Isidro Gomá tenía ya totalmente terminada la carta en la que le decía a Franco que era peor que la República y prácticamente estampillada para su envío. En ese momento, sin embargo, algo lo detuvo en el gesto: la recepción de una comunicación de Franco. La carta de Franco le produjo una impresión tan pobre que, finalmente, el primado remitió la carta que ya tenía redactada y, además, la hizo acompañó con otra en plan we gotta talk, esto es, solicitándole a Franco una entrevista larga y tendida.
miércoles, octubre 14, 2020
Franco y Dios (21: ¿a que no sabías que Franco censuró la pastoral de un cardenal primado?
lunes, octubre 12, 2020
Franco y Dios (20: Paco, eres peor que la República)
Con la llegada de la paz, Franco y, sobre todo, los franquistas, se quitaron la careta. Esto no quiere decir que España dejase de ser el país radical y apolilladamente católico (incluso para esos tiempos) que había sido durante la guerra; pero sí quiere decir que el Episcopado fue notando, crecientemente, que determinadas cosas que tal vez en algún momento hubiera podido dar por ciertas (la comunión con la Falange y, sobre todo, el respeto, en pie de igualdad, a las organizaciones religiosas en la Prensa, en el campo, en las fábricas y en las universidades) no se iban a producir.
viernes, octubre 09, 2020
Franco y Dios (19: hacia la divinización del señor bajito)
Aquéllos de vosotros que, leyendo las últimas líneas del post anterior, habéis apostado porque Franco se negaría en redondo a aceptar el trato que le ofrecía Pío XII, habéis acertado. En puridad, hay que decir que el primero que se negó no fue Franco: el propio embajador Yanguas Messía, en los telegramas en los que informaba de su encuentro con Maglione, terciaba al considerar la propuesta inaceptable. La única transacción posible, en su opinión, sería que el gobierno español nombrase al obispo, eligiendo de una lista de prelados previamente elaborado, cuando más grande, mejor.
miércoles, octubre 07, 2020
Franco y Dios (18: los amigos peor avenidos de la Historia)
En junio de 1939, los soldados italianos del CTV que habían luchado en la guerra española regresaron a su país. En el viaje les acompañó, cual profesor vigilante de un paso del Ecuador, Ramón Serrano Súñer, el hombre fuerte del franquismo, si es que alguien que no sea Franco podía ser verdaderamente fuerte en el franquismo. El día 12 fueron recibidos por el Papa.
lunes, octubre 05, 2020
Franco y Dios (17: como me toquéis mucho las pelotas, me llevo el Scatergories)
viernes, octubre 02, 2020
Franco y Dios (16: Franco decide ser nazi sólo con la puntita)
El nuncio Cicognani fue informado desde Roma de la entrevista que habían sostenido Yanguas y Pacelli, y se le ordenó matar el partido. Él ya se había visto con Jordana el 26 de enero, pero aun así redactó una nota en la que recogía buena parte de los argumentos que ya le había dicho al ministro, en la que afirmaba que los términos del acuerdo cultural con Alemania introducían gravísimos peligros para la Fe católica. La cúpula sacerdotal española, por otra parte, estaba entre ingratamente sorprendida y cabreada por lo que estaba pasando. El cardenal Gomá ya se había quejado varias veces desde el estallido de la guerra civil sobre determinadas acciones de los falangistas que no le gustaban; y siempre se le había dicho que la penetración nazi y esas cosas era una transitoriedad que se acabaría con la propia guerra. Ahora, la guerra estaba finiquitada en su práctica totalidad, y no sólo no se veía un detalle, sino que, en realidad, el nuevo Estado español parecía dispuesto a enquistar todos los apoyos al nacionalsocialismo.
miércoles, septiembre 30, 2020
Franco y Dios (15: ¿qué estás haciendo: cosas nazis?)
Como he tratado de explicaros en párrafos anteriores, no termina de estar claro si, en los momentos previos a la muerte de Pío XI, era el gobierno de Franco o el cardenal Vidal quien tenía el tema de cara en lo relativo al grave conflicto que tenía a éste último por centro. Lo que sí está más claro es que dicha muerte fue una oportunidad para el cardenal. Al fin y al cabo, la muerte de un Papa quiere decir la elección de otro, es decir, la congregación del colegio cardenalicio en Roma. Como bien sabemos, el elegido sería Pacelli, una designación esperada y bastante rápida; pero una designación, en todo caso, en la que Vidal participó como propagandista inasequible. Esto le dio oportunidad de hablar con muchos cardenales, momento en el cual también pudo sacar su tema. Obviamente, si a algo es sensible un cardenal es a cualquier tema que tenga que ver con el roce entre las competencias espirituales y las temporales (aunque, en realidad, todas ellas sean temporales; y, la verdad, en que lo sean, el dato de que Dios exista o deje de existir es totalmente irrelevante). Así pues, Vidal presentó su caso como lo que era, esto es, como el ejemplo de un poder civil que pretendía mandar en cositas de tonsurados; y eso a no pocos de sus interlocutores los motivó mucho.
lunes, septiembre 28, 2020
Franco y Dios (14: no es no; y, además, es no)
En los primeros días de febrero de 1939, mientras la República daba sus últimas boqueadas, Carmelo Blay, sacerdote administrador del Colegio Español de Roma, una persona muy influyente en el mundo sacerdotal y también ante la España franquista, llegó a la cartuja de Lucca con una misión: entrevistarse con un residente de la dicha cartuja: el cardenal Vidal i Barraquer; y explicarle en dicha entrevista los puntos de vista de su jefe: el Papa Pío XI.
viernes, septiembre 25, 2020
Franco y Dios (13: la nación ultracatólica que no quería ver a un cardenal ni en pintura)
Como ya hemos visto en los últimos párrafos de la toma anterior, la toma de Tarragona por los nacionales tuvo una derivación semicatastrófica para ellos. A partir de ese momento, las limitaciones, cada vez más laxas ciertamente, que operaban en zona republicana hacia la acción de la Iglesia, se levantaron por completo. Esto suponía que el obispado volvía a estar en plena vigencia, por lo que ya podía ser reocupado por quien era su titular: el cardenal Vidal i Barraquer quien, sin embargo, se encontraba en Roma sin siquiera hacer el gesto de acercarse por su sede, consciente como era de que el gobierno de Franco no lo quería ver ni en pintura por considerar que había intentado boicotear la pastoral colectiva normalmente conocida como “de la Cruzada”. Para salvar ese problema, Vidal había nombrado un administrador apostólico de su confianza, Francisco Vives; pero Vives enseguida sintió la enemiga de los franquistas.
miércoles, septiembre 23, 2020
Franco y Dios (12: monseñor Cicognani saca petróleo de las dudas del general Franco)
Tal y como acordaron el cardenal Gomá y el general Franco en su entrevista, unos días después el primero de ellos le evacuó al segundo un escrito que era el pliego de peticiones desplegado durante el encuentro. En dicho escrito, sin embargo, el astuto primado incluyó alguna morcilla no tratada verbalmente con el generalísimo. Recordaba Gomá en su escrito que la ley de abril de 1934, que regulaba los derechos pasivos concedidos a los eclesiásticos que estuviesen en nómina a 31 de diciembre de 1931, decía que éstos se beneficiarían de actualizaciones debidas a la amortización de haberes de compañeros muertos; en esa ley se pensaba en el futuro del paso del tiempo para un colectivo de beneficiarios públicos sin nuevas incorporaciones; pero, lógicamente, la guerra había incrementado enormemente esa amortización que, y aquí estaba la madre del cordero (del cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo), no se había pagado. Gomá solicitaba reparación para este impago con cargo al sobrante presupuestario de 16 millones y medio. Con fecha 18 de enero de 1939, la sección de relaciones con la Santa Sede del ministerio de Asuntos Exteriores informó esta petición diciendo, grosso modo, que y una polla como una olla.