Rumania, ese chollo
A la sombra de los soviéticos en flor
Quiero rendirme
El largo camino hacia el armisticio
Conspirando a toda velocidad
El golpe
Elecciones libres; o no
En contra de mi propio gobierno
Elecciones libres (como en la URSS)
El último obstáculo, el rey
Con la Iglesia hemos topado
El calvario uniate
Securitate
Yo quiero ser un colectivizador como mi papá
Stefan Foris
Patrascanu y Pauker
La caída en desgracia de Lucretiu Patrascanu
La sombra del titoísmo
Gheorghiu-Dej se queda solo
Ana Pauker, salvada por un ictus
La apoteosis del primer comunista de Rumania
Hungría
Donde dije digo…
El mejor amigo del primo de Zumosol
Pitesti
Pío, pío, que yo no he sido
Trabajador forzado por la gracia de Lenin
Los comienzos de la diferenciación
Pues yo me voy a La Mutua (china)
Hasta nunca Gheorghe
El nuevo mando
Yo no fui
Yo no soy ellos
Enemigo de sus amigos
Grandeza y miseria
De mal en peor
Esos putos húngaros
El puteo húngaro
El maldito libro transilvano
El sudoku moldavo
La fumada de Artiom Lazarev
Viva Besarabia libre (y rumana)
Primeras disidencias
Goma
Los protestantes protestan
Al líder obrero no lo quieren los obreros
Brasov
No toques a Tokes
Arde Timisoara
El derrumbador de iglesias y monasterios
Qué mal va esto
Epílogo: el comunista que quiso sorber y soplar a la vez
En 1985, había sonado en el mundo comunista la trompeta del cambio. Pero Ceaucescu no tenía oídos para el soniquete. En noviembre de aquel año reunió a su Comité Central. En ese momento, Rumania estaba económicamente atrapada. Su supervivencia en condiciones razonables dependía directamente de que el dinero siguiese fluyendo desde occidente. Pero el caso es que la expectativa de crédito se había fundado en la convicción de los técnicos comunistas rumanos de que el país sería capaz de devolver los préstamos usando el producto de sus exportaciones. Conforme avanzaba la década de 1980, y conforme el apoyo económico de una URSS que ya no estaba en la situación en que se había encontrado en la década anterior gracias a la subida de los precios energéticos, para los analistas de todo el mundo se fue haciendo cada vez más evidente que la pretendida capacidad de reembolso rumana, en realidad, no era tal.