dirección exigida por Madrid, como proponer el cese del Ayuntamiento y el nombramiento de una junta revolucionaria. Cuando las noticias llegan a Madrid, Pi i Margall se pone como el puma de Baracoa y le exige a su subordinado que retrotraiga la situación; para entonces, sin embargo, el general Contreras ya había declarado la independencia del cantón murciano; que era, probablemente, lo que Altadill había intentado evitar por la vía de prometerles a los cartageneros una profundización de los cambios revolucionarios (la típica mesa de negociación de toda la vida, que de toda la vida acaba como acaba).

jueves, enero 11, 2024

Cartagena (1): La sublevación

 La sublevación
¿Pirata, yo? ¡Y tú más!
Quien mucho abarca, poco aprieta
La lucha en el mar
A peor
El fin

Como suele ocurrir con cierta frecuencia, los habitantes de la población murciana de Cartagena, distinguida de tiempo atrás y sobre todo durante todo el siglo XIX por una importante presencia militar, eran, por lo general, antimilitaristas. En el último tercio de aquel siglo de tantas novedades ideológicas, Cartagena había adoptado muchas de ellas, y se puede considerar, sin demasiadas dudas, como un bastión liberal y anticlerical. En enero de 1873, cuando la marcha de Amadeo de Saboya vira el gobernalle de la nación española hacia su primer experimento republicano, la ciudad es engalanada como Vigo en Navidad y recorrida por una alegre manifestación de locales que están, literalmente, en su mejor momento. El 16, que es domingo, la manifestación se repite, esta vez ya con banda de música; más que manifestación, es romería reivindicativa (como la lerdez ésa actual de las batucadas). Pocos días más tarde llegó a la ciudad Antonio Gálvez Arce, quizá, o sin quizá, la principal figura, en ese momento, del republicanismo radical murciano.

miércoles, enero 10, 2024

Francorrupción: La hermanísima (y 6): Mola el franquismo, ¿eh?

 La capital que quería ser mayor
El funcionario catastral antifascista
Hacienda pica como la membrilla que es
La prima de Zumosol
Los estafadores pierden una batalla, pero no la guerra
Mola el franquismo, ¿eh? 

Ahora todo lo que había que hacer era irse al Registro de la Propiedad de Madrid número 2, el de su amigo Liaño, para comenzar a iniciar los trámites del artículo 205. Pero entonces algo pasó. Feliciano Ballestín, el pobre pringao al que Gutiérrez Soto había endosado la letra muerta de las 110.000 pesetas, se había ido al juzgado a exigir dicho dinero, una vez que el estafador estaba en la cárcel. El juez, respondiendo al llamado, decretó el embargo de los bienes del condenado hasta dicha cantidad. Y resultó que lo único que “poseía” Gutiérrez Soto era la famosa finca inexistente. El 3 de octubre de 1958, el BOE publicaba la pública subasta de la “finca”.

martes, enero 09, 2024

Francorrupción: La Hermanísima (5): Los estafadores pierden una batalla, pero no la guerra

La capital que quería ser mayor
El funcionario catastral antifascista
Hacienda pica como la membrilla que es
La prima de Zumosol
Los estafadores pierden una batalla, pero no la guerra
Mola el franquismo, ¿eh? 


Dicho y hecho. El 12 de julio, de buena mañana, Gómez de la Serna recogió a comprador y vendedor en el Hotel Nacional de la glorieta de Atocha, los metió en su coche, los llevó a Ocaña y, una vez allí, el notario local autorizó la escritura por la cual Bruguera, como apoderado de su amante, vendía a Gutiérrez Soto un solar que se había inventado usando un plano de 1868 y sobre cuya propiedad no exhibió el más mínimo documento acreditativo, lo cual no debe extrañarnos porque, veramente, no lo poseía. Como en el terreno de la imaginación todo vale, en la escritura de venta la finca se describía como de 87.500 metros cuadrados pero, “según reciente medición, en realidad 100.000”. Claramente, Gómez de la Serna se había dicho a sí mismo: think big. Necesitaba vender esa finca cien veces, así pues la necesitaba grande.

lunes, enero 08, 2024

Francorrupción: La Hermanísima (4): La prima de Zumosol

La capital que quería ser mayor
El funcionario catastral antifascista
Hacienda pica como la membrilla que es
La prima de Zumosol
Los estafadores pierden una batalla, pero no la guerra
Mola el franquismo, ¿eh?

 

La Fundación puso el asunto en manos de uno de los condueños, un abogado llamado Joaquín Matut. Lo primero que hizo Matut es lo que hay que hacer cuando se sabe de estas cosas, y es por eso que las expropiaciones públicas, tantas veces, son auténticas estafas a los propietarios: poner las cosas en su sitio. En su habitual forma de hacer chulesca y mediocre, que la verdad da igual que lo dirija el conde de Mayalde, el marqués viudo de Pontejos, Alberto Ruiz Gallardón, Manuela Carmena o Batman, la mierda de Ayuntamiento de esta ciudad, sabedor de que La Escuadra era una finca única, por así decirlo, resolvía expropiarla toda. Tó p'a mi, tó p'a mi. Matut, sin embargo, tiró de planos y de planificaciones urbanísticas y pronto descubrió que, en realidad, lo que entonces el Ayuntamiento llamaba Parque del Este era sólo el espacio situado al este de la calle Sainz de Baranda, es decir, entre ésta y la M30; y eso era sólo una parte de la finca. Así pues, a base de escritos y otras mamonadas que la calculada estupidez del Ayuntamiento de Madrid obliga a hacer (hecho éste que el autor de estas notas puede certificar sin mácula de duda), se consiguió situar la expropiación en sus justos términos métricos decimales. Lo siguiente que hizo Matut fue contestarle al Ayuntamiento, educadamente, que no mamase con la valoración.

La respuesta del Ayuntamiento fue reconocer que de los 20.841 metros cuadrados que inicialmente quería expropiar sólo necesitaba 4.941 (tócate los remueldes, María Remigia; pensad en la cantidad de humildes, y no duchos en derecho de la propiedad, propietarios de terrenos en España, que han sido, son y serán engañados por la maquinaria de la Administración Pública). Aunque, eso sí, no se movió de la valoración inicial. Ahora, pues, se ofrecía a soltar 150.869 pesetas. Esto, obviamente, era un problema. Pero Matut tenía pensada una solución, que era proponerle al Ayuntamiento una permuta. Matut, excelentemente bien informado, sabía que, años atrás, el Ayuntamiento le había comprado a los herederos del jardinero Cecilio Rodríguez los terrenos que una vez le había regalado en la llamada Huerta del Cordero, al norte (para que lo entendáis: hacia el Pirulí) de los terrenos que ahora quería expropiar. Esos terrenos no formaban parte de la planificación del Parque del Este; así pues, el plan de Matut era proponerle al Ayuntamiento que pagase la expropiación con esos terrenos. En mayo de 1957, y tras consultarlo con otro abogado (Miguel García Obeso, letrado de Banesto), presentaron un escrito en tal sentido. El Ayuntamiento acabaría aceptando, y la permuta se firmó el 1 de marzo de 1958. La parcela permutada, de 1.860 metros cuadrados entre el Camino Alto de Vicálvaro y la prolongación de las calles Elvira y Gorbea, tenía una edificabilidad de 11.000 metros cuadrados; los condueños podrían resarcirse sobradamente de la expropiación. Pero con lo que os tenéis que quedar es con el dato de que, en el momento en que aceptó la permuta el Ayuntamiento, los condueños de La Escuadra dispusieron de un documento legal de toda legalidad en el que: primero, se delimitaban perfectamente los lindes de La Escuadra; segundo, se adveraba sin mácula de duda la propiedad de la misma por sus legítimos y reales propietarios; y, tercero, se adveraba la propiedad municipal de los otrora terrenos de Cecilio Rodríguez, y su voluntad de permutarlos.

Como podéis comprobar, pues, tenemos: un grupo de estafadores que decide engañar a un tercero estafador él mismo (el usurero) inventándose una finca que dicen poseer pero no poseen, para así avalar un préstamo; además, se plantean seguir con el momio después, buscando incautos gilipollas que acaben comprando dicha finca que, repetimos de nuevo, no poseen. Y resulta que esa finca está emplazada sobre unos terrenos que tienen unos dueños bien claros y establecidos documentalmente, que son, básicamente: Antonio López, el que podemos denominar “pequeño terrateniente de Sáinz de Baranda”; la Fundación Caldeiro y otros condueños; y el Banco Central/Dragados y Construcciones. Y por medio se mete el Ayuntamiento de Madrid, pretendiendo expropiar una parte de esos terrenos; pretendiendo, por lo tanto, expropiar una parte de esa finca inventada.

Y os preguntaréis: todo esto, ¿qué tiene que ver con Pilar Franco?

Y yo os contesto: paciencia, joven Padawan. Paciencia.

De todas las circunstancias que rodeaban la estafa de Bruguera, el primero que fue consciente fue Sergio Orbaneja. El avispado conseguidor visitó la zona un domingo y se encontró, para su sorpresa, con un partido de fútbol. Indagó y habló, sobre todo, con Claudio Jadraque, el utillero. Así pues: tomó conciencia de que los terrenos que Bruguera había “ocupado” con su certificado de Hacienda y su escritura privada falsa tenían dueños muy bien definidos y, lo que es peor, había centenares de testigos de ello: labriegos de la zona, inquilinos de la Casa Blanca, jugadores, árbitros y público. De hecho, al ser partidos de fútbol oficiales, incluso había policías que asistían a los mismos por seguridad.

Sergio Orbaneja descubrió, desalentado, que la finca llamada Casa Blanca, lindante al norte con la carretera de Vicálvaro y la Huerta del Cordero, por el este con los herederos de Pedro Barbería, por el sur de nuevo con los Barbería hereus y un foso, y por el oeste con el hospital de San Juan de Dios y terrenos de la Diputación; esa finca, digo, estaba perfectamente registrada en el Registro de la Propiedad número 2 de Madrid como finca 574. El registro de la Propiedad hacía notaría de todos los cambios de propiedad que se habían producido desde la primera inscripción, en 1871, a nombre de los herederos de doña María Josefa Mosquera y Moscoso Guimarey, más conocida como la marquesa de Aranda.

Ni qué decir tiene que estas constataciones dejaron a los estafadores más fríos que Yolanda Díaz escuchando el Sermón de las Siete Palabras. Sergio Orbaneja, que había tomado la dirección de la estafa, consideró la parte fundamental de la misma totalmente perdida. Pero no todo. Todavía pensaba que, si no eran demasiado ambiciosos, todavía podían pillar cacho. De la enorme finca que Bruguera había “construido” en su beneficio, podían todavía quedarse con parte si sabían evitar los problemas mayores. Para el conseguidor, el mayor problema estaba en la Casa Blanca, la finca del Central y Dragados porque, como ya os he explicado, al propietario, que además no era cualquier propietario, le resultaría muy fácil adverar su propiedad; y sería muy difícil instar nada, ni expediente de dominio ni leches, sin que notarios o jueces diesen con el legítimo dueño.

Había que ir a por un objetivo más fácil. Por eso se fijó en la parte de aquellos terrenos que era un vertedero de tiempo atrás. Es decir: la parte de los terrenos de la Fundación Caldeiro que ahora el Ayuntamiento se quería chupar.

El tema, sin embargo, estaba en un stalemate. Es un momento en el que los estafadores de poca monta ya no pueden seguir solos; necesitan un primo, o prima, de Zumosol. Y, por eso, es aquí donde se produce un giro dramático de los acontecimientos.

Todo lo que sabía Mercedes Romeu Vaqué de aquella movida era que su novio, Manuel Bruguera, le había hecho dueña de unos terrenos en las afueras de Madrid, con los que podía soñar con una jubilación dorada. Esa jubilación, sin embargo, pasaba porque Merche lograse vender aquello; y para venderlo, necesitaba registrarlo en el Registro de la Propiedad. Y esto era lo que ahora parecía imposible, por lo que le decía Bruguera.

Para desatascar la cosa, Mercedes le habló a su novio de una amiga suya, Julia Rodríguez Álvarez, viuda de Núñez. Esta señora tenía un hijo, José Luis Núñez Rodríguez, de quien se decía que había hecho una fortuna en América y que estaba excelentemente empleado en España como asistente y apoderado de una señora principal.

Esa señora principal era Pilar Franco Bahamonde, viuda de Jaráiz y Hermanísima de la España del Nuevo Amanecer.

No podemos saber si a Bruguera le pareció buena o mala idea meter a una Franco en aquel embrollo. Siendo como era un hombre que llevaba sesenta y pico años nadando en aguas muy turbias y conociendo a todo tipo de hijos de puta como él, es difícil que no se maliciase que tan importante señora, en el caso de carecer de moral, pudiera soltar alguna que otra puñalada de pícaro en sus mismos riñones. Pero, probablemente, lo que pensó fue: no queda otra. Aquí estamos hablando de subvertir la bien engrasada maquinaria de la fe pública y el registro de la propiedad; y eso sólo lo puede conseguir alguien que esté por encima del bien y, sobre todo, del mal. Así pues, dio su placet a la gestión. Se pactó el contacto. El tema llegó a Núñez y, de Núñez, a la hermanísima. Y, de la hermanísima, a su abogado: Alfredo Gómez de la Serna. Un nota de muchas gónadas, como podréis ver.

Gómez de la Serna ya era la Champions League. Hasta ahora, hemos visto abogados expulsados y timadores que pretenden ser ingenieros sin serlo. Pero De la Serna estaba a otro nivel. Era abogado en ejercicio y, además, registrador de la Propiedad; esto es, se sabía de memoria cada rincón del laberinto normativo de la propiedad inmobiliaria. Era el registrador de Ocaña, provincia de Toledo; y, obviamente, esto le hacía conocer muy bien al notario local, Miguel González Rodríguez; por eso sabía que Miguel era el profesional de la fe pública ideal para plantear un bisnes como el proyectado.

Manuel Bruguera y Alfredo Gómez de la Serna se conocieron al inicio del verano de 1957. En dicha entrevista, Bruguera le entregó al registrador copia de todo lo que había hecho hasta el momento: el acta de Hacienda, la escritura falsa, las hojas kilométricas, la cédula parcelaria de la finca de la marquesa de Aranda y una certificación del Catastro indicando en su día la inexistencia de las cédulas parcelarias causada por los conflictos de Pedro Barbería con sus vecinos colindantes. En aquel acto, pues, Manuel Bruguera, se podría decir, vendió su alma; no al Diablo, pero sí a Pilar Franco.

Ahora el tema estaba en manos de Gómez de la Serna. El abogado era hombre de recursos, y de contactos. Sabía que necesitaba implicar a más personas en lo que estaba imaginando; personas que fuesen lo suficientemente estafadoras como para participar en una estafa. Afortunadamente para él, tenía todo tipo de clientes.

Pensó enseguida en José María Gutiérrez Soto. Se trataba de un conocido suyo que no era lo que se dice una perita en dulce. Ni él, ni su amigo y asociado a ratos, Claudio Pardo Fernández. Ambos eran timadores habituales y, llevados por la necesidad, habían puesto en circulación una gran letra de cambio, por 110.000 pesetas, bastante dinero hace setenta años, librada por Gutiérrez Soto y aceptada por Pardo, que éste le había endosado posteriormente a un tal Feliciano Ballestín.

Cuando la letra venció, Ballestín exigió su dinero pero, claro, los dos estafadores no tenían con qué pagar. Pardo ganó tiempo con un cheque sin fondos; pero aquello tenía toda la pinta de ir a estallar. Ballestín los denunció y fueron citados por un juzgado; en ese momento, habían acudido a Gómez de la Serna.

Lo cierto es que no salieron indemnes. La operación de las 110.000 pesetas les acabaría por costar la cárcel a ambos. Pardo salió al poco en libertad provisional y huyó a México, donde una mujer, probablemente su amante, le clavó un cuchillo en el cuello y lo mató. Por su parte, Gutiérrez Soto, tras todo el follón que ahora contamos, fue condenado por otra estafa y, en 1974, fue declarado en busca y captura por abandono familiar.

Gutiérrez Soto, que era quien debía pagarle las 110.000 pesetas a Ballestín, salió sin embargo pronto de la cárcel, puesto que Gómez de la Serna pagó su deuda (aunque, con el tiempo, el abogado sostendría, falsamente, que había sido absuelto). ¿Por qué hizo eso? Pues porque Gutiérrez Soto tenía los mismos apellidos que un afamado arquitecto madrileño. Jugando al equívoco, Gómez de la Serna había decidido que Gutiérrez Soto fuese, por ello, el “comprador” de la “finca” “vendida” por Mercedes Romeu. Dado que Pardo había desaparecido (de hecho, pronto estaría muerto), lo podía guardar en la manga para echarle toda la culpa si se descubría el engaño.

En paralelo a todo esto que os cuento, y que conforma el tronco fundamental de los sucesos, estaba Arcadio Cruz Velasco, el estafador original por así decirlo, tratando de convencer a un cada vez más escéptico Alfonso Sergio Orbaneja de que tirase para delante con el “negocio”. Orbaneja, ya os lo he dicho, cada vez creía menos en todo aquello. Pero, presionado por Cruz Velasco, se avino a preparar el documento de compraventa de una parcela de una hectárea, segregada de la parcela total; es decir, aceptó comprarle a Mercedes Romeu una parte de lo que en realidad no poseía. Escogió el vertedero al sur del campo de fútbol del Banco Central; como ya os he contado, era la parte de la finca con el que Orbaneja consideraba que todavía se podía perpetrar una estafa, pues consideraba que sus dueños estaban menos claros (Orbaneja, claro, desconocía que el aleve Ayuntamiento había puesto sus ojos de vieja'l'visillo sobre aquel albañal). El 30 de junio de 1957, Bruguera, como apoderado de su amante, y Sergio Orbaneja, firmaron la venta de aquella finca que ni vendedor ni comprador poseían, y que estaba a piques de ser expropiada.

La misma mañana en que firmaron la venta, Bruguera se marchó, mintiéndole a Cruz Velasco y a Orbaneja (les dijo que iba a visitar a una pariente) al cercano edificio de los juzgados, donde se había citado con Alfredo Gómez de la Serna y su cliente José María Gutiérrez Soto.

Gómez de la Serna presentó a los dos estafadores (que, por suerte para el abogado, no se conocían) e informó de que “el señor Gutiérrez” estaba interesado en comprar la parcela del “señor Bruguera”. Gómez de la Serna le dijo que ya tenía preparada la escritura de venta de la totalidad de la finca y que ya había concertado una cita con su amigo, el notario de Ocaña, Miguel González Rodríguez. Bruguera, pues, supo al instante que iba a vender una parcela que no poseía; pero que, en realidad, el tema era peor, porque una hectárea de dicha parcela, en realidad, la iba a vender dos veces, porque la acababa de enajenar en una mesa del Chun-Chao.

Así las cosas, Alfredo Gómez de la Serna citó a Bruguera en Ocaña el día 12 de julio. Cuando hizo eso, ya había hablado con su amigo el notario. González, parece ser, había puesto algunos peros al principio; pero cuando Gómez de la Serna le insinuó que podía sacar tajada del negocio (que, como veremos, la sacó), accedió a no ser muy porculo con la operación.

viernes, enero 05, 2024

Francorrupciòn: La hermanísima (3): Hacienda pica como la membrilla que es

La capital que quería ser mayor
El funcionario catastral antifascista
Hacienda pica como la membrilla que es
La prima de Zumosol
Los estafadores pierden una batalla, pero no la guerra
Mola el franquismo, ¿eh?


El plan requería dos pasos. En primer lugar, se inmatricularía la finca inventada en el Registro, tras “demostrar” que no estaba previamente inscrita. Una vez hecho esto, había que pasar a demostrar que, además, era suya. Para esto era para lo que Bruguera había inventado la falsa compraventa entre su mujer y su amante; pero, efectivamente, si lo estáis pensando, habéis acertado: también tenía que demostrar que su mujer vendió la finca porque efectivamente era suya.

jueves, enero 04, 2024

Francorrupción: La hermanísima (2): El funcionario catastral antifascista

 La capital que quería ser mayor
El funcionario catastral antifascista
Hacienda pica como la membrilla que es
La prima de Zumosol
Los estafadores pierden una batalla, pero no la guerra
Mola el franquismo, ¿eh?

Arcadio se había citado con Manuel Bruguera porque recordaba un poco la historia que éste le había contado, y que ahora parecía cuadrar con sus objetivos. Bruguera, efectivamente, le había contado que, durante la Guerra Civil, había estado temporalmente empleado en el Instituto Geográfico y Catastral. El Catastro republicano era bastante cachondeo, pues no se olvide que una parte importante de las fuerzas republicanas era partidaria de quemar todos los títulos de propiedad de la burguesía y tal. Pero, vaya, que meter allí a un estafador, no ayudaba precisamente. Allí, en el Catastro, Manuel Bruguera aprendió rápidamente algo que sabemos muchos de los que hemos comprado pisos de segunda mano, y nos hemos encontrado con que el IBI nos llega al cobro a nombre de personas extrañas que resultan ser las propietarias del piso, en ocasiones de hace décadas (y, aunque no tenga nada que ver con este relato, os puedo garantizar que cambiar eso, en Madrid, es un follón de mil demonios). Así pues, en España es relativamente común la situación de que Catastro y Registro de la Propiedad no coincidan; lo cual es como la mierda para las moscas en el caso de un estafador.