Un proyecto acabado
El rey de España
Un imperio por 850.000 florines
La coalición que paró el Espíritu Santo
El rey francés como problema
El éxtasis boloñés
El avispero milanés
El largo camino hacia Crépy-en-Lannois
La movida trentina
El avispero alemán
Las condiciones del obispo Stadion En busca de un acuerdo La oportunidad ratisbonense Si esto no se apaña, caña, caña, caña Mühlberg Horas bajas El Turco Turcos y franceses, franceses y turcos Los franceses, como siempre, macroneando Las vicisitudes de una alianza contra natura La sucesión imperial El divorcio del rey inglés El rey quiere un heredero, el Papa es gilipollas y el emperador, a lo suyo De cómo los ingleses demostraron, por primera vez, que con un grano de arena levantan una pirámide El largo camino hacia el altar
Cuando el Papa demostró claramente que no le daban ni la
fuerza ni las ganas para oponerse a Carlos en el asunto del divorcio del rey de
Inglaterra, Enrique tomó la decisión de todo político anglosajón que se precie:
rodearse de abogados. Aquel ejército de Rudi Giulianis se lo dejó bien claro: a
los ojos del canon e incluso de las diferentes teologías (hasta rabinos
contrató), el matrimonio del rey con la infanta española no había sido un
verdadero matrimonio.