El exitoso empresario catalán y el aprendiz de país desarrollado
De "Ésta es su vida" a la dimisión (aquí)
El Consejo de La Coruña
¡A las Cortes!
La carta de Vilá Reyes
Las explicaciones de Espinosa
La bomba se ceba
Que te calles la boca. Ya.
Franco se hace un Pedro Sánchez
Los síntomas, en todo caso, son de que todo el escándalo Matesa se le está escapando de las manos a todo el mundo. Incluso a quienes lo atizan porque, obviamente, quienes lo atizan lo hacen para agredir a una parte del franquismo, pero no al franquismo. Y, sin embargo, por los resquicios de la Ley de Prensa se van colando insinuaciones. Así, la revista Destino, una de las de lectura más interesante en la época (mi opinión personal e intransferible es que la lectura de Triunfo suele llevarle a uno a la decepción), habla de la necesidad de un cambio político sistémico. Lorenzo Contreras, que con los años será una de las plumas industriales opinantes de la democracia, recoge en su artículo el deseo de la calle de que algo cambie en la política económica del país; pero, matiza, tal vez sería mejor hablar de cambiar la política “tout court”. Contreras, además, informa del enorme cabreo que en los elevados escalones del poder franquista se ha montado con la petición de una comisión en las Cortes que, dice, en esos altos despachos, todos orientados hacia El Pardo, eso se ve como una mera caja de resonancia “de un suceso escandaloso”.